El homicidio de la presidenta de la Diputación de León y su repercusión informativa, son la excusa perfecta que necesitaba el Partido Popular, el que gobierna (mejor dicho, manda) por la gracia de Dios para dar una vuelta de tuerca en el garrote vil de la represión.
El 11M de 2004, Arriola (el gurú de la prensa y propaganda de Aznar) dijo: “Si ha sido ETA, arrasamos en las elecciones”. No fue ETA, se empeñaron en que lo fueran y han quedado condenados al rincón de la mentira de la historia.
El pasado lunes, cuando se conoció la noticia de la muerte de la dirigente del PP leonés, las noticias corrían de un medio a otro, con la asepsia de desconocer cualquier móvil, cualquier atisbo de autoría. De ahí a que aparecieran PP (presuntos periodistas) asociando escraches, acosos políticos y similares con el homicidio, no se tardó nada. Pero…
Pero como en el 11M de Arriola, la realidad pudo más que los deseos: el homicidio lo había cometido alguien del PP, vinculado al PP. Cualquier otra teoría de instrumentalización política se venía abajo. Ni siquiera valían los escraches como legitimación de orige para acusaciones.
Circunscrito el asunto a una cuestión entre personas vinculadas al mismo partido político, la cuestión era, y es, cómo obtener rédito político para quienes quieren hacer del miedo y la represión el instrumento único de su gobierno (de su ordeno y mando).
Y, por supuesto, rápidamente encontraron la causa de todos los males, incluido en ese totum revolutum hasta el homicidio de la pasarela sobre el Bernesga: twitter.
El homicidio leonés ha sido y es la excusa que la derecha fascista, cada vez más envalentonada en la impunidad que les da saberse legítimos (por la gracia de Dios) detentadores del poder, para tratar de silenciar cualquier atisbo de crítica hacia sus ajustes de cuentas contra el estado del bienestar, contra los trabajadores. En el Partido Popular se ha desatado una carrera represora contra las redes sociales (básicamente, contra twitter y, en menor medida, contra facebook).
Encabeza esa carrera el Ministro del Anterior, opusdeísta, sectario y reaccionario a partes iguales, en una cruzada (cuánto le gustan a estas gentes las cruzadas) contra los comentarios en twitter. La excusa: comentarios sobre la presidenta de la Diputación de León y su muerte violenta. Pero es una excusa. A esa cruzada se han sumado políticos de alto nivel intelectual del PP, como los de Extremadura, que consideran, como Monago, que twitter es un pudridero de enfermos, pero que no dudan en crear (¿utilizando los ordenadores de la administración regional?) para tratar de ganar en esa red el debate de la moción de censura.
Ahora, perdida toda esperanza de ganar en la opinión el control de las redes sociales, quieren ganarlo en la represión. A este paso, su ideal del triunfo de la cruzada es poner concertinas en la red y crear campos de concentración de internautas.
A esa cruzada se han sumado con evidente alborozo los medios de comunicación convencionales. Porque… claro, la información (lo que ellos dicen que es información) es patrimonio suyo. Los periódicos, las radios y las televisiones, perdida la batalla de la verdad, escondidos en la basura de la manipulación, aplauden con las orejas los intentos fascistas del gobierno en acallar las redes.
Periodistas que tuitean con argumentos como “el que tengas una cámara de fotos y una cuenta de twitter no te convierte en periodista”, no dejan de traslucir la realidad. Esos periodistas están diciendo que para serlo es preciso tener un título, pero, sobre todo, tener un pesebre del que comer todos los días.
Ahora, cuando las redes sociales se han convertido en verdaderos transmisores de información, que los usuarios, los receptores, deben y saben discernir los que es verdadera información o noticia de lo que es basura, los medios de comunicación convencionales ven en peligro su oligopolio. No todo lo que sale en los periódicos, dicen las radios o sale en TV es verdad (de hecho, cada vez menos cosas son verdad), del mismo modo que no todo lo que sale en internet (de hecho, una mínima parte) la verdad.
Pero cuando el poder político basado en el miedo y la represión se alía con un poder de comunicación basado únicamente en la cuenta de resultados, la conclusión es clara: vamos camino de un fascismo que ríete tú de lo que está pasando en Turquía, sin ir más lejos.
Ah, y que partidos como el PSOE o, como he leído hoy, IU en Extremadura estén de acuerdo en censurar las redes sociales desde la Asamblea regional, tampoco es moco de pavo.
Con la excusa de que no se pueden consentir según que comentarios en twitter sobre la muerte de la dirigente leonesa del PP, hay que tapar mierdas como, por ejemplo, el mal ejemplo dado por los concejales de ese mismo partido en el Ayuntamiento de Toledo. La censura, política, del Partido Popular debería ir contra sus correligionarios que han tenido ese comportamiento políticamente delictivo, o contra las declaraciones machistas (¿no existe el delito de enaltecimiento del machismo? estamos tardando en regularlo) de su candidato a las europeas del 25 de mayo.
Pero no. La excusa del homicidio de León es tan buena como otra cualquiera para repartir represión y miedo a manos llenas.
Vale.
El día 15 de mayo, la Asamblea de Extremadura celebra un debate de una moción de censura presentada por el Partido Socialista de Extremadura contra el gobierno del Partido Popular, presidido por José Antonio Monago. En España, el derecho constitucional establece que las mociones de censura han de ser constructivas, es decir, tienen que incluir candidato y programa de gobierno que es examinado por el cuerpo legislativo. Es decir, que se examinan el candidato que propone la moción de censura y el programa de gobierno.
En Extremadura, donde gobiernan en coalición el Partido Popular y el Partido Comunista, el candidato va a ser examinado por el censurado, y lo va a ser sin testigos.
Además de lo extraño de que el censurado intervenga y cierre el debate, que ya utilizó en su día Rodríguez Ibarra, lo más extraño es la decisión de los socios de gobierno de la Junta de que no haya testigos.
El debate no será televisado, seguramente porque no tenga relevancia que los ciudadanos extremeños conozcamos si el candidato es capaz de desgranar y poner negro sobre blanco el auténtido derrame de mentiras, falacias y trampas que el Partido Popular con la cooperación necesaria del Partido Comunista.
El debate no será televisado, seguramente porque el Partido Comunista no quiera que sus enaguas de vergüenzas se vean en su connivencia con un partido de extrema derecha y su colaboracionismo con un gobierno que está recortando de modo salvaje los derechos de los trabajadores.
El debate no será televisado, seguramente porque ni Monago ni Escobar quieren testigos. Por eso han ordenado que no se televise. Los ciudadanos, para esta gente que nunca creyó en la democracia y que siguen pensando que el poder, y el ejercicio del poder, les pertenece por la gracia de Dios.
El debate no tendrá testigos y a los ciudadanos nos llegará la propaganda que los medios de comunicación (o algo parecido a eso) nos quieran vender.
El debate no tendrá testigos porque los autores del austericidio no los quieren, no quieren que sepamos cómo llevan a cabo sus ajustes (en el sentido del Chicago años 20) contra los trabajadores.
Ahora, cuando el BOPP y el HolaPP se dedica a hacer publirreportajes con el perfil agraciado de los comunistas que se jactan de violar cualquier principio ideológico en su coyunda con la extrema derecha, no quieren testigos.
Los crímenes ideológicos son los más difíciles de encubrir, pero si eliminamos a los testigos, eliminamos la culpabilidad. Los culpables seguirán paseándose por platós y páginas de periódicos (qué pena que haya que utilizar tan hermosa palabra para lo que no son más que libelos).
Ahora, algunos dicen que han censurado a Canal Extremadura para no emita el debate. No Canal Extremadura, su dirección, sus amos, son cómplices en la eliminación de testigos. Que los trabajadores (a saber cuántos) digan que los censuran no deja de ser un oximorón. Canal Extremadura está de acuerdo, es cómplice de la eliminación de testigos.
Vale.
El pasado 4 de abril, a raíz de la huida de la policía local de Madrid de Esperanza Aguirre escribía en este mismo sitio un texto bajo el título “Síntoma, síndrome”, en el que expresaba mi opinión acerca de lo que considero que es la situación natural en la que la derecha de este país considera que vive: no en la impunidad, que desde el punto de vista jurídico es flagrante, sino en que el ejercicio del poder es consustancial a su pertenencia a una raza superior. Nazismo puro.
Hoy, el diario El País informa de que un juez ha desestimado la demanda presentada contra ese medio por José María Aznar, cuando el periódico informó del cobro de sobresueldos por parte del ahora presidente de honor del Partido Popular, y antes presidente ejecutivo del mismo y presidente del gobierno. Además, según El País, el juez desestima la demanda por considerar probado que sí, que cobró sobresueldos.
El convencimiento público de que Aznar cobraba sobresueldos, los documentos publicados, no fueron obstáculos para que Er Niño De Los Abdominales presentara la demanda. Sin duda, en la creencia de que ningún juez le llevaría la contraria. La realidad es tan abrumadora que no es obstáculo para esta gente a la hora de hacernos creer lo contrario de lo que vemos.
Lo mismo que dejaba ver el caso Esparanza Aguirre, se aprecia en la demanda de Aznar: un conjunto de síntomas (lo que es lo mismo, un síndrome) que les hace creerse que gobiernan como Franco, por la gracia de Dios. Es lo que tiene creerse que pertenecen a una raza superior.
Los sobresueldos de Aznar, como los que han cobrado (¿y siguen cobrando?) los dirigentes del Partido Popular, no provienen de las cuotas voluntarias de los militantes del partido, sino que su procedencia solamente puede ser o del dinero público que la legislación electoral establece que se se transfiera presupuestariamente a los partidos o de las “donaciones” de empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. En los dos casos, el cobro de esos sobresueldos atenta contra la más elemental honradez. Que Aznar haya cobrado sobresueldos a cargo de dinero público (opción menos “dañina”) o a cargo de “donaciones interesadas” de grandes empresas demuestra, sencillamente, que nunca ha sido un sujeto honrado.
Sin embargo, la grosería con la que se muestran en público los dirigentes del Partido Popular en la misma situación, la impunidad con la que se mueven, y, sobre todo, el uso y abuso de los medios de propaganda a su disposición (todos los medios de comunicación escritos, todas las cadenas de radio, todas las televiciones, públicas y privadas) transmiten la sensación de que con ellos no van las leyes. Que ellos hacen las leyes para que los demás las cumplas.
Demuestran, con sus comportamientos, su superioridad racial, ya que la superioridad moral y ética no la pueden demostrar, la tienen grabada a fuego: el ejercicio del poder les pertenece por la gracia divina.
Vale.
El lunes, 7 de abril, el Partido Popular celebró en Cáceres su reunión directiva regional, para que Monago hiciera oficial lo que ya era oficial, que Elena Nevado repetirá candidatura a la alcaldía de Cáceres. Y como ya era sabido y conocido, la reunión era una excusa para hacerse una fotografía, con notables ausencias de concejales del Ayuntamiento de Cáceres, del propio partido, liberados y sin actos programados para esa hora. Aunque a lo mejor la excusa no era la foto.
La excusa era reunirse en Cáceres para, después de hacerse la foto, irse raudos a comerse… una hamburguesa.
El Presidente de la Junta de Extremadura, o como les gusta decir a ellos, del Gobierno de Extremadura iba a hacer la presentación nacional, qué digo nacional, internacional, qué digo internacional, mundial, qué digo mundial, universal, la presentación universal de una hamburguesa hecha con ternera de Extremadura.
Después de tantos años y tantos esfuerzos por tratar de convertir a nuestra tierra en un punto de destino turístico basado en una naturaleza impresionante, unas ciudades y pueblos llenos de historia y cultura, y una gastronomía espectacular, ahora, el señor Monago, el varón mimado por los “periodistas de Madriz”, y se descuelga con una hamburguesa. Las cosas de ivancito.
La hamburguesa era la excusa para pasar de largo por la repetición de la candidatura de Elena Nevado. Es candidatura ha quedado sepultada por su propio partido, en un montón de comida basura.
Atraer a turistas de alto poder adquisitivo, o de un poder adquisitivo medio, basándonos en una espectacular y variada gastronomía, en la que compiten el secreto ibérico, el cochinillo de Torrequemada, el cabrito de Las Mestas, las tortas del Casar y la Serena, la Técula Mécula de Olivenza, las morcillas de Guadalupe, para terminar vendiendo hamburguesas en la multinacional de la comida basura es un desprecio a todos aquellos hosteleros, ganaderos, agricultores extremeños esforzados en conseguir un producto de calidad. Incluidos, por supuesto, los ganaderos que se esfuerzan en una cabaña de terneras cuyos lomos, chuletas… merecen mejor destino que la comida basura.
Claro, es lo que tiene tener un asesor que no entiende ni comprende qué es Extremadura. Y tener un presidente de la Junta que no tiene ni puñetera idea de lo que es gobernar. Por eso quiere que los cacereños voten otra vez a Elena Nevado.
Por cierto, y por si no lo sabían. Monago no hizo la presentación esa estratosférica de la hamburguesa. Ya la había presentado Cristina Pedroche, el día 4 de abril, en el McDonald de la calle Montera Por supuesto, ese pequeño dato se olvida. ¿Se imaginan a Monago, un tipo elegante, estilizado, modelo de pasarela, posando al lado de Cristina Pedroche? Pues eso.
Y otra cosa. La carne de esa hamburguesa puede que sea de ternera extremeña 100%, pero el valor añadido del producto, de las ventas a la cadena de comida basura no se quedará en Extremadura. Algo que Monago calla, sin duda aconsejado por su Ivancito del alma y nómina. La carne para esas hamburguesas es suministrada por la cadena de mataderos de la famila Yartu San Millán, que tienen su sede social en Madrid, que liquida sus impuestos en Madrid, que es donde quedará el valor añadido. Que el matadero esté en Almaraz no significa más que un eslabón en la cadena. El beneficio se irá a Madrid con el aplauso del presidente de la Junta de Extremadura.
Así, mientras hacen el paripé de la presentación de la candidata a la alcaldía y quieren vender la moto de una presentación mundial, el día 4 de abril ya estaba Cristina Pedroche colgando en su twitter una foto con una hamburguesa. Por supuesto, recibiendo un buen “regalo promocional” de la cadena americana. Y aquí, en cambio, el presidente de Extremadura haciendo de telonero.
Vale.
Dice la RAE que síntoma es: “señal, indicio de algo que está sucediendo o va a suceder”. Mientras que síndrome es el “conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada”.
Ayer, 3 de abril, la expresidenta de la Comunidad de Madrid y presidenta del Partido Popular en esa Comunidad, Esperanza Aguirre, protagonizó un acto de reprobable conducta social y política: desobedecer a unos agentes municipales, atropellar la motocicleta de uno de ellos y darse a la fuga cuando estaba siendo multada por una infracción de tráfico.
Este hecho está siendo tratado en los medios de comunicación como un incidente, como una anécdota. Pero no es ni una cosa ni otra. La actuación de Esperanza Aguirre es un síntoma.
¿Alguien se cree que Dolores de Cospedal y Carlos Floriano dicen las tonterías y payasadas que cuentan a los relaciones públicas, digo, periodistas, que dan cuenta de ellas? No es posible. O sí.
Pero lo mismo que los medios de comunicación “de cada vez menos masas” están convirtiendo en un incidente, en una anécdota, es un síntoma, uno de los muchos que forman el síndrome del Partido Popular.
La actitud despreciativa de Esperanza Aguirre dándose a la fuga cuando los agentes de la autoridad la estaban multando, y, posteriormente, desobedeciendo las órdenes de detenerse, y, sobre todo, la cantidad de gilipolleces, tonterías y payasadas que ha ido desgranando en todos los medios de comunicación (que se han convertido en su mejor parapeto, que para eso están), demuestran que para “ellos”, para Esperanza Aguirre y sus correligionarios, y para esa caterva de relaciones públicas y flyers que dicen llamarse periodistas, las leyes están hechas y promulgadas para que las cumplan otros. Y ese es el síntoma.
Esperanza Aguirre, y los que son como ella, creen, precisamente, que cuando ellos dictan las leyes, solamente piensan en que los demás las cumplan y obedezcan sin rechistar. Esperanza Aguirre y los que son como ella, no están sujetos al imperio de la ley. A eso se le llama impunidad, y no es una calificación adquirida por el mérito.
La impunidad que practica el Partido Popular, destruyendo pruebas, con su presidente y presidente del gobierno mintiendo a sabiendas en sede parlamentaria, con Dolores de Cospedal y Carlos Floriano diciendo gilipolleces en la creencia (firme creencia) de que somos tontos, es la constatación de que ellos se creen seres superiores, seres que pertenecen a una raza superior.
Y eso es lo que a Esperanza Aguirre, en su ronda de bolos por los medios de comunicación (vendidos), habría que haberle dicho: ella no es que se crea que es impune, ella cree (y lo cree por la gracia de Dios), que pertenece a una raza superior. En concreto, a la raza aria.
El comportamiento de Esperanza Aguirre es propio del nazismo. La raza superior, la raza aria a la que pertenece, gobierna por mandato divino, o por ley natural. Y los demás estamos sujetos a cumplir esa ley sin rechistar.
Y a todo esto, a esta reducción interesada de un síntoma de nazismo a una anécdota, es comprado por una gran parte de la población, los votantes del Partido Popular, que no pertenecen a la raza superior, a la raza aria, pero que son capaces de venderse a culquier precio (o lo que es lo mismo, a regalarse, a arrastrase) para creer que forman parte de ella.
Vale.
Ambas noticias guardan una relación intensa, por cuanto la primera significa la apuesta del actual equipo de gobierno por una peatonalización encaminada a primar el comercio en una zona concreta de la ciudad (en el núcleo del mayor caladero de votos de la derecha local), mientras que la ciudad antigua, la histórica, va siendo abandonada.
Y ello es así no porque el Partido Popular en el gobierno municipal tenga un modelo de ciudad que establezca el trasvase de áreas de comercio y de valor económico de unos puntos a otros de la ciudad, sino, precisamente, porque carece de modelo de ciudad.
En algún sitio me pareció leer o escuchar algo así como que la alcasenadora de la ciudad pretendía de la calle San Pedro de Alcántara fuera como la calle Larios, de Málaga. Efectivamente, y la Avenida de Cervantes, la Castellana, y la calle Gil Cordero, Las Ramblas.
Un modelo de ciudad viene determinado por un proyecto estratégico, que establezca las orientaciones sociales, económicas y culturales que definan qué ciudad se quiere, cómo se desarrollarán las acciones para conseguirlo, qué grado de implicación se reclama de los actores socioeconómicos y culturales de la ciudad… Pero de eso no hay nada.
La fuga de El Corte Inglés del horizonte de implantación en Cáceres, en concreto en la calle San Pedro de Alcántara, deja sin virtualidad el interés comercial de la peatonalización. Otra cosa es que seamos muchos los ciudadanos que seamos partidarios de cuantas más calles haya peatonales, mejor. Incluida San Pedro de Alcántara.
Acciones aisladas como la peatonalización de esta calle demuestran la falta de un modelo urbano. Y el abandono de la zona centro tradicional demuestra, además, incapacidad para generarlo.

El cierre de la droguería Castel, que no es el último bastión del comercio tradicional de la Plaza Mayor, todavía queda la pastelería Isa, es, en cambio, sintomático de varias “enfermedades”: la crisis económica, de la que vamos saliendo para no volver, la despoblación del centro tradicional, el abandono político…
Con el edificio de Castel vacío (a salvo de la Farmacia, que continúa… de momento), y el edificio donde un día estuvo la zapatería de Martín Hernández, con un local adaptado a tapería sin abrir desde hace meses, se van sumando inmuebles cuyo destino no se conoce y que el tiempo afeará su aspecto y añadirán negrura.

Ir desde el Paseo de Cánovas, por San Antón y San Pedro a la plaza de San Juan, para bajar por Pintores a la Plaza Mayor, ya sólo será un itinerario para ir al besamanto de la patrona. Para todo lo demás, la ciudad, esa ciudad que crece (que creció, en el entorno de la Plaza Mayor) ya no existe. Basta con ver la cantidad de locales cerrados que hay en la calle Pintores, de todos los tamaños, con puertas metálicas de todo tipo, que añaden una cutrez visual a quien pasa por ella que solamente la visión de la Plaza Mayor, esa que tanto desprecian desde la remodelación los catovis votantes del partido popular, alivia un poco.
Que la droguería Castel cierre en la Plaza Mayor no es importante en la economía local, pero es un síntoma más de la parálisis política que vive la ciudad. La situación económica hace que el Ayuntamiento carezca de recursos, pero no es la crisis la causante de que los concejales de la derecha sean un dechado de falta de imaginación, de falta ideas. Gobernar cuando hay dinero lo hace cualquiera. Pero gobernar cuando hay que esforzarse, pensar, imaginar, querer… eso no está hecho para quienes, por cuna, todo lo han recibido hecho.
Vale.
En un páramo cultural, solazado por las giras al peso que contrata el Gran Teatro, conciertos minimalistas (de precio, de público) en dos o tres bares, alguna exposición colgada en cafeterías para tapar paredes desnudas que se le olvidó al decorador, que haya una asociación como Lemon y Coco que tire de ingenio y paciencia, y que se vean, una y otra vez, ninguneados por quienes toman las decisiones de qué tienen que los ciudadanos en los museos (por ejemplo, las copas de la roja, maximum cultural del país), es un soplo de alegría.
Ayer colgaron en su página, http://www.lemonycoco.es, un reportaje realizado con material grabado por @iris_snchez, con guión y preparación de @mikigazquez y @zapatosrosas, para preguntar en la calle si se puede vivir de la música, y, de paso, sondear si los ciudadanos son más de comprar o de piratear.
Vale.
El gobierno de Extremadura, que un día se autocalificó como el “gobierno de los mejores” sigue dando muestras de lo que son: un grupillo de indocumentados políticos al servicio de un aprendiz de Goebbels. No sólo en las espantadas ostentóreas de Monago, sino en barbaridades como la del senecto consejero de Hacienda, alegrándose de los sueldos de miseria que cobran los (cada vez más escasos) trabajadores extremeños. Y también cuando, con todo el descaro del mundo se aprovechan del trabajo de los demás.
Esto último es lo que ha sucedido con la página Arte Actual Extremadura (http://arteactualextremadura.com/), un proyecto desde 2008 de la tuitera @zapatosrosas (Montaña Hurtado) que, tras exponerlo a la Consejería de Educación y Cultura para desarrollarlo, han visto como desde el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo su proyecto ha sido fusilado. Ni siquiera copiado con arte, como, candorosamente @zapatosrosas dijo en su página de internet (http://zapatosrosas.com/2014/02/22/el-arte-de-copiar-proyectos/).
Cuando es el poder el que se apropia del trabajo y de las ilusiones de los ciudadanos, eso no tiene más que un nombre: sinvergonzonería. Una absoluta falta de vergüenza y una demostración de la incompetencia del gobierno de los mejores.
Al ponerse el marcha la mala copia realizada por Franco (qué bien le viene el apodo), ya se podía ver algún detalle, como el de que algún artista, que en twitter se expresa como transgresor era el primero en abrir la lista de los seguidores franquistas.
Ahora, poco a poco, desde Arte Actual Extremadura irán viendo cómo artistas que se habían incorporado al proyecto, comenzarán a “colaborar” con el franquismo, algunos, quizás, con algún ápice de timidez “compartiendo” su presencia. Otros, directamente abandonarán el original en beneficio de la copia, buscando el refugio del poder y esperando que el maná del dinero público (ahora menguado) les alcance. Pero esos “artistas” deberían saber que este tipo de proyectos, cuando caen dentro de las Adminsitraciones Públicas y están al servicio no de la cultura sino de personajes sin ninguna capacidad, terminan, más pronto que tarde, desapareciendo como nacieron: fusilados por la incultura de quienes han cogido el fusil de internet y han disparado salvas de fogueo que han cegado a los descuidados.
De todos es sabido que el poder corrompe, y que el poder absoluto, corrompe absolutamente. Pero, además, cuando ese poder se ejerce, como hace el “gobierno de los mejores” apoyado exclusivamente en las ocurrencias de un charlatán de feria, terminando sumiendo en la mayor de las pobrezas a los súbditos (en Extremadura, ahora, para quienes ejercen el poder, no hay ciudadanos, hay súbditos). Y cuando eso se traslada a la cultura, al arte, la pobreza cultural se expande y la mala copia, el plagio, el fusilamiento. Pero a Franco y al jefe del gobierno de la Junta, el Ivancito, les da igual. Franco ya está amortizado, y Redondo, cuando cubra sus expectativas o cuando quienes le ríen y obedecen las gracias le dejen de sonreir, se irá a su tierra vasca, volverá su empresa de “think thank” a seguir ejerciendo sus dotes de prensa y propaganda.
Para @zapatosrosas (Montaña Hurtado) encontrarse con esta situación supone, seguramente, una frustración, porque es el gobierno de su tierra el que le roba su trabajo, y es el mismo gobierno que se dedica a gastar dinero públicos en cientos de coches sin matricular, en hacer políticas que mantienen a más del 50% de los jóvenes en el paro, en tener amordazada (en este caso, consentida) a la prensa con el presupuesto público.
Pero, también, a @zapatosrosas le debe dar fuerza la cantidad de apoyos recibidos de muchos, sobre todo jóvenes, embarcados como ella en proyectos de difusión del arte y la cultura.
Hoy, una vez más, se demuestra que ni el poder ni el dinero sirven para que sujetos indocumentados como Monago se revistan de algo que no se compra: la capacidad de entender la cultura, de aprender. Y los eslóganes y las ocurrencias de Ivancito solamente se entienden que sean compradas en un país gobernado por un partido cuyo presidente solamente lee, con mucha dificultad por cierto, el Marca. Y esa es la marca de todos los conmilitones de semejante sujeto.
Vale.
Nada más anunciar ayer Mariano Rajoy que los contribuyentes con menos de 12.000 € de ingresos no tributarán por IRPF, le faltó tiempo al senecto Antonio Fernández consejero de Hacienda del gobierno de los mejores, esos que escuchan atón(t)itos la órdenes de su jefe, Iván Redondo, para salir hoy y contarle a sus amigos, los periodistas de eso que llaman medios de comunicación en Extremadura, que el 53,3% de los contribuyentes quedarán exentos. ¡Bien!
¿De qué coño se alegra, viejo?
¿Se alegra que más de la mitad de los trabajadores extremeños tengan unos salarios de mierda? ¿De eso se alegra?
¿Ha hecho cuentas para qué dan de sí 12.000 € al año? Descuente alquiler de vivienda, descuente gastos de agua (con ese canon que Vd., salvajismo fiscal, se sacó de la manga), de alcantarillado, de luz, de teléfono, de gas… ¿cuánto queda?
¿Sabe vd., viejo, cuántos de esos contribuyentes que ganan menos de 12.000 € al año tienen cargas familiares? ¿Sabe Vd., viejo, que la política de becas, de ayudas de libros, de ayudas de comedor, que están haciendo ustedes encarecen la vida, y que no llegan a fin de mes, ni a mediados?
¿Ha contado Vd. que tanto se alegra, cuántos de ese porcentaje del 53,3% tienen en su casa, a su cargo, una persona con discapacidad, o un dependiente al que ustedes, en hechos de salvajismo social, les están recortando, quitando, robando, unas míseras ayudas?
¿De qué coño se alegra, viejo?
¿Ha contado Vd. a sus amigos, los escribas sentados, cuántas familias extremeñas podrían mirar con alegría si pudieran alcanzar esos 12.000 euros? ¿le ha dicho vd, viejo que tanto se alegra, a sus amigos los periodistas, cuántas familias extremeñas hay en las que ninguno de sus miembros trabaja?
¿De qué cono se alegra, viejo?
¿Se alegra de la miseria en la que, cada día más ahondan ustedes a las familias?
¿Se alegra de los miles de jóvenes extremeños a los que ustedes están robando el futuro? ¿De esos miles de jóvenes que no encuentran trabajo porque sus decisiones políticas son la guillotina que secciona cualquier joven?
¿De qué coño se alegra, viejo?
Cuando sus amigos fotógrafos y cámaras de la prensa, toda amiga, por supuesto, le sacan su perfil Montiel, no se dan cuenta de que están produciendo una imagen tétrica, una imagen a elegir entre el Dómine Cabra o el malvado Fagin. Personalmente, me recuerda usted más al Dómine Cabra, que miraba por cuévanos.
Vale.
Cáceres, capital de provincia desde el siglo XIX sigue siendo capital de provincia del siglo XIX. Cualquier cosa que viene de fuera es recibida con alharacas y boato, como hace años se formaban arcos del triunfo. Ahora, esos arcos del triunfo son palabras y hechos que adornan la alfombra del recibimiento, y páginas de prensa escrita (pocas, que no están las gacetillas locales para gastar tinta).
Unos arcos del triunfo que se han ido levantando, a cada poco, anunciando la llegada de El Corte Inglés, desde 2005. Que hay que cambiar el plan de urbanismo, se cambia. Que hay que convencer al pequeño comercio de que El Corte Inglés es bueno para ellos, se convence a los tenderos de toda la vida (los tetovis), que hay que convencer a los hosteleros de que El Corte Inglés aumentará sus negocios, se convence a los taberneros de toda la vida (los tatovis), que hay que convencer a los cacereños de que… a los cacereños de toda la vida (los catovis) se les convence con poco.
Despues de nueve años, desde aquel lejano y próspero 2005 (se acuerdan, cuando ser mileurista era ser un pringao) hasta hoy, en 2014, cuando los perros son escuálidos, como el galgo de Alonso Quijano, muchos arcos del triunfo a base de declaraciones de todo tipo se han levantado. Todos esos arcos, y más que hubieran sido necesarios, levantados para que el maná de El Corte Ingés regara los bolsillos de tetovis, tatovis y catovis en general.
Ahora, el tres veces candidato de Falange Española Independente, Dimas Gimeno Álvarez, a la sazón, Consejero Director General del imperio de don Isidoro, comunica al Partido Socialista Obrero Español que desde el 10 de octubre de 2012 no tiene nada que ver con las pretensiones de intermediarios inmobiliarios para que la alcasenadora Elena Nevado, del Partido Popular, recalifique la parcela de unas austeras monjitas para construir un centro comercial de la mitad de superficie que el de Badajoz.
Derrumbados los arcos del triunfo, triunfante la Falange Española Independiente de don Dimas sobre el Partido Popular de doña Elena Nevado, a esta y a su cohorte de escuderos se les ha puesto cara da haba. Y andan diciendo, en las mismas gacetillas locales que ellos, y, sobre todo, Ella, doña Elena, siguen queriendo que El Corte Inglés se instale sobre el solar de las monjitas.
Pero como la realidad parece testaruda y no se traga los efluvios que emanan de arcos de triunfo virtuales, y cuando cada día está más claro que el Partido Popular, con mayoría absoluta aplastante, es incapaz de conseguir que los grandes almacenes destrocen los hermosos cedros de la calle Viena, todo resultan excusas, salidas por peteneras, rutas en BTT por los cerros de Úbeda.
Y las excusas con cara de haba van dando paso, a marchas forzadas, a la búsqueda de un culpable, de un pim pam pún al que echarle todas las culpas: los intermediarios inmobiliarios. Estos mismos que hoy mismo han conseguido mismamente lo que querían. La recalaficación del huerto urbano de las austeras monjitas.
A partir de ahora, todas las culpas de que El Corte Inglés recaerán, porque así lo ha decidido doña Elena Nevado, Senadora del Reino y Alcaldesa de Ná, en “los promotores”, como recordando aquella película de Mel Brooks, “Los Productores”.
Que ahora parezca que desde 2005 a 2007 el Partido Popular no hubiera gobernado con mayoría absoluta y nada hubiera sido capaz de avanzar en que los arcos de triunfo aduladores se convirtieran en la realidad de instalación de don Isidoro en Cáceres, es cosa del tiempo, que todo lo pasa (todo lo hace puré) y todo lo olvida.
Que ahora parezca que desde 2007 a 2011 el PSOE consiguiera sacar adelante, con la oposición y zancadillas de todo tipo del PP de doña Elena Nevado, el PGM, la norma que posibilitaba, legalmente, instalar la tienda del triángulo verde en Cáceres, es cosa del tiempo, que todo lo muele, lo liofiliza y lo quema.
Que ahora parezca que desde 2011 hasta ahora, el Partido Popular, con una aplastante mayoría política, haya sido incapaz de que su prima donna, donna Elena Nevado, pudiera hacerse el vídeo digital en 3D colocando el primer ladrillo de El Corte Inglés sobre el solar de las monjitas, es cosa… de los malvados promotores.
Pío, pío, que yo no he si(d)o es la consigna. Aparecer con cara de habas, o asumir que con esa cara no les dejan entrar en Media Markt, es mejor que asumir incapacidad, incompetencia.
Vale.