Archivos para El Marco

Cáceres alcanzó en 1950 los 45.500 habitantes. Dos años antes, para paliar las deficiencias y escasez del suministro de aguas a la ciudad, se aprobó el proyecto para la obtención de aguas desde los pozos del Calerizo, en la zona de El Marco.

Plano de Emplazamiento (fuente SigPac-Ayto. Cáceres)

Las infraestructuras necesarias se establecieron en la denominada Cerca de Don Jorge, entre la Cerca de las Retamas y el Molino de Aceite del Marco, con una tubería de impulsión hasta el depósito que se situó en la carretera al Santuario de la Montaña, en el llano pasada la Ermita del Calvario.

Actualmente, aquel proyecto que dio servicio a la ciudad hasta la inauguración de la presa del Guadiloba, se encuentra sin uso.

Sin embargo, en su momento, tuvo gran importancia. Y como en múltiples hitos de la ciudad, la barriada del Espíritu Santo fue un punto de indudable interés.

Alzados y Sección. Distancia entre pozos (fuente SiPac – Ayto. Cáceres)

La captación de aguas se hacía desde cuatro pozos, conectados entre sí por una galería de 1 metro de anchura y una altura hasta el centro de la curva superior de 1,70 metros. Esa galería conectaba los pozos del uno al cuatro. Los dos primeros situados fuera de la Cerca de Don Jorge o cerca de los pozos, como la conocíamos los muchachos del barrio.

Detalles. En cuadrante inferior izquierdo, alzado de la galería (fuente SigPac – Ayto. Cáceres)

El pozo número 1 estaba situado en la margen izquierda del camino que desde la Ronda de San Francisco llegaba hasta la carretera de Medellín. Un camino de tierra que es hoy la calle de La Roche Sur Yon. Su ubicación coincidiría actualmente con la intersección de la calle que delimita el colegio DOWN, desde La Roche Sur Yon hasta el grupo de viviendas construidas por el Ayuntamiento a finales de los años 50, y que a continuación tenía el llamado campo de fútbol del Espiri, anterior en su origen al de Cabezarrubia.

Ubicación pozos. Ortofo 1966. (Repetida leyenda Pozo 2)

En la cobertura de dicho pozo estaban un transformador de energía eléctrica (es nos parecía) y una fuente de agua potable de 5 grifos, que fue cayendo en desuso a medida que las viviendas del entorno (actuales calles Turia, Darro, Miño) fueron dotándose de conexiones a la red.

El segundo pozo estaba, y sigue estando, en la curva que forma la calle de La Roche Sur Yon con la Ronda de San Francisco. A comienzos de los años 60 del pasado siglo, el pozo estaba cercado con un poyete circular de mampostería, de más o menos 1 metro de altura y el resto, hasta casi los 2 m, con bloques de hormigón que iban cayendo por días. Casi derruido el cerramiento el pozo aparecía tapado con maderas, separadas entre sí, por donde tirábamos piedras para escuchar su ruido al caer. Así permaneció el pozo hasta que finalmente se cubrió con una losa de forjado de hormigón, dejando ver una pequeña parte del murete de mampostería, casi a ras del suelo.

Los pozos uno y dos estaban separados entre sí unos 70 metros, y a las mismas distancias los números 3 y cuatro, dentro ya de la Cerca. El número 3, antes del cauce del Arroyo de la Plata, y el 4, al comienzo de la pendiente hacia el lugar donde se construyeron los edificios para alojamiento de maquinaria.

Ubicación pozos sobre ortofoto 2012.

En la barriada del Espíritu Santo, además de una ermita inexistente para el turismo, se encuentra la charca del Marco, nacimiento de la Ribera que bordea la ciudad, y también se encontraban muchos hornos caleros, porque muchos de los primeros habitantes de la zona eran de oficio caleros. Hasta llegar a los desprotegidos Hornos del Sapillo, donde se encontraba uno de los naturales efluentes de aguas del Calerizo (actualmente tapado por la nave de UDACO), o la Charca Musia, que en la cartografía antigua recibía el topónimo del Espíritu Santo, o la cueva de Maltravieso, sin olvidar que su descubridor fue el picapedrero Telesforo Pérez, conocido como El Francés, que vivía en una casa de la calle Miño.

Pozo nº 2. Restos del cerramiento de mampostería en la actualidad

Gran parte de la historia de Cáceres, incluida la romana Vía de la Plata sobre la que discurre la Ronda de San Francisco, tiene su origen en esta barriada que, por otra parte, no tiene el merecido reconocimiento de la ciudad.

Vale.

En el diario de la tarde “Nuevo Día” se publicaba el 24 de diciembre de 1927 una entrega, la VII, que bajo el título “Hidrología del Calerizo de Cáceres”, firmaba Julián Rodríguez Polo. Una entrega que sitúa en un lugar preeminente del Calerizo cacereño el lugar conocido como el Sapillo, donde, además, existía un Horno que aprovechaba la roca para la producción de cal.

Julián Rodríguez Polo fue un profesor de Física y Química, que participó en la Misiones Pedagógicas y se jubiló como profesor numerario de la Escuela de Magisterio de Cáceres en 1952.

Escribía el profesor Rodríguez Polo en 1927 sobre las aguas existentes en el Calerizo “se hacen bien patentes en las perforaciones, ‘tales como las canteras junto a la ermita del Espíritu Santo, con nivel constante de líquido a los 425 metros de altitud; pozo del Horno del Sapillo; pozos y galerías de la mina la Labradora, a los 423; galería de arrastre de la mina la Esmeralda, a los 420, etc.”

Escribe también el profesor Rodríguez Polo que las aguas del Calerizo tenían cuatro puntos “desaguadores”, situados más o menos al mismo nivel de altitud: a 425 metros el más potente, el del Marco; el del Arropez, a 413, que entonces regaba una zona de huertas; el de la Alberca, a 430 metros y el de la ermita de Santa Ana, a 420. Este último se encontraba en el primer cuarto del siglo XX reducido por los trabajos de las minas de fosforita. En este “desaguadero” es donde se establece la empresa de aguas potables que suministraba a la ciudad de Cáceres.

Hacia la zona del pozo del Sapillo llegaban, además de las aguas subterráneas por la infiltración, aguas superficiales provenientes del llamado regato Plata o de la Plata, por su ubicación junto a la antigua calzada romana, otras correntías y aguas procedentes de la fuente de la Labosilla.

Encontrar hoy el pozo del Sapillo puede ser complicado, aunque su ubicación sea pueda establecer por formar parte de la misma finca del horno. No obstante, habrá que “confiar” en el azar, el mismo que ha aflorado unas cavidades durante las obras de la Ronda Sur Este. Un azar que puede darse en cualquiera de las parcelas para viviendas que hay en el entorno del horno, o bien, si su ubicación más exacta fuera entre el horno y las edificaciones que lo completaban, mediante una búsqueda no excesivamente complicada. Seguramente, en la documentación de las fincas aportadas para la redacción del Plan Parcial SUNP-8, “Vistahermosa”, pueda encontrarse la ubicación más exacta si el citado pozo hubiera estado incorporado al catastro. Será cuestión de localizar el plan parcial.

El mismo Nuevo Dia publicaba en febrero de 1928 un anuncio de arrendamiento del horno del Sapillo, en dos cercas, casa de recreo con cinco habitaciones y cocina, además de un pozo inagotable y un edificio con gran establo para cuarenta reses.

Las imágenes provenientes de las ortofotos de 1945 y 1956 señala en la zona las edificaciones, si bien, en 1930 se dio de baja en la contribución a los hornos, al constatarse la inactivad, aunque es probable que volvieran a ser utilizados tras la guerra civil por la demanda de cal para la construcción.

Vale.

(…) Un musgo amarillento

le lame la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

(…) Ejército de hormigas en hilera

va trepando por él, y en sus entrañas

urden sus telas grises las arañas

A un olmo seco

Antonio Machado

En estos días se han publicado en Cáceres algunas informaciones que hacen referencia a los olmos que jalonan el acceso desde la Ronda de San Francisco a la puerta de la ermita del Espíritu Santo, junto al Bar Los Jardines. Las informaciones se refieren a que son los últimos olmos de ese barrio. 

Es una pena que la grafiosis haya acabado con unos ejemplares de singular porte, y que no dejan sino tras de sí la pérdida de unos árboles que formaban, junto con los dos olivos situados cada uno a un lado de la facha de la ermita, una imagen singular y característica.

Pero no son los últimos olmos del Espíritu Santo, sino que quedan dos ejemplares, uno más “viejo” que el otro, situados junto a la entrada del edificio de los Juzgados, donde resiste la puerta de una antigua cerca, que formaba parte de la misma propiedad, la Huerta del Conde. Enfrente, al otro lado de la calzada que se llamaba camino viejo de Montánchez, se encontraba otra puerta, que daba acceso a la parte noble de la Huerta.

Esta Ronda de San Francisco, cuando todavía no tenía ese nombre, era la entrada sur a Cáceres, que llegaba hasta el ahora mutilado puente de San Francisco. Saliendo de la ciudad, se llegaba a la cerca cuya puerta se conserva y se iba dejando a la derecha lo que con el tiempo se ha venido en llamar barriada del Espíritu Santo, el enclave de población que se asentó prácticamente en el corazón del Calerizo, en el origen de la Ribera.

En el llamado vuelo americano, una fotografía aérea de Cáceres de 1956, se observa la actual ronda con una abundante arboleda, que, en una imagen similar, de 1981, está casi desaparecida.

Muchos de aquellos árboles que daban sombra y señalaban el camino de tierra todavía, eran olmos, a los que ya a finales de los años 50 y hasta casi mediados de los 70, la grafiosis había ido dejando huecos los troncos, los había ido matando. Esos árboles huecos, muertos por dentro, servían en algunos años para ser la parte central de las hogueras de San Jorge, que en el Espíritu Santo de aquellas fechas se preparaban detrás de las escuelas (ahora sede de la asociación de vecinos) y cuyos rescoldos, tras arder toda la noche, seguían rojos en la tarde del día siguiente.

A la izquierda, Fotografía aérea de 1956 (vuelo americano). A la derecha, fotografía de 1981. En ambas se aprecia con nitidez el campo de fútbol del Espíritu Santo, como referencia.

En la misma cabecera de la Ribera, junto a la chara de El Marco, el barrio del Espíritu Santo fue creciendo, a medida que los olmos de la ronda iban sucumbiendo ante la grafiosis. Cuando llegaban las ferias de ganado que se hacían en el Rodeo, los rebaños de ganado lanar, o las vacas o mulos, asnos y caballos, eran conducidos por esa ronda, entre los cada vez más menguados olmos, y cruzaban el barrio por la calle Turia, sin asfaltar, con la tierra colorá tan característica, y con alguna que otra peña en medio.

Plan General de 1961. Plan quinquenal de etapas. Abajo, a la derecha, se ve 9. Era la Ciudad Deportiva del Sur. Fuente: SIG Ayto. Cáceres.

Ese barrio llegó a ser tenido en cuenta en aquellos años por el Ayuntamiento, aunque no sé si para que quedará bien en los papeles o por verdadero deseo de mejorar el barrio o porque los terrenos pertenecían a alguna de las familias que aportaban concejales por ese tercio… En el Plan de Urbanismo de 1961, de los arquitectos García Pablos y Candela, se incluía una “ciudad deportiva” en la zona sur, justo donde ya había en aquellas fechas un rústico campo de fútbol, junto al actual IES AlQazris, que sería desarrollada en la 9ª y última etapa quinquenal, es decir, al cabo de 45 años desde 1961. Es decir, a partir de 2006. Curiosidades.

Ahora, los (últimos) olmos del Espíritu Santo recuerdan a todos los que se perdieron a lo largo de los años, cuando la grafiosis los fue comiendo por dentro, y cómo el Barrio, al mismo tiempo, fue creciendo.

Vale.