Bienvenido, míster Marshall en Cáceres.

En 1954 se produjo un accidente aéreo en las proximidades de Cáceres. Un avión norteamericano se estrelló a unos 5 km de la ciudad, resultado dos tripulantes heridos leves y los otros tres ilesos. Cómo contó la noticia el Extremadura, diario de acción católica, es un ejemplo de servilismo, en unas fechas en las que el régimen de Franco trataba de saltar el aislamiento internacional negociando con EEUU el establecimiento de bases americanas en España. Un año antes, se había estrenado con gran éxito “Bienvenido, míster Marshal”, de Luis García Berlanga.

Aquí la noticia tal cual la contó el Extremadura, diario de Acción Católica.

El accidente de esta madrugada

Un bimotor de transportes de fuerzas norteamericanas se estrelló en la finca denominada “Fuente de Guadiloba” a cinco kilómetros de la capital.

Los cinco tripulantes se arrojaron en paracaídas, resultado dos de ellos con heridas leves.

Inmediatamente acudieron al lugar del suceso el gobernador civil, señor Rueda, y fuerzas públicas.

En la pasada noche, hacia la una y cuatro, se ha registrado en las inmediaciones de la capital un accidente de aviación.

Los cacereños se dieron cuenta de que un avión estaba evolucionando reiteradamente sobre la capital y muchos de ellos pensaron incluso en la posibilidad de un aparato averiado que buscaba la forma de aterrizar.

Efectivamente, a la citada hora, el bimotor C-119 0163 de transporte de fuerzas norteamericanas llegaba sobre nuestra ciudad y comenzaba a evolucionar. Se trata de un aparato de transporte que salió ayer tarde a la una y cuarenta y cinco minutos de Francfort del Main y se dirigía vacío a Las Azores.

Los cinco ocupantes que pilotaban el avión son:

Capitán don Guillermo Adala, de 37 años, natural de Nueva York.

Teniente don Tomás Johnson, de 26 años de edad, de Los Altos, California.

Teniente don Juan Mattcheson, de New Haren, Conecticut.

Sargento don Clemente Serik, 22 años. Natural de Reanoke, Virginia.

Y sargento Mervin N. Stronge, de 32 años de edad. Naural de Amaula, Minisota.

CAUSAS DEL ACCIDENTE

Como hemos indicado, dicho avión salió de su punto de partida a la una cuarenta y cinco minutos de la tarde y pensaban estar en Las Azores a las once cincuenta de la noche. Cuando ya se encontraban en altamar, paró uno de los motores y viendo que perdían velocidad a consecuencia de la avería, volvieron hacia atrás buscando las costas de Galicia para tomarlas a lo largo hacia abajo con el fin de poder alcanzar Lisboa.

Con solo un motor y habiendo perdido las agujas de navegación, con la inmensa niebla reinante, temieron estrellarse contra alguna montaña y entonces se adentraron en la Península. Cuando llegaron sobre la ciudad de Cáceres, al divisar una población grande, evolucionaron con el fin de descubrir señales de algún campo de aterrizaje para poder descender. Se les acabó la gasolina y hubieron de lanzarse en paracaídas, cayendo el aparato en la finca “Fuente de Guadiloba”, a cinco kilómetros de la capital y que es propiedad de la señora viuda de don Gregorio Andrada.

Los aviadores cayeron cerca de “La Quinta”, a unos kilómetros del aparato.

Área aproximada de caída del avión

AUTORIDADES Y FUERZAS AL LUGAR DEL SUCESO.

Inmediatamente de ocurrido el accidente, el excelentísimo gobernador civil, señor Rueda, y otras autoridades se trasladaron al lugar del suceso. Acudieron también fuerzas de Aviación, Guardia Civil, Policía Armada, Policía municipal y las de guarnición.

Acudieron igualmente al lugar del accidente el capitán de la Policía Armada, señor Moreno; el comisario de Policía, señor Herrera; el Teniente Coronel de la Guardia Civil, señor Medina y otras personas oficiales.

Posteriormente llegaron numerosos paisanos, entre ellos los médicos señores Gil, Fernández, Guija y el señor Sotomayor.

Recogidos los tripulantes, dos de los cuales se encontraban con heridas leves los tres restantes ilesos; fueron trasladados al Hotel Álvarez, donde se les atendió y fueron solícitamente curados los heridos. El capitán presentaba herida en el cráneo, en que fue necesario aplicarle cinco puntos. También está lesionado el sargento radiotelegrafista. De todas formas, las heridas no son de gravedad.

LOS TRIPULANTES AGRADECIDOS A LAS ATENCIONES.

Los tripulantes del bimotor norteamericano se encuentran emocionados y han expresado su agradecimiento por las atenciones recibidas por las autoridades y las fuerzas, así como de los particulares que han colaborado con las autoridades y las fuerzas.

UN PASTOR Y SU FAMILIA SE SALVAN MILAGROSAMENTE.

Como dato curioso y de interés, hemos de consignar el del pastor de la finca donde se estrelló el aparato, Pedro Granado Barrantes, que, con su esposa y tres hijos, dormía en un chozo a siete metros de donde cayó el aparato y que no perecieron por verdadera casualidad.

LA NOTICIA EN LA CIUDAD

En las primeras horas de la mañana, la ciudad comentaba el suceso con verdadero interés. No se conocían detalles ni se sabían las circunstancias que habían concurrido en el accidente, pero el rumor fue creciendo hasta tomar  considerable cuerpo y no hablándose de otra cosa en todas las conversaciones.

CUATRO PARACAÍDAS ENCONTRADOS.

Hasta la fecha han sido rescatados cuatro paracaídas, faltando por encontrar el correspondiente a uno de los aviadores y otro que fuer arrojado con algunos objetos.

OBJETOS DEVUELTOS POR LA GUARDIA CIVIL

El Servicio de Información de la Guardia Civil, que con tanto celo actúa, ha encontrado y devuelto a los aviadores un talonario, unos guantes grises y unos billetes de Banco.

Avión bimotor C-119 Fairchild, similar al que se estrelló

EN EL AYUNTAMIENTO

El alcalde los obsequió con una copa de vino español. Los aviadores piden una copia del plano de Cáceres como recuerdo del accidente.

A mediodía los aviadores norteamericanos, acompañados del simpático señor O’Ferrall, que sirve de guía e intérprete, estuvieron en el Ayuntamiento, siendo recibidos por el alcalde, señor Elviro, y concejal, señor Cedrún, quienes obsequiaron con una copa de vino español a los aviadores.

Estos mostraron deseos de tener un croquis del lugar del accidente, entregándoseles, por el señor Galán cinco copias del plano de Cáceres, señalados en rojo los lugares en que cayó el avión y donde cayeron los aviadores. El alcalde dedicó en cada ejemplar unas breves líneas de simpatía e higalguía para el pueblo norteamericano y los aviadores que hoy constituyen la nota de atención máxima en Cáceres.

Asimismo, el señor Elviro ha puesto a disposición de los aviadores los autos del excelentísimo Ayuntamiento, para que esta tarde se trasladen al lugar del accidente, acompañados del señor O’Ferrall y del jefe de la Policía Municipal, señor García Plata.

Los aviadores agradecieron conmovidos las atenciones que les dispensaba el alcalde, mostrando en frases de cordial entusiasmo la hospitalidad de Cáceres, de sus autoridades y del vecindario todo, que hace objeto a los aviadores a su paso por las calles de cordiales muestras de admiración y simpatía.

A última hora de la tarde se han personado las autoridades competentes en el lugar del siniestro, juntamente con los aviadores para levantar acta del resto de lo que queda del avión.

Vale.

Premios de Ferias en 1903

El Noticiero, que comenzó a publicarse en abril de 1903, fue durante unos años el periódico de más difusión de la ciudad de Cáceres, y solía reunir crónicas y noticias locales con otras recibidas desde Madrid. El 13 de abril de 1903 daba cuenta de una reunión celebrada el día anterior en el Ayuntamiento en la que se habían acordado diversas actividades de cara a las Ferias de Mayo de ese año. Así era la crónica, insertada como un suelto de información local.

Ayer á las doce y presidida por el señor Alcalde se reunió la comisión encargada de la organización de los festejos. Asistieron los Srs. Santos, Fernández, López Montenegro, Cruz Quirós, Muñoz, Díaz y González, y se acordó:

1º.- Dar dos sesiones públicas de fuegos artificiales.

2º.- Repartir panes á los pobres de la ciudad como disponga el Sr. Alcalde.

3º.- Premiar con dinero ó efectos á las dos viudas que mantengan más hijos, y mejor educados los tengan en la sana moral y buenas costumbres.

4º.- Premiar del mismo modo á dos jornaleros en iguales condiciones y al hijo ó hija que mantenga á su padre ó su madre ó á mayor número de hermanos.

5º.- Dar un premio en metálico ó efectos á los alumnos y alumnas de las escuelas municipales que á juicio de sus profesores sean más aventajados: y,

6º.- Dar al Sr. De la Riva omnímodas facultades para firme todos los documentos, para que resuelva con su recto entender y sano juicio todos cuantos incidentes pudieran ocurrir.

Se advierte á los que soliciten los premios antes indicados, que las solicitudes deben dirigirse al Sr. Alcalde, en el tiempo comprendido entre el día mañana y el 20 de mayo, ambos inclusive.

Vale.

El Gran Teatro

Leyendo la prensa local en el año 1924, en concreto, el periódico LA MONTAÑA del mes de octubre, se tiene una extraña sensación. Con un intervalo de 14 días se conoce que las obras del Teatro están casi paralizadas o paralizadas del todo, teniendo el autor del artículo una seria preocupación por la estructura de hierro de la cubierta, lo único que se había construido junto con las paredes exteriores en los veinte años que llevaba en marcha el proyecto de dotar a Cáceres de una instalación tan necesaria.

El proyecto del Teatro era una iniciativa privada, la llamada Sociedad del Teatro de Cáceres, recordando, sin duda, otra iniciativa que terminó en éxito con la Plaza de Toros.

Veamos el editorial de LA MONTAÑA de fecha 15 de octubre de 1926.

¿Hasta cuándo?

LAS OBRAS DEL NUEVO TEATRO

Los pasados días han puesto de manifiesto, por si hacía falta alguna prueba más, lo desairado que resulta para Cáceres continuar sin un Teatro donde se puedan celebrar no solo espectáculos propios de una población de veinticinco mil almas, con elementos oficiales de todas clases, sino actos como el de los Juegos florales, que no obstante la capacidad del lugar donde se han celebrado, se vió la insuficiencia del mismo para dar cabida y cuantas personas quisieron presenciarlos, y que, haciéndolos asequibles a todos las clases sociales, por su tendencia educadora debieron asistir los que por un módico precio hubieran concurrido, de contarse con un local apropiado.

Es  hasta bochornoso para la población, que esto ocurra, cuando en pueblos más insignificantes disponen de más de un teatro, y con el único que pudiéramos contar, si siguen sus obras con esa lentitud que hace presumir que después de la paralización de largos años con las cuatro paredes levantadas, ahora que se ha hecho más importante y se tiene colocada la armazón de la techumbre, vuelva la suspensión de las obras, con grave perjuicio para lo que se ha construido, pues no es fácil que el hierro resista como los muros, los embates del tiempo.

¿Por qué no se ha de dar un nuevo impulso a los trabajos, que no serán los más costosos, hasta terminar de una vez esa obra que viene a ser como un cartel anunciador de la apatía de un pueblo?

No se nos ocultan los inconvenientes de orden económico sobre todo, con que tiene que tropezar la Junta de la Sociedad, y por eso mismo nos atrevemos a trazar estas líneas, que no son de reproche a los gestores, sino de estímulo hacia cuantos, lamentándose como nosotros de la falta de Teatro, están en el caso de prestar su concurso a la realización de una empresa cuyo retraso tampoco dice nada a favor de Cáceres.

Un paso más, que no es ningún sacrificio y se habrá logrado al fin contar con un lugar donde con comodidad y el decoro debido, se pueda participar de lo que es ya una necesidad en la vida de los pueblos, cobre todo en aquellos que, como el nuestro, tienen la capitalidad de la provincia, a cuya significativa, aunque no sea más que por eso, debe hacer honor.

¿Le es dable seguir así a una ciudad con Audiencia Territorial, Regimiento de guarnición, Centros docentes y burocráticos de todas clases, aeródromos y pretensiones de un Hospital general militar?

Contéstense los que puedan y deban hacerlo.

Un editorial altamente crítico con la propia ciudad y sibilinamente crítico con los vecinos pudientes, que deberían ver el solar del Teatro solamente con las paredes exteriores y el armazón de hierro de la cubierta.

Sin embargo, el día 29 de octubre, el mismo periódico y, sin duda, el mismo articulista ya tiene otro punto de vista, que plasmó en este texto.

Intereses de Cáceres

La construcción del Nuevo Teatro

¿Van a quedar otra vez las obras suspendidas por tiempo indefinido?

Anoche se reunión la Junta directiva de la Sociedad constructora del nuevo Teatro, para tratar de interesantes asuntos, entre ellos, el pago a la fundición de San Antonio del resto de las cantidades que faltaban por aprobar, importe de los hierros y cubiertas instalados ya en el Teatro que se construyendo en la calle de San Antón.

En nuestro afán por  ofrecer a los lectores cuantos detalles que se relacionan con esta obra que ya va atacando a la honrilla, pues es un caso inaudito que una ciudad capital de provincia, tenga un Teatro en construcción desde hace veinte años; hemos hablado con el presidente de la Sociedad don José López Montenegro.

En las referencias que nos ha dado no se vé muy claro –fuerza el confesarlo- que las obras del Teatro sean continuadas con la rapidez que sería de desear.

No hemos de dirigir censuras a nadie, sino alabanzas, pues de antiguo conocíamos que la verdadera dificultad en que estriba que Cáceres no tenga Teatro, es la resistencia que hay, de una manera pasiva, a facilitar dinero, mediante acciones emitidas por la sociedad.

A estudiar este aspecto obedece la próxima citación que se hará a la Junta general.

La directiva está autorizada para emitir 200.000 pesetas en acciones, con un beneficio del 4 por 100. Pero este beneficio, que significaba algo en los tiempos en que se concedió la autorización, hoy nada representa, pues en cualquier colocación el dinero ofrece mayores beneficios. Por eso, se solicitará de la Junta general autorización para ofrecer un interés mayor que sea aceptable para los que adquieran las obligaciones que se emitan.

Este es el aspecto más interesante del asunto, por ahora.

Si se llegase a reunir dinero suficiente, el nuevo Teatro llegaría brevemente a darse por terminado, pues la Junta ha hecho ya patente sus deseo de salir airosa de su empeño, con las obras últimamente realizadas.

Las paredes maestras están concluidas desde hace años. Recientemente se han levantado los muros de la sala; colocadas las columnas, los pisos, y por último el armazón de la cubierta.

Es decir; que lo principal está ya hecho. En la obra van enterrados ya muchos miles de duros y en el estado actual, no es ni aprovechable el solar.

¿Por qué no terminarlo? Solo hace falta un poco de buena voluntad de los cacereños para ayudar a la Junta Directiva de la Sociedad del Teatro.

Como puede apreciarse, el tono y contenido de los dos editoriales difieren como si hubieran sido escritos por personas distintas, en periódicos distintos y en años distintos. Y solamente hay dos semanas de diferencia.

Para consultar la historia del Gran Teatro de Cáceres, nada como consultarla en este link https://www.granteatrocc.com/documentos/historia-gran-teatro.pdf.

Vale.

El incendio

MALVAS Y ORTIGAS era un periódico cuya lectura actual requeriría un profuso conocimiento de la sociedad cacereña en los años en que apareció. Por ejemplo, en 1904. Ese conocimiento profuso haría que pusiéramos referencias personales a los individuos objeto de críticas o grupos implicados en la pluma de su principal autor, Enrique Montánchez, funcionario de la Diputación que alrededor de 1914 pasó a ser Secretario General de la Diputación de Lérida. Hoy reflejamos la crónica de un incendio en la vivienda de un conocido cacereño, cuyo apellido en línea genealógica descendente, aún se conserva. Un detalle, además, a tener en cuenta. En 1904 Cáceres tendría entre 16.000 y 17.000 habitantes.

El gato.

Momentos después de dar las tres de la madrugada, las campanas de diferentes parroquias comenzaron á tocar á fuego en nuestra Capital.

Esta mañana nos hemos informado de lo sucedido y con agrado hacemos constar que no hubo desgracias personales ni fueron de importancia las pérdidas que ocasionó el accidente.

El incendio se detectó en la morada de nuestro convecino y buen amigo D. Marcos Escribano, y parece que fue un gato la causa.

Quemóse micifuz en el brasero

Y huyendo de la quema

Con su cola incendiada dio el minino

En una carbonera

El voraz elemento propagóse

Con sin igual presteza

Y gracias á que el tufo enseguida

En la nariz soberbia

De un Sánchez Toca, velador sereno,

Que vino á ser anoche providencia.

Avisó la nocturna autoridad, tocando el pito, y después las campanas se pusieron en movimiento, es decir, que todo fue cuestión de toques.

En los trabajos de extinción se distinguieron muy señaladamente las criadas de los señores Durán y Amarilla, que ejecutaron verdaderas heroicidades.

Vaya nuestro aplauso para las trabajadoras y diligentes domésticas.

Y con ocasión del siniestro de anoche volvió á patentizarse claramente el buen estado en que se hallan nuestros útiles de incendios.

Una de las mangas, colocada en la boca de riego que está frente á la casa, no elevaba el agua, hasta la habitación incendiada y sólo consiguió el chapuzar a los curiosos.

Y aunque el baño á tales horas, nada tenía de agradable ni higiénico, los esfuerzos de nuestros bomberos, esfuerzos ¡ay! Que resultaban estériles.

Afortunadamente la cosa quedó solo en susto y hasta el próximo siniestro, pueden arreglarse y completarse los servicios de nuestro hermoso Parque (¡!)

Pero ya verán ustedes como ni se arreglan ni se completan.

Foto tomada en la Calle Parras (antes Cervantes). 1902.

Vale.

Prevención de riesgos laborales

El periódico UNIÓN Y TRABAJO, órgano de la Casa del Pueblo, además de incluir cuanta información política en interés del Partido Socialista creyera conveniente, también era un instrumento para defender a los trabajadores. En este caso, traigo hasta esta colección de entradas, una de 17 de octubre de 1931, sobre la prevención laboral para obreros pintores expuestos a contraer saturnismo, por el empleo de pigmentos basados en sales y carbonatos de plomo. Los “alquimistas” de la edad media llamaban Saturno al plomo. La firma del texto no es de ningún miembro del Partido. Pero sí muy conocido.

POR LA SALUD DE LOS OBREROS PINTORES

Con el fin de defender a los obreros pintores de los peligros de la intoxicación saturnia se recuerda que, con sujeción al Reglamento de mayo último, está prohibido en los trabajos de pintura interior de los edificios el empleo de la cerusa, sulfato de plomo y de todos los productos que contengan estos pigmentos, que sólo pueden autorizarse las excepciones previstas en dicho Reglamento, que dichas sustancias no podrán ser manipuladas en los trabajos de pintura sino bajo la forma de pasta, o bien de pintura preparada para ese empleo, que en los trabajos de pintura industrial que exijan el uso de referidas sustancias se prohíbe el empleo de mujeres y menores de diez y ocho años, que los facultativos que conozcan casos, aunque sólo sean presuntos, de saturnismo habrán de dar cuenta inmediatamente a la Inspección provincial de Sanidad para que por ésta se envíen las prevenidas estadísticas detalladas de tales casos a la Dirección General del Trabajo, y que los patronos serán responsables de las infracciones del mencionado Reglamento, son sujeción a lo que establece la Inspección de Trabajo.

Como medidas de precaución, para los casos en que por excepción se autoriza el empleo de las referidas sustancias venenosa, se han de prevenir las siguientes:

Todos los recipientes que contengan cerusa, sulfato de plomo o pintura que contenga por base este metal, deberán llevar en lugar vivible, una etiqueta con esta inscripción: “Contiene plomo. (Veneno)”.

Los establecimientos en que se empleen dichas sustancias en proporción superior al 2 por 100 están obligados a una limpieza semanal de sus paredes, suelos y techos, a disponer de lavabos y enjuagatorios para los obreros y a disponer de ropa especial que han de usar dichos obreros durante el raspado y apomazado en húmedo y el pintar con la cerusa, sulfato de plomo o productos cuya base sean dichos pigmentos, y cuyas ropas serán blusas o vestidos que cubran todo el cuerpo hasta cerca de los pies, gorro que cubra toda la región capilar de la cabeza y calzado especial y habrán de quedar siempre en el lugar de trabajo, y se complementarán con una careta respirador que mantenga una esponja mojada delante de la boca y nariz cuando se haga el raspado y apomazado en seco, prohibiéndose terminantemente emplear directamente con la mano los productos a base de plomo, destinados a pinturas, así como comer, beber y fumar en los talleres, siendo obligatoria la colocación de carteles claros y en sitios visibles que así lo expresen.

Los obreros que hayan de utilizar en sus trabajos las mencionadas peligrosas sustancias, además de abstenerse de comer, beber y fumar durante las horas de trabajo, cuidarán, al terminar éste, de cambiarse de ropa, lavarse con agua y jabón la cara y con cepillo de uñas las manos, aseándose así mismo boca y dientes, y a la vez tendrán en cuenta que de modo especial deben privarse de bebidas alcohólicas y alimentos picantes, usando la alimentación más sana y nutritiva que puedan, tomando la mayor cantidad de leche posible y procurando conservar una limpieza corporal esmerada, todo ello con el fin de ofrecer una resistencia orgánica grande contra las materias tóxicas que puedan provocar los variados accidentes del saturnismo.

El Inspector Provincial de Trabajo, León Leal.

Vale.

La Fuente del Concejo

La Montaña fue un periódico diario que estuvo en circulación varios años, de carácter conservador, si bien trataba a menudo temas locales y era característico que publicara las reseñas de las reuniones municipales y, al final de cada una, el autor de las mismas exponía un comentario, generalmente jugoso, y que contrastaba con la seriedad del lenguaje administrativo de los acuerdos adoptados. Hoy, sin embargo, traigo a esta serie unas impresiones de unos paseantes sobre la Fuente del Concejo, con su punto de chispa.

Fue publicado este artículo en LA MONTAÑA, el 13 de enero de 1922, con la firma de “P.P. y W.”

DIVAGACIONES DE UN INFELIZ MURMURADOR

El aburrimiento nos hizo caminar sin rumbo fijo y paseando por la carretera que circunda la Ciudad vinimos a parar a la fuente más popular de Cáceres: la Fuente del Concejo. No sabemos qué misteriosa atracción tendrá para nosotros el agua de esa fuente: pero es lo cierto que nos deleita beberla, y al vernos tan cerca, un poco sedientos por el cansancio del paseo entramos en deseos de hechar un trago. No fue posible satisfacer este pequeño capricho; un hombre alto, enjuto de carnes que allí estaba con una vara, y que se nos antojó fuese el guarda, nos produjo cierto temor y desistimos de nuestro propósito sin atrevernos a descender al patio de la fuente.

¿Por qué ese miedo de apagar nuestra sed? Muy sencillo. El agua de esa fuente que debe tener para todos los que la prueban la misma misteriosa atracción que hemos dicho tiene para nosotros, es la que más se consume en Cáceres, y así vemos que a cualquier hora del día esperan pacientemente el turno para llenar su cántaro innumerables domésticas que formando larga fila, obediente a una imperceptible señal del hombre de la vara van pasando de una en una a recoger el agua prodigiosa. Claro es que si para saciar nuestra sed hubiéramos esperado a que nos correspondiese el turno nuestra muerte hubiera sido segura y optamos por abandonar aquel lugar.

Foto: Ruth Matilda Anderson

Durante el tiempo que allí permanecimos observamos que [de] cuatro bombas que hay en la fuente solamente funcionaba una y ésta casi continuamente estaba ocupada por un hombre que sin parar llenaba ocho, diez o doce cántaros, que si bien su capacidad no sería suficiente para llenar el bebedero de un canario era tan crecido que no parecía abarse nunca. Entonces inquirimos ¿qué preferencia tenía aquel sujeto sobre los demás para permitirle tal abuso? Alguien nos dijo, ese hombre es aguador, paga 0’15 pesetas diarias para sacar agua de la fuente y cobra 0’50 pesetas por cada carga compuesta de esos dedalitos que transporta en su jumento; no pareció que exageraban pero callamos al pensar inconscientemente en el número de taberneros y expendedores de leche que hay en la ciudad.

Fuente Concejo

Si funcionasen las cuatro bombas, pensábamos, no habría esa interminable cola; pero para su funcionamiento sería preciso arreglarlas; su arreglo costaría dinero y eso gravaría el erario municipal que no debe estar para muchas filigranas, después del pozo de los Regajos, que a pesar de la economía con que los concejales inspectores de obras, Sres. Canales y Floriano Santillana han procurado llevarlas al efecto, no debe ser ningún grano de anís. Por otra parte, ¿no se irrogaría perjuicio a las domésticas arreglando las fuentes? Sin duda alguna; el tiempo que emplean en la fuente, están alejadas de los pesados quehaceres de la casa y por consiguiente les sirve de descanso la espera en la cola, y este beneficio que legítimamente les corresponde, no lo tendrían si estuvieran las bombas en condiciones de funcionar.

Estas razones creemos habrán pesado en el ánimo de la Alcaldía y por eso no le criticaremos el que la fuente esté en ese abandono lamentable, sin que pueda usarse más que una sola bomba con lo cual no se pierde más que tiempo; de otra forma no podríamos tolerarlo y protestaríamos en la seguridad de que nuestra protesta sería escuchada en el acto. Pues que ¿no sabemos de sobra que si fuera necesario se resolvería inmediatamente el conflicto con un esfuerzo insignificante por parte del Ayuntamiento?

Está muy reciente la cosa para que hayamos olvidado que dentro de la misma Corporación  hay quien nos sacaría del apuro inmediatamente. Ahí está el concejal Sr. Herreros que por servir los intereses del Pueblo, se sacrificaría nuevamente para ir a Madrid a buscar bombas para la Fuente del Concejo como fue a por la del pozo de la Esmeralda, y creemos no habrá quien dude que el Sr. Herrero en cuestión de bombas… no entiende un cacho largo.

P.P. y W.

Vale.

Multas con publicidad

El periódico UNIÓN Y TRABAJO, Órgano de la Casa del Pueblo, publicaba regularmente las multas impuestas por el Ayuntamiento, entonces presidido por Antonio Canales, por diversos motivos, y, además de señalar esos motivos, publicaba el importe de la sanción impuesta. De esta manera, eran públicos los datos de los infractores, algo que resultaba de verdadero interés para quienes veían en esa publicidad una disposición ejemplarizante.

Así, el 21 de noviembre de 1931, esta era la información publicada por UNIÓN Y TRABAJO.

Plaza de San Juan, C( Alfonso XIII. Joseph Thomas i Biges. 1926

MULTAS

impuestas por la Alcaldía en el mes de octubre y primera quincena de noviembre del año actual.

A José Solana, por vender leche aguada, 47 pesetas; Miguel Criado, por ídem, 9; Domingo Claver, infracción de las O.M., 5; Francisco Monroy, negativa pago talón venta sandía, 2; Lisardo Sánchez, abandono coche en vía pública, 5; Felipe García, artículo 106 O.M., 7; Juan Carmona, negativo pago ocupación vía pública; 2; Eduardo Málaga, artículo 245 O.M., 5; Daniel Martín, ocupar sitio distinto camioneta, 5; Jaime Zaragoza, negativa pago ocupación vía pública, 2; Petra Campón, negativa fir relación precios tasa, 5; Baldomero Pacheco, artículo 245 O.M., 5; Manuel Falcón, negativa firmar relación precio tasa, 5; María García, artículo 221 O.M., 2; Conrado Álvarez, pasar por asfaltado calle Paneras, 2; Pedro Domínguez, circular carro ruta contraria, 5; Pedro Holgado Godoy, no colocar carruaje en su puesto, 5; Ángela Congregado, falta 80 gramos en 4 kilogramos de magro, 1; Agustín García, negativa firma precios tasa, 5; Jacinto Pérez, artículo 245 O.M., 2; Eladio Cañamero, artículo 106, ídem, 5; Mariano Santano, artículo 96 ídem, 2; Adrián Blanco, hacer obra sin licencia, 50; Guillermo Pérez Rentero, artículo 245 O.M., 10; Juan José Chacón, vender hueso de cerdo mayor precio, 20; Reyes Vela, ídem barbada ídem, 20; Manuel Chacón, ídem tocino, 20; Clemente Cortés, ídem tencas falta peso, 5; Eugenio Rodríguez, artículo 96 O.M., 1; Manuel Sánchez, vender leche aguada, 57; Agustín Orozco, artículo 96 O.M., 5; Juan Sánchez, negativa pago venta ambulante, 2; Pilaro Mena, artículo 106 O.M., 10; Alejandro González, tener carro vía pública, 2; Felipe Gil, circular camioneta sitio prohibido, 10; Vicente García Flores, artículo 96 O.M., 1; Eladio Andrada, circulación coche ruta contraria, 2; Antonio Lunas, Agustín Iglesias, Adrián Galapero, Manuel Canchal, Mauricio Fuerte, Luis Gracia, Juan Castro, Mario Rebollo, Baldomero Iglesias, Ramón Cano, Benito Gracia y Víctor Quiñones, artículo 248 O.M., 2; Juan Blanco, iniciar obra sin licencia, 5; Pablo Holgado, artículo 96 O.M.; Fabián Lectre, Anastasio García y Antonio Macías, ídem ídem, 2; Manuel Sánchez, leche aguada pasó al Juzgado Municipal; Antonio García y José Mª Romero, artículo 106 O.M., 6 y 10; Constancio Carrero, pasear sin licencia con una bicicleta, 15; Santiago Fernández, marchar el coche en ruta contraria, 2; Alejo Iglesias, artículo 106 O.M., 15; Marceliano Sánchez, romper un árbol Plaza Mayor, 50; Justa Acedo, vender costilla a más precio que el de tasa, 5; Antonio Rodríguez, artículo 96 O.M., 2; Manuel Sánchez, negarse a dar muestra leche para el Laboratorio, 5.

Vale.

Anuncios en prensa

Un breve repaso, muy por encima, de los anuncios que se publicaban en los periódicos de primeros del siglo XX, nos puede dar una idea de algunos detalles sobre cierta evolución de la ciudad. Por ejemplo, en el callejero.

 

Vale

Hambre y emigración.

El mismo periódico EL BLOQUE, periódico democrático, que ya he traído alguna vez a esta serie de entradas, publicaba el 18 de agosto de 1910 el artículo que reproduzco. Está firmado por el abogado Modesto Albalá, en Peraleda (no se aclara de cuál de los dos pueblos con el mismo nombre, Peraleda de San Román o Peraleda de la Mata, ambos en la provincia de Cáceres). EL BLOQUE era un periódico abiertamente adscrito a los liberales reformistas de José Canalejas, y abiertamente beligerante contra los conservadores representados por Maura. Aclaración creo que necesaria para entender un poco mejor el contenido de este artículo. He respetado para el subtítulo de esta entrada el mismo que el utilizado por su autor. Al comienzo del texto falta una o dos líneas, que no aparecen en el escaneado del portal de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura.

HAMBRE Y EMIGRACIÓN

Ha comenzado á iniciarse en esta región la emigración en términos alarmantes.

El día 3 reuniéronse en Navalmoral, en [falta una o dos líneas] braceros de estos pueblo que, después de un período de siega en que casi no han tenido jornales y ante la perspectiva del hambre con que el invierno amenaza, abandonaban sus hogares para buscar en otros continentes lo que en su patria -¡triste es decirlo!- no puede darles: pan para sus hijos.

Solamente en este pueblo [Peraleda de la Mata o Peraleda de San Román] se han marchado veinte familias, componiendo un total de setenta ú ochenta seres. No quiero, no podría describir el espectáculo de su despedida: era una escena tristísima, impregnada de lo más hondo de los sentimientos, en los que rebosaba á torrentes esa ternura inmensa que nace de los vínculos de la sangre, ternura que por naturaleza existe en los corazones más rudos, siendo la única flor de su poesía… Era, en fin, una escena de ese drama social que se llama Emigración y cuyo argumento es el hambre.

Es necesario atajar el mal, es necesario poner un hemostático para contener esa hemorragia cuya sangre es recogida por otros países para progreso suyo.

Cada cual en su región debe hacer todo lo posible por remediar al proletariado, á esos desheredados hasta de la Justicia, que tienen derecho á otra vida que la de miseria é ignorancia en que se hallan.

Eugene Smith. Deleitosa. 1950. Revista Life.

Llamo, pues, la atención á las clases directoras, á los que por su situación están llamados á dirigir la marcha de los pueblos en esta región del Tajo, para que todos y cada uno pongan de su parte lo que les sea posible dentro de las medidas de sus fuerza para, en un arranque de civismo y de amor al prójimo, desechando esa apatía egoísta que es una de las principales causas también de nuestros males; ver la manera de aclarar las negruras del hambre con que amenaza á los sufridos braceros el invierno que se avecina.

Existe un medio que podría solucionar el conflicto de pronto ó al menos hacer más llevadera la situación; un medio por el que podrían darse bastantes jornales y remediar el hambre: ese medio es la tantas veces anunciada construcción de la carretera de Navalmoral á Guadalupe. Obra que de justicia nos corresponde, pues es de absoluta necesidad para estas gentes aisladas en este rincón con un atraso de cincuenta años, debido á la falta de una vía de comunicación con el ferrocarril para poder exportar sus productos é importar los de otros pueblos, activando así el comercio, que es el primer vehículo de la riqueza y el progreso.

Mas para alcanzar esto es necesario pedir, es necesario moverse, es necesario manifestar el deseo y exponer las necesidades; el indolente nada consigue.

Tomen las iniciativas los Ayuntamientos, que son los encargados de velar por el bien público.

Únanse todos los pueblos interesados, y las personas más características y de más ascendiente moral y político, con el diputado á la cabeza, que debe poner de su parte todas sus energías, como obligado que está á defender los intereses de la región; vaya á exponer á los poderes públicos la verdad de la situación, la imprescindible necesidad de comenzar la construcción de esa carretera cuanto antes y es seguro que este Gobierno, tan interesado en favorecer al proletariado y en conseguir el progreso de todas las regiones, no se negará á una petición tan justa y caritativa.

Así, el diputado conseguirá aumentar los vínculos de amor que á esta gente le unen, porque verán en él al solícito remediador de sus desgracias, y las clases directivas, que además del beneficio que en sus intereses obtienen, tendrán el agradecimiento de los pobres jornaleros á quienes habrán salvado del hambre y del dolor de tener que separarse de sus familias para ir á regar con su sudor tierras extrañas, á más de haber conseguido la prosperidad general y de haber trabajado en la obra de la civilización en la que todos estamos obligados á colaborar.

MODESTO ALBALÁ. Peraleda. 10.8.1910.

Vale.

Ácida crítica teatral.

El Teatro Variedades de Cáceres se construyó sobre un solar entre las calles de Nidos y de Moros, promovido por Juanita Elguezabal. Después, ese solar fue adquirido por Vicente Marrón, para crear en él las escuelas que llevaron su nombre. Actualmente es uno de los inmuebles incluidos en mi serie “Cáceres, cerrado por falta de uso” (XXXVII), con fecha 25 de mayo de 2016.

EL BLOQUE, periódico democrático” (cabecera) de 12 de abril de 1910 publicaba una ácida crítica teatral.

Escuelas de Marrón (cerradas) donde estuvo el Teatro de Variedades. Cáceres.

TEATRO DE VARIEDADES

La función que varios aficionados dieron anoche en este teatro, fue detestable como conjunto.

Como notas salientes, podemos señalar dos. Una el trabajo de nuestro paisano Triviño, el cual reveló una vez más las buenas disposiciones que posee para las tablas. Su dominio de la escena, la soltura de los movimientos, el acierto en el gesto, su entonación justa, su serenidad pasmosa.. todo esto y mucho más acredita al Sr. Triviño como un excelente actor. Lo que falta sería obra del tiempo, si se dicara al arte escénico, pues dotes naturales le sobran.

Ya en otra ocasión hicimos notar estas singulares aptitudes de Triviño, así como apuntábamos que esfuerza tan poco la voz, que no se le oye más atrás de las tres o cuatro primeras filas de butacas.

La otra nota saliente fue el pitorreo, la pateadera que el público propinó al Sr. Baile.

En otras funciones se inició ya el desagrado del público por los amaneramientos afeminados de este pseudo actor, pero sea por el comedimiento de nuestro público, por la condición de tratarse de un hijo de la localidad, ó ya por ser funciones de carácter benéfico, lo cierto es que no llegó a tener la protesta el carácter ruidoso de anoche.

De todos modos el Sr. Baile debe haberse dado cuenta de esta protesta para no incurrir en lo sucesivo en el desagrado del público. Nosotros también le aconsejamos que no vuelva a pisar las tablas, porque su presencia en el escenario impresiona tan mal que estará siempre expuesto á recibir una grita.

La sala estuvo bastante bien. El patio de butacas y las plantas completas y el mayor atractivo de este espectáculo ha sido el facilitar una ocasión de admirar la hermosura y la belleza de nuestras encantadoras paisanitas, que tuvieron anoche una escogida representación en el Teatro de Variedades.

Vale.