Archivos para November 30, 1999






Hacía bastante tiempo que no paseaba por El Marco y por la Ribera que se nutre de las aguas que rebosan los pozos de El Calerizo. Meses. Y en una tarde limpia de casi invierno, he ido a dar un paseo. A ver…
A ver imágenes como estas que ilustran esta entrada, con envases acumulados en el vaso de El Marco, formando barrera con los juncos y los cañizos. Barreras que serán detritus en poco tiempo.

Imágenes como un vertedero de escombros en el camino que bordea la Ribera, o un vertedero de muebles usados más adelante.
O más envases, bolsas de plástico, basuras arrojadas al cauce ya en Fuente Fría.
Es evidente la falta de civismo de quienes hacen esos vertidos. Pero también lo es, y mucho, la falta de cuidado y atención que desde el Ayuntamiento de Cáceres se dedica a la Ribera, a la Ribera del Marco o al Río de la Madre.
Vale

Se descuelga la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado, del Partido Popular, con una propuesta que pretende ser de mérito, basada en el Reglamento de Honores municipal: otorgar la medalla de la ciudad de Cáceres a Helga de Alvear.

Por supuesto, nada que objetar a los merecimientos de la coleccionista de arte que ha decidido que su magnífico tesoro pase a formar parte de la ciudad. Pero otorgarle la medalla de Cáceres, una parte de Extremadura a quien ya tiene la… de Extremadura, no parece muy conveniente.

Sin duda, Helga de Alvear aceptará el reconocimiento, porque lo es, pero es un reconocimiento que ya tiene recogido en los múltiples méritos que acreditaron la concesión de la Medalla de Extremadura.

Son otras muchas cosas las que desde el Ayuntamiento han de hacerse y que satisfarían más a la coleccionista. Por ejemplo, que el municipio, que el gobierno municipal, que forma parte de la Fundación, realice una campaña activa y proactiva para que los cacereños conozcan las obras que, exposición a exposición, van mostrando los tesoros artísticos de Helga de Alvear. Eso ya es otra cosa, es necesario pensar, dedicarle tiempo, demostrar capacidades… creer que, de verdad, las obras de la colección son obras de arte. Algo que dudo que los miembros del equipo de gobierno municpal tengan claro.

También, y mucho más importante, es que el equipo de gobierno del Ayuntamiento reclame de la Junta de Extremadura, perdón del Gobierno del virrey Monago, que la segunda fase del proyecto del Centro de las Artes Visuales Helga de Alvear, el edificio proyectado por Tuñón y Mansilla, se desarrolle y ejecute. Esa, y no otra, sería la verdadera medalla de Cáceres para quien se merece no una, si no todas las distinciones posibles.

Pretender que con la Medalla de Plata (la de Oro es la que ya le otorgó la Comunidad Autónoma entera) se puede tapar el compromiso que la región tiene contraído con quien, salvando las distancias, o sin salvarla, ha decidido que la mejor colección de arte contemporáneo de España, sea para la ciudad y para la región lo mismo que la Colección Thyssen para Madrid y para España.

Recientemente, tuve la ocasión de ver la colección que Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, ha cedido a la ciudad de Málaga. Una colección que tiene grandes obras junto a otras que no pasarían el filtro de museos provinciales costumbristas, pero que la ciudad andaluza está mimando, atrayendo a muchos visitantes, con fuertes medidas de promoción. Algo que va más allá de una medalla.

Vale.



Desde fechas recientes se vienen publicando en las gacetillas locales de Cáceres informaciones que se refieren al deseo del equipo de mando del Ayuntamiento, del Partido Popular, de eliminar la costumbre comercial de sacar a la fachada de los locales la fruta para su mejor venta. Y lo hace en aras de «la salud pública» y las formas son propias de amenazas del mando más que de recomendaciones de gobierno. Aquí, como en otras muchas actitudes, está también la diferencia entre mando y gobierno, entre derechas e izquierdas.
Los fruteros de Cáceres se quejan, inermes, ante las actitudes de mando de la alcaldía. Hay que recordar que en las pasadas elecciones municipales, el PP obtuvo una holgada mayoría. Trasladando los resultados al gremio de fruteros, una holgada mayoría de éstos votó al PP. Pues, helo ahí, a disfrutar de lo votado.
La prohibición que pretende establecer el partido de la derechona recuerda a la eliminación, por razones estéticas, de los hombres anuncio de las tiendas de «compro oro» o aquella otra, por razones de no molestar el paso de viandantes, de quitar los carteles de los restaurantes de menú del día, ambas del manirroto Gallardón.
Si los fruteros de Cáceres no estuvieran hipotecados por su propio voto del 22 de mayo, hoy habrían tenido una ocasión manifiesta de haber afeado al equipo de gobierno municipal sus amenazas para que retiren las frutas de las puertas de sus establecimientos, porque en el Paseo de Cánovas había fruta en las mismas (o peores) condiciones con las que ellos tratan de vender sus productos hortícolas y frutales.
Las fotografías que ilustran esta entrada, captadas en la mañana de hoy, 2 de octubre, en el Paseo de Cánovas muestran fruta expuesta al aire libro, en un evento cuya responsabilidad es del equipo de mando que preside Elena Nevado, porque, al fin y al cabo, IFECA es responsabilidad primera y directa del Ayuntamiento.
Amenazar a los fruteros bajo la etiqueta de la «salud pública» y, al mismo tiempo, incurrir en la misma situación por la que se amenaza demuestra que en materia de fruta, hay quien no sólo está verde, sino que tiene grandes obstáculos para madurar.

Este verano, a comienzos de julio, la alcaldesa de Cáceres anunciaba, por el fin, el pago de los atrasos a los conductores de los autobuses urbanos, las deudas heredadas de la magnífica gestión del empresario modelo de Esperanza Aguirre, el ínclito Gerardo Diaz Ferrán. Con ello, se decía en las informaciones de prensa, recogiendo declaraciones del equipo de gobierno del PP, se ponía fin a un conflicto que estaba a punto de colapsar el transporte público urbano de la ciudad.

A lo que parece, no todo están tan resuelto como se decía. Porque, si así fuera, ¿por qué mañana hay una vista en el Juzgado de lo Social por denuncias interpuestas por trabajadores antes de BUSURSA y ahora de SUBUS?

Es probable que no todo estuviera resuelto, y que muchos trabajadores no estén muy de acuerdo con lo “solucionado” y “como se ha solucionado” y quieran conseguir, legítimamente, que la autoridad jurisdiccional se pronuncie a favor de sus derechos.

Es evidente que hay muy buena sintonía entre la alcaldesa y el Sindicato Libre de Transporte, sintonía que llevó al acuerdo tan publicitado, pero ese sindicato no es mayoritario en la empresa y quizás no tenga todas las llaves que cierren el conflicto.

Ni siquiera regalando a la, entonces candidata Elena Nevado, un publirreportaje en la Revista “Volante Profesional”, en mayo, unos días antes de las elecciones, cuando se anunció el “acuerdo” para desconvocar los paros que el STE (Sindicato Libre de Transportes) había convocado.

Casualmente, la revista “Volante Profesional” la publica… el Sindicato Libre de Transportes, y el número 6, correspondiente a Mayo de 2011, lleva en portada a María Dolores de Cospedal. Y, casualmente, el director de la revista es, a lo que parece, sobrino del mandamás del STE.

Cosas veredes, como veremos cómo los medios locales, quizás, se sorprendan de que en la magistratura de trabajo (ahora Juzgados de lo Social) se esté sustanciando una demanda que fue anunciada a bombo y platillo que se había solucionado.

Vale.






Un paseo, hacía tiempo que no lo daba, por la Ribera del Marco, me ha dejado un poso de vergüenza ajena mezclado con la indignación que da ver el abandono. Todavía hoy, en un verano atípico en Extremadura, los pozos de la cerca de San Jorge siguen aportando agua a la Ribera, al Río de la Madre, que es el origen de la ciudad.

Y en una verano atípico veo que la lámina de agua de la Ribera está sucia, abandonada. Ver la mierda acumulada cuando todavía fluye agua limpia por debajo es para echarse a temblar cuando el agua cese su correr.

No sólo la lámina, su entorno muestra abandono, suciedad, dejadez.

Ignoro si en el nuevo organigrama municipal de Cáceres hay algo parecido a Medio Ambiente, aunque sea copiado de la “filosofía” de la exprimera dama Botella. Pero vertederos en la ribera, mezclados con zarzales, bidones de residuos, ripios, restos de obra, muebles…

Vale.

Parada de Av. de Alemania, 2. Domingo, 21-8-2011

El Ayuntamiento de Cáceres, ahora gobernado con mayoría absoluta por el Partido Popular, se plantea una remodelación del servicio de autobuses urbanos. Y se lo plantea sin tener claro qué quiere, al menos eso es lo que se desprende de las pocas “informaciones” de que se dispone.

Algún medio de comunicación, al hacerse eco de la noticia, recurre, con el simplismo que ello comporta, a recoger la opinión de ciudadanos. Sean o no usuarios del transporte público. Pero esas opiniones sirven para reafirmar la noticia, la información elaborada.

En lo publicado el domingo en El Periódico Extremadura se aprecian algunas cuestiones que desenfocan el asunto y que, sin duda, suponen un punto de partida equivocado, tanto por lo que el medio (voluntarista) dice como por los conceptos que se utilizan.

Elijamos solamente dos aspectos. Uno, la opinión política, en este caso del concejal Valentín Pacheco, y otro, sobre cómo funciona el servicio y por qué funciona así.

En el primer caso, el concejal parece que ha dicho que la remodelación profunda se realizará dentro de dos años, cuando termine el actual período de concesión. Para que eso fuera cierto, en dos años debería estar resuelto un nuevo concurso del servicio. Un concurso que requiere, en primer lugar, fijar sus características, fijar sus costes previstos, fijar su incidencia sobre las relaciones laborales de los trabajadores afectados. En suma, requiere la formulación de los pliegos de condiciones técnicas y administrativas, a redactar por los técnicos municipales, someterlos a todos los pasos administrativos previos, a cuantas consultas fueran necesarias (por ejemplo, a que las AAVV puedan, formalmente, presentar propuestas que lo mejoren, o a que los trabajadores de la actual concesionaria manifiesten sus criterios sobre cómo las características que el Ayuntamiento prevea afectan a sus condiciones de trabajo).

Dentro de dos años, el concurso del nuevo contrato debe estar resuelto y para ello el equipo de gobierno, que cuenta con una amplia mayoría, debería ya comenzar a elaborar los documentos, o a recoger, formalmente, propuestas de mejora del servicio. Cuenta para ello con mayoría absoluta, aunque esto no sea garantía de mejora, ya que el actual contrato se basa en un pliego redactado también con la mayoría absoluta del Partido Popular y ha resultado no solamente perjudicial para el propio servicio a prestar si no, lo que es más grave, lesivo a los intereses de la hacienda pública municipal.

En el segundo caso, sobre cómo funciona el servicio y por qué funciona de esta manera, la relación se establece en las opiniones de los vecinos vertidas en la información de prensa. Los vecinos, incluidas las AAVV, seguramente desconozcan (o no tengan en consideración, en caso de conocerlo) que el actual contrato, suscrito por un Ayuntamiento gobernado por la mayoría absoluta del Partido Popular, se basa en una contraprestación económica por kilometraje. Así, no es extraño que cada vez que desde el Ayuntamiento se pidió a Busursa un nuevo servicio o ampliar la distancia de alguna línea, lo hiciera tocando palmas con las orejas.

El servicio de autobuses en una ciudad con la morfología urbana que tiene Cáceres ha de basarse en puntos críticos extremos e irlos uniendo, ir tejiendo una malla que, en primer término, permita un buen funcionamiento del transporte y de la comunicación, de la movilidad, y, en segundo lugar, pero no menos importante, en una adecuada contraprestación económica.

Mientras que el actual equipo de gobierno siga pensando que el asunto se resolverá dentro de dos años, y los vecinos sigan pidiendo estirar las las líneas o aumentar las frecuencias de un servicio basado exclusivamente en el kilometraje, no se adelantará nada.

Póngase el equipo de gobierno ya a plantear un modelo de financiación del transporte urbano, con tipos de billetes combinados para usar entre dos líneas que unan puntos críticos distantes cuando no exista una de conexión directa, bonos de utilización por períodos horarios concretos, y otros sistemas ya existentes en otras ciudades (no se trata de inventar nada, sino de aprender de los que ya han andado el camino), y, sobre todo, póngase a definir las condiciones técnicas de un servicio que, por sus características y su importancia, debe tener una participación vecinal real y efectiva. Así nos evitaríamos un nuevo caso Busursa, por mucho que su dueño, don Gerardo, fuera el modelo de empresario ideal para Esperanza Aguirre, seguramente por se contribuyente neto a sus campañas a través de Fundescam.

Vale.

Cuando un columnista de un periódico se equivoca al establecer su opinión o al elegir modelos o comparaciones, es el columnista el responsable. Cuando ese columnista es reiteradamente provocador en sus elecciones (v. gr. Sostres), el responsable pasa a ser el director. En ambos supuestos, no deja de ser una elección individual y una responsabilidad limitada al individuo.
En cambio, cuando es el director del medio el que se equivoca al elegir un titular o al publicar su opinión (por muy personal que sea) o al establecer modelos o comparaciones desde su visión personal de las cosas, no deja de ser la elección del medio, responsabilidad del medio. Y se sitúa al medio en el centro de las malas elecciones.
Del mismo modo, desde un blog colgado en la red, las opiniones, elecciones o comparaciones siempre son la expresión del bloguero, del autor y confiere al blog un determinado estigma, que será positivo, negativo o neutro en función de la opinión de quien accede a él.
En un determinado medio de comunicación regional viene siendo habitual, especialmente desde finales de 2010, llamativamente desde finales de 2010 un alineamiento esencial, simbiótico, entre la política que desarrolla el Partido Popular y la antiguamente llamada línea editorial de dicho medio. La línea editorial se ha sustituido por “posicionamiento estratégico” y a los lectores por clientes, por target.
Hoy, sin embargo, ese posicionamiento incurre, a mi juicio, en la mala elección del modelo, del ejemplo, y en la inadecuada elección de los conceptos sobre los que establecer la opinión.
El modelo mal elegido es el del economista. ¿Con la que está cayendo, elegir como “autoridad de referencia” a un economista? Ya se sabe que los economistas, en estos tiempos, son los profetas del pasado y, cuando están en los gobiernos, son los enfermeros que aplican las primeras curas para reducir daños. Pero un economista, hoy, no es un ejemplo de autoridad. Seguirá siendo muy buena gente, tendrá una gran formación académica, pero la paridad del euro y la deuda griega no están en los libros que plantean modelos a seguir. Están en las páginas de sucesos.
La opinión mal elegida es la de la guerra. La de mandar al gobierno de José Antonio Monago a la guerra, una vez seleccionados los valientes consejeros y elegidos los capitanes de infantería. Previene el periodista sobre traiciones y obstáculos en el camino, sobre francotiradores (en su concepto traicionero), sobre todos, sobre espías, sobre la guerra de guerrillas, invento tan español. Olvida el periodista que no se trata en ningún caso de un enfrentamiento bélico, sino de toma de decisiones políticas que corresponden al gobierno, y crítica y propuestas que corresponden a la oposición. Y el arma es la palabra.
El lenguaje es más propio de la Enciclopedia Álvarez en sus biografías o de los libros “de política” de la editorial Juventud de los años 60. En el lenguaje militar actual no existe la guerra de guerrillas, existen los conflictos asimétricos.
También olvida el periodista, en su metáfora (no creo que sea metáfora, más bien en su arenga) que en las guerras, la primera víctima es la verdad. Aplíquese el cuento.
Los francotiradores, en los ejércitos modernos, no son traidores, son especialistas y suelen ser los mejores. A todos los cuerpos armados les gusta tener entre sus miembros a los mejores especialistas, a los mejores francotiradores.
Los topos, en los servicios de información más modernos y actualizados, son servidores públicos que se juegan la vida a diario infiltrados en filas enemigas.
Los espías, la élite de los servicios de información de cualquier país, solamente tienen un problema: no pueden ser reconocidos, o no se los quiere reconocer. Baste recordar cómo el gobierno de Aznar (lo siento, pero el ejemplo elegido por el periodista me hacer ponerlo delante del espejo) no quería reconocer a los miembros del CNI abatidos en una misión en Irak su condición de militares y quiso hacer el funeral casi de incógnito.
El arsenal y el armamento de un ejército regular (del gobierno) corresponde decidirlo al mando. Y si cuando el mando llega se encuentra el arsenal vacío, le corresponder dictar las órdenes oportunas para llenarlo. Pero el arsenal no está ni vacío ni desmantelado. Decir lo contrario es, como en las guerras, hacer la primera víctima: la verdad.
Es lamentable que para alentar a los amigos que ahora nos gobiernan, el ejemplo, en vez de la palabra, de las ideas, de las ideologías, sean un símil tan poco edificante en una sociedad democrática. Y un símil al que le faltan muchos de los elementos que, en los conceptos modernos de la guerra aparecen en los llamados conflictos asimétricos. Recomiendo lecturas, incluso algunas con las que ideológicamente no estoy de acuerdo: Revista Atenea, Real Instituto Elcano, Publicaciones del CESEDEN, el blog de Luis Solana, http://www.luissolana.com/…
Y sobre todo, y quizás volviendo a conceptos antiguos, pero reales de guerras, echo en falta en el artículo del director del BOPP un encendido elogio de los héroes, de los colaboracionistas, que, como en todas las guerras, serán víctimas tanto de sus protectores como de los que luchan contra ellos. En Iraq o en Afganistán, como ejemplos actuales de lo que es un conflicto asimétrico, la mayor parte de las víctimas de los ataques de los llamados insurgentes (en el lenguaje del artículo, serían avezados y heroicos guerrilleros como Luis Candelas) son gentes que quieren incorporarse a los nuevos ejércitos que adiestran tropas internacionales: los atacan por colaboracionistas.
Pero los colaboracionistas del general Monago, sus valientes consejeros y sus intrépidos capitanes de infantería no son ni siquiera citados en el panegírico: esos colaboracionistas son ya la segunda víctima de la guerra. La primera, no se olvide, la verdad.
No, no se trata de ninguna guerra, ni de guerrillas ni conflictos asimétricos ni capitanes de infantería. Es la democracia, el debate político sobre ideas e ideologías. Pero cuando uno de los debatientes ya ha renunciado a las ideologías, su camino no puede ser otro.
La arenga militar en tonos de heroicidades a quienes van a estar sentados en un despacho confortable no es de recibo en una democracia. Si lo que se pretende desde la trinchera del medio de comunicación es advertir que otros (no el medio) los convertirá en centro de críticas y reproches por sus acciones u omisiones, por sus hechos, no creo que hiciera falta… a salvo, claro, de estar ofreciendo el abrigo de la trinchera, tan confortable como el despacho.
Vale.

Es un lugar común, cada vez que se producen elecciones generales, que el nuevo presidente del gobierno de España realice su primer viaje al exterior a Marruecos, por razones de vecindad y, sobre todo, por razones geopolíticas de indudable interés para nuestro país.
Ahora, tras 28 años de gobiernos socialistas, en Extremadura se ha producido la llegada al poder del Partido Popular, con José Antonio Monago. No existe tradición en esta Comunidad Autónoma de que el primer viaje fuera de los límites de la región tuviera un destino fijado. Sin embargo, la situación económica actual, y las perspectivas políticas de futuro hubieran hecho aconsejables algunas cuestiones.
La primera visita al exterior de José Antonio Monago fue a Madrid, ya ungido por el yugo de Izquierda Unidad, a pedir autorización al monarca de su partido para que le permitiera convertirse en el primer socialdemócrata muy de derechas, en el barón rojo de la derecha. Con tal de mandar, o de gobernar, según se prefiera, Mariano Rajoy le dio sus bendiciones.
Entronizado en su cargo de presidente de la Junta de Extremadura, y con el nombramiento de los ocho consejeros que forman su gobierno, José Antonio Monago concede entrevistas, emite opiniones en las que se aprecia un tono institucional que, sin embargo, deja ver de manera muy clara sus contradicciones y que esas contradicciones son pelillos a la mar cuando se trata de tocar poder. Por ejemplo, mientras que sus discursos leídos de investidura y toma de posesión, escritos por el octavo consejero, hacían hincapié en que ya no existen ideologías y que las infraestructuras no tienen color político, hoy reconoce en El Periódico Extremadura que si las infraestructuras se decidieran por rentabilidad, nuestra región no tendría ninguna.
También dijo en ABC (la santa Casa) que despreciaba a los terratenientes. Curiosamente, su “no-ideología” se corresponde con lo que un terrateniente de esos a los que desprecia hizo de esta tierra su solaz y descanso no productivo. El libro de cabecera político del octavo consejero parece ser uno escrito por el opusdeísta y tecnócrata Gonzalo Fernández de la Mora, “El crepúsculo de las ideologías” y que escribió cuando era ministro del fundador del Partido Popular y, tambén, terrateniente, con una de las mayores fincas de esta región.
En la entrevista que hoy se publica en El Periódico Extremadura, a la pregunta sobre el AVE, la respuesta de rigor: necesidad de que llegue, lo malo que sería que no pasara de Badajoz hacia Lisboa, pelear porque llegue…
Sin embargo, su partido, por boca de su Secretario General y hoy presidente de la Asamblea, se comprometió a ir a Portugal para conseguir que el país vecino no se descolgara del proyecto. De ese viaje, nunca más se supo y ningún periodista le ha preguntado por ello (y no le preguntará, y si lo hace, la respuesta será de libro: acompañar al gobierno de España -mientras ese gobierno sea del PSOE-, luego, ya veremos).
El primer viaje del nuevo presidente de la Junta de Extremadura ha sido… a la playa, a participar en actos de su partido y acompañar a una señora que anda mal de la vista. Es decir, su primer viaje “al exterior” como presidente de la Junta ha sido a temas de partido, a asuntos de su partido, no para tratar asuntos que interesen a “todos los extremeños”.
Cuando el Partido Popular se comprometió, sin que nadie se lo hubiera pedido, a ir a Portugal a tratar el asunto del AVE, el primer ministro luso era José Sócrates, socialista. Quedaba bien reivindicar ante adversarios ideológicos. Luego llegó la caída del gobierno de Sócrates, con la soga de la derecha apretando para conseguirla, y la esperanza de que el gobierno de derechas de Passos de Nivel fuera lo que se esperaba: el milagro de la salida portuguesa de la crisis. Los hechos han dado la razón a la derecha: Portugal ha salido de la crisis y ahora está en la bancarrota.
El primer viaje de Monago, Presidente de la Junta, debería haber sido a Lisboa, a hablar con sus correligionarios ideológicos… perdón, que ya las ideologías no existen. Sin referentes ideológicos, con quién hablar. ¿Con el técnico que está al frente del gobierno luso? Mejor no ir. Más adelante tendrá la ocasión de seguir culpando al gobierno socialista de Zapatero, que es lo suyo, o acompañar al Ministro de Fomento a Lisboa… y cuando vuelva, seguir culpando a los socialistas.
Sin embargo, hay un dicho que permanentemente planea sobre las decisiones políticas, sobre las opiniones políticas (sobre este blog también, por supuesto): cada uno arrastra sus contradicciones como puede. Y las elecciones generales están cada vez más cerca. El programa electoral del Partido Popular debe recoger una apuesta decidida para el AVE que convenga a los intereses de Extremadura. Pero esta infraestructura, sin la garantía portuguesa, está abocada al fracaso. Mientras, el gobierno catalán de CiU reclama que no se invierta en el AVE a Extremadura porque no vale la pena y el Partido Popular es el apoyo parlamentario de la derecha nacionalista catalana. ¿Cómo resolver esa contradicción? En el programa electoral resultará sencillo: dirá en cada sitio lo que le convenga. Luego, ya se verá.
Y, mientras tanto, esperaremos a que José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, deje de poner los intereses de su partido por delante de los de la comunidad autónoma que gobierna, y en vez de irse a la playa (con la excusa de la escuela de verano de no sé qué), se monte en el coche oficial y, cruzando por Caya, se dirija a Lisboa a hablar y reivindicar ante el primer ministro portugués. Por dos razones: porque es lo que interesa a Extremadura y porque él propio Monago adquirió ese compromiso sin que nadie se lo pidiera.
Vale.

El pasado 7 de julio, la alcaldesa de Cáceres afirmó, literalmente, que «Con 84 millones de deuda, ¿cómo vamos a financiar 8 para un pabellón en mitad del desierto». A la primera parte de la afirmación, nada que objetar. La deuda municipal y su cuantía es algo que está en el debate político y con el tiempo se verá si es cierta o no.

Me interesa la segunda parte de la afirmación, la del desierto. Porque es un desierto que cruzo, obstinado, diariamente dos veces para ir a mi trabajo. Gracias a la señora alcaldesa, ahora ya sé que mi trabajo, en la ciudad de Cáceres está en el desierto y más allá.

Sin embargo, días después, a la misma autoridad local no le causó reparo alguno cruzar ese desierto para asistir a una celebración festivo-religiosa, que era el primer aniversario de la restauración de San Benito. Una restaración hecha por la Universidad Popular (Ayuntamiento) bajo la dirección política de otro partido. Había, por tanto, que hacerse presente en la urbanización (de lujo) en la que está enclavada la ermita para acompañar a los vecinos con motivo tan fastuosos. Asistió una masa vecinal importante. Unos treinta vecinos, según el mismo medio de comunicación.

Anécdotas aparte, la actual regidora municipal, del Partido Popular, olvida, interesadamente, que en 2002, cuando su antecesor político aceptó la recalificación de esos terrenos desérticos a cambio de recibir 200 millones de pesetas para construir ¡un pabellón de ferias! ¿Por qué lo que en el año 2002 no era un desierto, sino el mejor sitio para el Pabellón de Ferias, ahora sí lo es?

Olvida, quizás interesadamente, la actual regidora municipal que su antecesor político, para acabar con el «problema del botellón» no tuvo mejor acuerdo que trasladarlo a ese desierto. Y, para más escarnio de los jóvenes botelloneros (individuos que se demostró entonces y se sigue demostrando ahora sin capacidad crítica) se les «construyó» una parada de autobuses que es más un pasillo de encajonamiento de reses en el matadero.

El desierto de los terrenos del Ferial es una forma sencilla de reconocer dos cosas: la incapacidad de sacar adelante un proyecto, el Pabellón de Ferias, que no es de titularidad exclusiva municipal, sino de todas las entidades que participan en IFECA (que no protestarán, obviamente, porque para eso ahora «gobiernan los suyos por mayoría absoluta») y que al anterior gobierno, socialista, le exigían, un día sí y otro también, que se hiciera el Pabellón.

La segunda cuestión que pone de manifiesto el hecho de que la alcaldesa describa la zona como «desierto» es un concepto de ciudad que no tiene en cuenta otra cosa que no sea los intereses urbanísticos. Es más, al día siguiente de que los propietarios de los terrenos consigan financiación para comenzar las obras, la propia dirigente política se hará palmas con las orejas y «recuperará» el proyecto… olvidándose de la deuda.

Calificar de desierto una parte de la ciudad, y al día siguiente «atravesarlo» para un acto festivo-religioso no deja de ser un insulto a la inteligencia ciudadana. A los que viven parte del año en la urbanización Ceres Golf habrá que decirle aquello de que van «al desierto y más allá». Eso sí, cuando vuelvan a pedir que se considere su urbanización como un barrio más de la ciudad, como suelo urbano, nos olvidaremos de que, en medio, está el Sahara.

Vale.

Nada más concluir las elecciones, los primeros, prácticamente, en pasar el cepillo para ver #quehaydelomio fueron los autobuseros. Mejor dicho, el Sindicato Libre de Transporte, minoritario en la empresa concesionaria del servicio.
Este Sindicato, que en la práctica funciona como una gestoría, había convocado unos paros, en plena campaña electoral, que la mayoría de los trabajadores no iban a secundar. Los paros se debían a los atrasos pendientes de cobro de cuando la empresa concesionaria era BUSURSA, de Gerardo Díaz Ferrán, el empresario modelo de Esperanza Aguirre y contribuyente neto a Fundescam.
Con los paros convocados, en plena campaña electoral, la candidata a alcaldesa por la derecha se comprometió a solucionar el problema de los atrasos y se desconvocaron. Por medio hubo algún guiño mutuo del que otro día hablaré.
Efectivamente, hace unos días, la alcaldesa, tras reunirse con el SLT, anunció que se había llegado a un acuerdo extrajudicial para que las demandas interpuestas por los trabajadores, auspiciadas por los sindicatos, se retiren, y la actual concesionaria, SUBUS (¿recuerda alguien con qué alegría acogió la entonces portavoz el acuerdo de transferencia de la concesión en Enero de 2011?), abonará los atrasos. En total, unos 250.000 €.
He esperado unos días para hacer este post pensando, ingenuo, que dada la transparencia de la que se vanagloria el nuevo gobierno municipal, el acuerdo extrajudicial se haga público para general conocimiento. Porque, en definitiva, un acuerdo extrajudicial es un contrato. O múltiples contratos si se realiza con todos y cada uno de los trabajadores.
Las demandas de los trabajadores contra BUSURSA incluían, como no puede ser de otra manera, al Ayuntamiento como responsable subsidiario, por cuanto se trata de un servicio municipal privatizado (o de “gestión indirecta”, como quieren hacer ver con lo del mercadillo del caudillo). Es decir, que si los trabajadores ganan el juicio, BUSURSA debe pagar, y si no paga BUSURSA deberá hacerlo el Ayuntamiento. Y, en cualquier caso, esa cantidad debe formar parte de la deuda que el Ayuntamiento arrastra con ese acreedor.
Pues bien, el acuerdo extrajudicial beneficia en primer término a la credibilidad de Don Gerardo, ya que una sentencia condenatoria saldría en los papeles y continuaría minando el crédito (?) que aún le pudiera quedar. El acuerdo extrajudicial beneficia a los trabajadores, porque cobrarán lo que se les adeuda. El acuerdo extrajudicial beneficia al SLT, porque le hace ganar crédito entre los trabajadores frente a los sindicatos “establecidos”, básicamente UGT y CSI-CSIF. El acuerdo beneficia a la actual corporación porque ha resuelto un problema.
Pero ese acuerdo, en tanto no lo conozcamos, perjudica a la credibilidad del actual equipo de gobierno por cuanto, como contrato, debe hacerlo público. Perjudica a la contabilidad municipal por cuanto traslada, cambia de sitio, una deuda, 250.000 euros, y se la endosa, en el sentido puramente contable, a la nueva concesionaria.
Ese contrato, o esos múltiples contratos si se ha firmado o está previsto firmarlo con todos y cada uno de los trabajadores (las demandas en el juzgado de lo social no están presentadas de modo “representativo” por los sindicatos, sino por todos y cada uno de los trabajadores). Habrá que saber si en la firma del contrato extrajudicial aparecen también los sindicatos como personas jurídicas parte en el proceso o como simples fedatarios.
En la práctica, lo que hace el Ayuntamiento frente a la nueva concesionaria no es sólo trasladarle una deuda, endosarle una deuda de la anterior concesionaria del servicio, si no utilizarla para resolver un problema. Y si la nueva empresa acepta de buen grado a abonar una cantidad considerable, que no le corresponde, está asumiendo unas obligaciones que tampoco le corresponderían. Otra cosa es que, en el orden social (los derechos salariales de los trabajadores) la nueva concesionaria aparezca como “una buena empresa”.
Pero el contrato, el acuerdo extrajudicial debe hacerse público e incorporarse, en su momento, al presupuesto municipal para que forme parte de la contabilidad pública. Y ahí veremos la transparencia.
En cuanto a las relaciones entre el SLT y el equipo de gobierno, hablaremos otro día de un documento .pdf realizado el 17 de mayo de 2011, en plena campaña electoral. O lo que es lo mismo, los trabajadores y sus salarios como moneda de cambio electoral y política. ¿Qué gana con todo esto el SLT? ¿Sólo “prestigio” entre los trabajadores? ¿Cuánto ha invertido en ese “prestigio”?
Vale.