Archivos para José María Saponi

Plasencia

cercadelasretamas —  agosto 26, 2010 — 1 Comentario

Tras una denuncia de los concejales de la derecha placentina, aceptada por la Fiscalía, ésta ha decidido presentar denuncia contra dos concejales socialistas, Blas Raimundo y Enrique Tornero. En el momento en que se hace pública la información, el asunto está en una denuncia de la Fiscalía que habrá de ser admitida, o no, en el juzgado competente. En las informaciones publicadas no hay referencias expresas a los hechos objeto de denuncia, que podrían estar relacionados con contrataciones del Ayuntamiento con un constructor, también militante socialista.

El hecho de que en las informaciones no se haga referencia a los asuntos concretos, sí a los posibles delitos (prevaricación, tráfico de influencias, cohecho), y de que el constructor implicado en la denuncia lleve trabajando más de veinte años para el ayuntamiento, incluidos los períodos de gobierno del PP, plantea alguna cuestión.

Una, no precisamente ingenua, es que la denuncia, en principio contra dos concejales socialistas, bien pudiera extenderse, si los hechos fueran derivados de contrataciones irregulares, a investigar los contratos realizados por el ayuntamiento cuando era alcalde José Luis Díaz. La denuncia, si se ampliara el período de investigación más allá del mandato de los concejales Raimundo y Tornero, podría afectar de lleno a Díaz, enemigo político declarado de la actual dirección del partido de la derecha en Plasencia. O lo que es lo mismo, los denunciantes, los concejales Pizarro (candidato a la alcaldía en las próximas elecciones) y Cantero (actual portavoz), habrían actuado contra Díaz mediante fuego cruzado.

Es conocida en la ciudad del Jerte la posibilidad, más que cierta, de que José Luis Díaz una sus esfuerzos políticos con María Victoria Domínguez, para alcanzar el gobierno local (que sería para Díaz) y lograr un escaño en la Asamblea por la provincia de Cáceres, a costa del Partido Popular.

Por otra parte, con este tipo de informaciones suelen retratarse los medios de comunicación (me refiero a los escritos, que son los que “fijan” la opinión publicada). Y el retrato gordo y grosero se lo lleva el director del diario regional HOY, que se refiere al constructor denunciado como un “histórico” del PSOE. ¿Qué se pretende? Romero Vega es un militante socialista de base, que nunca ha ocupado cargos orgánicos ni públicos, como la misma información del periódico de la editorial católica reconoce.

Esa manera de titular, propia de los que han estudiado en la Facultad de Periodismo de Navarra, cuyo mejor exponente es Jotapedro, es la misma que se utiliza para denigrar a un grupo étnico (gitanos, moros, negros) o a cualquier colectivo “no normalizado” (gays, lesbianas).

¿Cuándo ha publicado alguna información el periódico del grupo Vocento en la que se tilde a Manuel Fraga de “histórico del Movimiento”, o a José María Saponi de “histórico de la Falange”?

Vale.

Hace dos semanas, un medio local, al que no volveré a enlazar en este blog ni a citarlo expresamente, publicaba una información sobre la constitución de la Comisión de Seguimiento del Protocolo firmado el 2 de diciembre de 2008 entre Ministerio de Defensa, Junta de Extremadura y Ayuntamiento de Cáceres. La información, limitada en cuanto a novedades (la novedad era la propia constitución de la Comisión), tuvo su continuidad en un editorial del mismo medio al día siguiente, dando contundencia a una información que carecía de ella y tratando de provocar, sin duda, una polémica política sobre la continuidad del CIMOV nº 1. No hubo tal polémica.
Hoy, dos semanas después, aparecen en el mismo medio dos páginas sobre el mismo asunto que más parecen destinadas a un anuario que a la actualidad inmediata. Vuelta la burra al trigo. ¿Aparecerá mañana otro editorial sobre el mismo tema? La diferencia básica entre el formato de la información de hace dos semanas con la que aparece hoy está en que es otro periodista quien firma.
No se preocupa el director del medio en subsanar los errores de lo que publica, que en materia de Defensa y Fuerzas Armadas son habituales en todos los medios nacionales y que son la base de los medios locales (salvo honrosas excepciones). No voy a señalar cuáles son los errores que contiene lo publicado en el día de hoy. Y junto a los errores, las mentiras. Ya se sabe que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad. Es el caso de la actuación del ex alcalde Saponi en todo este tema. Indignado no lo estuvo nunca: no tenía redaños para ello, para enfrentarse al ministro del Yak-42.
Sí me preocupa el camino que sigue este medio en esta materia: la ignorancia es la madre de todos los males. En estos momentos, las realidades en torno a la continuidad del uso del Campamento de Santa Ana son diametralmente opuestas a las que hubo entre 2001 y 2004, bajo gobierno del PP y con el minisTrillo al frente de Defensa, y Saponi en la alcaldía de Cáceres.
En estas realidades, algún nubarrón se puede colocar sobre nuestras cabezas. Por una parte, que los intentos de la dirección del medio local al que me refiero de concitar una polémica política cuajen. Y, por otro, que los intentos que por parte del mando del CIMOV nº 1 de “resucitar” la Plataforma que se constituyó en 2001, cuajen, cosa que dudo. Pero sería muy grave que en los próximos días apareciera alguien ligado a esa Plataforma dando carta de naturaleza a la “necesidad” de que se reactive.
Aquí queda escrito, a 6 de diciembre de 2009, Día de la Constitución, que si en los próximos días aparece algún iluminado tratando de resucitar la Plataforma, será un mandado, un vocero del mando del CIMOV nº 1.
Y otra cosa: al día de hoy, la situación futura del Acuartelamiento de Santa Ana está más cerca que hace un año de tener continuidad y por muchos años.
Vale.
El 20 de octubre de 2000, la Gerencia de Infraestructura y Equipamiento de la Defensa, anunció la pública subasta de 72.682,79 metros cuadrados pertenecientes al Cuartel Infanta Isabel, en Cáceres. Dicha superficie, según el anuncio oficial publicado en el BOE, había sido desafectada y declarada su alienabilidad por el Ministerio de Defensa, dirigido ya por Federico Trillo.

Los terrenos del Cuartel Infanta Isabel, según puede leerse en los periódicos de 1919, fueron comprados, en su mayor parte, por el Ayuntamiento de la ciudad, para que, unidos a una finca municipal, fueran cedidos gratuitamente al Ejército, para construir un Cuartel. Posteriormente, a finales de los años 40, se realizó otra cesión gratuita, de menor superficie, para unirla a los terrenos originales de 1919.
Dado que la cesión de los terrenos se había producido gratuitamente por el municipio, con sacrificio económico de las arcas locales, cabría haber planteado, posiblemente, con motivo de la subasta pública anunciada por el Ministerio dirigido por Trillo, alguna reivindicación de derechos, relativos a una reversión total o parcial, o participación en los recursos obtenidos en la subasta.
Sin embargo, no se produjo ninguna manifestación pública del entonces alcalde de la ciudad sobre la posibilidad de recuperar al menos parte de los costes que en su día hubo de desembolsar el ayuntamiento, ninguna manifestación pública ni ninguna acción administrativa encaminada a que por los servicios técnicos y jurídicos municipales se elaboraran informes que pudieran avalar la existencia de derechos sobre los terrenos a enajenar.
Con el paso del tiempo, algunos funcionarios de alto nivel del ayuntamiento confirman que plantearon directamente al Alcalde Saponi que debería reclamarse el derecho de reversión sobre los terrenos que el Ministerio de Defensa sacaba a la venta en subasta, por una cuantía de 520 millones de pesetas. La respuesta de Saponi era sencilla: “hay que llevarse bien con el Ejército”. Confundía, sin duda por ignorancia, Ejército con Ministerio. Y esa ignorancia, en octubre de 2000 se tradujo, solamente cuatro meses después, en marzo de 2001, en el anuncio del Jefe del Estado Mayor del Ejército, de que el Centro de Instrucción del campamento de Santa Ana tenía los días contados. “Hay que llevarse bien con el Ejército”, tan bien que el Ministerio de Defensa, ante una actitud tan sumisa como la mostrada por el Alcalde Saponi puso el cartel de próximo cierre al Campamento de Santa Ana. El que no se haya cerrado no es mérito posterior de Saponi, como falsamente le atribuyen sus acólitos y él se pavonea en alardear: cuando lo hace, miente descaradamente.
Lo que hizo Saponi en octubre de 2000, al no reclamar el derecho de reversión, total o parcial, sobre los terrenos del Cuartel Infanta Isabel que el gobierno de su propio partido, fue, como alcalde, una clara y contundente, dejación de obligaciones con perjuicio para las arcas municipales. Y como militante del partido de la derecha, una sumisión propia del vasallaje medieval, sumisión impropia de quien, cuando iba a las asociaciones de vecinos, sacaba pecho y valentía y cuando se trataba de reclamar en Madrid (recuérdese la Ronda Este), era un sumiso cachorrito.
Vale.

Durante gran parte del mandato de José María Saponi al frente de la alcaldía de Cáceres (1995-2007), siempre con mayorías absolutas más que holgadas, la mayor parte de sus defensores a ultranza y de quienes, no siendo fieles seguidores se plegaban a sus decisiones, siempre se referían a su gran capacidad como gestor. Esa capacidad, cuando se trata de ciudades, se ve traducida, con el paso del tiempo, en aquellas realizaciones que repercuten en la calidad de vida de los vecinos y en la mejora de la ciudad como espacio de convivencia, esto es, en los equipamientos.
Más de una vez he planteado a muchos defensores de la gestión de Saponi que me señalen qué elementos de su gestión son los que han mejorado la calidad de vida de los cacereños y en qué elementos físicos, en qué equipamientos se ha traducido su gestión. La ciudad ha crecido, se han extendido los barrios, pero estos crecimientos no son sino realizaciones privadas, con la ejecución por las Juntas de Compensación de los distintos sectores de planeamiento. Equipamientos de titularidad pública, planificados, desarrollados y ejecutados por el propio Ayuntaminto, no existen. Quizá una sede de asociación de vecinos y poco más.
Tras 12 años de gobierno con mayoría absoluta, su recuerdo queda más por la enorme deuda en la que sumió al municipio y en la ausencia absoluta de equipamientos. Y alguna cuestión más que demuestra su incompetencia como gestor público. Veamos algún ejemplo.
El Ferial. La Revisión del Plan General Municipal, tramitada en su mayor parte con gobierno del PP, hasta que la Junta de Extremadura decidió que había elementos inasumibles y obligó a modificarlo a un gobierno municipal en minoría socialista, contenía alguna cuestión que habría de ser explicada.
El actual recinto Ferial de la ciudad tiene una superficie de unas 13 Has., y su entorno es el origen de la Revisión, ya que inicialmente se planteó una modificación puntual, redactada por Manuel Herrero (que luego resultaría director de la Revisión), incluyendo la aportación a las arcas municipales, como contrapartida, de 200 millones de pesetas para la construcción de un pabellón ferial. En los diversos documentos de la Revisión, hasta el aprobado el 4 mayo de 2007, 24 días antes de las elecciones municipales, los terrenos del municipio aparecían tramados en los planos de clasificación del suelo (Plano 3), mientras que en los planos de gestión aparecían sin trama, esto es, como suelo urbano. ¿Qué sucedía? Los terrenos se incorporaban al planeamiento urbano, pero a la hora de la gestión y desarrollo, volvían a ser suelo urbano, por lo que el ayuntamiento no podía obtener derechos urbanísticos (que llevan aparejadas obligaciones, obviamente). O lo que es lo mismo, los redactores del Plan, los libérrmos discípulos de Porto Rey, hurtaban al municipio de su participación con terrenos de propiedad pública, en una equivalencia no menor a suelo con capacidad para 500 viviendas.
Esta pérdida de derechos municipales es atribuible a la gestión de José María Saponi como alcalde de la ciudad, que no se preocupó, en modo alguno, de saber en qué condiciones quedaban en el planeamiento este y otros espacios de titularidad pública, no cómo se podían defender mejor los derechos municipales, es decir, los bienes públicos.
Afortunadamente, esta cuestión ha sido resuelta y así aparece en el documento redactado ya con un gobierno socialista, aunque minoritario, y todavía deberá solventar algún escollo, como la alegación presentada por los antaño generosos propietarios de terrenos circundantes y que ahora regatean todo lo regateable. Cuando plantearon la modificación del plan y ofrecían dinero para un pabellón ferial no eran tan generosos, contaban con la anuencia del gestor Saponi, y ahora, bien asesorados, tratan de torpedear que la ciudad pueda disponer de suelo para equipamientos necesarios, incluido el Pabellón Ferial, el Centro de Ocio, y, sobre todo, de la capacidad de generar recursos económicos para ello. Algo que con el gestor Saponi era inviable.
Vale.
Diccionario de la R.A.E.: Conjurar: 1. intr. Ligarse con alguien, mediante juramento, para algún fin. U. t. c. prnl.
2. intr. Conspirar, uniéndose muchas personas o cosas contra alguien, para hacerle daño o perderle. U. t. c. prnl.
Diccionario de la R.A.E.: 1. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano.
2. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra un particular para hacerle daño.
Cuando se va a celebrar en Cáceres el III Congreso de Nuevo Periodismo, dos referencias de prensa nos evocan la utilización de conceptos como Conjura y Conspiración.
El exAlcalde de Cáceres, José María Saponi, se refiere al pacto político que gobierna el Ayuntamiento de Cáceres como una conjura, al hilo de referencias a una película de reciente estreno. Para el exAlcalde de Cáceres, un pacto de gobierno entre partidos democráticos es una conjura… porque le aparta, a él, a él, del mando. Él, que dijo que se había presentado a las elecciones para ser alcalde de Cáceres, y que como no le dejaban, se iba. Vamos, como el niño dueño del balón: o soy capitán del equipo o me llevo la pelota.
Ahora, resentido, muy resentido, tacha de conjura lo que es un pacto político democrático. Claro, para un jefe de Falange, lo democrático solamente puede ser que mande él.
La conspiración es un termino que aparece en una entrevista en una revista catalana con José Antonio Zarzalejos, que da para mucho, pero que hace especial referencia a la conspiración entre varios medios de comunicación de Madrid, con el apoyo político del Partido Popular, sobre el atentado del 11M y sobre supuestas autorías de ETA. Con esa conspiración, sujetos como Pedro J. Ramírez, que se sacó el carné de conducir cuando estudiaba periodismo en Navarra, o Jiménez Losantos, a rebufo de los obispos que añoran el palio con el cubrían los desmanes del franquismo, pretendían, como ahora se sabe tras la entrevista a Zarzalejos, que intervendrá en el III Congreso de Nuevo Periodismo, una operación económica para sus medios de comunicación y para sus bolsillos privados, aunque ello pusiera en riesgo hasta instituciones como las fuerzas de seguridad, la justicia, el gobierno legítimo…
Visto desde el prisma de la opinión desde un modesto blog, cuando el exAlcalde de Cáceres habla de conjura para desalojarle del poder, está manifestando una rabieta que todavía no ha asimilado y que alimenta su resentimiento, su profundo resentimiento no sólo hacia quienes pactaron un gobierno municipal, sino, sencillamente, hacia un sistema democrático en el que nunca ha creído.
Desde este mismo prisma, la conspiración que denuncia Zarzalejos en la entrevista podría ir más allá: podría y debería ser estudiada desde muchos ángulos. Uno de ellos, sin duda, el judicial, por cuanto inventarse pruebas, pagar a delincuentes para que concedieran entrevistas con las que orientar las investigaciones policiales y los sumarios judiciales, cabría, sin duda, un lo que los juristas llamarían un ilícito penal, y que los ciudadanos llamamos simplemente delito.
Delito de obstrucción a la Justicia cometido por quienes, en sus ansias económicas y sus pretensiones de transcendencia de su obra periodística (megalómanos con tirantes de diseño de Ágata Ruiz de la Prada), han violado la libertad de expresión, no se arrepienten de ellos y están diariamente dispuestos a reincidir.
Sin duda, la experiencia en la prensa convencional de José Antonio Zarzalejos será una lección importante para quienes tengan la suerte de asistir al III Congreso de Nuevo Periodismo.
Vale.