Archivos para Francisco Rajoy

Los medios de comunicación “de tirada nacional”, es decir, los que se publican en Madrid, siguen muy atareados con las primarias del Partido Socialista Madrileño. En el PSOE existe, estatutariamente, un sistema de primarias que es el que se está siguiendo entre Trinidad Jiménez y Tomás Gómez, y en cuyo desarrollo se están siguiendo las peripecias propias de un sistema, el de primarias, tan alabado por la prensa española cuando se realiza en los USA y que aquí da de comer a más de un presunto periodista, nada más.

Esos medios periodísticos, en cambio, nada dicen del ingenioso sistema de primarias, que tienen como finalidad la elección de candidatos” que se sigue en el Partido Gurtelar.

Veamos dos casos. En Valencia, con Francisco Rajoy pendiente de un hilo judicial (que no se romperá, afortunadamente para él, que para eso “tenemos amigos” donde hace falta), es el propio cuasi imputado y responsable político de la presunta financiación ilegal de su partido, el que, ninguneando al presunto líder nacional, Mariano Camps, se autoproclama candidato. Ni resolución o acuerdo de la dirección nacional ni gaitas: para eso soy Francisco Rajoy. Un magnífico sistema de elección (perdón, en el Partido Gurtelar es “designación”) claramente democrático y transparente que las empresas que publican periódicos “de tirada nacional” aplauden con las orejas. Los periodista, a lo que mande el señorito. Más y más desprestigio para la prensa.

Segundo caso, más llamativo. Mariano Camps, presunto o supuesto líder nacional del Partido Gurtelar quiere colocar a su amigo y secretario general del Partido en la mejor época de los Correas, Álvarez Cascos, como candidato a la presidencia de Asturias. Pero los militantes y dirigentes asturianos no están por la labor. En este caso, las primarias en la derecha están en el enfrentamiento entre Mariano Camps y los dirigentes asturianos de la derecha. Pero eso no vende, salvo que algún periódico haga referencia sin ahondar en la realidad. No vende porque los compradores de prensa, cada vez más, son menos, muchos menos y se arrinconan en las calles Serrano de cada capital de provincia.

Poner la lupa en un proceso democrático como las primarias del PSM y sordina en el ninguneo a Mariano Camps por parte de sus “súbditos” es lo que demandan los compradores de los periódicos. Los pocos que van quedando.

Vale.

Si yo fuera…

cercadelasretamas —  septiembre 4, 2010 — 1 Comentario

Dice Mariano Camps: “Si yo fuera Zapatero, iría a Rodiezmo”. Pero Mariano no es Zapatero… afortunadamente para ZP. Porque el Gobierno y el partido socialista ya explicaron por qué no va este año el secretario general del PSOE al acto minero de Rodiezmo. No está bien cuando los convocantes del acto han convocado una huelga general contra el gobierno que él preside. No es coherente.

Hay, en la actitud de Mariano una falta absoluta de coherencia y, por supuesto, de caradura que clama. Porque la respuesta la pone a huevo: “Si yo fuera Mariano, iría [habría ido] al salón Bigotes de Teulada”. Mariano, el incoherente, debería haber asistido a la puesta de largo del curso político en la Comunidad Valenciana, organizada por su amigo Francisco Rajoy, en Teulada, en los mismos salones donde El Bigotes fraguaba sus negocios y vendía y compraba magdalenas y galletas.

Mariano Camps, al que cada día que pasa se le nota sobremanera su indolencia dice que él habría ido a Rodiezmo, cuando no fue a Teulada a hacerse una foto con El Curita. Dice el presunto líder del Partido Gurtelar que ZP no va porque ha engañado a los sindicatos. O lo que es lo mismo, que no va porque tiene miedo.

¿Por qué no fue él a los Salones El Bigotes? Sencilla y llanamente, porque tiene miedo a salir en la foto con el maniquí de los trajes. Sabe, perfectamente, que una foto suya con Francisco Rajoy es un billete seguro a la ruina a medida que avanzan las investigaciones sobre la corrupción del Partido Gurtelar. Es más, está al corriente de esas corrupciones. Porque si no fuera así, su “confianza” en la presunción de inocencia de su capataz en la huerta valenciana sería total y no tendría reparos en aparecer junto a él.

Mariano Camps, el Floho, se permite dar consejos. También ha dicho que no será suficiente con el cambio de ministro de Trabajo, por la vuelta de Celestino Corbacho a la política catalana, que hay que cambiar todo el gobierno.

La Constitución le da a Mariano una herramienta para cambiar el gobierno: la moción de censura. Pero sólo escuchar la palabra herramienta, Mariano Camps echa a correr. El padrino (político) de Francisco Rajoy no tiene ni capacidad, ni ganas de trabajar. Porque una moción de censura se presenta y se gana o se pierde. Se presenta para convencer a la mayoría de los diputados de que el programa que el candidato alternativo plantea es el mejor en ese momento y para el futuro.

Pero para ello, Mariano Camps tendría que trabajar. Y no sabe. Y no quiere. Y no puede.

Vale.

En el mayor esplendor de los casos de corrupción que llevaron al PSOE a perder las elecciones de 1996 (antes, en 1995, había perdido las municipales), se atribuye a Felipe González aquello del dos por uno con la dimisión de Alfonso Guerra, particularmente acuciado por el caso de su hermano Juan.

Ahora, cuando el caso Gürtel tiene atenazado al PP, con un sumario que avanza sobre un sumario que ya de por sí es demoledor, el presidente nominal del PP no se atreve a nada, porque atreverse sería nefasto para él.

La realidad de las investigaciones judiciales, recogidas en el sumario, además de otros asuntos como el del espionaje en la Comunidad de Madrid, está demostrando implicaciones que van desde el despacho del Tesorero nacional, Bárcenas, a FUNDESCAM, en la planta primera de Génova, 13.

El presidente nominal del PP aparece cada vez más indisolublemente unido a la investigación judicial, y su progreso le va despojando, como a una cebolla, de hojas sucesivas como el jefe pepero en Valencia parece vestirse con trajes regalados por su amiguito del alma, Álvaro Pérez.

La simbiosis que se está produciendo, en realidad ya se ha producido, entre el PP y el caso Gúrtel, entre el destino político del presidente nominal y el jefe pepero de Valencia, hacen que el Partido Popular se haya convertido en Partido Gurtelar. Y que el nominal Mariano se confunda con el virrey Francisco.

Ya no son ni Partido Popular, ni Mariano Rajoy ni Francisco Camps. Ya son, con el sumario delante, el Partido Gurtelar, y Mariano Camps, y Francisco Rajoy.

Vale.