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Archivos/- November 30, 1999
Archivos para November 30, 1999
En estos días que llevamos de julio, no sé si por las olas sucesivas de calor o porque el exceso de información nos perturba en exceso el intelecto, he podido observar dos cuestiones que han tenido un día, o dos, como máximo de cierto estrellato en algunos medios de comunicación: la intención de Mariano Rajoy de modificar la ley electoral a su gusto y la multa de casi 20 millones de euros que la UE impone a España por el falseamiento de las cuentas de la Comunidad Valenciana.
En ambos casos, estamos ante situaciones que podemos denominar “democracia de baja intensidad”. Que Mariano Rajoy pretenda modificar la ley electoral para que gobierno “la lista más votada” es una previsión que ya tenían en mente sus asesores antes de las elecciones municipales y autonómicas pero que no se atrevieron a plantear abiertamente. Ahora, comprobados los resultados electorales del 24M, es cuando Rajoy cree que ha llegado el momento de plantear la cuestión para conseguir una ley electoral que permita al PP gobernar siempre y en todo lugar. Porque Rajoy y sus secuaces, digo asesores, saben que todo el voto de la derecha lo agrupan y saben que la izquierda está fragmentada y ninguna lista de ningún partido o plataforma podrá superar ni siquiera el suelo electoral del Partido fundado por unos cuantos ministros de Franco.
Rajoy pretende que antes de finalizar la presente legislatura en el ámbito estatal pueda presentar y sacar adelante la ley electoral que le permita en las elecciones locales y autonómicas futuras conseguir que su partido gane, sí o sí. Pretender un cambio electoral en las condiciones en las que la derecha, acuciada por la corrupción, con una mierda que alcanza a todos los despachos del partido, es demostrar que la democracia “de la que disfrutamos” es de baja intensidad. A esta pretensión, los medios de comunicación “convencionales” han dedicado poco o escaso interés o han utilizado su obligación de contrapoder de la política en el sentido de callar o silenciar las pretensiones de Rajoy. Los medios, en una democracia de baja intensidad, están al servicio del poder político y económico. Y su capacidad de ejercicio de la crítica política es nulo si ello contraviene los deseos de quien manda… o puede poner en riesgo la cuenta de resultados.
Otro caso de democracia de baja intensidad es la nula o escasísima respuesta a la decisión de la UE de multar a España con 20.000.000 €. También es cierto que los partidos políticos en la oposición no han hecho el menor esfuerzo en tratar el asunto.
Las cuentas de la Comunidad Valenciana, gobernada por el Partido Popular y sus corruptos, han sido falseadas, como ha demostrado Europa. Y la multa la paga “España”.
¿No debería la Fiscalía Anticorrupción actuar de oficio e iniciar diligencias penales por falsedad en documentos públicos? ¿No es un delito de prevaricación falsificar unas cuentas públicas a sabiendas?
¿Dónde está la Fiscalía? ¿Buscando tuits de hace cuatro años de un concejal en vez de buscar y determinar quiénes son los autores materiales de la falsificación de las cuentas públicas de la Comunidad Valenciana?
Que no se actúe contra quienes falsean cuentas, falsean documentos y perjudican, a sabiendas, y en beneficio (aunque sea electoral) propio, es otra muestra de baja intensidad democrática.
Que todavía el gobierno en coalición PSOE-Compromís en la Comunidad Valenciana, presidido por Ximo Puig no haya presentado una querella criminal contra los autores materiales e intelectuales del falseamiento de las cuentas valencianas, dice muy poco de la intensidad democrática del nuevo gobierno valenciano.
Que como consecuencia de esa “baja intensidad democrática” haya que dedicar 20.000.000 € por los desatinos de un gobierno corrupto, y que los demás partidos hagan declaraciones y no actúen, dice muy poco de los políticos y de nosotros, los ciudadanos (¿o súbditos?), que lo consentimos.
Vale.

Autobús de campaña de Monago encajado en el Arco del Cubo, de Zafra.
Dice la RAE en la primera acepción de la palabra “comunicación”: “Acción y efecto de comunicar o comunicarse”. Y en la acepción 8, con el encabezamiento “Retórica”, la RAE señala que comunicación es la “figura que consiste en consultar la persona que habla el parecer de aquella o aquellas a quienes se dirige, amigas o contrarias, manifestándose convencida de que no puede ser distinto del suyo propio”.
Ayer, el Partido Popular, por voz de su presidente, al analizar, de aquella manera, eso sí, los resultados electorales del 24 de mayo, daba en el clavo de que su partido necesita mejorar “la comunicación”. Algo que habitualmente repiten dirigentes políticos, normalmente tras un fracaso electoral: “tenemos que comunicar mejor”.
En realidad, lo que quieren decir es que su parecer (su mensaje) no es compartido por los destinatarios (los votantes). Pero no analizan las causas de ese desacuerdo. Por una razón, porque consideran el mensaje un fin en sí mismo y no un instrumento para facilitar su comprensión y su aceptación por los destinatarios. De ahí que, cada vez más, se abuse del marketing y se prescinda de la comunicación. En política.
Los partidos en general, y en nuestro país y en Extremadura, especialmente el Partido Popular han elevado el marketing (conjunto de productos de emisión de mensajes propagandísticos) a la categoría de ideología.
Toda la legislatura de 2011 hasta 2014 en la Comunidad Autónoma de Extremadura ha estado marcada por un continuo incremento del marketing como instrumento de comunicación entre el Partido Popular y, sobre todo, el gobierno de la Junta de Extremadura, con los ciudadanos. Este incremento continuo se desbocó como consecuencia de las informaciones publicadas en www.eldiario.es/eldiarioex por Pablo Sanchez y José Luis Aroca (@jlaroca) y por Ana Pardo de Vera (@pardodevera) en el diario Público (www.publico.es) sobre los viajes de José Antonio Monago a las Islas Canarias en su etapa de senador (legislatura 2007-2011) con viajes cargados al presupuesto del Senado (dinero público).
A partir de esa publicación, tanto el Partido como el gobierno regional comenzaron una desbocada carrera de marketing, en realidad, de propaganda pura y dura, y que ha producido momentos hilarantes cuando se han ido conociendo y momentos, muchos, convertidos en diana de comentarios jocosos que han degradado la imagen no solo de José Antonio Monago dentro y fuera de Extremadura, sino que han perjudicado a lo que podríamos llamar “Marca Extremadura”.
Porque comunicación no es lo mismo que marketing. Ni el marketing puede sustituir la reflexión política, no puede sustituir el pensamiento político. El marketing es un instrumento o un conjunto de instrumentos para vender (en su sentido más monetarista) un producto. Si el producto que se pretende vender es defectuoso o carece de virtudes que lo hagan atractivo para los clientes (los votantes), ya puede todo el marketing que se quiera ponerse a disposición del vendedor: no se comprará.
Cuando Rajoy y los dirigentes del PP (en otros casos, de otros partidos) dicen que no han comunicado bien (lo de que “nos ha faltado piel”, que decía Floriano en un anuncio, es el síntoma del sinsentido y de la falta de reflexión y de capacidad de generar pensamiento), en realidad está diciendo que han sido incapaces de vender su producto, sin pararse a pensar en la calidad de ese producto.
El caso paradigmático de Extremadura ha estado en que un experto en marketing ha convertido a José Antonio Monago en producto. En el objeto del marketing. Y no ha hecho una evaluación de la calidad de ese producto, de ese objeto. Un producto defectuoso de origen, con dificultades para elaborar por sí mismo un discurso político coherente y con ideas (que luego pueden ser aceptadas o no, pueden tener más desarrollo o no, pueden ser más elaboradas o no), y que se ha ido limitando cada vez más a repetir los mensajes elaborados por el experto. O a ponerse en situaciones (escaparates) en las que el experto ha creído conveniente para visibilizar mejor el producto.
A medida que se fueron desvelando detalles e informaciones sobre los viajes a Canarias, el producto defectuoso Monago fue acrecentando sus faltas, mientras el experto trataba de darles una capa de barniz. Pero la podredumbre ya era generalizada. De nada sirvieron lágrimas públicas de arrepentimiento, frases grandilocuentes (“mis viajes me los pago yo”), otras meramente cómicas (“no tengo parabólica, eso que me estoy ahorrando”), promesas que se sabía que se incumplirían (“en enero presentaré mis cuentas en un ejercicio hasta ahora no visto de transparencia”). Porque el producto, el personaje no daba más de sí. Ni marketing ni nada.
Los ridículos propios de las elecciones (el spinning, el trote del anuncio con camiseta pistacho…) y los cometidos por su entorno (el autobús encajado en el arco del Cubo de Zafra ha sido definitorio) han hecho el resto.
El caso Monago debería ser estudiado por su partido (y por los demás) para que de una vez por todas se destierre de la acción política, de la comunicación política, el marketing como fin en sí mismo.
Para comunicar, para conseguir que el parecer de uno sea aceptado por el auditorio, primero es necesario que ese parecer esté bien construido, responda a criterios de pensamiento y no a criterios comerciales. Si se tiene un parecer definido, claro, coherente, el marketing no es necesario. Y entonces, sólo entonces, aparece la comunicación.
Vale.

Leo y escucho que Mariano Rajoy, a la sazón presidente del Gobierno y del Partido Popular, está jodido con la detención de Rodrigo Rato, su amigo, su compañero de gobierno, su compañero de partido y, de nuevo ¿su amigo? Vaya, que un compañero de partido y de gobierno y, a veces, amigo, haya sido detenido por asuntos como el blanqueo de capitales y otros delitos, es para estar jodido.
Una pena. Decía Concepción Arenal: “Odia el delito y compadece al delincuente”. Claro. Pero cuando el delito lo comete un, presunto, delincuente con el que has compartido escaño en el Congreso de los Diputados, asiento en la directiva del partido, sillón en el Consejo de Ministros y quién sabe cuántas cosas más, lo mismo ya no lo compadeces tanto. Porque el roce hace el cariño, pero también da confianza. Y dice el dicho popular que donde hay confianza da asco.
Pero que se diga que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, esté jodido por la suerte penal de un amigo, y no muestre ningún signo de compasión por los miles de ciudadanos a los que sus políticas de recortes está empujando a la pobreza extrema, a la indigencia, ratifica su carácter sociopático.
Que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, diga que está jodido porque un compañero de partido sea detenido por delitos económicos, cuando su política económica sea la responsable de que miles de españoles estén condenados al exilio económico, demuestra la calaña moral de Rajoy.
Si Mariano Rajoy está jodido, todavía recordamos a su compañera de partido, Andrea Fabra, la hija del suertudo preso, refiriéndose a los parados: “¡Que se jodan!” sin que el propio Rajoy, como presidente del gobierno y del partido le hiciera ningún reproche.
Si Mariano Rajoy, compañero de Rodrigo Rato, unido indisolublemente a él por amistad, por filiación política y quién sabe nexos económicos, está jodido es una pequeña gran alegría para los que cada día estamos jodidos por sus decisiones, por su política sin piedad, por su ajuste de cuentas contra el estado del bienestar.
Si Mariano Rajoy se siente jodido, muchos estamos legitimados para, parafraseando a la diputada Fabra, decirle, en su propia cara, que se joda.
Vale.
Tal día como hoy, 8 de abril, parece que a Monago, y a su manejador de hilos, les ha dado una especie de sobredosis de chorradas y ocurrencias que… Bueno, que tienen que ver con que ayer se supo que el presidente de la Junta se subió el sueldo un 6% y que sigue siendo uno de los mejor pagados de todas las autonomías. Monago (a) El Austero, miente, y para contrarrestar las mentiras monta una orgía de ocurrencias. Bueno, se las monta Iván Redondo, que mueve los hilos de la marioneta de estado.
Así, aprovechando una muestra de 35 fotos de la Agencia EFE, la agencia oficial del gobierno, sobre rock, y, como por casualidad, para su inauguración se ha invitado por el señor Vera (presidente de EFE) a un rockero. En concreto a Sherpa, miembro del grupo Barón Rojo. ¿Van hilando? Monago, digo Ivancito, quiere recuperar la leyenda del barón rojo del PP, y ya verán las fotos (se tomarán a las 19,15 h, yo escribo antes de esa hora) en la que algún periodista de cámara, en un alarde de asociación libre de ideas, titulará algo parecido a aquello de dos barones rojos juntos.
Esta ocurrencia no es baladí, porque Monago, digo Iván, su manejador, quiere distanciar al Mencey de Las Vaguadas del PP, de las siglas, de la política de Mariano Rajoy. Como si no tuvieran nada que ver. Pero son indisolubles. Como diria un clásico, uña y carne. Como se diría en el barrio de la Teta Negra, uña y mugre.
Por mucho que lo intenten, Monago es responsable del desastre de los recortes. Y es responsable, sobre todo, de no tener palabra, de no tener cullons para cumplir su propia palabra: no se cortó un dedo y no presentó sus cuentas.
A esto de los barones rojos, hoy se ha sumado un rap, un tipo de música como todo el mundo ignora, propio de los barrios nobles de las ciudades, desde Neguri o el Barrio de Salamanca a Las Vaguadas. Por supuesto, un tipo de música con una estética que impide determinados colores, como los azules “gaviota”. Requiere colores oscuros, como la ideología de Monago, azules marengo, propios de quienes añoran los uniformes de ese color. Y sus correajes.
Como sigan a este ritmo Monago y su muñidor de hilos, habría que rezar, quien sepa y quiera, para que cada día no se conozca una nueva cagada del mejor de los mejores, porque por cada una tendrá que discurrir una nueva ocurrencia Iván, que cobra un buen sueldo de todos los extremeños, no tanto como los 148.000 euros que se calzó del PP (y también de todos) en 2011.
Lo mejor sería tener previsto algo que pueda asumir todas las malas noticias que generan Monago y sus consejeros (¿recuerdan, por ejemplo, el World Padel Tour en el Anfiteatro Romano de Mérida?). Se me ocurre, (te regalo la idea, Iván, para que veas que no eres tú solo el que tiene ocurrencias) la celebración del Festival del Tocino, en la línea del Festival del Uranio organización por el líder @norcoreano. Eso sí, dándole un toque cosmopolita, internacional. Por ejemplo, Tocino’s Festival. No bacon, no, Tocino. Ni siquiera panceta.
De momento, las primeras figuras para el cartel, ve contratándolas, Iván, que son muy solicitadas, deberían ser Leonardo Dantés, Malena Gracia, Tamara Seisdedos, Leticia Sabater. Y de presentadora, Sonia Monroy.
Un cartel Redondo, Iván.
Vale.

Momento en el que en la sede de Morro, S.A. se destruyen los discos duros de un ordenador cualquiera
Cuando he leído y escuchado hoy que Hacienda dice que el Partido Popular dejó de ingresar al fisco 220.000 € en 2008, pero que eso no es problema porque el Partido Popular es como Cáritas o la Cruz Roja, me he acordado del concepto de empresa privada que se gastan los voluntarios que dirigen la organización con sede social en Génova, 13, de Madrid.
La memoria, que a veces falla, me llevó a recordar cómo Carlos Floriano (por cierto, ¿dónde está, que hace mucho que no se le oye ni ve?) justificaba la destrucción de los discos duros de los ordenadores que Luis Bárcenas, tesorero del Partido No Gubernamental (PNG), con una frase que hoy conviene recordar (escribo esto antes de ver El Intermedio, que seguro que no lo olvidan):
¿En qué quedamos, el Partido Popular es una empresa que justifica en esa condición la destrucción de pruebas en un proceso judicial o es una ong como Cáritas o Cruz Roja, exenta de pagar impuestos?
Creo que sí, que en realidad el Partido Popular es una empresa privada, Morro, S.A., que lleva a rajatabla eso de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) de tal manera que toda la cuenta de resultados, el balance, es un gigantesco numeral de caridad. Incluidos los beneficios, los beneficios antes de impuestos y que los impuestos, en vez de pagarlos, los reparten en sobres entre los voluntarios que dirigen la sociedad anónima para gratificar sus desvelos.
Que en el membrete de la Agencia Tributaria, responsabilidad última de Carlos Montoro, miembro del consejo de administración de Morro, S.A, se denigre a organizaciones tan necesarias como las ONGs citadas, comparándolas con un partido que, cuando menos, ha obtenido beneficio lucrativo de actividades corruptas, muestra hasta qué punto está corrompido, en todos sus niveles el partido de los nietos del general bajito.
Que en el mismo membrete se pretenda luego decirle a los ciudadanos que paguen sus impuestos, firmado por gente que se declaran democristianos, un pecado de hipocresía y cinismo… a no ser que sean democrátas cristianos ateos, como señalaba el filósofo de la malta Jaume Perich.
A este paso, cualquier día nos encontramos a los de Nuevas Generaciones haciendo cuestaciones con huchas pidiendo para los negritos de Génova, o a Bertín Osborne, la nueva musa del partido de Mariano Rajoy, anunciando un remedo del Sorteo del Oro.
Eso sí, morro, de sobra. Incluso para cuando menos preparados estemos, soltar de nuevo a Carlos Floriano a deleitarnos con alguna de sus disertaciones detalladas y magnificamente elaboradas. A no ser que en este caso estemos ante una obra de caridad y lo hagan para decirnos que en Génova no discriminan a nadie por sus capacidades.
Vale.
La acreditación en sede judicial de que el Partido Popular pagó las obras de su sede central, donde están los despachos de la cúpula del partido, incluidos los de su presidente y presidente del gobierno, con dinero B, plantea muchas cuestiones que están sin aclarar… y que no se aclararán nunca.

De izda. a dcha.: Urquijo (arquitecto), Acebes, Bárcenas y Rajoy, demostrando que no se conocían de nada
Puede que algún día se descubra la procedencia del dinero que nutría (¿sigue nutriendo?) la caja B del Partido Popular. Procedencia por supuesto ilícita por cuanto un partido político no puede tener bajo ningún concepto más ingresos que los que se presentan en las cuentas que audita el Tribunal de Cuentas. Todo lo demás es dinero ilícito. Esto puede, quizás, que algún día se conozca. Sería lo único.
Porque… vamos a ver.
El PP realiza obras en su sede por las que paga en dinero negro 1.700.000 € según lo acreditado en sede judicial. ¿Era ese el total del importe de las obras? En la actual fase de instrucción del procedimiento, desde el PP se pretende que toda la responsabilidad de esa cuantía recaiga en el arquitecto Urquijo (ese gran desconocido para Rajoy, Acebes y Bárcenas), de manera que, incluso, podría imputársele un delito fiscal que quedaría, seguramente, en la nebulosa de la duda y en la más que probable, artimañas jurídicas, prescripción.
El Partido Popular pagó en dinero negro a la empresa que realizó las obras en su sede. Pero, ¿cuántos trabajadores de todos los oficios relacionados con la construcción y decoración participaron en las obras? Que se sepa, por el Ministerio de Trabajo o por la Consejería correspondiente de la Comunidad de Madrid, no se ha ordenado a la inspección de trabajo ni a la Seguridad Social investigar el asunto. El juez Ruz, tampoco parece haber pedido esa investigación.
Dado que las obras se pagaron, en todo o en parte, con dinero negro, debería saberse cuántos trabajadores intervinieron en ella, cuántos estaban (o no) dados de alta en la Seguridad Social, cuántos tenían contrato con la empresa que se encargó de las obras o con las empresas subcontratadas por esta. También resultaría muy interesante conocer los libros de matrícula de la Seguridad Social de la empresa del arquitecto Urquijo en las fechas en las que se realizaron las obras. O conocer también, si Urquijo subcontrató algunos servicios, algo habitual en el sector (fontanería, electricidad, climatización…) y si los pagos los hizo en dinero A o con el dinero negro que el Partido Popular le abonó.
Si en unas obras de reforma se acreditan 1.700.000 € en dinero negro, es más que probable que hubiera trabajadores sin dar de alta en seguridad social, sin contrato de trabajo… Pero la inspección de trabajo no ha abierto ni una página. El delito fiscal puede esfumarse si el PP consigue (lo tiene fácil, viendo cómo están las cosas en la justicia) pasarle todo el marrón a la empresa del amigo Urquijo.
Pero que hubiera trabajadores sin dar de alta en la Seguridad Social, sin contrato de trabajo, percibiendo retribuciones en negro, pueden constituir un delito contra los trabajadores, un fraude a la Seguridad Social que podrían, en un momento dado, llevar a una situación judicial y penal más grave a la empresa de las obras y a que el arquitecto Urquijo decidiera no comerse él todo el marrón y repartir un poco la mierda entre los amigos de la foto.
Vale.
Las deposiciones judiciales de la infanta Cristina en el caso Noos ha fijado, en el imaginario colectivo, la impresión de que ignorar qué hacían otros de su entorno, qué hacía y deshacía su marido con dinero público, dinero que ella gastaba tirando de tarjeta, resulta una coartada perfecta para escapar de responsabilidades penales. Al final, aunque por poco, la infanta se sentará en el banquillo de los procesados y tendrá que esperar la sentencia que diga si es culpable o inocente, y si la estrategia de hacerse la tonta (infantonta) le resulta útil.
Pero la infanta no es la única “despistada” que circula por ahí. Hay más infantas, y más listas… de momento.
Repasemos algunas.
La infanta Camps. Ahora, la justicia en Valencia pide 8 años de cárcel para Ricardo Costa (a) El Pijo de la Albufera y Vicente Rambla, números 2 y 3 de la sucursal valenciana de la mafia genovesa. La petición judicial es consecuencia de la implicación directa de estos dos fulanos en la financiación ilegal del Partido Popular en las campañas electorales de 2007 y 2008. Es decir, utilizar dinero (¿negro, comisiones, narcotrático, venta de armas?) por encima de lo permitido. A mayor cantidad de dinero, más fácil es llegar a los votantes y, conlas técnicas publicitarias y de propaganda, en realidad, comprar el voto.
Y a todo esto, la infanta Camps, Paco para los genoveses, no se enteraba. ¿Alguien puede creerse que el jefe no se enterba de dónde sacaban sus empleados Costa y Rambla el dinero con el que montaban las campañas electorales a todo trapo?. ¿Preguntará algún juez a la infanta Paco Camps por qué no se enteraba de nada? Porque si en la financiación ilegal del PP de Valencia ha habido delitos cometidos por su dirección, su presidente (con todo el poder ejecutivo según sus estatutos) seguro que ha cometido o un delito de acción o un delito de omisión. Pero hacernos creer a los ciudadanos que no se enteraba de nada es llamarnos gilipollas. Y que los jueces se crean que la infanta “amiguita del alma” no se enteraba de nada es decirnos a la cara que la justicia es igual para todos nosotros.
La infanta Esperanza, la que según ella “destapó la Gürtel” y en realidad era ella misma la tapadera bajo cuyas posaderas se cocía toda la podredumbre del Partido Popular. La infanta Esperanza dice que no sabía nada, pero que lo destapó. Todavía estamos esperando que diga cuándo y cómo se enteró de que sus ahijados políticos robaban a manos llenas, hacían trampas hasta en el solitario y ella no sabía nada. Todavía estamos esperando a que la infanta Esperanza sea capaz de explicar cómo sus consejeros, allegados, delfines y asesores ejecutivos montaban espectáculos asombrosos y ni siquiera preguntó de dónde salía el dinero. ¿De dónde saca la infanta Esperanza tan poca desvergüenza para tanto como destaca? ¿Preguntarán los jueces a la infanta Esperanza cómo era posible que no se enterara de nada? Claro, que hacer esa pregunta a una amiga es llamarla tonta.
La infanta Mariana, digo Mariano. Otro que tal. Otro que no se enteraba que el arquitecto Urquijo, el que estaba haciendo las obras de los despachos del partido, estaba cobrando en dinero negro que le pagaba el tesorero Bárcenas, nombrado a dedo y por absoluta confianza por el infanta Mariano. En este asunto, además, la infanta recibía sobres con sobresueldos (incluso siendo ministro del gobierno de Aznar) que le pasaba el tesorero Bárcenas. Lo que ahora no sabe, cuando el infanta Mariano repudia en público al tesorero Bárcenas, al que llaman delincuente y dicen que ha robado al partido, es si aquellos sobres con dinero (¿negro?) eran sobresueldos ordenados por el partido o sobres que el tesorero Bárcenas entregaba a la infanta Mariano y otras infantas de Génova para comprar sus silencios.
¿Habrá algún juez que se atreva a investigar por qué los amos del cortijo del PP, las infantas de Génova, o la infanta Esperanza, o la infanta Paco Camps no se enteraban de nada? ¿Serán los tintes de rubia?
Vale.
Durante la campaña electoral griega, a medida que iban avanzando los días y se iban conociendo las encuestas que daban como ganadora a la coalición Syriza, y la derrota de Nueva Democracia, se fueron sucediendo análisis, predicciones y previsiones de todo tipo y todo tipo de comparaciones con la situación española. Mariano Rajoy hizo campaña junto a Samaras, y Cayo Lara y, especialmente, Pablo Iglesias, acompañaron a Tsipras.
Las opiniones eran de similitud de las situaciones griega y española según quién las contara. La más extendida era la corriente de opinión transmitida por las redes sociales, siguiendo la doctrina marcada por Pablo Iglesias, de que el cambio en Europa empezaría con la victoria de Syriza.
Celebrados los comicios, conocida la victoria casi por mayoría absoluta de la coalición de izquierdas, desde Izquierda Unida y, otra vez, sobre todo, desde Podemos, las campanas se lanzaron al vuelo: “han ganado los nuestros, hemos ganado nosotros” parecía el mensaje.
Sin embargo, al día siguiente, cuando Tsipras cerró el pacto de gobierno con ANEL (Griegos Independientes) eso de que hemos ganado los nuestros ha pasado a una frialdad absoluta. Ya no llegan a twitter los mensajes de complicidad de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón o la cuenta oficial de Podemos. Ya no es lo mismo Syriza que Podemos, ni Tsipras que Iglesias, ni Grecia que España.
A la frialdad, al “distanciamiento” súbito se le ha añadido más distancia, más hielo cuando el nuevo primer ministro griego ha hecho público su nuevo gobierno. Ni una mujer. No es posible que en toda la coalición de partidos que conforman Syriza no haya una sola mujer con capacidad para desempeñar un ministerio.
Las primeras medidas anunciadas por el nuevo gobierno griego (aumento importante del SMI, energía eléctrica gratis para 300.000 hogares, reapertura de la televisión pública…) son medidas políticas anunciadas y que están en la línea de las ¿previsiones programáticas? de la formación de Pablo Iglesias y sus seguidores.
Sobre el pacto de gobierno de la coalición de izquierdas con un partido ultranacionalista y ultraconservador, los análisis periodísticos españoles han señalado que la coincidencia entre Syriza y ANEL en estar en contra de las imposiciones de la Troika. Pero es una coincidencia “sin piel”, como diría Luisma Floriano. Porque mientras la oposición a la Troika de Tsipras se fundamenta en el daño que hace a los ciudadanos, la de Kamennos se fundamenta en los territorios. Y no, no son lo mismo los ciudadanos que los territorios.
Con el nuevo gobierno formado, sin mujeres, con dos formaciones políticas ideológicamente en las antípodas una de otra, hay una cuestión que debiera preocupar. Si las primeras medidas anunciadas son de recorrido mediático rápido y amplio (SMI, energía eléctrica gratuita…), el nombramiento de Panos Kamennos, líder de ANEL y político de casta (lleva desde los 28 años sentado en el parlamento como diputado de Nueva Democracia hasta la anterior legislatura, y desde entonces con su nueva formación), como Ministro de Defensa debería suponer una preocupación.
He intentado en varias ocasiones, vía twitter y vía email, contactar con Podemos y Pablo Iglesias para conocer su posición con el nombramiento por su amigo Tsipras de un ultranacionalista como Kamennos para la cartera de Defensa. En vano. O no merezco una respuesta o se han quedado como tres con dos ojos, es decir, que no tienen ni puñetera idea.
Kamennos es un ultranacionalista que manejará un gasto en defensa del 2,5% del PIB griego (en España, el gasto en Defensa es del 0,9%, según datos del Banco Mundial para 2013), y cuyo partido plantea cuando menos distanciamientos con Turquía, se disputa el control del Mar Egeo, no reconoce la denominación de República de Macedonia, y es partidario de la Enosis. Además, al ser el único ministro del partido con el que ha pactado Syriza, el primer ministro Tsipras no podrá “atar en corto” las decisiones de Kamennos, al que deberá dar un margen de maniobra que puede, y ya lo veremos, plantear conflictos y tensiones territoriales propias de su definición política.
Que los dirigentes de Podemos, que el día de la victoria electoral de Tsipras salieran alborozados a “compartir” (en realidad, a transferir a España) esa victoria, no hayan dicho ni mú sobre el pacto con la ultraderecha, ni sobre un gobierno sin mujeres, y ni una mínima palabra sobre el nombramiento de un ultranacionalista para el Ministerio de Defensa dice bien a las claras que una cosa es meterse en el laboratorio de las ideas, dar vueltas en círculos teóricos y dogmáticos, y otra ver la realidad.
Y la realidad, por su silencio, es que no les ha gustado lo que ha hecho Tispras tras ganar, pero no tienen ni idea de cómo cocinar el plato de pacto que les ha servido su, hasta el lunes pasado, colega.
Ni siquiera les parece haber gustado el postre. Yogur griego, por supuesto.
Vale.
Con la campaña viral del #IceBucketChallenge, de echarse un cubo de agua hELAda en la cabeza y colgar el vídeo en internet estamos viendo algunas cosas que necesitan, desde mi punto de vista, alguna reflexión.
En primer lugar, en España, los primeros días de la campaña, copia de una americana (no podía ser de otra manera) fue considerada como un festival del humor. Ni siquiera las asociaciones de enfermos de ELA y de familiares tenían una idea aparente de que en nuestro país fuera a desarrollarse una campaña igual. Pero tratándose de una copia de esas cosas que hacen los yanquis, pues algunos famosillos y gentes de distinto pelaje fueron colgando sus vídeos sin tener en cuenta que la campaña era para donar 10 dólares (100 en el caso de que, nominado, no llevara a cabo el reto de echarse agua).
Posteriormente, la campaña ha ido girando, tomando el punto de seriedad y rigor que una enfermedad como la Esclerosis Lateral Amiotrófica requiere, y muchos personajes públicos han contribuido a que la seriedad fuera imponiéndose al folklore.
Como todas estas cosas que se vuelven virales en la red y que pueden aportar a quien participa un plus de fama o de algo parecido a eso, la cuestión ha alcanzado alguna cota de esperpento hipócrita.
Ayer, en twitter, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy informó que aceptaba el reto que le habían propuesto y que iba a realizar una donación a FUNDELA1. Bravo por Mariano, que está en todo… menos en lo que tiene que estar.
Hoy, otro personaje que vive de la publicidad y propaganda que su jefe, Iván Redondo, le dicta, José Antonio Monago, ha colgado en la web de la Junta (utilización de medios públicos en beneficio privado), prensa y televisión mediante, su “participación en el reto”. En el reto de la desvergüenza.
Mariano Rajoy no debería, por decencia o por vergüenza, si la tuviera, decir en twitter que va a hacer una donación. Debería, públicamente, ordenar a su ministro de Hacienda que presupueste, con carácter inmediato, créditos para investigación. Sobre ELA y sobre todo. Pero no, mejor es donar… mejor es darse unos golpes de pecho hipócritas en la misa de once y seguir recortando la ley de dependencia.
José Antonio Monago es presidente de Extremadura, que tiene transferidas las competencias en materia sanitaria. Hoy no debería haber salido haciendo el payaso para mayor gloria de sus periodistas lamedores (que en Extremadura son muchos, casi todos, y que se harán «eco» del vídeo colgado en la web pública), debería haber ordenado a su consejero de sanidad que ponga de inmediato en marcha una unidad médica, al menos, en la región para el tratamiento y seguimiento de los pacientes con esta patología.
Porque ningún periodista de los que asisten ahora al folklore y, seguro, habrán aplaudido hasta quemarse las manos, le ha preguntado nunca ni lo hará si sabe si en alguno de los hospitales de la región existe alguna unidad médica especializada en ELA.
Los ciudadanos particulares, famosos, famosillos o no, pueden hacer eso del reto del cubo de agua, y colgarlo en la red, para ser solidarios o para ganar un poquito de popularidad.
Pero un dirigente con cargo en las administraciones responsables de los presupuestos y la sanidad no puede formar parte del espectáculo. Su obligación es disponer de los medios necesarios para fomentar la salud de los ciudadanos.
Ayer Mariano Rajoy hizo un acto de hipocresía, propio de sociópatas sin escrúpulos. Hoy, José Antonio Monago, además, ha convertido su hipocresía y falta de escrúpulos y de vergüenza en un acto folklórico.
Lo que estos sujetos han hecho es una falta de respeto a todos los enfermos y familiares, una falta de respeto que ha de tenerse en cuenta.
Porque ni Mariano Rajoy ni José Antonio Monago (el monaguillo de Iván), se merecen respeto alguno.
Vale
Tras casi un mes sin actualizar mi sitio en la red, y esperando los acontecimientos que nos acechan, unas pequeñas sobre algunas cuestiones.
Reforma de la ley electoral. El Partido Popular pretende reformar la ley electoral para que sean alcaldes los números 1 de las listas más votadas. Tal como está vendiendo el PP y su coro mediático (todos los “medios convencionales”, no se olvide), no se trata de una reforma. Se trata, pura y simplemente, de un golpe de estado. Así, sin más. Y así debería denunciarlo por dignidad política el principal partido de la oposición… de momento.
Ley de la Guardia Civil. Con unas mínimas, escasísimas referencias en los medios (otra vez “los medios”), son las redes sociales, especialmente twitter, las que están poniendo de manifiesto las denuncias de muchos oficiales que se sienten vejados y maltratados. Me parece inaudito que sea el Partido Popular, la derecha, la que esté provocando la indignación (el malestar ya lo dejaron atrás) de tantos miembros de la Guardia Civil, hasta el punto de que cada vez sean más los que pidan abiertamente su desmilitarización.
Fuerzas Armadas. La publicación de la novela “Un paso al frente”, del Teniente Gonzalo Segura, actualmente en arresto y con previsiones de condena que le llevaría a ser expulsado del Ejército, y el caso de la Capitán Zaida Cantera, han sido los catalizadores de una situación en los Ejércitos impensable, hasta el punto de que se ha constituido un círculo de Podemos en el que, al parecer, son ya más de 4.000 los militares que apoyan reivindicaciones de limpieza de casta, de reconocimiento de derechos (ciudadanos de uniforme). Que sea la derecha la que esté haciendo visibles estas cuestiones no deja de ser sintomático.
Salida de la crisis. Dice Mariano Rajoy y repiten sus loros que estamos en la salida de la crisis. En realidad, debería decir que están. Porque los datos, los datos reales, los que van desde el INE a Eurostat dicen lo contrario. Vender como éxito la bajada, mìnima, de los índices de paro, cuando en los dos últimos años la emigración ha exiliados a más de un millón de españoles no es sino el reflejo de la maldad intrínseca del Partido Popular, de su sociopatía.
Extremadura. No sé si en algún momento en el último año el capataz de Iván Redondo, José Antonio Monago, dijo que en 2014 no se concederían medallas de Extremadura. El caso es que a esta fecha no encuentro en la red referencias a quiénes, personas o entidades, se haya acordado entregar la medalla de Extremadura 2014. Eso sí, este año, otra vez, se celebrará una gala que cuesta 100.000.000 pesetas para mayor gloria del capataz de Iván, un capricho propagandístico que resultaría cómico si no fuera, directamente, vergonzoso. Ah, y los tres palmeros de Izquierda Unida aplaudiendo a rabiar a Monago, y, sobre todo, a Ivancito.
Cáceres. En pocas fechas darán comienzo dos obras públicas (la alcalsenadora Elena Nevado está ansiosa porque se crean los cacereños que ha hecho algo durante su ¿mandato?) que pueden colapsar el centro de la ciudad. Es más que probable que los cálculos de tener las obras a punto de caramelo de las elecciones sufran algún retraso no se cumplan, y, sobre todo, que no hayan calculado, ni por asomo, las molestias que unas obras, especialmente las del parking del Múltiples, pueden causar. Es de esperar que la oposición sepa gestionar estas molestias.
Vale.