Continuamos con los artículos que el profesor del Instituto El Brocense y Director de la Escuela de Magisterio Julián Rodríguez Polo publicó en el Diario Nuevo Día a finales de Diciembre de 1927, tres meses después de que la Comisión Permanente del Ayuntamiento conociera el Informe que se había encargado a los catedráticos de la Universidad Central, Lucas Fernández Navarro, jefe de la sección de Mineralogía del Museo Nacional de Ciencias Naturales, y a Eduardo Hernández Pacheco, jefe de la sección de Geología del mismo Museo.

Hoy, incluimos los artículos VII y VIII, publicados el 24 y 26 de diciembre de 1927.

VII 24 de diciembre de 1927

La existencia de tales aguas en el interior del Calerizo se hace bien patente en las perforaciones, “tales como las canteras junto a la ermita del Espíritu Santo, con nivel constante de líquido a los 425 metros de altitud, pozo del Horno del Sapillo, a los 428; pozos y galerías de la mina Labradora, a los 423; galería del arrastre de la mina Esmeralda, a los 420, etc.”

Ya dijimos que tienen su salida natural por cuatro desaguaderos del embalse subterráneo, todos al mismo nivel próximamente; “el del Marco, sin duda el más potente, a 425 metros de altitud; el Arropez que riega extensa ribera de huerta, a 413 metros; el de la Alberca, también caudaloso, a los 430 metros; y el de la ermita de Santa Ana, a 420 metros, reducido actualmente [1927] a pequeñas charcas por causa de los trabajos en las minas de fosforita, que le han captado las aguas (las que aprovecha la “Empresa de aguas potables” que surte a la ciudad).

La cuenca de recepción de aguas meteóricas que hemos reseñado, comprende una extensión aproximada de 38 kilómetros cuadrados y la cantidad media de lluvia anual la cifran los ilustres geólogos en 500 mililitros. Una capa de un milímetro de agua sobre una superficie de un metro cuadrado, es un litro de agua. Decir, pues, que en un país la cantidad de lluvia al año es de 500 milímetros significa que caen 500 litros de agua sobre cada metro cuadrado del terreno.

Los señores Hernández Pacheco y Fernández Navarro hacen un cálculo de valores mínimos: dan por supuesto que las dos terceras partes del agua meteórica que recibe la cuenca se evapora directamente o es devuelta a la atmósfera por la vegetación (aun cuando lo estiman exagerado por exceso), y deducen que tan solo una tercera parte se infiltra en el terreno y descienda hasta quedar almacenada en el interior del Calerizo –ya es sabido que en tal terreno no hay corrientes por la superficie.-

38 kilómetros cuadrados -38.000.000 de metros cuadrados.

Y como cada metro cuadrado recoge la tercera parte de 500 litros, los 38 millones de metros cuadrado recogerán 6 millones y 333.333 kilolitros de agua -6 millones y 333.333 metros cúbicos, que forzosamente han de rebosar por las despostilladuras de la cuenca caliza, o sea por los nacimientos del Marco, Arropez, Alberca y Santa Ana, “esto en el caso de que no exista alguna vía subterránea de salida de aguas por alguna fractura tectónica del terreno, caso improbable, pues el reconocimiento geológico practicado no lo hace sospechar”.

Suponiendo que la población de Cáceres se eleve a 25.000 habitantes dentro de plazo breve, y que pudiera aprovecharse anualmente toda el agua que almacena El Calerizo, le corresponderían anualmente 253 metros cúbico y tercio a cada uno (sin contar las aguas procedente de los manantiales que brotan en las cuarcitas silúricas y que surten hoy a la población, o sea, 694 litros diarios.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

“Cantidad de agua diaria por habitante solo inferior a la del abastecimiento de Chicago y Roma, las ciudades mejor surtidas de agua del mundo; superior a la de Nueva York, Filadelfia y Montreal, que son también de las grandes poblaciones más dotada; más de cuatro veces la que reciben los vecinos de Londres o de Viena; casi cinco veces mejor que la de Lisboa; más de siete veces que en Varsovia y en Amsterdam; más de nueve que en Montevideo y más de diez veces que en La Haya”.

Y esto sin contar tampoco con otras captaciones que pudieran hacer en el valle de Valdeflores, “según las acertada ideas y nobles campañas del benemérito ciudadano don Joaquín Castell”, de que hablaremos el día próximo.

VIII 28 de diciembre de 1927

Los señores Hernández Pacheco y Fernández Navarro hacen notar en su informe, que “supone este caudal de agua almacenado, si saliera todo él por un sitio, un manantial superior a 200 litros por segundo”.

Y que “si la cantidad de aguas meteóricas almacenadas anualmente en los reservorios subterráneos del mismo calerizo y que sale al cabo del año por los manantiales, fuese la mitad de la caída de las nubes, o sea, 931 litros diarios, que representan un caudal de 296 litros por segundo”. Y añaden: creemos que estas últimas cifras son más aproximadas a la realidad.

Los aforos de los grandes manantiales citados, que dan salida material a las aguas del calerizo, podrán determinar, juntamente con el cálculo de la que se extrae por las minas y otros pozos abundantes, “tales como el del Horno del Sapillo, cuál es el cauce efectivo con que se cuenta –dicen los insignes geólogos-, el cual, en todo caso, será suficiente para el abastecimiento de las necesidades actuales y futuras de la población de Cáceres y para los regadíos que las huertas inmediatas a la capital necesitan”.

Reconocen los citados señores en su informe “que no es empresa fácil recolectar y conducir a la capital el agua total del Calerizo”, y agregan: “ni hay de ello necesidad, pero se comprende contando con tan abundante caudal es factible dentro de los actuales medios económicos del municipio cacereño recoger la que se crea necesario, quedando siempre un sobrante para necesidades del futuro”. Para dicha operación, estiman conveniente, si el Ayuntamiento de Cáceres se decida a aumentar el caudal aguas que actualmente recibe la ciudad de la cuenca devónica (terreno calizo), efectuar los aforos a que antes nos hemos referido, y realizar también una nivelación de precisión de los desagües naturales, pues hacen constar que los datos anotados en su informe, deducidos de observaciones barométrica en campaña, no pueden ser más que aproximados.

Terminábamos ayer diciendo que, según los señores Fernández Navarro y Hernández Pacheco, son posibles también otras captaciones en el valle de Valdeflores, “según las acertadas ideas y nobles campañas del benemérito ciudadano don Joaquín Castell, ya difunto”, y al que es tiempo –dicen también los ilustres informantes- se le haga la debida justicia y la exaltación que merece su memoria.”

No conozco yo –y deseo conocerlo- el folleto que, según me han dicho, publicó dicho señor Castell, cuyas prendas inmejorables de corazón y de talento son notorias. Pero, por los fundamentos científicos en se apoyan los autores del informe a que venimos refiriéndonos, supones que el señor Castell coincidía con las ideas que en dicho informe se sustentan, y que nosotros venimos a condensar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Rodeando externamente a las sierras que forman los bordes de El Calerizo, se extiende la dilatada planicie de suelo pizarroso cámbrico hacia el Norte, Este y Sur, “en la que destaca como una isla el pequeño territorio montañoso de la capital”. Estos terreno, como las cuarcitas del silúrico, sufrieron al final de la era paleozoica empujes orogénicos que determinaron intensos fenómenos de plegamiento, dando los siguientes resultados: los estratos de cuarcitas, primitivamente horizontales, se dispusieron con fuertes inclinaciones cercanas a la vertical, de buzamiento hacia del NE (como en la Sierra de la Mosca, del Milano, del Risco, etc.), quedando las cuarcitas (material tan poco plástico) fragmentadas según planos (diaclasas) que corresponden a dos direcciones o sistemas principales; mientras  que en las pizarras cámbricas, más plásticas, no se produjeron diaclasas o fisuras en dirección determinada y constante que fuesen camino de las aguas subterráneas, por lo cual las filtraciones de lasa cuarcitas, superpuestas a las pizarras cámbricas, se detendrá al llegar a éstas, que son impermeables, por su naturaleza arcillosa.

Y como de los sistemas de diaclasas en las cuarcitas del silúrico, el dirigido hacia el NE ofrece a las aguas el camino más fácil –la experiencia lo confirma- que los manantiales más potentes y numerosos de la Sierra de la Mosca brotan hacia el valle de Valdeflores, mientras que son escaños y menos potentes los que desaguan hacia El Calerizo, que se pierden en la masa esponjosa de caliza.

Cáceres puede contar, puede contar, pues, en sus cercanías, además de las fuentes que utiliza y que brotan de las cuarcitas silúricas; no solo con las aguas que el calerizo encierra, sino con las excelentes que pudieran reunirse de los actuales nacimientos y nuevas captaciones en el valle de Valdeflores, dicen los informantes.

Terminaremos, Dios mediante, mañana, dando noticia de las conclusiones del informe.

Continuamos con los artículos que el profesor del Instituto El Brocense y Director de la Escuela de Magisterio Julián Rodríguez Polo publicó en el Diario Nuevo Día a finales de Diciembre de 1927, tres meses después de que la Comisión Permanente del Ayuntamiento conociera el Informe que se había encargado a los catedráticos de la Universidad Central, Lucas Fernández Navarro, jefe de la sección de Mineralogía del Museo Nacional de Ciencias Naturales, y a Eduardo Hernández Pacheco, jefe de la sección de Geología del mismo Museo.

Hoy, incluimos los artículos V y VI, publicados el 22 y 23 de diciembre de 1927.

V 22 de diciembre de 1927

Los terrenos que constituyen la cuenca geológica de Cáceres, pertenecen a uno de estos sistemas diferentes: granítico, cámbrico, silúrico y devónico.

El nombre del primero se deriva de su estructura; el segundo se denomina de tal modo, por la antigua Cambria, en el País de Gales; idéntico al cual y de la misma época paleozoica es el de Cáceres; el nombre de silúrico proviene del país de los antiguos siluros (pueblo celta), en el Oeste de Inglaterra; y devónico, del condado Devon, en la misma nación también.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Forma el silúrico todo el contorno de la cuenca por el Norte, Este y Sur, y también por NO y SO, siempre en pequeñas sierra de relieves áspero, que son divisoras de aguas. La roca dominante es la cuarcita, que integra todas las sierras que bordean la cuenca del Calerizo; Sierras de la Mosca, del Risco, Sierra de Fuentes y Collado de Torre Orgaz por el Este; la sierra Lagartera, Cerros del Arropez, Puerto del Trasquilón, Sierra de Santa Ana y Cerro de los Romanos por el Sur; y la colina sobre la que está edificada la capital y los cerros inmediatos por el Norte y el NO.

Los granitos limitan por el Oeste la cuenca geológica de Cáceres, y corresponde al manchón eruptivo que se extiende por Arroyo. Es un granito de grano grueso, que en su contacto con la cuenca del Calerizo sirve para contener las aguas, que llenan los huecos y fisuras de la masa caliza; el granito desciende a profundidad indefinida; su formación es inferior a los otros terrenos, que son sedimentarios.

El cámbrico, constituido uniformemente por pizarras con más arcilla que sílice, ocupa en general posición extrema del silúrico, formando por fuera del perímetro de la cuenca la extensa llanura ondulada hacia la Sierra de San Pedro (Campos de Cáceres) y territorios entre Cáceres y Trujillo; estratigráficamente son estas pizarras inferiores a la formación silúrica, y por eso pueden reaparecer en el interior de la cuenca, formando una alargada llanura, que atraviesan parcialmente a lo largo las carreteras de Medellín y Mérida.

El terreno devónico, constituido casi exclusivamente por caliza, es el Calerizo propiamente dicho, formando una amplia zona en forma de herradura irregular, de ramas desiguales y en sus extremos ensanchados. En el borde exterior del arco de la herradura está edificada la ciudad de Cáceres, toda ella en el silúrico –y lo dijimos antes-. Y una estrechísima faja de pizarras y areniscas rojas del mismo terreno devónico se intercala, en cuña, entre las dos ramas del calerizo, rocas que afloran junto a la caseta del paso a nivel de la vía férrea por la carretera de Cáceres a Mérida.

Resulta, pues: las pizarras cámbrica, que yacen debajo de todos los demás terrenos estratificados, forman el fondo impermeable de la cuenca; el contorno está formado por la cintura de sierras silúricas y por el granito que hay en el Oeste; y las calizas devónica, que llegan a montar en las ladera de la sierra, yacen las cuarcitas, que a su vez son superiores (como dijimos antes) a las pizarras cámbrica.

La cuarcita es insoluble, por estar formada de granos de cuarzo y, como el granito, impermeable; el terreno cámbrico, por la naturaleza arcillosa de las pizarras que  lo integran, también es impermeable como los productos de su de su descomposición, en todo caso arcillas.

Y como los empujes orogénicos que fragmentaron las cuarcitas no produjeron en las pizarras diaclasas o fisuras en dirección determinada y constante que fuesen camino de las aguas subterráneas, las filtraciones de los materiales rodos (calizas o cuarcita) superpuestos a las pizarras cámbricas se detendrán al llegar a éstas.

La caliza cristalina, marmórea, de masa sólida y coherente, constituye, en cambio, la roca más adecuada para dar paso a las aguas, como explicaremos otro día.

“Si antes comparamos –dicen los señores Fernández Navarro y Hernández Pacheco- la cuenca geológica de Cáceres a una vasija de fondo y paredes impermeables, podemos decir, siguiendo el símil, que la masa rocosa que constituye el calerizo debe compararse a una esponja dentro del recipiente; el agua que cae sobre la esponja queda rellenando huecos, y el fondo y las paredes permiten su salida”.

Como si un vaso tiene cuatro mellas en su borde, y al llenarlo de agua se vierte por dichas mellas, así por cuatro desaguaderos del embalse subterráneo, que originan potentes manantiales, dos de los cuales mantiene importantes y extensos regadíos, tiene salida el agua constantemente rebosantes: El Marco, El Arropez, la Alberca y Santa Ana.

Es sencillísimo y conduce a resultados asombrosos el cálculo de agua que el Calerizo encierra: en otro artículo, más corto que éste hemos de exponerlo.

VI 23 de diciembre de 1927

Las calizas marmóreas –así es casi toda la de El Calerizo-, de masa muy coherente, constituyen las rocas más adecuadas para dar paso a las aguas. En porciones destacadas del conjunto, son totalmente impermeables; pero por la fragmentación natural que presenta en su conjunto, pues que tiene fisuras y diaclasas de todos los tamaños, ensanchadas constantemente por la acción disolvente de las aguas, que forman cavernas y conductor tortuosos laberínticos, la caliza devónica queda convertida en una esponja, con los huecos parcialmente ocupados por arcilla roja, producto de la descalcificación del suelo, como se observa por todas partes en el calerizo cacereño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

“Como ejemplo de cavernas abiertas en la superficie puede citarse la Cueva del Conejar, inmediata al nacimiento de El Marco, habitada por el hombre de los tiempos prehistóricos, germen de la población cacereña en las remotas épocas del neolítico, agrupación humana que surgió al amparo del potente manantial de El Marco”.

Las cavidades internas quedan puesta de manifiesto por causa de las labores en las minas de fosfato: vacías si corresponde a niveles altos, y ocupada por agua si se hallan en niveles bajos.

Los conductos sinuosos, los espacios vacíos y los ocupados parcialmente por bolsadas arcillosas de descalcificación, y en general la estructura esponjosa de la masa caliza, se ve al examinar las trincheras de la vía y de las carreteras o lo socavones de las muchas canteras de piedras para cal.

“Las acciones orogénicas que comprimieron y plegaron todo el conjunto de terrenos que venimos estudiando, al actuar en un material tan poco plástico cual la caliza cristalina del Devónico, la fracturaron y plegaron y dislocaron en múltiples fisuras, grietas y diaclasas, que son camino de las aguas a través a través del Calerizo, y recipientes donde se acumulan en grandes cantidades.”

Se origina así una importante cuenca de recepción pluvial, con un embalse subterráneo en la masa del terreno calizo, embalse de fondo impermeable, constituido por las pizarras cámbricas, y de paredes también infranqueables, formadas por las cuarcita del Silúrico en todos los rumbos menos en el borde occidental, donde el granito es la roca que también contribuye al asilamiento de las aguas de la cuenca subterránea.

La presencia de tales aguas en el interior de “El Calerizo” es bien manifiesta en las perforaciones que por cualquier causa en él se han hecho, como diremos otro día.

  • NOTA: En el artículo anterior se demostraba que el fondo y las paredes de la cuenca geológica de Cáceres son impermeables, y se decía que el agua caída sobre El Calerizo “queda rellenando los huecos la masa caliza “ y el fondo y las paredes permiten su salida. Lógicamente, debía terminar el párrafo diciendo “y el fondo y las paredes NO permiten su salida”.
  1. Continuamos insertando los artículos III y IV, publicados por el profesor Julián Rodríguez Polo, como resumen y «vulgarización» del Informe de Fernández Navarro y de Eduardo Hernández Pacheco.
  2. III.- 20 de Diciembre de 1927. Periódico Nuevo Día.

Si después de una capa que se halle a 25 metros, en la que hay temperatura constante, se sigue profundizando, aumenta un grado por cada 33 metros aproximadamente en cualquier lugar del Globo.

Pero ese grado geotérmico no es constante hasta el centro de la Tierra, en contra de lo que se creía: fuera preciso suponer una temperatura final de 18.000 grados, incompatible con la densidad y rigidez del planeta que habitamos. No se concibe modernamente la temperatura superior a 4.000 grados, tal como la temperatura superficial del Sol. Según Jeffreys, tal vez disminuye hacia el centro desde más allá de cierta profundidad.

Calculada la densidad del Globo en conjunto, de 5,52, y siendo por término medio de 2’7 en la costra superficial, habrá en el interior, en cambio, densidades mayores, de metales pesados, hierro y níquel. Sobre el núcleo de metales pesados hay una zona viscosa, espesa, de silicatos ferro-magnesianos (que se llama sima), y flotando sobre ello la zona externa, de composición aproximada a la roca granítica que se llama sial (silicato de aluminio).

Se creó primero en un núcleo central incandescente, que, pugnando por salir, levantaba la costra de la Tierra, formando las montañas.

Más tarde se creyó que la superficie del planeta se contrae por enfriamiento, y que la superficie se pliega para adaptarse al menor volumen, siendo esa la causa de que las capas del terreno que se depositaron horizontalmente se encuentre en las cordilleras formando arrugas y dobleces, ondulaciones alternante, elevaciones y depresiones, que se llaman anticlinales y sinclinales respectivamente. Después se supuso que en grandes depresiones oceánicas se depositaban los sedimentos, que por su propio peso se hundían en la corteza, hasta que, no habiendo espacio que rellenar, los materiales, comprimidos, emergían del mar, originando así la arista montañosa.

La teoría hoy predilecta es que, siendo los continentes actuales bloques de sial flotantes en la capa viscosa de la sima, como los hielos flotantes  en los mares polares, tienden a separar marchando a la deriva, siendo la causa de los plegamientos montañosos la gran resistencia que la viscosidad del sima oponga al frente continental de la masa que se mueve y su adherencia mayora la misma en esporádicos puntos interiores.

Si la composición y densidad del Globo fueran uniformes, el planeta adoptaría la forma definitiva inalterable de un elipsoide; pero siendo su constitución heterogénea, allí donde su masa sea más ligera tendrá más elevación y se deprimirá donde sea mayor su densidad, cuyo equilibrio es inestable porque la acción de los agentes exógenos atacan y erosionan y transportan los materiales de las cordillera, así arrasadas, a los niveles inferiores, siendo preciso un desplazamiento compensador de material de la costra sólida del Globo, cuya superficie se creyó antes de ahora inconmovible.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Por la disposición de los estratos yacentes según el orden de formación, aunque por las presiones tangenciales aparezcan plegados, inclinados y hasta invertidos a veces; por los seres vivos que en ellos habitaron, cuyos restos petrificados se conservan en ellos y con característicos de cada formación geológica, se puede descubrir la época relativa en que se formaron los estratos, y hasta calcular, por la formación actual de sedimentos en comparación con el espesor de los que antes se formaron, los años transcurridos, que según Lapaport son 67 a 90 millones de años desde el principio de la era paleozoica, era llamada así porque los fósiles (seres vivos de aquel tiempo) que en sus estratos se encuentra, son los más antiguos de los que se conocen.

De tan remota edad son tres de los terrenos que constituye la cuenca geológica de Cáceres, que descubriremos otro día, y que es la materia que tratan los geólogos en el capítulo II de su informe. Es restante de los cuatro terreno que la forman, es aún más antiguo; pertenece a la era arcaica, que así se denomina porque sus terrenos son los primeros que se formaron en la Tierra.

  1. IV.- 21 de Diciembre de 1927

Ciertamente que las fuerzas epigénicas (la atmósfera y las aguas) obran por regla general muy lentamente; pero su acción es tan continua, que a través de los llegan a ser arrasadas grandes cordilleras, quedando la superficie del planeta en aquel sitio como penillanura.

La acción química de los gases atmosféricos combinados con la humedad; la acción mecánica del viento; la que ejercen las aguas de los ríos y la que constituye los lagos y los mares; la nieve que cae sobre las montañas donde el agua en tal estado es persistente, y que se desliza en forma de glaciar hasta los valles; todas esas fuerzas trastornan el aspecto superficial del Globo, disgregando los materiales rocosos más duros, como el granito, y, vencida su cohesión, convertidos en arena o tierra, los transportan a distancias diferentes, dejándolos depositados en forma de capas o sedimentos en el suelo y los mares.

Por las causas diversas (presiones enormes, aumentos grandísimos de temperatura, acciones químicas diversas), los materiales así depositados sufren tal metaformismo, que materiales tan incoherentes como la arena y las arcillas llegaron a constituir rocas, pizarras y areniscas, algunas tan resistentes como las cuarcitas que afloran en las proximidades de Cáceres, en el Paseo Alto y en el cerro donde tiene su ermita la Virgen que todos veneramos; y se formaron masas rocosas por precipitación mecánica y por precipitación química, como esas del Calerizo, a cuya formación hemos de referirnos, originadas por los esqueletos calizos de crinoides equinodermos, animales marinos), cuya variedad fue extraordinaria y en número asombroso.

Luego los sedimentos que se depositaron formando estratos horizontalmente, fueron trastornado, apareciendo ahora en pliegues, o fraccionados y hundidos, o inclinados hasta la vertical. En la cantera que hay junto a “La Ronda”; en la curva del camino (donde hay una trinchera), próximo a la capilla del “Cristo del Amparo”; en El Calvario” y en otros muchos sitios de los alrededores, se ven perfectamente los estratos con diferentes grados de inclinación, y las grietas o diaclasas por donde las rocas se fraccionarán en los ciclos sucesivos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Parece increíble hasta dónde llega la acción de los agentes que venimos mencionando; los bancos de cuarcitas se convierte en canturrales, cuarteados y desmenuzados por los cambios de temperatura, que han originado igualmente los inmensos arenales del desierto, el viento erosiona y corroe la Gran Esfinge y convierte rocas arenosas en verdaderas esponjas de piedra; los río excavan profundos barrancos, tales como los cañones del Colorado en Arizona, cuyas paredes casi verticales tienen en algún punto 1.800 metros de altura, y arrastran anualmente hasta cientos de millones de toneladas de materiales fangosos, que depositan en la desembocadura, como el Mississipí, formando llanuras pantanosas que se llaman deltas, como el del Ebro, el del Nilo y el de los ríos Ganges y Bramaputra, que ocupa una extensión de 80.000 kilómetros cuadrados; los antiguo glaciares, ríos de nieve, llevaron con sus hielos enormes bloques de granito, cantos erráticos abandonados lejos de su punto de origen; los corales y madréporas, que viven en colonias sobre un armazón o esqueleto calizo, dejan restos en cantidad tal, que llegan a sobresalir del nivel marino, formando arrecifes e islas madrepóricas, que abundan en el Océano Pacífico.

Expuestos ya los antecedentes que hemos creído necesarios, podremos en los sucesivos artículos tratar ya exclusivamente el informe geológico respecto a la cuenca hidrológica de “El Calerizo”.

Cuatro terrenos –dicen Fernández Navarro y Hernández Pacheco-, constituido cada uno por una clase predominante de roca, concurren a formar la cuenca geológica de Cáceres: uno forma el fondo o substrato, otros dos la bordean, y el cuarto que encerrado en un círculo montañoso, y por estar formado de caliza se denomina El Calerizo.

Mañana, Dios mediante, los especificaremos.

Vale

Bajo el título “Hidrología del Calerizo de Cáceres” y el antetítulo “Problemas locales”, el periódico Nuevo Día publicó durante el mes de septiembre de 1927 una serie de artículos firmados por Julián Rodríguez Polo en los que detallaba cómo se conocía y cuánto sobre el Calerizo en la propia ciudad, en unas fechas en las que ya los problemas de abastecimiento de agua potable comenzaban a ser preocupantes.

Julián Rodríguez Polo fue un profesor de Física y Química del Instituto El Brocense, así como Director de la Escuela de Magisterio, además de un prolífico conferenciante y autor de algunos textos de enseñanza. Igualmente, participó en el progresista programa de las Escuelas Viajeras, siendo su participación en la de Navas del Madroño especialmente recordada.

En estas páginas recogeremos las diversas entregas que Rodríguez Polo escribió para su publicación en el diario Nuevo Día, sin seguir la pauta diaria sino agrupándolas para la más rápida comunicación con los lectores de este blog.

Por otra parte, tanto el desarrollo urbanístico de Cáceres y su incidencia, muchas veces negativa sobre El Calerizo, creemos que puede ser ilustrativa la descripción que hizo en 1927 el profesor Rodríguez Polo, para su comparación con el estado actual del conjunto del acuífero cacereño.

Cuando comienzo a trasladar a este sitio web los artículos del Profesor Rodriguez Polo, aún no me ha sido posible encontrar en el Ayuntamiento de Cáceres y sus archivos el Informe firmado por Hernández-Pacheco y por Fernández Navarro, por lo que, si no pudiera localizar dicho documento, nos tendremos que conformar con el resumen y “vulgarización” de Rodríguez Polo.

  1. 17 de Diciembre de 1927. Periódico Nuevo Día.

Leyendo, hace ya días, la reseña que hicieron los periódicos locales de una sesión habida por el Ayuntamiento, supe que se dio cuenta en ella de un informe geológico respecto de la cuenca hidrológica subterránea del calerizo existente en las proximidades de la capital.

El informe a que me refiero tiene la obligada extensión –lo he visto después- y por ello, sin duda, no se leyó en la sesión antes mencionada, quedando a disposición de los señores concejales que quisieran examinarlo detenidamente.

Por el objeto del informe, de interés extraordinario para Cáceres, y por la autoridad científica de sus autores, quisimos conocerle y vulgarizarlo y divulgarlo.

El pueblo de Cáceres debe decidirse por una solución que se le proponga, cuanto antes mejor, respecto de su abastecimiento de aguas; y parece natural e indispensable que se entere de los proyectos que le ofrezca la Comisión encargada de su estudio y conozca los antecedentes de los mismos.

Nada menos que dos sabios especializados en las cuestiones geológica son los autores del informe a que venimos refiriéndonos: los señores Franandez Navarro y Hernández Pacheco son catedráticos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central; el primero es jefe de la sección de Mineralogía, y el segundo de la sección de Geología del Museo Nacional de Ciencias Naturales; ambos señores tienen merecida reputación universal por sus trabajos numerosos de investigación y por sus publicaciones didácticas, que sirven de texto y de consultas en los estudio superiores. Don Eduardo Hernández Pacheco ha sido constante investigador de la geología de Extremadura, región por la que siente especial afecto, y don Lucas Fernández Navarro ha publicado en la Biblioteca agrícola española “Investigación y aprovechamiento de aguas subterráneas”.

Verdaderamente ha sido un acierto insuperable solicitar el Informe a estos dos geólogos.

En cuanto expuse mi pretensión al Ayuntamiento se me complació enseguida, poniendo a mi disposición repetido informe, que he estudiado con el detenimiento que requiere.

Y contando con el beneplácito de Nuevo Día, que como los demás periódicos locales, tiene en tan alta estima los intereses de esta ciudad en que vivimos, tan necesitada de hacer un rápido avance en el camino del progreso, y tan querida por mí, me propongo, como al principio digo, vulgarizarlo y divulgarlo.

Aunque está redactado magistralmente el informe, y expuesto con claridad meridiana, creo el único medio de que lo conozca el público, éste de hacerle asequible a todos en artículos breves que condensen los fundamentos científicos y las conclusiones a que llegan sus ilustres autores.

  1. 18 de Diciembre de 1927

El historiador considera espacios de tiempo separados por acontecimientos extraordinarios que influyeron en la marcha de la humanidad por el camino de la vida, desviándola de su ruta precedente, modificando su estructura, influenciando su espiritualidad. Y delimitados los tiempos en épocas históricas, consideran cada una con el carácter propio que presenta, y estudia de tal modo los hechos y las ideas, que se ofrecen confusos e inconexos a través de muchas generaciones en el campo de la historia.

El geólogo estudia la evolución de la Tierra dividiendo también en épocas los tiempos infinitos que han transcurrido desde que una cadena fundamental arcaica, de veinte mil kilómetros de longitud, sobre la dirección de un meridiano, emergió de los abismos del océano sin orillas que debió cubrir en los principio toda la haz del mundo en que vivimos.

Sobre las olas de ese mar inmenso, vagaba, según expresión del Genésis, el espíritu de Dios; y dijo Dios: “reúnanse en un lugar las aguas que están debajo del cielo y aparezca lo árido”. Y la ciencia confirma que sucedió así.

Aún persisten los trozos alineados de esa gran formación geológica “que presenció impasiblemente el proceso de las edades geológicas, y que viene a constituir algo así como la primera pincelada de dios sobre la superficie virginal del planeta”, en expresión del geólogo Patac.

Si dirigimos la vista a un mapa del mundo, y aplicamos el borde más oriental de la América del Sur al golfo de Guinea, aparecen así unidos el inmenso territorio sudamericano y el africano continente, como debieron estar unidos hasta los tiempos llamados cretáceos, según la genial concepción de Wegener, y se reconocen terrenos de la misma formación en Escandinavia, en las Islas Británicas, en Canadá, en España, en el Sahara con la inmensa cordillera de los Andes.

Erosionada y derivada por numerosos agentes exteriores (como las lluvias, los vientos y los hielos, de cuyos efectos hemos de dar, en otro artículo, una curiosa idea); hundidos muchos trozos y cubiertos por sedimentos que constituyeron capas, llamadas estratos, en el fondo del océano, a donde fueron arrastrados por los ríos, y que los frentes (que hemos de dar a conocer) originarios de los plegamientos de la costra sólida del Globo, levantaron a su vez, como fueron levantados los estratos que en lo alto de ingentes montañas contiene restos petrificados de los animales que habitaron sobre ellos, pero en el seno de las aguas; rota por inmensas presiones la primera masa continental, cuyos grandiosos fragmentos derivaron sobre una capa más densa y pastosa hasta situarse como los vemos hoy; bajo las acciones aludidas de millones de ciclos erosivos en todas las épocas geológicas, los restos que persisten de la primera formación ofrecen en muchos sitios el aspecto de penillanura (meseta baja o media en que las antiguas montañas están reducidas a cerros u ondulaciones de pequeña altura) como la meseta ibérica.

Pues en la penillanura cacereña, cuyo estudio también ha de ocuparnos, siquiera sea brevemente, como lo requieren la índole de estos artículos, y con el objeto repetido de vulgarizar el informe geológico que comentamos; en esta penillanura destacan la sierra alineada de NO a SE, en cuyo extremo, sobre un collado que separa la pequeña masa montañosa de una última y poco elevada prolongación hacia el NO, está edificada la ciudad de Cáceres.

Resulta de tal disposición topográfica, que Cáceres ocupa una situación dominante y que no hay ríos de alguna importancia en la cuenca fluvial de Tajo, en un radio de 50 kilómetros, que tengan su cauce a mayor altitud que la capital, y por lo mismo no puede tener un abastecimiento de agua mediante embalse de algún rio de montaña cuyo caudal se desviase y pudiera ser canalizado para conducirle por la fuerza natural de la gravedad hasta la misma capital. “La planicie que rodea la región montañosa de Cáceres tiene una altitud de 350 metros, y aunque se eleva hacia el Este, no rebasa los 400 metros a la distancia dicha, siendo 400 metros la altura más baja de la ciudad que llega hasta 476 en el sitio de la Peña Redonda.

Estas dificultades de orden orográfico y topográfico –siguen diciendo los autores del informe- han hecho pensar en la solución del abastecimiento de aguas a la población utilizando la subterránea que pueda existir en los terrenos  inmediatos a la capital, especialmente las contenidas en las calizas que se extienden al Sur, en el terreno denominado “El Calerizo”.

“El excelentísimo Ayuntamiento de Cáceres –agregan los señores Hernández Pacheco y Fernández Navarro- nos ha encomendado concretamente el estudio geológico de “El Calerizo”, en relación con su régimen hidrológico, y este es el objeto del presente informe”.

Vale.

Las piedras de la ciudad monumental de Cáceres, que tan bien nos vienen para enseñar a quienes nos visitan como si fueran certificados inmarcesibles de nuestra historia, no nos enseñan, creo, todo lo que fue y deberá seguir siendo, la ciudad.

Cáceres celebró su bimilenario apoyándose en la historia de Roma. Sin embargo, la ciudad es mucho más antigua, los primeros pobladores habitaron ya estas tierras en el neolítico.

Demostrada está la presencia de pobladores en mucho más tiempo que ese bimilenario. Las cuevas y abrigos del Calerizo de Cáceres, para resguardarse del frío, las lluvias y los depredadores, se compatibilizaban las épocas de poder aprovechar la bonanza del clima con en los humedales de Los Barruecos y los Arenales.

De esos tiempos tan antiguos, nos van, poco a poco, surgiendo respuestas (no todas las que serían posibles si se destinaran mayores recursos a las excavaciones) en Maltravieso, en El Conejar o en la Cueva de Santa Ana.

Sí tenemos, todavía, a pesar de los maltratos, la lectura actual de los que fueron aquellos tiempos, mucho más remotos que la invasión romana y el imperio de Augusto. Porque el libro en el que se escribieron las primeras historias sigue vivo: se llama el Calerizo, se llama la Ribera del Marco, y si los hubiéramos cuidado (algunos están a tiempo), los aliviaderos del Marco (la Fuente del Rey), el pozo de El Sapillo, el pozo de la Lebosilla, la Fuente de Santa Ana…

Cáceres tiene una historia que no está escrita en las paredes de la Ciudad Monumental (Patrimonio de la Humanidad) sino que fluye por hilos de agua que salen del Calerizo, por una fuente inagotable que era en el Neolítico, que fue en la dominación romana, que fue durante el Islam, que fue durante la Reconquista.

Lo mismo que los primeros pobladores, todavía seguramente nómadas, la aparición de la agricultura (de la acuicultura en la época romana), del sedentarismo, habría permitido a aquellos primeros pobladores encontrar asiento, refugio y ricos beneficios de la cantidad de agua que, como nos decía mi madre, fluye bajo la ciudad, como un mar.

El agua en Cáceres es más antigua que las piedras. Es más, sin el agua, las piedras nunca, probablemente, se habrían levantado. La cisterna que apareció en Mira al Río al tiempo que se cometió el atentado contra el puente de San Francisco, no era tal, era la continuación de la poterna, la puerta más adelantada de la muralla, por la que los sitiados tenían a su alcance acceder al bien preciado del agua.

Por esto, me gustaría llamar la atención por la desaparición de Cáceres durante ¿cinco siglos? de cualquier historia. De la época visigoda parece no haber rastro alguno. Pero la ciudad fortificada romana ahí estaba. El agua abundante del Calerizo, ahí seguía. Las enseñanzas romanas en materia de agricultura habrían dejado rastro en pobladores dedicados a los cultivos más elementales.

Los visigodos (suevos, vándalos, alanos) parece que no tuvieron presencia en Cáceres. O parece que no dejaron huella alguna. Seguramente, se ha estudiado poco ese tiempo.

El gran arqueólogo José Ramón Mélida, en su libro en varios tomos dedicado a Cáceres, dentro del Catálogo Monumental de España, a comienzos del siglo XX sí se refiere, al menos, a alguna presencia goda.

Afirma Mélida que, a pesar de no haber monumentos de la época visigoda, sí se sabe que la Extremadura septentrional quedó bajo el reino godo de Toledo, y fue teatro de guerra durante mucho tiempo. En 585, Leovigildo sumó a su reino la ciudad de Mérida.

Desde mi punto de vista, que Cáceres no fuera conocida/invadida por los pueblos germanos (así parece) no quiere decir que quienes por estas tierras combatieron a las órdenes de cualquiera de sus reyes no tuvieran aposento en la ciudad romana dotada de buenos muros defensivos.

Por eso, me resulta llamativo que siendo el agua un elemento fundamental tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra, las torres romanas de la ciudad no albergaran ejércitos visigodos.

Cinco siglos de historia sin historia parecen muchos.

Vale.

El 4 de marzo de 2019 publiqué en esta misma Cerca una entrada en la que me refería al intento, desesperado, del Partido Popular por “colocar” como fuera el “espacio gourmet” del mercado de abastos de la Ronda del Carmen. Lo titulé “Vender la burra gourmet”.

El gobierno regional, el gobierno de “los mejores” capitaneado por el canario Monago, había invertido prácticamente 1.000.000 € en convertir la planta alta en un espacio gourmet al nivel de otras ciudades de importancia. Y, por supuesto, los medios escritos buscaron esas ciudades con mercados similares, pero en ninguna aparecía un porcentaje de casi el 50% de las casillas destinadas al gourmeteo (aquí, tapeo).

El asunto del mercado gourmet nacía en 2015, y el 1.000.000 € también. Ahora estamos en 2021, y el gobierno municipal, sin una mayoría holgada, ha recibido la información de que la Asociación de Cocineros, a quienes, sin concurso público, Elena Nevado (alcaldesa de infausta memoria) se lo había entregado, le dicen al Ayuntamiento que no, que no sale ningún tipo de cuentas (si salieran ya estaría funcionando), y que si os hemos visto ya no nos acordamos.

Una inversión tan importante debería haber ido a cualquier barrio, y hubiera sido más productiva. Pero en aquellas fechas el PP del viajero quería parecer moderno (aunque el cateto se vista de Armani, cateto se queda) y privatizó la Calle San Pedro de Alcántara diciendo que iba a ser como mínimo como la malagueña calle Larios. Hoy, esa calle tiene algunas tiendas y, eso sí, las terrazas de unas cuantas tascas.

El mercado de Abastos de la Ronda del Carmen data de la mitad de los años cincuenta del siglo pasado, y se puso en servicio como complemento del que en las mismas fechas estaba junto al Ayuntamiento y que luego se trasladó a donde antes había estado el Seminario (edificio histórico artístico desde que se declaró a la ciudad monumental conjunto histórico), y ahora está un moderno parking.

Hoy, ese mercado, de dos plantas, tiene la alta nuevecita nuevecita… y vacía, muy vacía, como baldón a quienes creyéndose los reyes del mambo gastaban el dinero público en proyectos a mayor gloria de sí mismos.

Ahora, el Ayuntamiento, en medio de una crisis tan importante como la causada por la pandemia de la COVID-19, no tendrá más remedio que asumir que la Asociación de Cocineros no sabe qué hacer con esa planta, y, salvo lucecita monetaria que aparezca, guardar los planos, bien dobladitos, y meterlos en el cajón de los inmuebles cerrados por falta de uso.

Vale.

El inmueble que fue sede de los Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, en la Calle Antonio Reyes Huertas, nº 9, fue el primero que abrió la serie “Cáceres, cerrado por falta de uso”, en agosto de 2012.

Gobernaba entonces en Extremadura el Partido Popular, con la presidencia de José Antonio Monago. Fue el gobierno del PP (el “gobierno de los mejores” se autoproclamaban” el que en 2013, el 20 de noviembre de dicho año, tomó la decisión de ponerlo a disposición de los Hermanos de la Cruz Blanca, que como organización de carácter benéfico, pretendía usar el edificio para sede de las personas atendidas en aquellas fecha en un inmueble de la ciudad monumental. Y, si les era posible, ampliar las plazas residenciales y disponer de un centro de día.

La Junta de Extremadura entonces, “mataba” dos pájaros de un tiro: por un lado, quitarse de encima un inmueble para el que no se encontraba acomodo, y por otro, ponerlo a disposición de una entidad benéfica muy bien vista en la sociedad cacereña. En realidad, había un tercer objetivo: la Junta no encontraba medios económicos para poner de nuevo en servicio el inmueble y darle un uso que fuera necesario para la ciudad de Cáceres.

Ortofoto 1956. Fuente: sig.caceres.es

Antes de que el edificio apareciera en las ortofotos de la ciudad, en 1984, aparece en todas las de 1956 en adelante. Lo que aparece era, a mí me lo parecía, una especie de ruinas, puesto que solamente estaban en pie las fábricas laterales y frontal, con los huecos dispuestos para puertas y ventanas. No eran unas ruinas, eran, al contrario, unas obras que habían comenzado y que por las circunstancias que fueran (sería interesante conocerlas realmente) quedaron paralizadas. Tenía que haber sido la parroquia de San Pedro de Alcántara, dispuesta en la zona por el importante número de viviendas construidas en su entorno (las protegidas, las 104…). Sin embargo, las obras pararon, las fábricas de piedra levantadas, terminaron por abandonarse, porque la capilla del Instituto El Brocense podía abastecer de alimento espiritual a la zona.

Fachada Principal. Foto: cercadelasretamas.

Desde la aparición de las viviendas protegidas (las más próximas en la propia calle Reyes Huertas, a ambos lados, y las 104 por detrás) en 1956 transcurrieron, pues, al menos 25 años con la iglesia a medio empezar. Desde 1984 hasta que la Junta de Extremadura decidió dejar sin uso el inmueble construido para sede de los Servicios Sociales, transcurrieron ¿cuánto? Pongamos que esa decisión se toma en torno a 2010.  Otros 25 años, aproximadamente, fue lo que estuvo en servicio. Y desde 2010 hasta ahora, 2021, once años van transcurridos ya. Mala suerte la que ha tenido el solar. ¿Habrá que completar otro ciclo de 25 años para encontrar encaje en la ciudad de ese edificio?

Según consta en la memoria de la Modificación del Plan General Municipal de la parcela en su conjunto, con un “error” del PGM que incluía todo el terreno no edificado como destinado a viario (no entiendo el error), la entidad benéfica Hermanos de la Cruz Blanca encargaron a la arquitecta Rocío Clemente, redactar la documentación para, una vez identificado el error, aumentar la superficie edificable de manera que se pudieran cumplir los fines de la organización religiosa: aumentar las plazas residenciales y preparar un centro de día.

En las últimas fechas, hemos conocido que los Hermanos de la Cruz Blanca devuelve el inmueble a la Junta y que, incluso, están barajando su marcha de la ciudad. Esta situación nos retrotrae a 2013, pero con un incremento de edificabilidad encontrado en el camino.

Edificio Reyes Huertas, 9. Cáceres. Fachada posterior. Autor: CercaDeLasRetamas. 2012

Dado que la Modificación del PGM prosperó y está vigente, y, por tanto sus determinaciones, que siguen manteniendo el carácter dotacional público del Plan, en cambio se produce un incremento de la superficie edificable, que pasa de 2.027 m2 que recoge la ficha catastral del inmueble, una superficie edificable de 3.357,40 m2.

Este incremento de superficie construida total supone que la puesta en servicio del actual inmueble, para cualquier uso dotacional que se pretenda, permitiría aumentar, el “valor” de la parcela, y, también, los costes de ejecución, que tendrían dos partes: reparar/rehabilitar el inmueble original y la edificación de nueva planta resultante de la Modificación del PGM.

La cuestión fundamental es que el inmueble sigue sin uso, encaminándose a un nuevo período de 25 años en los que ni su propiedad (la Junta de Extremadura) ni la ciudad de Cáceres, que podría beneficiarse de una nueva dotación, saben qué hacer con él.

El deterioro evidente del inmueble irá incrementándose día a día, haciendo más difícil su recuperación, y será una muestra de cierta incapacidad para saber qué hacer en una ciudad que lleva estancada unos cuantos años en los 96.000-97.000 habitantes, y que no genera necesidades que pudieran ser cubiertas por él.

Vale.

Vacunación contra la viruela (1907)

En 1907 era gobernador civil de Cáceres Felipe Crespo de Lara, un vallisoletano nacido en 1861, y que después de Cáceres fue destinado al mismo cargo en la provincia de La Coruña. Abogado, políticamente fue un destacado maurista, a cuyo influjo llegó de la mano de Gamazo. En su biografía de la Real Academia de la Historia, puede leerse el siguiente párrafo, que ilustra sobre el tono y contenido de la circular que remitió a los pueblos de la provincia sobre la vacunación contra la viruela:

  • En los años de apogeo de Maura, fue gobernador civil de Cáceres (1907) y después, durante casi dos años, de La Coruña. En ambos casos emprendió auténticas cruzadas moralizadoras contra el juego, la embriaguez, el uso de armas prohibidas, la trata de blancas, el fraude comercial, la blasfemia y a favor del cumplimiento riguroso por las tabernas de la ley del descanso dominical. Varios años después, un periódico conservador, El Noroeste, quejándose de los desmanes que ocurrían en la ciudad por la noche, terminaba un suelto diciendo: “¡qué falta está haciendo otro Crespo de Lara!”.

El periódico El Norte de Extremadura publicó esta información en su número del 12 de Junio de 1907:

 

Digna de elogio y aplauso es sin duda alguna la notable circular que el celoso y previsor señor gobernador civil de la provincia [de Cáceres] publicó en el Boletín Oficial de la misma, correspondiente al miércoles 5 del actual [Junio].

Todo cuanto se haga por el bien de la salud pública merecerá las alabanzas de todos; por eso hoy nosotros se las prodigamos muy sinceras al señor Crespo de Lara, que es un gobernador de cuerpo entero, que sabe hacer respetar las leyes y mirar con especial interés por la salud de sus subordinados, dictando cuantas medidas le sugiere su celo, que es muchísimo, como lo demuestra el siguiente documento, que con mucho gusto copiamos, y que demuestra la apatía y abandono que nos caracteriza.

Dice la mencionada circular:

Gobierno Civil de la provincia de Cáceres.- Sanidad.- Circular.

Un mes hace que se instaló en la Casa Ayuntamiento de esta capital el servicio gratuito de vacunación, y han acudido á utilizarlo tan sólo unas noventa personas. Doscientos veintiún pueblos tiene esta provincia y no llegan á cuarenta los que han solicitado de este Gobierno civil tubos de linfa para la vacuna.

Uno y otro dato han llamado extraordinariamente mi atención, pues acusan un estado de apatía, ignorancia ó fatalismo musulmán verdaderamente desconsolador y tal vez impropio del progreso siglo XX en que nos encontramos.

Grabado. Epidemia de Viruela. Europa. Año 1520

Nadie diría, al ver tal pasividad, que formábamos parte de la Nación que hace casi una centuria fue la primera en declarar obligatoria la vacunación y en propagar este medio profiláctico en América, Asia y Oceanía, con la expedición científica en 1803 del sabio Javier Balmis; de la nación que en 1814 publicaba un Reglamento por el que se creaban Juntas filantrópicas de vacuna y en la que se mandaban en 1805 que en todos los Hospitales se vacunara gratuitamente á los pobres; Nación en la que más modernamente ministros tan distanciados en ideas políticas como Ruiz Zorrilla, Maisonnave, Romero Robledo, Osorio, Villaverde, Silvela, Cortezo, Dato y Alfonso González, han coincidido en apreciar la importancia de la vacunación y han refrendados decretos para propagarla todo lo posible, destacándose entre tan loables esfuerzos, por lo enérgico, previsor y minucioso el decreto que en 15 de Enero de 1903 puso á la regia firma el actual presidente del Consejo D. Antonio Maura.

Javier Balmis. Dirigió la operación que lleva su nombre y extendió la vacunación en nombre de España. En 2020, el Ministerio de Defensa eligió su nombre para la operación de las FFAA en nuestro país.

Consignase en el preámbulo de él que en nuestras estadísticas de mortalidad sigue figurando la viruela como causa de un gran número de defunciones, mientras se ha extinguido casi esa enfermedad en las demás naciones europeas. Y atribuyese ese fatal resultado al incumplimiento de las disposiciones gubernativas.

No hay más exacto, aún siendo inconcebible que así suceda, y á que cese tal absurdo deben tender todos los esfuerzos.

Tanto como preocupan á las gentes los riesgos de una tormenta ó los atentados anarquistas, aunque el número de víctimas que anualmente causan los rayos ó las bombas explosivas sea, como en realidad es, muy escaso, y con qué indiferencia se miran los más positivos y frecuente peligros de una dolencia como la viruela, perfectamente evitable, y que ya apenas si causa víctimas más que en Turquía, Marruecos y España, pasando en nuestra Nación CINCO MIL las defunciones que anualmente ocasiona, y siendo un número mucho mayor el de las personas que salvando la vida quedan desfigurados ó ciegos por consecuencia de ese mal.

Cada vez que ha de alzarse el patíbulo para castigar á un asesino, un inmenso clamoreo se levanta pidiendo el indulto del criminal, acudiéndose en demanda del perdón por todas las clases sociales, horrorizadas al parecer.

Y estas misma clases sociales ven con estóica frialdad los estragos mucho más considerables que en tantos seres inocentes causan las funestísimas viruelas.

Responsabilidad moral muy grande contraerán con su pasividad las clases directoras que no estimulen á las dirigidas á precaverse contra tan peligrosa enfermedad, pero mucha mayor sería la que pueda imputarse á los padres de familia que por criminal inercia ó necia desconfianza, no hace uso en bien de sus hijos de las facilidades que para la vacunación brinda el Estado español generosamente á sus súbditos.

Tal vez muchos de esos padres que aún dudan de las conclusiones de la Ciencia y del benéfico influjo del maravilloso descubrimiento de Jenner, crean en cambio en la eficacia de los remedios que expandan charlatanes y saludadores.

¡Cuántos de estos padres por su censurable abandono, tendrán sobre su conciencia la muerte de sus hijos, ó cuando menos la infelicidad de éstos!

Actualmente se impone más en esta provincia la vacunación y revacunación de sus habitantes, pues según comunicación oficial que tengo á la vista, recibida del ilustrado alcalde de Alcántara, está la epidemia variolosa haciendo estragos por el vecino reino, en la provincia colindante.

Ya que no puede obligarse á que se adopte tan sencillo como universalmente aceptado medio de preservación, encarezco á todas las personas constituidas en autoridad, á los señores médicos y farmacéuticos titulares y maestros, y ruego á los señores curas párrocos y personalidades prominentes por su cultura y posición en los pueblos, que influyan con sus convecinos para que éstos se protejan con la vacuna, y pongan con ésta un dique infranqueable á la invasión de la epidemia en España por esta zona fronteriza.

Si á pesar de lo expuesto hubiera pueblos y familias en ellos refractarios á tan sencilla precaución, no se quejen después de las enérgicas medidas que me veré precisado á adoptar en bien de la generalidad, si advierto que son invadidos, y de que el indeleble estigma de la cruel dolencia desfigura los rostros de los habitantes, como perenne padrón de ignominia, revelador de su abandono, de su incultura ó de su falta de civismo.

Lo que comunico á usted para su conocimiento y el de ese vecindario, debiendo acusarme recibo del presenta oficio en cuanto llegue á su poder, y fijarlo durante un mes en la tabla de edictos del Municipio, para que el público quede bien enterado de tan importante y trascendental asunto.

Dios guarde á usted muchos años. Cáceres 5 de Junio de 1907. El Gobernador civil, Felipe Crespo de Lara.

Con autoridades así, se puede ir á cualquier parte.

Reciba el Sr. Crespo de Lara nuestro modesto aplauso por su rectitud y celo, demostrado ya repetidas veces y en muy distintas ocasiones.

Vale.

El 12 de junio de 1907, el periódico El Norte de Extremadura publicaba un artículo laudatorio sobre un proyecto de ley que el senador gallego González Besada, del partido conservador de Antonio Maura, en el que se trataba de realizar una primera intervención gubernamental para frenar la emigración y aumentar la repoblación de tierras abandonadas. Para El Norte de Extremadura, que había publicado artículos sobre la penosa situación de los pueblos de la provincia y de las funestas consecuencias de la emigración, el proyecto, aunque fuera de un ministro de «parroquia» distinta a su línea editorial, era una buena noticia. Ignoro si el proyecto, del que el periódico incluía gran parte del mismo, luego convertido en Ley, es el primer intento de una actuación global del Estado para frenar la creciente emigración, y si la aplicación de la Ley fue suficiente, aunque por lo conocido de Extremadura, no parece que tuviera mucho éxito en su aplicación.

Diario de Sesiones. Senado. Proyecto de Ley.

Son tan pocas ó ningunas las disposiciones que los Gobiernos han dictado hasta aquí para evitar los desmembramientos de la patria, -de los que ya en diferentes ocasiones nos hemos hecho eco en estas columnas- que no podemos menos de trasladar á las mismas el proyecto leído en el Senado por el Sr. González Besada, con el fin de poner algún remedio á este gravísimo mal.

El proyecto de este estudiosos y previsor ministro, tiende á solucionar, ó cuando menos poner un dique á la emigración, y no hemos de nosotros los que restemos méritos al pensamiento del Sr. Besada, que hace concebir alguna esperanza, aquí donde tanto abundan los elocuentes charlatanes, así como escasean los hombre de energía que estudien á fondo la vida angustiosa de los infelices obreros del campo en las villas y aldeas españolas, sometidos al juego y explotación de los grandes terratenientes, causa primordial de la emigración y despoblación que nos arruina y envilece.

Del conocimiento de las causas que motivan los grandes males y de su meditado estudio nacen los remedios que han de venir poco á poco á solucionarlos; por eso hoy, aunque comulguemos en distinta parroquia, aplaudimos el trabajo del Sr. González Besada, que á más de evitar la emigración, hará que sea un hecho en un día no lejano la repoblación del país, proporcionando un cultivo adecuado á los terrenos que hoy son improductivos ó no producen lo que debieran por no darles la debida preparación.

He aquí lo más importante del proyecto:

Art. 2º La aplicación de esta ley tendrá, por ahora, carácter de ensayo y se reducirá su alcance en aquellos montes y terrenos propiedad del Estado, declarados enajenables, que sean susceptibles de cultivo en cierta zona sin daño de la conservación y mejora de la riqueza forestal de los mismos.

Art. 3º Podrán los Ayuntamientos enajenar sus bienes patrimoniales que no estén catalogados por causa de utilidad pública y sean susceptibles de división y ventas en pequeños lotes, en la forma y condiciones que se fijará para la de los montes del Estado.

Del mismo modo, todos aquellos propios de los pueblos que están declarados enajenables, podrán serlo conforme á esta ley, bien á petición de los pueblos propietarios, bien por conocerse la conveniencia de su división por el Gobierno, mediante los organismos que en la misma se establecen.

Art. 4º Tienen derecho á los beneficios de esta ley los que acrediten no pagar contribución y sean casados ó viudos con hijos, dándose preferencia á los del término municipal, sin que se lleve á cabo el reparto sobre los del partido judicial, á estos sobre los de la provincia, y á éstos sobre los del resto de la Nación. En igualdad de circunstancia se optará por los que tuvieran más hijos aptos para las labores del campo.

El reparto y cesión de terrenos se ajustará á las siguientes reglas:

1ª Se formarán los lotes con la extensión necesaria para el sustento de una familia, según se determine en el plan que se establezca por la Junta Central.

2ª Una cuarta parte del terreno asignado habrá de dedicarse á repoblación forestal por el concesionario y el resto á otros cultivos, siempre de la preferencia de éste, pero con el consejo y la dirección técnica que se le facilite.

3ª Durante los cinco primeros años, el concesionario de un monte del Estado, será un mero poseedor del lote que se le adjudique, y podrá privársele de la posesión cuando no cumpliera las condiciones fijadas y las que le señale la Junta encargada de este servicio.

4ª Transcurridos los cinco años adquirirán la propiedad de los terrenos y empezarán á satisfacer al Estado la contribución correspondiente, según la calidad de la finca y la clase de cultivo.

5ª En los montes que sean propiedad de los Ayuntamientos, los lotes se adjudicarán á censo reservativo, abonándose por el censatario, como cánon, el 2 por 100 del valor en que se hubiera tasado el terreno y pudiendo redimir el importe de su capitalización hasta en cincuenta consecutivas anualidades.

6ª No podrán recaer dos lotes en personas ligadas por vínculos de parentesco, dentro del segundo grado, salvo que fuesen todas ellas mayores de edad, cabezas de familia y con descendencia apta para el trabajo.

7ª Será nulo todo pacto de cesión, permuta ó venta durante los diez primeros años, á partir de la adjudicación.

8ª Tanto en caso de transmisión por herencia como por actos intervivos después de los diez años, será indivisible á perpetuidad el coto adjudicado á cada censionario, debiendo en todo caso traspasarse á una persona sola, á no ser que obtuvieran especial autorización del Gobierno.

Recorte del texto legal sancionado por el Rey. Diario de Sesiones del Senado.

9ª No podrán gravarse lo lotes adjudicados con más hipotecas que las legales á favor del Estado, de los Municipios, consortes ó hijos. Para la responsabilidad real del propietario, como base del crédito agrícola de que se desee ó procure hacer uso por sus operaciones de cultivo, únicamente les será permitido contraerla con la Asociación cooperativa que se organice por la Junta al crear el núcleo de población.

10ª En caso de ejecución de los créditos hipotecarios, el dominio pasará al acreedor, pero con la condición de no poder desmembrarlo y de que una nueva familia reemplace á la ejecutada.

11ª A los poblados de los montes del Estado y terrenos sujetos á esta ley se les facilitará por el Gobierno los auxilios necesarios para su instalación y la explotación de los terrenos adjudicados, ajustándose al cálculo que la Junta formule, atenta á las condiciones del terreno que se habrá de colonizar y las especiales de cada región y cultivo. La Asociación cooperativa formada en la nueva colonia cuidará e intervendrá su conveniente empleo por parte del colono, conforme á las reglas que por la Junta se le señalen.

12ª En la repoblación de propiedades de los Ayuntamientos podrá el Estado hacer anticipos á las asociaciones cooperativas que en cada caso deberán formarse, quedando responsables para con aquél y efectos en garantía los lotes adjudicados.

En la concesión de préstamos se señalarán las condiciones de los mismos y el tanto por ciento de interés y amortización á que habrán de ajustarse.

Art. 6º Para la mejor ejecución de esta ley y realización total del pensamiento que la informa, se crea una Junta Central, compuesta de un exministro de la Corona, presidente; dos senadores, el diputado, el director general de Agricultura, el de Contribuciones, Impuestos y Rentas, dos ingenieros de montes y dos agrónomos.

El art. 8º dispone:

Art. 8º Un real decreto, dictado por la Presidencia del Consejo de ministros, aprobará cada plan y ordenará su ejecución, siendo obligatorio constituir una Asociación cooperativa entre los pobladores de cada monte ó terreno subdividido, que habrá de servir de órgano intermediario y educativo de los mismos en sus necesidades de crédito, ahorro, socorro, seguro, compra y venta y mejora cultural, proporcionándoles las ventajas morales y económicas de la ayuda recíproca y de la unión de esfuerzos para un fin común.

La Junta ejercerá cerca de dichas asociaciones las funciones de dirección y patronato, hasta que los socios adquieran la práctica necesaria para seguir la Asociación.

Se autoriza un crédito de un millón de pesetas, cifra que se considera suficiente para llevar á cabo el primer ensayo de colonización en los montes y terrenos enajenables del Estado, calculando un máximo de mil pesetas por colono y lote concedido y en condiciones de ser explotado.

Este es el proyecto del Sr. González Besada, al que acompaña una Memoria, donde se comprenden todos los datos que han de servir de guía é ilustración en este importantísimo asunto, del cual hemos de ocuparnos cuantas veces sea preciso, deseando llegar á ser un hecho positivo y no muera en flor, como otros muchos, por la sola razón de que iban á servir para algo bueno.

Vale

Comparaciones

La inauguración el 25 de febrero del nuevo Museo Helga de Alvear ha supuesto la aparición en “nuestros medios de comunicación” de opiniones diversas, pero una línea comparativa: que si el Guggenheim de Cáceres, el Thyssen de Cáceres… Esta filiación cateta y de complejo de inferioridad no se compadece con la calidad ni del edificio museístico, obra de Tuñón, ni con los contenidos expuestos en esta primera muestra ni con el volumen de los fondos con que cuenta la Fundación Helga de Alvear.

Edificio, desde el jardín. Foto: Museo Helga de Alvear.

En el año 1973, la Revolución de los Claveles supuso para Portugal su entrada en el selecto club de las democracias occidentales, mientras nuestras libertades se consumían bajo la hégira de La Culona. En aquellas fechas de 1973, Luis Eduardo Aute trabajó en una zarzuela que comenzaba:

Don Juan: Adiós, Inés de Ulloa,
Me voy para Lisboa,
Me apunto de soldao
En la revoluçao.

Inés: T’as pasao, t’as pasao,
Qué mosquito t’a picao.

Al mismo tiempo, un escritor catalán, un tal Manuel Vázquez Montalbán, lanzaba un nuevo dicho: “Todas las comparaciones son portuguesas”. Unas comparaciones que no eran tales: eran el deseo de poder alcanzar las libertades que el franquismo tenía secuestradas.

Sin embargo, las comparaciones que se transmiten (desde “nuestros” medios de comunicación) no son, ni pueden ser deseos. Por una razón elemental: porque el Museo Helga de Alvear es, arquitectónicamente, un espacio único, artística y culturalmente, también.

Es de puros catetos plantear esas comparaciones, como si los cacereños, cuando salen fuera “en masa”, se apalancan en Bilbao, en Madrid… para ver colecciones pictóricas.

Detalle de la Exposición. Foto: Museo Helga de Alear

En Cáceres, en nuestro entorno, ya contamos con dos espacios únicos, SINGULARES, que deberían ser orgullo de nuestra tierra. El Museo Vostell y su entorno de Los Barruecos, y el Museo Helga de Alvear y toda la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Que haya periodistas que escriban como “viajados” y “culturetas” y que se limiten a hacer comparaciones cuando solamente habrán visto la nueva exposición en una visita publicitaria, cuando solamente son unas 150 obras las expuestas, de las 3.000 con las que la galerista Helga de Alvear ha coleccionado a lo largo de toda una vida, desde cuando comenzó a trabajar con Juana Mordó y compraba obras a plazos, hasta este 2021.

El Museo Helga de Alvear debe ser para los cacereños, para todos los cacereños y extremeños, el espacio único en el que se podrán contemplar obras de arte rabiosamente actuales y que, sin duda, seguirán siéndolo dentro de cincuenta o cien años, y que solamente podrán admirarse en nuestra ciudad.

Fachada posterior del Musea, a calle Camino Llano. Foto: @pacohurtadosan-Cerca de las Retamas.

La actual exposición seguramente sabrá a poco a quienes tienen suficiente formación en la materia (que en Cáceres los y las hay) y que destacan la singularidad ya consolidada del Vostell y la necesaria futura en la que se circunscribirá el Museo Helga de Alvear.

Si nosotros no somos capaces de reconocer el auténtico valor del Museo Helga de Alvear (cuando el Vostell echó a andar, también hubo quienes no entendían que era aquello que el raro alemán puso a disposición del pueblo de su mujer), que sea la foto moderna, actual de nuestra ciudad, que pueda enlazarse visualmente con el time line de torres y palacios de la ciudad monumental, estaremos, por siempre, condenados a compararnos con quienes se nos aparecen como superiores.

Vale.