Archivos para Plaza Mayor

El 15 de diciembre de 1905, el periódico El Norte de Extremadura insertaba un comunicado de Manuel Sánchez del Pozo, sobre la publicación unos meses antes de un cuadro cronológico de los alcaldes que había tenido hasta la fecha la ciudad de Cáceres, elaborado por el cronista Marcelino Gutiérrez del Caño.

Sin duda, Manuel Sánchez del Pozo fue un personaje peculiar, abogado, periodista director de La Asamblea, de inspiración republicana, el mismo Sánchez del Pozo miembro de los republicanos en la ciudad.

Discrepa el autor del cuadro elaborado por el cronista, haciendo ver la existencia de algunas omisiones o algunas incorrecciones. La forma de escribir de Sánchez del Pozo, del que hemos transcrito algunos de sus textos que publicaba bajo el epígrafe de “Un tiempo Viejo” dejan dos puntos bastante claros: que no pretendía hacer colación de tomos, folios e inscripciones como haría un investigador histórico (v.gr. Gutiérrez del Caño), y que fiaba muchos elementos a su memoria, ya fuera por haber conocido algunas historias personalmente, o ya fuera por haberlas conocido a través de la tradición oral.

En esta entrada, además, hace referencia a cómo se llevaban a cabo las penas de ejecución de reos, que tenían lugar en la Plaza Mayor, y que contaban con el “auxilio” de la Cofradía de Nuestra Señora de la Caridad”, cuya historia de fundación y actividades también había glosado Gutiérrez del Caño.

Cabecera. EL NORTE DE EXTREMADURA. 15 de Diciembre de 1905.

Los alcaldes de Cáceres

Comunicado

Señor Director de

El Norte de Extremadura.

Mi estimado amigo: Como ya tuve el gusto de manifestarle, remito para su inserción en el periódico que tan dignamente dirige, las adjuntas cuartillas con las omisiones é inexactitudes históricas que he encontrado en los trabajos hechos por el cronista de nuestro Municipio, D. Marcelino Gutiérrez del Caño, y á los que ha dado publicidad, no habiendo querido ocuparme antes de citados trabajos en espera de que la notable Revista de Extremadura, donde colaboran tantas personalidades de mucha mejor competencia que la mía en todas materias, hubieran llamado  la atención del laborioso cronista á fin de que subsanara aquellas deficiencias; más visto que no lo han hecho, voy á permitirme el hacerlo ya, poniendo en tortura mi ya achacosa y desconcertada memoria; y esto sentado, entro en materia.

Lástima es que un trabajo tan minucioso y complejo como el que representa el cuadro cronológico que nos dio há pocos meses el Sr. Gutiérrez del Caño, relativo á los alcaldes presidentes de nuestro Municipio desde principios del siglo XVI hasta nuestros días, no sea sin embargo lo rigurosamente exacto que debiera ser si al confeccionarlo se hubieran registrado y tenido presente todos y cada uno de los datos existentes en nuestro Archivo municipal, que seguramente hubieran puesto en autos al señor Gutiérrez del Caño, que en el período constitucional que trajo al país el pronunciamiento de Riego en las Cabezas de San Juan, en 1820, derogado por Fernando VII en el Puerto de Santa María, en 1823, no fueron sólo presidentes del Ayuntamiento los citados en el cuadro, Sres. D. Alvaro Gómez Becerra, D. José de Ulloa y Cáceres y D. Julián Sánchez del Pozo, sino que desempeñaron aquel honroso cargo D. Juan Rubio (conocido como Cirilo), y D. Vicente Cabrera, vizconde de la Torre de Albarragena, a que entregó la jurisdicción D. Julián Sánchez del Pozo en cuanto llegó á Cáceres el decreto de Fernando VII aboliendo la Constitución de 1812.

De igual modo se omite el nombre del alcalde D. José de Ovando y Porras, que presidía el Ayuntamiento, y con tal carácter inauguró las primeras corridas de todos que se celebraron en nuestro circo taurino en los días 6, 7 y 8 de Agosto de 1846, y sin poder precisar el año, recuerdo asimismo que en la sexta década del pasado siglo haber conocido presidiendo el Municipio á mi querido y particular amigo ya difunto D. Joaquín Bibiano Mayoralgo, conde de Mayoralgo, nieto del que con iguales nombres y título presidió el Municipio en 1823.

También cita á otro querido amigo D. Joaquín Cabrera y   Melgarejo,   vizconde de la Torre de Albarragena, como alcalde interino, cuando lo fué en propiedad y asimismo no deja de extrañarme, tanto más , cuando se ocupa en señalar en su cuadro á presidentes que fueron interinos ó accidentales, la omisión que se hace del Sr. Joaquín Muñoz Chaves, alcalde popular que en 1869, juntamente con el entonces gobernador de la provincia, D. Juan Antonio Corcuera, hicieron de la proclamación del Código fundamental que las Cortes de aquel año habían confeccionado.

Esto es lo que á la ligera puedo decir respecto al cuadro cronológico; vamos ahora á ocuparnos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Caridad en Cáceres, y de la cual hace historia el Sr. Gutiérrez del caño, dado á la publicidad en el número 516 del Noticiero Extremeño correspondiente al lunes 23 de Octubre del año corriente [1905].

Por demás curioso y detallado es el relato que el Sr. Gutiérrez del Caño hace de la piadosa Cofradía en sus condiciones generales y fecha de su fundación, pero en la reseña de colaciones que la Cofradía repartía en días determinado (sin duda por error de imprenta) se habla de rosquillas de Alfajos, cuando debe decirse Alfajor, muy celebradas en la provincia, especialmente si las tales rosquillas son confeccionadas en el inmediato pueblo del Casar, donde se hacen exquisitas.

Respecto a la instalación de los cofrades en la ermita de la Paz para la colocación en ella de la mesa petitoria, responso, etcétera, durante la estancia de los reos en capilla y días de ejecución, á los datos que aporta el Sr. Gutiérrez del Caño, añadiremos nosotros, que ya en los comiendo del pasado siglo fueron modificándose ciertas prácticas, tales como suprimir la bárbara mutilación de la oreja ó rabo del jumento embargado por el pregonero para la conducción del reo al patíbulo, así como el color de la hopa á los agarrotados, que era de bayeta amarilla, reservándose el color negro para los ajusticiados nobles; como ocurrió al ser ejecutado D. José Rodríguez Fuertes, cura de Calzadilla de los Barros, que se diferenció de los reos comunes no sólo en el color de la hopa, sino en haber sido conducido en mula y no en asno, como era costumbre, al cadalso.

Y aquí viene domo de molde el que hagamos mención de otro noble ejecutado cuatro años antes, con el cual no se guaron [guardaron] idénticas formalidades, porque las pasiones nos conducen siempre á la exageración, y más si son políticas y por el ofuscamiento que nos perturba, atropellamos cuanto se nos pone por delante, con tal de satisfacer nuestro rencor.

Ramón Casas. Garrote Vil. Museo Reina Sofía.

Al cura de Calzadilla lo llevó al suplicio un delito vulgar (un asesinato), mientras que á D. Mariano Ceferino del Pozo, alias Boquique¸ lo condujo su decidido amor por la causa carlista, en cuya defensa había tomado las armas, y hecho prisionero por los nacionales placentinos, fué conducido á esta capital, donde el fiscal de esta Audiencia que lo era á la sazón el notable jurisconsulto don Juan Bravo Murillo, apoyándose en una real orden poco antes inserta en la Gaceta, y autorizada por el ministro D. Alvaro Gómez Becerra, formuló por escrito primero, oralmente después una tan violenta y encarnizada acusación, contra el desdichado don Mariano, que no sólo lo condujo al cadalso, sino que hasta se le privó de aquellos tristes privilegios que con  los nobles se practicaban, y fué al patíbulo en caballería menor vistiendo hopa amarilla, como cualquiera otro reo vulgar; por cierto que desde aquella ejecución no se han vuelto á ver en nuestra plaza [Plaza Mayor] la repugnante y asquerosa silueta del garrote.

Esta inquina desplegada contra el anciano D. Mariano Ceferino del Pozo, tiene no obstante, su explicación como represalia de otra ejecución que once años antes se había hecho con el liberal Martín Paredes, natural y vecino de esta capital, que entró á arma y fuego, formando parte como miliciano nacional, de la columna mandada por el Empecinado, el 17 de Octubre de 1823, para restablecer el sistema constitucional, por lo cual, tanto él como sus compañeros milicianos de Cáceres, D. José Ulloa, D. Juan Rubio (conocido por Cirilo), D. Manuel Pedregal y D. Vicente Álvarez de Toledo, fueron perseguidos y encarcelado Rubio, Pedregal y Toledo; Paredes se ocultó en una cueva en las fragosidades de la Montaña, y Ulloa consiguió emigrar a Portugal, mientras que en la Audiencia se sustanciaba el proceso que se les formó.

El desgraciado Paredes, descubierto en su escondite por los voluntarios realistas, fué traído á la cárcel y se le supuso (falsamente) el haber sustraído de la ermita de la Montaña, de un niño Jesús, las tres potencias de plata que adornaban la cabeza, fué inicuamente ajusticiado, con gran contento de los realistas, en 1824, y de cuya ejecución tampoco se nos da cuenta en sus historia de la Cofradía de la Caridad el Sr. Gutiérrez del Caño.

Respecto á los otros liberales encausados, D. Juan Rubio, que había desempeñado la Alcaldía constitucional en un corto período en la época del 20 al 23, supuso con sobra de fundamento, que se le preparaba la suerte que á su correligionario Paredes, y se proporcionó un veneno, con el que se quitó la vida en la cárcel, y respecto a Pedregal y Toledo, fueron condenados á presidio.

Estos antecedentes causaron el trágico fin del tantas veces nombrado Boquique, que para su martirio tuviera especial parecido don el de Paredes, á éste lo hallaron y prendieron en la Montaña de Cáceres los voluntarios realistas, y á Boquique, de igual modo lo hallaron oculto entre las breñas de la Virgen del Puerto de Plasencia, los milicianos nacionales de aquella ciudad.

Réstame, pues, para terminar, advertir el señor cronista Gutiérrez del Caño, que tampoco menciona al penúltimo de los ajusticiados en la capital, Antonio Maestre, natural de Sierra de Fuentes, agarrotado en 1868.

M.S. DEL POZO
MANUEL SÁNCHEZ DEL POZO

Vale.

En marzo de 2017 se colocaron en la Plaza Mayor de Cáceres las letras-imagen de la ciudad. Siete bloques de hormigón, diseñados por la arquitecta Elena Gil, ganadora del concurso convocado por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Cáceres. El precio pagado por las siete letras fue de 16.000 euros.

Cuando se colocaron, ya se dijo por las autoridades que asistieron al magnífico evento que habría ocasiones en las que habría que retirarlas por casos de afluencia masiva de público a actos en la Plaza. No se hizo durante la celebración de San Jorge, patrón de la ciudad, ni durante la Semana Santa. No había peligro… aunque hubiera mucha gente.

La celebración del WOMAD sí fue un acontecimiento multitudinario que requería, por precaución, retirar las letras. ¿Qué precaución? Sin duda, aunque ninguna “autoridad” se atreverá a decirlo en voz alta, que los womeros, gente poco limpia, poco educada, podrían dañar las piezas.

Retiradas las letras para que no se dañaran durante el WOMAD, han sido devueltas a su ubicación… hechas un Cristo. ¿Cómo es posible? Si se retiraron, precisamente, para evitar daños.

El conocimiento público del destrozo, amplificado por la difusión en las redes sociales de las fotografías, la reacción municipal, especialmente de la alcaldesa de la ciudad, ha sido acorde: histrionismo político.

La alcaldesa, Elena Nevado, señala directamente a los trabajadores de la brigada municipal de obras, y les pide explicaciones y exigirá responsabilidades hasta el final. ¿Qué responsabilidades?

El Consorcio de la Ciudad Monumental pagó por las letras los 16.000 euros por los que fue adjudicada. Y se colocaron en la Plaza. A partir de ahí, ¿de quién es la responsabilidad de mantenimiento y seguridad de las letras? De entrada, los autores del del diseño podrían (y es para animarles a que lo hagan) pedir indemnización por daños y perjuicios a la propiedad intelectual.

Ahora bien. ¿En qué inventario de bienes, si es que lo hay, se han incorporado las letras? ¿En qué condiciones legales se han incorporado al inventario? ¿Tiene el Consorcio un inventario de bienes propios o al tratarse de una entidad con la finalidad de conservación y promoción de la Ciudad Monumental los bienes se adscriben al Ayuntamiento?

Porque si la alcaldesa de la ciudad y presidenta del Consorcio pide responsabilidades, le corresponde a ella aclarar en qué ámbito de la administración recae la de custodio, conservación y mantenimiento de las letras, que han de tener la consideración de bienes de valor cultural y artístico. Seguramente, la máxima responsable sea… la propia alcaldesa, bien por su cargo como tal, bien como presidenta del Consorcio.

Cuando las letras se colocaron en la Plaza ya se sabía que podrían ser puntualmente retiradas. Al tratase de bienes que han de tener la consideración de bienes culturales, es obligación de los responsables establecer, por ejemplo, los protocolos a seguir para su retirada y devolución. ¿Alguien cree que en el Museo del Prado se le puede decir a cuatro trabajadores de mantenimiento que cojan el cuadro de Las Meninas y lo lleven al hotel Ritz, sin explicarles cómo han de hacer el traslado? Pues aquí parece que ha pasado.

A los trabajadores de la brigada de obras les dicen que retiren las letras y ellos las retiran. Nadie parece haberles dicho cómo y, lo que es más grave, nadie ha tenido la precaución de establecer los procedimientos. ¿Para qué?

¿No sabía la alcaldesa y presidenta del Consorcio que las letras, tras el concurso de ideas, son bienes con valor cultural que requieren mantenimiento y conservación y que están protegidas por la propiedad intelectual?

¿En qué inventario y en qué condiciones figuran los datos de las letras? Que se haga público.

¿Qué normas de mantenimiento y conservación se han establecido por los órganos de dirección responsables, Ayuntamiento y Consorcio? Que se hagan públicas.

¿Quién ordenó la retirada de las letras y el motivo de esa retirada? Que se haga pública la resolución correspondiente. O que se diga quién, con competencia de dirección, ordenó la retirada de las letras.

¿Qué instrucciones, y por qué cargo, político o técnico, se dieron a los trabajadores de la brigada de obras para proceder a la retirada de las letras? Que se hagan públicas las instrucciones y el nombre del responsable político o técnico.

Hacer recaer en los trabajadores el daño causado, (irreparable como dice la propia autora, ya que los parches se notarán siempre), como hace la alcaldesa, es un ejercicio de sobreactuación, de histrionismo político.

Que comience, la máxima autoridad municipal, por hacer creíbles las responsabilidades en cada ámbito de actuación.

Que el Consorcio de la Ciudad Monumental, formado también por Diputación Provincial y Junta de Extremadura, y a cuyo cargo se abonaron los 16.000 euros que costaron las letras, sean los que determinen qué responsabilidades han de exigirse, incluidas las que hubiere por no haberse previsto los mecanismos de mantenimiento y conservación.

Pero que dejen en paz a los trabajadores.

Vale.

Así es, desde 2011, la Plaza Mayor de Cáceres, lugar de encuentro, de paseo, de juegos de niños, a pesar de que muchos denostaron las obras y que ahora, torciendo el gesto, no tienen más remedio que reconocer la recuperación, para todos, de un espacio vital para las relaciones sociales.

El archivo es .jpg de 13,2 Mb de peso. El formato .tif original no es apto, o al menos eso me pasa con mi sitio web, para subirlo.

 

Plaza Mayor de Cáceres. Autor @pacohurtadosan

Plaza Mayor de Cáceres.
Autor @pacohurtadosan

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La Plaza Mayor de Cáceres, que con su reciente remodelación se ha convertido en la auténtica ágora de la ciudad, a pesar de que la derechona rancia se opuso a que las obras se llevaran a cabo, y todavía no tiene la valentía de reconocer que la terminación ha sido un éxito, tiene en sus fachadas un panel de edificios que le dan un carácter único. Único por su tamaño, único por las fachadas de edificios que conforman volúmenes y líneas claras y único porque su fachada este es la entrada a un mundo distinto, la ciudad monumental.

En esta Plaza Mayor vemos algunos inmuebles que acusan cierto deterioro en sus partes más altas, y otros que han ganado luminosidad con recientes reformas. Y vemos algún edificio que, cerrado por falta de uso cuelga en su balconada el cartel de se vende.

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Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en España y la fusión de sus ondas expansivas con la crisis financiera mundial, la venta de activos inmobiliarios ha caído a sus niveles más bajos, ínfimos. Hoy se vende todo o casi todo, pero no se compra nada o casi nada.

En la planta baja de este edificio se encontraba una zapatería cuyo mostrador de madera algunos recuerdan antes de que una reforma del local lo modernizara. Y un recuerdo más era cuando en los años del tardofranquismo a un niño cacereño le compraban unos zapatos de la marca Gorila (duraderos por su buen material) y le relagaban una pelotita de goma verde. Y, por supuesto, los zapatos se compraban crecederos (un número o dos más de los que se necesitaban) y que tenían, en su compra la impronta de que con ellos no se jugaba al fútbol.

Con fachada a las calles de Ríos Verdes y a la Calle Andrada (la calleja de La Machacona), en las ventanas de cristales rotos todavía se ven los letreros de enmarque de cuadros, de molduras, que la asociación Novaforma realizaba hasta que hace unos años se trasladó a un moderno edificio en el Nuevo Cáceres.

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Hoy, este inmueble, uno más de los muchos cerrados por falta de uso en la ciudad de Cáceres se encuentra en venta, y se ofrece no sólo por la lona que luce en su balcón de planta primera, sino en la red… esperando que de la red surja quien lo quiera comprar por la módica cantidad de 2.200.000 euros de nada.

Esta es la presentación que, para venderlo, figura en internet:

Edificio en venta situado en la Plaza Mayor de Cáceres, en pleno centro histórico de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, este edificio de 3.000 metros cuadrados, dispone de una situación inmejorable para la construcción de un hotel, en el que puedan alojarse los miles de turistas que cada año acuden a la ciudad para visitar el Casco Histórico o la Semana Santa Cacereña. Sin embargo, dada la situación estratégica del edificio, es también ideal para la construcción de un restaurante o una tienda, al estar emplazado en pleno centro de la ciudad, en la zona comercial, de obligado paso tanto para los turistas como para los habitantes de la misma, que cada día acuden a la zona para disfrutar de su tiempo de ocio y hacer sus compras.Además de la entrada por plaza mayor, este edificio de enormes posibilidades, cuenta con otras 2 entradas por las calles Andrada y Rios Verdes.En definitiva este edificio es una oportunidad de inversión que no deberían dejar escapar.”

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Sin embargo, la oportunidad puede tardar en llegar. Porque no es la oportunidad de quien quiera o pueda hacer la inversión, es la oportunidad de que su propietario sea capaz de venderlo. Y en estos tiempos, me parece que durante una larga temporada permanecerá colgada la lona con el número de teléfono de su vendedor en Cáceres, y la página web que lo ofrece en internet incluso podrá virar a sepia y el oportuno inversor no habrá aparecido.

Porque no es el único edificio, entero, completo, que está a la venta en la nueva y moderna Plaza Mayor de Cáceres.

Vale.