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Hoy, la alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras ha desalojado de su cargo de primer teniente de alcalde y concejal de cultura, Santiago Pavón, que se ha pasado dos años ejerciendo de lo único que sabe: de talibán de la política y la cultura. ¡Buen viaje a la oposición, Pavón!
Un sujeto cuya mayor virtud política es gritar, físicamente, porque sus argumentos y conceptos políticos son anteriores a la revolución de noviembre. La situación de IU en Extremadura, cuyo mayor activo era un disparatado concejal que ejercía de teniente de alcalde en Cáceres, es cada vez más deprimente. La incapacidad de los cuatro talibanes y un monje budista que dirigen (o lo que sea) los restos del naufragio comunista para resolver una situación que los llevó a ser extraparlamentarios en la asamblea y que los llevará a ser extramunicipales en todos los pueblos y ciudades de la región, es la misma incapacidad para hacer algo a lo que nunca habrían optado: ejercer el gobierno.
Estos muchachos de IU, caudillos de la coherencia según ellos, y, en realidad, reclutas del piñón fijo de la democracia, han enterrado en Cáceres su última y única oportunidad de demostrar que, como alguna vez plantearon en sus eslóganes, otro mundo es posible, otro gobierno es posible. No es posible con ellos, porque están hechos para estar fuera de cualquier núcleo de poder, para ser extraparlamentarios, para animar con sus gilipolleces postestalinitas los foros y comentarios de los periódicos, y para que en algún blog algún supuesto luchador cuente mentiras y batallitas que solamente él se cree.
Adiós, Talibán Pavón, adiós.
Vale.
En una región como Extremadura hemos estado acostumbrados a que vengan de fuera (normalmente, terratenientes con sede social en la capital del reino) a salvarnos, a decirnos qué es lo mejor para nosotros. Pero ahora aparecen también salvapatrias dizque izquierdistas. Gentes de una cosa (no se sabe si partido político, asociación de cabreados o peña futbolística) que se llama IU y que está en plena descomposición, con olores a podredumbre.
En los periódicos regionales de hoy aparecen unos sujetos de IU que vienen a oponerse al proyecto de la refinería, a verter sus hipocresías para mayor gloria de unos individuos y de una plataforma cuyos ingresos para la campaña que están realizando deberían ser investigados. Estos sujetos de IU, Willy Meyer y Pérez Tapias, deberían explicar cuál es su grado de combatividad contra la ampliación de la refinería de Repsol en Cartagena, o de Cepsa en Huelva, o del complejo Muskiz, de Petronor, en Vizcaya. Valga como ejemplo cuál es la mayor aportación a la oposición de IU a la ampliación de Cepsa en Huelva: una moción en la Diputación onubense pidiendo que a cambio de la ampliación fuera más barata la gasolina para los vecinos de Huelva.
No hay que olvidar algo que ha dicho, más de una vez, Rodríguez Ibarra ha afirmado que el presidente de Cepsa, Pérez de Bricio, “le conminó en la boda del Príncipe Felipe que no se metiera en el negocio del refino porque era ‘una ruina’ y, además, no lo iba a conseguir” ( http://actualidad.terra.es/articulo/344780.htm).
Ahora, estos chicos de IU, que más deberían preocuparse por su putrefacción que por servir intereses empresariales que pretenden humillar a toda una tierra, vienen a explicar aquí lo que no tienen arrestos para denunciar en otros sitios.
Pero es que estos dirigentes de la podrida IU, el mismo día, se cubren de gloria diciendo que “hay que nacionalizar parte de la banca y algunas empresas” (Willy Meyer dixit). Y se queda tan ancho. ¿Qué es eso de nacionalizar parte de la banca? ¿En qué párrafo de El Capital está que puede nacionalizarsa un banco sí y otro no, una empresa sí y otra no? La respuesta la da el propio Meyer: parte de la banca y las empresas que se privatizaron. De la banca, seguramente el dirigente de IU salvaría de la amenaza de la nacionalización aquellos bancos a los que IU les debe mucho, mucho dinero, no vaya a ser que se enfaden y quieran cobrar antes de que los nacionalicen. Y dice que hay que crear un sector público de la energía… en Europa. Vamos, que habría que nacionalizar Repsol, pero eso de tocar Petronor (País Vasco, no se atreve a insinuarlo siquiera) y mucho menos Cepsa (Huelva, donde los pocos militantes que quedan de IU tendrán gasolina más barata), nada de nada.
Estos salvapatrías de ¿izquierda?, nacionalizadores a tiempo parcial o mediopensionistas, deberían aplicarse vendas y agua oxigenada para tratar de cicatrizar los costurones en los que se desangran el PC y los satélites, asociaciones, grupos y demás sujetos de la corrompida organización de IU (la corrupción ideológica sometida a egos subidos es tanto o más perjudicial que la corrupción económica), antes que venir a impedir cualquier atisbo de progreso económico (con las servidumbres ecológicas que puedan ser asumibles) de una tierra antes esquilmada por terratenientes, por el franquismo que aplicó sin mesura el Plan de Estabilización. Soportar ahora que una putrefacta organización supuestamente de izquierdas venga a impedir un paso económico de gran importancia es ya demasiado.
Vale.
La máxima autoridad política de IU en Extremadura, Santiago Talibán Pavón, que teóricamente mantiene un pacto de gobierno con el PSOE (digo teóricamente porque solamente es pacto cuando se hace lo que a Pavón se le antoja) mantiene una posición sobre la Revisión del Plan General Municipal difícilmente defendible desde la supuesta coherencia que siempre se atribuyen estos restos mortales andantes del PC. Y cuyas exequias fúnebres definitivas serán en las próximas municipales, donde llorarán como lloró Víctor Soft Casco en las últimas autonómicas. Bueno, llorarán todos menos Pavón, que para eso es natural de Albalá del Caudillo, y algo del Caudillo se le pegó.
La posición que mantiene está sustentada por el apoyo que le presta un tratante de suelo, que contrata a algún arquitecto que otro para que le haga informes que no firma, informes anónimos (el famoso Informe LOOTERS), y que se supone que pagará. La dependencia que tiene Pavón respecto a Julio Audije es algo que deberían investigar los pocos miembros cuerdos (creo que queda alguno) de IU, y algún periodista. Seguramente, se llevarían alguna sorpresa.
De todos es conocida, también, la posición de Talibán Pavón sobre los PIRs de la Junta: son ilegales, todos ilegales. Y por ello, porque no tiene duda ninguna de que los PIRs son ilegales y que todos los que los aprueban, los que intervienen en ellos para hacerlos posible deberían ser llevados ante la Justicia, no tiene ninguna duda, ninguna, en que su asesor de cabecera sea el arquitecto Madera, redactor del PIR de El Junquillo. Eso es coherencia, pura coherencia: los PIRs son ilegales pero el Informe LOOTERS, anónimo, no lo es y es base y libro de cabecera, el Corán urbanístico donde se sustentan todas las sharías del cadí de La Mejostilla.
Con esos asesores, Pavón y Audije, y con la gente que dentro de los restos mortales de IU se encargan de estos temas (es curioso ver al Mudo de los hermanos Marx, Karl y Joan March, el de la banca vendiendo pizarras electrónicas en organismos gobernados por el PSOE, que en vez de vender parece que está pidiendo una caridad), Talibán Pavón sigue manteniendo una posición cerrada, que, si no fuera trágica para la ciudad, recordaría a los paisanos del pueblo de Gila: tiene la frente estrecha estrecha, le entran las ideas a rastras, una cada año, los años bisiestos, dos.
Vale.
Al hacerse pública la actitud de IU de Cáceres, con Santiago Pavón a la cabeza, sobre el Protocolo de Intenciones firmado por la Ministra de Defensa, el Presidente de la Junta de Extremadura y la Alcaldesa de Cáceres, tuve la tentación de plantear una acción (solidaria) de pedagogía en favor de Pavón. Pero desistí y desisto. Sería tiempo perdido.

Mi condición funcionarial y mis inquietudes actuales, me llevan a tratar de conocer asuntos relacionados con la defensa y la seguridad, entre los que el concepto clásico de defensa (=ejércitos) es una parte, y, seguramente, no la mayor aunque sí la más llamativa por historia.
Tratar de hacer entender que el Protocolo firmado entre las autoridades políticas a un individuo como Santiago Pavón, es tiempo perdido. Y lo es no porque el militante de IU y concejal del Ayuntamiento de Cáceres (a su mayor gloria, Teniente de Alcalde, y para mayor demérito del cargo) tenga unos acendrados criterios antimilitaristas, que son perfectamente legítimos. Es tiempo perdido porque Pavón parece paisano del pueblo de Gila: tiene la frente estrecha, estrecha; le entran las ideas a rastras, una cada año; los años bisiestos, dos.
La actitud de Santiago Pavón no parte de un profundo conocimiento del documento firmado, ni de cómo se desarrollará dicho documento (no lo sabe nadie aún, hay que trabajar mucho para llegar a acuerdos concretos). La actitud de Pavón parte de todo lo contrario a lo que parece representar con su forma de proceder. La crítica ha de estar asentada en sólidos principios ideológicos y en un profundo conocimiento de la materia. En cuanto a los principios ideológicos, son, efectivamente, sólidos, mejor dicho, solidificados, fosilizados. En cuanto al conocimiento de la materia, Pavón es, directa y llanamente, un ignorante. Y ya lo dice el refrán: la ignorancia es la madre de todos los vicios.
Tratar de explicar un proceso complejo como es la gestión de la infraestructura de la defensa a un individuo ignorante, orgulloso de su ignorancia, es perder el tiempo.
Por cierto, una sugerencia: Pavón debería promover el cambio de denominación de su cargo, por el que cobra un pingüe estipendio. Eso de Teniente es una contradicción que un sujeto con tan profundas convicciones antimilitaristas no debería consentir. Eso, o renunciar a ser el Teniente Pavón.
Vale.

Cuando parece que se quiere aprobar de una vez la Revisión del PGM de Cáceres, y cuando en sesiones de las comisiones de urbanismo ya se habían llegado a acuerdos, ahora, otra vez el único representante de IU en el Ayuntamiento y miembro del equipo de gobierno, vuelve a echar más madera al horno.
Claro, que a lo mejor esa madera se hace astillas, porque no se puede tensar tanto la cuerda cuando, un par de días antes se publica un artículo en El Periódico Extremadura sobre el asunto recurrente de la ubicación de El Corte Inglés, firmado por un intermediario inmobiliario y dizque promotor (curiosamente, el asunto criticado también cuenta con su intermediario inmobiliario y dizque promotor). Artículo suscribible, sin duda, por el propio Pavón y, probablemente conocido por él antes de su publicación.
Ahora, cuando está pendiente de celebrarse un Pleno Extraordinario solicitado por el Partido Popular sobre la ubicación de la Estación del AVE, que la derecha defiende en el lugar que propuso en la Revisión cuando la aprobó provisionalmente, Pavón salta al ruedo achicando aún más las previsiones de crecimiento de la ciudad.
¿Qué sucede? ¿Por qué Pavón echa más madera en un asunto en el que ya debería haber tomado nota de que forma parte de un equipo de gobierno en el que él es solamente la 1/12 parte? Santiago Pavón no tiene estructura de grupo municipal que le respalde, no tiene tiempo material para estudiar la Revisión del PGM por su cuenta, por lo que sin duda, sin ninguna duda, tiene asesores externos que le aconsejan echar más madera a las negociaciones políticas. Y de esos troncos de madera saltarán las astillas.
El urbanismo es una cosa muy seria para un Ayuntamiento, tanto, que de su buena definición y su mejor gestión depende el futuro, en mucho tiempo, no sólo de la ciudad, sino de la propia economía municipal (mientras no se cambie el modelo de financiación, esta es la realidad).
¿Por qué van unidas las cuestiones de la ubicación de la Estación del AVE y la Revisión del PGM? Está claro que la estación ferroviaria es un elemento esencial en la estructura urbana, en el mapa de las infraestructuras urbanas y tiene gran importancia, pero lo que se está debatiendo políticamente en torno a ella no es eso, aunque sea lo que aparece en la superficie, sino que para el PP se trata de mantener la doctrina ultraliberal de Porto Rey, de que cuanta mayor superficie de suelo urbanizable haya, mejor, y que para los que revolotean alrededor de Pavón se trata de forzar que la estación vaya al sitio donde el PP dice, y que al concejal de IU no le han explicado los motivos.
Vale.