Archivos para November 30, 1999

Miradla

los grandes payasos ibéricos que hicisteis siempre

pista y escenario de la patria y decíais en el exilio:

¡Mi España, la tierra de mi España!, en lugar de decir: ¡La arena de mi circo!

(León Felipe)

Aquello que escribía León Felipe, aquella feria de Medina que murió, es hoy la feria, el circo que vivimos en la Medina/España. Un circo retransmitido en directo y en diferido por las caenas que nos atan a la pantalla, por la tinta negra y sucia que derraman los periódicos, por las ondas saturadas de contaminación acústica.

La feria de Medina murió.

Como muere cada día un poco más la libertad. Y con su agonía vergonzosa y vergonzante muere cada día un poco más nuestra dignidad.

Asistimos impasibles el ademán a un espectáculo que se nos lleva por delante nuestra propia condición de ciudadanos y nos agranda en nuestra indignidad de súbditos.

Súbditos de un rey que corona una pirámide a la que le aúpan los empresarios ávidos de sangre trabajadora, cargos políticos encantados de haberse conocido, inanes.

Súbditos de un sistema político en el que la soberanía no reside en el pueblo, sino en la publicidad y en la propaganda.

Como alguna vez recuerda Miguel Ángel Aguilar, penúltima víctima de la avidez de fagocitar cualquier atisbo de libertad, no existen venenos, si no dosis.

No es un veneno el rayo catódico. Ni lo es la tinta impresa. Ni tampoco la onda hertziana. El veneno está en las dosis de manipulación, de propaganda que, al más puro estilo Goebbels, sacude nuestros ojos, atonta nuestros oídos y trata de impedirnos nuestra capacidad, menguante, de reflexionar.

Ya no hay feria en Medina, buhoneros.

Ya no quedan sino los charlatanes que esquilman los bolsillos de los atónitos súbditos cegados por las luces de neón, con los ojos ennegrecidos por la tinta y los oídos aturdidos por las bombas de los eslóganes vacíos.

Ya no hay feria en Medina, buhoneros.

Y ya vamos siendo un poco más súbditos, vamos siendo sometidos a una condición ínfima, ya no somos ciudadanos.

Ya no hay feria en Medina, buhoneros.

La próxima feria será cuando decidan los vendedores de esclavos. Y a esa feria no estaremos invitados. A esa feria seremos llevados para ser vendidos y pasar de unos amos despiadados a otros aún más.

Vale.

general rodriguezJosé Julio RodríguezGeneral de Ejército del Aire ex JEMAD       

El sorpaso que ha supuesto el anuncio de Podemos de que el exJEMAD José Julio Rodríguez, ha levantado las bilis de la extrema derecha y sus voceros, y comentarios claramente mal dirigidos y en muchas ocasiones desconocedores de la realidad.

Los militares, ciudadanos de uniforme, tienen limitados derechos, entre ellos el de participar en política en tanto que estén en activo. En el caso del general Rodríguez, su situación actual es la de reserva, por lo que administrativamente sigue siendo militar, hasta su pase a retiro, que el interesado ya ha solicitado. Claro que, cuando esté retirado, seguirá siendo general del Ejército del Aire en su más alto nivel: el de 4 estrellas.

Algunos lamentan que un general de prestigio participe activamente en política, y más en un partido de perroflautas. Otra cosa sería que un general en la reserva o retirado formara parte de una candidatura de un partido de orden, esto es, del Partido Popular. Ahí nada que objetar. Por ejemplo, que un exJEME (Ejército de Tierra) fuera en las listas al Consell Insular de Menorca, como independiente, en las listas del Partido Popular no planteó en la anterior legislatura ningún inconveniente. Y que ocupara un cargo ejecutivo en ese Consell insular, el de la cartera de Transportes, tampoco. Y que al mismo tiempo siguiera impartiendo doctrina desde las páginas del panfleto de Marhuenda, o desde La Grapa, tampoco. Y no firmando como Consejero de Transportes del Consell Insular de Menorca, su cargo activo, sino como general de Ejército (R).

Sin embargo, tanto ayer como hoy, he escuchado algunas opiniones que inciden en la ignorancia unas y en el descaro y el cinismo otras.

Vayamos por la segunda. Que el todavía ministro de Defensa, conociendo que el general Rodríguez ya ha pedido su cese en destino (Orden de San Hermenegildo) y su pase a la situación de retiro, le afee su conducta. El ministro de Defensa que es quien reconoce contratos con empresas con las que estuvo relacionado hasta el día anterior a su toma de posesión (relacionado formalmente, porque en la práctica, amigos y compañeros de consejo de administración continúan) ligado a empresas que contratan con Defensa y se conozcan cosas como estas http://www.publico.es/politica/morenes-reconoce-haber-firmado-32.html.

El ministro de Defensa sí puede utilizar el argumento formal de que José Julio Rodríguez todavía está en la reserva, pero debería callarse porque su cargo ministerial caduca el 20D y las puertas de las empresas de armas las tiene entreabiertas. Como muchos generales y almirantes que se sientan en consejos de administración de empresas de armas y equipos y que pertenecen al poderoso lobby armamentístico, donde no necesitan hacer política de mítin y carnet de partido, pero sí hacen política económica… de la que le gusta al ministro de Defensa y a la caverna que tan bien le jalea.

zaida cantera

Zaida Cantera, Comandante del Ejército, retirada

Otro de los comentarios que he escuchado se refiere a que si gobernara Podemos, el general Rodríguez sería ministro de Defensa y sería el primer militar, desde Gutiérrez Mellado, que dirigiera al ministerio. Algo que es casi cierto y casi falso. Los militares “de casta” lo son desde la cuna y, cuando dejan de estar en activo, siguen considerándose militares de espíritu y vocación, aunque las “circunstancias poderosas de la vida” les haya llevado por otros derroteros.

El general Rodríguez, cuando pase a retiro, seguirá siendo general y seguirá, en su fuero personal, siendo militar, aunque ejerza funciones y acciones puramente e íntegramente civiles. Al igual que Zaida Cantera, candidata número 6 por el PSOE en la circunscripción de Madrid, seguirá siendo la comandante Cantera. Igual que Juli Busquets, que fue diputado por el PSOE y que fue uno de los fundadores de la UMD siguió siendo comandante (y peleó por ello, hasta que su empleo le fue reconocido en 1987, cuando se rehabilitó a los “úmedos”).

Del mismo modo, el comandante auditor de la Armada, Federico Trillo, militar “de casta” de militares, fue ministro de Defensa. Los militares, cuando fue nombrado, pusieron en él sus esperanzas. Por fin veían en el ministerio a un militar, a “un compañero de armas”. Su paso por el ministerio dejó en muchos militares ese regusto de que… mejor que no hubiera estado nunca ahí.

Que el general Rodríguez entre activamente en política, como lo ha hecho la comandante Cantera, o el guardia civil Delgado, y por partidos que no son “de los suyos” (la creencia de que todos los militares votan al PP es un lugar común que no es real), deberá mover a la derecha a mejorar, sustancialmente, el reconocimiento de muchos derechos que tienen limitados los “ciudadanos de uniforme”.

Vale.

Tras las elecciones catalanas, con unos resultados que no han servido para ser validados como plebiscitarios por los partidos independentistas, y que han puesto al presidente del gobierno en la tesitura de hacer política, hemos llegado a una situación, a comienzos de noviembre de 2015, en la que los tics más rancios surgen en la derecha, y los tópicos más tribales copan los discursos de los independentistas.

La situación catalana tiene un claro culpable, Artur T. Mas, y un responsable, Mariano T. Rajoy. Y en estos momentos lo que aparece en el debate público se puede reducir a luchas tribales.

Como ciudadano español, no me interesan “los interiores” de la tribu secesionista catalana, pero sí me preocupan los tics de la tribu españolista, a la que no me apetece pertenecer pero en la que estoy incluido por DNI.

Cuando la situación se ha deteriorado por los sucesivos pasos que vienen dando desde Catalunya, el toro de la secesión ha descolocado de su asiento a T. Rajoy. Ya sabe que no le sirve eso de que mientras él sea presidente del gobierno de Ejpaña! Catalunya no se separará y no consentirá que lo haga. Para ello, dice, está la ley, la ley y solo la ley. Ya sabe que, además de funcionario con puesto destacado en La Moncloa, no solamente tiene que poner el sello de entrada a los papeles y su registro ordenado. Ya sabe que su función no es exclusivamente funcionarial. Ahora se ha dado cuenta de que tiene que hacer política.

¿Hacer política? ¿Qué es eso para un señor de derechas de toda la vida, la actual y la anterior, cuando hacía alabanzas a su referente, Francisco Franco? ¿Qué es eso de que él, Mariano T., que manda por la gracia de Dios y la desgracia de la mayoría absoluta, tenga que “hacer política”, cuando debería bastar con su ordeno y mando?

Ahora, el partido de la derecha llama a cerrar filas, a prietas las filas, pero los demás partidos no están por la labor de hacer seguidismo a un individuo que está batido en todos los frentes.

Ahora, el partido de la derecha no encuentra quien cierre las filas con él. Bueno, si, las juventudes falangistas de Albert Rivera, que con la marca “Ciudadanos” no es si no un spin off del Partido Popular.

Ahora, cuando el PP se ve en la soledad de una mayoría absoluta que le ha llevado a la más absoluta de sus soledades, y cuando tienen que hacer política, su spin off, Ciudadanos, sale al rescate de su hermano mayor. Porque tanto Mariano T. Rajoy y Albert Rivera, han calculado que llevar al borde final el desafío secesionista les da réditos electorales, y como representantes más conspicuos de la tribu españolista, creen que los votos les lloverán sin pensar en las consecuencias.

El desafío secesionista llegará hasta el borde final, con Artur T. Mas enfundado en la estelada y asumiendo los postulados ¿revolucionarios? de las CUP, y con Mariano T. Rajoy arropado por Albert Rivera con una gran bandera española y cantándole nanas de su infancia, como el Cara al Sol.

Vale.

Soberanía

cercadelasretamas —  octubre 27, 2015 — Deja un comentario

Tras el documento de acuerdo entre Junts pel sí y la CUP para iniciar el proceso de independencia de Cataluña hacia un estado independiente, se han sucedido declaraciones de ida y vuelta, algunas de retroalimentación. En el caso del PP, en la persona de Tancredo Rajoy, parecen instalados en un mantra: “Si es Cataluña, arrasamos en las generales”, quizás recordando (in)conscientemente a aquella frase atribuida a alguien del gabinete de crisis tras el 11M: “Si ha sido ETA, arrasamos”. Rajoy, en su piedra de inmovilidad.

Pero escuchando entrevistas, cortes de declaraciones y otras píldoras, me ha parecido escuchar a Antonio Baños, en “Más Vale Tarde”, de La Sexta, decir algo sorprendente, tras un tira y afloja dialéctico con la presentadora Mamen Mendizábal y Txema Montero, uno de los tertulianos, sobre si había mayoría independentista, en votos o en escaños: que el partido de Artur Mas3% y la CUP habían decidido iniciar el proceso parlamentario, donde cuentan con mayoría, porque la soberanía reside en… el parlamento.

En cualquier régimen democrático occidental, la soberanía reside en el pueblo, y el parlamento ejecuta los mandatos del pueblo, del que emanan, además, todos los poderes del estado. Esta cuestión, claramente definida en la Constitución española, como en otras muchas, parece que en la dialéctica independentista se pierde.

Cuando he escuchado a Antonio Baños esa afirmación, me ha sorprendido, por tratarse de un profesor universitario, en materia económica, parece que de formación científica marxista, y que un desliz como ese acredita un error de partida que, de ser, un pensamiento de fondo plantea dudas más que peligrosas.

Si para los impulsores del proceso independentista, ahora la soberanía reside en el parlamento catalán, están apropiándose, indebidamente, del valor superior de cualquier organización de un estado: se apropian de la soberanía por encima de su depositario, el pueblo catalán.

Que en su dialéctica pretendan llevar adelante su proceso político porque se sienten legitimados por un 48% de los votantes, forma parte de la hoja de ruta. Pero no pueden, en modo alguno, hurtar la soberanía nacional del pueblo catalán por encima de todos los catalanes. Forma parte de esa dialéctica.

Pero lo que hoy decía Baños supone, además, que durante el tiempo que se desarrolle ese proceso, al menos, la soberanía del pueblo catalán, incluidos sus votantes, estará secuestrada y los parlamentarios independentistas se arrogan algo que no les pertenece, sino de la que son servidores.

El sustraer la soberanía al pueblo catalán es un mal principio. Pero dado que ese pueblo no es independentista en una mayoría indubitable, no tienen más remedio que tergiversar los conceptos, en retorcer las fuentes del derecho en su beneficio.

Mientras que para conseguir unos fines políticos, desde partidos políticos, o desde creadores de opinión pública se violen conceptos básicos y claros, el proceso nace viciado y, en el caso más que improbable, de que prosperara, ¿quién será capaz de decirle a Antonio Baños y Artur Mas3% que la soberanía reside en el pueblo catalán, cuando son ellos los hacedores, los creadores?

Vale.

Hace años se cerró la línea Plasencia-Astorga, con leves protestas. O lo que es lo mismo, con la renuncia de los extremeños a ejercer derechos, a ejercer la ciudadanía. Resignación y a otra cosa. O la desaparición de las vías extremeñas del Lusitania, en beneficio de su paso por la provincia de Salamanca. Más resignación.

Desde que comenzó la actual legislatura, las inversiones o no inversiones del AVE desde Madrid a Badajoz son una muestra permanente del debate político. Y en la calle (en los bares, vamos) la orientación es la de resignarnos (“siempre lo mismo, gobierne quien gobierne”) y la de decir que nunca tendremos un tren decente en el que ir a Madrid. Y mientras esto sea así, quienes toman las decisiones o se oponen a ellas, tan contentos.

Hoy, 22 de octubre, la Asamblea de Extremadura ha aprobado una moción para reclamar al gobierno central una mejora del ferrocarril (en general) y unas medidas concretas sobre AVE, electrificación de vías, enlace de Brazatortas… todo, orientado a la relación con Madrid. Un síndrome de dependencia del Estado centralista que demuestra poca visión, a mi juicio.

En primer lugar, desde el poder político debería hacerse pedagogía y establecer en la dialéctica política que la necesidad de que Extremadura cuente con un tren de alta velocidad pero no porque por población (somos un escaso millón de habitantes, muy dispersos) pudiéramos darle un uso masivo, sino para conseguir atraer viajeros, turistas, y, con buenas políticas, negocios. Extremadura necesita recibir visitas, turistas. Esa es la auténtica razón por la que se necesita una buena conexión con Madrid y no para ir a comprar lotería a Doña Manolita.

Sin embargo, en la información publicada sobre la moción aprobada hoy por la Asamblea de Extremadura, vuelve a aparecer el fantasma de la línea Plasencia-Astorga porque no parece que existan trenes hacia el Sur… por ahora. Al paso que vamos, ni eso. Ni trenes a Huelva (el puerto de mar más próximo, salida de mercancías a una distancia más o menos igual que Lisboa) con los que dar salida a productos de la región. Y tampoco parece que nadie recuerde que hay, de momento, conexión (mala con ganas, pero conexión) con Sevilla.

Y sobre la necesidad de que la conexión con el Sur se mantenga, se aumente, y, sobre todo se mejore, no parece que la Asamblea se haya pronunciado. Quizás porque la geografía no sea el fuerte de sus señorías. Mantener la conexión, mejorarla sustancialmente, con Sevilla, tiene razones económicas de primer nivel. No hay que olvidar que la capital andaluza está a menor distancia de Mérida, Badajoz o Cáceres que Madrid. Y que la capital andaluza tiene una población de 700.000 habitantes (dos tercios de la total de nuestra región), y que su área metropolitana tiene 1.540.000 habitantes.

Por meras razones de economía, las relaciones entre Extremadura y Sevilla debieran ser un objetivo político, pero la dependencia “de Madrid” parece más un síndrome que una opción reflexiva.

Está claro que Madrid es el eje de la economía nacional y eje de la política nacional, pero fiar todo a una dependencia cuasi enfermiza, no dice mucho de una región que está condenada a la resignación cuando no es capaz, siquiera de mira hacia otro sitio que no sea la ubre del Estado.

Que la conexión ferroviaria entre Extremadura y Sevilla (cuya área metropolitana es 1,5 veces mayor en población que toda la región) sea tercermundista y que quienes tienen el mandato político de sacar a esta tierra de la cola económica y del ostracismo lo fíen todo a una carta es asumir la derrota de salida.

Volveremos a conocer la misma situación de la vía Plasencia-Astorga y nos quedaremos con una vía de mala calidad que llegue, como mucho, a Zafra. Y de ahí hacia el Sur, nada, porque nada hacen quienes tienen la obligación de actuar con contundencia. Claro, que esos mismos no utilizan esos trenes porque saben, ya, que ir de Badajoz a Madrid son más de 6 horas, o de Sevilla a Cáceres un mínimo de 5 horas, eso si hay suerte.

Vale.

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Modelo de Vagón de Primera Clase del AVE Madrid – Lisboa, próximo a entrar en servicio en el tramo Madrid-Cáceres

Días atrás, Mariano Rajoy inauguró la línea de AVE hasta León, desde Valladolid. Una línea de alta velocidad que ha nacido con algunas cuestiones dignas de tomarse en cuenta. La primera, que para asistir a la inauguración, Rajoy dejó plantado al Senado: prefirió ir a una inaguración antes que responder a las preguntas de los parlamentarios. Ese es su alto concepto de la democracia.

La segunda, que es una línea que cuenta con un solo tren. Es decir que las “conexiones” (los trayectos ida/vuelta) no pueden ser muchos. Y curiosos. ¿Cómo es posible que en la web de Renfe para ir de Madrid a León en alta velocidad haya que hacer transbordo? Bueno, sí, es un trayecto MD/AVE (un trozo en media distancia otro en AVE). O lo que es lo mismo, una chapuza.

La tercera, el episodio de Valladolid, donde su alcalde, el socialista Óscar Puente, se negó a participar en el viaje inaugural y se limitó a entregar a Rajoy una carta de los vecinos de La Pilarica, que han quedado aislados con las obras del AVE.

O lo que es lo mismo: Rajoy desprecia al Senado para hacerse un reportaje fotográfico, inaugura una chapuza y además, ignora el aislamiento de unos vecinos.

Algo así puede pasar en Cáceres. Digo lo del aislamiento.

Mientras hoy la alcaldesa Elena Nevado se muestra jubilosa por la aprobación de los proyectos básicos de conexiones Norte y Sur de la plataforma del AVE con Cáceres. Unos proyectos básicos que mantienen la decisión del Ministerio de Fomento de que la estación de Cáceres continúe siendo la actual.

Esto supone, sin más, condenar definitivamente a la Barriada de Aldea Moret al mayor de los aislamientos. El proyecto básico aprobado, por el Sur arranca desde la vía a la salida de la zona del Poblado Minero y tiene un primer punto de análisis técnico más relevante a resolver que es el paso bajo la EX-100. Un paso que se hará bajando, no mucho por cierto, la rasante de la plataforma y, pasado dicho punto, hasta la plataforma ya construida a pies del Cerro de los Romanos en dirección a Aldea del Cano, la vía prevista en ese tramo tendrá una considerable pendiente, que los autores del proyecto reconocen y que plantean medidas para reducir la inclinación.

Todo ello, por no plantear una mejor solución. Una solución que no sometiera a desprecio a todos los vecinos de Aldea Moret, que serán condenados a un solo acceso de enlace con la ciudad.

Una solución que podría ser un nuevo emplazamiento de la estación, al otro lado del Cerro de Cabezarrubia, por ejemplo, y que no harían necesaria tanta inclinación como la prevista en el enlace Sur. O, también, el soterramiento de la plataforma, tanto desde el acceso Norte, pasando la vía bajo la C.N.521, y mantener ese soterramiento en la propia estación, dejando las vías y los andenes de Alta Velocidad a una altura inferior de la actual plataforma. Ese soterramiento, que es cierto que más costoso. Pero supondría conseguir una alta permeabilidad urbana y romper, de modo definitivo el aislamiento de Aldea Moret.

Claro, que esto es algo que poco interesa a quienes apuestan todo a que llegue un tipo de tren que les permita salir en una foto, pero que desprecian a los vecinos, a los muchos vecinos de una poblada barriada, y que olvidan que el ferrocarril no es todo alta velocidad, que puede ser y debe ser también una red de buenas vías para permitir otros trayectos.

El actual ferrocarril convencional en Extremadura es un desastre. Un desastre con trayectos que para 270 km, como es el de Cáceres-Sevilla, o 300, Cáceres-Madrid, el tiempo de viaje supere con creces las 4 horas (eso sin contratiempos).

Al mismo tiempo que se reclama (muchos no saben para qué) un tren de alta velocidad, debería reclamarse una mejora sustancial del ferrocarril convencional, con dos puntos básicos: la mejora de la red de vías y el mejor mantenimiento del material rodante.

Pero mientras que se aplauda con las orejas un proyecto básico (ahora hay que redactar el de ejecución, que lleva su tiempo), en base al que se condena al aislamiento a todo un barrio, y se olvide (porque, teniendo coche oficial ¿para qué ir en tren?) el tren convencional, seguiremos dando muestras de tener, como los paisanos de Gila, la frente estrecha estrecha, que entran las ideas a rastras, cada año una, los años bisiestos dos.

A quienes desean mantener una situación de aislamiento a costa de hacer una política de vía estrecha, les vendría bien darse unos viajecitos en tren a Madrid desde Cáceres, a ver a Mariano Rajoy, o a Sevilla, a saludar a Moreno Bonilla, y volver. Seguro que cambiaban de opinión.

Vale.

P.D. Que alguien pregunte a la alcaldesa de Cáceres qué opina de las clotoides del acceso Sur.

Cuando se acercan las elecciones del 27S en Cataluña/Catalunya, se acrecientan las banderas, se agigantan los territorios y empequeñecen, hasta desaparecer, los ciudadanos, las personas.

Unas elecciones convocadas en papel estelado y contestadas en en formato rojigualda. Qué más da. Lo que importa a los convocantes es su bandera, sus delimitaciones de geografía física, “sus territorios”. Y lo que importa al gobierno central es demostrar que la bandera de la plaza de Colón es la más grande, que “sus territorios” no se tocan.

Desde el primer momento en Artur Mas, implacable en los recortes, que han convertido a una gran parte de los catalanes en pobres sociales (cuando pasen las elecciones, cuando el desafío soberanista desaparezca, bien por su triunfo, bien por su derrota, los catalanes volverán a la realidad de sus hospitales diezmados, de sus derechos sociales cercenados…) lanzó su “desafío soberanista”, su bandera, por parte del gobierno del Estado solamente hubo una respuesta: el cumplimiento de la ley.

En ese “cumplimiento de la ley” se ha sentado don Tancredo Rajoy (como aquel torero tremendista) y ha visto salir al toro del soberanismo (manso) y ha dicho: la ley. Y cuando su tancredismo ha topado con la realidad tremendista de Arthur Mas, no ha sabido qué hacer.

En esta pelea de gallos, uno encrestado en su desafío, otro en el tejado de la Moncloa, van perdiendo los ciudadanos. Los catalanes, anestesiados sin cloroformo (por ahorrar), y los demás, anestesiados por el encefalograma plano de don Tancredo, fielmente retransmitido por todas las pantallas de plasma de los territorios.

Mientras los catalanes siguen sufriendo, hipnotizados, recortes y austeridad sin cuento a cargo de Mas (¿no será el de AhorraMas?), la pelea se centra en los territorios, espacios físicos, sin importar las personas.

Y cuando el “defensor de solamente la ley” se dio cuenta (o le hicieron saber) que está en la Moncloa, además, para hacer política, ya era tarde. El “desafío soberanista” seguía ahí. Y se sacó de la manga una ley “ad hominem” para convertir al Tribunal Constitucional en su brazo armado.

También, abrumado por la insistencia del catalán, pidió árnica a Adolfa Merkel. El árnica tuvo un precio, un precio de personas (mercancia barata): antes de que Adolfa apoyara a Rajoy en el tema catalán, Mariano solamente estaba dispuesto a acoger a 2.000 refugiados sirios como mucho. Después, cuando Merkel le dio instrucciones a cambio de una frase, los que hicieran falta. Rajoy vendió sus principios ideológicos por un plato de refugiados. Porque para la derecha, los refugiados sirios (o de cualquier lugar en guerra) son mercancía, lo mismo que para Merkel.

Luego vino Cameron y, qué curioso, el “territorio” de Gibraltar ya no es importante. A Rajoy le interesaba Mas, y le interesaba más que el ocupante del peñón le echara una mano con un asunto interno que plantearle la “histórica reivindicación sobre la Roca”.

Después, Obama, con una frase, pactada, tan ambigua, que la intérprete (seguramente norteamericana) entendió mal, o la ambigüedad era tan calculada que podía interpretarse como se quisiera. Aunque lo que valía era, única y exclusivamente, lo que dijeran las televisiones nacionales que controla con mano férrea el Partido Popular. Y todos los medios, claro.

Y a todo esto, los catalanes, soportando la austeridad. Porque cuando la realidad los despierte del sueño (o del sueño alcanzado de la independencia) los recortes seguirán ahí, seguirán siendo cada vez, como lo somos todos los demás, más pobres, sobre todo más pobres en derechos: en sanidad, en educación, en dependencia, en libertades.

Mientras sigan los políticos engallados y encastillados en sus torres de marfil, debidamente pulidas por plumas, micrófonos y cámaras a su mejor gloria, los ciudadanos, catalanes y españoles seguiremos perdiendo.

Y los territorios, abandonados a su suerte, seguirán siendo contaminados por vertidos incontrolados, urbanizados ilegalmente, quemados sin remedio.

Sobre la tierra quemada, como sobre los derechos esquilmados, no pueden, no podemos, vivir los ciudadanos.

Vale.

Cuando mañana se abra al público el Palacio de Los Golfines de Abajo, en Cáceres, los asistentes harán palmas con las orejas. Como están haciendo estos días los periódicos, dando puntual cuenta de que se acerca esa apertura para hacer lo que mejor saben: propaganda, pura propaganda, de los poderosos.

La memoria, esa flaca y despiadada vieja que se aleja cuando nos interesa y nos asalta cuando somos nosotros quienes nos escondemos, es necesario tenerla fresca. La Fundación Tatiana se nutre con los capitales acumulados a los largo de siglos de batallas al servicio del poder regio y tiene repartidos feudos y latifundios por toda España. Desde el corazón de Madrid, donde a la muerte de la última condesa de Torre Arias tocó en el reparto una quinta en el parque que lleva el nombre del condado familiar. Claro, que es herencia viene de un Plan Parcial, en 1985, que hizo mucho más ricos a los ricos Torre Arias, que ya lo eran.

Por cierto, si alguien curiosea por los nombres de los arquitectos y urbanistas que hicieron aquel plan parcial tan maravilloso para las arcas de los Esteban Hambrán verán que se repiten en cargos políticos en gobiernos de la derecha o proyectos para ayuntamientos de la derecha.

Los Torre Arias accedieron gustosamente para poner al servicio del ejército sublevado contra el orden constituido de la II República su pequeña propiedad de Los Arenales, de varios cientos de has para que los nacionales dispusieran en él un campo de prisioneros en el que alojar, cómodamente, en suites y habitaciones dobles con vistas a los grandes campos del condado, a rojos, socialistas y otros presos que osaron unos defender a la II República, y otros tuvieron la mala suerte de vivir en el mismo pueblo que falangistas o capataces ahítos de venganza.

El campo de prisioneros de Los Arenales, finalizada la guerra incivil, ya no volvió ser el amplio cortijo de ganado lanar, y almacenes de cereales con los que los Torre Arias y Hambrán seguían haciendo caja.

Que la familia que ahora, cuando ya no quedan herederos, constituyera una fundación, que servirá, entre otras cosas, para lavar la imagen de los nobles que la formaron, y que se hagan olvidar por ejemplo, el campo de concentración de Los Arenales, donde murieron unos, y otros fueron duramente represaliados.

Pero no pasa nada. La nobleza es magnánima con el pueblo llano, con el populacho, y cuando ya no les sirven las inmensas riquezas, enseñan solamente un poquito, para que quienes olvidan abran la boca, y para que otros les digan:

– Que tienes la boca abierta.

– Ya lo sé, la he abierto yo.

Mañana, 10 de septiembre de 2015, muchos rojos y socialistas desfilarán por el Palacio de Los Golfines, dejando, metros atrás, la memoria de muchos que fueron arrojados a las cunetas, o tuvieron la suerte (mala, muy mala) de ser “alojados” en Los Arenales, campo de prisioneros de cinco estrelllas.

Vale.

portada abc 2092015

Portada de ABC de 02 de Septiembre de 2015

El Partido Popular, esto es, Mariano Rajoy, pretende modificar por la vía de urgencia la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional con la finalidad exclusiva de utilizarlo como arma (en un sentido belicoso) contra Artur Mas tras las elecciones catalanas del 27S. El diario ABC de hoy confirma ese lado belicoso que el PP quiere para el alto tribunal.

Lo que pretende Rajoy no es otra cosa que dotarse de un arma con la que amedrentar a un rival político, porque, no se olvide, el mal llamado “desafío soberanista” de Mas no es más que una estrategia política de un político de derechas (Artur Mas) al que otro político de derechas (Mariano Rajoy) no ha opuesto ninguna otra estrategia que no sea la de “cumplir la ley”.

Pero… ¿cómo es posible que durante más de dos años todo lo que ha planteado Tancredo Rajoy haya sido “cumplir la ley” y ahora, a un menos de un mes de las elecciones, se da cuenta que no tiene ley con la que hacer cumplir su inamovible posición?

Si finalmente el Gobierno remite el proyecto de modificación de la L.O. del Tribunal Constitucional para su aprobación inmediata por la vía de urgencia, estaremos ante un caso de utilización de las leyes y los procedimientos legales en una democracia formal con la única finalidad de derrotar a un oponente político. Vamos, en una utilización claramente fascista del poder.

La cuestión es saber qué van a hacer los partidos políticos en la oposición. De entrada, han dicho que no están de acuerdo, pero habrá que ver cómo evolucionan con el desarrollo de los acontecimientos.

Y aquí, en saber qué harán los grupos de la oposición es donde está la cuestión. Porque está claro que la mayoría absolutista del PP (¿alguien tiene la memoria suficiente para recordar el “rodillo socialista”?) sacará adelante la Ley. Solamente faltará saber si esa nueva Ley que permitiría al PP eliminar a un contrincante político será legal y legítima.

Legal sería, porque estaría aprobada por la mayoría de los miembros de las Cortes Generales (Congreso y Senado), pero legítima…

Si finalmente todos los partidos políticos en la oposición, en Congreso de los Diputados y Senado, estuvieran de acuerdo (aunque con motivaciones o explicaciones ideológicas diversas, como es normal) en rechazar la pretensión dictatorial, bolivariana, de Rajoy, la única y la mejor manera de demostrar la ilegitimidad de esta pretensión no está en votar en contra (lo que sí legitimaría la cuestión), sino en no participar absolutamente en ninguno de los pasos parlamentarios que pudiera dar el proyecto, en ausentarse de plenos y comisiones cuando estuviera incluida en las correspondientes convocatorias.

Negarse a participar, aunque fuera para rechazar el proyecto, en la tramitación y votaciones, es la manera de demostrar, con fuerza y con capacidad política, que la pretensión del Partido Popular no encaja en una sociedad democrática. Que no es de recibo que se utilicen las mayorías parlamentarias para legislar ad hominem y mucho menos para tapar la incompetencia propia.

Si hasta ahora toda la respuesta de Tancredo Rajoy y sus mayordomos al “desafío soberanista de Mas” era la de “cumplir la ley” y darse cuenta de que las cuestiones políticas solamente se resuelven políticamente, pero ser incapaz de articular argumentos y recurrir a la violencia legal para tapar la incompetencia, no puede ni debe ser legitimado.

Todos los partidos de la oposición, contrarios a semejante atentado a los principios democráticos, deberían, creo, negarse a participar en todo el proceso: no dar por recibido el proyecto, abandonar las mesas de Congreso y Senado cuando se trata el asunto, las mesas de las Comisiones si fuera preciso, no asistir ni a plenos ni a comisiones y, si se quiere, no hacer ninguna declaración pública sobre el asunto: el mayor desprecio es no hacer aprecio.

Vale.

Las grandes corporaciones son cada vez más proclives a gestionar sus estrategias basándose en el concepto de “lecciones aprendidas”. Lecciones que surgen de los efectos y consecuencias de las decisiones estratégicas que se adoptan y cómo estas repercuten no sólo en los aspectos económicos, sino también en otros como la marca, la presencia social…

El incendio de agosto de 2015 en la Sierra de Gata debería mostrarnos qué lecciones extraemos de las causas (no de la causa inmediata, que pudiera ser un pirómano, un descuido o cualquiera otra, que se esclarecerá en la investigación) que permiten la propagación del fuego, de la gestión de la crisis que se produce y de las soluciones que, de cara al futuro, pueden plantearse.

En este incendio que ha sido verdaderamente importante, han aflorado algunas cuestiones que podrían tenerse en cuenta de cara al futuro. Y no solamente en lo que se refiere a incendios forestales, sino a la gestión de crisis en general.

Las lecciones aprendidas no son solamente las que hacen referencia a aspectos negativos, sino también a aspectos que contribuyen positivamente a la gestión.

Entre estas lecciones positivas, nos encontramos con dos elementos a tener en cuenta. En primer lugar, el valor de las redes sociales a través de internet, y, en segundo lugar, la facilidad en la información. Incluso, las relaciones entre ambas.

De cómo ha gestionado el Ayuntamiento de Moraleja (receptor en primer término de las personas evacuadas de Acebo y Perales del Puerto) la situación sobrevenida a través de su cuenta de twitter, dan muestras las numerosas felicitaciones que ha recibido. El valor de las redes sociales ha sido un elemento que ha ayudado, y mucho, en la gestión de la crisis. Que cuentas como las de @infoemergencias y otras oficiales pertenecientes a administraciones y entes públicos con suficiente capacidad económica funcionen bien, va en su propia definición. Que la cuenta de @AytoMoralejaCC, de un pequeño municipio haya sido capaz de catalizar la múltiple información existente, diferenciando y discriminando lo verdaderamente importante, anima a que la visión que tenemos de las redes sociales mejore.

Este valor se muestra también en cómo en otra red social, Facebook, a medida que el fuego iba siendo controlado, se ha ido imponiendo el valor positivo, con páginas como “Sierra de Gata siempre verde”, que surgió como contrapunto al pesimismo y que se orienta a recoger imágenes de la belleza de la Sierra de Gata.

En estas lecciones positivas está también la facilidad con la que los medios de comunicación han actuado, sin restricciones (al menos que se conozcan) a la hora de ejercer el trabajo, más allá de las lógicas precauciones de seguridad.

Igualmente es de resaltar, porque es de justicia, la coordinación y colaboración entre las distintas administraciones públicas con competencias en extinción de incendios, provinciales, autonómicas y nacionales (o internacionales, con la presencia de bomberos de Portugal). Especial referencia merecen las personas, los bomberos forestales, las brigadas forestales a pesar de sus precarias condiciones laborales, la Unidad Militar de Emergencias, que cada vez resulta más eficaz en su trabajo y demuestra que su existencia es absolutamente necesaria. Los militares añaden el valor efectivo de la disciplina a la hora de enfrentarse a situaciones de crisis. O los apoyos de Cruz Roja.

Pero también hay que aprender para evitar. Y para solucionar. Una de las causas que se apunta en la expansión del fuego es la falta de limpieza de los montes. Es algo que viene siendo, un incendio tras otro, conocido pero que no encuentra una verdadera solución, o soluciones que al menos palíen los efectos devastadores de la expansión de los fuegos. Unido a todo ello, una Ley de Montes clara, que establezca los mecanismos de prevención, las opciones de recuperación, la normativa sancionadora por negligencias o descuidos y la prohibición, clara, más clara, de recalificación de terrenos quemados y la confiscación por el Estado o la Administración autonómica de la madera quemada, para evitar negociar con ella o que quemar los montes sea una opción económica.

En el caso del incendio de la Sierra de Gata, otra causa de su virulencia y su expansión es la existencia de amplios espacios de bosques de pinos, una herencia de tiempos pasados, cuando las repoblaciones forestales se hacían a base de pinos y eucaliptus, para mayor gloria y beneficio de las empresas madereras y plantas de celulosa. La sustitución progresiva de los bosques de pinos por especies como la encina y el alcornoque, más resistentes al fuego (de crecimiento más lento, eso sí), pero que son especies más acordes con la propia dinámica forestal de la zona.

Y existe una cuestión más, interesante, que habría que comenzar a plantearse. Porque está demostrado que los cuerpos de bomberos, incluidos los forestales, o desde fechas recientes, la Unidad Militar de Emergencias, están capacitados y especializados en el control y la extinción de incendios y la protección de las personas, habría que ampliar capacidades para la evacuación y protección de ganados, porque, aunque ello supondría aumentar los costes que se generan por los servicios de extinción de incendios, es más que probable que esos costes fueran menores que el valor de los animales de granja o de establo a proteger.

Vale.