Archivos para November 30, 1999

 

En agosto de 2012, recién comenzada una serie de entradas en mi sitio en la red sobre la deplorable situación de la ciudad de Cáceres, bajo el epígrafe “Cáceres, cerrado por falta de uso”, incluí al Espacio para la Creación Joven, realizado por el gobierno socialista en la legislatura anterior (2007-2011).

El actual equipo de gobierno, del Partido Popular, que goza de una mayoría absoluta aplastante, se encontró, en junio de 2011 el ECJ terminado en el antiguo Molino de Aceite de la Ribera del Marco.

Desde entonces, de junio de 2011 hasta ahora han pasado tres años en los que la mayoría aplastante del Popular ha demostratado una aplastante incompetencia.

Hoy, un concejal de esos de la mayoría absoluta publica un artículo lleno de lugares comunes y un tufo de soberbia propios de otros tiempos.

Uno de los lugares comunes, frases hechas o tópicos, como se les quiera llamar es que “a partir de septiembre van a tomar la temperatura de los jóvenes de la ciudad”. ¿Colaboración con el colegio de enfermería, algún centro de salud próximo, práctias de la Escuela Universitaria?

El concejal, que en ningún momento dice que el edificio se lo encontraran terminado, se refiere a a que han tenido que pedir socorro a la Junta de Extramadura para finalizar las obras (¿no han tenido tiempo en tres años de asfaltar el acceso, que era lo único que faltaba?

Que se tarden tres años en asfaltar 80 metros de camino demuestra la temperatura política de una mayoría aplastante de los concejales.

Pero es más. Ese mismo concejal que hoy se marca el farol de que van a poner en marcha el ECJ para que los jóvenes de la ciudad… ese mismo, y todos sus correligionarios votaron el jueves (¿el mismo día que el técnico del área de juventud redactó el escrito para la firma del concejal que hoy publica el HolaPP?) en contra de una propuesta de la oposición que pedía mayor participación de los jóvenes en los asuntos de la ciudad.

Que ahora se anuncie que el dinero para poner en marcha el ECJ venga de la Junta de Extremadura, quiere decir que la mayoría aplastante de los concejales del Partido Popular han estado desde junio de 2011 tocándose las narices con este y con otros muchos asuntos. Y ahora, cuando ya se vislumbra la cuenta atrás de la legislatura, piden socorro al gobierno de Iván Redondo para que les lance un salvavidas, un salvavotos.

Eso de tomar la temperatura de los jóvenes para poner en marcha el ECJ es una solemne estupidez, propia de quien no tiene ni puñetera idea de lo que los jóvenes necesitan y llevan tres años en el ¿gobierno? pasando olímpicamente de ellos. Porque además, parece que lo que pretenden es que la concejalía del área esté en ese espacio. Esto es otra mayúscula estupidez. El EJC se concibió para los jóvenes, para que pudieran tener un espacio en el que desarrollar sus capacidades creativas y culturales. Y meter el poder que sobre estos asuntos representa la concejalía es condenar al fracaso el conjunto.

Porque si los jóvenes “huyen” de algo es de tener en el pescuezo el aliento “de los que mandan” cuando se trata de arrancar ideas, de crear, de ensayar… Y la burocracia de la concejalía será un yugo sobre los jóvenes. A no ser que sea eso lo que pretenden… someter a los jóvenes con un yugo.

Mientras el Partido Popular se dedica a rechazar iniciativas de la oposición para que los jóvenes tengan más participación en los asuntos públicos, el propio partido es el encargado de querer vender lo que otros hicieron. Y lo venden mal.

Mientras Cáceres está cerrado por falta de uso, uno se va dando cuenta que lo que está falta de uso es la capacidad de la mayoría aplastante de los concejales del Ayuntamiento de Cáceres.

https://cercadelasretamas.com/2012/09/15/caceres-cerrado-por-falta-de-uso-vi/

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Fue que las hojas parroquiales que se venden en los quioscos de Cáceres se hicieran eco de que el Ministerio de Defensa había puesto en venta lo que queda del Cuartel Infanta Isabel para que hayamos asistido a una auténtica sucesión de postureos por parte de la alcasenadora de Cáceres, Elena Nevado. En dos días hemos pasado del “creo que Defensa debería ceder gratuitamente el Cuartel” al “no descarto acudir a los tribunales”. ¿Qué paso entre los días 14 y 17 de mayo? Pronto lo sabremos.

Pero la bravata de amenazar al Ministerio de Defensa con llevarlo a los tribunales no es sino una capa para esconder incompetencias. Porque, ¿vamos a ver, para qué quiere el Ayuntamiento de Cáceres un edificio para el que no tiene dinero con el que ponerlo en uso, el que sea, cuando tiene otros abandonados?

El ayuntamiento de Cáceres, presidido por Elena Nevado, a la sazón, también, senadora del Reino de España, dispone de un edificio de unas 40 viviendas cerrado a cal y canto en Aldea Moret, para el que no tiene dinero con el que rehabilitarlo, y para el que no tienen ningún proyecto.

Y quiere el Cuartel Infanta Isabel

El ayuntamiento de Cáceres, presidido por Elena Nevado, a la sazón, también, senadora del Reino de España, dispone de un edificio, el antiguo Molino de Aceite de la Ribera del Marco, terminado para que sea Espacio para la Creación Joven, y para el que no tiene dinero ni ideas ni proyectos con los que ponerlo en servicio.

Y quiere el Cuartel Infanta Isabel.

El ayuntamiento de Cáceres, presidido por Elena Nevado, a la sazón, también, senadora del Reino de España, tiene un edificio, el antiguo Mercado de Abastos de la Avenida de la Bondad, sin uso, abandonado, para el que no tiene ni dinero, ni ideas ni proyectos con los que ponerlo en servicio.

Y quiere el Cuartel Infanta Isabel.

El ayuntamiento de Cáceres, presidido por Elena Nevado, a la sazón, también, senadora del Reino de España, tiene un edificio, el del Instituto Municipal de Asuntos Sociales IMAS, que quiere abandonar porque no tiene dinero para tapar las goteras.

Y quiere el Cuartel Infanta Isabel.

El ayuntamiento de Cáceres, presidido por Elena Nevado, a la sazón, también, senadora del Reino de España, tiene a su disposición mediante convenio suscrito hace años el que se construyó para hospital infantil, el Valhondo, y son cada vez más crecientes los rumores que dicen que quiere abandonarlo porque no puede subvenir a los gastos de mantenimiento.

Y quiere el Cuartel Infanta Isabel.

El ayuntamiento de Cáceres, presidido por Elena Nevado, a la sazón, también, senadora del Reino de España, ha rechazado, por falta de dinero para arreglarlo y ponerlo en funcionamiento, el edificio de la Junta de Extremadura en la calle Reyes Huertas, edificio que le cedían por la cara y dijo que no.

Y quiere el Cuartel Infanta Isabel.

Para responder a lo que pudo pasar entre el 14 y el 17 de mayo de 2013 habría que recordar algo que el común de los ciudadanos no conocen: los edificios, la infraestructura de Defensa dependen directamente del Secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, con quien la alcasenadora Nevado se entrevistó el 16 de mayo de 2012. Quizás algunos recuerden aquella entrevista porque a la salida, en plena Castellana y mientras el consejero de los mejores, Nevado Batalla y la alcaldesa Nevado hablaban para Canal Extremadura, pasó un chorizo de poca monta perseguido por la policía.

Lo que pasó en aquella entrevista debería, algún día, explicarlo alguna de las tres autoridades presentes: el Secretario de Estado, el Consejero Batalla o la alcaldesa Nevado. Aquella entrevista era para el asunto del Cefot, pero el cambio de rumbo dado entre el 14 y el 17 de mayo últimos quizás tenga mucho que ver con aquella audiencia de 2012. Mucho.

Vale.

El Periódico Extremadura (www.elperiodicoextremadura.com) publica hoy, 5 de abril de 2013, una información sobre los autobuses, una más: “Un juzgado cuantifica en 8 millones la deuda del Ayuntamiento de Cáceres con Busursa”.

Esta noticia viene a dar continuidad a una serie de ellas en las que los medios de información, los concejales, la alcasenadora Elena Nevado, los vecinos opinan, informan, desinforman y parlotean sobre cuál es el coste, lo que supone en el presupuesto municipal, la necesidad de acudir al interés general para hacer recortes… pero no he visto ninguna información que hable de la realidad.

Con motivo del último hachazo al servicio (que no al presupuesto) que le dio el actual gobierno del Partido Popular, he podido ir conociendo y asentando algunos datos que ya me sonaban, pero que ahora se confirman y demuestran la ineptitud de quienes dirigen el Ayuntamiento.

Cuando el Ministerio de Hacienda de Montoro rechazó en marzo el plan económico que presento el Ayuntamiento de Cáceres (única capital de provincia a la que Hacienda devolvió el plan), obligó a Elena Nevado y sus correligionarios a hacer drásticos recortes: un 23% en 2013 y un 15% en 2014. Sin duda, en las cuentas presentadas al alumno aplicado de Rodrigo Rato, figuraba (debía figurar) la deuda con Busursa, pero no creo que estuvieran los 8 millones de euro a que se refiere hoy El Periódico Extremadura. O lo que es lo mismo, el recorte presupuestario municipal en 2014 superará el 15% en bastante.

En ese recorte del 23% para este año se incluyeron unos 600.000 euros en disminución del déficit del servicio de autobús urbano, que desde la marcha de la empresa del empresario modelo de Esperanza Aguirre, Gerardo Díaz Ferrán, presta la levantina SUBUS. Pero solamente se tocó el servicio, es decir, que la disminución se hacía exclusivamente a costa de prestar un peor servicio. Y eso lo notamos quienes usamos el autobús y los que ven los números en el Audi oficial nunca llegarán a verlo.

Cuando Hacienda, cuando Montoro obliga a unos drásticos recortes (un 23% es drástico), el Ayuntamiento no entró a disminuir el coste del servicio. Y no lo hará. Entre otras cosas, porque sería reconocer que quien adjudicó el servicio lo hizo causando un grave perjuicio a la ciudad. Un perjuicio que ahora obliga a pagar en el juzgado 8 millones de euros que no están en la caja ni lo estarán nunca.

El Ayuntamiento paga el transporte urbano a 2,4 euros por kilómetro recorrido. Ese es el contrato que el gran gestor de la derecha firmó con don Gerardo, actualmente domiciliado en un palacio de propiedad estatal. Que no se olvide. Y la actual alcasenadora Elena Nevado no se ha atrevido a negociar cuando Montoro ha ordenado el recorte.

La actual empresa concesionaria dispone en Alicante y otras zonas en las que opera de vehículos más pequeños, que consumen menos, es decir, cuyo kilómetro de rodaje es más barato. A la empresa se le puede exigir que traiga esos vehículos más pequeños, en buenas condiciones de uso, y así el presupuesto municipal ahorraría bastante.

Como también podría resultar más barato si el Ayuntamiento revisara, de verdad, los costes de esos 2,4 €/km: combustible, gastos de personal, mantenimiento, seguros, etc. Porque seguramente el beneficio industrial podría rebajarse conociendo realmente los costes.

También, recientemente, la empresa ha hecho llegar al Ayuntamiento la necesidad de renovar la flota. Renovación que puede pasar por la compra de vehículos con menos gasto en combustible (gas natural, por ejemplo), de tamaños volúmenes más adecuados, que permitan una reducción notable del coste por kilómetro.

Ya que tenemos que pagar un contrato demencial a mayor gloria de don Gerardo, y que hay que seguir, hasta la nueva concesión, pagando la incompetencia del gran gestor de la OJE, tratemos de reducir los daños que esa gestión causa a las arcas municipales.

Es probable que mucha gente desconozca que el único criterio de pago del servicio de autobuses urbanos a la empresa concesionaria es el del km recorrido. Y es probable que mucha gente también desconozca que el precio por ese km recorrido sea de 2,4 €. Y a partir de ahí, las conclusiones las han de sacar quienes crean que hay otras formas de reducir los gastos, de recortar, y no solamente perjudicando a los ciudadanos, que es lo fácil, el recurso fácil del político indolente. Y es así, gestionando de verdad, con determinación, como se defiende el interés general, aunque ya se sabe que para algunos, el interés general es generalmente el suyo, que aquí nos conocemos todos.

Vale.

El Boletín Oficial del Estado publicaba el 16 de junio de 2011 el Decreto 92/2011, de 20 de mayo, por el que se declara bien de interés cultural, con la categoría de lugar de interés etnológico, el poblado minero de «Aldea Moret» en el término municipal de Cáceres. Una larga reivindicación que en diversas ocasiones estuvo a punto de fracasar y hacer olvidar el único y más importante rasgo de industrialización de la ciudad de Cáceres a partir de los aprovechamientos mineros.

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Esta declaración de BIC del Poblado Minero incluye un conjunto de espacios e inmuebles cuyas características se detallan el el Decreto y cuya recuperación va a ser más lenta de lo deseable. Y esa lentitud se achacará por quienes nunca quisieron su conservación a causas económicas. De hecho, así viene sucediendo.

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En los últimos días he podido observar cómo uno de los puntos concretos del conjunto, la Mina de la Esmeralda está sufriendo un cambio que, cuando menos, suscita interés y pone en guardia a quienes consideramos que el Bien de Interés Cultural ha de mantenerse y cumplirse.

La torre de la Mina viene siendo rodeada de un andamiaje que no se sabe la finalidad, puesto que no ha trascendido públicamente que vaya a realizarse ninguna actuación de ningún tipo sobre ella. Y cuando esto sucede, nada bueno puede esperarse.

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Dice el Decreto de Declaración de BIC sobre la Mina de la Esmeralda:

Mina de la Esmeralda.

Esta mina de fosfatos tenía una extensión de 120.000 m2. La mina obtuvo su concesión como mina de fosfatos en 1878, si bien, la concesión de su Demasía es de 1876, por lo que lo más normal es que sea anterior a su demasía.

Actualmente es de las minas que más restos de sus instalaciones conserva y es uno de los pocos ejemplos que quedan para estudiar las viviendas de los mineros asentados junto a los pozos de las minas. Además de poseer la única chimenea que se conserva de los viejos hornos, es también la única que conserva las torres de acero de las instalaciones que abastecían de agua a Cáceres. Para ello se creó la Compañía de Aguas de Cáceres el 21 de Enero de 1899. Actualmente sigue abasteciendo de agua a varias urbanizaciones de la ciudad de Cáceres.

Que sobre ella se esté actuando, porque un andamiaje de ese porte no se coloca para nada, y que no haya trascendido nada, puede deberse a que nada bueno ha de esperarse.

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Compete a las autoridades públicas, Ayuntamiento de Cáceres y Junta de Extremadura, velar por el exacto cumplimiento de las normas que amparan el Patrimonio Histórico, y más especialmente cuando ya existe una declaración de Bien de Interés Cultural.

En concreto, el Anexo descriptivo que se incorpora al Decreto de Declaración de BIC determina, de modo expreso para la Mina de la Emeralda, las condiciones urbanísticas que la protegen y que han de incorporarse al Plan General Municipal de Cáceres y establece que las actuaciones que se realicen solamente serán las que se orienten a su puesta en valor.

Con respecto a la zona de las bocaminas en el cerro de la Mina La Esmeralda, la delimitación del bien de interés cultural coincidirá con el Sistema General de Zonas Verdes / Espacios Libres del Sector de Suelo Urbanizable S 3.02 del Plan General Municipal de Cáceres. Se delimita un entorno de protección que va desde la línea de este Sistema General hasta la línea establecida en esta declaración.

Dentro de la delimitación del bien de interés cultural en este ámbito, sólo se permitirán actuaciones públicas de puesta en valor del mismo. En el entorno de protección los usos permitidos serán los de Zona Verde y edificaciones Dotacionales Públicas correspondientes a las dotaciones locales que se obtengan de la aplicación de los estándares urbanísticos del Sector S 3.02. Todas las actuaciones deberán ajustarse al art. 33 de la Ley 2/1999 de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, y contarán con informe previo preceptivo y vinculante de la Consejería de Cultura y Turismo. Dichas condiciones deberán incorporarse a la normativa del planeamiento de desarrollo del Sector 3.02 del Plan General Municipal de Cáceres.

Resultaría conveniente, cuanto antes, que por la autoridad urbanística, el Ayuntamiento de Cáceres, se aclare si se han concedido permisos o licencias para actuar sobre la Mina de la Esmeralda y en qué condiciones lo hubieran sido, y por la Consejería competente de la Junta de Extremadura saber si esas posibles licencias se ajustan a las determinaciones del Decrecto de Declaración de BIC.

Vale.

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Siguiendo con esta serie de entradas sobre edificios cerrados por falta de uso, en Cáceres, que a este paso se encamina al cierre total, llegamos al número 11 de la Calle Muñoz Chaves, que es definida así en el Plan Especial de la ciudad:

Edificio casa-palacio de amplísimas dimensiones en tres plantas con fachadas a callejón de San Benito y Muñoz Chaves y traseras a Nidos. La principal a Muñoz Chaves con importante composición de huecos jerarquizados con balcones y con recercos y rejas en planta baja. Esquinal labrado en sillería moldurada. Fachada a San Benito sin acabar y huecos elementales. Dos patios, importante escalera y salas.

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El inmueble, del s. XVIII, ya en la redacción del Plan Especial, años 80, se señalaba una condicón deficiente para el inmueble, y fija la propiedad en la familia Trespalacios. Como referencia, al condado de Trespalacios pertenecía la finca denominada Las Golondrinas, en la zona de las Torres (Torreorgaz, Torremocha…) y lugar preferido por cierta nobleza para el ejercicio de la caza fácil con muchos secretarios.

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El Plan Especial, a la vista de un estado deficiente del inmueble, de notable importancia y volumen, reclamaba una rehabilitación rigurosa. Más de 30 años después, la situación sigue siendo deficiente, la rehabilitación sigue siendo necesaria y la calle de San Benito, cerrada, solamente se abre porque en los bajos de este inmueble se guardan algunas andas de pasos procesionales de la cercana iglesia de Santiago de los Caballeros.

Un inmueble como este, situado en un entorno que acoge otros de volúmenes similares (acera de los pares de la calle Muñoz Chaves, donde está la sede del Colegio Notarial, por ejemplo) y junto a la Real Audiencia de Extremadura, debería ser objeto de especial atención. Su condición de edificio privado no exime a las administraciones públicas (Junta de Extremadura, Ayuntamiento de Cáceres) de vigilar que su estado no siga deteriorándose y procurando encontrar las mejores soluciones para que pueda recupararse.

Hace años (años 90) la propiedad planteó alguna alternativa de uso, para dedicarlo a residencia de mayores u hotelero, pero la conformación de sus muros de carga, con una distribución muy extendida en los siglos XVIII a la primera mitad del XX (nos referimos a edificios ya construidos con ciertas características de construcción de inmuebles más industrializada, menos artesanal que los antiguos palacios). Esa distribución interior se caracteriza por el paso de unas estancias por otras, con muros de carga con los huecos de paso, que hacen muy complicada la rehabilitación, que pasaría, en inmuebles como este, por el completo vaciado interior, perdiéndose elementos como la escalera principal o el dimensionado de salas, una de sus características fundamentales, que se aprecia en una primera sala de acceso, en la fachada principal a la calle Muñoz Chaves, de notables medidas.

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Cáceres, cuyo conjunto monumental es merecedor de la distinción de Patrimonio de la Humanidad, no puede permitirse que edificios tan notables como este, de 2.638 m2 de superficie construida, equivalente a 26 viviendas de 100 m2 construidos, vayan demostrando el inexorable e implacable transcurso del tiempo. La fachada, en una calle estrecha, sombría, recibe la humedad y la va tatuando en la fachada, en la mampostería, con signos de una vejez sujeta a una falta de cuidados que no acompaña con la monumentalidad de sus balcones y huecos, cuya verticalidad destacan en la ciudad.

Y este edificio, además, tiene una fachada lateral, la de la calle de San Benito que es un referente en el imaginario local (para ciertas edades, claro). Hasta la construcción de la prisión provincial al sitio de las Vegas del Mocho, a la prisión provincial se accedía por esta calle, a la que da la casa Trespalacios y, también, la Real Audiencia. Y su estrechez era reconocida con el dicho: “más estrecho que la calleja de la cárcel”.

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La fachada a la calle de San Benito, sin terminar como se recoge en el Plan Especial, tiene el encanto, precisamente, de econtrarse sin terminar, lo que le da un pátina de edificio que, terminado, debería ser espectacular… pero también que en vez de saberse que está sin terminar, aparece como una parte ya arruinada.

Vale.