Archivos para November 30, 1999
A comienzos del siglo XX la viruela causaba estragos entre la población, y los periódicos de la época se hacían eco de la situación higiénica, y planteaban las recomendaciones que los médicos les hacían llegar. En esa época comenzaba a extenderse en España la escuela higienista, nacida con la Revolución Industrial. En definitiva, se trataba, en muchos casos, no de buscar la buena salud de los trabajadores, sino de que estos estuvieran en disposición de trabajar.
El texto que se inserta a continuación fue publicado en el Diario de Cáceres de 16 de noviembre de 1903.
La viruela
No escribimos un artículo científico. Carecemos de conocimientos en la Facultad, y hasta de medio (libros, revistas) en los que adquirir para divulgar, aquellos principios de la ciencia y aquellas reglas del arte de curar que puede adquirir el profano. Por esto, aquí, invitamos á los profesores médicos de la localidad, para que con la suficiencia de sus títulos y la experiencia de su carrera, puedan por caridad y aun por deber profesional excita á las autoridad y prevenir al vecindario oportuna y convenientemente.
La viruela, la enfermedad más mortífera de todas las que destruyen nuestra raza –como dice el higienista Arnouil- se extiende por las provincias limítrofes, por Ávila, por Salamanca y también por Madrid hoy en tanta comunicación con nuestra capital.
De Salamanca dicen que la epidemia aumenta que “las criadas huyen á sus pueblos” y que los estudiantes se habían reunido para pedir “vacaciones extraordinarias hasta que acabe la viruela”.
En Madrid, hace notar La Época, hubo en Octubre 1100 defunciones (116 más que en igual mes del año anterior) y de aquellas 1100 son 129 debido á la enfermedad variolosa.
La propagación de la viruela por el polvillo de las pústulas desecadas, la descamación de variolosos, su difusión atmosférica, se extiende á grandes distancias según observaciones de Bertillón y de no prevenirse el contagio, el peligro para la salud pública es cierto, inevitables sus tristes consecuencias. Y ahora más que nunca, pues una constante experiencia enseña que la epidemia aparece con mayor frecuencia en invierno que en verano.
El Dr. Vacher ha podido comprobar que de 800.000 nacidos, más de 220.000 son atacados de la viruela y de estos sucumben 58.000 y otra 24.000 quedan grandemente desfigurados.
Otros médicos aseguran que la mortalidad variolosa es de uno por cada 5 ó 7 enfermos. Estos datos pueden verse en Tardieu.
¡Y sin embargo la viruela es quizá la única enfermedad que se puede evitar y hasta extirpar y solo puede decirse que la padece el que quiere padecerla! ¿Cómo? ¡Por la vacunación ó revacunación,m siguiendo siempre el consejo del médico!
La vacunación ha reducido considerablemente no solo el número de los atacados sino lo que es más importante, el número de fallecidos. ¡Del 25 por 100 ha podido bajar al 7 por 100 gracias al descubrimiento de Jenner, según una estadística de Legonet que tenemos á la vista. Sentimos no tener más datos que ofrecer á nuestros lectores.
Alguno que otro caso creemos que importados de Madrid) han ocurrido ya. Y preguntamos: ¿No es hora de que nuestras autoridades faciliten la vacunación gratuita del vecindario y pongan el mayor celo en hacer cumplir las leyes, reglamentos, reales órdenes y circulares de Sanidad? ¡Sobre todo en lo que á escuelas, colegios fábricas ó talleres se refiere.
Nosotros damos la voz de alarma, no vaya á ocurrir lo que hace dos años ocurrió, que por Abril ó Mayo apareció la viruela en Cáceres, y solo allá á fines de Septiembre ó por Octubre se acordaron nuestras autoridades de la vacuna y la vacunación, después de cuatro meses largos de epidemia.
Nuevamente pedimos la cooperación de los ilustrados médicos cacereños, que en estas columnas (que desde luego ponemos á su disposición) ó donde y como mejor lo prefieran puedan aleccionar y persuadir al vecindario. Nosotros recibiremos y propagaremos sus enseñanzas agradeciéndoselas en nombre de nuestro pueblo.
Vale.
El periódico demócrata EL BLOQUE publicaba el 17 de agosto de 1909 un artículo que había aparecido en El Norte Extremeño, que se publicaba también en Cáceres y que era el órgano de los liberales-demócratas. Al parece, las Ordenanzas municipales de Cáceres no permitían el paso por los soportales de la Plaza Mayor de aguadoras de Concejo con sus cántaros en la cabeza. Una criada que llevaba pocos días en la ciudad accedió a los soportales. El inspector municipal, Sr. Jalón hizo gala de sus galones contra la criada.
El tal Jalón debió crear escuela hasta bien entrado el siglo XX. ¿Recuerdan una lámina de la Maja Desnuda, una librería y un cabo municipal?
Además, en aquellas fechas, soldados españoles combatían a los rifeños en el Norte de África.
Más calma, Sr. Jalón.
Ayer á las diez y media de la mañana y en plena Plaza pública, presenciamos un suceso sin importancia, pero desagradable por todos los conceptos, á que dió lugar con su intemperancia y carácter brusco el inspector municipal Sr. Jalón.
Una infeliz doméstica llamada María Gómez, que presta servicios en la calle de Valdés, número 3, y que cierto hace muy pocos días está en Cáceres, desconociendo las Ordenanzas municipales, penetra, de regreso de la fuente de Concejo, en el final de los soportales de la Plaza con el cántaro á la cabeza. Más héte aquí que aparece de improviso la figura tétrica del Sr. Jalón, acompañado de un guardia, y después de grandes voces, ordena al municipal que lleve á la prevención á la doméstica, la que al oír aquellas frases se impresiona mucho y entre sollozos y lágrimas dice al Sr. Jalón que la perdone.
– A la prevé, repite el severo inspector en idénticas formas, y la muchacha, presa del mayor estupor, estuvo á punto de caer al suelo, cosa que no sucedió gracias á la oportuna intervención de un dependiente de comercio que al apercibirse del temblor de la chica, le quitó el cántaro de la cabeza.
El Sr. Jalón, al ver, por fin, el estado nervioso de la joven y las protestas de los presenciaron el sucedido, arrepentido sin duda de su ligereza, dio contraorden y dejó en paz a la sirvienta.
¡Qué falta hacía usted en Melilla, D. Paco!
A buen seguro que su presencia en aquellos campos, tal vez causarían á los rifeños más estupor que el que les causa la ascensión de los globos; y cuidado si éstos les aterra é impone.
¡Oh terror do mondo!
Vale
El Diario de Cáceres, el 3 de noviembre de 1903 incluía un suelto bajo el título de La viruela, que tiene un carácter pedagógico, señalando las características de la infección y las mejores maneras de su eliminación, con especial referencia a la vacuna, con el pionero doctor Edward Jenner, de la Universidad de Berkley y cuyos éxitos llevaron a España a organizar una expedición dirigida por el doctor Balmis. Ahora, en 2020, con la dura pandemia de la COVID-19, la colaboración indispensable de las Fuerzas Armadas para vencerla ha recibido igual nombre.
LA VIRUELA
Ha sido una de las enfermedades infecto contagiosas que más han entretenido la atención de los profesionales.
La viruela produce lesiones superficiales ó erupciones y lesiones profundas, viscerales y sanguíneas.
Las lesiones de la piel recorren la escala que marcan los períodos: maculoso (mancha rojiza), papuloso (pápula redonda); vesículoso (dejeneración celular), pustuloso (vitalidad microbiana), desecación (cesa la supuración), cicatrización (formación de la costra).
Se llama viruela hemorrágica la caracterizada por derrames sangíneos en el tejido celular y mucosos. En la actualidad se desconoce el microbio causante de este proceso, habiendo sido inútiles cuantos trabajos se han hecho para capturarlo.
Los síntomas que mejor anuncian la invasión son: dolor de cabeza, escalofríos, vómitos, dolor de la raquis, angustia precordial y malestar general intenso. Estos síntomas que se observan en casi todos los tipos de viruela, se acentúan y agravan en la hemorrágica.
La vacua es una infección determinada por la inoculación en el hombre de una enfermedad especial en la vaca.
Jenner, médico de Berkley, demostró su acción profiláctica practicando la primera vacuna oficial, inoculando en el brazo de un niño de ocho años el virus de una vaquera y legando á la humanidad un bien inmenso.
Para demostrar la excelencia de la vacuna bastará decir que antes de su descubrimiento mató en Trieste de 1877 á 1806 (1836) á 14.036 individuos por un millón de habitantes. De 1836 á 1850, ó sea después de su implantación, mató solamente á 182 por la misma proporción de habitantes.
De todo cuanto en esquema hemos dicho, de viruela y vacuna, podemos deducir los siguientes preceptos:
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El varioloso debe estar aislado, igualmente el personal encargado de cuidarle y utensilio de que haga uso.
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Deben desinfectarse todos los objetos que estén en relación directa ó indirecta con el enfermo (sábanas, ropa blanca, cortinas, vestidos y carruajes que hayan servido para su transporte).
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Desinfección del enfermo antes de ponerse en contacto con el mundo exterior.
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Práctica regular de la vacunación y revacunación, haciéndose ésta con todas las precauciones que reclama la asepsia moderna.
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Practicar la revacunación cada cinco años, puesto que la inmunidad no es ni mucho menos indefinida, incluso los que hayan sufrido la viruela.
Del descuido de estas sencillas precauciones, nacen estas rachas variolosas que de vez en cuando aparecen por Madrid, causando infinitos trastornos y originando algunas víctimas.
Vale.
El consenso constitucional del 78 ha ido resquebrajándose con el paso de los años, como no puede ser de otra manera cuando se trata de una fórmula de relaciones sociales y políticas sobre la que el tiempo puede, y de hecho así ha sido, hacer que haya envejecido mal. Como el color de algunas películas, o su trama o sus efectos especiales.
El punto de no retorno de esa fractura del consenso constitucional fue la abdicación de Juan Carlos I y su progresiva aparición en investigaciones judiciales tanto en España (menos) como en otros países. El papel de Corinna, su amante más duradera, es el envoltorio de esa ruptura.
Lo que no ha sucedido, más bien al contrario, es que no ha sido posible sustituir la fórmula del consenso del 78 por otra que, adaptada a los tiempos, pueda hacer posible un tiempo amplio de concordia (con todos los defectos que cualquiera pudiera tener). Y no lo ha sido fundamentalmente por dos, a mi juicio, acciones decididas de la derecha, que ha visto en esa fractura su oportunidad de llegar al poder y mantenerse aniquilando cualquier atisbo de alternancia. Una de esas acciones fue la de tratar, por todos los medios, de aniquilar al PSOE con motivo de la investidura de Mariano Rajoy en 2016, forzando un sí que suponía (y que la derecha anhelaba) una fractura que creían irreversible en el partido moderado de la izquierda.
La otra acción de la derecha ha sido y sigue siendo, en plena efervescencia, la de utilizar a su antojo el Poder Judicial, por cuya estructura y funcionamiento no ha pasado ningún “espíritu de concordia” que se planteaba en el 78. El Poder Judicial, sostenido por el poder económico a través de los medios de comunicación (véase la estructura societaria de los grupos que detentan el poder de la comunicación), sigue siendo ajeno a la constitución del 78, y, si aplican las leyes surgidas del mismo es por utilizarlas para sus fines.
Estas dos acciones de la derecha han llevado, en 2020, en plena pandemia por el devastador coronavirus, a hacer que ese poder económico y judicial, sintetizado por jueces y grupos mediáticos, a poner en el punto de salivar con la posibilidad de recuperar lo que ellos creen el poder que les pertenece por ley natural.
Y en estos momentos, mientras el poder judicial detenta (que no ostenta) unas funciones para las que no están elegidos por haber caducado nombramientos, y la extrema derecha plantea una moción de censura dirigida a hacerse con todo el pastel electoral de la derecha, ante un Partido Popular dirigido por un inane mental, un verdadero milagro de equilibrio, Pablo Casado, tenemos un panorama en el que los símbolos constitucionales han sido capturados y sometidos a los designios del fascismo.
Entre esos símbolos, la figura (el figurín, más bien) del jefe del estado no es sino un muñeco manoseado ad nauseam por la extrema derecha, por el fascismo que no pierde hora ni ocasión que si es rey es porque Franco puso ahí a su padre, el huido.
La derecha política (léase, el fascismo) que grita vivas a Hitler y a Franco han decidido, con la connivencia del rey, hacerse con su símbolo, manoseándolo como un objeto de deseo nada oscuro. Mientras la extrema derecha dice (Ayuso, por ejemplo) que El Manoseado bloquea la acción del gobierno legítimo, y una piara de cerdos, menesterosos y piratas grita “viva el rey”, él calla, otorga y se cree a salvo de que, una vez consumados los deseos de poder de quienes ahora le manosean como barro sucio, lo arrojen al mismo destino que a su padre.
Mientras recordamos que Valle Inclán dijo que a Alfonso XIII el pueblo español no lo echó por rey, sino por ladrón, y que Juan Carlos I se haya huido en un exilio dorado, El Manoseado ya se ha quedado como símbolo de su origen, de su cuna en los brazos de Paca la Culona.
Vale.
En el día de hoy, se reúne, después de 10 meses desde su constitución, el “equipo de trabajo” que deberá proponer los usos futuros que tendrá el Hospital Provincial Virgen de la Montaña, actualmente cedido a la Junta de Extremadura por la Diputación Provincial de Cáceres.
Días atrás se hicieron públicas algunas propuestas/decisiones en relación con dicho inmueble:
1.- Mantener en el mismo el Punto de Atención Continuada (PAC) del Servicio Extremeño de Salud, que necesitaría una inversión, no cuantificada, para su mejora de instalaciones.
2.- Trasladar a dicho inmueble el Centro de Salud de la Zona Centro, del SES, actualmente ubicado en unos locales comerciales junto a la Delegación de Hacienda, en la Plaza de Hernán Cortes. No se conoce el importe de la inversión necesaria, que lo será cuando se acometan la redacción y ejecución del correspondiente proyecto.
Parece ser que los actuales locales que ocupa el Centro de Salud son propiedad de la Junta de Extremadura, por lo que podrían constituir un importante activo bien para destinarlo a otros usos, bien para su enajenación y obtención de recursos económicos. De todas formas, parece que dichos locales necesitan alguna inversión para mejorar su seguridad estructural.
Estos dos servicios se considerarían ya definitivos, y por tanto, la superficie que ocupen continuarían siendo servicios sociosanitarios.
3.- Traslado provisional, mediante la realización del correspondiente proyecto de ejecución, del actual Centro de Salud de la Plaza de Argel. Dicho Centro se encuentra enclavado en un edificio de 594 m2 de solar y 1.594 m2 de superficie construida, que es propiedad de la Tesorería General de la Seguridad Social, a quien revertiría si dicho Centro es trasladado definitivamente de lugar. También hay que señalar que el Centro de Salud de la Plaza de Argel necesita imperiosamente obras de rehabilitación y consolidación, ya que se encuentra en mal estado.
Es evidente que, en el caso de que por la Junta de Extremadura se obtuviera un espacio, ya construido o un solar para su construcción como edificio de nueva planta, el Centro de Salud de Plaza de Argel no sería necesario ubicarlo provisionalmente en el Hospital. Otra cosa será que el Servicio Extremeño de Salud haya realizado o realice una exploración de mercado inmobiliario que permita localizar una ubicación adecuada a la superficie del área de salud correspondiente a ese Centro.
4.- Ubicación en el Hospital Provincial del Archivo Histórico Provincial, que actualmente se encuentra en el Palacio de Moctezuma y el Edificio que se construyó en los años 80 específicamente para su uso como archivo. Las Asociaciones de Archiveros de Extremadura consideran que no es aconsejable el traslado, entre otras cuestiones, por seguridad estructural.
En todo caso, el Archivo Histórico Provincial necesitaría para su traslado la conformidad, previos los informes técnicos precisos, del Ministerio de Cultura.
Esta propuesta, de la Junta de Extremadura, se completaría con el destino a un Museo (sin determinar) en las actuales dependencias del Archivo.
5.- Ubicación en el Hospital Provincial del Conservatorio de Danza, actualmente en el Complejo Cultural San Francisco, de la Diputación Provincial, que, a su vez, y para “tapar” el vacío que en dicho Complejo dejaría el Conservatorio, trasladaría al mismo la actual Sala de Exposiciones “El Brocense” (calle de San Antón) y los espacios expositivos del edificio Pintores, El Hospital Provincial Virgen de la Montaña tiene una superficie de suelo de 13.363 m2 y una superficie construida, según Catastro, de 21.024 m2, cifras que son muy importantes pero que requerirían un planteamiento de conjunto, algo así como un Plan Director, que establezca un Acta de Definición de Necesidades (ADNE), en la que se determinen los usos preferentes para el Hospital, las superficies necesarias para cada uno de ellos, los presupuestos aproximados para las reformas precisas y, sobre todo, una definición clara de cómo los distintos usos pueden coexistir en el inmueble, sin que ninguno de ellos interfiera en los otros y una definición ciertamente flexible de espacios para su redefinición en el caso de necesidades imperiosas en un plazo razonable de tiempo.
Tanto la Junta de Extremadura, como la Diputación y el propio Ayuntamiento tienen técnicos cualificados para llevar a cabo el Plan Director y para proponer un ADNE más preciso, de manera que los nuevos usos que se den puedan llevarse a cabo de manera ordenada y, sobre todo, coordinada.
Vale.
En la presentación del puzle para dar uso combinado al Hospital Provincial, el Consejero de Sanidad manifestó que el traslado del Centro de Salud de la Plaza de Argel sería provisional hasta que se encontrara una ubicación adecuada en el ámbito geográfico de dicho Centro.
Comoquiera que la expresión crítica de decisiones de otro requiere la explicación razonada y la formulación de alternativas, aquí van las mías.
En primer lugar, antes de proyectar y acometer el traslado, de manera provisional del Centro de Salud Plaza de Argel al Hospital Provincial, deberían plantearse las alternativas, puesto que el gasto de ese traslado provisional podría invertirse directamente en la alternativa elegida.
Para evaluar las alternativas posibles hemos de partir de los datos del inmueble que ocupa el Centro actual, parcela catastral 5734301QD2753D0001KQ, que ocupa una superficie de suelo de 594 m2 y dispone de 1.594 n2 construidos en tres alturas.
Con estos datos se pueden encontrar, dentro del ámbito geográfico que corresponde al Centro de Salud, algunos inmuebles cuyas características catastrales y urbanísticas se detallan a continuación.
1.- Parcela catastral 5731906QD2753B0001EY, situada en la calle Trajano, nº 16, con una superficie de suelo de 1.402 m2. Pertenece a la “APE 22.01 Juan Caldera”. Se desconoce la propiedad.
2.- Inmueble sito en c/ Margallo, nº 76, antigua Casa Cuartel de la Guardia Civil, parcela catastral 6033606QD2763CD0001QL, con una superficie de suelo de 3.406 m2 y actualmente edificada de 2.368 m2 (en muy mal estado). Es de propiedad privada, por enajenación en su momento por el Ministerio del Interior. Constituye la totalidad de la parcela el Área de Planeamiento Remitido 23.02. Actualmente en trámites iniciales de determinación de las condiciones edificatorias.
3.- Solar en C/ San Justo, nº 50, referencia catastral 6034101QD2763C0001PL, propiedad del Ministerio de Defensa, con una superficie de suelo de 1.271 m2. Pertenece al Área de Planeamiento Específico 23.01, c/ Daoiz.
Las disposiciones urbanísticas que afectan, en el Plan General Municipal, a estas parcelas se corresponden en dos casos (Calle Trajano, Calle San Justo) a áreas en las que el aprovechamiento (edificabilidad lucrativa) sirve para la obtención de algún espacio libre o mejorar algún viario, y en el caso del inmueble de calle Margallo, 76, para obtener algún equipamiento.
A mi juicio, modificar el PGM que afecta a cualquiera de las tres localizaciones señaladas puede resultar relativamente sencillo, tratándose, además, de la obtención de un equipamiento social básico. Por ello, un criterio sería elegir el inmueble cuya situación urbanística presente menores inconvenientes a la hora de la modificación para el uso sociosanitario.
Por otra parte, y partiendo de la idea del gasto/inversión que mejor convenga a los intereses públicos, introduciría un criterio en el que el coste suelo elegido más los costes de redacción de documentos técnicos (modificación del PGM, redacción de proyecto, etc.) y su tramitación en el menor tiempo posible, se podría hacer liberando para ello la partida económica que se pretende destinar a la adaptación provisional en el Hospital Virgen de la Montaña a la que se refirió el Consejero.
Acometer directamente la ejecución de un nuevo centro, en cualquiera de las ubicaciones señaladas (o en cualquier otra que pudiera señalarse), y con las adecuaciones urbanísticas necesarias, permitiría una mejor adecuación del gasto público.
Vale.
La decisión de la Junta de Extremadura y la Diputación Provincial de Cáceres de reubicar en el Hospital Provincial los actuales Centros de Salud de Plaza de Argel y Zona Centro, además de mantener el Punto de Atención Continuada actualmente existente, por un lado, y trasladar al mismo inmueble el Archivo Histórico Provincial y el Conservatorio de Música, puede convertirse en un puzzle, si se encajan bien las piezas, o en un juego de tetris con variables que pueden desactivar lo pretendido,
No es mala idea aprovechar un inmueble de un tamaño considerable, unos 20.000 m2 construidos, si ese aprovechamiento se realiza mediante un Plan Director que garantice la ejecución coordinada de encaje de todas las piezas (y quizás alguna más que pueda surgir en el camino), y no mediante una segmentación del inmueble a modo de reparto. A modo de ejemplo, cabe señalar que el edificio dispone de al menos tres entradas notables para dar acceso a distintos servicios y se pueden habilitar otras, de manera que garanticen tanto accesos como salidas de evacuación que será preciso tener en cuenta al producirse usos con distintos horarios de aprovechamientos y por distintos tipos de usuarios.
También será necesario tener en cuenta que la última gran reforma del edificio, para convertirlo en un hospital más moderno, a comienzos de los años ya se llevó a cabo con una intervención pudiéramos llamar agresiva, pero que dio buenos resultados, aunque la pérdida del gran claustro central del primigenio hospital es probable que en estas fechas hubiera sido más difícil realizarla.
En cuanto al puzzle (o tetris) al que se someterá a la ciudad, debería incluirse en el Plan Director. Esto es, determinar qué será de los inmuebles que actualmente ocupan el Centro de Salud de la Plaza de Argel y el Archivo Histórico Provincial, y, en menor medida, que será de los espacios que actualmente ocupa el Conservatorio en el Complejo San Francisco.
Como diría Jack, vayamos por partes.
El Centro de Salud de la Plaza de Argel es un inmueble que debe ser conservado y sometido a una rehabilitación integral, pues el paso de los años y el uso intensivo que como Centro de Salud ha tenido ha dañado sensiblemente su interior. Claro, que para ello, desde el momento en que se tome la decisión de trasladarlo al Hospital Provincial, debería establecerse una idea clara del uso que se le quiera dar, y comprometer, presupuestariamente, los medios económicos para ello. Esperar a que se pueda concluir el traslado y dejar su futuro a un «ya se verá», no hará sino someter al edificio a un deterioro rápido y peligroso.
El Archivo Histórico Provincial ocupa actualmente el Palacio de Moctezuma y el edificio anejo, diseñado por el arquitecto Dionisio Hernández Gil, en pleno corazón de la ciudad monumental. Si para el edifico de la Plaza de Argel se hace necesaria una pronta definición de su uso futuro, y su ejecución sin solución de continuidad con el traslado del Centro de Salud, más necesario será establecer el uso futuro del propio Palacio de Moctezuma y del edificio anexo. No sería de recibo realizar un traslado del Archivo y sus dependencias sin saber el destino de las que quedarán vacías. El que el edificio apareciera vacío, sin uso, siquiera un año, dañaría mucho la imagen de la ciudad monumental y del sello Patrimonio de la Humanidad.
Lo que debería plantearse, por tanto, en ese Plan Director, sería que al mover las piezas del puzzle, no volviéramos a incrementar el número de inmuebles cerrados por falta de uso, y más siendo estos edificios de titularidad pública. Todavía tenemos pendiente de resolver la conversión del Palacio de Godoy en un Hotel y el tiempo no pasa en balde. Cada año, el deterioro, por ejemplo, del patio que da a la calle Zapatería es mayor. Someter al paso del tiempo al edificio de la Plaza de Argel, dejándolo si uso cuando ya hace tiempo viene necesitando una profunda reforma, no debería ocurrir, y menos aún al Palacio de Moctezuma.
Respecto a los espacios que deje libre el Conservatorio en el complejo de San Francisco, sin duda deberán destinarse a concluir definitivamente el uso de este edificio como Centro de Convenciones, y a un inaplazable trabajo de las áreas de Fomento y Turismo de Junta de Extremadura, Diputación Provincial y Ayuntamiento, ofreciendo una ciudad que con San Francisco y el Palacio de Congresos (además de la capacidad hotelera), deberá ser un foco de atracción turística, comercial y cultural de primer orden.
Vale.
En esta nueva normalidad y cabalgando con la tabla de surf buscando coronar la segunda ola de la pandemia, me he dedicado unos cuantos días a visitar farmacias, supermercados, tiendas de chinos… buscando encontrar un modelo de mascarilla que es de los más utilizados: las mascarillas pescueceras.
En vano.
Cuando uno va caminando por una calle, un paseo, es fácil encontrarse con alguien que lleva la mascarilla pescuecera. Otros/as llevan la mascarilla dejando la nariz al viento. A veces, incluso por debajo de la boca. Pero el modelo más común de estas mascarillas alternativas es el pescuecero.
Más incluso que las coderas o las muñequeras, que también las hay.
He visto a gente que ha recibido un mensaje en el móvil, se ha parado o se ha apoyado en una pared, se ha ajustado las gafas y, para ver mejor la pantalla, se ha colocado la mascarilla en el pescuezo.
En los lugares donde más abunda este modelo de mascarilla, no sé si está homologado, es en las terrazas. Parece que la norma de uso de la mascarilla que se establece por Salud Pública para el caso de sentarse en una terraza a tomar algo, es quitársela solamente cuando se está consumiendo. Pero si hacer ningún ejercicio de paciencia observadora, se aprecia que la mayoría de los usuarios de las terrazas, lo primero que hacen tras ocupar la silla o el taburete del velador, es cambiar la mascarilla a modo pescuecero on.
Da igual luego el tiempo que estén sentados en la terraza, las consumiciones que hagan, si es más de una, siguen con la mascarilla en el gañote. Hay otros/as que deciden pasara al modo muñequera, como si vinieran de jugar en el frontón de pala corta.
La norma de salud pública es clara: siempre la mascarilla, excepto mientras se está consumiendo. Pero pedir un café con hielo, o un villa masa con dos cubitos, da para que el café o la copa duren todo el tiempo que dura el hielo, incluso más, hasta que, agotados de estar sentados en la terraza, vuelven a colocarse la mascarilla, levantarse y moverse como si hubieran sido fieles cumplidores de la norma de salud.
Vale.














