Días atrás, Miguel Ángel Rodríguez, vocero de gÁnsar, decía que le gustaría saber que grupo terrorista puso a Zapatero en la Moncloa. Hoy, Acebes dice que el PP irá a la manifestación de la AVT contra la sentencia del Supremo sobre De Juana Chaos, para solidarse con los familiares d elas 25 víctivmas del asesino vasco.
Miguel Ángel Rodríguez no debería buscar muy lejos al comando que puso a Zapatero en La Moncloa: los millones de españoles que votaron a favor de un proyecto en el que no tenían cabida las mentiras de gÁnsar sobre las armas de destrucción masiva en Irak, ni sobre los hilillos de plastilina de Rajoy, ni sbore las mentiras de Acebes empeñado en atribuir a ETA un atentado que no había cometido. Ese es el comando que llevó a Zapatero a la Moncloa. Y las armas de ese comando fueron desactivadas por los millones de votos que echaron fuera las mentiras.
Por cierto, que después de que Miguel Ángel Rodríguez declarara la mayoría de edad de la Constitución de aquellas manera tan suya, no es raro el día que es violada por un fachorro o dos.
Hoy, Acebes, que es democráta Abeces, dice que el partido de la extrema derecha del que es Secretario General acudirá a la manifestación de la AVT contra la Sentencia del Supremo sobre De Juana: ¿no habías quedado en que había que defender la independencia del poder judicial? Estos derechones no conocen límites a su hipocresía.
Para mí, desde luego, es probable que el PP tenga unos Estatutos que sean democráticos, pero desde luego, quienes no son demócratas son la caterva de extremistas que ocupan los despachos de Génova, 13.
Vale.
El portavoz del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cáceres, Andrés Nevado, aseguró hoy que el Consistorio local «todavía» está a la espera de que «alguien dé una explicación sobre el chalé de los Málaga». Esa es la posición oficial del equipo de gobierno, del PP, en relación con el lamentable ridículo que ha hecho en la gestión sobre la compra de un inmueble declarado Bien de Interés Cultural.
Ninguna explicación sobre cuál ha sido la realidad de la negociación, sobre cuáles han sido los gastos ocasionados al erario público, incluidas las horas de trabajo de técnicos y funcionarios municipales que han intervenido.
Ninguna explicación que ponga en conocimiento de los ciudadanos los documentos oficiales que se han elaborado en el «expediente de adquisición del Chalet de Los Málaga».
Ninguna mención a que han sido ridiculizados, algo que, viendo el ridículo de sus mayores (el trio RAZ) en otros ámbitos políticos, no parece que vayan a asumir nunca.
La familia, o las familias Málaga, han toreado al alcalde de la ciudada, que ha quedado como un «palomino» sin abogado que pueda lavar su incompetencia.
Vale.
Hoy ha dado comienzo contra los acusados de los atentados del 11-M de 2004.
Son 29 los acusados que se sientan en el banquillo: todos ellos con cargos suficientes para que la fiscal Olga Sánchez y el juez del Olmo hayan cerrado un extensísimo sumario para que la sala de lo Penal abra juicio oral, con la declaración del Egipcio.
También aparecen acusados, aparecemos acusados, todos aquellos que decimos que el PP mintió el 11, el 12, el 13 y todos los días desde entonces. También aparecemos acusados todos aquellos que decimos que Jotapedro y Jiménez Fasciantos mienten para vender periódicos y hacer daño. También aparecemos acusados todos aquellos que le pedimos al trío RAZ (Rajoy, Acebes y Zaplana) que dejen de sembrar dudas contra la investigación policial, contra la instrucción del sumario.
Los 29 acusados están sometidos a la justicia, no lo están, porque se inmolaron en Leganés, los siete suicidas que se llevaron por delante a un miembro de los GEO.
El sumario ha sido instruido y cerrado, y ahora se abre el juicio: bastaría solamente que el trío ZAR y sus secuaces Jotapedro y Fasciantos (¿o es al revés?) creyeran un poquito en el estado de derecho y confiaran en la justicia… pero saben, están seguros, que la verdad de lo que pasó será la misma que la verdad judicial: fue un atentado islamista.
Por último, en el juicio se demostrará, también, que la derecha de Aznar (con la melena que tiene ahora le llaman el leoncito de la FAES) «bajó la guardia» y que, cuando Acebes era ministro, no estuvieron atentos a sus obligaciones, hicieron dejación de sus obligaciones.
Vale.
Un columnista de prensa ha hecho de su criterio de que Cáceres es la ciudad feliz sea asumido como algo cierto, como un punto de valor añadido, como una marca. pero la realidad de esa ciudad feliz es otra.
No es la ciudad feliz para los vecinos de Aldea Moret, ni para los del Carneril, las 300, las Malvinas, Mejostilla: es la ciudad feliz solamente para los que detentan el catovismo como último horizonte de sus ambiciones. Los que hacen de ser cacereños de toda la vida su catecismo, su dogma, lo que consideran que el paraíso se acaba en un kilómetro a la redonda de su casa.
Cáceres no es la ciudad feliz, es la ciudad dormida, adormecida, anestesiada por quienes detentan el poder: el poder económico, el poder político, el poder religioso.
Cáceres es feliz cuando la gente sale a la calle a ver y a ser visto, pero que no les pidan a esos cacereños de toda la vida que se comprometan, que ayuden y apoyen.
Recuerdo cómo se planteó en su día una manifestación para mantener abierta la Base de Santa Ana, y cómo la misma gente que lo planteó se dio cuenta de que los catovistas no saldrían a la calle, no se comprometerían.
Cáceres es la ciudad anestesiada, en la que nunca pasa nada.
El día que pase, no estaremos entrenados ni dispuestos para defendernos: nos pillarán dormidos, anestesiados.
Vale.
Se acerca el comienzo del juicio por los atentados del 11-M y la teoría de la conspiración se entrecruza con la realidad. Hoy se ha sabido que policías al servicio de Ángel Acebes viajaron a Guantánamo, acompañados de agentes de la CIA para interrogar a unos 20 presos sobre las actividades de Al Qaeda en España.
Entre otras pesquisas, mostraron a los prisioneros de Bush fotos de Jamal Al Zougham, uno de los autores materiales de los atentados.
La conspiración, la real conspiración de lo que pasó el 11-M fue la incompetencia de Ángel Acebes, Ministro del Interior en la fecha. Y la conspiración, la real conspiración es que la reunión del gabinete de crisis que reunió Aznar fue con Arriola, para buscar el modo de que se hiciera creer que fue ETA la autora de los atentados.
A medida que vayan sabiéndose más cosas de los seguimientos a islamistas por la policía, de la ineficacia de su jefe, Acebes, se llegará a la misma conclusión que Aznar en su libro: bajaron la guardia. Más bien, nunca la tuvieron levantada, sólo la bandera de la incompetencia.
Desgraciadamente, quienes fueron capaces de mentir de aquella manera solamente tenían en mente una cosas: las elecciones. Desgraciadamente, quienes fueron capaces de mentir de aquella manera eran el presidente del gobierno y sus ministros.
Ahora, cuando va a comenzar el juicio, seguirán buscando conspiradores.
Un prestigioso criminalista y alto cargo de la época de UCD, cuando le preguntaban por otro conocido criminalista, decía: Ése el único criminal que conoce es el que ve cuando se mira al espejo.
Pues lo mismo: estos que buscan conspiradores para tapar sus mentiras e incompetencias, los únicos conspiradores que ven son los que salen en el espejo cuando se afeitan.
Vale
El candidato a la presidencia de la Junta de Extremadura por el PSOE, Guillermo Fernández Vara, considera muy conveniente incrementar la población de la comunidad, y para ello ha anunciado medidas económicas para favorecer el nacimiento de niños.
En esa senda, y traído por los pelos, el próximo exalcalde de Cáceres, José María Saponi, le dice a los niños de 3º y 4º de un centro escolar que espera que la ciudad alcance los 100.000 habitantes en pocos años, ya que hace pocos años tenía 75.000 y ahora estamos en los 90.000. Así, con este nivel intelectual, se dirige a los niños. Pero no lo hace por la necesidad de aumentar la población para generar riqueza y bienestar, lo hace porque así la ciudad pasaría de tener 25 concejales a 27. Curioso.
Mientras que el candidato socialista se preocupa por el futuro de los ciudadanos de la comunidad, el alcalde de Cáceres se preocupa solamente por una fila de bancos en el salón de plenos.
Sin embargo, podía haberle dicho a los niños de 3º y 4º de ESO que el mismo Ayuntamiento calcula que la ciudad alcanzará esos 100.000 habitantes en 2015 (¡cuán largo me lo fiáis, amigo Saponi!), como en la pestaña de estadísticas de la web municipal tiene colgado el servicio de informática.
Podía haberles explicado que cuando Saponi accedió a la alcaldía (¡hace 12 años!) la ciudad tenía 78.000 habitantes y que desde entonces solamente ha crecido a razón de 1.000 por año.
Podía haberles explicado que cuando esos niños ya no lo sean en 2015, las políticas sobre juventud, empleo y suelo que él viene aplicando (o no aplicando, por dejación) serán las causantes de que se hagan clientes de AutoRes para ir y venir a Madrid a trabajar, hasta que se compren un coche o se queden a vivir fuera.
La sangría demográfica que el Plan de Estabilización de 1959 (¡ojalá hubiera economistas atrevidos que lo divulgaran!) causó a Extremadura, mientras Saponi calzaba botas de cordones, vestía camisas azulfalange y ceñía cinturones con el mochuelo del pardo, es ahora, cuando la economía regional comienza a respirar por sí misma, cuando puede recuperarse. Y serán las medidas propuestas por el candidato socialista las que lo consigan, no buscando ese habitante número 100.000 para tener 27 concejales.
Esa mirada de corto alcance de Saponi es el reflejo de una mente estrecha, estrecha, que le entran las ideas a rastras, una al año, y dos si el año es bisiesto.
Ahora dice Ansar que se ha enterado: en Irak no había armas de destucción masiva. Había, en las Azores, tres caras con ganas de destrucción masiva. Y lo consiguieron.
Ahora dice Ansar que se ha enterado: en Irak no había armas de destrucción masiva. Ahora, gÁnsar, ahora hay en Irak un arma de destrucción masiva contra la que no hay escudos antimisiles: el odio.
El presidente Aznar mintió al parlamento, mintió a los ciudadanos de forma masiva. La ONU no se creía que en Irak hubiera armas de destrucción masiva, porque la Agencia correspondiente no lo acreditaba.
Todavía hay muchos ciudadanos, en todo el mundo, por ejemplo Bob Woodward, uno de los periodistas del Watergate, a los que les gustaría saber por qué Aznar apoyó a Bush. La respuesta no es política y en el reconocimiento que ahora hace Aznar está muy clara: es un asunto psicológico.
Porque Aznar confunde los conceptos: saber que en Irak no había armas de destrucción masiva no era una cuestión de ser o no listo, sino de conocimiento. No es lo mismo ser listo que ser inteligente. Y Aznar no fue listo porque no era, ni lo es, inteligente. Su apoyo a Bush es psicológico: es la la muestra de su complejo de inferioridad, el mismo complejo que han tenido a lo largo de la historia malos gobernantes. Y la voz de pito.
Ahora, si Aznar fuera lo listo que, en su tono de sujeto confuso con los conceptos, dice ser, debería hacer una sola cosa: pedir perdón.
Pero para eso, además de listo o de inteligente, a Aznar le falta la cualidad de hombre en el sentido de hombre en Miguel Hernández.
Mientras que muchos ciudadanos aspiran a saber qué paso con sus padres o abuelos durante la Guerra Civil que siguió al golpe de estado de Franco, y la posterior y cruel represión, otros se esfuerzan en olvidar qué pasó.
Sin embargo, la realidad es tozuda y nos devuelve de manera permanente la memoria. Y citando de memoria quiero recordar que hace poco tiempo se suscitó una polémica en Alemania porque se pretendía recuperar para hotel unos edificios realizados por el nazismo en una zona de alta montaña.
Eso sucede, por supuesto, en Alemania. ¡Que polemicen ellos! diría Unamuno, ahora que sigue sin ser restituido en su cargo de concejal de Salamanca.
Aquí no, aquí no polemizamos porque no tenemos memoria ni falta que nos hace. Ni falta que les hace a algunos. Con alegría, con alborozo, los periódicos de la ciudad recogen que antes de semana santa abrirá un hotel de lujo en el cortijo de Los Arenales, entre Cáceres y Malpartida de Cáceres. Y la memoria, maldita memoria no aparece.
Ese cortijo, antes de ser conocido por los múltiples nidos de cigüeñas que lo habitaron en el abandono de su propietaria, fue campo de prisioneros en el franquismo, donde eran recluidos después de la guerra los perdedores.
No fue un campo de prisioneros instalado en una propiedad pública ni requisada por la economía de guerra. Fue un campo de prisioneros (españoles prisioneros de españoles) en una propiedad privada, cedida gustosamente por su propietario, el marqués de Torre Arias, que hoy tiene un parque a su nombre en plena Calle de Alcalá en Madrid.
Los mismos dueños de la finca que colaboraron hasta el extremo de ayudar activamente en la represión con su propio campo de prisioneros, hoy lo convierten en un hotel de lujo.
Los mismos terratenientes que ayudaron a represaliar a los perdedores hoy aparecen como caídos del cielo. Porque los dueños son los mismos, y hoy la propiedad sigue siendo del marquesado de Torre Arias, que tiene inmensos bienes en Cáceres y que se beneficiarán del Plan de Urbanismo: todos los terrenos entre Macondo (incluida una parte de este sector) y los Arenales, a derecha y a izquierda de la carretera de Malpartida, son de la misma propietaria que el Palacio de Los Golfines de Abajo, la casa de la Enjarada…
Cuando en las escuelas de negocio se estudien ejemplos de gestión, en lo sucesivo habrá tres niveles, descendentes: buena gestión, mala gestión y Saponi.
El ridículo en el que el próximo exalcalde de Cáceres ha caído y ha hecho caer al Ayuntamiento en la compra del chalet de Los Málaga es portentoso. Después de anunciar a bombo y platillo la inminente compra, de fijar el precio de establecer las contraprestaciones, resultan que le estaban vendiendo una mula coja, como a cualquier presidente de club de fútbol.
La mala gestión de Saponi no se puede calificar sólo de mala, o incompetente, sino que demuestra, sencilla y llanamente, que el señor Saponi es inútil para el ejercicio de su cargo.
En todo esto, llama la atención una cosa, que demuestra la categoría de la ciudad: desde que el equipo de gobierno se vio obligado a suspender la compra, ni una crítica, no ya de los partidos de la oposición, ni una crítica de los medios de comunicación. Diríase que los periodistas sienten cierta conmiseración hacia el inútil gestor público y consideran que ya está amortizado, que perderá las próximas elecciones y que para qué amargarle los cuatro meses escasos que le quedan en el cargo. O diríase que los periodistas, profesión noble ejercida por innobles y pagada por más innobles empresarios, consideran que va a ganar las elecciones y que no les convienen enfrentarse a la furia de un alcalde herido en su honor.
¿Y los papeles? ¿Qué papeles ha entregado la familia Málaga al incompetente alcalde? ¿Qué papeles ha entregado el alcalde incompetente a la familia Málaga? ¿Qué ha gastado, de dinero contante y sonante el Ayuntamiento en esta operación?
Dios qué buena ciudad si tuviera un buen alcalde.
Vale.



