Archivos para Grecia

Ahora que Podemos presiona al PSOE para pillar cacho en el gobierno que intenta (sólo intenta) formar, y que Pablo Iglesias se arroga la mitad de los ministros porque sí, resulta interesante recordar… a Alexis Tsipras.

Y preguntar a Pablo Iglesias si se acuerda de su amigo de campañas electorales y de asalto a los cielos. Porque parece que cuando se gobierna se cambia mucho de punto de vista.

No hay que olvidar los trasiegos de levantar los brazos, de abrazos en los mítines… Ahora que Alexis Tsipras está poniendo en práctica el programa social y económico con el que Syriza ganó las elecciones, haciendo frente con inusitada fuerza a las imposiciones de la troika… precisamente ahora es cuando Pablo Iglesias sufre un ataque de desdemoria.

Y lo que son las cosas, los paralelismos. Recuerdo haber escuchado a Iglesias decir que el programa de Podemos y las políticas que Podemos pondría en marcha serían como las de Syriza. Algo parecido a: “queremos para España lo que Alexis Tsipras y Syriza hará en Grecia”.

Alexis Tsipras and Pablo Iglesias tsipras y ntan

Los amigos de mis amigos son mis amigos

¿Recuerdan? “Yo quiero para España las mismas políticas que Jaume Matas está haciendo en Baleares”.

Ahora que la troika ha puesto a Tsipras en el sitio que no quería y los recortes sociales son más fuertes incluso que antes de que ganara, por dos veces, las elecciones, Pablo Iglesias no se acuerda de sus fotos y sus exultantes discursos.

Ya en la campaña electoral para el 20D, en Podemos olvidaron besos y abrazos, no querían saber nada de “ese señor griego al que usted se refiere”.

¿Se imaginan cuán grande sería la arrogancia de Pablo si su amigo Alexis no hubiera tenido que claudicar del modo vergonzoso en que los está haciendo? ¿Se imaginan cómo sería “el gobierno” que Pablo le habría querido imponer a Pedro Sánchez con un aval ganador como el de Syriza?

Cuando se pretenden asaltar los cielos desde el agnosticismo, uno se puede dar de bruces con el adoquín de la realidad.

Esas vidas paralelas entre quiero para España lo que Matas/Tsipras hace/hará en Baleares/Grecia, y esas vidas paralelas de “ese señor (griego) al que usted se refiere” hace que los intereses de Partido Popular y Podemos confluyan y les dé igual que los ciudadanos hayan votado lo que han votado. Quieren elecciones anticipadas, quieren decirle a los ciudadanos, quieren decirnos que no sabemos votar y que habrá elecciones anticipadas cuantas veces sean necesarias hasta que ellos, PP o Podemos, puedan formar gobierno.

Sin embargo, la política, hacer política, no es un mitin en la plaza Syntagma o en la Plaza de Toros de Valencia. Hacer política es poner al servicio de los ciudadanos las normas y los medios para resolver los problemas.

A las estrellas de las casas de discos les acompañan desde su lanzamiento los club de fans, como a los partidos que defienden los intereses del gran capital les acompañan las líneas editoriales de los medios de comunicación. En la práctica lo mismo es un club de fans que un consejo de administración: digan lo que digan nuestros guías o nuestros valedores políticos, estará bien si ello engorda nuestros intereses.

Que el Partido Popular se haya instalado en “el nosotros o el caos” (como pintaba Chumy Chúmez en Hermano Lobo, el caos también son ellos), y en el reverso de la misma moneda Podemos quiera el asalto a los cielos sin escalera, no deja de ser una reedición del clásico “los extremistas se tocan”.

Vale.

*Inglés nivel usuario

La publicidad y la propaganda son técnicas utilizadas en las empresas para fomentar las ventas de sus productos. Englobadas en un concepto anglosajón, marketing, que como todo el mundo con nivel medio de inglés sabe, deriva de market (mercado, “yo no soy tonto”). La importación de los modelos y técnicas electorales, han olvidado los conceptos primarios de publicidad y propaganda y los han envuelto con un concepto de aparente, pero falsa, nobleza y cualidad. El marketing es publicidad y propaganda, utilizando para la difusión de los mensajes todo tipo de soportes. Todos. Incluidos aquellos que, de modo “colateral” contribuyen a reforzarlos.

Hoy se está celebrando la primera jornada del Debate del Estado de la Nación, en el que en el discurso de Mariano Rajoy Brey ha presumido de ser altavoz de todas las predicciones de los organismos internacionales que hablan de crecimiento económico más allá de lo conocido (organismos como el FMI y la UE, los mismos que en 2007 ayudaban a Zapatero a no ver la crisis).

Hay que tener en cuenta que todas esas profecías de las que Rajoy presume están hechas por economistas, esos seres que analizan el futuro sin reconocer que en el pasado la cagaron y bien.

A esas predicciones o profecías (táchese lo que no proceda) se suman, en España, dos instituciones ejemplares: el BBVA y el Banco de Santander. Los mismos que se negaron a protagonizar ayudas a las cajas de ahorro mientras se financiaban a euros llenos en el BCE.

¿Por qué España protagoniza tan halagüeñas profecías? O predicciones. La razón es muy sencilla: la UE, el FMI, el BCE, el BBVA, el BS, todos, quieren evitar una crisis política a la griega. O lo que es lo mismo: si en 2015 estuvieran previstas elecciones en Italia o Francia y no en España, el crecimiento salvaje sería previsto para esos países. Sin duda.

Lo que ha pasado en Grecia, una descomposición política que ha fragmentado el panorama de manera que la victoria de Syriza es vista como un accidente que no puede volver a repetirse. No ya que un partido emergente, escorado a posiciones consideradas por esa sopa de siglas como radicales (en realidad, no lo son) puede alcanzar el poder, sino que esa fragmentación política se extienda, es la razón última.

No hay que olvidar que el “peso” de Grecia en la moneda única no es el mismo que el de España. La diferencia demográfica es considerable y el valor absoluto del PIB español dentro de la economía europea no puede ponerse en juego.

Toda esa sopa de siglas transmiten la misma consigna: crecimiento. Les da igual que ese crecimiento sea en la práctica el de la brecha económica, el del aumento de los niveles de pobreza, de la precariedad laboral rayana en el esclavismo. El crecimiento al que se refieren es el de sus intereses.

Porque la crisis económica, a escala global, no ha sido sino lo que ha resultado en España (otra vez, campo de pruebas): un ajuste de cuentas contra el estado del bienestar, de manera que en el futuro, ya nos los dicen los ejemplares dirigentes de esos organismos, nada volverá a ser lo que era.

Dirigentes mundiales de la calidad de los máximos responsables del FMI (no se olvide, Rato, Strauss Khan, la propia Lagarde, investiga por corrupción), del BCE (Draghi, dirigente en Europa de uno de los bancos que dieron lugar al bombazo de la crisis), de la UE (Juncker, ahora presidente de la Comisión Europea que cuando era primer ministro de Luxemburgo se dedicó a hacer trampas en los beneficios fiscales a favor de su país, el paraíso fiscal luxemburgués), el Banco de Santander (cuya familia cabecera disponía de miles de millones evadidos en Suiza), de esa calaña ahora no pueden consentir que en España pueda producirse el caso griego.

Por eso, las campañas publicitarias de las grandes corporaciones, los “estudios” que los economistas al servicio directo o indirecto de ellas, van en la misma dirección crecimiento.

El crecimiento no existe, es la ausencia de vergüenza del presidente del gobierno.

Vale.