Archivos para November 30, 1999
¿Cómo puede explicar el presidente del PNV a los pescadores vascos que la bandera del Estado, la que ondea en los barcos de las FAS, puede servirles de apoyo y seguridad en su trabajo y no puede colocarse en el monte Gorbea? La bandera de un país identifica a ese país. Incluso si en algunos aspectos se cuestionan sus colores, siempre hay una bandera. También la ikurriña es una bandera que representa a Euskadi y no hay reparo con su colocación en la sede del gobierno del Estado cuando el lehendakari, ahora Patxi López, antes Ibarretxe, han visitado La Moncloa.
Claro, que hay que tener en cuenta algo que no se dice habitualmente. El PNV es un partido político de índole nacionalista, y por ello les gusta más que su ikurriña; pero el PNV es un partido ideológicamente de derechas (demócrata cristiano, se definen) y para ellos, la economía de sus empresarios, que no la de los trabajadores, es muy importante.
Fue el PNV el que planteó en el Congreso de los Diputados que barcos de la Armada española protegieran a los atuneros vascos en el cuerno de África. Y así se hizo. Es justo que las Fuerzas Armadas protejan los intereses económicos nacionales, aunque en el caso de los atuneros vascos, les produzca sarpullidos ver que son defendidos por barcos de bandera española.
La bandera del Estado puede ondear en cualquier lugar del Estado, como lo hace en las embajadas o en los barcos de la Armada. O como debe ondear en los organismos oficiales. Los colores de la bandera, los que marca la Constitución, al fin y al cabo, no son más que la representación simbólica que se le quiera dar.
Pero denostar que en un punto concreto de Euskadi no debe ondear la bandera que sí ha de proteger los intereses económicos de los pescadores vascos, es una muestra de hipocresía, que es, como todo el mundo sabe, el primer y más importante de los fundamentos ideológicos de la derecha que se declara y define como demócrata cristiana.
La bandera del Estado puede ondear, y debe ondear, lo mismo en el monte Gorbea como en los barcos de las FAS que protegen a los atuneros vascos que faenan en aguas del Índico.
Vale.
Un sujeto cuya mayor virtud política es gritar, físicamente, porque sus argumentos y conceptos políticos son anteriores a la revolución de noviembre. La situación de IU en Extremadura, cuyo mayor activo era un disparatado concejal que ejercía de teniente de alcalde en Cáceres, es cada vez más deprimente. La incapacidad de los cuatro talibanes y un monje budista que dirigen (o lo que sea) los restos del naufragio comunista para resolver una situación que los llevó a ser extraparlamentarios en la asamblea y que los llevará a ser extramunicipales en todos los pueblos y ciudades de la región, es la misma incapacidad para hacer algo a lo que nunca habrían optado: ejercer el gobierno.
Estos muchachos de IU, caudillos de la coherencia según ellos, y, en realidad, reclutas del piñón fijo de la democracia, han enterrado en Cáceres su última y única oportunidad de demostrar que, como alguna vez plantearon en sus eslóganes, otro mundo es posible, otro gobierno es posible. No es posible con ellos, porque están hechos para estar fuera de cualquier núcleo de poder, para ser extraparlamentarios, para animar con sus gilipolleces postestalinitas los foros y comentarios de los periódicos, y para que en algún blog algún supuesto luchador cuente mentiras y batallitas que solamente él se cree.
Adiós, Talibán Pavón, adiós.
Vale.
Da vergüenza ajena el servilismo medieval con el que los ¿periodistas? de Marca y La Sexta halagan y defienden a Florentino Pérez.
Serviles, servidores, criados…
Vale.
La cita exacta es (http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=450831):
–Una de las ideas de Vara con mayor repercusión nacional es la creación de un foro autonómico sin el Estado, ¿qué le parece?
–Creo que sirve para una foto y poco más. Pienso que para unificar las tarjetas sanitarias y cosas así está el Estado, que debe coordinar las políticas autonómicas. Me parece muy triste que se reúnan las comunidades sin el Estado.
«Me parece muy triste que se reúnan las comunidades sin el Estado». Se nota que Monago es alumno aventajado de la FAES, seguidor seguro de José María Aznar y discípulo ideológico de Manuel Fraga: no creen en el «Estado de las Autonomías». Mientras que Manuel Fraga, desde AP pidió la abstención en el referéndum de la Constitución por estar en contra del Título VIII, las Autonomías, José María Aznar, entonces avezado escritor de cartas al director de los periódicos desde Logroño, clamaba contra el mismo título, y, después, cuando fue presidente del Gobierno, trató, por todos los medios, de identificar todos los poderes del Estado en el suyo mismo. Ideología que imparte ahora desde la FAES.
Ignora el señor Monago, al parecer doctor en derecho, qué es el Estado. Confunde, quizá por ignorancia, Estado y Gobierno. Parece mentira que quien aspira a ejercer el poder ejecutivo en una Comunidad Autónoma, no sepa qué es el Estado.
Esa ignorancia no debe venir de sus estudios académicos formales, y menos aún de haber leído, aunque sea de pasada, la Constitución Española de 1978. El Estado es todo: poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Poder ejecutivo es el Gobierno, pero también lo son los gobiernos autonómicos, las diputaciones provinciales y los ayuntamientos. Poder legislativo son las Cortes Generales, Congreso y Senado, pero también los parlamentos autonómicos. Poder judicial son los juzgados de lo social y los de primera instancia, las audiencias provinciales, los tribunales superiores de justicia, el supremo, el constitucional… Todo eso es el Estado, ignorante Monago (¿o no tan ignorante?).
Si se reúnen los presidentes de las Comunidades autónomas, se está reuniendo una parte del Estado. Lo mismo que si se reúne el presidente del Gobierno con el presidente de la Junta de Extremadura. Son una parte del Estado, del poder ejecutivo.
Quizás el ignorante Monago no lo es tanto. Sabe perfectamente que un Foro Autonómico es una reunión de una parte del Estado. Pero en su ideología, sigue vigente la segunda legislatura de José María Aznar, cuando ejerció el poder ejecutivo de modo totalitario, ignorando que una parte de ese poder lo ejercen, como Estado, las comunidades autónomas.
En esa frase llena de ignorancia aparente, Monago se está retratando: no cree en las autonomías, no cree en el título VIII de la Constitución, como no creyeron ni creen, Manuel Fraga ni José María Aznar.
Señor Monago: aunque le pese a su ignorancia ideológica, la Junta de Extremadura y la Asamblea de Extremadura son Estado. Y un Foro Autonómico, también es estado. La única tristeza, para usted, es que nunca estará en ese Foro, porque quien no cree en la autonomía no puede ejercer su gobierno.
Vale.
La Espe, digo, la lideresa Esperanza Aguirre Gil de Biedma, ha pasado por Extremadura en esta campaña electoral y ha dejado las perlas de rigor, avaladas por los hojalateros Monago y Cía, entre ellas, que Extremadura está lejísimos y mal comunicada. Según Europa Press, para la presidenta de la Comunidad de Madrid está «mejor comunicado Madrid con Lisboa que con Extremadura y esto ha convertido realmente las provincias extremeñas y especialmente a la provincia de Badajoz en una de las provincias peor comunicadas de toda España», tras lo cual aseguró que «muchos más madrileños tendrían que visitar –las ciudades extremeñas– si hubieran mejores infraestructuras para llegar».La realidad, señorona Espe, es tozuda, y la realidad es que muchos madrileños vienen a Extremadura, unos a comprar patatera, otros, a hacerse una casa, casita o casona. Para esos muchos madrileños lo que usted dice, señorona Espe, no será verdad. O no le hacen ni caso. O, lo que es peor para usted, que miente más que habla.
Y la muestra, señorona Espe, es de su misma sangre, de su misma alcurnia: el Diario Oficial de Extremadura publica hoy, 5 de junio de 2009, un anuncio que la desmiente, o, mejor, que la deja a usted, señorona Esperanza Aguirre, por mentirosa.
Su hermana, su propia hermana, la desmiente y se hace una casa en La Vera. ¿Será su hermana socialista? ¿Progresista?
Esperanza Aguirre: cuando en campaña electoral se dicen tonterías, hay que cuidarse mucho de que la propia familia no desmienta afirmaciones.
Y los hojalateros Monago y Cía, que aplaudían con las orejas tamañas falsedades, ¿qué dirán ahora? ¿Dirán que es un error de la información?
Vale.




