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El pasado mes de agosto, componentes de la Asociación Cultural “Lemon y Coco” denunciaron la aparición de pintadas en el conocido Chalet de Los Málaga, en la Av. De España, de Cáceres, inmueble declarado Bien de Interés Cultural.



Este inmueble, como otros ya señalados en esta serie de edificios cerrados por falta de uso, se encuentra en el tráfico inmobiliario, y sus actuales propietarios han presentado reclamaciones judiciales contra el Ayuntamiento de la ciudad para conseguir el resarcimiento económico resultante del volumen edificable en la parcela si se aplicara de ordinario el Plan General de Ordenación Urbana de 1998, en tanto que la respuesta municipal y, de momento, judicial por incidencia patrimonial, es negativa a los intereses de la propiedad. Pero el asunto seguirá.

El Plan General Municipal vigente recoge la calificación de Bien de Interés Cultural, protege, urbanísticamente el inmueble e impide (al menos en cuanto a la redacción de la norma) que la propiedad pueda reclamar una indemnización patrimonial.

El asunto planteado por la propiedad, en un tiempo en el que el sector inmobiliario se encuentra prácticamente paralizado, dará para un largo litigio, que al final repercutirá en la economía municipal, en los intereses económicos de la ciudad y los ciudadanos. Y, sobre todo, repercutirá en un deterioro del inmueble que afeará la imagen de una ciudad que cada día da la sensación física de ir cerrándose, de cerrar todas las puertas por falta de uso.
Me atrevo a afirmar que, judicialmente, la propiedad terminará ganando y que la ciudad deberá indemnizar los derechos urbanísticos no apropiables. Algo que podría ser menos gravoso si se aplicaran, con inteligencia, las normas urbanísticas, y se determinaran los derechos urbanísticos apropiables que correspondan y se dotara, mediante permuta, la entrega de esos derechos sobre los que, por ley, corresponden al Ayuntamiento, al 10% del aprovechamiento lucrativo.

Pero, sobre todo, y siguiendo la alarma levantada por la denuncia de la Asociación Cultural Lemon y Coco, y expresada con claridad en su blog por Montaña Hurtado, es preocupante el deterioro progresivo de un inmueble que es, no se olvide, Bien de Interés Cultural. El cuidado y mantenimiento son una obligación de los propietarios, que han de optar por realizar todas las tareas necesarias para ello, asumiendo su coste, o buscar el modo de transmitir, en condiciones económicas adecuadas, no gravosas a la Hacienda Pública, bien al municipio, bien a la Administración que realizó el expediente de declaración del B.I.C.
Sin embargo, no hay que olvidar que, también, las administraciones públicas tienen la obligación de preservar la conservación del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico, como es este caso. Y permitir una degradación del inmueble, además de acarrear consecuencias administrativas, económicas, e incluso, de responsabilidades penales para sus titulares dominicales, pero también para las administraciones que lo toleraren.
Actualmente, el Chalet de Los Málaga, además de haber sido objeto de pintadas (no excesivamente aparatosas, pero sí consecuentes a su estado de abandono), presenta síntomas evidentes de un deterioro que en los próximos meses de inclemencias climatológicas se incrementarán y, por ejemplo, las redes que protegen celosías y balaustradas de cubierta, no serán suficientes para evitar derrumbes. 

A las administraciones, además de resolver el asunto reclamado por la propiedad (obteniendo, en el menor tiempo posible, una respuesta judicial inapelable, en el sentido que sea, y cumplirla y hacerla cumplir), le compete, de modo ineludible evitar cualquier deterioro. En este caso, además del carácter de B.I.C. del edificio, su ubicación será termómetro de la capacidad del equipo de gobierno del Partido Popular, encabezado por la alcasenadora Elena Nevado: a mayor deterioro del inmueble, mayor deterioro del gobierno municipal. Y los edificios que se deterioran por abando terminan arrumbados en el suelo. Como los gobiernos que no saben ejercer sus obligaciones.
Vale.  

En una época en la que la imagen lo inunda y rodea todo (en sentido literal, por avanza el 3D), en la que las cámaras digitales (fotográficas y de vídeo) aparecen en cualquier esquina, en la que los colores .jpg son el estándar de la realidad que se percibe en el mayor canal del mundo, BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones), la imagen en blanco y negro (o en escala de grises, si se prefiere) es cada vez más rara avis. Una película en blanco y negro, The Artist, causa hasta sensación. Y el arte, el Arte, en realidad, no es color en la pintura ni en la fotografía, no es torneado o con aristas en la escultura. El Arte, ante todo, son las sensaciones que el creador plasma en su obra y que el observador percibe. El Arte, ante todo, son las sensaciones que se derivan del diálogo entre las sensaciones del artista y las sensaciones del espectador.
De eso, y no otra cosa, podría ir, a mi juicio va la exposición “A tourist in your mind”, que el joven extremeño Alberto Marcos expone desde principios de junio hasta finales de agosto en el Museo de Cáceres, en la sala de la Casa de los Caballos.
El blanco y negro, la escala de grises, crea una atmósfera totalmente inusual en una exposición pictórica. Siempre el color fue la pintura. Y el blanco, el negro, los grises, también lo son. Y no son colores más pobres, sino que requieren mayor esfuerzo en la captura de las impresiones del creador y más capacidad de comprensión (o menos, vete tú a saber) en el espectador.
El conjunto muestra, nada más pasear ante las obras, una depuradísima técnica, un dominio del dibujo que, si solamente fuera esto, ya sería un valor a considerar. Pero, además del dibujo, el juego, intencionado sin duda, que el creador hace con los volúmenes, los tamaños, las tipografías, hacen que ante un dibujo “que también lo podría hacer un niño”, haya que pararse y pensar. O haya que volver sobre los pasos y volver a encontrar aquello que creemos que falta (unos pies, una cabeza, una relación “normal” de tamaños en el mismo espacio…).
Una exposición tan atrevida por su formato y por el concepto blanco/negro (escalas de grises), cuidadamente organizada por la Asociación Cultural Lemon y Coco (www.lemonycoco.es) soamente podría tener su origen en el atrevimiento. En primer lugar, del creador que con sus grafitos o sus dedos y su capacidad de conseguir luces y sombras, volúmenes; en segundo lugar, de Lemon y Coco por plantear la exposición en un yermo cultural de capital de provincias, donde la crisis económica, social y cultural empequeñece cualquier atisbo de creación; y, en tercer lugar, de la dirección del Museo de Cáceres, capaz de apostar por un proyecto singular, de largo recorrido.
Porque, y esto es muy importante, la capacidad creadora de Alberto Marcos no acaba en esta exposición, sino que, realmente, es en ella donde toma la salida para que, su técnica, su formación, pero, sobre todo, sus ideas, su capacidad transformadora, sean un referente en la pintura extremeña en poco tiempo.
Porque una novel Asociación Cultura como Lemon y Coco, que ha realizado numerosas actividades en muy poco tiempo, que tiene su propio canal de video cultural, que participado como colectivo en el proyecto www.laexposicionexpandida.nety como comisariado individual de la misma, Montaña Hurtado Muñoz, tiene interés y capacidad en seguir apostando por darle a la cultura cacereña y extremeña aires realmente nuevos.
Acercarse a ver “A tourist in your mind”, es ver que el dibujo es un Arte, y que la pintura en escala de grises, en grafitos que dan volumen a nubes y profundidad a los ojos. Por ejemplo, a un Picasso que te mira y que si te acercas verá lo mismo que tú estás sintiendo en ese momento.
Vale.