Archivos para November 30, 1999

El Ministerio de Defensa ha dado cumplimento al mandato del Congreso, realizando un reconocimiento a los miembros de la UMD, que después del comienzo de sus actividades, en 1974, y transcurridos más de 20 años desde el comienzo del juicio en Hoyo de Manzanares (en el mismo lugar en que Franco ordenó sus últimas ejecuciones), ven cómo la democracia se acuerda de ellos.

La UMD, Unión Militar Democrática, promovía, desde sus contactos, entre otros, con el padre Llanos, que se llevaran a cabo algunas “reformas”:

Convocatoria de una asamblea constituyente para elaborar una Constitución democrática, que reestablecería derechos y libertades y reconocimiento de los derechos humanos, lucha contra la corrupción del franquismo y reformas económicas y sociales.

En el ámbito propiamente militar, su profesión, proponían reformar, en coherencia con las anteriores propuestas, la justicia militar, el servicio militar y reorganizar las fuerzas armadas.

Ayer, Carme Chacón, ministra socialista, tuvo el honor de reivindicar la memoria de los Úmedos, imponiendo las cruces al mérito militar y aeronaútico al Coronel Otero y varios miembros más de la UMD.

Después de recibir, en 2004, unas fuerzas armadas en quiebra de personal y de capacidades, el gobierno socialista ha conseguido poner las bases para llegar a unas fuerzas armadas, modernas y democráticas (aunque todavía queda por hacer, especialmente en materia de personal), el sueño, y la realidad que les costó su carrera, de los miembros de la UMD.

Como titula Luis Solana su entrada sobre este tema (http://www.luissolana.com/?p=2845#more-2845), “Hubo militares demócratas”. Y entre ellos, aunque no entre los condecorados, por la UMD llegó a alcanzar la cifra de 200 simpatizantes, y algunos dieron el salto a la política, en las filas socialistas, desarrollando un importante papel político e ideológico. Recordar a Carlos San Juan y a Juli Busquets (fallecido en 2001) es necesario y pertinente, porque ellos mantuvieron, en sus actividades políticas el recuerdo vivo del trabajo de sus compañeros.

En 2002, Carlos San Juan presentó en el Congreso una moción similar a la que ahora ha dado lugar al reconocimiento materializado el 16 de febrero de 2010. Pero en 2002 gobernaba el PP, la derecha, la extrema derecha, presidido por Aznar, y el ministro de Defensa era Federico Trillo, que fue militar y que no tuvieron empacho en tumbar la moción.

Ahora, la democracia, aunque tarde, reconoce los méritos democráticos de un grupo de militares que en 1974 tenían la visión y la esperanza de unas fuerzas armadas democráticas al servicio de los ciudadanos y no al servicio de una dictadura. Algo que Trillo no podía entender, por ser parte por herencia, de esa dictadura.

Vale

El Ministerio de Defensa acaba de anunciar que el Día de las Fuerzas Armadas 2010 se celebrará en Extremadura, concretamente en Badajoz, como corresponde por la ubicación en el entorno de la capital pacense de dos bases muy importantes, la del General Menacho y la de Talavera la Real.

Hoy, la noticia ha sido cubierta por los dos medios de comunicación convencionales con una transcripción de la nota de prensa del Ministerio y unas declaraciones del Presidente de la Junta de Extremadura.

Es probable que en próximas fechas veamos algún reportaje, generalmente superficial, con lagunas importantes en cuanto a los conceptos utilizados y poco más. No es que los medios de comunicación extremeños no estén al mismo nivel que los de difusión nacional, sino que, desgraciadamente, y salvo escasas excepciones, los medios de comunicación españoles adolecen de formación y capacidad para tratar los asuntos relacionados con las Fuerzas Armadas en particular, y con la Defensa Nacional en general.

No obstante, y dado que hasta la celebración de los actos que se programen es seguro que subiré alguna entrada más en este blog, sí señalaré que uno de los actos será la Exposición que sobre las misiones internacionales desarrolladas por España en los últimos veinte años, en las que han participado militares extremeños y unidades ubicadas en Extremadura, muchas de ellas muy importantes, y en las que nuestros paisanos han trabajado, y trabajan, por ejemplo, ahora en Líbano, con gran eficacia.

Y una pista: la imagen de entrada de la Exposición, colgada en internet, se corresponde con un cacereño, destinado en Badajoz, cuando participaba en una misión que resultó un gran éxito y que todavía en el país donde se llevó a cabo se recuerda con la Plaza de España.

Esa imagen, la de ese soldado extremeño cumpliendo una misión de la ONU en Mostar fue parte del cartel de la exposición que sobre el Día de las Fuerzas Armadas 2009 se mostró en el Palacio de Las Cigüeñas, de Cáceres, hoy prácticamente cerrado.

Vale.

La exposición de W. Eugene Smith que estos días puede verse en el Centro Cultural San Jorge incluye, entre otras, tres series de fotografías en torno al año 1950 que, ahora, pueden y deben observarse conjuntamente.

La primera de ellas se corresponden con el reportaje publicado en 1951 por la revista norteamericana Life sobre Deleitosa (Cáceres), en la que se muestra cuál era la realidad de este pequeño pueblo en esas fechas. El reportaje, con fotografías magníficas, como todas las de Eugene Smith, sufrió algún avatar antes de su publicación, incluida alguna importante dificultad para realizarlo. Solamente la coincidencia con las ayudas americanas a la dictadura de Franco permitieron que saliera a la luz.

No obstante, conviene llamar la atención sobre el hecho de que en la serie sobre Deleitosa se incluyan imágenes que no se corresponden con dicha localidad, algo evidente, pero que la Consejería de Cultura y Turismo, responsable de la exposición debería haber indicado a los comisarios de la misma.

Sin embargo, llama más la atención la posibilidad de comparar las series fotográficas de Smith y su entorno. Así, la serie “comadrona”, colocada frente a la serie “médico rural”, más allá de mostrar los entornos en los que están tomadas, confrontan cómo era la atención sanitaria en los comienzos de los años 50 en los EEUU, según se fuera blanco o negro. Las fotografías de la serie Comadrona están obtenidas en entornos urbanos, seguramente en alguna gran ciudad, y la precariedad de los servicios en el medio rural, se transforma en absolutamente nulos en los barrios de mayoría negra.

La realidad actual, por otra parte, señala que mientras Deleitosa, aquella spanish village que retrató magistralmente Eugene Smith ha progresado, y mucho, desde 1950, la situación sanitaria de los barrios de mayoría negra y, también, hispana, de los Estados Unidos se parece más a la serie “Comadrona”. La situación de la población “desfavorecida” en el país del american way of life sigue siendo tan precaria como en 1950, y los esfuerzos del presidente Obama tropiezan con los intereses económicos de las grandes compañías de seguro.

Ahora, con total seguridad, el mismo reportaje sobre Deleitosa, sobre la spanish village, arrojaría una amplia ventaja, en muchos aspectos, sobre muchas zonas de los EE.UU.

Vale.

Animalada jurídica

cercadelasretamas —  febrero 6, 2010 — 1 Comentario

El pasado 29 de enero, la Comisión Regional de Urbanismo aprobó definitivamente, por unanimidad, el nuevo Plan General Municipal de Cáceres. Desde esa fecha, salvo una entrada “colateral”, he estado esperando a ver qué decía el PP desde la oposición.

De verdad, esperaba una reacción en el sentido de hacer valer que en la tramitación del documento, desde 2003, el mayor tiempo (cuatro años) fue con gobierno de la derecha local. O, como mucho, descalificar el documento para evitar que, como dijo el consejero de Fomento, sea conocido como el “plan Heras”.

Ayer, viendo los despachos de agencias, me sorprendió (¿o no?) que la portavoz del PP propusiera una nueva exposición pública y que ello supondría un retraso de dos meses en la entrada en vigor del documento aprobado definitivamente. Esperé a ver cómo se reflejaba en los medios escritos, con más reposo que las agencias, esa animalada jurídica.

La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Cáceres, Elena Nevado, al parecer licenciada en derecho, afirmó, sin pestañear que una nueva exposición pública solamente supondría un retraso de dos meses, ignorando (¿intencionadamente?) que la legislación urbanística establece que cuando un documento de planeamiento general se expone al público (concepto: participación ciudadana), ha de abrirse un período de presentación de alegaciones, que han de ser estudiadas por la administración actuante, y respondidas de manera motivada. Y eso, señora abogada, no puede hacerse en dos meses ni de coña.

Mi sorpresa no es tanto porque la portavoz de la derecha en el Ayuntamiento de Cáceres haga oposición (si supiera o supiese), sino porque lo haga despreciando las leyes. Seguramente, su apelación a una nueva exposición pública que retrasaría la entrada en vigor “solamente dos meses”, y al concepto de “seguridad jurídica”, sea, como parece, un guiño grosero a Izquierda Unida, buscando en el tremendista Pavón un aliado que le haga, como acostumbra, el trabajo sucio a la derecha. Pero lo manifestado por la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Cáceres es un grosero modo de llamar ignorantes a los ciudadanos… o de mostrar la ignorancia jurídica de quien ha hecho esas manifestaciones.

Mal que le pese a la abogada portavoz de la derecha, lo que dijo fue una grosería jurídica que, si quiere salvaguardar su profesión, debería aclarar que es una afirmación desesperada de carácter político, porque carece de cualquier argumento para sacar un poquito la cabeza en este asunto.

Vale.

De vez en cuando, Aznar El Predicador hace declaraciones o da conferencias como si desde un púlpito medieval se dirigiera a sus fieles: después de mí, ha venido el maligno.
La realidad, la tozuda realidad, es que la situación de crisis mundial tiene en España un hecho diferencial: la dependencia de nuestra economía durante los últimos años del sector inmobiliario (que no de la construcción), causada por la política especulativa diseñada y fomentada por los dos gobiernos de Aznar, entre 1996 y 2004.
Es así porque las modificaciones legislativas, primero por vía de real decreto y luego por ley, partían de un supuesto específicamente diseñado para especular, y que los especuladores, alentados por los bancos, aprovecharon hasta el límite. Para Aznar, sus normas sobre el suelo y las valoraciones de éste partían de un supuesto único: todo el suelo es urbanizable excepto el protegido. Esta filosofía, trasladada a normas legales, fue desarrollada entre otros por Porto Rey, que después fue nombrado Director General de Urbanismo de la Comunidad de Madrid por Esperanza Aguirre, hasta que fue cesado por su implicación en turbios manejos.
El mismo Porto Rey dirigió y orientó ideológicamente, por ejemplo, la Revisión del Plan General Municipal de Cáceres, en el que los primeros documentos planteaban un número de viviendas con capacidad para 325.000 habitantes en una ciudad que a día de hoy cuenta con menos de 95.000. Ese documento, tras sucesivas modificaciones y sometido al criterio de la Comunidad Autónoma ha visto recortadas esas previsiones prácticamente a la mitad (y siguen siendo previsiones muy altas).
Esta economía española amparada por el Predicador Aznar se trasladaba a noticias como aquellas que decían que tal o cual empresa (Martinsa, Fadesa…) habían obtenido créditos milmillonarios basados en que disponían de decenas de millones de metros cuadrados potencialmente urbanizables. Eso explica en gran medida la deuda inmobiliaria acumulada por los bancos, que éstos cifran en 325.000 millones de euros y que pretenden que sean asumidos por “alguien” (vamos, que están intentando endosárselos al Estado). Y eso explica que los bancos, con esa losa, hayan recortado drásticamente las disponibilidades crediticias para particulares en la adquisición de viviendas y para pequeñas empresas constructoras que solicitan hipotecarios para proyectos de suelo consolidado (no para expectativas) y que ven parada su actividad como consecuencia de la desmedida ambición derivada de una política con pies de barro.
Esta situación en la que las empresas tasadoras consideraban como ciertas las expectativas sobre suelos potencialmente urbanizables y que los bancos asumían alegremente, hasta llegar al momento actual, cambió porque el gobierno socialista, con la extremeña María Antonia Trujillo como ministra de vivienda, sacó adelante una nueva Ley de Suelo, en 2007, que de manera taxativa obligaba a que las valoraciones de suelos que no contaran con aprobación de planeamiento (es decir, el suelo vulgarmente conocido como rústico) se incluyeran en los balances de las empresas como tal suelo rústico. Esto hizo que los balances de las empresas con enormes bolsas de terrenos “potencialmente urbanizables” disminuyeran radicalmente y dejaran a los bancos colgados de unos créditos contra nada.
Este modelo, impulsado por el Predicador Aznar es en gran medida (si no en toda) el culpable de que nuestra situación económica sea diferente a la del resto de Europa.
Y todavía ese fulano tiene la desfachatez, propia de la impunidad con la que la extrema derecha sigue campando, de acusar a los demás. Y los bancos, acuciados por créditos sobre expectativas que nunca llegarán a recuperar, aculados en tablas y resoplando en busca del aliento del papá Estado, de ese papá del que el culpable de su situación siempre renegó en beneficio del mercado.
Vale.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua establece estas cinco acepciones para la palabra guerra.

1. f. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias.

2. f. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.

3. f. pugna (‖ entre personas).

4. f. Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.

5. f. Oposición de una cosa con otra.

Cuando hoy conocemos que un soldado español ha muerto en un atentado mientras formaba parte de una patrulla de reconocimiento para el paso de un convoy de alimentos, dentro de la operación ISAF de la ONU, la derecha española, mejor dicho, la ultraderecha española, que incluye al PP, vuelven con la retahíla de que Zapatero debe reconocer que España está en guerra en Afganistán.

He recogido las acepciones de la RAE porque cuando la extrema derecha política y mediática vuelve con esta tabarra, se olvidan de que tenemos un idioma rico, muy rico, hasta el punto de que la utilización de cualquier palabra evidencia una forma de pensamiento.

Si Rajoy y el resto de la extrema derecha consideran que España está en la “guerra de Afganistán” (para justificar el delito contra la Constitución que cometió José María Aznar haciendo participar a España en la guerra contra Sadam Hussein sin cumplir los procedimientos marcados en la Carta Magna), debería, por higiene democrática, cumplir los preceptos que marcan las definiciones.

En primer lugar, Rajoy y la extrema derecha en general siempre afirman, porque no pueden afirmar otra cosa, que Zapatero debe reconocer que “España está en guerra en Afganistán”. La preposición EN define claramente que no estamos en una guerra. Porque para estar en guerra debe identificarse al enemigo y actuar militarmente en consecuencia, esto es, mediante el hostigamiento, la persecución y obtener, así, el éxito en la campaña.

La preposición marca claramente el concepto. Es preciso recordar que las preposiciones, en nuestro idioma, son muy importantes, como explicó en su día Ortega y Gasset.

Sería deseable que todos aquellos que, desde la ignorancia muchos, y desde la maldad intrínseca otros (Rajoy entre ellos), afirman que España está en guerra en Afganistán tengan la misma valentía con la que insultan al Gobierno y, con ello, al propio Ejército que actúa siguiendo el mandato constitucional que establece que es el Gobierno el que decide y ordena, para que determinen cuál es el enemigo al que se combate. Es decir, que digan CONTRA que nación, CONTRA qué Estado, está España en guerra.

Que digan, si tienen decencia, estas gentes de la extrema derecha que desean que soldados españoles vuelvan en ataúdes para atacar al Gobierno cuál es la guerra, porque España está desarrollando en Afganistán las misiones que están marcadas por la ONU, les guste o no les guste.

Y sí se puede decir al suplente de Aznar y a todos los correligionarios de extrema derecha que la intervención en Irak lo fue porque el presidente del gobierno de España quería complacer (en cualquiera o en todas las acepciones del diccionario) a su amo. Y metió a nuestro país en una guerra ilegal, acto en contra de los mandatos constitucionales de los que debería dar cuenta.

Vale.

La creciente vinculación política entre la jerarquía de la Iglesia Católica y la derecha española (en realidad, la extrema derecha), con un importante seguidismo de esta vinculación por parte de gran número de católicos, espoleados por los medios de comunicación afines, hace que en gran número de ocasiones, los comportamientos verbales de jerarcas eclesiásticos o dirigentes políticos estén más próximos a las respuestas defensivas de las sectas, en su concepto general, que a criterios de debate y contradicción de argumentos.

La religión, en su concepto general, responde entre otras muchas posibles causas, a la necesidad de los individuos de buscar respuestas a hechos o situaciones que les resultan incomprensibles y que en estos tiempos se producen con tanta rapidez que es mejor acudir a elementos no medibles en términos de análisis antes que racionalizarlos. En la práctica, gana cada vez más fuerza aquella definición de Jaume Perich: “fe es creer lo que no vimos”. Los dogmas, las verdades de la iglesia católica no solamente son elementos de fe para quienes los creen, sino que son excluyentes de cualquier otra posibilidad y su puesta en contradicción es visceralmente respondida.

Algo parecido viene sucediendo con muchas de las posiciones que defienden, con los mismos estigmas dogmáticos, muchos grupos ecologistas. En el baúl del cambio climático caben muchas posiciones que consideran irrenunciables e irrebatibles. Es evidente que la acción del individuo y de la propia sociedad son causa de los cambios que suponen, en su conjunto, una amenaza de futuro. El cambio climático es un hecho científicamente demostrado, pero ello no posibilita que en su nombre, los grupos ecologistas pretendan, a cualquier precio, imponer sus criterios.

Un ejemplo paradigmático de estos comportamientos sectarios y dogmáticos de los grupos ecologistas lo tenemos en su feroz (y costosa, económicamente) campaña en contra de la construcción de una refinería de petróleos en Extremadura. Para ellos, la refinería en Extremadura se ha convertido en el paradigma de su cruzada (en sentido material y en sentido espiritual). Sin embargo, olvidan, de modo interesado (¿qui prodest?), que en nombre de la lucha contra el cambio climático, los mayores costes sociales, políticos y demográficos no los pagaremos los países del denominado primer mundo, sino los países del tercer mundo. En nombre del cambio climático, provocado básicamente por esos países del primer mundo, se están imponiendo recortes que perjudican desarrollos futuros de quienes no han alcanzado ni siquiera a entrar en “vías de desarrollo”.

Es inaudito que mientras con dogmatismos sectarios se ataca el proyecto en Extremadura, esos mismos grupos ecologistas adopten posiciones solamente testimoniales ante la ampliación de la refinería de Petronor en Muskiz, Vizcaya, o de Cepsa en Huelva.

Del mismo modo que las actitudes dogmáticas y sectarias de la jerarquía de la iglesia católica y de los medios de comunicación que las jalean benefician políticamente (y buscan ese beneficio político en una sociedad de socorros mutuos con la derecha) a quienes son su correlato sociopolítico, las actitudes dogmáticas y sectarias de grupos ecologistas en contra del proyecto extremeño benefician a realidades ya existentes, sin considerar que el cambio climático, en su conjunto, es más atribuible a éstas que a los efectos que la puesta en marcha de la refinería extremeña pudiera generar.

Vale.

Una vez aprobado el Plan General de Cáceres, pendiente de su entrada en vigor, aparte de algunos episodios políticos que sin duda surgirán, ahora llega el momento de su aplicación.

Las empresas, los profesionales, las entidades financieras serán responsables de una más o menos agilidad privada en el desarrollo del planeamiento, lo que conllevará la creación de empleo ligado a la actividad urbanística, aunque la coyuntura actual no sea la mejor, y siempre teniendo un horizonte: que el sector inmobiliario funcione con mejores criterios que lo ha hecho en años anteriores. Es de esperar, para ello, que los propietarios de suelo, en su mayoría herederos que esperan con la mano extendida hacer caja, entiendan que no pueden buscar la especulación como camino para hacerse más ricos de lo que son.

A la administración, al Ayuntamiento, también le toca ponerse las pilas, ser más ágil en la tramitación de los documentos (consultas de viabilidad, programas de ejecución…), sin dejar de ejercer un control suficiente en el desarrollo de la ciudad. Para ello, y en el menor plazo, el Ayuntamiento debería poner en marcha la Gerencia Urbanística, con suficiente capacidad para facilitar la agilidad en la tramitación de expedientes, controlada por el pleno municipal, dirigida políticamente por la alcaldía y con funciones claramente intervencionistas.

La intervención de la administración en el control y seguimiento del planeamiento no tiene por qué ser causa de retrasos, sino elemento de garantía, de manera que bien fijadas las reglas del juego, todos han de atenerse a ellas, evitándose caminos tortuosos como los que actualmente se producen. Fijando criterios claros, suficientes, todos los agentes que intervienen en el proceso sabrán a qué atenerse.

Creo, no obstante, que la conformación política del ayuntamiento, y la conformación interna de los servicios administrativos, serán un lastre para sacar adelante una Gerencia Urbanística que permita el mejor funcionamiento posible. Es más, será más determinante la situación administrativa, la estructura administrativa actual, que la política.

Una Gerencia Urbanística, con funciones definidas, claras, y una estructura bien definida, vinculada a las decisiones del pleno municipal y a su ejecución por quien corresponde en la alcaldía, será un obstáculo, sin duda, para la actual estructura de los servicios municipales.

Cualquier cambio es un problema en las administraciones, mientras que las tendencias en las empresas se orientan a no considerar problemas sino dificultades los procesos de adaptación.

Vale.

Esta mañana, en el Cuartel General del Ejército, la ministra de Defensa, Carme Chacón ha impuesto la Gran Cruz al Mérito Militar a dos civiles y a un militar. El militar, el Teniente General Gómez Arruche, fue director general de la Guardia Civil, y los dos civiles, Juan José Lucas, expresidente de Castilla y León y del Senado, y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, expresidente de Extremadura. También ha impuesto la Gran Cruz al Mérito Naval a Gregorio Peces Barba, expresidente del Congreso de los Diputados.
Estas condecoraciones, que en el ámbito de las Fuerzas Armadas suponen el reconocimiento de méritos muy importantes en las personas que las reciben, tienen una especial relevancia cuando esos méritos no lo son por relevantes servicios prestados a las FAS (que también), sino por la contribución que cada uno de ellos, en los ámbitos de su actividad política y ciudadana han realizado en favor de conceptos más amplios como son la Defensa y la Seguridad en su conjunto.
No se trata de unas condecoraciones que pretendan reconocer lo bien que se han portado con el Ejército o con la Armada, sino que reconocen el trabajo político en la consecución de fines de carácter general, bien sea presidiendo el Congreso de los Diputados o el Senado, sedes donde se plasma la soberanía popular, bien presidiendo Comunidades Autónomas para un mejor desarrollo del conjunto del país.
Es indudable que estas condecoraciones pueden chirriar en algunos ámbitos, y que es probable (me atrevo a vaticinarlo, desde ya, que ocurrirá en Extremadura) que desde esferas políticas no se entiendan «los méritos» contraídos por Rodríguez Ibarra para merecerla. El mismo expresidente de la Junta de Extremadura se ha aventurado a interpretar cuáles pueden haber sido esos méritos, en su afán, claro y transparente, de advertir y confrontar sobre nacionalismos que no aportan nada al conjunto del Estado, al conjunto de España.
Desde mi perspectiva, conociendo un poco, sólo un poco, el funcionamiento de la Administración Militar, es muy significativo de cuál es hoy el papel que juegan las FAS y el papel que no juegan, la mayoría de las veces, los partidos políticos respecto a ellas, que unas condecoraciones a personajes políticos significativos, impuestas por el máximo cargo político directo de la Defensa, un hecho simple: el lugar elegido para el acto no ha sido el Ministerio, sino el Cuartel General del Ejército.
Trabajar activa y políticamente en la defensa de unos principios ideológicos, aplicarlos en la ejecución de programas de gobierno, contando con el respaldo de los ciudadanos, es una gran manera de contribuir a forjar conceptos básicos en materia de Defensa y Seguridad, conceptos y acciones que fortalecen, que suman, y es lo que, de las palabras de la ministra Chacón, se desprende que han hecho los merecedores de las distinciones.
En el caso personal de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, además, he tenido la suerte y el honor de ayudar, un poquito siquiera, en que la presencia del Ejército de Tierra en la ciudad de Cáceres haya llegado hasta hoy, tras haber gestionado él y sentado las bases para ello, en unos momentos que fueron muy delicados. Enhorabuena, presidente.
Vale.
A raíz de una encuesta realizada en Andalucía, cuyos resultados indican que de llevarse a cabo elecciones autonómicas ahora, el PP ganaría, por primera vez, el líder (vocablo claramente degradado por abuso) de la derecha en Extremadura obtiene la conclusión de que esa encuesta arroja brotes verdes para su partido también esta tierra.
La expresión «brotes verdes» fue acuñada, en estos tiempos de crisis por la vicepresidenta Salgado, y por ello fue duramente criticada… por la derecha. Sin embargo, a Monago, al que todo le aprovecha para su convento, le viene bien, ahora, rescatar los «brotes verdes» para decir que la encuesta andaluza da como resultado su victoria en Extremadura.
Sin embargo, el PP tiene sobre sí enormes bosques marrones, especialmente en sus dos zonas de voto cautivo (sí, cautivo: al PP le votan los falsos nuevos ricos, los insolidarios… y podría seguir), que son Madrid y Valencia, aunque las ramas cada vez más frondosas de esos bosques marrones cada vez crecen más por su sede central, desde la primera planta, donde está Fundescam, hasta la última.
Del caso Gürtel, estercolero en el que asientan sus raíces los arbustos, matorrales, árboles de especies invasoras y otras, se conoce una sola parte del sumario. El líder (a cualquier cosa llaman líder) de la derecha española, Mariano Rajoy, líder del líder extremeño Monago (¿puede haber un líder de un líder’) ya ha dicho que aunque se demuestre que el PP se ha financiado ilegalmente él no piensa dimitir por ello (a eso, en derecho penal, se le llama confesión de parte).
Los inmensos bosques marrones que se alimentan del estercolero Gürtel son los que gustan, para su asentamiento, a los insolidarios, a los nuevos ricos, a los individuos que se consideran los reyes del mambo. Por eso, en Madrid y Valencia las urnas deberían cambiar de color: marrón.
Donde el bombero Monago (¿líder de qué?) ve brotes verdes, en todo caso hay, desde la demoscopia, un estado de ánimo coyuntural (eso son los barómetros de opinión, no otra cosa) que sin duda llevará al gobierno andaluz y el PSOE de Andalucía a emplearse más a fondo. No necesitará mucho, Bocanegra es un perdedor y sería deprimente que los andaluces lo eligieran, que eligieran a un señorito (Arenas no es líder, es señorito), por lo que a poco que los socialistas andaluces se esmeren, el siguiente sondeo cambiará y el definitivo, el electoral también.
En cuanto a Extremadura, la derecha liderada (ja) por el bombero del ciclomotor, está muy lejos de alcanzar, siquiera, que un sondeo o una encuesta les acerque lo más mínimo a los socialistas. Hay que recordar que tras la marcha de Rodríguez Ibarra, se pensaba que podría ser la ocasión de que la derecha (rancia como el tocino) extremeña alcanzara alguna cota de poder autonómico. Nada más lejos de la realidad: Fernández Vara agrandó las diferencias heredadas y el batacazo llevó al líder (coño, otro líder, ¿cuántos líderes tiene la derecha extremeña?) que se enfrentó a él al retiro dorado de Madrid. A otros ¿líderes? los había mandado Rodríguez Ibarra al Senado, a Florianito Chico lo envió Vara al Congreso.
Monago, como buen bombero, podría ir a la directiva de Bomberos sin Fronteras con ciclomotor.
Vale.