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Presentación en Cáceres del libro “Open Government”.


El pasado martes se presentó en Cáceres el libro colectivo sobre Open Government, coordinado por César Calderón y con la participación en el mismo de César Ramos, diputado autonómico. Una presentación en la que la participación del Presidente de la Junta marcó gran parte de las intervenciones.

Una de las características del Open Government es la transparencia, resultado de la necesidad de los ciudadanos para poder intervenir en la vida pública. El gobierno abierto no es unidireccional (transmisión de información desde el poder hacia los ciudadanos), sino que debe ser un instrumento en la doble dirección. Para ello existen ya, desde hace tiempo, herramientas que se engloban en lo que se llama Web 2.0.

Explicó Fernández Vara, hablando de su blog (elcuadernodeguillermo.blogspot.com), que llegó a él por la obligación de establecer cauces de relación con los ciudadanos cuando fue elegido candidato por el PSOE, pero se quedó por la necesidad que tiene de conocer los asuntos de primera mano, que le llegan cuando los internautas le dejan comentarios sobre asuntos concretos de gobierno.

La necesidad de un gobierno abierto desarrolla, en nuestro país, el concepto que se instaló en las administraciones en los años 90, cuando se pasó, realmente, del concepto de súbdito al de cliente, para mejorar las relaciones entre administración y administrados, y ahora la imparable llegada del open government no es sino un puñetazo en la mesa de los ciudadanos para participar, activa y decisivamente, en la gestión de lo público, que en tiempos de crisis se está viendo que es más necesario, frente a los pasados años de neoliberalismo salvaje. Cuando la economía va bien, sobra el Estado. Cuando hace crack todos miran al Estado. Eso no es justo.

Vale.

A raíz de una encuesta realizada en Andalucía, cuyos resultados indican que de llevarse a cabo elecciones autonómicas ahora, el PP ganaría, por primera vez, el líder (vocablo claramente degradado por abuso) de la derecha en Extremadura obtiene la conclusión de que esa encuesta arroja brotes verdes para su partido también esta tierra.
La expresión “brotes verdes” fue acuñada, en estos tiempos de crisis por la vicepresidenta Salgado, y por ello fue duramente criticada… por la derecha. Sin embargo, a Monago, al que todo le aprovecha para su convento, le viene bien, ahora, rescatar los “brotes verdes” para decir que la encuesta andaluza da como resultado su victoria en Extremadura.
Sin embargo, el PP tiene sobre sí enormes bosques marrones, especialmente en sus dos zonas de voto cautivo (sí, cautivo: al PP le votan los falsos nuevos ricos, los insolidarios… y podría seguir), que son Madrid y Valencia, aunque las ramas cada vez más frondosas de esos bosques marrones cada vez crecen más por su sede central, desde la primera planta, donde está Fundescam, hasta la última.
Del caso Gürtel, estercolero en el que asientan sus raíces los arbustos, matorrales, árboles de especies invasoras y otras, se conoce una sola parte del sumario. El líder (a cualquier cosa llaman líder) de la derecha española, Mariano Rajoy, líder del líder extremeño Monago (¿puede haber un líder de un líder’) ya ha dicho que aunque se demuestre que el PP se ha financiado ilegalmente él no piensa dimitir por ello (a eso, en derecho penal, se le llama confesión de parte).
Los inmensos bosques marrones que se alimentan del estercolero Gürtel son los que gustan, para su asentamiento, a los insolidarios, a los nuevos ricos, a los individuos que se consideran los reyes del mambo. Por eso, en Madrid y Valencia las urnas deberían cambiar de color: marrón.
Donde el bombero Monago (¿líder de qué?) ve brotes verdes, en todo caso hay, desde la demoscopia, un estado de ánimo coyuntural (eso son los barómetros de opinión, no otra cosa) que sin duda llevará al gobierno andaluz y el PSOE de Andalucía a emplearse más a fondo. No necesitará mucho, Bocanegra es un perdedor y sería deprimente que los andaluces lo eligieran, que eligieran a un señorito (Arenas no es líder, es señorito), por lo que a poco que los socialistas andaluces se esmeren, el siguiente sondeo cambiará y el definitivo, el electoral también.
En cuanto a Extremadura, la derecha liderada (ja) por el bombero del ciclomotor, está muy lejos de alcanzar, siquiera, que un sondeo o una encuesta les acerque lo más mínimo a los socialistas. Hay que recordar que tras la marcha de Rodríguez Ibarra, se pensaba que podría ser la ocasión de que la derecha (rancia como el tocino) extremeña alcanzara alguna cota de poder autonómico. Nada más lejos de la realidad: Fernández Vara agrandó las diferencias heredadas y el batacazo llevó al líder (coño, otro líder, ¿cuántos líderes tiene la derecha extremeña?) que se enfrentó a él al retiro dorado de Madrid. A otros ¿líderes? los había mandado Rodríguez Ibarra al Senado, a Florianito Chico lo envió Vara al Congreso.
Monago, como buen bombero, podría ir a la directiva de Bomberos sin Fronteras con ciclomotor.
Vale.