De las informaciones en torno a la trama de corrupción investigada en sede judicial, parece haber pasado desapercibida, escondida quizás tras la foto de la dirección nacional del PP, las referencias a que Ana Botella aludió, al parecer, en el seno de dicha dirección, a que el cierre de filas de los líderes de la derecha se extendiera también a la época de su esposo, José María Aznar.
Cada vez que se ha producido una investigación judicial en torno a prácticas corruptas en el entorno de partidos políticos, siempre ha funcionado lo del cesto de cerezas, y ese entrecuzar los rabos de la fruta ha llegado más o menos hasta el nivel máximo que hubiera en el cesto.
Ahora, cuando hoy se conoce que la fiscalía incluye entre los investigados al presidente de la Comunidad Valenciana, cobra mayor valor la “advertencia” (¿o era más un ruego, una invocación desesperada?) de Ana Botella a que la dirección del PP extendiera el cierre de filas a la época anterior, cuando su querido Jose dirigía el partido y presidía el gobierno. Algunas informaciones publicadas, como las referidas a un mitin en Burgos, en 2003, con unas facturas de la agencia de viajes de Francisco Correa, a nombre de Alfonso Bosch, aforado que figura en la lista de la Fiscalía, y la propia afirmación de Rajoy de que a partir de 2004 el principal implicado en la trama había dejado de trabajar para la dirección nacional, deben estar poniendo los pelos de punta a la señora Botella y agriando, más si cabe, su ya de por sí agrio carácter.
¿Qué teme tanto Ana Botella como para reclamar de la dirección nacional de su partido que también se respalde la gestión al frente del mismo de su marido? O peor aún, ¿qué sabe Ana Botella que seguramente le haga temerse que, cuando menos, se produzca alguna investigación sobre ello?
Porque las informaciones de los días en que se produjo la foto de la dirección del PP en pleno no aclaran si Rajoy atendió expresamente la petición de la señora Botella o si simplemente ésta quiso dejar constancia de que todos, también Rajoy, estaba en el mismo barco que José María Aznar cuando Francisco Correa entraba y salía de Génova como si fuera el dueño de la llave y acudía, encantado, alegre y feliz, acompañado del agente de Pajares y actual mamachicho consorte, a la boda de estado de El Escorial.
Vale.
Cuando en la actividad política, a cualquier nivel, se está participando activamente, la carencia de ideología, o la ocultación premeditada de la ideología que uno profesa, el paso siguiente deriva hacia el analfabetismo político o hacia el fascismo. ¿Cuántas veces oímos decir a gentes que son apolíticos? La «apolítica» no existe. Ya lo decía creo que Perich, ¿o era Chumy Chumez en Hermano Lobo?: «yo soy apolítico de derechas, como mi padre». También están los demócrata cristiano ateos. Y los independientes que lo son por haber sido expulsados de los partidos a los que se unieron con la única intención de medrar.
Esta fauna variopinta que, al final, reducen su ideario a «luchar por mi pueblo», es la que carece de ideario político, y que, en la práctica, su único ideario está, como sucede en muchos casos, en la cartera, y en menos, pero se dan, en ver satisfecho su ego personal, pasar a la pequeña historia. También se suelen mezclar, a menudo, egos y carteras.
En Cáceres, el pacto de gobierno local entre PSOE e IU (bueno, entre PSOE y Pavón, porque IU ya no existe) está apuntalado por un concejal encajable en varias de las opciones anteriores, Felipe Vela, si bien prima en su actitud y en sus comportamientos el componente ególatra. Esa egolatría le lleva, la mayor parte de las veces, cuando habla o cuando mantiene reuniones, a ponerse de ejemplo, ya sea como cacereño de pro, o como abogado de prestigio (?), o como especialista en auditorias, para, de ahí, sacar las conclusiones a las que quiere llegar y a las que pretende llevar a los demás.
En la práctica, su aspecto personal, incluso físico, y en la usura con la que plantea sus demandas (cuando exige decisiones de la alcaldía a cambio de grandes beneficios para su ego, para demostrar luego en círculos familiares lo mucho que manda), recuerda especialmente una leyenda cacereña recogida por Publio Hurtado, de un judío que vivía en Las Tenerías.
La usura política en beneficio del ego solamente lleva a la destrucción. El paso de Felipe Vela por el PP se saldó con su salida porque comprobó que no tenía apoyos para ser designado cabeza de lista en la siguiente convocatoria. Esa salida la «razonó» en que su capacidad profesional no le permitía seguir estando en un grupo municipal que no la tenía en cuenta. Normal, porque el PP ponía por delante su ideario político de derecha pura y dura, y la política y la egolatría, al final, terminan estrellándose.
Esa usura la pretende aplicar de nuevo respecto al pacto PSOE-IU, forzando a que la alcaldesa Carmen Heras, «elija» entre él y Pavón, el concejal de lo que queda de IU. Mala forma de medir, porque en la decisión política que se adopte primará el componente político, de manera que si la elección es coherente, esto es IU, Felipe Vela deberá, en ese caso, tomar una decisión también política: renunciar a los acuerdos que tiene con el Pacto y pasar a ser un concejal de a pie, en espera de que sus anteriores «compañeros» del PP le ofrezcan algo.
La usura política convierte a los que la utilizan en personajes como el de esa leyenda cacereña. Y yo me tengo dicho, desde siempre, que de esos individuos no hay fiarse.
No hay que fiarse nunca de los usureros que te prestan el dinero para que se lo devuelvas al doscientos por ciento, ni de los usureros políticos que te prestan su apoyo a cambio de engordar su ego, de convertirse en reinas o reinonas por un día. Y que, cuando se limpia la fachada de su egolatría, se ve que detrás solamente hay mezquindad.
Vale.

El fondo de inversión o “hedge fund” británico Centaurus Capital ha despedido a Aznar. Según las informaciones de las páginas económicas, “el fondo Centaurus Capital, fundado en el año 2000, gestionaba activos valorados en alrededor de 4.500 millones de dólares (3.496 millones de euros) antes del colapso de los mercados en 2007 y se ha visto afectado como otras compañías del sector por las dificultades para obtener financiación y la depreciación de activos.”
Lo que no dicen las páginas salmón ni las de internet especializadas es si Aznar ha sido despedido con honores. Vamos, que si le han dado una suculenta indemnización. Teniendo en cuenta cómo se las gastan los directivos de bancos y empresas que están recibiendo importantes ayudas económicas de los gobiernos, no es de extrañar que la carta de despido fuera acompañada con el resguardo de una buena indemnización. ¿A nombre de José María Aznar López o de Famaztella?
Aznar fue fichado por el “hedge fund” para aportar su experiencia internacional, es decir, para que aportara al negocio sus conocimientos y relaciones adquiridos durante su mandato de 8 años al frente del gobierno de España.
La crisis financiera, consecuencia de las políticas neoliberales de gentes como Aznar, al final le han pasado factura. Esa crisis no sólo devora puestos de trabajo, también devora a quienes la facilitaron con sus decisiones políticas.
Lo peor que puede pasar a una familia tradicional es que el cabeza de familia se quede en el paro. No ya que disminuyan sus ingresos (no creo que sea el caso de Josemari), sino que esté todo el día en casa sin hacer nada, dando… la lata. Y esto es lo peor que le podría pasar a la tradicional familia pepera, que no sólo tiene que recomponer lazos rotos, superar espionajes internos, soportar acusaciones muy graves de corrupción, sino que, además, puede aparecer todos los días el cabeza de familia por la calle Génova preguntado aquello de “qué hay de lo mío”.
Vale.
En el año 1919, el Ayuntamiento de Cáceres, para garantizar que la ciudad contara con guarnición militar estable, cedió al Ramo de Guerra terrenos en los que construir un Cuartel, que luego se llamaría «Infanta Isabel». El día 11 de julio de 1919, en EL BLOQUE Periódico Liberal, y con el título «Intereses locales» publicaba la información:

Días pasados y ante el Notario de esta capital, D. Gabriel Alvarez, se ha firmado una escritura de cesión de terrenos por el Ayuntamiento de Cáceres al ramo de Guerra, con el fin de que sirvan de solar para la construcción de un Cuartel donde se aloje la guarnición destinada á Cáceres.

Los dueños de los terrenos que se ceden Dª Raimunda Iglesias, señores D. Fernando y D. Lesmes Valhondo y Conde de Torre Arias, han dado al Municipio cacereño toda clase de facilidades para llevar á feliz término la cesión legal al ramo de Guerra de todo el solar para el Cuartel, mereciendo elogios su conducta, ya que han dejado la tasación y cobro de los terrenos hasta que peritos nombrados por una y otra parte tasen, de común acuerdo, su valor en venta.

La información de El Bloque reseña los firmantes de la escritura por el ramo de Guerra: el Coronel del Regimiento de Infantería número 75, don Manuel Núñez Antón, que había llegado el sábado anterior a Cáceres, en el correo procedente de Madrid (esta «gacetilla» se recoge en otra página del mismo periódico), el Comandante de Ingenieros don Julio Soto, el Intendente D. Florentino Contador, el Comisario de Guerra D. Alfredo Ramón Laca, y el Capitán Audior D. Francisco Xavier Dusmet. En representación de los vendedores, El Bloque cita que firmaron Dª Raimunda Iglesias, D. Fernando y D. Lesmes Valhondo y D. José Elías Prats, éste en representación del Conde de Torre Arias. Por el Municipio, firmaron los síndicos D. Luis González Borreguero y D. Gonzalo López-Montenegro y Carvajal. Con la firma de la escritura, los militares firmantes se hicieron cargo de los terrenos.

La noticia de El Bloque termina: Cosa es que nuestros representantes en Cortes, gestionen cuanto antes que se destine alguna cantidad para que por el ramo de Guerra se comience bien por administración, bien por contrata a los trabajos de explanación del cerro del Teso, con lo cual podría tenerse preparado para la solución de crisis obreras que seguramente habrán de presentarse en el invierno próximo.

Vale.

«No tenía otra opción que dimitir. Era mi deber». Estas palabras no son de un político, de un entrenador de fútbol o de un director de periódico. Son de un militar, el General de División Diaz de Villegas, con motivo de su dimisión del mando de la misión de la ONU en el Congo. La publicación, ayer, 8 de febrero de 2008 (http://www.elpais.com/articulo/internacional/tenia/opcion/dimitir/Era/deber/elpepiint/

20090208elpepiint_1/Tes), de un extracto del informe del General Diaz de Villegas a la ONU sobre las causas de su renuncia al mando de la misión es todo un ejemplo de coherencia y honradez.
Diaz de Villegas, con empleo de General de División y con empleo eventual para mando de la misión de Teniente General, era sabedor de que su renuncia era, al mismo tiempo, el final de su carrera militar, que, sin duda, habría coronado con el ascenso al empleo superior.
Leyendo las citas textuales que reproduce El País en su información, se aprecia la capacidad de un mando militar de plantear cuestiones sobre cómo desarrollar su trabajo más allá de los diseños de despachos o estrategias de salón, y cómo establecer las prioridades, que se resumen citando a otro militar, el General británico Jackson: «Todos los mandos militares deben hacerse a sí mismos dos preguntas: si una operación que entrañe riesgo, más allá de lo imprescindible, está justificada operativamente; y si soy capaz de vivir con el peso de estas bajas sobre mi conciencia».
Muchas veces, muchas, casi siempre que aparecen noticias e informaciones sobre asuntos militares se deben a contenidos negativos (ciertos, pero negativos), y cuando la actitud honrada, capaz y arrostrando las consecuencias que luego llegaron, como le ocurrió a Diaz de Villegas con su pase a la reserva, pasan desapercibidas.
Una de las cuestiones más llamativas del informe del militar español es que las tropas de la misión bajo su mando no tenían capacidades de respuesta más allá de contener un primer encontronazo, por la falta de reservas. O lo que es lo mismo: no basta con afrontar un conflicto y sostener su embate inicial, sino saber responder a los siguientes. Los norteamericanos pensaron que su llegada a Iraq se saldaría con un paseo triunfal entre iraquíes con banderitas de barras y estrellas saludándoles, y la realidad fue otra, para la que carecían de un plan. El general Diaz de Villegas necesitaba saber qué hacer y con qué medios contaría al día siguiente del inicio de una ofensiva que luego se produjo y se desarrolló como él había descrito.
Vale.

A partir de este año, el Boletín Oficial del Estado solamente se publica en internet. Ya en años anteriores, boletines de diversos organismos públicos habían optado por eliminar la publicación en papel. Este avance tecnológico, saludado por los medios de comunicación, especialmente por los que se publican en papel, sin duda por la campaña de publicidad llevada a cabo por el gobierno para darlo a conocer, habría merecido mejor valoración si no fuera… si no fuera porque, por lo general, los medios de comunicación no suelen «leer» las publicaciones oficiales.
Es cierto que los boletines oficiales prácticamente no los leen más que los funcionarios (y cada uno, lo de lo suyo) y algún que otro pirado. El Tribunal Constitucional tiene sentenciado que los edictos que publican los organismos públicos en esos boletines no son bastante para, por ejemplo, iniciar procedimientos ejecutivos, porque está constatada la nula atención que el común de los ciudadanos les prestan.
Sin embargo, sí es preciso señalar que determinados colectivos deberían tener entre sus obligaciones leer esos boletines. Por ejemplo, periodistas y políticos en la oposición. Recientemente, en Cáceres se ha dado un caso que ejemplifica esta situación. El 26 de diciembre de 2008 el Ministerio de Defensa publicó en el BOE una modificación del despliegue de la fuerza del Ejército de Tierra, que suspendía la previsión de ubicar en esta ciudad un Regimiento de Ingenieros. Hasta el día 9 de enero de 2009 no se publicó la primera información (www.elperiodicoextremadura.com). Y, posteriormente, el partido popular presentó una moción al pleno municipal en la que acusaba al gobierno municipal de no dar publicidad de las decisiones políticas y que si no hubiera sido por los medios de comunicación y por los propios concejales de la derecha, la cuestión nunca se habría conocido.
Lo cierto, lo verdaderamente cierto es que el Ministerio de Defensa dio publicidad donde tiene que darla, en el BOE, a su decisión. Y lo cierto, lo verdaderamente cierto, es que ni los medios de comunicación ni los concejales del PP leen el BOE (creo, en realidad, que es algo peor: que no saben leer las disposiciones legales).
En los periódicos se hacen referencias a lo que se publica en los boletines oficiales solamente cuando desde el organismo correspondiente envía, expresamente, un comunicado informando de la publicación.
Pero los cargos públicos deberían, por obligación, leer los boletines. Y los partidos deberían incluir en sus programas de formación acciones para que los concejales aprendan a leerlos.
En el caso de Cáceres, no obstante, con los concejales que tiene el Partido Popular en el Ayuntamiento, intentar que lean diariamente los boletines es tiempo perdido. Y que el propio partido les enseñe, más perdido aún.
Vale.
Hace ya unos años, un infausto presidente del gobierno de España y jefe máximo (entonces y ahora) del PP declaró solemnemente que ese partido y sus militantes eran «incompatibles con la corrupción». La última historia conocida, de hoy mismo, demuestra la falsedad de esa afirmación y, en realidad, demuestra que derecha y corrupción son inseparables.
En nuestro país, la derecha nacida de los terratenientes ha controlado siempre los resortes del poder. Para algunos, habrá que recordar que en el siglo XIX y bien entrado el XX, las familias poderosas «distribuían» a sus hijos en las esferas de control de todos los poderes: uno, se quedaba de administrador de los bienes de la familia, a otro, lo mandaban al ejército (las sagas de apellidos militares ilustres, en gran medida, viene de ahí), a un tercero, al seminario, pero no para ser cura, sino obispo (obispos de apellidos ilustres hay en la historia de la iglesia a montones), y al más tonto lo mandaban a Madrid, «a Cortes», para evitar que se dictaran leyes que perjudicaran sus privilegios o para favorecer otras que los salvaguardaran o acrecentaran.
Esa derecha es la misma, ideológicamente, que hoy dirige el PP: salvaguardar sus privilegios e incrementar sus sinecuras.
Por eso, en el inconsciente colectivo de nuestro país está instalado que a los ricos que ejercen cargos públicos no se les exige honradez y honestidad (y, también, por miedo, ya que ellos detentan el poder económico). Por eso, da igual lo que hagan: su ambición por el dinero se les presupone y que quieran más y más, forma parte de «su natural». A alguien de izquierdas no se le perdona.
El PP, heredero económico, de privilegios e ideológico de esa derechona del siglo XIX, no es incompatible con la corrupción, es inseparable. Saber quienes son los detenidos hoy por una acción judicial no levantará indignaciones de ningún tipo. Entre otras cosas, porque a ver quién es el guapo (o la guapa) que investiga que ha sido detenido un amiguísimo del yernísimo y qué relaciones hay entre el detenido F.C.S. con A.G. y con J.M.A.L.
Vale.
El PP suspende temporalmente la investigación abierta sobre los presuntos espionajes. Las «razones» para esta suspensión están en que Esperanza Aguirre (vocalista de Presuntos Implicados) ha aceptado un comisión de investigación en la Asamblea de Madrid y la existencia ya de una investigación judicial. ¡Como si al PP le importaran las comisiones parlamentarias de investigación y las propias investigaciones judiciales!
¿Dónde está la doctrina Gallardón? ¿Qué fue de la doctrina Gallardón? Por cierto, otro de los músicos de esta historia (¿Os Resentidos?). Sí, la doctrina aquella que decía sobre las conductas de los responsables políticos, que además de adecuarse a la legalidad, debían inscribirse en niveles de autoexigencia superiores a los habituales en otros ámbitos como el del mundo de los negocios.
Aquella doctrina, que luego se reveló solamente de aplicación a los enemigos políticos (para el PP el concepto de adversario no existe) de su propio partido. La suspensión de la investigación (¿seguro que habían investigado algo?) de algo que conocen todos no es sino una muestra más de la hipocresía política de la derecha, de la derechona.
Pretenden, al anunciar la suspensión, hacernos creer que en la Asamblea de Madrid se va a aclarar algo, cuando lo único que desean es ganar tiempo, perder tiempo y conseguir el olvido. Y qué podremos esperar de una investigación judicial «en contra» de los intereses del partido si el PP está aplaudiendo con las orejas (las de Mayor y las de todos los demás) la huelga de los jueces, esos señores de derechas (99%) que siguen comportándose igual que siempre, desde tiempo inmemorial.
El PP no sabe cómo echar tierra al asunto, porque si lo hace, dejarán algún cadáver político mal enterrado, y confían en la incapacidad de los diputados de la oposición en la Asamblea de Madrid de plantear una investigación como es debido (la comisión del tamayazo demostró que los diputados de la oposición carecían de bagaje y capacidad política y formación suficiente para haber demostrado lo que era obvio: que el PP había comprado a Tamayo y Cía).
Y el PP confía, y mucho, en que la investigación judicial siga los pasos de cualquier procedimiento y que finalmente, si se llegara o llegase a plantear siquiera algún atisbo de imputación, volveríamos a la doctrina del caso Naseiro, del caso Palop (sí, aquel en el que una grabación indiscreta descubrió que Zaplana estaba en política para forrarse), del caso Camas: algún error o algún olvido determinará la nulidad de las actuaciones.
Por eso, Rajoy puede estar tranquilo: otros resolverán, por la vía de la extinción, lo que él, como líder (¡qué cachondeo!) no tiene… capacidad para solucionar.
Vale.
Lo que está sucediendo en el PP, en la Comunidad de Madrid es la consecuencia de la saturación del poder político, que aspira a la saturación del poder económico. El PP ocupa todos los espacios de poder de la comunidad, desde la presidencia autonómica, la alcaldía, el arzobispado (sí, el arzobispado) hasta un sinfín de alcaldías, empresas públicas y empresas privadas que antes fueron públicas, fundaciones, asociaciones sin ánimo de lucro que reciben lucrativas subvenciones.
Pero todos quieren más, quieren convertir, aspiran a convertir su poder político en un principado económico. La lucha desatada de dossieres, espías, traiciones, amigos enemistados, enemigos muy íntimos, tiene un horizonte: Cajamadrid.
Hasta llegar a este punto hay que hacer algo de historia. Y hay que recordar que al PP lo llevaron al poder los votos de muchos barrios y ciudades dormitorio que se habían reclamado de izquierdas, pero que entendieron que había que desalojar al PSOE por casos de corrupción… que visto lo que está pasando en la derechona eran jugaditas de monopoly.
Las privatizaciones que han venido haciendo los de la gaviota desde que llegaron al poder van a terminar por convertirse en un calvario para los que los llevaron en volandas. Y luego tendrá que ser la izquierda la que resuelva sobre un desierto en el que no habrá nada, porque se lo habrán repartido. Materialmente, sí, materialmente.
Ahora, cuando se conocen mentiras, traiciones, espionajes entre aparentemente compañeros, es el momento de saber que cuando vieron su poder en entredicho no dudaron en comprar a dos diputados socialistas, a los que los medios de comunicación no investigaron, solamente cubrieron el expediente. El tamayazo es una de la ramificaciones del espionaje que ahora, al haberse quedado sin enemigo político, por extinción, ha de mantenerse en todo su apogeo para que los espías sigan ganando dinero, y para que los beneficiarios de cada dossier puedan disponer de munición contra quienes, poseedores de información también pagada, les pueden resultar incómodos.
Y a todo esto, el líder máximo es rehén de la lideresa, que está hasta las cejas de mierda política y está siendo sustentada (do ut des) por medios de comunicación afines en lo ideológico, y sobre todo afines en lo económico (más bien, deudores en lo económico).
Vale.
El pasado día 16 de enero, el Ayuntamiento de Cáceres aprobó en sesión plenaria una moción presentada por el PP en relación con la continuidad del CIMOV nº 1 en la ciudad. La moción contó con el apoyo unánime, incluida IU, de todos los grupos municipales. El contenido de la moción, por otra parte, es una muestra de la ignorancia más completa en materia de asuntos de Defensa, y su redacción, sencillamente vergonzante.
La finalidad de la moción presentada por el PP no era apoyar la continuidad de la unidad militar en la ciudad, sino atacar directamente a la alcaldesa de la ciudad, que había firmado junto con el Presidente de la Junta y la Ministra de Defensa un Protocolo de Intenciones sobre la reordenación de inmuebles del ministerio en la ciudad entre otras cosas. El portavoz del PP, autor confeso de la moción perpetrada, estuvo presente en la firma del Protocolo y pasó un mal trago, sus gestos y su actitud durante todo el acto protocolario debieron ser dignos de una grabación para verlos.
En ese uso de la continuidad de la instalación militar, el portavoz del PP jugaba con la pretensión de que la moción fuera rechazada, para así tener argumentos (quiero decir, artillería política) con los que seguir atacando al gobierno municipal. Pero la aprobación de su propuesta desarmó su estrategia.
Por otra parte, y ante el desconocimiento profundo de los temas de militares y de Defensa en general, alguien debió aleccionarle y en una rueda de prensa convocada para asuntos de participación ciudadana volvió a cargar contra la alcaldesa, llegando a pedir su dimisión con una frase: «no puede estar ni un día más al frente de la ciudad», porque según el portavoz popular, “nos están robando el regimiento de ingenieros”.
Agotada en sí misma la finalidad de la esperpéntica moción aprobada por el pleno, la estrategia continúa como si esa aprobación no hubiera tenido lugar, y se suma alegremente el presidente regional del PP, con la misma finalidad, pero en este caso, para atacar al Presidente de la Junta de Extremadura.
A Monago y a Castellano les da exactamente igual que el CIMOV nº 1 continúe o no en la ciudad, les da exactamente igual que el compromiso del ministerio de ampliar los terrenos del acuartelamiento para mejorar las condiciones de formación de soldados siga adelante, a ellos les da exactamente igual. Es más, desearían con todas sus fuerzas que finalmente la decisión fuera la que el PP adoptó en la legislatura del peor ministro de Defensa de la historia de España, un tal Trillo. Esa decisión les vendría como… de perlas.
A Monago y a Castellano, cuando hablan, se les nota una profunda carencia en materia de Defensa, que no es una carencia debida a que hayan o no tenido experiencia militar, sino a una profunda falta de capacidad de conocer cómo funciona el Estado, ya que los asuntos de la Defensa Nacional son, constitucionalmente, el Estado puro y duro, y eso, a cargos (iba a poner dirigente o líderes, pero sería elevarlos a una categoría a la que nunca podrán llegar por incompetencia) políticos tan limitados, les sobrepasa.
Las comunicaciones recibidas por la Alcaldesa de Cáceres y el Presidente de la Junta, en contestación a las peticiones de información, y alguna que ha sido remitida desde el ministerio sin petición previa, son argumentos, no artillería política, que desmontan la estrategia que ha iniciado el PP de cuanto peor, mejor.
Castellano y Monago, pero sobre todo el primero, están deseando que el CIMOV nº 1 se cierre, y su forma de actuar no ofrece dudas. Y no las ofrece porque su incultura no le permite discernir entre deseos y realidades.