Archivos para November 30, 1999

Tras la celebración de las elecciones del 20D y el aparente, que no real, final del bipartidismo, nos encontramos 80 días después con un gobierno constitucionalmente en funciones. Digo constitucionalmente en funciones porque ese concepto lo manejan a conveniencia: acuerdan en Europa acciones contra los derechos humanos de los refugiados y se niegan a dar cuentas al Congreso de los Diputados. O acuerdan seguir esquilmando el Tajo con la aprobación de nuevos trasvases. O nombran altos cargos que pueden, sin duda, condicionar la acción del nuevo gobierno… que pudiera llegar a constituirse.

Pero mientras el gobierno está en funciones “a conveniencia”, el Congreso sigue sin conseguir un acuerdo que dé lugar a su primera decisión constitucional importante: la elección del Presidente del Gobierno.

La duda surge cuando, tras un largo tiempo transcurrido sin que se produzcan los hechos jurídicos necesarios (investidura del presidente del gobierno), podemos asignar al Congreso de los Diputados el mismo concepto de “en funciones” que adquiere el Gobierno desde el momento mismo de la celebración de las elecciones.

Constitucionalmente, el gobierno en funciones tiene limitadas sus competencias en asuntos relevantes, mientras que el parlamento, Congreso y Senado, se constituye en los plazos marcados con la elección de las respectivas mesas y la constitución de los diversos órganos (comisiones, junta de portavoces…). Pero es a partir cuando las atribuciones legales de las cámaras de representación están, en estos momentos, paralizadas, tras el primer intento de investidura de presidente del gobierno.

Es a los grupos políticos a los que corresponde llegar a acuerdos para la investidura de un presidente de gobierno, y en estos momentos la situación de bloqueo por vetos cruzados, parece que nos lleva a un período largo de incertidumbre que puede acabar con un acuerdo de última hora, y seguramente frágil, o con nuevas elecciones cuyo resultado nadie se atreve a aventurar, aunque sí a condicionar con encuestas a medida.

Desde el mismo momento en que los actores políticos (los diputados, a través de los respectivos grupos) parecen más entregados a impedir acuerdos lanzando vetos que a la labor para la que han sido elegidos, hacer política, las funciones del Congreso están… o no están.

Mientras que el gobierno en funciones acuerda en Europa una desgraciada medida contra los derechos humanos de los refugiados, el Congreso es incapaz de que ese gobierno en funciones acuda a dar explicaciones. Y esa incapacidad es la misma que hace que no haya acuerdos. Claro, que mientras los grupos políticos se ponen zancadillas, se empujan, esperando la caída del adversario o su rendición, los derechos humanos de los refugiados se vulneran con el beneplácito de España.

Mientras las necesidades de los ciudadanos no parecen existir y sí las expectativas de los dirigentes políticos de formar gobierno (de pillar cacho) las funciones del parlamento no existen: ni existe el control al gobierno ni existe la capacidad legislativa.

El aparente final del bipartidismo trae al primer plano la realidad bipartidista: PP y PSOE están alejados y separados por cuatro años de ejercicio despótico de la mayoría absoluta que ha hecho la derecha en la última legislatura. Tras estos cuatro años, el PSOE, legítimamente, no puede facilitar en modo alguno un gobierno del Partido que ha aplicado un ajuste de cuentas en muchos aspectos criminal contra el estado del bienestar.

Por otra parte, el aparente final del bipartidismo nos ha traído dos fuerzas políticas, Podemos y Ciudadanos, que están repitiendo, siquiera con otro lenguaje, la misma divergencia que los dos partidos tradicionales.

Y a todo esto, con un gobierno en funciones según para qué, y un Congreso que parece que no sabe para qué ha sido elegido, los ciudadanos esperamos que se legisle para revertir los salvajes hachazos dados al estado del bienestar y un gobierno que adopte decisiones ejecutivas para mejorar la vida especialmente de los sectores más perjudicados por la inicua acción del gobierno del Partido Popular.

Vale.

 

Tercer round

cercadelasretamas —  marzo 4, 2016 — 1 Comentario

Al término de la jornada de hoy viernes, lo más probable, lo más seguro, es que seguiremos sin acuerdo de gobierno y con el Secretario General del PSOE conocedor de que habiéndolo intentado, ha cumplido con su obligación, algo muy difícil de entender. Otros, como Rajoy, ni siquiera aceptó el encargo, o como Iglesias, que solamente ha intentado acaparar focos y titulares. Solamente Rivera se ha sumado al intento.

Al término de la jornada de hoy, comenzarán a correr los plazos para una nueva convocatoria electoral, objetivo último sin duda tanto de Partido Popular como de Podemos, ahítos de deseos más que de realidades. No se sabe, nadie puede a estas alturas, saber si el resultado que deparen una nuevas elecciones colmarán esos deseos de la derecha pura y dura que representa el Partido Popular, o los deseos feroces de Podemos por marcar un territorio, la izquierda, del que quieren apropiarse.

Al término de la jornada de hoy seguiremos con el Partido Popular sin entender que está noqueado y que cualquier golpe de corrupción que se sume a la somanta de puñetazos le hará caer más a la lona. Y seguiremos con un partido que se ha situado por conveniencia de mercado electoral a la izquierda cultivando como toda ideología el culto a la personalidad de su amado e histriónico líder.

Al término de la jornada de hoy no sabremos qué va a ocurrir ni mañana ni en los próximos días. No sabremos si cuando el Jefe del Estado vuelva a recibir a Patxi López le pedirá de nuevo la lista de los grupos parlamentarios para iniciar una nueva ronda de consultas o le dirá que visto lo visto, puede resultar más sensato dejar cumplir los plazos si ninguno de los líderes (¡a qué poco se cotiza ya esta palabra, cualquiera se dice líder!) tiene agallas suficientes para intentar formar gobierno.

Al término de la jornada de hoy no sabremos qué ocurrirá mañana ni en los próximos días. Ni siquiera sabremos si el Jefe del Estado sondeará con Patxi López, presidente del Congreso de los Diputados, la posibilidad de buscar un mirlo blanco, una personalidad de reconocido prestigio a la que encargar la formación de un gobierno. Aquello que el día 21D decían los de Podemos cuando comprobaron que si querían tocar pelo tendrían que sumarse al PSOE, y claro, eso no, hija, eso no, que diría Antonio Ozores.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno, con un presidente en funciones que solamente tiene seguro ser candidato en unas inmediatas elecciones porque los estatutos de su partido no tienen la flexibilidad suficiente para cambiar de ¿líder? a la carrera. Salvo, claro está, que la potencia de quienes quieran descabalgarlo sea extrema.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y soportando los sables cruzados que ejecutivas y barones socialistas se lancen, despreciando la necesidad de una unión real y no ficticia, y desconociendo la máxima de que el partido es una herramienta para transformar la sociedad y no una oficina electoral exclusivamente.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y asistiendo al ir y venir ideológico de un partido de derechas que quiere y no puede ser de centro y que quiere y no puede asestarle la dentellada que fuera definitiva al Partido Popular, del que son un spin off, y viendo a su máximo dirigente esforzarse en ser el tiburón que lance esa dentellada y en ser la estrella de mar que conduzca a sus “ciudadanos” por el centro del mar electoral.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y asistiendo al espectáculo del histrión Pablo Iglesias, convertido a sí mismo en El Mesías, cuando no pasa de ser un Presumidín, como un personaje de Jardiel Poncela, metido en el centro de un salón de espejos de aumento que se enfrentan entre sí y proyectan su imagen engrandecida unos a otros hasta el infinito.

Al término de la jornada de hoy, los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y asistiendo atónitos al espectáculo que los ¿líderes? monten para decirnos que tenemos que volver a votar, que el 20D lo hicimos mal. Como si ellos hubieran hecho bien su trabajo.

Vale.

 

Novatos

cercadelasretamas —  febrero 27, 2016 — Deja un comentario

Los resultados del 20D nos han devuelto a unos partidos que, ante la perspectiva de pactos necesarios, nos han devenido en novatos. Unos, novatos porque a lo largo de los años no han tenido necesidades imperiosas por obtener acuerdos. Otros, porque son novatos, sin más. En esta situación tenemos, vistos los cabezas de lista, el siguiente panorama.

Don Tancredo, al frente del PP, que ha gozado de una amplísima mayoría absoluta que no ha sabido conservar, por incompetente, y que durante cuatro años se ha dedicado a arrojarla contra los adversarios, impunemente, convirtiéndose en un partido completamente carcomido por la corrupción.

Pedro Sánchez, que llegó al cargo de Secretario General en unas primarias, con el voto mayoritario de los militantes de un partido especializado en, al día siguiente de elegir Secretario General ya tiene ganas de cargárselo, pero que la propia estructura del partido va calmando. Eso sí, dejándose jirones por el camino.

Pablo Iglesias, verdaderamente un novato salido de un laboratorio creado en la Facultad de Políticas y que, ante la necesidad de mirar a través de varias ventanas por las que asomarse a acuerdos con otros partidos con las herramientas que esos partidos llevan utilizando años, ha encontrado el camino por el que imponer (de eso se trata, de imponer) sus postulados (lo de ideas es un concepto de nivel superior) en el adanismo: el nuevo, Pablo Iglesias, quiere y necesita que las normas y las relaciones (los reglamentos) se adapten a sus intereses.

Albert Rivera que ha encontrado en el desgajamiento de la militancia del Partido Popular un filón por el que encaminarse a los centros de poder, desde que hace 9 años comenzara a ser “alguien” en el Parlament de Catalunya. En el plano nacional es, como Pablo Iglesias, un novato.

Con estos cuatro elementos, la posibilidad de un acuerdo que garantice un gobierno de estabilidad es realmente complicada. Por un lado, el abuso que el PP hizo de su mayoría absoluta, con desprecio hacia los demás partidos, imposibilita cualquier acuerdo con el PSOE y le pone en una situación muy complicada con Ciudadanos, ya que un acuerdo con Rivera metería un caballo de Troya impredecible en el propio Partido Popular.

Por otro, el PSOE, con el peor resultado de su historia en términos reales (eso sí, en un contexto totalmente distinto a todo el desarrollo político desde 1978), no tiene por sí mismo capacidad de conformar un gobierno si no es con acuerdos con otras fuerzas, siendo insuficiente en la aritmética parlamentaria un gobierno de coalición con Podemos si no hay abstención de Ciudadanos. Y viceversa.

Podemos no pretende, en su adanismo, llegar a acuerdos de gobierno, de investidura o de legislatura. Podemos quiere el poder, quiere poder sentar en sillones confortables de gobierno a su dirección, compuesta por penenes universitarios. Solamente garantizándose cuotas de poder personal para sus dirigentes están dispuestos a llegar a acuerdos. En su filosofía adanista, el acuerdo no existe, sino la rendición del otro.

Ciudadanos no suma ni con Partido Popular ni con PSOE si no existen abstenciones de unos u otros. Y conseguir que tras la legislatura de mayoría absoluta desperdiciada por el PP, el PSOE se abstenga es imposible. Y que Don Tancredo dé un paso al lado (se abstenga) en favor del PSOE es tan imposible como la opción inversa.

En todo caso, los dos inconvenientes que imposibilitan un acuerdo tienen caminos distintos. La abstención de PP y/o PSOE en favor uno otro solamente sería posible si ambos partidos renuncian en beneficio de los intereses generales (esta opción se ve más factible si hay nuevas elecciones con similares resultados a los actuales).

El escollo mayor está en un pacto PSOE – Podemos. Porque los adanistas no están dispuestos a renunciar a ninguna opción de sentarse en sillones de poder, y para ello, no valoran que a los ciudadanos nos puede hartar una nueva convocatoria electoral y más un resultado similar.

Además, en el caso de Podemos, el adanismo de su dirección se ve acrecentado por algo que es realmente peligroso: el culto a personalidad que profesan los seguidores del Amado Líder, Pablo Iglesias. El culto a la personalidad cuando se transmite por personas que pasan por tener algún atisbo de intelectualidad (y hay muchos “intelectuales”) es el primer paso en el camino a la alienación de las masas. ¿Os suena?

Vale.

Durante los primeros años de la transición se produjeron algunos episodios de crispación o de descalificación del adversario político. O lo que, en lenguaje más vulgar, llamaríamos insulto. Pongamos un ejemplo muy conocido: Alfonso Guerra llamó a Adolfo Suárez “tahúr del Mississipi”. Un insulto (pretendía menospreciar al adversario) pero que dejaba un cierto halo de valor literario e incluso político. La figura del tahúr del Mississipi, con su chaleco y su reloj, recordaba a personajes de películas, con un soporte de cierta leyenda. Pero era un insulto, al fin y al cabo.

En estos tiempos en los que la sobreabundancia de información busca el titular más llamativo, el de más impacto, el insulto político tiene su hueco. Aunque no siempre quien insulta o lo pretende acierta.

En julio de 2014, el diario ABC publicaba: “Pablo Iglesias: El debate político izquierda-derecha es de trileros” (http://www.abc.es/espana/20140710/rc-pablo-iglesias-debate-politico-201407100954.html).

Más recientemente, el Secretario de Organización del PSOE, César Luena, llamaba trilero a Mariano Rajoy, presidente del gobierno en funciones (http://www.lasexta.com/noticias/nacional/cesar-luena-afirma-que-rajoy-actua-como-trilero-antisistema_2016012200431.html).

En estos dos casos, el insulto (trilero por no decir directamente tramposo) demuestra que quien habla desconoce el valor semántico en las palabras. Cada palabra tiene un valor en sí misma. Y un valor en su contexto. Trilero es el experto jugador del trile, eso de “¿dónde está la bolita?”. Ese es su valor en sí mismo. Y su extensión semántica la ha convertido en sinónimo de tramposo, que es como la utilizan Pablo Iglesias y César Luena.

Pero el valor en su contexto tiene algún elemento que ambos dirigentes políticos parecen ignorar (en realidad, ignoran, por haber elegido su componente inmediato y no su análisis).

Si en algún momento se tiene uno que sentar a negocia, o está negociando cualquier asunto con otro, no conviene en ningún modo sentirse inferior, u otorgarle un valor de superioridad manifiesta al adversario. Alfonso Guerra utilizó la figura del tahúr del Mississipi en sí misma “con su chaleco y su reloj” para vestir su insulto.

Pablo Iglesias y César Luena reconocen, cuando llaman trileros a los adversarios, su indefensión, su inferioridad. Y en cualquier negociación, en este caso política, que se pretende entre iguales, reconocerse inferiores es reconocer la derrota.

¿Por qué Iglesias y Luena se reconocen inferiores? La respuesta es bien sencilla: porque el trilero nunca pierde, sólo cuando le pilla la policía y lo aparta de la circulación un breve tiempo.

El origen de esta utilización del lenguaje contra uno mismo cuando pretende insultar al adversario (el insulto salta cuando los argumentos desaparecen) rodeando el alegato de conceptos sustitutivos. Es una consecuencia del abuso del “lenguaje políticamente correcto”.

Si lo que pretendían Iglesias y Luena era describir conductas tramposas, lo correcto hubiera sido, sencillamente, llamar tramposos a los otros. Porque una trampa la puedes sortear y desenmascarar al tramposo. Al experto trilero no le vas a ganar nunca y sales al debate con la derrota en la frente.

Sería muy recomendable, en este contexto, si se pretende llamar tramposos a los rivales, establecer sin duda alguna, el concepto de trampa, y describir en qué consiste la trampa y cómo se puede eliminar. Y también sería muy recomendable que leyeran a los clásicos en estos asuntos, como a Philip Roth y su libro “La pandilla”.

Vale.

 

Don Tancredo

cercadelasretamas —  febrero 9, 2016 — Deja un comentario

Hoy, diversos medios recogen informaciones y/o conjeturas sobre la actividad de Mariano Rajoy, presidente del PP y del Gobierno en funciones, desde el 20D, centradas básicamente en dos líneas: su intento de evitar a toda costa que haya debate de investidura, incluido el suyo propio, y en la necesidad en la que se ve ahora de participar, de algún modo, en el proceso de negociaciones que lleva a cabo Pedro Sánchez, tras el encargo del Jefe del Estado.

La actitud seguida hasta ahora por Rajoy ha sido, en el primer caso (no a cualquier debate de investidura) lo más parecida a lo que en términos taurinos se denomina “hacer el Don Tancredo”. Veamos lo que dice la Wikipedia sobre esta suerte:

El don Tancredo, o la suerte de don Tancredo, era un lance taurino con cierta afición en la primera mitad del siglo XX. Consistía en que un individuo que hacía el don Tancredo, esperaba al toro a la salida de chiqueros, subido sobre un pedestal situado en mitad del coso taurino. El ejecutante iba vestido con ropas generalmente de época o cómicas, y pintado íntegramente de blanco. El mérito consistía en quedarse quieto, ya que el saber de la tauromaquia afirmaba que al quedarse inmóvil, el toro creía que la figura blanca era de mármol y no la embestía, convencido de su dureza.
Normalmente el Tancredo era interpretado por personas desesperadas a la búsqueda de ganar dinero fácil y con poco que perder, ya que eran numerosas las cogidas que se producían.

don tancredo

Aguafuerte. Picasso. 1957

Efectivamente, quedarse parado en medio de la incertidumbre esperando que todos los vientos soplen a favor, es hacer el Tancredo. Incluso cuando no hay viento.

Lo que ha aparecido ante los ojos de los ciudadanos como una actitud indolente del presidente del Partido Popular, el más votado el 20D, no era tal, sino una decisión desesperada que la decisión del Jefe del Estado de proponer a Pedro Sánchez pareció no verse afectada en un principio, pero que los acontecimientos y las noticias de la posibilidad de que las remotas opciones que tiene el Secretario General del PSOE se puedan convertir en reales, han hecho tambalear el pedestal en el que se había subido la noche del 20D Mariano Rajoy.

Bajarse del pedestal, por voluntad propia o empujado por los suyos que le quieren mover la silla, será el momento en el que veamos qué capacidad tiene de llegar a acuerdos, de negociar alguien que nunca lo ha tenido que hacer: esperó, paciente, que el dedo todopoderoso de Aznar le designara, y se parapetó en su mayoría absoluta del 20N de 2011 para sentirse tan seguro como que no necesitaba acordar nada con nadie.

Ahora, Don Tancredo ha de mezclarse con los que despreció desde el pedestal de sus 186 escaños, y habrá de recibir los reproches por la situación de podredumbre de su partido, acosado por una retahíla de casos de corrupción generalizada.

¿Qué podrá ofrecer y recibir en términos de acuerdos y desacuerdos quien, más allá de las imposiciones de la llamada troika –imposiciones económicas- se ha dedicado a la destrucción del sistema de derechos y libertades? Quien ha promovido la Ley Mordaza o la LOMCE o ha convertido la radio y televisión públicas en un reducto de manipulación a su servicio, no tiene políticamente bagaje alguno con el que mostrarse a los demás.

La fantasmagórica “recuperación económica” tampoco le puede servir de aval, ya que se debe en gran parte a nuestra dependencia energética aliviada y mucho por la bajada de los precios del petróleo. Fantasmagórica recuperación porque solamente unos cuantos privilegiados parecen verla y no el común de los ciudadanos.

Ahora, cuando la realidad parece aplastarle, consiga o no Pedro Sánchez formar gobierno, Mariano Rajoy sale de la casa okupa de La Moncloa sin saber si a la vuelta de cualquier reunión tendrá ya hecha las maletas.

Quien ha hecho todas sus comparecencias como candidato desde el 20D desde la presidencia del gobierno cuando es un presidente prestado, tendrá que ir ahora adonde le llamen, tendrá que ser él que sea recibido previa cita.

Ahora, Don Tancredo, bajado de su pedestal, pero vestido con las mismas prendas cómicas que le han hecho carne de memes, vagará por donde le lleven y verá como los miembros de su cuadrilla buscan unos acomodo en los burladeros y otros incluso amagan con echarse al ruego para apartarlo en sus pasos perdidos.

Vale.

Ahora que Podemos presiona al PSOE para pillar cacho en el gobierno que intenta (sólo intenta) formar, y que Pablo Iglesias se arroga la mitad de los ministros porque sí, resulta interesante recordar… a Alexis Tsipras.

Y preguntar a Pablo Iglesias si se acuerda de su amigo de campañas electorales y de asalto a los cielos. Porque parece que cuando se gobierna se cambia mucho de punto de vista.

No hay que olvidar los trasiegos de levantar los brazos, de abrazos en los mítines… Ahora que Alexis Tsipras está poniendo en práctica el programa social y económico con el que Syriza ganó las elecciones, haciendo frente con inusitada fuerza a las imposiciones de la troika… precisamente ahora es cuando Pablo Iglesias sufre un ataque de desdemoria.

Y lo que son las cosas, los paralelismos. Recuerdo haber escuchado a Iglesias decir que el programa de Podemos y las políticas que Podemos pondría en marcha serían como las de Syriza. Algo parecido a: “queremos para España lo que Alexis Tsipras y Syriza hará en Grecia”.

Alexis Tsipras and Pablo Iglesias tsipras y ntan

Los amigos de mis amigos son mis amigos

¿Recuerdan? “Yo quiero para España las mismas políticas que Jaume Matas está haciendo en Baleares”.

Ahora que la troika ha puesto a Tsipras en el sitio que no quería y los recortes sociales son más fuertes incluso que antes de que ganara, por dos veces, las elecciones, Pablo Iglesias no se acuerda de sus fotos y sus exultantes discursos.

Ya en la campaña electoral para el 20D, en Podemos olvidaron besos y abrazos, no querían saber nada de “ese señor griego al que usted se refiere”.

¿Se imaginan cuán grande sería la arrogancia de Pablo si su amigo Alexis no hubiera tenido que claudicar del modo vergonzoso en que los está haciendo? ¿Se imaginan cómo sería “el gobierno” que Pablo le habría querido imponer a Pedro Sánchez con un aval ganador como el de Syriza?

Cuando se pretenden asaltar los cielos desde el agnosticismo, uno se puede dar de bruces con el adoquín de la realidad.

Esas vidas paralelas entre quiero para España lo que Matas/Tsipras hace/hará en Baleares/Grecia, y esas vidas paralelas de “ese señor (griego) al que usted se refiere” hace que los intereses de Partido Popular y Podemos confluyan y les dé igual que los ciudadanos hayan votado lo que han votado. Quieren elecciones anticipadas, quieren decirle a los ciudadanos, quieren decirnos que no sabemos votar y que habrá elecciones anticipadas cuantas veces sean necesarias hasta que ellos, PP o Podemos, puedan formar gobierno.

Sin embargo, la política, hacer política, no es un mitin en la plaza Syntagma o en la Plaza de Toros de Valencia. Hacer política es poner al servicio de los ciudadanos las normas y los medios para resolver los problemas.

A las estrellas de las casas de discos les acompañan desde su lanzamiento los club de fans, como a los partidos que defienden los intereses del gran capital les acompañan las líneas editoriales de los medios de comunicación. En la práctica lo mismo es un club de fans que un consejo de administración: digan lo que digan nuestros guías o nuestros valedores políticos, estará bien si ello engorda nuestros intereses.

Que el Partido Popular se haya instalado en “el nosotros o el caos” (como pintaba Chumy Chúmez en Hermano Lobo, el caos también son ellos), y en el reverso de la misma moneda Podemos quiera el asalto a los cielos sin escalera, no deja de ser una reedición del clásico “los extremistas se tocan”.

Vale.

*Inglés nivel usuario

Los datos del último barómetro del CIS se corresponden con un trabajo de campo de hace un mes, es decir, hace un mundo. Pero, claro, cuando se publica cualquier cosa, su análisis (o su utilización publicitaria, según se mire) depende de los intereses del futuro de quien los analiza.

Así, estos datos han dado lugar a tres interpretaciones. La primera, la del Partido Popular, que, según Pablo Casado (aquel que era botijero en los negocios de Aznar con Libia) es una buena noticia porque Podemos adelanta al PSOE. La segunda, la del PSOE, que dice que los datos son de hace un mes y desde entonces ha llovido. La tercera, la de Podemos, que, en boca de Errejón, no son datos fiables porque todavía no se había conocido el último estallido de la corrupción en Valencia.

Como puede apreciarse, al PP le interesa destacar que el PSOE cae en porcentaje de votos, al PSOE que las cosas han cambiado desde hace un mes, y Podemos, Errejón mediante, ha hecho un “análisis” de casta.

¿Qué cosas han cambiado?

Ha cambiado que el Presidente del PP (que según sus estatutos es su “representante legal”, está ya formalmente llamado a deponer en el juzgado por un posible delito de destrucción de pruebas) ha demostrado que como político y como “patriota” es un auténtico cobarde, incapaz de asumir sus responsabilidades.

Ha cambiado, por el contrario, que el PSOE, por medio de Pedro Sánchez, ha asumido el intento de formar gobierno, de asumir un grado de responsabilidad de la que ha huido Rajoy.

En cambio, donde más cambios se han producido es en el Club de Fans de Pablo Iglesias. Ha cambiado que se han descubierto como un Club cuya máxima figura tiene un ego político de enormes proporciones. Y eso deslumbra.

Ha cambiado también una cosa de gran importancia pero a la que los medios (y esto no es un recurso, es una realidad que tiene que ver con la degradación del periodismo) no acuden porque lo que les interesa es el deslumbramiento. Siempre que ese deslumbramiento perjudique al adversario político (en el caso de Podemos, no tienen adversarios, tienen enemigos). La encuesta del CIS, el trabajo de campo se hizo antes de que el sabio en Ciencias Políticas Pablo Iglesias hiciera un espantoso ridículo en el Congreso, cuando propuso que su “entorno” tuviera 4 grupos. El sabio Pablo demostró no tener ni idea del Reglamento del Congreso  Y esto es así… aunque sus fans, los pabliebers, nunca lo entenderán.

Porque si “las confluencias” no pueden tener representación propia en el Congreso, es más que dudoso que en unas próximas elecciones quieran ser comparsas de Pablo Iglesias y sus mariachis y repetir el modelo. De hecho, Compromís ha desgajado de Podemos cuatro diputados, que han pasado al grupo mixto. Si Pablo Iglesias quiere presentarse en Valencia, seguramente deberá asumir que tendrá que competir con Compromis, y su resultado disminuirá, porque dividirá más aún el voto de izquierdas.

En Catalunya, Ada Colau (con un ego político tanto o más universal que el de Pablo) ya ha lanzado que creará un partido propio, para disputar el terreno a Esquerra… y de paso a Podemos, que, también, debería hacer como en Valencia, presentarse para seguir fragmentando el voto.

Y en Galicia, tres cuartos de lo mismo.

La desaparición de las confluencias de la suma de Podemos desvirtúa, y mucho, la encuesta del CIS y pone bastante sordina a la efervescencia de Podemos y a los deseos de Pablo Casado de que los PBI desbanquen al PSOE (Proetarras Bolivarianos Iranizados). Al PP cualquier mierda le vale para atacar a los que no se acunan a sus brazos. A Podemos se le tiene que ganar haciendo política. Y de eso el PP no sabe.

El PSOE ya tiene bastante con lo suyo. Y si en eso “suyo” consigue Pedro Sánchez formar gobierno, seguramente el farol de Iglesias se confunda con la niebla.

La encuesta del CIS no es más que una persiana que se sube o baja según los deseos de quien las comenta.

Vale.

En una pequeña capital de provincia, con una hacienda pública local bajo mínimos, y con un ambiente ciudadano cabizbajo, resignado, cualquier cosa parece un inmenso mundo que va a resolver el futuro, pero que en una semana, o menos, desaparece tapado por la rutina y los pasos perdidos de los vecinos. Si a eso añadimos una administración municipal que no solo está contagiada de la tristeza, sino que parece que es un foco irradiador de melancolías, tenemos el escenario perfecto de una tarde de lluvia: calles vacías, autómatas bajo paraguas…

Así es Cáceres. En este mismo blog puede seguirse una serie de entradas bajo el título genérico de “Cáceres, cerrado por falta de uso”. Una de esas entradas está dedicada, en agosto de 2012, a la ahora llamada “cárcel vieja”.

https://cercadelasretamas.com/2012/08/25/caceres-cerrado-por-falta-de-uso-iii/

Hoy, los periódicos locales hacen altavoz de las “gestiones” que viene realizando el Ayuntamiento (gobernado por el Partido Popular gracias a Ciudadanos). Unas gestiones que los periodistas trasladan lo que les dicen en el consistorio a los lectores. Así, en uno de ellos se lee: “El gobierno municipal ha solicitado al Estado la cesión gratuita del edificio de la cárcel vieja” y en otro: “Eso sí, confirman que se ha solicitado una «cesión a título gratuito».

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/caceres/ayuntamiento-pide-estado-cesion-carcel-vieja_916654.html

http://www.hoy.es/caceres/201601/29/ayuntamiento-gestiona-hacienda-recuperar-20160129000632-v.html

Más adelante, uno de los periódicos dice: “Sobre la utilidad que se daría al inmueble, en el caso de que la petición del ayuntamiento prosperase, todavía no se ha definido.”, y en el otro: Queda definir si eso es posible y, en ese caso, qué uso se le daría.”

O lo que es lo mismo, el Ayuntamiento de Cáceres, con servicios jurídicos y técnicos cualificados, y dirigido por cargos políticos con estudios de derecho ha solicitado una cesión gratuita de un inmueble propiedad de la Administración General del Estado sin saber cuál es el estado del inmueble, sin saber para qué lo reclaman, sin haber evaluado los costes para un hipotético uso desconocido, sin saber si va a tener fondos para recuperarlo y ponerlo en ¿qué servicio o servicios?.

Claro, que el titular de la portada de un periódico viene bien. Conviene a los intereses de los miembros del equipo de gobierno municipal, con su alcaldesa a la cabeza: un poco de propaganda vale. Otra cosa es que los periodistas, digo relaciones públicas, tuvieran cierta curiosidad crítica. Vamos, que les han dicho que estamos haciendo esto y que lo pongáis.

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La realidad es otra. Si en vez de hacer de transmisores de la propaganda municipal los periodistas hubieran tenido alguna curiosidad podrían haber consultado la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas se refiere a las Cesiones Gratuitas de bienes de los organismos públicos.

Así, el artículo 145 dice: Concepto

  1. Los bienes y derechos patrimoniales de la Administración General del Estado cuya afectación o explotación no se juzgue previsible podrán ser cedidos gratuitamente, para la realización de fines de utilidad pública o interés social de su competencia, a comunidades autónomas, entidades locales, fundaciones públicas o asociaciones declaradas de utilidad pública.

Pero es que, además, esa misma Ley, en su artículo 148, titulado “vinculación al fin”, establece: 1. Los bienes y derechos objeto de la cesión sólo podrán destinarse a los fines que la justifican, y en la forma y con las condiciones que, en su caso, se hubiesen establecido en el correspondiente acuerdo.

En este asunto falta solamente saber cómo se realiza, cuál es el procedimiento. Y la Ley lo establece en el artículo 149: “Artículo 149 Procedimiento

  1. La solicitud de cesión gratuita de bienes o derechos del patrimonio de la Administración General del Estado se dirigirá a la Dirección General del Patrimonio del Estado, con indicación del bien o derecho cuya cesión se solicita y el fin o fines a que se destinará, acompañado de la acreditación de la persona que formula la solicitud, así como de que se cuenta con los medios necesarios para el cumplimiento de los fines previstos.

A la vista de lo que señala la Ley, parece que el Ayuntamiento sencillamente hace un anuncio sin contenido, o lo que es lo mismo, un señuelo para que parezca que gestiona.

Si no tienen ni idea de qué uso se le puede dar, si no tiene capacidad financiera para recuperar un inmueble muy deteriorado y si no tiene previsiones financieras para conseguir fondos para los usos, para qué anunciar algo que está tan tan lejos. Quizás los periodistas, digo relaciones públicas, sepan qué publican.

Finalmente, un detalle: la vieja cárcel de Cáceres se construyó sobre terrenos cedidos gratuitamente por el Ayuntamiento (que tuvo que comprar, previamente, los terrenos a propietarios particulares) y con aportaciones económicas del propio Ayuntamiento de Cáceres, de la Diputación y de muchos pueblos de la provincia para conseguir tener una Prisión provincial en la que los detenidos purgaran sus penas con dignidad o esperaran, como le ocurrió al alcalde Antonio Canales y a Dionisia Sánchez Martín, su ajusticiamientos por los golpistas.

Vale.

Utilizando términos técnicos, en muchas ocasiones hacemos, en nuestros diálogos, en nuestros análisis, diacronía y sincronía.

Diacronía: Evolución de un hecho, un fenómeno o una circunstancia a través del tiempo. Ej. «la diacronía de los acontecimientos políticos»

Sincronía: Coincidencia en el tiempo de dos o más hechos, fenómenos o circunstancias, especialmente cuando el ritmo de uno es adecuado al de otro.

En términos más coloquiales, decimos que las cosas no son como empiezan, sino como terminan. O si tiramos de un símil taurino, hasta el rabo todo es toro.

Pues así estamos, en el eterno dilema de la sincronía y la diacronía.

En estos tiempos de la información instantánea y de la noticia caliente, su difusión puede llevarnos a pensar que esa noticia, esa información instantánea ya es inmutable, a hacernos creer que la sincronía con la que la percibimos permanecerá inmutable en el futuro, sin ser sometida a una evolución (evaluación) futura.

A mi juicio, el enorme flujo de información que recibimos, la cantidad ingente de impactos que soportamos, nos produce una ensoñación de estar viviendo un momento único, que en función de nuestros intereses o de los intereses de la fuente de la información, nos hará sentirnos felices o desasosegados.

La pérdida constante (por bombardeo) de la capacidad crítica, de discernimiento entre lo que es información, lo que es noticia, de lo que son propaganda y relaciones públicas forma parte de nuestro paisaje.

Vamos perdiendo capacidad crítica a la hora de evaluar noticias, al mismo tiempo que las fuentes de las noticias (generalmente, medios de comunicación) nos venden productos adulterados y pierden rigor y credibilidad.

Baste el ejemplo de la situación política española tras el 20D. Y tomemos en ese ejemplo el pasado viernes, día 22 de enero. Ese día, correspondía que fueran recibidos por el Jefe del Estado los líderes de los tres partidos que más escaños habían obtenido el 20D. Se produjeron tres hitos informativos, correlativos en el tiempo pero que forman un todo único, en un solo día, superpuestos entre sí.

En primer lugar, Pablo Iglesias planteó directamente al Jefe del Estado su propuesta de un pacto político con el PSOE, y con, incluso, una distribución de “carteras ministeriales” para lo que no había consultado nada con el otro partido afectado.

En segundo lugar, mientras Iglesias daba una estaliniana rueda de prensa, rodeado de su politburó, el Jefe del Estado informaba a Pedro Sánchez de su pacto con Podemos, se supone con el secretario general socialista poniendo cara de haba.

En tercer lugar, tras la rueda de prensa de Iglesias, la posterior de Sánchez, en la que dejaba correr el tiempo, sin rechazar el farol de Podemos, Mariano Rajoy tomaba la decisión que a la tarde trasladaría a Felipe VI: pasar su turno en la investidura hasta mejor ocasión (fracaso de la de Pedro Sánchez confiando en que no llegaría a buen puerto un acuerdo PSOE-Podemos).

El fuego de artificio provocado por Pablo Iglesias ha producido aturdimiento en unos, ceguera en otros y ha dejado en muchos casos la sensación de que ya está todo hecho y que será lo que Iglesias quiere, sin más (sincronía).

Pero aquí es donde entra el concepto de diacronía. O cómo evolucionará el asunto en el futuro. El adanismo con el que se mueve Podemos en las procelosas aguas de reglamentos, negociaciones, acuerdos… se vio reflejado en el esperpento vergonzoso de la formación de los grupos parlamentarios, que en cualquier partido político europeo (excepto en los españoles) habría provocado dimisiones en su cúpula. Pero en ese delirante vodevil, la dirección de Podemos demostró que ya es “casta” y se comporta como tal: nadie asume ninguna responsabilidad por el espectáculo.

Ahora toca negociación entre unos recién llegados, cargados de petardos de colores, con un partido asentado en su historia y sus estructuras, cubierto de contradicciones de las que suele surgir habitualmente una respuesta concreta. Ahora veremos en qué queda el órdago de Pablo Iglesias y su consistencia. Eso sí, un detalle: si el farol se apaga y queda como una tenue velita, las llamadas “bases de Podemos” deberían, si consiguen despertar del deslumbramiento, pedir explicaciones. No lo harán, porque el politburó no lo querrá.

gobierno machista

Fotomontaje de Al Rojo Vivo, La Sexta, con el «gobierno» propuesto por Pablo Iglesias. ¿El deseo de García Ferreras?

En todo ese farol y puesta en escena de Pablo Iglesias dando los nombres de ministros y reservándose la Vicepresidencia, un par de detalles. En la fotografía del “gobierno” que resultara de la propuesta de Iglesias, solamente una mujer, ese es el valor que da Iglesias a las mujeres que forman Podemos. «Fotografía/fotomontaje» hecho por el equipo de García Ferreras en tiempo récord, dijo, seguramente ocultando que tenía la información previa. Y otro detalle, el ministro de Defensa. Iglesias habló (¡asombroso!) de la gran preparación personal del Jefe del Estado y de su conocimiento de los datos de la realidad (¿síndrome de La Zarzuela, Pablo?). Seguramente desconoce que dentro del papel del Rey en la Constitución está el del mando supremo de las Fuerzas Armadas, y que algo tendrá que decir de quién vaya a ser ministro de Defensa. Y, por supuesto, así y todo se producen nombramientos tan desafortunados como el de Pedro Morenés.

Este último, un detalle sin importancia. Como el del desconocimiento del Reglamento del Congreso.

Vale.

 

Decía en una anterior entrada que ahora, cuando se ha constituido el Parlamento (Congreso y Senado) lo que toca es hacer Política. Pero parece que no, que lo que le interesa a Podemos es seguir con el teatro. Pero en los alrededores del teatro no se ve mucha mierda, porque solo compran entradas los que tienen ya los abonos en los círculos.

Hoy, Pablo Iglesias ha ofrecido un espectáculo teatral, diciendo que le había comunicado al Rey (por cierto, del que ha dicho que está muy preparado para ser monarca) que habría un gobierno entre Podemos, el PSOE e IU. Gobierno en el que el mismo Pablo sería Vicepresidente, otros miembros de su Politburó ministros, y Alberto Garzón también ministro.

Golpe de teatro muy del gusto de quienes, a pesar de tantos círculos y tantos estudios y títulos, todavía no se han enterado de que la política es otra cosa. Y su pretensión, su programa máximo (eliminar al PSOE) no parece que lo vaya a conseguir por esa vía. El Mesías no se ha leído los evangelios de la política.

Ese golpe de teatro ha sido recibido con calma, mucha calma (al menos aparente) por Pedro Sánchez. Y el efecto colateral se ha producido a la hora de la tarde.

Porque para teatro todavía de aficionados, las compañías estables tienen sesudos estudios de puesta en escena. Y Mariano Rajoy ha escenificado la otra parte que le faltaba a la propuesta de Iglesias: ha dado un paso atrás.

Si la propuesta de Iglesias ponía a Sánchez Castejón entre la espada y la pared, tenemos claro quién es la espada y quien la pared. Acabar con el PSOE debería saber Pablo Tsipras que no le garantiza, ni mucho menos, que su partido se hará con toda la izquierda.

Hay que hacer política. No teatro. Los ciudadanos no hemos votado a los partidos para que un día sí y otro también nos escenifiquen malas escenas de teatro o que para observemos que la puesta en escena preparada con el Mesías delante y sus apóstoles un paso detrás sea el mensaje. Los ciudadanos hemos votado para que los partidos y sus dirigentes hagan política.

No hay que olvidar que cuando se trata de hacer política, la de verdad, la que luego se publica en los Diarios de Sesiones, o en los Boletines de las Cámaras o en el BOE, no hay teatro que valga. A mí, como ciudadano, lo que me vale de la política es lo que veo, leo y puedo, tranquilamente, analizar. La puesta en escena, el guión preparado y avisado al amigo García Ferreras, es puro teatro que no va a ningún sitio. Es gaseosa.

Gaseosa a la que esta tarde Mariano Rajoy, en una jugada igualmente teatral, le ha dejado que se le vaya todo el gas. Rajoy ha dejado sin gas la bravata de Iglesias y le ha puesto en la tesitura de hacer política: ahora no tendrá más remedio que asumir que el PSOE tiene más escaños (parece mentira que no quieran saber que en el Congreso valen los escaños conseguidos en función del sistema electoral) y que cuando se sienten a negociar no valdrán puestas en escena.

Rajoy ha puesto toda la presión que le faltaba en Pedro Sánchez. Por si le faltaba poca. Da la impresión de que le ha tomado la palabra. Rajoy espera que Pedro Sánchez acepte intentar formar un gobierno con Podemos e IU y que fracase, que es la misma intención, la misma de Iglesias: acabar con el PSOE.

Hacer teatro no es política. Que Rajoy haga mutis por el foro porque Iglesias le ha cambiado el libreto, es la misma escena. A los dos, a Rajoy y a Iglesias, a falta de capacidad política les sirve con el teatro. Les sirve eso para conseguir su objetivo: ir a nuevas elecciones y culpar de ello al PSOE.

Ah, y un detalle: he escuchado la rueda de prensa de Pablo y me ha llamado mucho la atención lo bien que ha dicho que Felipe VI está muy preparado, muy bien informado. Espero que los republicanos de Podemos (si hubiera alguno, que lo dudo) hayan tomado nota. Si es por Pablo Iglesias la Republica, de entrada, no.

Vale.