Archivos para November 30, 1999

Los micrófonos, abiertos a destiempo, suelen jugar malas pasadas. Y suelen, sobre todo, poner al descubierto las miserias de quienes, en los discursos enardecen a las masas con soflamas, y luego no creen ellos mismos en nada de lo que han dicho a sus seguidores.
El año 2007, el año en el que España se iba a romper por impulso de Zapatero, el año en que Zapatero iba a liquidar la unidad de España, fue el año en que Mariano Rajoy lanzó un mensaje «institucional» animando a participar en la festividad del 12 de octubre. Aquel mensaje sirvió para que muchos seguidores de Mariano sacaran lo mejor de su casa a los balcones: las banderas preconstitucionales, las de la dictadura.
Ahora, cuando se ha comprobado que España no se rompe, ahora ya no hace Mariano el mensaje institucional, ahora ya Mariano se muestra como es.
Un micrófono abierto ha descubierto a Rajoy: «Mañana tengo el coñazo del desfile».
Podría no hacerse ningún comentario, pero cuando un hipócrita queda al descubierto hay que analizar hasta donde nos puede llevar su realidad. Porque, ¿cuándo era sincero Rajoy? ¿el año pasado cuando sacaba de las tripas más reaccionarias los símbolos de la dictadura?
Sin duda alguna, Mariano es sincero ahora. Muy sincero.
Vale.
El alcalde de Madrid, don Alberto, ha tenido una ocurrencia paternalista, propia de quienes ven el mundo desde una derecha rancia y antigua: prohibir los hombres anuncio en nombre de la dignidad. Es rancia y antigua, y paternalista, porque pretende defender la dignidad de quienes, en la Gran Vía de Madrid se ganan la vida colocándose de hombres anuncio, de quienes, para poder vivir dignamente, aceptan ese puesto de trabajo.
Me parece muy bien, y estoy de acuerdo con don Alberto, en que hay que defender la dignidad del hombre. Claro. Pero prohibir los hombres anuncio… Porque, vamos a ver: ¿es indigno que un inmigrante, en paro, para poder pagarse un alquiler y poder comer una vez al día, se coloque unos cartelones y se pasee por la Gran Vía a la vista de mucha gente que pasa? No creo, don Alberto, que eso sea más indigno que ser hombre anuncio de una casa de apuestas, que sea visto por millones de personas, y encima los hombres anuncio que llevan camisetas con esa publicidad son aplaudidos y considerados héroes. Y quien dice casas de apuestas, dice coches, refinerías, y cualquier cosa que produzca enormes beneficios.
¿Qué diferencia hay, don Alberto, entre un inmigrante que trata de ganarse dignamente 600 euros al mes y una megaestrella de fútbol que anuncia una casa de apuestas? ¿Es que hay que defender la dignidad del hombre anuncio de Gran Vía y no defender la dignidad de Raúl? ¿O es que Raúl, al venderse como hombre anuncio ha perdido su dignidad?
En realidad, al bueno de don Alberto, que se ha pasado con esto varios pueblos, hasta por lo menos Navalmoral de la Mata, le ha perdido la vestimenta: ha querido vestir de defensa de la dignidad lo que es en realidad su deseo de retirar de la vía pública a esos pobres desgraciados que se pasan el día arriba y abajo por la acera anunciando la compra de oro.
Así, don Alberto, no se defiende la dignidad. Así, lo que está usted haciendo es poniéndole precio. Y eso… es indigno.
Vale.

En una ciudad pequeña, menos de 100.000 habitantes, como Cáceres, la actividad del sector de la construcción es básica, fundamental, para el mantenimiento de la economía local, pero, sobre todo, para el empleo. Y en esta ciudad, pequeña, la norma urbanística ha de permitir un desarrollo ordenado del modelo de ciudad y dimensionarse a la propia capacidad productiva del sector inmobiliario, al que corresponde desarrollar la mayor parte de las decisiones incluidas en las normas del planeamiento.

En esta situación de crisis económica, se dan en Cáceres algunas circunstancias que inciden sobre un documento, la Revisión del Plan General Municipal, que pueden aconsejar la necesidad de su pronta aprobación y que pueden aconsejar, también, que no es buen momento para ello.

Así, con carácter general, la pronta aprobación de la Revisión del PGM podría ser considerado, desde el punto de vista teórico, la puesta a disposición del sector inmobiliario de las normas que han de regir su actividad en los próximos ocho o diez años. Pero es desde el punto de vista teórico.

Un documento como el elaborado en la anterior legislatura, con sobredimensionamientos no sólo previsiones irreales de población futura, sino con previsiones de desarrollo en sectores de suelo que, antes de estallar la situación económica, ya eran inviables para la capacidad de las empresas locales, no puede sino estudiarse y preverlo para una situación económica distinta, más pegada a la estructura y capacidad empresarial.

Aprobar la Revisión del PGM en breve tiempo no solucionaría la situación económica de las empresas, ya que éstas no tendrían capacidad financiera para la puesta en marcha de los proyectos de ejecución en un plazo no mayor de 12 a 18 meses, ante la falta de crédito impuesta por las entidades bancarias.

Igualmente, aprobar ahora la Revisión del PGM conllevaría la ejecución de contratos de opciones de compra, sin que las empresas puedan hacer frente por falta de capacidad financiera a los pagos acordados, y se verían abocadas a la pérdida de las cantidades entregadas en la formalización de la opción de compra y a soportar, con seguridad, demandas por incumplimiento de contrato que pondrían en riesgo hasta su propia existencia. Ello, sin tener en cuenta que muchas empresas formalizaron opciones de compra a precios y previsiones de mercado en situación de bonanza del sector.

Por ello, continuar adelante con un documento como el aprobado por el PP en mayo de 2007, sin aplicar opciones realistas sobre dimensionamiento de previsiones, puede no ser ortodoxo desde el punto de vista teórico, pero muchos se sentirán aliviados si las necesarias correcciones se adoptan con calma y tranquilidad, para que, cuando la situación de crisis económica cambie, estar en disposición de contar con el instrumento adecuado para relanzar el sector inmobiliario, recuperar buenos niveles de empleo y permitir una ciudad más dimensionada a su futuro.

Vale.

En la acera de los pares de la Av. de España, a la altura del arranque de la calle de la Pulmonía, se encuentra colocada una escultura llamada El Pensador, fechada en 1980, y realizada por Gustavo Castaño Velayos, que fue profesor de dibujo del Licenciado Reunidos y de la Escuela de Maestría Industrial (hoy Instituto García Téllez). Es una escultura modesta, porque modesto era el autor, pero esa modestia no justifica en absoluto el absoluto desprecio con el que está tratada.
No es de recibo que esta escultura, más allá de su modestia o de su propio valor artístico, mayor que algunas que hay colocadas por otros puntos de la ciudad y que tuvieron un coste económico considerable, esté rodeada de contenedores de basuras, forme parte de un aparcamiento de motocicletas en el acerado, o forme juego con una cabina telefónica. O que cuando se pretende obtener testimonio gráfico de la mima, la conductora de un vehículo mal aparcado se preocupe si la imagen será de su vehículo que impide las vistas de la obra artística en vez de tener la sensibilidad de respetar ésta.
Si aspiramos de verdad a ser una Ciudad Cultural en 2016 debemos comenzar a respetar muchas cosas, como la escultura de Gustavo, de Gustavo Castaño Velayos.
Ah, por cierto, si no recuerdo mal, en el mes de septiembre pasado han aparecido en la prensa las esquelas por la muerte de artista.
Vale.

Un buen número de personas se dio cita el 4 de octubre de 2008 en Descargamaría, en el Campamento Padre Pacífico para rendir un homenaje al hombre que puso en marcha unas instalaciones que, además de ser un magnífico lugar para disfrutar de la naturaleza, tiene el hálito de ser un lugar de encuentro.

La excusa del homenaje que se rinde a Pacífico es la excusa sincera que tienen muchos de los presentes para hacer ver a los demás que cada uno de ellos tiene su punto personal e intransferible del recordado, y, al mismo tiempo, quieren hacer partícipes a los demás de sus vivencias y recuerdos junto a un hombre que, ante todo, consideran un hombre bueno, en el sentido machadiano de las palabras.

Dos niños, de unos 10 años, juegan junto a los chozos que sirven de macuteros, junto a la ermita en la que se proyectan unos vídeos montados por Piti, en la que una exposición de fotografías y textos recuerdan a Pacífico, esos dos niños charlan. Uno le pregunta al otro si conoció a Pachi. Ante la respuesta negativa, le dice que él sí, que él le conoció y que una vez le habló. Esos niños saben que muchos de los que están allí, los mayores que están allí, sus padres incluidos, tenían en gran valor y estima al franciscano, pero no alcanzan a ver cuál es ese grado de estima y valoración. De ahí que el niño que habló con Pacífico un día presuma de ello ante el otro.
Vale.

Ahora va a resultar que los extremeños, en esto de la industria, necesitamos el consejo de los mayores. De los mayores salvapatrias y burgueses que se aprovecharon en su día de la mano de obra extremeña, se aprovecharon, sí, en el más innoble de los sentidos.
Ahora viene Rosa Diez, que va por los sitios chic de Madrid dándoselas de socialista pura, de política íntegra, y se termina convirtiendo en integrista. Ya era integrista cuando en la difícil situación de la última tregua se alineó con las tesis de la extrema derecha y se convirtió en la «autoridad referente» del panfleto de Jotapedro.
Ahora, cuando viene a Extremadura, como aquí su discurso pseudopolítico no le vale, y cosecha un gran fracaso en la recogida de firmas por no sé qué manifiesto (señora Diez, si supiera cómo conoce la gente a sus monaguillos de por aquí, no se habría atrevido a sacar las mesas a la calle), arremete, desde su experiencia de burguesa vasca, contra el proyecto de refinería en esta tierra.
Ahora, Rosa Diez, cuando el Athletic Club de Bilbao luce publicidad de la refinería de Muskiz, Petronor (presidida por Josu Jon Imaz), viene usted a decirnos a los extremeños que una refinería no solamente no es buena, sino que no es buena para el modelo de desarrollo de esta tierra.
¿Era buena la limpieza étnica subyacente en el Plan de Estabilización de la dictadura del general bajito para que los burgueses vascos, como usted, pudieran disponer de industrias limpias como refinerías, altos hornos y demás? Ese modelo era bueno y lo sigue siendo para quienes como usted representan lo peor de la burguesía: su cara política hipócrita.
Los extremeños ya somos mayores para elegir. Y en las últimas elecciones municipales y autonómicas, el Partido Popular, del que usted, señora Diez, será pronto militante para formar tándem con María San Gil en Madrid, defendió lo mismo que usted, el NO a la refinería, y cosechó un rotundo fracaso, porque los ciudadanos le dijeron a Florianito Chico que estaba equivocado.
No necesitamos que vengan de fuera a decirnos lo que podemos o no podemos hacer, y menos que vengan salvapatrias. Ya somos mayores.
Vale.
Este pasado verano pudimos disfrutar, en el Pabellón Multiusos de Cáceres, con el juego de la mejor selección de baloncesto que jamás hayamos conocido. En Cáceres, que un día estuvo en la élite del baloncesto y que ahora quiere volver a estarlo, pudimos ver el juego de José Manuel Calderón, los hermanos Gasol, Navarro y los demás, junto con Rudy Fernández.
Ellos nos maravillaron a los que tuvimos la suerte de estar en el Multiusos, como nos maravillaron con su magnífico papel en los JJOO de Pekín, donde cada vez está más claro que si los árbitros hubieran estado como es debido, más la presencia que no fue de Calderón en la final, hoy estaríamos aún frotándonos los ojos (más, más de lo que lo hacemos) con el brillo del oro olímpico.
Este verano de 2008 pudimos disfrutar del juego de Rudy Fernández en Cáceres como hace 16 años, allá por el 1992, en el improvisado V Centenario del Campus pudimos ver y disfrutar del juego electrizante de Kevin Pritchard, poniendo un magnífico gorro en carrera a Jofresa.
Pero el mundo es un pañuelo, y el mundo, con internet, aún más, y hoy podíamos leer en las noticias que Rudy Fernández, mallorquín, ha sido recibido por la afición del Portland Trail Blazers de la NBA a los gritos de «Rady, Rady, Rady«, y lo hemos visto en tiempo real, como en tiempo real vimos a Kevin Prtichard en el V Centenario y al propio Rudy en el Multiusos.
Pero para los que entonces, en 1992 saboreamos el ascenso a la ACB y sufrimos los partidos, es muy gratificante ver el video de la presentación de Rudy Fernández, que jugará con el 5 de los Portland, y ver cómo el maestro de ceremonias del acto hablaba del jugador.
Ha sido un destello maravilloso de globalización ver confluir en una pequeña pantalla del ordenador al General Manager de los Portland presentar a Rudy Fernández.
Un detalle: el General Manager de los Portland Trail Blazers es Kevin Pritchard.
Vale.
Ayer, en el estadio de El Sardinero, en Santander, una parte del graderío (una parte grande), insultaba a Guti con un cántico que le acompaña desde hace muchos años: Guti, maricón. Seguramente, el Racing de Santander saldrá impune porque el árbitro no reflejó en el acta los insultos. Y el comité de competición no actuará de oficio.
Ayer, en el Molinón, en Gijón, una parte del graderío (una parte grande), insultaba a Bojan llamándole subnormal. Seguramente, el Sporting de Gijón saldrá impune porque el árbitro no reflejó en el acta los insultos. Y el comité de competición no actuará de oficio.
Pero ayer, en el mismo Molinón, una parte del graderío (una parte importante) continuaba insultando a Bojan diciendo que se fuera para Serbia. Seguramente, el Sporting de Gijón saldrá impune porque el árbitro no reflejó en el acta los insultos.
Pero habría que sancionar al árbitro, porque cuando en un estadio se producen gritos racistas, contra jugadores negros casi siempre, del equipo contrario, sí se reflejan y se producen sanciones. Y habría que sancionar al árbitro porque en el mismo rango penal que el racismo está la xenofobia, es un insulto igual, un ilícito penal del mismo nivel, y eso debería saberlo el árbitro.
Los insultos xenófobos de una parte importante del graderío del Molinón quedarán impunes. Pero en el saber de la gente, quedará claro que en Gijón hay muchos xenófobos, y que el árbitro del partido Sporting – Barcelona no sabe que xenofobia y racismo son hermanos de la misma familia.
Vale.
Hace ya muchos años, Chumy Chúmez reclamaba el derecho a votar en las elecciones americanas, porque si todo lo que pasa allí nos afecta, ¿por qué no tener derecho a votar en el país que marca nuestras vidas?
Yo reclamo, exijo, tener derecho a votar en las elecciones presidenciales USA para desalojar a los ultraliberales, los necons, los fascistas que consideran al dólar como la raza superior, de los centros de poder.
EXIJO EL DERECHO A VOTAR EN LAS PRESIDENCIALES USA para desalojar a esos ultraliberales de la política que consideran que el Estado no debe intervenir en nada, que los mercados se regulan por sí mismos y ahora lloran porque ese Estado opresor salve sus cuentas corrientes.
EXIJO EL DERECHO A VOTAR EN LAS PRESIDENCIALES USA para desalojar a esos neocons que aconsejaron al incapaz Bush invadir Iraq y arrastrar con ellos a megalómanos como Blair y Aznar (¿por cierto, tanta fuerza física que exhibe el bigotín ahora no será debida a algún dopaje?), y meter al mundo entero en la ratonera de Iraq, de la que no saben cómo salir.
EXIJO EL DERECHO A VOTAR EN LAS PRESIDENCIALES USA para desalojar a esos fascistas del billete verde, al que adoran como modernos dioses, al que consideran la raza superior de la economía y no es más que un papel con el que ellos, esos que lo adoran, utilizan para mofarse de los trabajadores.
Estos neocons, ultraliberales y fascistas del billete verde son los que nos impiden votar, los que eligen a sujetos impresentabes como Bush, como McCain, para manejarlos como marionetas sin personalidad alguna, sin formación política y cultural.
EXIJO VOTAR EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES USA porque en ellas se juegan mis derechos, y no quiero que caigan en manos de inútiles, incompetentes e incapaces.
Vale.
De nuevo, como cíclicamente sucede, aparece una situación de crisis. En este caso, con un comienzo claro en las hipotecas basura con unas entidades estadounidenses Freddie Mac y Fanny Mae, nacidas como consecuencia del crack del 29. Y originada esta crisis como consecuencia de la supresión de los mecanismos de control (o reguladores) del mercado realizada progresivamente por la administración Bush, ahora los neocons, los ultraliberales están escondidos.
Estos ultraliberales, incluidos unos individuos llamados José María Aznar (Centaurus Capital) y Rodrigo Rato (Banco de Inversión Lazard), están ahora escondidos, parapetados tras las montaña de noticias que como consecuencia de sus decisiones políticas están sacudiendo un día sí y otro también los medios de comunicación.
En esencia, estos liberales, ultraliberales o neocons lo que planteaban es que el mercado por sí mismo se puede autorregular y no es necesaria la intervención del Estado. En los EE.UU., con motivo del huracán Katrina, hubo muchos ciudadanos de Nueva Orleáns que decidieron, en el ejercicio de su libertad (es decir, de su liberalismo), permanecer en sus propiedades. Las consecuencias: miles de muertos. Ahora, cuando eran la tormenta Hanna o el huracán Ike amenazaban Nueva Orleans o Tejas, la administración ultraliberal Bush decretó la evacuación de las zonas afectadas, advirtiendo a los ciudadanos que aquellos que no la obedecieran sobre algo muy sencillo: si no evacuaban, el Estado no tendría ninguna obligación sobre las consecuencias que para ellos tuvieran los fenómenos meteorológicos.
Algo así debería haber hecho Bush y su corte de ultraliberales y neocons: eliminar los mecanismos reguladores del mercado debería tener como contrapartida que el Estado no pondría ni un duro, ni un dolar, para «rescatar» a ninguna entidad si se producían problemas.
Sin embargo, esos ultraliberales de un país en el que no existe la seguridad social universal, han de invertir miles de millones de dolares, muchos miles, para que un banco de inversiones como Merryl Linch pueda ser absorbido por el Bank of America, pero ya para salvar a otro del mismo tipo, Lehman Brothers, no había, y lo dejaron caer.
Y después la aseguradora AIG (la de la publicidad del Manchester United, por cierto), que ha necesitado algo así como 85.000 millones de dolares para evitar su quiebra.
Todo este panorama mientras los «ideólogos» ultraliberales, los neocons, Rato y Aznar incluidos, escondidos.
Por cierto, ¿qué dirían los medios conservadores en España, que se alinean normalmente con las más claras tesis ultraliberales si el «hedge funds» Centaurus Capital o el Banco de Inversión Lazard tuviera problemas?
Vale.