Archivos para November 30, 1999

Tras las segundas elecciones generales en 6 meses, y conseguir aumentar en 14 los escaños respecto a las elecciones de diciembre de 2015, Mariano Rajoy aceptó el encargo del jefe del Estado de intentar formar gobierno. Ahora ha aceptado. En enero de 2016 no tuvo agallas de asumir su responsabilidad como partido más votado. Cuestión de valentía y honorabilidad. La perdió entonces, la poca que le quedaba, y ahora se arrastra pasteleando con su spin off y haciendo trampas con el calendario. Y con más cosas.

A día de hoy, no se sabe si Rajoy se presentará a la sesión de investidura, renunciando como un mal caballo en un salto de obstáculos.

Creo recordar que cuando Mariano Rajoy fue ungido por el dedo magnánimo de Aznar para que fuera su sucesor a título de capo, en la Cadena SER Iñaki Gabilondo realizó una “ronda rápida” con dirigentes de todos los partidos sobre qué les parecía la abdicación de Aznar en Mariano. Todos los que iban desfilando por los micrófonos amarillos alababan el carácter moderado del ungido. Todos, menos Rodríguez Ibarra, que sorprendió al propio Gabilondo, que también consideraba a Rajoy moderado y dialogante. Ibarra recordó que había tenido que negociar con él algunas cuestiones referidas a Extremadura y destacó que a Rajoy no le gusta perder nunca y que, en la práctica, es un intransigente. Iñaki quedó sorprendido.

La legislatura de Rajoy, con mayoría absoluta se ha caracterizado por dos cosas, propias de gentes como él: ha sido duro e intransigente con los débiles (recortes a lo bestia, desprecios a las autonomías, ninguneo del parlamento donde contaba con mayoría absoluta…) y pusilánime con los poderosos. Sus genuflexiones ante la troika, ante Merkel nos han costado terribles zarpazos a los ciudadanos, su mediocridad, su incompetencia y su cobardía han supuesto graves daños al Estado del Bienestar cuya recuperación ahora mismo se me antoja muy complicada.

Si a ello unimos su complacencia, cuando no su complicidad, con la corrupción y los corruptos, tenemos a un candidato a la presidencia del gobierno lastrado por su propia forma de comportarse políticamente, y por ser presidente de un partido político que debe responder en sede judicial por corrupción, y que según los propios estatutos del Partido Popular, es al presidente del partido al que corresponde su representación legal.

En esta situación, un candidato dubitativo, un partido, Ciudadanos, cuya única finalidad es la de pillar cacho, y el resto de partidos negando, una vez y otra, su apoyo, la investidura resulta poco menos que imposible. Y ello unido a las campañas electorales de las elecciones autonómicas vascas y gallegas arrojan un panorama sombrío.

Este conjunto de cosas, todas en la órbita de responsabilidad, si tuviera algún atisbo de qué es eso, del candidato, Mariano Rajoy, y su partido, hacen que los esfuerzos de la derecha política y económica presionen por tierra, mar y aire sobre el Partido Socialista y su secretario general para que, al menos, se produzca una “abstención técnica” que permita a Rajoy ser presidente sin merecerlo. Y eso es algo que al día de hoy, no está en las agendas.

Incluyo en esa derecha política y económica a conspicuos ex altos cargos de gobiernos socialistas, con Felipe González en cabeza y a actuales “barones” regionales, más preocupados por salvar su silla y su ego que por ejercer políticamente sus convicciones socialistas. En más de un caso, dudo de esas convicciones.

El panorama no pinta bien para Rajoy, que ha impuesto un calendario diabólico que puede llevarnos a una jornada electoral el día de Navidad. Un calendario que es exhibido como una carta de chantaje contra el PSOE, y que reproducen, con la misma desvergüenza con la que se mueve el candidato, los editoriales de los periódicos, los periodistas afines, que muchas veces parecen sicarios. El comportamiento de los medios de comunicación requiere estudio e investigación, aunque el servilismo con el que se comportan denota que el gobierno en funciones tiene suficientes elementos como para tenerlos atemorizados.

Vale.

 

¿Puede un tren que va a realizar un trayecto de prácticamente 5 horas salir de su estación de origen con el WC adaptado fuera de servicio? Claro que puede, si es RENFE por supuesto. Esta lamentable situación obliga a todos los pasajeros, vayan en el coche que vayan, a desplazarse hasta el coche 3 a usar el único WC disponible.

¿Puede una persona con dificultades de estabilidad sufrir un accidente en un tren cuyo traqueteo resulta, en muchos tramos, hasta dificultoso para un deportista? Claro que puede, si es en un tren de RENFE, por supuesto.

La desvergonzada política de recortes que se aplica por unos gobiernos sumisos (en su acepción made in Sade) llega a RENFE y ADIF, donde sus directivos se aplican con fruición a ser más recortadores que Montoro, para hacer méritos y que sus retribuciones sigan siendo de escándalo.

En el tren MD-18.779, con salida de la Estación de Sevilla Santa Justa a las 17:20 h y llegada prevista a las 22:00 a la Estación de Cáceres, el WC adaptado se encontraba fuera de servicio. Fuera de servicio porque el depósito no había sido vaciado ¿desde cuándo no se limpia?

A la altura de la estación de Cazalla – Constantina (aproximadamente a las 18:35 horas), una pasajera (mi esposa) que viaja en el coche 2 necesita hacer uso del WC. No pudiendo utilizar el adaptado (elegimos coche 2 y unos asientos determinador por cercanía a dicho WC adaptado), mi esposa, aprovechando la parada se dirige al WC del coche 3. Cuando termina de hacer uso del mismo, el tren ya ha reanudado su marcha. Las dificultades de estabilidad de mi esposa se ven incrementadas por los movimientos del tren, produciéndose una caída sobre una mesa metálica. Los usuarios de coche son escasos y no se percatan de lo sucedido a mi esposa. La ayudo a llegar a nuestros asientos, no sin dificultad, porque los movimientos del tren en ese tramo son realmente violentos si no puedes asirte con firmeza.

Resultado: llegada a Cáceres, llegada a casa, dejar las maletas y marchar, en taxi, al servicio de urgencias del Hospital San Pedro de Alcántara. Espera, con fuertes dolores en la pierna derecha, hasta que por fin se le realiza una radiografía y posterior consulta con la médico de guardia. Salvo la espera, larga, el trato del personal de urgencias alivia, mínimamente los dolores.

Afortunadamente, no existe lesión ósea (para una persona diagnosticada de osteoporosis, es una buena noticia), sí una fuerte y dolorosa magulladura, con un hematoma aparatoso.

Los dolores morales, esos no tienen diagnóstico. La gestión de RENFE y ADIF sí: desvergüenza.

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Como usuario de los trenes, el trato que el gobierno central da, desde hace demasiado tiempo, a Extremadura es un síntoma: la necesidad de liquidar, de una vez por todas, monstruos como RENFE y ADIF. Liquidarlos en el sentido que se utilizaba para ese verbo en el Chicago de los años 20.

Que el gobierno central desprecie a Extremadura no es nuevo. Que desde el gobierno de Extremadura haya la sumisión que hubo durante el mandato de Monago en coyunda con Izquierda Unidad y que ahora continúa sin nadie, ni Fernández Vara, que alce la voz y diga las cosas como son, con un lenguaje sencillo y directo… eso tiene un nombre.

El abandono con el que ADIF trata las infraestructuras ferroviarias en Extremadura no sería posible sin la complicidad desde esta tierra. El desprecio con el que RENFE gestiona “el material rodante” que pasa por Extremadura no sería posible si no hubiera pasividad desde esta tierra.

Y en conjunto del estado, por lo que se sabe, hace necesario liquidar RENFE. Pero liquidar los sueldos de sus directivos, mandarlos al paro con una mano delante y la otra detrás, que sobrevivan si pueden, pero antes hacer una auditoría seria y real y saber cómo, cuándo y por qué han terminado por hundir a la empresa.

Liquidar RENFE, ya, es una necesidad. Que sus despreciables directivos se vayan a tomar por saco, una urgencia. Ya.

Mientras, desde Extremadura debería decirse: “Con la mierda de servicios que dais, que por esta tierra no circule ni un solo tren de desprecios”.

Vale.

En estos días en los que la presión política de cara a la investidura de nuevo presidente del gobierno recae no sobre el encargado de conseguirla sino sobre el segundo partido más votado, conviene recordar algunos conceptos.

Uno de ellos parece que es la necesidad de que el PSOE se mantenga neutral en la investidura, esto es, que se abstenga en el procedimiento del artículo 99 de la Constitución para no entorpecer la investidura de Mariano Rajoy. Esta cuestión de neutralidad es la que subyace en todas las presiones mediáticas y políticas. La abstención que se exige al líder del PSOE no es una cuestión política. No es eso lo que quieren los que la demandan.

Exigen que el segundo partido más votado renuncie a su derecho de votar en la sesión de investidura en contra de un candidato propuesto por el jefe del Estado. Exigen, en el valor supremo de la gobernabilidad, que el PSOE se abstenga. Pero en un concepto que no es político, que no es el del ejercicio de una opción política, sino que tiene más que ver con el concepto de neutralidad en un conflicto armado.

Al término de ir leyendo editoriales que parecen todos cortados por el mismo patrón (o patrona), lo que exige al PSOE es que se aparte, que deje que los demás (en este caso, los demás es solo uno, Mariano Rajoy) pueda ser investido presidente del gobierno. Quienes exigen esta opción hablan de abstención o abstención técnica (la ausencia, imprevista, de un determinado número de diputados socialistas en el momento de la votación de la investidura).

Es evidente, o así debería serlo, que un partido político que ha concurrido a las elecciones, no puede ser neutral. La abstención, en las votaciones políticas, nunca es neutral, siempre favorece al poder. En cambio, la neutralidad (mirar para otro lado) no solamente favorece al poder sino que lo refuerza.

Si el PSOE, como exigen los editoriales cargados de metralla, se convierte en neutral, no solo favorece a Rajoy, sino que invalida a los socialistas para hacer oposición. La abstención, que es el no voto en la sesión de investidura, es una opción que tiene un punto de escape (abstención crítica, por ejemplo). Pero no es el caso.

La abstención que Rajoy necesita (dada su incapacidad genética para conseguir apoyos) es una rendición sin condiciones que en la magnanimidad de los editoriales de El País (y en las traicioneras propuestas de Felipe González et al.) sería bien vista, sabiendo que esa rendición llevaría aparejada, primero, la exclusión de los socialistas de los ámbitos de decisión, y, segundo, una perpetuación del Partido Popular en el poder.

Abstenerse (en el sentido de neutralidad que necesita El Incapaz) es rendirse. Y de momento, es la opción que no contempla el PSOE, aunque algunos, abducidos por el síndrome “partido de gobierno”, enredan para torcer la voluntad de su secretario general, algo que no habrían consentido cuando ellos lo fueron.

En estos tiempos tan complicados, no vale ser neutrales.

Parafraseando a Gabriel Celaya, “maldigo la política concebida como un lujo trivial por la derecha”. Alguien decía, respecto de las elecciones, que la abstención siempre favorece a la derecha. La neutralidad (el silencio) es el arma que la derecha utiliza contra los trabajadores.

Vale.

 

La aceptación por Mariano Rajoy del encargo del Jefe del Estado para formar gobierno, conforme a lo previsto en el artículo 99 de la CE ha abierto dos líneas de información muy interesantes. La primera, de momento en sordina, es la de saber si finalmente Rajoy acudirá a la investidura o se aculará en tablas, contraviniendo el mandato constitucional de aceptar la formación de gobierno, que solamente podría no conseguir si va a la investidura y pierde la votación. Rehusar solamente les está permitido a los caballos en los concursos hípicos.

La segunda línea, en la que estamos inmersos, es la obtención de apoyos para la investidura y para formar gobierno. Que no son lo mismo.

Para formar gobierno tiene dos opciones: o gobernar con los 134 miembros del Grupo Popular en el Congreso o gobernar en coalición con Ciudadanos sumando los 32 diputados de la formación de Albert Rivera.

Para la investidura es más complejo, necesita más apoyos. Por ejemplo, necesita sumar los mismos apoyos que consiguió para elegir a Ana Pastor como Presidenta del Congreso. Esto es, necesita sumar los votos de los independentistas catalanes de Artur Mas.

O por ejemplo, necesita la abstención de entre 10 y 15 diputados (lo que se denomina una abstención técnica: “nos abstenemos para posibilitar la investidura, nada más”). Todos los disparos (en su más violenta acepción verbal) están dirigidos a Pedro Sánchez, que de momento aguanta el fusilamiento.

Un fusilamiento que no solamente nace del Partido que está en fase de ser procesado por destrucción de pruebas en un proceso penal, sino al que se han sumado todos, todos los demás partidos y, de modo sospechosamente entusiasta medios de comunicación que en su día fueron respetables, como El País.

El bombardeo a que se somete al Secretario General del PSOE me parece inhumano, y más cuando mariscales socialistas olvidan que Pedro Sánchez está legitimado por la militancia y traicionan, sí, traicionan a su propio partido.

Desvergüenzas como las de Corcuera, Bono, Felipe González, Leguina… no deberían tolerarse y deberían ser expulsados, sin honores, de la organización. No pueden haber traidores. Y no puede haber la tibieza de la que hacen gala «los barones».

Conste, además, que no es esta opinión interesada, sino que es una toma de posición a favor de quien está siendo crucificado. La resistencia, hasta ahora, de Pedro Sánchez debería ser digna de tomar en cuenta. No sé si aguantará hasta el final o si se rendirá, cautivo, desarmado y traicionado.

Pero es que, además, se da la paradoja de que si Rajoy está en disposición de formar gobierno ahora, tras una segunda convocatoria electoral, es gracias, única y exclusivamente, al partido de Pablo Iglesias, gracias a Podemos. En la breve legislatura anterior, los votos negativos a la investidura de Pedro Sánchez emitidos por Iglesias y los suyos, dieron a Rajoy la oportunidad de, en unas segundas elecciones, mejorar sus resultados.

Podemos, unas veces izquierdas, otras peronistas, otras socialdemócratas, otras ni se sabe, hizo el trabajo sucio a la derecha. Y no pareció un accidente, pareció lo que era y lo que es: ejecutar un encargo de la derecha.

Ahora, Podemos, está en el momento de culminar su trabajo y pasar por caja (en su acepción más pesetera) absteniéndose en la votación de investidura y facilitando a Rajoy que pueda gobernar.

Dijo una vez Pablo Iglesias que le gusta, como a Hannibal Smith, que los planes salgan bien. Ahora, absteniéndose, su plan saldrá bien: su plan de que si él no puede gobernar, que gobierne la derecha, lo tiene a huevo. ¡Abstente, Pablo!.

Vale.

 

martillosEl Partido Popular está procesado por “la destrucción de los discos duros de  Bárcenas”, dicen los periódicos, cuando deberían decir que está procesado por destrucción de pruebas. Y quien debe responder ante la justicia es su representante legal, que según los estatutos del partido, es su presidente, Mariano Rajoy, según el art. 43.

Ese mismo Partido Popular anda ahora enredando, solo o en compañía de otros, con el artículo 99 de la Constitución, que es en base al que el Jefe del Estado ha encargado a Rajoy la formación de gobierno. Dicen en el PP, y en el gobierno en funciones, que una cosa es el encargo y otra que Rajoy decida ir a una sesión de investidura.

Desde el momento en que acepta el encargo de la jefatura del Estado, Rajoy está obligado a presentarse a la investidura. Solamente su renuncia personal (es decir, que se vaya a tomar porsaco) le eximiría. Pero en modo alguno puede seguir siendo presidente en funciones y diputado si no se presenta a la investidura.

En el PP y en los medios están buscando como locos “constitucionalistas” que avalen la que, en estos momentos, parece clara espantada del cobarde Mariano Rajoy. Están buscando martillos con los que destruir el Derecho Constitucional y que desaparezca la obligación política y jurídica que tiene de presentarse a la investidura.

Buscan, con esos martillazos, destruir la Constitución, con lo que parece que avalan que cualquier precepto jurídico pueda  ser violado al servicio de los intereses del PP. Quieren destruir las pruebas, como hicieron con los discos duros.

Un caso singular es el de Martínez Maíllo (con bigotito, Martínez –a- El Facha), que en un alarde de cátedra jurídica ha dicho: la carta magna «contempla unas posibilidades y otras no, pero no las prohíbe».

Maíllo considera que lo que no está expresamente prohibido está permitido, en una interpretación que en otros campos (el urbanismo, por ejemplo) sería considerada neoliberal, pero que en materia constitucional es golpismo puro. Parte el tal Maíllo (¿no andaba con líos  con la justicia por algo de cajas de ahorros este muchacho?) de una interpretación negativa del derecho, cuando nuestro ordenamiento jurídico pertenece a lo que se conoce como Derecho Positivo: solamente puede hacerse conforme a derecho lo que está expresamente regulado en derecho.

Pero no importa. Hay que dar martillazos en el artículo 99.2 como sea, hasta que consigan hacernos creer que los discos duros se han borrado por casualidad unas 35 veces seguidas.

Dar martillazos a la Constitución para salvar la cara a un inane Mariano Rajoy es creer que pueden hacer los que les convenga, sea o no jurídicamente legal o políticamente ético.

Rajoy debe, obligatoriamente, presentarse a la investidura. Si no lo hace, demostrará lo que ya es: un incompetente.

Lo peor de todo esto no es que una cuadrilla de cuatreros políticos pretenda asaltar a golpes de martillo la constitución. Lo malo de todo esto es la cantidad de cómplices que les ayudan, amparan y animan a seguir cometiendo esta y otras tropelías.

Hay que decir, de una vez, que en el PP no hay dirigentes, hay cuatreros armados con martillos. Y son peligrosos.

El mismo martillo les sirve para machacar discos duros, para machacar la Constitución o para machacar la hucha de las pensiones.

Vale.

Estos días parece que Cáceres se va a convertir en el nuevo Bollywood o en en el nuevo Tabernas (Almería), donde se rodaban los spaghetti western. El anuncio de varios rodajes de series, alguna mundialmente conocida como Game of Thrones, ha provocado una suerte de histeria político-mediática que viene a corroborar el adormecimiento social de la ciudad.

La primera respuesta política está en la “repercusión mundial” que tendrá para la ciudad el aparecer en los títulos de crédito de las series o películas y que se vean, mejor o peor, las localizaciones como reclamo turístico.

Se acabó la miseria.

La segunda es lanzarse a preguntar a los que podrían beneficiarse de modo inmediato de la llegada a la ciudad de los equipos de rodaje, unos más numerosos que otros.

Se acabó la miseria.

La tercera es ir aterrizando y comprobando que las campanas de la catedral de Santiago de Compostela robadas por Almanzor deben volver a su sitio.

En la primera oleada de euforia, ha sido preguntar a los posaderos y taberneros por sus perspectivas de negocio, y saber que tienen todas las esperanzas puestas en llenar sus establecimientos.

Hoy, en algún medio se publica que se pretende un “macroacuerdo inmobiliario” para dar cabida en la ciudad a tantísima gente del mundo del cine y de la tele. Como diría Jack, vayamos por partes.

Para alojar durante cuatro o cinco meses al personal del rodaje de una película hemos de saber cuánta gente es. Dicen los que hablan de macroacuerdo que son unas 160 personas. Para ese número, no hace falta exagerar con lo de macro. Segundo, ese “macroacuerdo” es para buscar pisos o viviendas donde alojar a esas 160 personas, que no quiere decir, ni mucho menos, que se necesiten 160 pisos o viviendas, ya que dependiendo del arriendo, habrá alojamientos que sirvan para dos o más, seguramente más personas. ¿Por qué seguramente más personas? Parece que ha sido la productora, Calle Cruzada, la que ha contactado con los agentes de la propiedad inmobiliaria para el acuerdo. Eso no quiere decir que los arrendamientos los haga la productora. Los arrendamientos los contratarán los técnicos, operarios, tramoyistas, conductores de rodaje, sastres… Tiene toda la pinta de que este personal buscará alojamientos que les resulten los más baratos posibles, y si en un chalet en La Sierrilla pueden meterse 8 mejor que dos, se meten 8. Esto es así porque estos profesionales son en su mayoría autónomos o falsos autónomos, con contratos precarios, que no van a gastarse en dormir lo que les paguen.

Así que lo de macroacuerdo, mejor dejarlo de lado.

En cuanto a las series yanquis, la versión de Romeo y Julieta y la de Juego de Tronos, tres cuartos de lo mismo, con la particularidad que el personal que contraten en España estarán en las mismas condiciones que los de la producción La Catedral del Mar: buscarán alojamientos que les permitan no gastar mucho.

Sin embargo, estas series americanas contarán con un reparto artístico, ya veremos si aparecen por aquí los principales protagonistas, cuyo hospedaje gestionan directamente en paquetes con tour operadores, por lo que de modo directo, en los hoteles de la ciudad la rentabilidad no será mucha.

Con estas premisas, es muy probable que la euforia inicial se desinfle, se evapore como una revoltosa cualquiera. Solo cabe pensar en la rentabilidad futura.

Es en esa rentabilidad futura donde desde los responsables políticos en materia turística y cultural deben aguzar el ingenio, si lo hubiera o hubiese. Saber poner en valor los valores de la ciudad debería hacerse desde muchos puntos de vista. Por ejemplo, y por citar una sola opción de las muchas que a un ciudadano se le pueden ocurrir: repasar la parrilla de programación de la cadena ABC, productora de la nueva versión de Romeo y Julieta para el mercado estadounidense, y comprobar si tienen programas de cultura, programas de viajes, programas de gastronomía…y contactar con los responsables de los mismos y de la propia cadena e invitarlos, en las fechas en que se produzca el rodaje, para darles a conocer Cáceres y Extremadura, nuestra cultura, nuestros espacios naturales, nuestra gastronomía… Eso sería una inversión que si se hace bien, tendría resultados a largo plazo.

Vale.

A comienzos del mes de julio, desde Ciudadanos, en Cáceres, se metía baza en el futuro del Hospital Provincial cuando esté en uso el nuevo centro en el que tras un parón de cuatro años (gobierno del PP con sostén de Izquierda Unida) se han reiniciado las obras. Y lo hacía sin sentido de la medida, como corresponde.

Hace unos días, el Partido Popular de Cáceres no quería ser menos que sus colegas Ciudadanos y hacían su apuesta por el uso del edificio del Hospital Provincial. Y lo hacían sin sentido de la medida, como no puede ser de otra manera.

Si Ciudadanos proponía dedicar el inmueble a usos culturales, incluyendo el Ateneo, el PP hace una apuesta aparentemente más racional. Solo aparentemente. Dicen los populares que como el edificio es propiedad de la Diputación Provincial, lo más racional sería llevar las dependencias provinciales al Hospital. Bien pensado. O casi.

Porque como sucede con estas cosas, cualquier paseante por Cánovas puede decir, como Ciudadanos, que a usos culturales, o como hacen los del PP, que se lleven allí las oficinas de la Diputación.

Todo ello sin sentido de la medida.

5627009QD2752H0001BB hospital provincial

Hospital Provincial. 21.024 m2.

El actual y en uso Hospital Provincial tiene una superficie construida, según el catastro, de 21.024 m2. Muchos metros. Y meter allí las oficinas provinciales resultaría que estarían bailando.

¿Qué dependencias provinciales podrían trasladarse? Todas: Palacio Provincial, Palacio de los Duques de Valencia, Palacio de Carvajal, Pintores 12 y antiguo Colegio Julián Murillo.

¡Bien por el PP! ¡Bien por los listos populares! Llevar todas las dependencias al mismo sitio, y resuelto el problema. O cerramos 5 edificios sin tener ni puñetera idea de qué hacer con ellos.

Veamos un sencillo cuadro de superficies construidas, según Catastro:

Hospital Provincial                                                          21.042 m2                             

Palacio Provincial                                                              6.133 m2

Palacio de los Duques de Valencia                                 1.334 m2

Palacio de Carvajal                                                            1.299 m2

Pintores 12                                                                          3.955 m2

Antiguo colegio Julián Murillo                                         3.262 m2

Suma                                                                                 15.983 m2

Diferencia                                                                           5.059 m2      

6129214QD2762G0001JG PINTORES 12 6328001QD2762G0001DG Palacio DUQUES DE VALENCIA

Pintores 12. 3.955 m2.                   Palacio de los Duques de Valencia. 1.334 m2

6428002QD2762G0001FG PALACIO DIP PROVINCIAL

                                 Palacio Provincial. 6.133 m2

6428508QD2762G0001LG PALACIO CARVAJAL 6622011QD2762B0001XH JULIAN MURILLO

Palacio de Carvajal. 1.299 m2                      Antiguo Col. Julián Murillo. 3.262 m2

Es decir, que estaríamos todavía por encontrar uso para 5.059 m2, y eso teniendo en cuenta la inestable estabilidad de las Diputaciones Provincial. Desde Ciudadanos, que proponían la desaparición de los organismo de administración provincial (ya menos, ya hay representantes naranjas y aunque no tengan cargos ejecutivos, poner en las tarjetas de visita “Diputado Provincial” viste bastante), las objeciones están en las dificultades de trasladar oficinas. Pero ni una referencia a usos y volúmenes. Siguen si sentido de la medida.

Lo que el PP propone es desvestir a cinco santos para vestir a uno. Y eso teniendo en cuenta, por ejemplo, que el Palacio de Carvajal continuara teniendo el mismo uso que actualmente como elemento de promoción turística por su ubicación.

Lo que los sesudos o menos representantes del PP no dicen es qué hacer con los 5.000 m2 que no se ocuparían, y, mucho menos, qué hacer con los edificios que quedaran sin uso.

El sentido de la medida es escaso, y de las proporciones, mucho menos. Ni Ciudadanos ni el PP tienen ese sentido. El caso es salir en los periódicos aunque sea diciendo tonterías, a lo Forrest Gamp.

Vale.

Con motivo de la visita fugaz de Mr. Obama a nuestro país, cuando escribo este post he conocido que ha recibido tres regalos. Seguramente alguno más, pero desconozco cuáles y de quién.

Uno, del jefe del estado, consistente en una edición inglesa bien cuidada de El Quijote. No está mal: algo propio, exportable, de calidad. Otro, un jamón, con su correspondiente jamonero y cuchillo, que le ha regalado Rajoy. Un poco cateto, pero que también es algo propio, exportable y de calidad (siempre que haya sido un Denominación de Origen de Extremadura, por supuesto). El tercero, un libro sobre la Brigada Lincoln, con una dedicatoria un pelín pedante, de manos de Pablo Iglesias. Ahí ya no podemos decir lo mismo, Podemos.

Tanto la jefatura del estado como la presidencia del gobierno han sabido acertar en manifestar en sus regalos que somos un país capaz de producir maravillas como El Quijote o manjares como el jamón. Pablo Iglesias ha errado.

No entiendo cómo habiendo ascendido a Julio Rodríguez a la categoría de coach personal en asuntos de Defensa, no haya sabido en encontrar un presente que hiciera saber a Mr. Obama, a la sazón emperador del universo, que nosotros, que nuestro país tiene capacidad de exportar calidad, también en materia de defensa.

La Brigada Lincoln es un ejemplo para todos de la lucha antifascista, eso no lo duda nadie, pero no aportaron a nuestro país, en su lucha contra el franquismo, más (y es importante, sí) que un ejemplo de dignidad. Pero la dignidad cuando no hay libertad solamente nos convierte en esclavos. O en los súbditos que fuimos durante el franquismo.

Puestos a seguir con aquello de que el emperador Mr. Obama tuviera claro que desde España también se exporta libertad, no hubiera estado mal que Julio Rodríguez hubiera aconsejado a Pablo Iglesias la elección de alguna buena biografía de Bernardo de Gálvez, un español al que los Estados Unidos de Norteamérica le deben una parte, importante, de algo muy valioso: la independencia y la libertad.

Pero estamos en lo de siempre, en el postureo. Pablo Iglesias no le ha hecho un regalo a Mr. Obama para que pudiera serle de interés, lo ha hecho para epatar, que le gusta mucho al muchacho. Otra cosa es el desconocimiento de la historia de EEUU y de cómo desde España se contribuyó decisivamente a que obtuvieran su independencia del imperio británico.

Recientemente, “EEUU salda su deuda con el héroe español de la Independencia 230 años después” publicó www.eldiario.es, colocando un cuadro de Bernardo de Gálvez en el Capitolio, símbolo del poder norteamericano:

http://www.eldiario.es/andalucia/Bernardo-Galvez-colgara-paredes-Capitolio_0_332817061.html .

Entre el regalo institucional de Felipe VI, el regalo pudiéramos decir folklórico de Rajoy, hubiera estado mejor un regalo de identidad propia de nuestro país, y el regalo pedante e histriónico de Iglesias, sin duda los dos primeros.

O el coach Julio no tiene influencia ninguna en Pablo o ambos demuestran que lo que pasó, pasa y pasará en nuestro país les trae al pairo si no es para hacerse una foto y conseguir que los fanáticos seguidores caigan en la misma pedantería.

Vale.

Pasada una semana de las elecciones del 26J, vuelven las encuestas. Nadie sabe por qué (salvo los que se dedican a tan innoble negocio), pero han vuelto.

¿No les dará vergüenza a los periódicos y televisiones que las encargan después del ridículo hecho en las elecciones del 26J?

Se necesitan muchas dosis de desvergüenza recurrir a encuestas cuando se han demostrado absolutamente indefendibles. ¿Por qué, entonces, vuelven “las encuestas”?

Para mí, solamente hay dos razones que hacen que reaparezca el género de la mentira y la manipulación. Dos y no más.

La primera razón puede ser la existencia de vínculos económicos muy fuertes entre las empresas de encuestas y las empresas que poseen los medios de comunicación. Nótese que no hablo de empresas demoscópicas, porque quizá algún día quienes se dedican a la demoscopia recobren la vergüenza y la dignidad y quieran ser de nuevo profesionales de lo suyo y no siervos de sus empleadores. Hablo de empresas de encuestas como hablo de empresas que poseen los medios de comunicación, que ya no son ni volverán a ser empresas periodísticas. Son empresas que producen medios de comunicación como si produjeran preservativos o cinturones de castidad. Empresas que solamente buscan rendimiento económico, que la cuenta de resultados le dé buenos datos. E incluso, empresas (los bancos y los grupos financieros lo son) que poseen medios de comunicación que dan pérdidas, pero que les sirven para hacerse propaganda y que les sirven para “reparar” balances del grupo económico.

La segunda razón, aparentemente más benévola, sería que los periodistas de los medios que recurren a las encuestas buscan un material (encuesta) que les sirva para engrasar unas opiniones que, formuladas sin ese soporte, serían meros panfletos propagandísticos. Los periodistas (los que se dicen periodistas) recurren a un material defectuoso (las encuestas) porque no son capaces sin esas muletas no están preparados para hilvanar discursos propios Llevan tanto tiempo sin ser periodistas que se han olvidado hasta de la sintaxis.

No creo que el descrédito total, irreversible, que han alcanzado por méritos propios (bien untados de dinero) que han alcanzado las encuestas, los encuestadores y hasta el CIS pueda lavarse con más encuestas. En realidad, lo que están haciendo esas agencias de propaganda disfrazadas de periódicos o televisiones es hacer lo mismo que los evasores fiscales. Estos, lavan dinero negro, aquellos, lavan información negra, falsa, propaganda al servicio exclusivamente del dinero.

Vale.

Suele ocurrir en las ciudades pequeñas, en lugares como Cáceres, cada vez que surge alguna noticia del tipo: ¿Vd que haría con …? Por ejemplo, un amplio espacio público, o un edificio que se vacía por obsoleto. Y lo que ocurre es que los periódicos preguntan, así, a lo loco. Y la gente tiene dos respuestas genéricas: para un centro de mayores y para usos culturales.

Esto mismo se traslada, como no puede ser de otra manera, a los partidos políticos cuyos dirigentes locales no andan muy allá en materia de medidas. Hoy le ha tocado el turno a Ciudadanos.

Desde que la Junta de Extremadura anunció que el año que viene (s.D.q.) estará listo el nuevo hospital, han salido informaciones que dicen que el edificio podría ser destinado a reunir los tres centros de salud más cercanos, otras que dicen que el inmueble debe volver, lógicamente si deja de usarse como centro sanitario, a sus propietarios, la Diputación Provincial.

Por eso, hoy Ciudadanos ha emitido un comunicado, para no quedarse fuera de juego. Se supone que los máximos dirigentes locales del partido naranja han evaluado todas las opciones posibles, todas las alternativas alcanzables, y tras descartar lo imposible ha optado por lo realizable.

Dicen en Ciudadanos que quieren que el Hospital Provincial se destine a usos culturales, para asociaciones y colectivos. Ponen como ejemplo trasladar el Conservatorio Hermanos Berzosa y ceder un espacio al Ateneo.

Todo eso queda muy bien. Claro. Eso mismo lo puedo proponer yo, sin necesidad de ser un partido y sin más idea que la de redactar un comunicado de prensa.

Ciudadanos se olvida de algunos detalles. Por ejemplo, saber si es suficiente el edificio para albergar el Conservatorio. Actualmente, el centro de enseñanza musical se encuentra en el Complejo San Francisco, que tiene una superficie construida según el Catastro, de 7.340 m2. En esa superficie se encuentra la iglesia de San Francisco y todas las salas y espacios ocupados por la Institución Cultural El Brocense. Aproximadamente, el Conservatorio, ubicado en la segunda planta, podría ocupar unos 2.000 m2. Para disponer de mayores espacios docentes, serían suficientes unos 4.000 m2. Los señores de Ciudadanos no mencionan ni qué superficie del Hospital Provincial asignar al Consevatorio, ni cuál sería el coste ni quién lo asumiría. Es decir, Ciudadanos se comporta como cualquier vecino, como debe ser.

Y aquí viene aquello del sentido de la medida. Sentido que parece no conocen en los despachos naranjas. Si para un nuevo Conservatorio hicieran falta unos 4.000 m2, estaríamos ante un aprovechamiento del actual Hospital Provincial de un 20% de su superficie ¿Qué hacer con 17.000 m2? Hablamos de superficies catastrales.

¿Qué superficie necesita el Ateneo, cómo aplicar dinero público en la adaptación de espacios para usos privados, cómo contribuiría el Ateneo a esa adaptación, a su mantenimiento, a su conservación? ¿Cuántas asociaciones y colectivos culturales hay en Cáceres que necesiten entre todos, incluyendo el Ateneo, una superficie de 17.000 m2 si se destinan 4.000 para conservatorio?

Hace unos meses, el Partido Popular en el Ayuntamiento de Cáceres se descolgó diciendo que había solicitado la cesión gratuita de la vieja Cárcel, sin decir para qué la quería. Poco a poco fue añadiendo “posibles usos”, pero sin que de verdad tuviera ni la más remota idea de qué haría con los 11.000 m2 construidos de lo que fue Centro Penitenciario.

Ahora, Ciudadanos vuelve a hacer lo mismo, a hacer un descarado ejercicio de exhibición de no tener ni idea del sentido de la medida. Y eso que no estamos en campaña electoral.

Vale.