Archivos para November 30, 1999

En el mayor esplendor de los casos de corrupción que llevaron al PSOE a perder las elecciones de 1996 (antes, en 1995, había perdido las municipales), se atribuye a Felipe González aquello del dos por uno con la dimisión de Alfonso Guerra, particularmente acuciado por el caso de su hermano Juan.

Ahora, cuando el caso Gürtel tiene atenazado al PP, con un sumario que avanza sobre un sumario que ya de por sí es demoledor, el presidente nominal del PP no se atreve a nada, porque atreverse sería nefasto para él.

La realidad de las investigaciones judiciales, recogidas en el sumario, además de otros asuntos como el del espionaje en la Comunidad de Madrid, está demostrando implicaciones que van desde el despacho del Tesorero nacional, Bárcenas, a FUNDESCAM, en la planta primera de Génova, 13.

El presidente nominal del PP aparece cada vez más indisolublemente unido a la investigación judicial, y su progreso le va despojando, como a una cebolla, de hojas sucesivas como el jefe pepero en Valencia parece vestirse con trajes regalados por su amiguito del alma, Álvaro Pérez.

La simbiosis que se está produciendo, en realidad ya se ha producido, entre el PP y el caso Gúrtel, entre el destino político del presidente nominal y el jefe pepero de Valencia, hacen que el Partido Popular se haya convertido en Partido Gurtelar. Y que el nominal Mariano se confunda con el virrey Francisco.

Ya no son ni Partido Popular, ni Mariano Rajoy ni Francisco Camps. Ya son, con el sumario delante, el Partido Gurtelar, y Mariano Camps, y Francisco Rajoy.

Vale.

Presentación en Cáceres del libro «Open Government».


El pasado martes se presentó en Cáceres el libro colectivo sobre Open Government, coordinado por César Calderón y con la participación en el mismo de César Ramos, diputado autonómico. Una presentación en la que la participación del Presidente de la Junta marcó gran parte de las intervenciones.

Una de las características del Open Government es la transparencia, resultado de la necesidad de los ciudadanos para poder intervenir en la vida pública. El gobierno abierto no es unidireccional (transmisión de información desde el poder hacia los ciudadanos), sino que debe ser un instrumento en la doble dirección. Para ello existen ya, desde hace tiempo, herramientas que se engloban en lo que se llama Web 2.0.

Explicó Fernández Vara, hablando de su blog (elcuadernodeguillermo.blogspot.com), que llegó a él por la obligación de establecer cauces de relación con los ciudadanos cuando fue elegido candidato por el PSOE, pero se quedó por la necesidad que tiene de conocer los asuntos de primera mano, que le llegan cuando los internautas le dejan comentarios sobre asuntos concretos de gobierno.

La necesidad de un gobierno abierto desarrolla, en nuestro país, el concepto que se instaló en las administraciones en los años 90, cuando se pasó, realmente, del concepto de súbdito al de cliente, para mejorar las relaciones entre administración y administrados, y ahora la imparable llegada del open government no es sino un puñetazo en la mesa de los ciudadanos para participar, activa y decisivamente, en la gestión de lo público, que en tiempos de crisis se está viendo que es más necesario, frente a los pasados años de neoliberalismo salvaje. Cuando la economía va bien, sobra el Estado. Cuando hace crack todos miran al Estado. Eso no es justo.

Vale.

Hace unos días fue la lideresa del Partido Gurtelar en Madrid la que habló aquello de las “pitas, pitas” para referirse a Andalucía y Extremadura. Una lideresa que cobija en su gobierno a espías que espían a los propios (por cierto, ¿a qué espera el PSM para saber cuánto, cómo y cuándo llevan espiando a la oposición?), que cobija a los niñatos del grupo de Becerril, esos que financiaba Correa, una lideresa que lo es de un partido lleno de corruptos, no tiene capacidad moral para hablar de los demás. Las “pitas, pitas” son las gallinas de su corral.

Ayer, Durán y Lleida, conspicuo nacionalista catalán de derechas, el que abogó por eliminar el PER. Otro cuya ética es hética. Los nacionalistas catalanes, se ha dicho hoy en algún medio, recibían financiación a través de las cuentas del Liceo, ese que se quemó y que reconstruyó el Estado Central en tiempo récord. Vistas las cuentas, ¿para cuándo una investigación real que determine que el fuego fue intencionado o no?

Los burgueses catalanes, en cuyo seno se enquista el nacionalismo “democristiano” al que pertenece Durán y Lleida son los dignos o indignos herederos que como los burgueses de Neguri, financiaron el golpe de estado del general bajito y que recibieron como recompensa a sus desinteresada aportación las mayores inversiones industriales de la dictadura. Y cuando eso no fue suficiente, la dictadura les regaló el Plan de Estabilización de 1959, que deportó desde Extremadura y Andalucía la mano de obra que necesitaban. Hoy, con los parámetros con los que la ONU trabaja estos asuntos, aquel Plan de Estabilización habría sido considerado limpieza étnica. Desde Extremadura y Andalucía se llevaron a las provincias catalanas la mano de obra productora y reproductora.

Esta gente no está en condiciones, de modo alguno, de decir que se quite el PER. Es más, ni siquiera son quiénes para decir nada, ni bueno ni malo de Extremadura.

¡Ya está bien de gilipollas y gilipolleces!

Vale.

De vez en cuando suele ser noticia que los parroquianos de una iglesia de pueblo se amotinan contra el obispo porque no quieren que el cura que les cuida el espíritu sea trasladado. Manifestaciones de apoyo, descrédito del obispo… los parroquianos tratan por todos los medios de impedir que el obispo se salga con la suya.

Las parroquias, las pirroquias, son así: Ayer tarde en la función/ cuando el cura predicaba/ toda la gente lloraba/ menos el pobre Simón. / ¿Cómo no llora Simón?/ Le pregunta la tía Ustoquia / Yo no soy de la Pirroquia / y los que lloran lo son. (Canción popular extremeña).

Algo parecido a esto sucede con Paco González, director del programa de radio más seguido, Carrusel Deportivo… y, sin duda, el mejor programa de la radio de España.

Los sábados no serán lo mismo sin el equipo dirigido por Paco González, y todo porque el obispo de la SER (unos dicen que Anido, otros que De la Morena), ha decidido quitarle la Pirroquia a Paquito González.

La respuesta de los parroquianos no se ha hecho esperar, y desde el miércoles, en que estalló el asunto, hasta hoy mismo, lunes tarde, el número de “feligreses” que no quieren que el obispo se salga con la suya supera los 83.700. Pero el obispo no cede.

Y ya se sabe que cuando un obispo está celoso de la popularidad de un cura de pueblo no descansa hasta que termina quitándole la Pirroquia.

Vale.

En alguna ocasión, el presidente del Partido Gurtelar (antes conocido como Partido Popular) se refirió a la posibilidad de presentar una moción de censura contra el gobierno de Zapatero. En esas ocasiones, siempre dijo que la presentaría si era para ganarla. Ayer, Sables Bocanegra incidió un poco más, al acusar a las minorías parlamentarias de no querer secundar a su partido en una hipotética moción de censura.

La Constitución Española prevé el mecanismo de moción de censura constructiva. En esta opción, única constitucional, quien se examina no es el presidente del Gobierno, sino el candidato. Y Mariano no está para exámenes: ni está preparado ni tienes ganas de trabajar. Porque para la moción de censura constructiva, además del candidato, se requiere la presentación de un programa de gobierno. Y ahí es donde fallan las fuerzas.

¿Qué programa de gobierno plantearía Mariano Camps? ¿Las propuestas que planteó a Zapatero en la reunión que ambos mantuvieron en La Moncloa una semana antes del debate de las medidas del Gobierno? ¿O las propuestas que Mariano señaló en ese debate? Las primeras suponían un mayor endeudamiento del Estado en casi 15.000 millones de euros. Las segundas, con propuestas dirigidas a los sindicatos de clase (CCOO y UGT), a los que quiere liquidar, entre otras cuestiones, no se han atrevido a cuantificar.

Quizá Mariano podría optar por las medidas neocons que hoy ha planteado su sustituto en la presidencia del PG, Aznar. Medidas que incluyen recortes en las competencias de las comunidades autónomas, en la línea de aquellas cartas que el joven inspector de hacienda en Logroño dirigía a los periódicos del Opus en contra de la Constitución.

En cualquier caso, para poder defender un programa de gobierno, aunque fuera para una comunidad de vecinos, Mariano tendría que prepararlo, estudiarlo, y eso sería un esfuerzo muy grande para quien está acostumbrado a vivir tumbado a la sombra (gran Peridis).

Trabajar es un verbo que no se conjuga en Génova. Allí son más de figuras egipcias, fundaciones en la planta primera adonde llevan fondos las empresas de Díaz Ferrán, entre otros.

Trabajar, en fin, es un verbo digno, un verbo que Mariano Camps no puede mancillar.

Vale.

El Partido Gurtelar de Mariano Camps es muy dado a plantear, en caliente, modificaciones del Código Penal, o la Ley del Menor, o lo que sea (el frío que se pasa en la oposición restringe la capacidad de pensar). Sobre todo, si con ello consigue que la demagogia, su único ideario, se implante. Con ello sabe que sigue teniendo cautivo el voto de la ultraderecha y arrastrando a la gente común a esa deriva demagógica que sostiene a ese partido.

Sin embargo, los ataques especulativos (las manadas de lobos, que decía el ministro sueco) que han provocado un gran problema nacional, con derivadas que sumen a muchos más ciudadanos en el umbral de la exclusión, no han merecido la misma respuesta de la tienda de trajes de Génova.

¿Sería posible aplicar el Código penal a los especuladores que han practicado terrorismo financiero contra los intereses de España, de sus ciudadanos y de sus empresas? Por supuesto, la respuesta de Francisco Rajoy y demás portacoces del Partido Gurtelar sería negativa.

En los USA, la fiscalía federal está investigando las relaciones entre ocho grandes bancos, entre ellos Goldman Sachs y Merryl Linch y las tres empresas de rating.

¿Sería muy difícil ordenar a la Guardia Civil que, a través de sus especialistas en blanqueo de capitales y en delitos informáticos, averiguara el origen de los ataques terroristas que sufrió la economía española? Estoy seguro que no sería difícil, y conociendo la capacidad de la Guardia Civil, y también de la Policía Nacional, estoy seguro de que aceptarían el mandato con sumo interés.

¿Estaría dispuesto Mariano Camps a apoyar una propuesta para tipificar expresamente en el Código Penal, en no más de tres meses, el delito de terrorismo financiero? No lo creo. Para la derecha española, lo que haga el capital siempre estará bien hecho: no vamos a calificar de delincuentes a los que nos apoyan, se dirán.

Vale.

En La Sexta se emite un programa, Quién vive ahí, dedicado a mostrar viviendas singulares, ya lo sean por su construcción, por su ubicación, tamaño, singularidad. En general, se trata de viviendas consideradas únicas.
La misma pregunta (¿quién vive ahí?) cabría hacerse del conjunto de la ciudad antigua de Cáceres. En ella viven muchas familias, en viviendas más o menos grandes, pero en su núcleo existen edificios singulares, algunos habitados, otros habilitados para oficinas. Edificios de titularidad privada (Palacios de Los Golfines de Arriba y Abajo, Casa del Conde de Canilleros, Casa de Los Saavedra…) que permiten a sus dueños disponer de unas viviendas singulares y, al mismo tiempo, les obliga a un mantenimiento constante.
Existen también en la ciudad antigua de Cáceres muchos inmuebles, singulares, alguno con la categoría individualizada de Monumento Histórico, que son de titularidad pública. La Diputación Provincial, el Palacio de Carvajal, la Casa de los Moraga, el Palacio de los Condes de Torreorgaz (Parador), Casa de los Ovando o Palacio de Las Cigüeñas… Otros, de titularidad privada pero con trascendencia pública: Palacio de Galarza, Palacio de Mayoralgo, conventos de Santa Clara, San Pablo, Jerónimas…
De los inmuebles de titularidad privada poco puede decirse: su apertura y conocimiento público están limitados porque muchos de ellos siguen siendo viviendas familiares. De los adscritos a entidades privadas de trascendencia pública, son visitables al menos en parte, como sucede con el Palacio Episcopal o el de Mayoralgo. Los conventos son, en realidad, viviendas de las órdenes religiosas.
La pregunta del programa de La Sexta cabría hacérnosla mirando las fachadas de los edificios: por ejemplo, mirando al Palacio Episcopal habría que preguntarse si en él vive el Obispo o si, como sucedió con el obispo Jesús Domínguez, el prelado vive en un piso “normal” de la ciudad. Mirando a los edificios públicos, cabe preguntarse si el presidente de la Caja de Extremadura vive en el Palacio de Mayoralgo, o el de Diputación vive en cualquiera de los edificios de los que es propietaria la entidad que preside, o si el jefe del Ejército vive en el Palacio de Las Cigüeñas.
Los edificios públicos, a diferencia de los privados, deben ser accesibles en su inmensa mayor parte, a los ciudadanos, y aunque no es muy adecuado que grupos de turistas, por ejemplo, entren la sede de la Diputación en visita guiada, cualquier ciudadano que tenga que hacer gestiones pueda ver cómo es al tiempo que resuelve sus trámites.
Esto, desgraciadamente, no sucede en todos los edificios de titularidad pública de la ciudad antigua de Cáceres. Alguno se encuentra cautivo de su uso, de su destino, para goce privado. Es una anacronía en pleno siglo XXI el mantenimiento de un inmueble, con costes seguramente elevados, para uso privado de un funcionario público. No estamos en tiempos de mantener privilegios en razón del estado, sino en promover el uso público de aquellos bienes cuyos costes de mantenimiento recaen en los impuestos de todos los ciudadanos. Nadie debe plantear cuestión alguna sobre el derecho de propiedad de las administraciones públicas sobre bienes catalogados como Históricos, al contrario, es la mejor manera de garantizar su mantenimiento. Pero todos debemos ser capaces de entender que su uso privado genera, cuando menos dudas, sobre ¿quién vive ahí?
Vale.

Tratantes

cercadelasretamas —  mayo 10, 2010 — Deja un comentario

//Columna publicada en el Semanario Avuelapluma (avuelapluma.es) el 10 de mayo de 2010//

Tras la entrada en vigor del PGM aún no se conoce que haya sido presentado ningún proyecto para su desarrollo. Solamente la pretensión de propietarios en el entorno del Ferial que, sin haber movido un solo papel ya están torpedeando el futuro Centro de Ocio. Todo sea por el negocio.

El nuevo PGM, junto con la Ley del Suelo de 2007 suponen un freno importante a la avaricia de los tratantes de suelo (en el peor sentido del término tratante), que hasta ahora habían campado a sus anchas, recogiendo de los arroyos estancados del urbanismo ramos florecientes de dinero de variados colores.

Ahora, con un PGM que será bueno o malo o mediopensionista, pero que es una norma a cumplir, y con una ley del suelo que establece cómo han de realizarse las valoraciones (lo que es rústico, como tal, sin expectativas), los tratantes de suelo, los intermediarios que viven de la triquiñuela, de la información conseguida o de la generada interesadamente, ven mermado su negocio. Esa merma repercutirá de modo positivo en el precio del suelo y ayudará a equilibrar mejor el precio final de la vivienda.

Los tratantes de suelo, que son especialistas en llenarle los ojos de billetes a los propietarios ignaros de las normas, y de adornar planos con colorines para venderlos como proyectos de futuro, ya no tendrán las mismas facilidades para sus avaricias.

El PGM deberán desarrollarlo las empresas serias, solventes, las que arriesgan y las que deben ser socialmente recompensadas por los riesgos asumidos, no los especuladores que manejan como nadie las opciones de compra y que, como las ratas, son los primeros en abandonar el barco cuando huelen la tormenta. Y serán las empresas serias y solventes las que harán bueno o malo el PGM.

Vale.

La situación económica griega, cuyo origen es doble, la crisis económica global y las falsificaciones estadísticas del anterior gobierno, está siendo el campo de pruebas de los especuladores, que parece que dan por cobrada la pieza y comienzan a lanzar ataques sobre otras economías, como la portuguesa (caza menor) y la española (caza mayor).

Lo que la prensa, especialmente la salmón, llaman “los mercados” no existe: son especuladores, la peor especie del peor capitalismo (¿hay algún capitalismo bueno?).

Mientras que en los USA la avaricia de “los mercados” desataron la crisis económica global, en Europa se miraba para otro lado ante un euro fuerte. Craso error de una Europa aturdida por nacionalismos nacionales (no es una redundancia).

Ahora, cuando “los mercados” se han dado cuenta de la debilidad de Europa, están haciendo del euro un campo de minas sobre el que asentar enormes ganancias. Atacan a la economía griega lastrada por la crisis global y las falsificaciones del anterior gobierno (derecha pura y dura), y atacan a la economía lastrada por la crisis global y el estadillo de la burbuja inmobiliaria.

Mientras que en Grecia es un gobierno socialdemócrata el que ha de aplicar cirugía financiera (¡cómo me recuerda a las reconversiones siderometalúrgica y naval que hubo de aplicar el primer gobierno socialista en España!), con la oposición callada (esa oposición en el gobierno falsificó las estadísticas), en España es un gobierno también socialdemócrata el que ha de enfrentarse a “los mercados” sedientos de sangre verde sin la ayuda de la oposición, responsable política de la burbuja inmobiliaria.

En todo este panorama, “los mercados” se aparecen a los ciudadanos como entes impersonales. No es así: los mercados sin individuos, son sujetos que han aprendido que el capitalismo nunca paga y nunca va a la cárcel.

“Los mercados”, los especuladores son individuos, son delincuentes y como tal ha de ser tratados. Basta de eufemismos: el capitalismo salvaje derivado en capitalismo delincuente debe ser perseguido policialmente y juzgado penalmente. No existe la globalización del capital: el dinero se mueve en los bancos, y no sólo en los paraísos fiscales, y si los banqueros (esos que se marcan pensiones multimillonarias) no colaboran por las buenas, han de colaborar por las malas.

Mientras que los bancos (entidades honorables, según sus directivos) no destapen a los especuladores, no pongan en claro quiénes son los individuos que se esconden detrás de “los mercados”, para mí serán cómplices de las consecuencias de sus actos, y los banqueros que pongan sus estructuras al servicio de los especuladores, serán delincuentes, no tendrán derecho a la presunción de inocencia mientras que por sus actos un solo trabajador vaya al paro.

Vale.

Días atrás recibió sepultura el último de los hermanos Izquierdo (Puerto Hurraco). A su entierro, solamente asistieron los enterradores y medios de comunicación. Todo un síntoma. Ningún familiar, ningún allegado. ¿Era noticia el entierro? ¿Estaban los medios de comunicación presentes para dar cumplida cuenta del entierro o esperaban la presencia de algún familiar, de alguien cercano a Izquierdo para convertirlo en la noticia? Me inclino por esta segunda posibilidad. La noticia fue la muerte, nada más. El resto, nada.

Los medios de comunicación, especialmente la televisión, ha convertido la privacidad en un espectáculo. Y no sólo la telebasura. En cualquier programa, en cualquier espacio, las personas son sometidas a un desnudo forzado de su intimidad. Los sentimientos, las emociones, forman parte del espectáculo. En realidad, del negocio.

Las redes sociales en internet serán el próximo paso. Son ya el siguiente escalón. Los negocios de búsqueda de relaciones personales son florecientes. La utilización de las redes con finalidades más propias de los programas de telebasura acabarán por anular, si no lo han hecho ya, los límites de la privacidad.

Los individuos estamos sometidos en la sociedad occidental a un bombardeo mediático para el que seguramente el cerebro no esté preparado: la capacidad de procesamiento racional del cerebro humano puede ser muy alta, pero la interrelación del pensamiento racional con el emocional todavía no se a adaptado. De ahí que, con motivo de cualquier catástrofe o cualquier situación emocional límite la reacción se convierta finalmente en parte del negocio. De quien capta imágenes y sonido y las vende (la televisión “en abierto” no es gratuita, aunque lo parezca) y de quien las consume.

Deberíamos ser capaces de discernir cuáles son los límites de la privacidad, cuáles son los límites de la intimidad que debemos preservar en nuestra relación con los medios de comunicación, incluida la red. La pertenencia a redes sociales, como Tuenti, Facebook, Sonico, son fuente de conflictos cuando se trata de menores. Pero con los adultos se puede estar produciendo un desarme de privacidad, de intimidad, que con el tiempo nos convertirá en seres transparentes, no por nuestros comportamientos sociales coherentes y correctos, sino, precisamente, por lo contrario, por habernos expuesto tanto que hayamos perdido la capacidad de ser nosotros mismos.

Cuando en las redes sociales, ya sea en los espacios públicos (en los “muros”), ya sea en las conversaciones privadas, establecemos conversaciones públicas o privadas en las que tengamos como horizonte nuestra privacidad, estaremos perdiendo capacidad de reacción, capacidad de sostener nuestra capacidad para controlar la necesaria interrelación entre pensamiento racional y pensamiento emocional.

Traspasar el muro entre razón y emoción debe ser algo que no podemos, ni siquiera, arriesgar.

Vale.