Archivos para Alfredo Pérez Rubalcaba

 Siguiendo el hilo de la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba, dimisionario de la Secretaría Genral del PSOE, parece que la Ley Orgánica para aceptar la abdicación de Juan Carlos I, parecía que se trataba de votar sí o sí para que la abdicación sea efectiva. Pero eso no es así. El PSOE es, o debería ser, libre para votar lo que crea conveniente. Y no se trata de que con el voto sí o no se esté votando monarquía o república. No. Porque el voto sí es dar continuidad ordinaria a una de las previsiones constitucionales. En concreto, el artículo 57.5, que determina que las abdicaciones y renuncias se regularán por Ley Orgánica.

¿Qué habría pasado si, como se ha dicho, hace unos meses Rajoy y Juan Carlos I comunicaron a Rubalcaba la abdicación, este hubiera dicho que no garantizaba el voto favorable del grupo socialista, necesario por tratarse de materia regulable por Ley Orgánica?

¿Qué habría pasado si hoy el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso hubiera votado mayoritariamente en contra y no hubiera resultado aprobada la Ley Orgánica porque el PP no se hubiera atrevido a continuar en solitario la tramitación?

El primer efecto, en ninguno de los dos caso, no habría sido pasar de modo automático a una nueva forma de Estado. El primer efecto, en la respuesta a la primera pregunta, es que la abdicación no se habría planteado. En el segundo caso, el Congreso habría obligado a Juan Carlos I a continuar su reinado. Estos, únicamente, serían los efectos de una votación formal tal y como se ha planteado por el gobierno del Partido Popular y el PSOE.

Pero, en la práctica, si el PSOE se hubiera negado a aceptar la abdicación, los efectos políticos habrían sido otros. Indeterminados, sin duda. Pero, del mismo modo que hoy el Partido Popular, en uno de los mayores monumentos a la hipocresía, ha alabado la actitud de Rubalcaba, por votar que sí, debería hacer lo mismo si el voto hubiera sido contrario: el derecho ejercer el voto en el sentido que políticamente cada grupo, cada diputado, estime conveniente es igual de respetable. Pero claro, para un partido que no cree en la democracia (para el PP, el poder les pertenece por la gracia de Dios), llevarles la contraria es de irresponsables.

Si hoy el PSOE hubiera votado no a la ley orgánica de abdicación, el primer efecto, formal, puramente formal, sería que Juan Carlos I debería continuar su reinado. O renunciar. Y no es, ni formal, ni jurídicamente, lo mismo la renuncia a los derechos que la abdicación. Porque el rey abdica en su sucesor. Si embargo, la renuncia lo es a los derechos dinásticos, y el debate jurídico sería inmediato: si Juan Carlos I renuncia ¿puede transmitir sus derechos dinásticos?

La votación formal, tal como se ha planteado, no lo es, por tanto, tan simple como han hecho creer. Porque, en realidad, y es algo que siempre se dice: en democracia, las formas son tan importantes como el fondo. Por ejemplo: el Partido Popular alardea de colaborar (formalmente) con la justicia en la investigación de su tesorería, pero en el fondo tienen comportamientos mafiosos para eludir sus responsabilidades penales.

Hoy, el PSOE no necesitaba, en ningún caso, plantear siquiera un supuesto de monarquía vs república, sino algo mucho más sencillo. Una ley formal, puramente formal, que con un voto contrario habría hecho que la forma de Estado se hubiera ahogado su propio jugo, habría, necesariamente, haber arrancado, por sí misma la puesta en marcha de los procedimientos constitucionales previsto de reforma.

Hoy, el PSOE no necesitaba decir incongruencias, mostrar contradicciones que lo encaminan a convertirse en un nuevo PASOK, hoy solamente necesitaba ejercer su voto en el sentir mayoritario de sus militantes y no de gatos de siete vidas aburridas. Lo demás se habría dado de modo natural y sin forzar, en ningún caso, la Constitución, sin desatar ningún caos.

Vale.

 

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Los tres candidatos

cercadelasretamas —  septiembre 24, 2013 — Deja un comentario

El panorama político español de estos tiempos está marcado por:

Un partido, el Popular, enfangado de mierda hasta las cejas, con una sede que era ¿o sigue siendo, a falta de registros judiciales…? un patio de operaciones de corrala siciliana.

Una forma de estado, la monarquía, cuestionada por su alejamiento de la realidad de los problemas de los ciudadanos (sus súbditos) y por un acercamiento al patio de operaciones de corrala siciliana, como el propio Partido Popular.

Un partido, el PSOE, el principal partido de la oposición, de izquierdas, que tiene unos dirigentes por cuyas venas no corre sangre, sangre roja, sino horchata, fría, sin ganas…

En este panorama, el PSOE tiene que reaccionar, tiene que hacer que la sangre roja y caliente circule por las venas de sus dirigentes, y que, de una vez por toda se pongan las pilas, atiendan las necesidades de los ciudadanos y planten cara, de verdad, con arrestos de socialistas, a un gobierno corrupto, a un gobierno mafioso.

Son muchas las opiniones que dentro del PSOE y en sus aledaños piden que se convoquen primarias, que se elija a su Secretario General por primarias. Pero con el panorama político que tenemos delante, a los socialistas les deben correr las prisas y las necesidades por dos cuestiones: tener dispuestos los candidatos necesarios para cuanto antes, y ponerse a trabajar en un proyecto de izquierdas, creíble, y, sobre todo, ilusionante.

Dejemos eso de proyectos y programas para una nueva entrada (o no) y fijémonos en lo de los candidatos. Porque el PSOE necesita cubrir tres puestos de candidatos. Y debe elegirlos por primarias de militantes y simpatizantes.

Los tres puestos a cubrir son el de Secretario General, porque Alfredo Pérez Rubalcaba está mayor. Está mayor políticamente, y la artritis reumatoide de las ideas y de las ilusiones solamente le permite un manejo de manos por el se alejan los seguidores.

Por ello, cuanto antes, el PSOE debería proceder a renovar su dirección federal y las direcciones de muchas federaciones. Porque lo de la horchata parece una epidemia, viendo los modos tan suaves de algunos dirigentes, como el Secretario de Organización. Los proyectos requieren de personas capaces de llevarlos adelante, con energía, con determinación, y, desde la izquierda, poniendo delante los derechos de todos los ciudadanos que están siendo masacrados por una derecha corrupta en lo político, y fascista en lo ideológico.

El PSOE también debería tener resuelta cuanto antes la candidatura a la presidencia del gobierno, sea o no el Secretario General. Y esa candidatura debe tener a todo el partido, por el que ha de circular la sangre roja, a su disposición. Bicefalias, personalismos, son conceptos deberían ser ajenos a una organización política que se dice de izquierdas, donde la solidaridad no debe ser entendida hacia los demás, sino también entre los iguales. Desarmados de navajas, si el Secretario General es o no el candidato a presidente del gobierno es algo que que debería estar resuelto cuanto antes. Por lo que pueda pasar.

El tercer candidato que debe tener resuelto el PSOE es el de la presidencia de la III República. Porque la derecha ya lo tiene, y trabaja para ello, con un ambicioso José María Aznar. El PSOE debería hacer visible, de modo oficial, que tiene candidato a la presidencia de la república, porque la realidad social puede superar lo políticamente correcto, los formalismos de la constitución del 78 y eso que tanto daño está haciendo a la militancia socialista: “el PSOE es un partido de gobierno”. Claro.

Y para gobernar hay que estar preparados. Muy preparados.

Vale.