Ayer, 15 de mayo, miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, se manifestaron exigiendo un basta ya en la dictadura de los mercados sobre la política, reclamando que no quieren ser los paganos de la crisis, los excluidos. Por ello, muchos están en torno a un movimiento en principio intangible al grito de ¡indignaos!
En realidad, los manifestantes respondían a diversas líneas de llamamientos, entre ellos un sintomático #nolesvotes, auspiciado en las redes sociales por gentes (Enrique Dans, por ejemplo) más interesados en conseguir lo que parece que ayer tuvo algún resultado.
De los miles de jóvenes que ayer se manifestaban, la inmensa mayoría son votantes de izquierdas, de cualquiera de las izquierdas. Seguramente.
Qui prodest? ¿A quién benefician acciones movilizadoras como la de ayer? En un período electoral como en el que estamos, beneficia a la derecha, que asiste, complacida, al espectáculo de la promoción de la abstención. Porque los jóvenes votantes de la derecha no se manifestaron, porque la derecha tiene el voto bien condensado.
Ayer, más que nunca, se vio que el voto es necesario. Que votar es necesario. Para quienes siendo ya mayores de edad no teníamos derecho a voto porque la dictadura (los padres de la derecha actual, de los derechistas actuales) lo prohibía, el espectáculo de llamar a la abstención… solamente a la izquierda supone una derrota.
La derecha, la dueña de los mercados, está muy contenta con que sea la izquierda la que esté haciendo los recortes, para recoger luego el poder limpio de polvo y paja, y ayer brindaban porque los jóvenes que votarían mayoritariamente a las izquierdas se decanten por la abstención.
La abstención siempre favorece a la derecha. Y por eso la propician, la jalean. Que se queden en casa, que ellos, después de misa, votarán todos juntos.
Al comienzo de la democracia, se hacían, por la izquierda, llamamientos al “voto útil”, para construir una mayoría que, con el PSOE al frente, es la que ha desarrollado en España el estado del bienestar, que la crisis quiere arrasar y sobre cuyo futuro solamente el partido en el gobierno está tratando de sostener el larguero. Hacer que la derecha llegue al poder, será dejar caer el larguero. Y no caerá sobre los niñatos de NNGG, no, caerá sobre los miles de jóvenes que ayer se manifestaban.
Por eso, hoy no es el llamamiento al voto útil lo que hay que realizar. Es el llamamiento al voto necesario. Solamente con una masiva afluencia a las urnas se podrá seguir sosteniendo el larguero que sujeta, mal que bien, el estado de bienestar.
En este blog ya he hecho referencia a la corresponsabilidad de los votantes con las políticas que desarrollan sus electos, y la responsabilidad que asume quien se abstiene.
Por eso, porque el voto es necesario, abstenerse ahora tendrá consecuencias incalculables mañana. Y quienes ya pasamos por la tristeza de ausencia de libertad estamos en condiciones de exigir a los jóvenes su complicidad en la liquidación del estado de bienestar si renuncian a ejercer su derecho a votar. Renuncias, nunca.
Y el día 23 de mayo, entonces, les recomiendo afiliaciones masivas a los partidos de izquierdas, a cualquiera de ellos, para cambiar estructuras, para cambiar la política.
Renunciar al ejercicio de la política es renunciar a la libertad. Y sin estado de bienestar, la libertad desaparece.
Vale.

La decisión del concejal Joaquín Rumbo de apoyar el desbloqueo de la contrata del agua, con su voto en favor de la aceptación del informe de la Junta de Extremadura sobre el pleno que aprobó el desestimiento, y de la adjudicación provisional del servicio, a la empresa Acciona, parece haber cogido de sorpresa a la candidata del Partido al Ayuntamiento.

La fotografía de la portada de El Periódico Extremadura del sábado, 14 de mayo, es demoledora, porque demuestra la incapacidad de la candidata de gobernar a los suyos, un reducido grupo de 12 persona, incluida ella, y que aspira a gobernar una ciudad cercana a los 100.000 habitantes.

Hasta ahora, hemos asistido a una decisión tajante, atribuible expresamente, según las informciones publicadas, a la candidata, y que fue la exclusión del concurso del Canal de Isabel II. Decisión que fue revocada por la Justicia, en un auto tan rápido y contundente que pareció señalar que la candidata pudiera ir por vías distintas a la estricta legalidad. A partir de ese momento, sus comparecencias públicas excluían cualquier referencia al asunto del agua, que quedé delegado en el concejal V.P. (las iniciales se corresponden con una entrada en el muro de facebook de la propia candidata).

La posición del grupo popular, desde entonces, ha sido la negarse a admitir que procedía la obligación de resolver el concurso, que llevaría a la adjudicación provisional y que permitiría a las empresas no adjudicatarias la presentación, si lo consideran conveniente, de los recursos que sus servicios jurídicos estimen. Es decir, la normalidad.

Sin embargo, en todo este tiempo, se ha mantenido por dicho grupo que el concurso estaba viciado de ilegalidad, algo que tuvo su culmen en el pleno que aprobó, con una vergonzante moción de urgencia, el desestimiento del concurso (es decir, que todo lo actuado, incluida la aprobación del Pliego por el propio grupo popular, quedaba anulado). Vergonzante, porque se acusó de manera inmisericorde a un funcionario de haber manipulado las valoraciones.

El asunto preocupó tanto, que la propia Federación Empresarial Cacereña exigió explicaciones. O lo que es lo mismo, que se informara de las causas reales por las que se llegó al desestimiento. Esas explicaciones se le dieron a los empresarios en una reunión (a los ciudadanos, todavía, no). En la citada reunión los argumentos de peso jurídico eran los siguientes:

a) “Porque el comienzo del mismo [el concurso] se ha realizado con un año de retraso y dos prórrogas”

b) Porque “el concurso se ha gestionado mal desde el principio hasta el fin, por parte del equipo de gobierno”

c) Porque «hay tres empresas de las cuatro que se han presentado, que han estado en primer lugar para la adjudicación de la concesión del Agua”.

Argumentos, todos ellos, fundados en ¿qué artículos de qué ley o leyes?

En la reunión con los empresarios, además de la candidata, estuvieron Valentín Pacheco, Domingo Nevado… y Joaquín Rumbo.

No es creíble que si el concurso está totalmente viciado y pudiera dar lugar a cualquier tipo de responsabilidades, como ha dicho, sin argumentos (práctica habitual en ese partido, práctica que se llama hipocresía: acusar sin pruebas), el concejal Rumbo se haya querido pegar un tiro en el pie incurriendo en ellas.

La realidad, al día de hoy, es que la candidata del Partido Popular al Ayuntamiento de Cáceres ha demostrado su incapacidad para gobernar a su reducido grupo de concejales y la incompetencia de asumir la dirección de un procedimiento de tanta importancia social y económica como es el asunto del agua. No sirve aquello de saber delegar. Claro que hay que delegar, pero cuando las cuestiones son de primer orden, hay que asumirlas en primera persona, hay que tener capacidad y competencia para ello.

Es muy triste pensar que quien ha demostrado carecer de competencia para asumir los grandes asuntos aparezca como favorita en la próxima contienda electoral. Se dice que el pueblo, cuando vota, no se equivoca nunca. Pero hay que recordar que cuando se ejerce el derecho al voto se está delegando en los candidatos, delegando, porque la responsabilidad de lo que los electos hagan con la confianza que reciban, será de quienes les hayan votado.

Vale.

En un anterior post, hablaba de la hética periodística y cómo un pequeño matiz, sumado diariamente a otros pequeños matices, van creando la necesaria correlación entre la línea empresarial del medio de comunicación y sus clientes. Ya no existe la línea editorial, viejo concepto destruido por intereses económicos, y tampoco existen lectores de periódicos, sino clientes.
Hoy, qué cosas, hoy, vemos cómo un antetítulo desvirtúa una información. En el diario regional HOY se publica una encuesta que, según dicho antetítulo, está realizada por “Ikerfel para HOY”. Pues no es cierto.
El diario regional HOY pertenece al grupo empresarial Vocento, propiedad de las más conspicuas familias de la burguesía vasca, la de Neguri, la que contribuyó con su financiación, junto con la burguesía catalana, la caída de la II República. Hoy, la misma burguesía es propietaria de un gran grupo de comunicación, cuya cabecera es ABC, y cuya línea empresarial, reflejada en todos sus medios, es captar clientes entre votantes de derechas.
Nunca, ninguna empresa ha contratado una encuesta de marketing para que los resultados no le fueran propicios a sus intereses comerciales. Vamos, que todavía no se ha dado el caso, al menos no se ha publicado, de que “8 de cada 10 dentistas consultados por Colgate recomiendan Profidén”.
Pero en la encuesta que nos ocupa, una macroencuesta, observamos serias disfunciones respecto de lo que debería ser un sondeo electoral y no se queda más que en una prospección de marketing. Vamos, que según quien encarga la encuesta, el resultado debe ser lo más parecido al deseado: “8 de cada 10 dentistas consultados por Colgate recomiendan Colgate”.
Teniendo en cuenta, por tanto, el procedimiento, llamadas telefónicas aleatorias, quedan muchas dudas para no cuestionar la fiabilidad del muestreo. Ahí van algunas.
¿Cuántas llamadas han resultado fallidas porque no se ha descolgado el teléfono?
¿Cuántas llamadas han resultado fallidas porque quien ha descolgado el teléfono no tenía 18 años o más y no había ninguna otra persona en la casa?
¿Cuántas llamadas han resultado fallidas porque quien ha descolgado el teléfono, mayor de 18 años, no ha querido participar en la encuesta?
¿Cuántas llamadas han resultado fallidas porque quien contestaba a la encuesta ha decidido no continuar contestando?
La encuesta, ya digo, realizada por encargo de Vocento a Iferkel, se ha realizado entre los días 4 y 22 de abril (18 días), con un total de unas 46.535 llamadas (se entiende que con respuesta y contestación al cuestionario, si considerar las fallidas), lo que da como resultado unas 2.585 llamadas diarias. Si consideramos que la empresa autora del trabajo tiene, por ejemplo, 72 teleoperadoras, el número de cuestionarios completados por cada una de ellas ha sido de 35 diarios, trabajando sábados, domingos y festivos si los hubiera.
Con todo ello, lo más llamativo es la capacidad de la empresa para realizar un trabajo con 46.535 entrevistas en 18 días. ¿Puede ser fiable una empresa de marketing que tiene capacidad para realizar, por ejemplo, 15.000 entrevistas al mes, y haya realidado en 18 días, contados domingos y festivos, más de 3 veces su capacidad de trabajo? La respuesta puede ser doble: triplicando el número de teleoperadoras, lo que es más que dudoso, y/o rebajando el nivel de cualificación de estas para poder cumplir los plazos. Vamos, trabajo basura.

Vale.

Ayer se celebraba el día de la Libertad de prensa, con el fotógrafo Manu Brabo detenido por Gadhafi, el amigo de Aznar. El domingo, el director de un medio regional extremeño publicaba un artículo en el que elevaba de nivel una anécdota, según la cual, los jóvenes no saben que los periódicos se publican todos los días. Claro, para concluir que nuestros jóvenes están todos echados a perder. Una cosa es cierta: los jóvenes no compran periódicos hechos por viejos y para viejos.

Hoy, qué cosas, hoy, en el mismo periódico se puede ver un ejercicio habitual de manipulación. Sutil, pero muy eficaz para los intereses a los que sirve. Y de los que se sirve. Muchas veces no es necesario un gran titular para que una noticia o lo que sea eso quede claramente manipulado. Basta con recurrir a una media verdad, que, cuando se conoce es una mentira completa. En este caso, la media verdad sirve para ayudar al amo.

En la edición en papel, el medio regional suele componer sus noticias de cuatro elementos: una frase que precede al titular de la información, en mayúsculas, pero letra no muy grande, un titular, con letras gordas, y una o dos entradillas, con letras claramente grandes. Luego viene la noticia con la letra pequeña. O lo que es lo mismo: lo que interesa es que se vea el titular, que se vean las letras gordas y la foto. Vaya, sin querer me ha salido un resumen de lo que es, en estos días, un periódico.

Porque el texto de la noticia, como que no, como que no sirve para nada. Y sobre todo, que no puede servir para desmentir las letras gordas.

Junto a una foto de la plana mayor del Partido Gurtelar, se ve un titular y, sobre todo, una entradilla que es una media verdad. Y cuando un periodista está escribiendo una media verdad sobre que está cometiendo un ejercicio de prevaricación, de violación a sabiendas de la libertad de prensa, que, básicamente consiste en contar la verdad.

Dice la entradilla: Monago promete que si gana los parados no pagarán tasas públicas y que acabará con todos los coches oficiales”. Eso, la demagogia al servicio de la demagogia. Porque la entradilla, qué cosas, sencillamente es una media verdad que el propio texto desmiente: “… además de eliminar los vehículos oficiales en la Administración regional, que serán sustituidos por un parque móvil”.

Vaya con el matiz. Pero el director del periódico, el que afirma categóricamente el pasado domingo que los jóvenes no saben que los periódicos se publican todos los días, se dedica al fácil ejercicio, seguramente bien agradecido por quien tiene que hacerlo, de mentir. Porque es lo que hace con la entradilla.

Ayer se celebraba la libertad de prensa. Hoy, qué cosas, hoy, como todos los días, nos encontramos con que los periódicos, los medios de comunicación la pervierten, la contaminan. ¿Quién les va a creer? Ya no existen medios de comunicación independientes, ya la libertad de prensa es una reliquia del pasado. Hoy, qué cosas, hoy, los medios de comunicación son negocios o partes de un negocio mayor, y los periodistas, salvo algún que otro romántico, están al servicio de quien les paga.

Mejor sería reconocer de dónde vienen sus salarios (y no vienen de las empresas editoriales, que son meras intermediarias), vienen de los intereses bastardos a los que se han plegado, algunos, la mayoría, los currantes, por la necesidad, y los menos, los directores, los jefes, porque les gusta. Para quienes hacen del periodismo profesión y no tienen más remedio que aceptar lo que les manda, un respeto. Para los que se sirven de los trabajadores para engordar sus egos, para ellos, el desprecio.

Hoy, qué cosas, hoy, un día después de la celebración de la Libertad de Prensa, vuelve a constatarse que quien paga, manda.

Por cierto, no digo el medio de comunicación regional de Extremadura porque no me apetece. Y porque no quiero que el Open Office se me vuelva a estropear por escribirlo.

Vale.

P.S. Hética periodística. Está bien escrito, es así como se escribe.

Desde hace unos años, se viene celebrando en la ciudad de Cáceres una Bienal Iberoamericana de Grabado, con creciente éxito y con un auge de artistas locales y regionales interesados en este procedimiento de creación.
Por ello, y porque no existe en nuestro ámbito cercano (lo más próximo es Marbella, creo) un Museo dedicado al arte del grabado, sería muy interesante plantearse la creación de un Museo del Grabado Contemporáneo Iberoamericano en Extremadura, que será complemento del MEIAC ubicado en Badajoz.
Desde luego, la ciudad tiene capacidad para albergar un espacio museístico con esa finalidad y existen, en el casco histórico, inmuebles de propiedad pública capaces de acogerlo. Habría que pensar en algún inmueble que pudiera reunir una doble característica: a) ser emblemático en cuanto su porte, capacidad y representatividad para albergar colecciones y exposiciones temporales y permanentes, incluso para crear un patrimonio público, ya sea local o autonómico, con las obras de arte que se vayan incorporando a las colecciones propias permanentes, y b) disponer de espacios próximos o anexos en los que establecer talleres de grabado, talleres que puedan ser utilizados por artistas para la ejecución de sus proyectos o, incluso, para su uso temporal por grabadores reconocidos que pudieran pensar en la ciudad y la región como espacios en los que desarrollar sus creaciones.
Localizar en el casco histórico algún inmueble de propiedad pública, que actualmente pudiera tener poco uso o su uso no ser acorde con la realidad de los tiempos que corren, no será difícil. Ahora que se acerca la campaña electoral sería un buen momento para que los partidos políticos mayoritarios, los que realmente tienen capacidad de gobernar, puedan hacer suya una propuesta como esta de crear un Museo del Grabado Contemporáneo Iberoamericano. Y proponer algún inmueble que pueda reunir unas características como las esbozadas, que lo hay, y, en algún caso, quien lea esto, seguramente pondrá en su memoria fotográfica alguna fachada concreta.

Vale.

Históricamente, en las democracias occidentales, se afirma que “la abstención siempre favorece a la derecha”. Y es cierto. Esto es así porque el voto universal (“un hombre, un voto”) es una conquista de las clases trabajadoras. Como lo fue la conquista del voto femenino por las mujeres. O lo que es lo mismo, frente al voto censitario (solamente podían votar los propietarios), está el voto universal. Los propietarios, los que estaban en el censo de propietarios, creen que la abstención les favorece. No solamente lo creen, sino que la promueven. Porque los no propietarios son, somos más. Y favorecer la abstención elimina contrincantes.
Campañas de desprestigio de la política como las que practican los medios neoconservadores o parafascistas en España, no tienen más destino que el de la desmovilización de la mayoría del electorado. Porque los propietarios (propietarios de la democracia, obviamente) sí acuden a votar, para salvaguardar sus derechos, su pertenencia al censo.
O campañas como la denominada #nolesvotes en las redes sociales, con claros instigadores, tienen como finalidad no la desmovilización general de los votantes, sino la desmovilización exclusivamente de las clases más desfavorecidas y, por su ámbito de desarrollo, de los jóvenes.
Creen los instigadores de la desmovilización que conseguir la abstención de grandes bolsas de población joven les favorece a corto plazo, pero su objetivo es a más largo plazo. El desprestigio de la política, del sistema democrático solamente favorece a los propietarios, de ahí que todos estén agrupados en torno a un partido político que se mueve más en términos de una sociedad mercantil que en términos del desarrollo social y democrático.
A los propietarios, a los que el derecho al voto les viene de herencia, de estar incluidos en el censo de propietarios, conseguir que quienes les arrebataron la capacidad de decidir renuncien, les motiva. Y en estos tiempos de crisis (que a ellos no les afecta) están tratando de alcanzar la renuncia total de las clases trabajadoras a intervenir en política.
Que el sistema de partidos no es perfecto, vale. Que la democracia, como decía Churchill, es el menos malo de los sistemas también. Pero renunciar a ejercer el derecho a decidir es una claudicación que los trabajadores, las clases medias no se pueden permitir. Y los jóvenes, menos.
Los jóvenes, los que más están sufriendo el azote de la crisis, tienen muchas opciones: echarse en brazos de la derecha censitaria y firmar su aniquilación política, renunciar a ejercer derechos democráticos y alcanzar la esclavitud económica, movilizarse en torno a colectivos reivindicativos o participar activamente en partidos democráticos de izquierdas para con su fuerza cambiarlos y llevarlos a que las conquistas sociales no pueden ser derrotadas.
No sirven el abandono, la renuncia o la claudicación, que es lo que buscan quienes se pregonan neoliberales y en realidad están tejiendo un sistema político y económico de perpetuación del voto censitario y la exclusión del voto de los asalariados, de los parados.
En España, la derecha económica, política y mediática no busca la ganancia en las urnas solamente, sino que está haciendo prisioneros a los colectivos más débiles, parados y jóvenes, para explotarlos en los nuevos campos de algodón.
Vale.

Cuando aún faltan días para el comienzo de la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo de 2011, es tiempo de plantearse alguna reflexión. La primera y principal es que los ciudadanos, cuando ejercen su derecho al voto, nunca se equivocan. Votamos libremente, y votamos según nuestros intereses, afinidades y afectos. Y el resultado de las urnas es inapelable.
La segunda reflexión es que, al socaire del auge de las nuevas tecnologías, del uso cada vez más extendido de internet y de la importancia que tienen las redes sociales, junto con otras variables, la participación que reclaman los ciudadanos va más allá del día en que se celebran las elecciones. Los ciudadanos van modulando sus ganas de participar, incrementándose de unas elecciones a otras (con independencia de que, luego, el día de depositar el voto, se acuda o no al colegio electoral).
La tercera es algo que siempre se olvida: los ciudadanos no nos equivocamos nunca, pero somos responsables de que el ejercicio del gobierno (local, autonómico, estatal o europeo) lo ejerza uno u otro partidos. Porque ha sido, porque es nuestra decisión.
Los ciudadanos, cuando votamos, decidimos. Y no nos equivocamos. O eso creemos. Porque la responsabilidad que depositamos en quienes son objeto de nuestras preferencias no termina en la introducción de la papeleta en la urna. Esa responsabilidad continúa durante toda la legislatura.
Los ciudadanos, en definitiva, somos responsables, o corresponsables, de los actos de gobierno que se realizan en nuestro nombre y con el aval de nuestro voto.
La exigencia a los cargos públicos del recto ejercicio de los cargos para los que los elegimos también tiene una contrapartida: cuando durante una legislatura un gobierno (local, autonómico y local) adopta decisiones en contra de los intereses de los ciudadanos, no debe extrañarnos que quienes no votaron a ese gobierno reclame a los que sí lo votaron su parte de responsabilidad.
Ahora que se acercan unas elecciones, por tanto, debemos reflexionar si nuestro voto se mantiene fiel o se cambia. Debemos reflexionar sobre qué destino queremos darle a nuestro voto y cuáles son los valores que debemos tomar en consideración. Porque esa es otra: votamos según nuestros intereses, nuestras afinidades, nuestros afectos. Pero nunca debemos olvidar que con el voto depositamos una parte de nuestros valores, o que nuestros valores ciudadanos forman parte de la papeleta que introducimos en la urna.
En muchas ocasiones, y las encuestas demoscópicas se encargan de resaltarlo (para garantizarse un adecuado mercado empresarial, no por otra cosa), votamos a la contra. O lo que es lo mismo, se nos incita más a votar en contra de un determinado gobierno sin que sepamos bien si ese voto no se volverá contra nosotros.
Por eso, cuando se conozcan los resultados de las elecciones del 22M, habrá que felicitar a los partidos ganadores (que no son todos, aunque las noches electorales lo parezcan), a los votantes que han decidido ese resultado. Y al día siguiente de que se formen los gobiernos que resulten, éstos estarán sometidos a la crítica (más o menos acentuada en un período inicial de cortesía). Y los votantes, los ciudadanos que con su voto hayan contribuido a que se formen tal o cual gobierno deberán aprender que serán responsables, corresponsables, de las decisiones que esos gobiernos tomen.
No vaya a ser que, como sucede muchas veces, si a alguien se le dice, tras escucharle una crítica a un determinado cargo público, que tanta responsabilidad tiene ese cargo como el ciudadano que lo ha votado, nadie asuma esa responsabilidad. De ahí que votar a la contra, que votar en contra, acarree luego penalidades y vergüenzas que se podrían haber evitado.
Vale.

Hace unos días (11 de abril) posteaba en este mismo sitio sobre la única salida que le quedaba al candidato del Partido Gurtelar de Extremadura: convencer a sus correligionarios portugueses de derechas para que no paralizaran el proyecto del AVE en el país vecino, para conectar Lisboa con Madrid, lo que beneficiaría, sin ninguna duda, a esta tierra.
Mi post nacía de unas declaraciones de la protavoz del PSOE de Extremadur, y antes de conocer unas declaraciones del Secretario General de Extremadura del partido de la derecha, Fernando Manzano, en las que decía, según 20minutos.es: “El presidente del PP extremeño, José Antonio Monago, defenderá en una reunión que mantendrá «en los próximos días» con líderes del PSD portugués el carácter «primordial» del AVE para el «desarrollo» de Portugal, España y Extremadura, en un momento en el que «nunca estuvo más en el aire todo (sobre dicha infraestructura) que a día de hoy» (http://www.20minutos.es/noticia/1017416/0/).
Desde ese día, el presidente del partido derechista extremeño, José Antonio Monago, sigue sin entrevistarse con sus correligionarios portugueses, y ayer se conoció que el gobierno luso, en funciones, decidió terminar con el proyecto. Un gobierno en funciones porque la derecha portuguesa consiguió lo que intentó la derecha española: cargarse al gobierno. Hasta para eso es inútil la derecha presidida por el currante Mariano.
Hoy se ha conocido que el ministerio de “Fomento lanza la licitación de la línea de alta velocidad a Extremadura por más de 3.829 millones de euros, a través de la colaboración público-privada” (http://www.europapress.es/extremadura/noticia-fomento-lanza-licitacion-linea-alta-velocidad-extremadura-mas-3829-millones-euros-20110426142738.html).
Mientras que el gobierno socialista español sigue dando pasos adelante con el proyecto, el portugués, fagocitado por la derecha, ha decidido paralizarlo.
Y, a todo esto, el presunto líder (¿qué es un líder? ¿qué virtudes y capacidades debe reunir un líder? ¿cualquiera es líder por el hecho de ocupar un cargo?) de la extrema derecha en Extremadura sigue sin ser capaz de entrevistarse con sus correligionarios portugueses. Y no lo hace porque ya sabe la respuesta: no quieren ni oír hablar de semejante proyecto porque no creen en Europa, y, lo que es más grave, porque consideran que conectar Lisboa con Madrid les hará más dependientes de la economía española.
Al final de toda esta historia, es probable que Monago vaya a Elvas a hacer el paripé con algún dirigente de medio pelo portugués. Como mucho.
Y a comprar unas toallas.
Vale.

La máxima que titula este post no sé si será cierta o no, pero ayuda en muchas ocasiones a entender algunas cuestiones. Decía León Felipe que “para enterrar a los muertos, cualquiera vale, cualquiera, menos un sepulturero”.
En estos tiempos convulsos, en los que una crisis del modelo capitalista está fagocitando con fuerza cualquier posibilidad de resolverla si no es ahondando más en la brecha económica, que beneficia exclusivamente a los poderosos, la realidad nos está llevando a una situación en la que cualquier mercancía es buena para obtener beneficios, para engordar la cuenta de resultados.
También sucede en el campo de las ideas políticas y en la puesta en práctica de esas ideas. Los valores estables ya no sirven si no cotizan en bolsa: la razón, el criterio, la verdad… ya no sirven si no se traducen en beneficios económicos.
Las empresas que tienen negocios editoriales y de prensa (en cualquier soporte) anteponen la obtención de beneficios a cualquier cosa. Incluida la verdad. Algunas actúan con vehemencia y griterío, como el Grupo Intereconomía (con accionistas que pagaron el tamayazo), y que la Federación de Asociaciones de la Prensa consideran que no actúa conforme a los criterios éticos del periodismo, como si tal cosa existiera.
Otras, como el Grupo Vocento, heredero natural e ideológico de la Editorial Católica, considera que la verdad no existe, que es un instrumento al servicio de la contabilidad empresarial. Pero no grita como Intereconomía, sino que va distribuyendo por sus medios determinados argumentarios para extenderlos por el territorio, como si de una invasión militar se tratara. Ocupar el territorio para someter a los enemigos y favorecer a los amigos siempre le ha ido bien a la burguesía de Neguri.
En esta sibilina actuación del grupo Vocento nos encontramos ayer, 21 de abril, con un artículo en el Diario Las Provincias, cuyo arranque no puede ser más demoledor como declaración de principios: “La Justicia es demasiado importante como para que solo sepan de ella los jueces”. Esta afirmación ilustra la opinión sobre el asunto Troitiño. Aunque cita lo sucedido en su día con Josu Ternera, y la crítica a la Justicia pudiera entenderse razonable, no deja de ser curioso que un medio de comunicación afirme, sin pestañear, lo que dice el autor del artículo en su arranque.
En estos tiempos convulsos en los que el capitalismo salvaje sigue campando a sus anchas, cabe decir, sin pestañear: “La verdad es demasiado importante como para que solo sepan de ella los periodistas”. Porque dejar la verdad en manos de los periodistas es asumir que la verdad será ensuciada con la tinta con la que los dueños de los periódicos imprimen sus cuentas de resultados.
Claro que la Justicia debe estar en manos de los jueces y sólo de los jueces. Porque, al final, lo que el artículo en cuestión hace es justificar, por la vía de la omisión, la actuación de Trillo en el tema Troitiño.
¿Acaso cree el periodista que él lo haría mejor que los jueces? ¿Acaso afirma el periodista que él siempre dice la verdad cuando la verdad que pregona es la que le interesa a quien le paga?
Estamos muy acostumbrados a saber más que los demás. Y a demostrarlo día a día. Pero no es lo mismo lo que un ciudadano cualquiera diga en la barra de un bar, que lo que un medio de comunicación publique. El ciudadano, allá él con sus cosas. El medio de comunicación publica lo que le parece bien a la empresa, si eso produce beneficios. El periodista, simplemente, porque le pagan. La verdad, la realidad, el criterio, la razón… si caen del lado de lo que escribe o dice, bien. Si no, qué más da, lo que importa es el dinero.
Vale.

Tenía pensado no postear en algún tiempo, pero trasteando por la red me he tropezado con este comentario de José Antonio Monago en su muro del caralibro:
La portavoz del @psoeex me solicita que convenza al PSD de la bondad del AVE… Y no gobiernan los socialistas en Portugal? Y no decía Sócrates también que estaría el AVE en el 2010?… No puedo entender esta declaración de mi paisana…
Vayamos por partes. Y en algunos casos voy solamente a hacer referencias, sin acudir a hemerotecas.
En primer lugar, con motivo de las últimas elecciones portuguesas quedó meridianamente claro que el partido de derechas (como el Partido que en Extremadura preside Monago) portugués se presentaba ante su electorado con la pretensión de no seguir adelante con el proyecto del AVE que conectará Lisboa con Madrid. Ese partido de derechas perdió las elecciones.
En segundo lugar, con motivo de los sucesivos planes de ajuste llevados a cabo por José Sócrates, siempre se ha mantenido el proyecto de AVE, aunque en algún caso con algún retraso en su ejecución, pero con la vista puesta en la vertebración ibérica de la que la Alta Velocidad es un elemento indispensable. El partido de derechas portugués siguió manteniendo la eliminación del proyecto.
En ambos casos, Monago se dedicó a criticar al gobierno socialista sin tener agallas para dirigirse a sus correligionarios y exigirles, con igual contundencia al menos, que no desistieran del proyecto de Alta Velocidad.
Ahora, cuando el partido correligionario del que preside en Extremadura Monago ha conseguido lo que ni él ni su presidente nacional han sido capaces de alcanzar en España, Monago se muestra en grado sumo cínico.
La derecha portuguesa ha sido capaz, para asombro de Europa, de tumbar el gobierno de Sócrates, y, con ello, poner en gravísimo riesgo el proyecto de AVE ibérico, Monago es incapaz de alzar la voz. No le sale del cuerpo.
En un ejercicio de cinismo dice que en Portugal gobiernan los socialistas, cuando la derecha reaccionaria portuguesa ha conseguido la caída del gobierno y someter al país al chantaje del rescate.
El señor Monago no tiene ni agallas para ir a Elvas y decirle al presidente de la Cámara Municipal que no se preocupe, que habrá AVE. No. Sabe que el PSD portugués ha sido capaz de tumbar el gobierno de su país y venderlo para un rescate vergonzoso.
A Monago, en su cínica respuesta, en su respuesta cobarde, se le ve el plumero: el plumero de pertenecer a un partido de derechas, muy de derechas, que por la incapacidad de sus jefes nacionales no ha conseguido lo que pretendió en mayo de 2010: la caída del gobierno socialista.
A Monago habría que preguntarle si su partido, que tanto pide elecciones anticipadas, conoce el artículo 113 de la Constitución. Quizás nunca haya llegado hasta él.
A Monago habría que preguntarle si tiene algo que decirle a sus correligionarios portugueses para que ante la próxima contienda electoral, bajo el paraguas del chantaje, del rescate, sean capaces de incorporar a sus propuestas el proyecto ibérico vertebrador de la Alta Velocidad.
Pero para eso, Monago, no compra kinders.
Vale.