#Cáceres. Para entretener durante el confinamiento (XXII).

cercadelasretamas —  abril 7, 2020 — Deja un comentario

La Fuente del Concejo

La Montaña fue un periódico diario que estuvo en circulación varios años, de carácter conservador, si bien trataba a menudo temas locales y era característico que publicara las reseñas de las reuniones municipales y, al final de cada una, el autor de las mismas exponía un comentario, generalmente jugoso, y que contrastaba con la seriedad del lenguaje administrativo de los acuerdos adoptados. Hoy, sin embargo, traigo a esta serie unas impresiones de unos paseantes sobre la Fuente del Concejo, con su punto de chispa.

Fue publicado este artículo en LA MONTAÑA, el 13 de enero de 1922, con la firma de “P.P. y W.”

DIVAGACIONES DE UN INFELIZ MURMURADOR

El aburrimiento nos hizo caminar sin rumbo fijo y paseando por la carretera que circunda la Ciudad vinimos a parar a la fuente más popular de Cáceres: la Fuente del Concejo. No sabemos qué misteriosa atracción tendrá para nosotros el agua de esa fuente: pero es lo cierto que nos deleita beberla, y al vernos tan cerca, un poco sedientos por el cansancio del paseo entramos en deseos de hechar un trago. No fue posible satisfacer este pequeño capricho; un hombre alto, enjuto de carnes que allí estaba con una vara, y que se nos antojó fuese el guarda, nos produjo cierto temor y desistimos de nuestro propósito sin atrevernos a descender al patio de la fuente.

¿Por qué ese miedo de apagar nuestra sed? Muy sencillo. El agua de esa fuente que debe tener para todos los que la prueban la misma misteriosa atracción que hemos dicho tiene para nosotros, es la que más se consume en Cáceres, y así vemos que a cualquier hora del día esperan pacientemente el turno para llenar su cántaro innumerables domésticas que formando larga fila, obediente a una imperceptible señal del hombre de la vara van pasando de una en una a recoger el agua prodigiosa. Claro es que si para saciar nuestra sed hubiéramos esperado a que nos correspondiese el turno nuestra muerte hubiera sido segura y optamos por abandonar aquel lugar.

Foto: Ruth Matilda Anderson

Durante el tiempo que allí permanecimos observamos que [de] cuatro bombas que hay en la fuente solamente funcionaba una y ésta casi continuamente estaba ocupada por un hombre que sin parar llenaba ocho, diez o doce cántaros, que si bien su capacidad no sería suficiente para llenar el bebedero de un canario era tan crecido que no parecía abarse nunca. Entonces inquirimos ¿qué preferencia tenía aquel sujeto sobre los demás para permitirle tal abuso? Alguien nos dijo, ese hombre es aguador, paga 0’15 pesetas diarias para sacar agua de la fuente y cobra 0’50 pesetas por cada carga compuesta de esos dedalitos que transporta en su jumento; no pareció que exageraban pero callamos al pensar inconscientemente en el número de taberneros y expendedores de leche que hay en la ciudad.

Fuente Concejo

Si funcionasen las cuatro bombas, pensábamos, no habría esa interminable cola; pero para su funcionamiento sería preciso arreglarlas; su arreglo costaría dinero y eso gravaría el erario municipal que no debe estar para muchas filigranas, después del pozo de los Regajos, que a pesar de la economía con que los concejales inspectores de obras, Sres. Canales y Floriano Santillana han procurado llevarlas al efecto, no debe ser ningún grano de anís. Por otra parte, ¿no se irrogaría perjuicio a las domésticas arreglando las fuentes? Sin duda alguna; el tiempo que emplean en la fuente, están alejadas de los pesados quehaceres de la casa y por consiguiente les sirve de descanso la espera en la cola, y este beneficio que legítimamente les corresponde, no lo tendrían si estuvieran las bombas en condiciones de funcionar.

Estas razones creemos habrán pesado en el ánimo de la Alcaldía y por eso no le criticaremos el que la fuente esté en ese abandono lamentable, sin que pueda usarse más que una sola bomba con lo cual no se pierde más que tiempo; de otra forma no podríamos tolerarlo y protestaríamos en la seguridad de que nuestra protesta sería escuchada en el acto. Pues que ¿no sabemos de sobra que si fuera necesario se resolvería inmediatamente el conflicto con un esfuerzo insignificante por parte del Ayuntamiento?

Está muy reciente la cosa para que hayamos olvidado que dentro de la misma Corporación  hay quien nos sacaría del apuro inmediatamente. Ahí está el concejal Sr. Herreros que por servir los intereses del Pueblo, se sacrificaría nuevamente para ir a Madrid a buscar bombas para la Fuente del Concejo como fue a por la del pozo de la Esmeralda, y creemos no habrá quien dude que el Sr. Herrero en cuestión de bombas… no entiende un cacho largo.

P.P. y W.

Vale.

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