Gobierno griego. Nada que ver con España…

cercadelasretamas —  enero 28, 2015 — Deja un comentario

Durante la campaña electoral griega, a medida que iban avanzando los días y se iban conociendo las encuestas que daban como ganadora a la coalición Syriza, y la derrota de Nueva Democracia, se fueron sucediendo análisis, predicciones y previsiones de todo tipo y todo tipo de comparaciones con la situación española. Mariano Rajoy hizo campaña junto a Samaras, y Cayo Lara y, especialmente, Pablo Iglesias, acompañaron a Tsipras.

Las opiniones eran de similitud de las situaciones griega y española según quién las contara. La más extendida era la corriente de opinión transmitida por las redes sociales, siguiendo la doctrina marcada por Pablo Iglesias, de que el cambio en Europa empezaría con la victoria de Syriza.

Celebrados los comicios, conocida la victoria casi por mayoría absoluta de la coalición de izquierdas, desde Izquierda Unida y, otra vez, sobre todo, desde Podemos, las campanas se lanzaron al vuelo: “han ganado los nuestros, hemos ganado nosotros” parecía el mensaje.

Sin embargo, al día siguiente, cuando Tsipras cerró el pacto de gobierno con ANEL (Griegos Independientes) eso de que hemos ganado los nuestros ha pasado a una frialdad absoluta. Ya no llegan a twitter los mensajes de complicidad de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón o la cuenta oficial de Podemos. Ya no es lo mismo Syriza que Podemos, ni Tsipras que Iglesias, ni Grecia que España.

A la frialdad, al “distanciamiento” súbito se le ha añadido más distancia, más hielo cuando el nuevo primer ministro griego ha hecho público su nuevo gobierno. Ni una mujer. No es posible que en toda la coalición de partidos que conforman Syriza no haya una sola mujer con capacidad para desempeñar un ministerio.

Las primeras medidas anunciadas por el nuevo gobierno griego (aumento importante del SMI, energía eléctrica gratis para 300.000 hogares, reapertura de la televisión pública…) son medidas políticas anunciadas y que están en la línea de las ¿previsiones programáticas? de la formación de Pablo Iglesias y sus seguidores.

Sobre el pacto de gobierno de la coalición de izquierdas con un partido ultranacionalista y ultraconservador, los análisis periodísticos españoles han señalado que la coincidencia entre Syriza y ANEL en estar en contra de las imposiciones de la Troika. Pero es una coincidencia “sin piel”, como diría Luisma Floriano. Porque mientras la oposición a la Troika de Tsipras se fundamenta en el daño que hace a los ciudadanos, la de Kamennos se fundamenta en los territorios. Y no, no son lo mismo los ciudadanos que los territorios.

Con el nuevo gobierno formado, sin mujeres, con dos formaciones políticas ideológicamente en las antípodas una de otra, hay una cuestión que debiera preocupar. Si las primeras medidas anunciadas son de recorrido mediático rápido y amplio (SMI, energía eléctrica gratuita…), el nombramiento de Panos Kamennos, líder de ANEL y político de casta (lleva desde los 28 años sentado en el parlamento como diputado de Nueva Democracia hasta la anterior legislatura, y desde entonces con su nueva formación), como Ministro de Defensa debería suponer una preocupación.

He intentado en varias ocasiones, vía twitter y vía email, contactar con Podemos y Pablo Iglesias para conocer su posición con el nombramiento por su amigo Tsipras de un ultranacionalista como Kamennos para la cartera de Defensa. En vano. O no merezco una respuesta o se han quedado como tres con dos ojos, es decir, que no tienen ni puñetera idea.

Kamennos es un ultranacionalista que manejará un gasto en defensa del 2,5% del PIB griego (en España, el gasto en Defensa es del 0,9%, según datos del Banco Mundial para 2013), y cuyo partido plantea cuando menos distanciamientos con Turquía, se disputa el control del Mar Egeo, no reconoce la denominación de República de Macedonia, y es partidario de la Enosis. Además, al ser el único ministro del partido con el que ha pactado Syriza, el primer ministro Tsipras no podrá “atar en corto” las decisiones de Kamennos, al que deberá dar un margen de maniobra que puede, y ya lo veremos, plantear conflictos y tensiones territoriales propias de su definición política.

Que los dirigentes de Podemos, que el día de la victoria electoral de Tsipras salieran alborozados a “compartir” (en realidad, a transferir a España) esa victoria, no hayan dicho ni mú sobre el pacto con la ultraderecha, ni sobre un gobierno sin mujeres, y ni una mínima palabra sobre el nombramiento de un ultranacionalista para el Ministerio de Defensa dice bien a las claras que una cosa es meterse en el laboratorio de las ideas, dar vueltas en círculos teóricos y dogmáticos, y otra ver la realidad.

Y la realidad, por su silencio, es que no les ha gustado lo que ha hecho Tispras tras ganar, pero no tienen ni idea de cómo cocinar el plato de pacto que les ha servido su, hasta el lunes pasado, colega.

Ni siquiera les parece haber gustado el postre. Yogur griego, por supuesto.

Vale.

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