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Banderas y miserias

cercadelasretamas —  septiembre 21, 2012 — Deja un comentario

La llegada de la derecha al poder primero en la Generalitat catalana y luego en el Gobierno de España, en una situación de fuerte crisis económica, ha puesto de manifiesto algunas cuestiones que muchos hemos creído siempre que eran el fluido viscoso que corre entre las venas de los más conspicuos reaccionarios y une sus intereses en contra de los demás. La primera de esas cuestiones ha sido la destrucción del mito de que la derecha gestiona mejor. Ese mito se desmonta solo, cae solo cuando la incompetencia y la incapacidad de la derecha catalana, en apariencia civilizada, y la derecha rancia y grosera del Partido Popular, nos hacen ver un día sí y otro también que no tienen ni la más remota idea de cómo resolver la crisis. Para ellos, gestionar bien es guardar bien las riquezas que les son propias y de sus iguales y conmilitones, a costa de hundir los escasos recursos de la mayoría de los ciudadanos.
La segunda, en la que ahora estamos, es que la derecha, la catalana, la vasca, la española, recurre, cuando la incompetencia para gobernar les supera, a envolverse en las banderas para ocultar sus miserias y tapar las miserias que con esas banderas reparten entre los trabajadores, entre los ciudadanos en general.
La película que ahora interpretan un impotente Mariano Rajoy, de quien a mi lado dicen que le faltan uno o dos hervores, y un engallado Artur Mas, cantando en Liceo saqueado por su partido, es la de tirarse los trastos a la cabeza para demostrar quién es más nacionalista, quien la tiene más grande… la bandera.
Las banderas que estos dos aspirantes a nada y aprendices de menos utilizan tapan sus incapacidades, les sirven de barricadas cuando no saben qué hacer, no saben cómo es aquello de gobernar. Y son esas banderas, la catalana y la española, las que sus voceros, lenguaraces lameculos, vocingleros a sueldo, escribas de la baba, airean todos los días, a todas horas por tierra, mar y aire para que los trabajadores, los ciudadanos, nos peleemos por algo que ni nos va ni nos viene.
Ahora, cuando la derecha, esa derecha que se pone las banderas de camisón para dormir, ha conseguido laminar de modo inmisericorde el estado del bienestar, nos pretender hacer creer que todos es por culpa de una tela de colores.
Ahora, cuando la derecha, esa derecha que lleva la bandera en la cartera, en la chequera, en la visa oro (y muchas veces, con cargo a dinero público), ha conseguido que los derechos de los trabajadores desaparezcan, nos pretenden engañar para que pensemos que el mástil es el problema.
Ahora, cuando la derecha, esa derecha que nunca ha condenado la dictadura fascista de Franco, está realizando un brutal ajuste de cuentas con las conquistas sociales, pretenden decirnos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Métanse las banderas donde les quepan, señores Rajoy y Mas, pero hagánselo mutuamente y dejen de asutarnos con ellas.
También es verdad que Rajoy y Mas han recibido un mandato de las urnas… pero hay que recordar que Hitler llegó al poder mediante el voto.
Las banderas no pueden tapar la miseria.
Las banderas no son las que se confrontan en esta brutal crisis económica a la que nos ha traído el capitalismo salvaje disfrazado de una nueva / vieja ideología liberal. El neoliberalismo, cuando ha alcanzado su meta ha demostrado que no es otra cosa que el viejo fascismo cubierto de billetes de banco.
Las banderas no luchan, no hay lucha de banderas ni de territorios. Es tiempo de lucha de clases, porque, es la verdad, es la bandera del trabajo y la solidaridad, la que nos une en la lucha. Con tu quiero y mi puedo, decía Luis Pastor, vamos juntos compañero.
Vale.


Uno de los indicadores más claros de la mortecina, agonizante situación de la ciudad de Cáceres la encontrarmos cuando queremos unir dos conceptos: juventud y cultura. El resultado de la suma es 0. O algo menos que 0. La realidad de una juventud sin perspectivas laborales y sociales, aborregada por los intereses de una burguesía que quiere perpetuarse en el poder, se observa en la ausencia total de iniciativas, públicas o privadas. Una ciudad sin pulso cultural y sin juventud está condenada a la pobreza de futuro, a la carencia total de porvenir.
Si nos fijamos en los “espectáculos” que se realizan, dirigidos a los jóvenes, casi todos ellos en el reciento hípico, adonde la derecha desplazó el botellón y construyó unos abominables embarcaderos de ganado para los autobuses urbanos, siempre están “patrocinados”, cuando no organizados directamente, por empresas de bebidas alcohólicas.
Con una burguesía que ha abdicado de cualquier capacidad de dirigir la política de la ciudad, de dirigir con liderazgo el futuro de la ciudad, es imposible pensar que el eslabón más débil, los jóvenes, tengan ningún referente, ninguna posibilidad de desarrollar sus capacidades y su creatividad.
La juventud creativa, activa, comprometida es el mayor peligro que unos viejos políticos, que defienden unos viejos dogmas, tienen enfrente. Por eso, no pueden permitir que esa juventud disgponda de unos mínimos medios necesarios.
En este repaso a los cadáveres voluminosos que son edificios públicos cerrados por falta de uso, nos encontramos con uno especialmente sangrante. El antiguo Molino de Aceite de la Riber del Marco.

Obtenido para la ciudad en el desarrollo del Sector de Suelo Urbanizable No Programado SUNP-8, en 2004 (aunque todavía en 2008 no figuraba en los listados del inventario de patrimonio municipal), su recuperación se pudo llevar a cabo por un convenio entre el Ayuntamiento de la ciudad, dirigido por Carmen Heras, y el Instituto de la Juventud de España, presidido por Leire Iglesias.
El viejo molino, cuya torre se yergue distintiva de todo un barrio, Espíritu Santo, y cabecera de la Ribera del Marco, se encuentra terminado, con una reciente adjudicación (¿o no?) del mobiliario necesario para su puesta en funcionamiento… Pero he aquí el problema.
Una edificación que, cuando pueda visitarse resultará atractiva y novedosa, sorprendente para quienes conocieron el molino, está diseñada para que los jóvenes puedan desarrollar su creatividad, poner en marcha sus iniciativas… Una edificación que, seguramente, por la estructura recuperada y por la disposición de los volúmenes interiores planteará alguna dificultad… que los propios jóvenes sabrán, sin ninguna duda, resolver.
Es penoso que el equipo de gobierno del Partido Popular, ensimismado en unas cuentas que no son capaces de ordenar (no hay que olvidar que, disponiendo de mayoría absoluta, prepararon un plan económico que su propio partido rechazó en Madrid), amortajado por los hábitos de los cofrades, escondidos bajos los refajos de los antiguos grupos de coros y danzas, es penoso verlos vagar sin saber que hacer con un edificio preparado y destinada para la creación joven.

Pasear por la Ribera, y llegar al molino, desanima al verlo nuevo y viejo, nuevo y vacío, nuevo y sin alma. Pasear desde el molino hacia Concejo, por la Ribera que abrazó a la ciudad, desanima porque parece que se sale de un cementerio blanco y se va llegando a la fachada Este de la ciudad, la “más fea”, pero la más hermosa porque ella es el origen de la ciudad.
Una ciudad mortecina, agonizante, incapaz de abrir una puerta del Espacio para la Creación Joven y que sean los jóvenes los que devuelvan su música, sus pinturas, sus creaciones, sus ideas. ¡Ah, las ideas! ¡Qué peligro! Sobre todo cuando todo ello junto sería cultura.
Vale.

El 22 de julio de 1995, el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura, a propuesta de su Presidente, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, acordó otorgar la Medalla de la Comunidad Autónoma a la Agrupación Táctica “Extremadura”, conformada sobre la Brigada Mecanizadad XI, ubicada en la Base General Menacho. El citado Decreto venía a reconocer el trabajo que las Fuerzas Armadas Españaolas venían realizando en la consecución de la Paz en la históricamente convulsa antigua Yugoslavia. A día de hoy, en la información oficial que se recoge de la Brigada XI en la página web del Ejército de Tierra, la Medalla de Extremadura es la primera distinción que se incluye.
El Decreto 10/1990, regulador de la Medalla de Extremadura, señala en su artículo primero: “1.- La “Medalla de Extremadura” tiene por objeto distinguir a las personas y entidades, cualquiera que sea el ámbito de su actividad, dentro o fuera de Extremadura, hayan destacado por sus méritos y por los servicios prestados a la Región. 2.- Esta condecoración podrá ser concedida, también a autoridades españolas o extranjeras por motivos de cortesía o reciprocidad.”
El pasado viernes, 17 de agosto, el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura, a propuesta de su Presidente, José Antonio Monago Terraza, acordó otorgó la máxima distinción regional a diversas personas y entidades. Cinco en total.
Las vicisitudes por las que viene pasando una institución como el Centro de Formación de Tropa nº 1, Cefot 1, ubicado en el Campamento de Santa Ana, en Cáceres, hubiera merecido mayor capacidad de reflejos por el gobierno regional, que, una vez más, ha perdido una oportunidad de mostrar su apoyo, explícito, público, al Centro cacereño, sobre el que se cierne la decisión del Ministerio de Defensa de cerrarlo, por cuanto en las previsiones gubernamentales para 2013 y 2014 se mantiene la congelación de las ofertas de empleo público.
Los reflejos políticos son los que demuestran la verdadera talla de los dirigentes de la res publica. Y así, mientras en 1995, con motivo de la primera misión en el extranjero que desarrollaba la Brigada Mecanizada XI, con el nombre de Extremadura, el gobierno regional de entonces no tuvo dudas en la concesión de la Medalla.
Hoy, a dos semanas vista de la celebración de la fiesta regional, un gobierno autodenominado de los mejores, está demostrando no serlo, ni siquiera en asuntos sobre los que no sería necesario advertirles, y que tendría efectos claramente positivos.
Si el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura, aun sabiendo de modo fehaciente que el Ministerio de Defensa tiene prácticamente decidido el cierre del Cefot 1, hubiera tenido la valentía de la que presume su presidente (o se le aplica aquello de perro ladrador poco mordedor o se le va la fuerza por la boca), habría concedido la Medalla de la Región al Centro de Formación de Tropa nº 1. Y, con esa distinción, las más alta que los extremeños podemos otorgar, comprobar si, de verdad, el Partido Popular, responsable del gobierno regional, lucha por los intereses de la Comunidad Autónoma o sus cargos públicos se limitan a mantener el culo sentado en la poltrona.
Los méritos, más que acreditados, del Centro de Formación de Tropa nº 1, no son solamente por el alto nivel de su capacidad de formación de nuevos soldados, sino por su trayectoria desde que se creó, en 1964, con el nombre de Centro de Instrucción de Reclutas nº 3, y las sucesivas denominaciones (Centro de Instrucción de Reclutas “Centro” o Centro de Instrucción y Movilización nº 1), hasta ahora, siendo referencia de Extremadura para los más de 400.000 ciudadanos que han pasado por sus instalaciones, bien como reclutas durante el Servicio Militar Obligatorio, bien desde la implantación del ejército profesional.
Haber planteado antes esta opción, haber iniciado antes una campaña en favor de conseguir la Medalla de Extremadura para el Cefot nº 1, habría supuesto una negativa del Partido Popular a participar en ella, por su sometimiento enfermizo a las decisiones que el gobierno de la nación viene adoptando, sean o no perjudiciales para Extremadura o cualquiera de sus pueblos o ciudades. De ahí que la única esperanza estaba en que José Antonio Monago, que su bio de twitter se vanagloria de presidir esta preciosa tierra (aunque no permita a muchos ciudadanos acceder a sus comentarios tuiteros), hubiera tenido agallas y reflejos políticos para otorgar la Medalla de Extremadura al Cefot nº 1, que habría sido un escudo potente para garantizar su futuro. Pero agallas, ninguna, y reflejos, atrofiados por el ansia de mandar, a falta de capacidad para gobernar.
Vale.  

En los escaparates de muchos comercios de Cáceres (98.000 habitantes) se puede ver desde hace unas semanas una esquela que señala que “Cáceres se muere”. Una esquela en la que, al final, lo que se muere es la caja de los comercios. Aunque podría hacerse extensivo a muchas ciudades del tamaño y número de habitantes similares, me refiero al caso de una capital de provincia que nunca ha despertado del letargo pueblerino y nunca ha querido a ir más allá de alguna aventura deportiva. Y en ello, mucho tiene que ver la pequeña burguesía local, detentadora (ver en www.rae.es el verbo detentar) no sólo del poder económico local (eso es cuestión del derecho privado), sino, también, del poder social, cultural y hasta religioso, que han convertido a Cáceres en un páramo.
Esta mortandad de la caja de los comercios locales está acompañada de una creciente situación de edificios, algunos de considerable tamaño, cerrados por falta de uso. Por falta de capacidad económica para su gestión y mantenimiento por las administraciones públicas que son titulares de los mismos, y por falta de capacidad de esa burguesía local instalada en el poder político para poner en servicio edificios cuyo deterioro avanza a pasos agigantados.
Hecho este preámbulo, a partir de esta entrada iremos haciendo un repaso a diversos inmuebles cerrados por falta de uso y que se arruinarán definitvamente ante la pasividad de unos ciudadanos más preocupados por ver la televisión o por pasear figuras religiosas una vez al año. Unos ciudadanos que, fuera de las envolturas de las cofradías o querencias futbolísticas, son incapaces de demostrar algo que tenga que ver con el futuro suyo y de sus hijos. Y de su ciudad. Unos ciudadanos (?) a los que la pregunta de Kennedy sumiría en la más profunda de las perplejidades: No preguntes qué puede hacer tu ciudad por ti, sino qué puedes hacer tú por tu ciudad.


Calle Reyes Huertas. Antiguas dependencias de la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Extremadura.
Este inmueble, construido sobre los terrenos que en su día se destinaron a parroquia, pero de la que solamente se levantaron unos muros, dejó hace unos dos o tres años de ser necesarios a los servicios de la Junta. En fechas recientes, tras el ofrecimiento por la administración regional, el Ayuntamiento de Cáceres, presidido por la alcasenadora Elena Nevado (PP) contestó… que no, que no los quería. Y ahí sigue el edificio, muertecito de asco.
En la fase final de la anterior legislatura, un grupo de artistas intentó hacerse cargo del inmueble, para convertirlo en centro de sus actividades y casi lo consiguen… si no hubieran mediado unas elecciones y el partido propio de la burguesía provinciana, el Partido Popular, no hubiera ganado las elecciones.
Según la ficha catastral, el inmueble está construido sobre una superficie de terreno de 2.515 m2 y la superficie construida total es de 2.027 m2 (equivalente a 18 viviendas de 3-4 dormitorios).
Ante la incapacidad de la administración regional (el Gobierno de los Mejores se hacen llamar) y la impotencia del ayuntamiento, está cerrado a cal y canto, con persianas metálicas herméticas pero que sin duda, poco a poco irán cediendo, o ventanas más vulnerables, hasta convertirse en lugar de okupas sin otro afán que el de ocupar.
La falta de capacidad económica resultante de una crisis financiera mundial combinada con una burbuja inmobiliaria autóctona, atenaza al ayuntamiento de Cáceres. Esa falta de capacidad económica se une a una manifiesta falta de proyección social y política del Partido Popular, que no es capaz de hacerse cargo del edificio ni plantea alternativas que lo pongan en uso.
Este inmueble, cerrado por falta de uso, demuestra que quienes son sus titulares, la Junta de Extremadura, está cometiendo malversación de fondos públicos, al mantenerlo cerrado. Y no porque no consiga “convertirlo en dinero”, sino porque lo mantenga cerrado.
Cuando la economía “va bien” cualquiera es concejal, o consejero de un gobierno autonómico (aunque visto lo que están haciendo en Extremadura, tengo mis dudas). Pero cuando la economía va mal o no existe, la inanidad intelectual, la incompetencia social, cultural, política grita en las salas cerradas de los edificios cerrados por falta de uso.
Vale.

Es un lugar común, cada vez que se producen elecciones generales, que el nuevo presidente del gobierno de España realice su primer viaje al exterior a Marruecos, por razones de vecindad y, sobre todo, por razones geopolíticas de indudable interés para nuestro país.
Ahora, tras 28 años de gobiernos socialistas, en Extremadura se ha producido la llegada al poder del Partido Popular, con José Antonio Monago. No existe tradición en esta Comunidad Autónoma de que el primer viaje fuera de los límites de la región tuviera un destino fijado. Sin embargo, la situación económica actual, y las perspectivas políticas de futuro hubieran hecho aconsejables algunas cuestiones.
La primera visita al exterior de José Antonio Monago fue a Madrid, ya ungido por el yugo de Izquierda Unidad, a pedir autorización al monarca de su partido para que le permitiera convertirse en el primer socialdemócrata muy de derechas, en el barón rojo de la derecha. Con tal de mandar, o de gobernar, según se prefiera, Mariano Rajoy le dio sus bendiciones.
Entronizado en su cargo de presidente de la Junta de Extremadura, y con el nombramiento de los ocho consejeros que forman su gobierno, José Antonio Monago concede entrevistas, emite opiniones en las que se aprecia un tono institucional que, sin embargo, deja ver de manera muy clara sus contradicciones y que esas contradicciones son pelillos a la mar cuando se trata de tocar poder. Por ejemplo, mientras que sus discursos leídos de investidura y toma de posesión, escritos por el octavo consejero, hacían hincapié en que ya no existen ideologías y que las infraestructuras no tienen color político, hoy reconoce en El Periódico Extremadura que si las infraestructuras se decidieran por rentabilidad, nuestra región no tendría ninguna.
También dijo en ABC (la santa Casa) que despreciaba a los terratenientes. Curiosamente, su “no-ideología” se corresponde con lo que un terrateniente de esos a los que desprecia hizo de esta tierra su solaz y descanso no productivo. El libro de cabecera político del octavo consejero parece ser uno escrito por el opusdeísta y tecnócrata Gonzalo Fernández de la Mora, “El crepúsculo de las ideologías” y que escribió cuando era ministro del fundador del Partido Popular y, tambén, terrateniente, con una de las mayores fincas de esta región.
En la entrevista que hoy se publica en El Periódico Extremadura, a la pregunta sobre el AVE, la respuesta de rigor: necesidad de que llegue, lo malo que sería que no pasara de Badajoz hacia Lisboa, pelear porque llegue…
Sin embargo, su partido, por boca de su Secretario General y hoy presidente de la Asamblea, se comprometió a ir a Portugal para conseguir que el país vecino no se descolgara del proyecto. De ese viaje, nunca más se supo y ningún periodista le ha preguntado por ello (y no le preguntará, y si lo hace, la respuesta será de libro: acompañar al gobierno de España -mientras ese gobierno sea del PSOE-, luego, ya veremos).
El primer viaje del nuevo presidente de la Junta de Extremadura ha sido… a la playa, a participar en actos de su partido y acompañar a una señora que anda mal de la vista. Es decir, su primer viaje “al exterior” como presidente de la Junta ha sido a temas de partido, a asuntos de su partido, no para tratar asuntos que interesen a “todos los extremeños”.
Cuando el Partido Popular se comprometió, sin que nadie se lo hubiera pedido, a ir a Portugal a tratar el asunto del AVE, el primer ministro luso era José Sócrates, socialista. Quedaba bien reivindicar ante adversarios ideológicos. Luego llegó la caída del gobierno de Sócrates, con la soga de la derecha apretando para conseguirla, y la esperanza de que el gobierno de derechas de Passos de Nivel fuera lo que se esperaba: el milagro de la salida portuguesa de la crisis. Los hechos han dado la razón a la derecha: Portugal ha salido de la crisis y ahora está en la bancarrota.
El primer viaje de Monago, Presidente de la Junta, debería haber sido a Lisboa, a hablar con sus correligionarios ideológicos… perdón, que ya las ideologías no existen. Sin referentes ideológicos, con quién hablar. ¿Con el técnico que está al frente del gobierno luso? Mejor no ir. Más adelante tendrá la ocasión de seguir culpando al gobierno socialista de Zapatero, que es lo suyo, o acompañar al Ministro de Fomento a Lisboa… y cuando vuelva, seguir culpando a los socialistas.
Sin embargo, hay un dicho que permanentemente planea sobre las decisiones políticas, sobre las opiniones políticas (sobre este blog también, por supuesto): cada uno arrastra sus contradicciones como puede. Y las elecciones generales están cada vez más cerca. El programa electoral del Partido Popular debe recoger una apuesta decidida para el AVE que convenga a los intereses de Extremadura. Pero esta infraestructura, sin la garantía portuguesa, está abocada al fracaso. Mientras, el gobierno catalán de CiU reclama que no se invierta en el AVE a Extremadura porque no vale la pena y el Partido Popular es el apoyo parlamentario de la derecha nacionalista catalana. ¿Cómo resolver esa contradicción? En el programa electoral resultará sencillo: dirá en cada sitio lo que le convenga. Luego, ya se verá.
Y, mientras tanto, esperaremos a que José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, deje de poner los intereses de su partido por delante de los de la comunidad autónoma que gobierna, y en vez de irse a la playa (con la excusa de la escuela de verano de no sé qué), se monte en el coche oficial y, cruzando por Caya, se dirija a Lisboa a hablar y reivindicar ante el primer ministro portugués. Por dos razones: porque es lo que interesa a Extremadura y porque él propio Monago adquirió ese compromiso sin que nadie se lo pidiera.
Vale.

La llegada del Partido Popular al Ayuntamiento de Cáceres comienza a notarse… para bien del Partido Popular. Las medidas de gobierno que se están adoptando demuestran la idoneidad de un gobierno de gente de bien para una ciudad que andaba descarriada en lo moral y en lo cultural.
El mejor ejemplo de la buena gobernanza que comienza a notarse está en las medidas de reorientación del edificio llamado Embarcadero, y que, tras la puesta en marcha de las acciones que se han diseñado, pasará a llamarse Embarcadero de Almas.
De todos es sabido la dificultad que tienen las bandas de nuestras cofradías para sus ensayos de cara a la celebración comme il faut de la Semana Santa cacereña, cuya declaración de Interés Turístico Internacional se ha conseguido gracias a las gestiones del Partido Popular desde su llegada al Ayuntamiento. Pues bien, a partir del 18 de julio, fecha imperecedera en nuestro calendario colectivo, las bandas de las cofradías penitenciales realizarán sus ensayos en el Embarcadero, e, incluso, se llevarán algunas andas para que, además de ensayar las armoniosas músicas que acompañan los pasos sagrados, puedan ensayar la armonía del paso con la música, las distancias a marcar entre paso y banda de música.
Además, el Embarcadero de las Almas será, cuando las bandas de las cofradías no lo utilicen, se potenciará la formación de bandas de majorettes, recatadas en sus uniformes, pero de coreografías estudiadas, que ensayarán para desfilar en las fiestas paganas, pero sobrias, que se desarrollan en nuestra ciudad.
Con estas actividades, además de las exposiciones dedicadas a cada una de las cofradías (con una exposición por mes, se tendrá todo el año cubierto el cupo de exposiciones del Embarcadero de las Almas), se habrá conseguido una actividad permanente y sostenible para un edificio que se había convertido, por unos ocupas enchufados, en un antro de degradación cultural, en el que lo mismo se hablaba de igualdad ciudadana o se exponían fotografías de mindundis vecinos de Las Minas, gentes que no saben apreciar el verdadero arte, la verdadera cultura.
Vale.

Ayer, sábado, un medio local publicaba una información sobre las exigencias de cumplimento que el barrio de Aldea Moret estaba llevando a cabo a la alcaldesa electa de Cáceres. Exigencias que tienen que ver con una situación que se viene arrastrando desde hace muchos años y que tiene su punto definitorio en una sensación atávica de no pertenencia.
Es cierto que muchos vecinos de la barriada, cuando han de desplazarse a realizar cualquier tipo de gestión o compra al centro de la ciudad, dicen que “van a Cáceres”, como si Aldea Moret no lo fuera. Aunque de hecho no lo fue. Durante mucho tiempo, lo que ahora es barriada, era una población, una entidad local distinta, que contaba con su propio Ayuntamiento, estación de ferrocarril…Por eso, la sensación atávica de no pertenencia se suma a la percepción de abandono que muchas veces sienten. Y a la sensación de haberse convertido, por mor de decisiones políticas, en una especie de gueto al que han ido a parar la inmensa mayor parte de miembros de la etnia gitana que vive en la ciudad. Claro, que también los propios miembros de la comunidad gitana se sienten apartados, excluidos. De ahí el éxito, por ejemplo, que tiene entre ellos la presencia de la iglesia evangélica.
Los vecinos de Aldea Moret reclaman acciones concretas, pero también reclaman atención y cuidado. Se resolvió el problema del bloque C con su total desalojo, pero quedan otros bloques donde los mismos problemas de convivencia se han ido acumulando. Y al bloque C hay que darle una solución. Los vecinos de Aldea Moret reclaman, sobre todo, atención para superar los problemas de convivencia, de paz social, algo muy difícil de conseguir y que desde la filosofía política y económica que viene propugnando la derecha tanto a nivel nacional como local, no tiene visos de que pueda lograrse. El hecho de que por primera vez la derecha haya ganado las elecciones en esa barriada añade un plus de expectativas que, de no cumplirse, pueden derivar en situaciones de conflicto social de muy difícil reparación.
Hoy, domingo, el mismo medio local se refiere a lo que piden los comerciantes a la nueva corporación, aún sin tomar posesión. Piden parkings y vigilancia. O lo que es lo mismo: espacios para que sus clientes puedan dejar tranquilamente sus vehículos cuando compran en las tiendas y vigilancia para que esos clientes estén seguros.
En realidad, exigen lo mismo que los vecinos de Aldea Moret. En la barriada, los vecinos ¿normales? se quejan de los gitanos que les incomodan, según ellos, en su convivencia social. En el centro, los comerciantes (vecinos ¿normales?) se quejan de “otros” incomodan a sus clientes y eso repercute en menores ventas.
Son cuestiones, las dos, las planteadas por los vecinos de Aldea Moret y por los comerciantes del centro, que se corresponden con promesas políticas del tipo de las “soluciones inmediatas”. Tú vótame que lo tuyo te lo arreglo enseguida. Y, desgraciadamente para quienes han confiado su voto a la derecha, no es así. Atenderán, como es obvio, a las directrices que desde la dirección nacional les marquen.
Y así, mientras que las soluciones que pudieran plantearse para las exigencias de Aldea Moret (y que se venían llevando a cabo en la anterior legislatura que acaba con bastante éxito) tienen mucho que ver con el denominado Estado del Bienestar, las pocas cosas que el medio mudo jefe del Partido Popular suelta, hacen temerse lo peor, aquello de “podremos tener el estado del bienestar que nos podamos permitir”, las soluciones que demandan los comerciantes tienen mucho en común con lo que de verdad importa a la derecha: los negocios. Y si son los negocios tradicionales, para ellos soluciones las que pidan: parkings? vigilancia? Pues más parkings y más vigilancia, que es cuestión de dinero agradecido.
Como sigamos así, cada día con un colectivo, con un grupo de ciudadanos reclamando #quehaydelomio, cuando todavía faltan 6 días para la toma de posesión de la nueva corporación, no va a hacer falta nada para más que empezar el lunes a cumplir. O lo que es lo mismo: el lunes, 13 de junio, pasarán los taxis por la plaza, el martes, 14 de junio, las máquinas comenzarán la excavación de un parking en Cánovas, el miércoles, 15 de junio, se firmará la paz social definitiva en Aldea Moret, el jueves, 16 de junio, los autobuseros cobrarán lo que les dejó a deber don Gerardo, el viernes, 17 de junio, se reanudarán las ventas masivas de pisos son vender y el sábado, 16 de junio, en agradecimiento a que hemos solucionado todos los problemas, incluso los creados por la propia derecha (todos, of course), sacaremos a algún santo o santa en procesión. Por ejemplo, a santa Rita, abogada de los imposibles.
Vale.

Afirma, reafirma y grita el candidato del Partido Popular de Extremadura a la presidencia de la Junta que ha de mandar (sic) la lista más votada. Ya me referí a la falacia, en nuestro sistema político, que supone acudir al argumento de que gobierne (mande, en el argot de la derecha) la lista más votada, cuando la elección del presidente de gobierno en las CCAA, o del propio presidente del Gobierno, e, incluso, de los alcaldes, corresponde a los cargos electos, esto es, a los parlamentarios de las asambleas regionales en el caso de la presidencia de sus gobiernos, o al Congreso de los Diputados en el caso del Gobierno de la Nación, o al pleno municipal en el caso de los alcaldes.
Es el sistema, un sistema que no le gusta al bombero Monago (cuidado con lo que dicen de esa profesión algunos correligionarios). Y como no le gusta, su determinación es que ha de mandar (gobernar, en el lenguaje democrático) el candidato de la lista más votada.
Estaría bien, claro, si ese mismo candidato, arrastrando de mala manera sus contradicciones, o, en la práctica, haciendo gala de sus ansias de mando (ansias que no son aconsejables para el ejercicio democrático del gobierno), no hubiera, por ejemplo, propiciado un pacto en la localidad de Ceclavín, en Cáceres, para que la lista más votada, la del PSOE, no gobierne, sino que lo hagan los “independientes”, con el apoyo (¿rencoroso, vengativo?) del Partido Popular.
Los resultados electorales en esta localidad cacereña fueron de 624 votos para el PSOE (44,26%), 462 para AICE (32,77%), 252 para el PP (17,87%) y 44 para I.P.Ex (3,12%). Es decir, siguiendo el argumento interesado, muy interesado, del presidente regional del partido de la derecha, debería ser alcalde de Ceclavín el cabeza de lista del PSOE.
Arrastrar esas contradicciones de esa manera no solamente deslegitima a quien pretende hacer bandera de argumentos que no se corresponden con las leyes, con el sistema, sino que pone blanco sobre negro la capacidad de hipocresía necesaria con tal de alcanzar el poder para ejecutar el mando, que no el poder para ejercer el gobierno.
Cuando el señor Monago sea capaz de dejar de arrastrar sus contradicciones en declaraciones públicas, en doctrinas privadas, es probable que pueda estar en condiciones, democráticas, de ejercer el gobierno.
Mientras tanto, sus ansias de mandar más se parecen a un trastorno alimentario que a convicciones democráticas.
Vale.

Catalunya

cercadelasretamas —  julio 1, 2010 — Deja un comentario
El Tribunal Constitucional, después de varios intentos sin lograr acuerdos mayoritarios entre sus miembros, ha conseguido dictar una Sentencia sobre el recurso interpuesto por el Partido Popular contra el Estatuto de Cataluña, en concreto, contra 124 de sus artículos.
Solamente se conoce el fallo, y es previsible que en la segunda semana de julio se conozca la Sentencia en su integridad, que al parecer tendrá unos 1.000 folios. Conocido el fallo, pero no los argumentos jurídicos, se ha convenido en todos los medios que el 95% del texto normativo catalán es constitucional.
Las reacciones, como era previsible, no se han hecho esperar, y tienen su vértice en la inmediata cita electoral catalana a celebrar en el próximo otoño. El 5% q ue no ha sido considerado constitucional por quienes tienen la última palabra en la interpretación de la norma suprema, ha desatado iras y puesto sordina, según los casos.
Estas reacciones son sincrónicas. Nacionalistas catalanes, incluidos algunos conversos, han montado en cólera. El Partido Popular ha puesto sordina y trata de hacer mutis por el foro.
No he visto interpretaciones diacrónicas. Me refiero a que el texto estatutario fue aprobado hace cuatro años, en un contexto diferente, totalmente, del actual. Contexto económico, social y político. La crisis económica se ha llevado por delante la política, y algunos, como el gobierno socialista presidido por Zapatero y algunos gobiernos socialistas autonómicos, están lentamente recuperando la prevalencia de la política sobre la economía, porque será la política la que tenga que tomar las decisiones que terminen con la crisis. Los mercados (el terrorismo financiero) han creado la crisis para su mejor beneficio, y no pueden ni deben ser ellos los que nos saquen de ella, porque lo harían preparando la siguiente.
La situación económica hace cuatro años era muy diferente a la actual. La política parecía dirigir la orientación de la convivencia, ajena a lo que se fraguaba en los mercados. En aquel contexto, seguramente la sentencia, cuyo fallo conocemos ahora, no habría tenido la respuesta, en muchos casos histérica, que ha tenido ahora.
A los catalanes, a los ciudadanos catalanes les preocupa su estatuto, claro, pero más les preocupa la situación económica y sus derivadas. En una balanza maniquea, los catalanes decidirían que hay que salir antes de la crisis que “resolver” la cuestión estatutaria. Porque no hay solución, no hay otra solución que acatar lo que dice el TC, guste o no. Otra cosa es que se pueda criticar o que, cuando se conozcan los fundamentos jurídicos de la sentencia, se plantee la fórmula para, siguiendo la interpretación que sólo al alto tribunal compete, se puedan recomponer aquellos aspectos en los que ahora, en un pírrico 5%, se ha incumplido la Constitución.
Mal hace el autoproclamado socialista José Montilla poniendo por delante un nacionalismo converso (ya se sabe, los peores son los conversos) de unos problemas económicos, sociales y laborales que la mera aplicación del Estatuto no pueden solucionar. Ahora, cuando Felipe González reclama, con toda la razón, que es la hora de la política, no se puede utilizar la simbología, por muy respetable que sea, que lo es, para quemar fuerzas necesarias, quemar energías que han de aplicarse a resolver problemas reales, de hoy y de mañana, y que afectan a los que debería, por ideología e historia, atender el socialismo.
Pero si para la posición política de José Montilla los cambios económicos producidos en los últimos cuatro años (que nos abocan incluso a un cambio de modelo económico y productivo) deberían hacerle reflexionar, la situación de fracaso e incuria en la que ha quedado el partido que presentó el recurso contra 124 artículos, no es menor. Pero, a diferencia de Montilla, ese partido, entonces llamado Partido Popular y hoy llamado Partido Gurtelar, enfangado de mierda y corrupción hasta las cejas de Mariano, ha tomado una dirección: la de poner sordina a su ridículo. Saben, porque también se presentan a las elecciones en Cataluña, que alimentar polémicas estatutarias les perjudica. No asumen el fracaso, porque la derecha siempre ha sido y será soberbia (no hay más que ver al muñidor del recurso, Federico Trillo), pero aprenden rápido.
En estos cuatro años, el gobierno de Cataluña, impulsor del Estatuto, debería estar aplicando todas sus energías a salir de la crisis económica, a atender a los más perjudicados, los trabajadores. El PSC debería pensar más, ahora, en socialdemocracia y menos en banderas y símbolos. Ya habrá tiempo de retomar esos símbolos, pero poniéndolos por delante, no van a terminar con los EREs de las multinacionales, ni con los despidos de trabajadores en empresas que quieren hacer caja, ni con concursos de acreedores como el de Sacresa.
En estos cuatro años, la derecha más reaccionaria y zángana de Europa ha hecho un gran ridículo con su recurso, y en estos cuatro años ha visto cómo un día sí y otro también los trajes de sus líderes, los coches de sus esposas, la financiación de sus campañas, está subiendo los niveles de hedor por las fachadas de Génova, 13. En estos cuatro años, además, hemos conocido la falta de voluntad de trabajo del presunto líder. Cuando hay que trabajar, el presunto líder de la derecha se borra, se esconde en la esquina de la plaza, a la sombra, no vaya a ser que le vean y le digan que tiene que arrimar el hombro.
En estos cuatro años, mientras que el Tribunal Constitucional era sometido a una presión indecente, asumida por sus miembros, a costa de un recurso de corte franquista de la concepción del Estado, el líder de la derecha ha ido aumentando sus capacidades de indolencia. Hoy ya puede ser considerado el VMR.
Los socialistas catalanes tienen la oportunidad de, acatando el fallo de la sentencia, preparar un programa electoral de futuro para los trabajadores, a los que debería ser capaz de ilusionar por la política y a los que debería ser capaz de ofrecer soluciones reales a una situación, la crisis económica, creada por el capitalismo salvaje, por el terrorismo financiero, y en ningún caso, por decisión del Tribunal Constitucional.
Vale.
El Partido Popular, encabezado por el cobarde Trillo en la estrategia, está intentando por todos los medios (y con todos los medios a su alcance: prensa, patronal, jueces…), reeditar, con algunas variaciones, los resultados del caso Naseiro, aquel en el que el entonces tesorero del PP (el antecesor de Bárcenas) no pudo ser juzgado porque las pruebas fueron declaradas ilegales.
Ahora, se trata de implicar al Gobierno, a la policía y en gran medida al «poder judicial» (que no son los jueces, los jueces, como de la Rúa, «son de los suyos») en una supuesta conspiración con la finalidad de que algún hilo desprenda un mínimo de irregularidad para, a partir de ahí, anular todos los procesos: el caso Gürtel, con un Diputado en el Congreso y un Senador para los que el Tribunal Supremo ha pedido el suplicatrio, y, sobre todo, impedir que se siga investigando en Baleares, porque se temen lo que es una realidad.
El gobierno de Matas, ese sujeto con pinta de pitiminí y ademanes de bufón de corte, dilapidó mucho dinero en obras inútiles, como el Palma Arena, un velódromo que ha multiplicado su presupuesto por más de dos veces y que no es homologado por la Unión Ciclista Internacional. De ese dinero, se están planteando indicios de que una parte ha ido a financiar al propio Partido Popular.
Ahora se quejan, en la dirección del PP de Baleares y el propio Rajoy, del trato, dizque vejatorio, dispensado a los detenidos. Dicen que han sido tratados como delincuentes. ¿Y qué son? Cuando la policía, después de tiempo de investigación, los detiene, es como cuando detiene a cualquier delincuente: son esposados, conducidos a los calabozos e interrogados, hasta que, cumpliendo el plazo legal de 72 horas, son puestos a disposición judicial. Ante el juez, los delincuentes detenidos por la policía son conducidos en vehículos celulares y presentados esposados, como cualquier delincuente.
Las declaraciones de la dirección del PP balear y del propio Rajoy quejándose de que sus correliginarios, que, según informaciones de prensa, pudieran haber desviado dinero público para financiar al partido, han sido tratados como delincuentes, pueden entenderse, sensu contrario, como la complicidad de Rajoy con ellos, cómplice de delincuentes (presuntos, presunto cómplice).
Vale.