Una de las consecuencias del abandono de los edificios es su deterioro inmediato, especialmente si su calidad edificatoria no es la mejor. En los centros de las ciudades que tienen alguna historia pasada, los diferentes períodos de desarrollo han ido estableciendo una serie de espacios sobre los que los vecinos edificaron sus casas. Y los medios económicos de que disponían, no permitían las mejores construcciones.
Ahora, cuando ya el edificio se ha vaciado de vecinos, cuando su deterioro resulta imparable, es la propiedad, única o compartida, la responsable de mantenerlo con el ornato y limpieza exterior adecuados, y evitar que el interior vaya degradándose hasta que puedan apreciarse los primeros signos de ruina. Aunque en muchas ocasiones sucede que es la propiedad la que desea que, en zonas como las protegidas por el Plan Especial, la ruina aparezca cuanto antes. Y llegar a la ruina total. Es más barato demoler entero y reconstuir, que rehabilitar, cuando, como es el caso del edificio de esta entrada, las superficies sobre las que se actúa son pequeñas.
Pero, también, es obligación del Ayuntamiento exigir a la propiedad que las condiciones de ornato y seguridad se mantengan. No hacerlo cuando se observan los primeros indicios de vacío y abandono, supone tener que llegar a la aplicación de las normas sobre ruina. Si el edificio es de escaso valor, como este caso, tanto económico como constructivo, la dejadez de la propiedad se une a la inacción de la administración municipal y las consecuencias se dejan sentir enseguida.

Un Ayuntamiento pasivo, incapaz de construir un modelo de ciudad, como sucede con el actual equipo de gobierno de Cáceres, del Partido Popular, encabezado por Elena Nevado, más pendiente de medrar en el partido (también es senadora) que de defender los intereses de la ciudad, no está en condiciones de exigir a, por ejemplo, los propietarios de este edificio que lo cuiden.
El edificio al que corresponde esta entrada, es un pequeño inmueble, de cuatro alturas, situado en la plaza de Las Cuatro Esquinas, uno de los rincones más reconocidos de Cáceres, formando una de esas cuatro esquinas, Calle Muñoz Chaves – Calle Zapatería. En su planta baja se asentó durante años un estanco, ahora trasladado a la calle Margallo, y otro local que ha tenido diversos usos.

Sobre una superficie de 58 m2, están construidos 232 m2, según la ficha catastral. Pero esa pequeña superficie, esa esquina, es la que se encuentra de frente cualquier persona que sale de la Plaza Mayor en dirección a San Blas, o a la Plaza de Toros por las calles Sancti Spiritu y Margallo. Su color amarillento es, además, característico sobre unos edificios más neutros de colorido.
Presenta un aspecto demasiado descuidado para el lugar en el que se encuentra y contribuye, con otros muchos edificios y locales cerrados y con señales inequívocas de abandono, a que los visitantes tengan la impresión de que en Cáceres se pasa de una ciudad antigua, monumental, Patrimonio de la Humanidad, a una ciudad vieja, destartalada, abandonada.

Que este edificio continúe su deterioro camino de la ruina final o que se obligue a sus propietarios a mantenerlo al menos visible, depende de que el Ayuntamiento pueda tener la fuerza moral de exigirlo. Sin embargo, la cada vez más perceptible sensación de que “Cáceres se muere” o que el comercio de Cáceres se muere, y que la ciudad languidece, anestesiada, hacen que, al final, los ciudadanos miren hacia el balcón municipal y lo encuentren, también, languideciente, sin uso, y sin capacidad de reacción.
Vale.

  



El crecimiento extramuros de la ciudad de Cáceres dio origen a lo que se llamaron coladas, sobre las que se construyeron dos iglesias notables, la de San Juan, y la más importante, la de Santiago de los Caballeros. Pero además de iglesias, se construyeron edificios de gran relieve. El Palacio de Godoy, por ejemplo. Y otros menos impresionantes pero que poco a poco fueron formando una ciudad nueva, manteniendo intrincadas calles, curvas, cortas, que permiten que los edificios se protejan unos con otros.
Así, desde la plaza de Godoy, desde la iglesia de Santiago de los Caballeros (o hacia ella) discurre la calle de Camberos, llamada desde siempre la “Calle Oscura”, que tiene su continuación en la calle de Moreras. Ambas calles, en realidad, una sola, está atravesada, hacia la vaguada de San Blas, por la calle Muñoz Chaves.
En esa confluencia de calles se encuentra un edificio que, si seguimos lo que dicen las piedras de su esquina, fue construido en 1734 (a salvo de epigrafistas que puedan definir bien la última cifra), y así se recoge en la ficha 2-10-429-2 del Plan Especial de Protección de la ciudad. 
Conocida, según la documentación del citado Plan Especial como Casa Muñoz Chaves, puede proceder de la familia Muñoz Ibarrola, también citada en la documentación urbanística. Juan Muñoz Chaves vivió en esa casa y murió en 1917.
Edificio incluido en el tráfico inmobiliario, incluso fue noticia de prensa en 2006, cuando una promotora anunció que se construirían 10 viviendas. Para hacer atractivo el proyecto, la promotora, por supuesto, realizó un estudio histórico de quiénes habían habitado la casa. Esta pátina histórica no tenía más finalidad que la de hacer atractivo el negocio. Negocio que, como otros muchos, se llevó por delante el estallido de la burbuja inmobiliaria. Hoy, el edificio ofrece signos evidentes de abandono.

La ficha catastral data la construcción del inmueble en 1900, se supone que por poner una fecha. Y que la superficie del solar es de 798 m2, mientras que la construida es de 1.106 m2. Curiosamente, la noticia de prensa aludida (y que no me apetece enlazar) hablaba de 1.484 m2… de edificabilidad.
Por la calle Muñoz Chaves, que da para más de una entrada en el blog, se accede a la sede del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, a la Audiencia.
Aunque no es un gran edificio, no es un edificio monumental, su ubicación, con una vista característica de la ciudad, por la calle Oscura a cuyo fondo está la torre de la iglesia de Santiago, y una vista por la propia Muñoz Chaves que deja entrever la Real Audiencia de Extremadura, y edificios a ambos lados de la calle de mayor volumetría, como el actual Colegio Notarial.
La dejadez del edificio, el abandono real en que se encuentra, se aprecia en puertas y ventanas, especialmente en estas, con cristales rotos y algún cartel que recuerda lo que iba a ser un proyecto inmobiliario y que son el reflejo de lo que pudo ser y no fue.
La situación económica general, y de la ciudad en general, augura que el deterioro, como ya hemos señalado en otras entradas de este blog, continuará mientras el edificio continúe sin uso. Y sin uso, el camino es el abandono, y de ahí a la ruina, un paso.

Pero para evitar el abandono, la ruina, además de su puesta en uso, antes, incluso ya mismo, sería necesario que desde el Ayuntamiento, y en cumplimiento de la vigilancia de que el ornato y decoro de fachadas, en lugares de paso importantes, como este, camino al TSJEX, se instara a quien o quienes fueran sus actuales propietarios al arreglo de las ventanas, a la limpieza de la fachada, y de los elementos, como balcones. Pero el Ayuntamiento del Partido Popular está a otra cosa, como es a la de recortar en servicios sociales, en servicios públicos, y la alcaldesa, Elena Nevado, a apretar el botón de votación en el Senado.
Vale.

El demoledor dato del paro del mes de enero de 2013 en Extremadura, más de 6.000 personas, todas con nombres y apellidos, todas con su vida sin mañana, fue contestado por el presidente (con minúsculas) de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, con una finta de propaganda al más puro estilo goebbeliano. Cuando los parados le cercan, cuando las cifras de parados demuestran que no tenía ninguna solución que ofrecer a los extremeños, su especialista en marketing, al que pagamos todos, el tal Ivancito, le dio la bombilla que le faltaba: ¿Que tenemos 6.000 parados más sobre nuestra incompetencia? No hay problema, prometemos listas abiertas y todos van al anzuelo.
Y todos han picado en el anzuelo.
En primer lugar los dos libelos que se publican en la región: el tradicional de la Editorial Católica y el otro. Titulares de prensa y editoriales para alabar al emperador. Pero el emperador Monago va desnudo. Envolverse en las listas abiertas es lo mismo que hace Mas en Catalunya con la senyera: una vulgar trampa de mal gobernante.
Porque ya tenemos listas abiertas en nuestro sistema electoral. Claro, pero con ellas se eligen senadores. Como Luis Bárcenas, que fue elegido, en listas abiertas, senador…
Que ahora las listas abiertas sean la tapadera con la que esconder el drama personal de más de 170.000 extremeños demuestra, además de una demagogia hortera y chabacana, algo mucho peor: que quien maneja la tapadera es un incompetente, es un inmoral y hace gala de un profundo desprecio hacia los ciudadanos.
Pero la demagogia, como los desmentidos de Carlos Floriano, tiene las patas muy cortas. A los más de 6.000 parados de enero se unirán los otros miles que habrá, sin duda, en febrero. ¿Y qué se va a inventar el dueño de Redondo y Asociados para que su jefe, que no su pagador, pueda salir en los BOPPs (ya tiene dos por falta de uno) y en su nodo televisivo?
Ahora, con más de 170.000 parados, las únicas listas abiertas que necesita Extremadura son las de gobernar. Las únicas listas abiertas que necesita Extremadura son las de ciudadanos que necesitan encontrar un puesto de trabajo. Pero esas listas abiertas tan necesarias no se conseguirán con gobernantes como Monago y sus secuaces de Izquierda Unida, Nogales, Pedro Escobar y Victor Casco, porque ya han demostrado, por demás, su inutilidad y su incompetencia.
El Partido Popular de Extremadura, que necesita que un chamán del marketing les diga lo que tienen que hacer (y encima le paguen con los impuestos que nos sacan a todos), ha demostrado no ser un partido de gobierno. Ha demostrado ser un partido de desalmados.
Que para tapar la ignominia de ser el responsable de que en enero de 2013 hayan ido a la fosa séptica del paro más de 6.000 extremeños tengan que recurrir a un truco de tómbola de feria, demuestra la catadura moral de unos que se proclamaron en su día “el gobierno de los mejores” y que a cada paso demuestran que el marketing como fin es solamente fachada. Y que cuando ese marketing es sólo fachada de una ideología de extrema derecha, lo único que queda es el recuerdo de los métodos de la propaganda de los partidos nazis.
Las listas abiertas que necesita Extremadura son esas en las que cada uno de los 170.000 parados puedan ver su nombre y la fecha, inmediata, ya, de su nuevo puesto de trabajo.
Todo lo demás son más de 170.000 maneras de engañar, de mentir. Y son más de 170.000 maneras de esconder la propia incompetencia de quien, a falta de una bandera en la que envolverse, como hacen los nacionalistas o los patriotas de hojalata con dinero en cuentas suizas.
Dejen las listas abiertas para cuando hayan sido capaces de abrir a la esperanza a esos más de 170.000 parados extremeños. Y si no tienen ni puñetera idea de cómo hacerlo, váyanse con viento fresco a sus casas y dejen de seguir hundiendo en la miseria a los extremeños.
Vale.

Ahora que los recortes presupuestarios acosan a una alcaldía, la de Cáceres, con Elena Nevado al frente, incapaz de gestionar una ciudad de modo eficaz, el servicio de limpieza, de recogida de basuras se resiente… según los barrios. Parece ser que la filosofía del Partido Popular es que en los barrios no se recoja la basura todos los días. Total, los barrios no los ven los turistas y la imagen y la Marca Cáceres no se resienten con ello.
Por eso, es muy conveniente que la imagen que nuestros visitantes se lleven de la ciudad sea la de un entorno limpio, cuidado, donde el trabajo eficaz del Ayuntamiento se vea y sea motivo de orgullo para todos los cacereños.
Pongamos un ejemplo. En el centro de Cáceres, en la calle de Moros se encuentra un hotel de cuatro estrellas, cuya salida hacia la Plaza Mayor se realiza directamente por la Plaza de Santo Domingo, donde aprecian la fachada de la iglesia del mismo nombre. Claro, que antes de llegar a esa plaza la imagen deja mucho que desear.
En la esquina que la calle Valdés hace con la Plaza de Santo Domingo se encuentra una casa de dos plantas que es, prácticamente, la primera visión que tienen los turistas que se alojan en el Hotel Don Manuel (****) es… esa casa.

Un edificio de 346 m2, sobre una superficie de suelo de 177, el último uso conocido, en planta baja fue el de sede de la sociedad cacereña de canaricultura, pero ya hace tanto tiempo…
La preocupación por la imagen de Cáceres que tiene la alcaldía debería llevar a que por el Ayuntamiento se exigiera a los propietarios de ese caserón a mantener sus fachadas con el debido ornato y cuidado.

La realidad de una ciudad que lleva a su consistorio a adoptar medidas presupuestarias basadas en generalidades y en tópicos, a tomar decisiones en el coche oficial, sin pisar la calle, sin saber que la imagen no se gana castigando a los barrios, y la marca Cáceres no se genera pretendiendo que recoger la basura todos los días de los contenedores de las calles del centro, sino haciendo cumplir las normas, como, por ejemplo, la obligación de los propietarios a mantener en buenas condiciones de ornato los edificios. Y en condiciones de seguridad.

El edificio de Plaza de Santo Domingo a calle Valdés no cumple ni el ornato ni la seguridad, dado el deterioro de los enfoscados de fachada que pueden desprenderse en cualquier momento y alcanzar los cascotes a turistas, a visitantes que se alojan en un hotel de 4*.
Vale.


Con la organización de la Asociación Cultural Lemon y Coco y comisariada por Montaña Hurtado Muñoz (en twitter: zapatosrosas), el jueves 7 de febrero se inauguró en el Palacio de Las Cigüeñas, de Cáceres, la exposición “Miscelánea”, compuesta por 36 obras de Beatriz Ballesteros.
Una exposición que, en primer lugar, llama la atención por el espacio, una de las salas de un edificio emblemático de Cáceres, en el corazón de su ciudad monumental, Patrimonio de la Humanidad. Y en un espacio propiedad del Ministerio de Defensa y que está en uso por el Ejército de Tierra. Entrar en el edificio es encontrarse con una colección de armas antiguas, cedidas por el Museo del Ejército y que dan al conjunto un aspecto serio, institucional, solemne.
En ese espacio, las salas que el Centro de Formación de Tropa nº 1 (CEFOT 1) pone a disposición de artistas locales, paneladas en blanco, y culminadas con una alta bóvedad de ladrillo, acogen unas obras, las fotografías de Beatriz Ballesteros, que contrastan, en color, en diversidad de enfoques y remembranzas con la solemnidad de arcabuces, espadines, sables…

Y ese contraste arranca con la primera obra que recibe al visitante, “Alone”, una marina con un punto de ingenuidad, en rojo, y una línea de horizonte perfecta. Y a partir de ahí, el trabajo, la imaginación y la sensibilidad de la artista se va desgranando en todas y cada una de las 36 obras, fotografías con un tratamiento digital que va más allá de retoques o aplicación de texturas prediseñadas y resaltan el uso que de las posibilidades tecnológicas realiza Beatriz Ballesteros para convertir cada fotografía en un lienzo y sobre él verter su imaginación, su talento.

Que este contraste entre un edificio fortaleza por fuera, con la más alta torre almenada del conjunto monumental, y fortaleza por dentro, con panoplias que exhiben poderosas armas del siglo XVIII, se pueda dar no es más que la apuesta que, desde el Ejército, se hace por poner a disposición de la ciudad, de sus artistas, de unos espacios que hasta hace poco eran casi como los Ojos del Guadiana.
Escuchando las conversaciones de los turistas, atraídos por el valor cultural de la ciudad, ese contraste es una seña de identidad que debería tener más continuidad, con más aportaciones de artistas jóvenes.
Lo mismo que en la gastronomía se ha terminado imponiendo “la mezcla de sabores”, en este tipo de exposiciones, la mezcla entre fortaleza y fuerza y sensibilidad también se convertirá, sin duda, en una seña de identidad.

Parece claro que para el Ejército, como institución de tradiciones formales y protocolarias, esta colaboración con la Asociación Cultural «Lemon y Coco» y el acierto de la Comisaria, Montaña Hurtado Muñoz (http://zapatos-rosas.blogspot.com.es/), al proponer a Beatriz Ballesteros deberían permitir en el futuro nuevas aportaciones, máxime teniendo en cuenta que @zapatosrosas es una de las blogueras más influyentes de nuestro país en materia de crítica de arte, como señaló recientemente el suplemento «El Cultural», del diario ABC (http://www.abc.es/cultura/cultural/20121226/abci-arte-blog-201212261148.html
Vale.  

Los medios de comunicación en Extremadura publican en sus ediciones digitales lo que veremos mañana en los papeles: que la Junta de Extremadura (ahora conocida como Gobierno de Marketing de Extremadura) ha reducido casi un 12% el gasto farmaceútico. Y los medios, ante tamaña noticia y desconociendo los diversos trucos utilizados y con el efecto del repago, la aplauden con las orejas de lectores poco avisados.
El repago, que ha supuesto que los pensionistas paguen (y adelanten) un 10% de sus medicinas, algo que antes no se hacía. La demografía extremeña, con un elevado porcentaje de personas mayores, hacen que ese 10% que los pensionistas, con gran esfuerzo, tienen que abonar, formen parte de ese “ahorro”. Vamos, que el Gobierno de los Mejores ahorra sangrando a los ciudadanos.
También es curioso el sistema, toalmente perverso, ideado por un gobierno de desalmados, cuya Ministra de Sanidad, incapaz de ver un Jaguar modelo Gürtel en el garaje de su casa, ha tenido la clarividencia de determinar que los parados que perciban un subsidio, y en tanto lo estén percibiendo, estén exentos del repago, pero que en cuanto dejen de percibirlo, ya sea subsidio o RAI, tienen que abonar el 40% del importe de los medicamentos, por quedar incluidos en el tramo de rentas de 0 a 18.000 euros. El resto de los trabajadores, los que ganan entre 18.001 y 100.000 euros pagan el 50% y los que ganan más de 100.001 euros, el 60%. El sistema es tan perverso que, para que pueda entenderse, un funcionario que sea auxiliar administrativo y esté sujeto al régimen general de seguridad social, que gane poco más de 18.000 euros está obligado a abonar el 40% de los medicamentos que pudiera necesitar, él o los beneficiarios que figuren a su cargo, lo mismo que debería abonar el Presidente del Gobierno o la Ministra si precisaran atención médica y subsiguiente dispensación de medicamentos. Pero como son sanos, fuertes y en La Moncloa tienen una dotación de 180.000 euros para medicamentos… pues no les hacen falta.
El ahorro en factura sanitaria tiene, como ya hemos visto, una deuda con los pensionistas, que han pasado de no abonar nada en el repago a abonar el 10%, y una deuda con los parados que no tienen derecho a ningún tipo de prestación o subsidio que han de abonar el 40%.
Sin embargo, el Gobierno de los Falsos Ahorradores añade a su gestión favorable, según el Consejero de Marketing (en otros tiempos, su denominación hubiera sido más acertada: Prensa y Propaganda) algún truco más propio de tahúres del Mississippi que de gestores honestos de lo público.
Desde el mes de octubre, y por orden del actual Consejero de Salud, un maestro de escuela, lego en medicina y farmacia, se está produciendo un hecho que podría ser digno de denuncia pública y, si nos ponemos finos, hasta pena: cuando un paciente va a la farmacia, a recorger alguna medicina prescrita por su médico de cabecera o por el especialista correspondiente, se puede encontrar con la desagradable sorpresa de que el medicamento que precisa no está en la receta electrónica. Ese día, el paciente no recoge el medicamento, no abona el 10% (si es pensionista) o el 40% (si es un trabajador o parado sin subsidio que gana hasta 18.000 euros) o el 50% si sobrepasa los 18.000 euros. Pero ese día, también, el Gobierno de los Mejores anota “un ahorro” del 90, 60 o 50%, según los casos, en ese medicamento.
¿Qué es lo que sucede? Que un maestro, un profesor de EGB ha ordenado que, periódicamente, y sin tener en cuenta ningún criterio médico, profesional, se eliminen medicamentos de las recetas electrónicas. Los efectos pueden ser desde que el enfermo que necesita ese medicamento se vea obligado a ir de nuevo al médico, para que vuelva a incluirle en la receta esa medicina cuya anulación tan bien le viene a un sujeto que hace hojas de cálculo. Pero también puede ocurrir que el paciente que necesita ese medicamento y que tiene alguna dificultad para acudir de nuevo al médico (por ejemplo, en determinadas zonas rurales, o en algunos barrios más alejados de centros de salud, o dificultades de movilidad…) no vaya. O lo que es lo mismo, que por orden imputable exclusivamente al profesor de EGB que, tras dos fiascos de consideración en sus antecesores, se ha encontrado con el cargo de Consejero de Salud, se puede poner en riesgo la salud de los ciudadanos , pero todo sea por conseguir el titular del ahorro.
Ese titular tan hermoso que los medios de transmisión de mensajes oficiales, digo de comunicación, señalan del ahorro de casi el 12%, parece que no puede ser debido, sin duda en gran parte, a la excelente gestión del mejor consejero de Salud que tiene Extremadura, sino a la desalmada legislación puesta en marcha por el Partido Popular y a trucos que bordean el intrusismo profesional, cuando no lo traspasa, como es el de ordenar la modificación de la receta electrónica. O lo que es lo mismo, atribuirse la capacidad de modificar un tratamiento médico. Así por las buenas.
Por cierto, el profesor de EGB se llama Luis Alfonso Hernández Carrón, que es, desde octubre, el que firma todas las recetas electrónicas de Extremadura y las modifica a su antojo y al del funcionario que le hace las hojas de cálculo del ahorro.
Vale.  

Con motivo de la tramitación de la legislación en materia reguladora del aborto, los médicos de los servicios públicos sanitarios han invocado la objeción de conciencia para no aplicar la Ley. Son empleados públicos, que cobran dinero público y que, en el ámbito de su relación laboral con las Administraciones Públicas están sometidos al imperio de la ley, de las leyes que emanan del poder legislativo. Pero, siempre, esa objeción de conciencia, más ideológica que científica, ha terminado por imponerse y esos empleados públicos no han visto mermadas sus retribuciones por incumplir la Ley. Privilegios. Apoyados por toda la caterva reaccionaria, desde la iglesia hasta medios de comunicación al servicio de un modo de entender la realidad según el cual todo aquello que suponga progreso y derechos, ha de condenarse. Religiosamente.
En estas fechas en las que el gobierno del Partido Popular, al servicio de los intereses más espurios de lo que etéreamente se llaman los mercados, pero que en la práctica son los intereses de la patronal, es fácil llegar a una ventanilla de cualquier administración y, tras exponer quejas o situaciones injustas, derivadas de una salvaje demolición del estado del bienestar, algún funcionario termina diciendo aquello de “ya sé que es injusto, pero son las normas”. O “si yo le entiendo, pero son las normas que hay que aplicar”.
¿Por qué los funcionarios que reconocen que las medidas, especialmente en materia social -sanitaria, educativa, laboral- son injustas no ejercen el derecho a la objeción de conciencia? ¿No tienen, no pueden tener los funcionarios el mismo privilegio que los médicos que objetan a la legislación en materia de aborto?
Es seguro que en nuestro país, con un sistema funcionarial de doble medida, el vitalicio y el interino, nadie se ha planteado que los funcionarios puedan decir: esta norma es injusta y no me niego a aplicarla. ¿Por qué los funcionarios solamente se manifiestan por mantener sus privilegios, sus sueldos y no se manifiestan por las injusticias que las normas les impelen a aplicar?
El doble sistema funcionarial, el vitalicio y el interino están en el origen de que los empleados públicos que reconocen ante los ciudadanos la injusticia de las normas que han de aplicar, no se planteen la objeción de conciencia. El funcionario vitalicio porque goza del privilegio de serlo, y que para qué se va a complicar la vida, si lo que pasa del mostrador de atención al público hacia afuera a él ni le va ni le viene, tiene su nómina segura. El interino (ya sea funcionario interino, contratado o laboral) porque lo que pase del mostrador hacia adentro sí le puede afectar a su nómina, hasta perderla.
Cuando un funcionario que atiende a un ciudadano en grave riesgo de exclusión social le dice que comprende su reclamación, pero que la norma es la norma y que no puede tener derecho a aquello que puede solucionarle, como mucho, el dar de comer a su familia el próximo mes, no está teniendo un acto de empatía, sino de hipocresía. Si el funcionario reconoce la injusticia de denegar una petición en el límite del socorro, debería obrar en consecuencia. Pero, cuando el ciudadano indefenso se marcha, sin solucionar su problema, ese funcionario, si es vitalicio, recupera su asiento ante la mesa del ordenador, respira tranquilo y espera al siguiente, sabiendo que ha quedado como un señor consolando, que no resolviendo, a un pobre indefenso. Si no es un interino, o un contratado, regresa a su pantalla del ordenador, sabiendo que ha cumplido con su deber y sabiendo que si sigue así, nunca se verá en la situación de quien acaba de irse.
La demolición del estado del bienestar que un partido político, el Partido Popular, está llevando a cabo por encargo de la patronal, de la gran banca que es quien le sustenta, apoya y mantiene, debería llevar los funcionarios a plantearse el ejercicio de la objeción de conciencia, para no convertirse en hipócritas de ventanilla.
Plantear esta cuestión a los sindicatos no llevaría a ningún sitio, porque no va con ellos. Porque su función sindical en el ámbito de las adminsitraciones públicas se limita a mantener los privilegios de los funcionarios vitalicios y a utilizar a contratados e interinos para que los vitalicios puedan seguir teniendo su nómina fija y su conciencia tranquila.
Vale.  

Diferencias

cercadelasretamas —  enero 24, 2013 — Deja un comentario
Cada vez que puede hacerse un planteamiento de comparación entre la actitud política de los dirigentes extremeños y cacereños con los de otras CCAA y provincias, siempre salen perdiendo los extremeños. Y no sólo los dirigentes, salimos perdiendo, sobre todo, los ciudadanos extremeños.
Como es conocido, desde el mes de marzo de 2012, el Centro de Formación de Tropa nº 1, el Cefot de Santa Ana, se encuentra, en la práctica en una situación de ERE, a la espera de recibir materia prima (nuevos aspirantes a soldados). Y en la misma situación se encuentra la Academia de Suboficiales, ubicada en el Pirineo catalán, en la localidad de Tremp. La fuerza con la que los dirigentes de la comarca del Pallars Jussà, algunos incluso de partidos independentistas, como el propio alcalde de Talarn, están defendiendo la continuidad, con garantías de futuro, de la Academia.
Ayer, la Subdelegada del Gobierno en la provincia de Lleida visitó el municipio de Talarn, y, como publica hoy el diario Segre (www.segre.com), informó que “Talarn només farà cursos esporàdics. La subdelegada del Govern visita el municipi i explica que l’informe de Defense sobre el futur de l’Acadèmia de Suboficials estará a partir del març”.
Ligado el futuro del Cefot nº 1, el de Cáceres, al mismo devenir que le pueda esperar a la AGBS, nadie de la representación oficial del Gobierno de la Nación en nuestra Comunidad Autónoma o en la provincia de Cáceres se ha pronunciado en el mismo sentido, en el de conocer los plazos marcados para saber en qué fechas, o a partir de qué fecha se puede estar dilucidando el futuro. ¿Para qué, verdad, si estamos tan “agustito” de feria en feria?
Tampoco, que se sepa, aunque uno se lo imagina, desde el Ayuntamiento de Cáceres se han pedido explicaciones a esa representación del Gobierno de la Nación sobre este tema. Explicaciones con conocimiento público. Recientemente, en un pleno, la primera autoridad política de la ciudad, la alcasenadora Elena Nevado reprochaba al principal partido de la oposición que utilizara políticamente el tema del complicado futuro del cuartel de la ciudad. Vamos, recordaba aquello de “usted haga como yo, no se meta en política”. Y creo recordar que también ofreció a los grupos políticos municipales a que la acompañaran en las gestiones que hiciera. Claro, un ofrecimiento vacío e inútil. Vacío, porque no está haciendo gestión alguna (si ahora, después del ofrecimiento, se destapara alguna gestión…) e inútil como lo han sido las tres múltiples reuniones que ha tenido (dos en despacho, con la Subsecretaria del Ministerio y con el Secretario de Estado, y una en un pasillo del Senado con el Ministro, con foto estilo club de fans de Raphael incluida).
Así, por la subdelegada del Gobierno en Lleida, Inmaculada Manso Ferrándiz, ya sabemos que será a partir de marzo cuando se conozca el futuro de la Academia de Suboficiales, cuando ya esté escrito y firmado ese futuro. Y que será a partir de marzo cuando ya también esté escrito y firmado el futuro del Cefot nº 1. Y mientras tanto, cuando queda menos ya de dos meses para esa fecha, no sabemos qué se está gestionando por los dirigentes políticos locales, provinciales y autonómicos para que lo que se escriba y se firme no sea otra cosa que la continuidad, con garantías, de que haya un futuro para el Centro de Formación.
Cuando queda menos de dos meses no sabemos qué gestiones (en realidad sí lo sabemos: ninguna) están realizando los dirigentes del Partido Popular que gobiernan la ciudad, la provincia y la comunidad autónoma para defender ante el Ministro de Defensa la continuidad del Centro. Ni lo han hecho hasta ahora ni lo harán… porque seguramente ya lo sepan.
La alcasenadora Elena Nevado se comprometió en pleno a que representantes de partidos de la oposición la acompañaran en las gestiones que emprendiera. Y quedó como una reina, porque su intención es no emprender ninguna. ¿Para qué?
Otra diferencia notable es que mientras en Cáceres se practica la política del avestruz («a ver qué pasa» «esperamos que haya buenas noticias próximamente»…) la información publicada en el Diario Segre termina: «Manso [la subdelegada] añadió que la Academia de Talarn ‘es muy importante para la comarca, pero debemos encontrar otras fuentes de dinamización independientemente de lo que pase con la Academia’. De hecho, la subdelegada explicó que Talarn busca otras opciones de ingreso».
Vamos, como en Cáceres, como en Extremadura… esperando que llegue la mala noticia y hablemos de maleficio, o la buena y salgan torrentes de inútiles e ineficaces cargos públicos a colgarse medallas.
Vale.

Cartel del homenaje al Maestro Solano. Gran Teatro. Cáceres.
En esta serie sobre edificios cerrados por falta de uso, nos encontramos con alguno que, aunque es privado, debería ser un edificio de uso público, de que la propiedad y las administraciones dispusieran lo necesario para que su apertura, con contenidos y con referencias a la ciudad, fueran lo suficientemente interesantes como para hacer de ellos espacios a los que todos los ciudadanos pudieran acceder.

Es el caso del inmueble situado en el número 1 de la calle Soledad. Se trata de un edificio con fachada posterior a la calle Hornos y que da acceso a la plaza de Santa Clara, con edificios ya del casco histórico, como la ermita de la Soledad o el Convento del mismo nombre de la plaza.
Dispone de una superficie construida de unos 300 m2, con dos plantas de 150 m2 cada una de ellas. Su estado exterior es de un notable abandono, con algunos aspectos que requerirían ya algunas acciones de reparación en fachadas, especialmente su repintado.
Y es en la fachada exterior, en la fachada principal, donde encontramos la razón por la que este inmueble viene a esta serie de entradas en el blog. Una leyenda sobre azulejos recuerda que en esa casa nació y vivió Juan Solano. Hijo predilecto.

Una ciudad, Cáceres, tan dada a la cultura folclórica (a veces a la cultura más casposa) rindió homenaje a un compositor de éxitos populares/populacheros del tipo El Porompompero, haciendo que quien pase por la puerta del número 1 de la calle Soledad lea que allí nació y vivió Juan Solano. Pero la mayoría de los que pasan por allí ignoran quién fue Solano. Y lo ignora también la mayoría de los cacereños.
En el año 2007, con la excusa de Juan Solano se organizó un festival de copla. Pero ni siquiera esa excusa sirvió para, al menos, pintar la fachada. La principal, la de la calle de la Soledad, porque la fachada posterior a Hornos es una muestra de abandono.

¿Tan difícil es que la ciudad que se atreve a adornar una fachada en recuerdo a uno de sus hijos predilectos, al menos la encale? Ni que decir tiene que sería de gran interés que el inmueble, incluso manteniendo su titularidad privada, pudiera ponerse en uso, dedicando sus espacios a recordar, de verdad, al maestro Juan Solano, con recopilación de recuerdos, imágenes, sonidos… de la vida de quien fue uno de los compositores de copla más exitosos, con algunas obras que pudieran formar parte de una antología, siempre encabezada por Tatuaje.

Que una calle de la ciudad lleve su nombre, incluso calle importante, no empece para que el mejor recuerdo que la ciudad que lo nombró hijo predilecto hiciera algo más: dar a conocer su persona, su personalidad, su obra. ¿Cuántos vecinos de la calle que lleva su nombre saben realmente quién era Solano?
La copla, como género musical considerado a veces pobre, también ha dado grandes obras. Y en algunas de ellas, la creatividad de Juan Solano interviene. Desde coplas como Tengo miedo, a la banda sonora de Bienvenido Míster Marshall, tienen su nombre.
Compositor con Ochaíta, Valerio, o con Rafael de León, de obras muy reconocidas, que su casa natal, de la que Cáceres se enorgullece con unos azulejos, se encuentre en estado de abandono, cuando pudiera ser un referente cultural, un espacio más, un espacio necesario, es un baldón que sería preciso corregir.
Vale.
8 de diciembre de 2012. Elena Nevado, en la presidencia de los actos de la Patrona del CEFOT. 
El 11 de diciembre de 2012 votó contra la continuidad del Centro en dos ocasiones en el Senado

Fechas atrás, con motivo de invitar a los periodistas a un café con pastas, la alcasenadora de Cáceres, Elena Nevado, dejaba caer que pronto estaría en disposición de dar una buena noticia para el Centro de Formación de Tropa nº 1, el Cefot. Claro, que esa afirmación venía a tratar de tapar que un mes antes, sólo un mes antes, había votado, en dos ocasiones contra la continuidad del centro, en dos enmiendas en las que se pedía al Gobierno, a su partido, que dispusiera los créditos necesarios para su continuidad.
Y como es norma del Partido Popular, especialmente desde que el empleado de Angela Merkel, Mariano Rajoy es presidente del gobierno de la nación, la alcasenadora ha comenzado a cumplir su palabra. Ha comenzado a airear buenas noticias para el Cefot, convenientemente aireadas desde el BOPP.
La primera… La primera en la frente.
Cuando se están haciendo los informes de infraestructura, para lo que el Ministro de Defensa ha nombrado un Comisionado, va la alcasenadora y ayuda. A caer, pero ayuda.
Los informes que el Comisionado de Infraestructura de la Defensa está realizando para la toma de decisiones, determinarán no sólo cuáles son las mejores instalaciones para alojar unidades militares, sino cuáles son sus entornos, urbanos, periurbanos, comunicaciones, accesos… Todo eso forma parte de esos informes.
Y la alcasenadora de Cáceres, obligada por el Ministerio de Hacienda, que es quien realmente dirige y determina los presupuestos del Ayuntamiento, va y deja sin transporte público al Cefot. La decisión de la alcasenadora Nevado es que la línea 4, que actualmente tiene cabecera en el Edificio Múltiples y en el propio Cefot, solamente llegue hasta la entrada de una urbanización privada, el Ceres Golf (aunque en el Plan General Municipal sea suelo urbano, deben cumplirse muchos trámites administrativos para adquirir plenamente esa condición), y no unos 800 metros más allá, donde existe una instalación pública, como es el Centro militar.
Está claro que quienes toman estas decisiones, como la señora Nevado, lo hacen sentados en el asiento trasero del Audi oficial.
Ahora, cuando se están determinando qué instalaciones militares serán las que merezcan los informes más favorables, no bastará con el buen trabajo que realizan los profesionales que las utilizan y cuidan, sino cómo es su entorno, cómo se prevé el futuro de ese entorno.
Las dotaciones públicas, como el transporte urbano, es un elemento importante. No hay que olvidar que si, como hoy dice en un alarde onírico el BOPP, hubiera oferta de empleo de tropa, los alumnos, los aspirantes a soldados se verían privados de poder utilizar el transporte público para la realización en la ciudad de muchos de sus trámites (bancarios, oficinas públicas…) y les resultaría especialmente costoso recurrir a taxis.
Así es que la alcasenadora Nevado ya empieza a cumplir y a transmitir buenas noticias para el Cefot. Le quita el transporte público, que como son soldados, vayan y vengan corriendo a Cáceres, que ella los verá desde el Audi oficial cuando vaya y venga a Mérida a rendir pleitesía al emperador Monago.
Vale.