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Ahora, Cáceres

cercadelasretamas —  septiembre 30, 2010 — 2 comentarios

Nada más darse a conocer que la ciudad de Cáceres no ha pasado el corte para seguir en la pugna por la consecución de la capitalidad cultural europea en el 2016, aparecieron en mi facebook dos comentarios. Uno, de Marce Solís: “Bueno, Y ahora, qué?”. El otro, de Paco Hurtado Muñoz: “tenemos que empezar a pensar a diseñar una Extremadura cultural sin el proyecto 2016. Hay que seguir siendo valientes”.

Mi respuesta, y es una respuesta que espero que sea la más adecuada es: “Ahora, Cáceres”.

Ahora, Cáceres debe seguir trabajando en el futuro con la cultura como herramienta con la que alcanzarlo, con la cultura como instrumento para conseguir la meta de que los cacereños, los extremeños del futuro, los del 2016 y los años que sigan, sean mejores ciudadanos, tengan los mejores fundamentos para vivir mejor.

Ahora, Cáceres, los cacereños, los extremeños que han acompañado de modo entusiasta este proyecto, han (hemos) de seguir trabajando en un modelo de ciudad, de región en el que la cultura, en todos sus ámbitos, sean el sello de nuestra identidad. Tenemos las bazas que hemos puesto en marcha para Cáceres 2016, y esas bazas han de configurar el proyecto de Extremadura 2016.

Ahora, Cáceres, Extremadura, no dependen de ninguna percha en la que colgar el futuro. Ahora hay que fabricarse esa percha, encontrar la excusa que enlace con la ilusión y con la cohesión que este proyecto ha desparramado por toda la región.

Ahora, Cáceres, Extremadura, ha de seguir sumando esfuerzos a los ya hechos con este proyecto. No puede desperdiciarse ni un solo abrazo, ni un solo esfuerzo. Habrán de superarse los desánimos, los derrotismos, la resignación que, también en las redes sociales aparecen, para ser una fuerza común de todos los extremeños.

Ahora, Cáceres, Extremadura, han de encontrar la excusa perfecta para seguir avanzando, y el camino de la cultura es una senda que ha seguirse, aunque no sea una senda de inmediatos resultados económicos.

Ahora, Cáceres, Extremadura, debe felicitarse porque con Cáceres 2016 ha sido, creo, la primera vez en la que un proyecto conjunto, de todos, nos ha dado un punto de cohesión, de identidad, de ilusión como región.

Que no se pierda.

Vale.

Ahora va a resultar que los extremeños, en esto de la industria, necesitamos el consejo de los mayores. De los mayores salvapatrias y burgueses que se aprovecharon en su día de la mano de obra extremeña, se aprovecharon, sí, en el más innoble de los sentidos.
Ahora viene Rosa Diez, que va por los sitios chic de Madrid dándoselas de socialista pura, de política íntegra, y se termina convirtiendo en integrista. Ya era integrista cuando en la difícil situación de la última tregua se alineó con las tesis de la extrema derecha y se convirtió en la “autoridad referente” del panfleto de Jotapedro.
Ahora, cuando viene a Extremadura, como aquí su discurso pseudopolítico no le vale, y cosecha un gran fracaso en la recogida de firmas por no sé qué manifiesto (señora Diez, si supiera cómo conoce la gente a sus monaguillos de por aquí, no se habría atrevido a sacar las mesas a la calle), arremete, desde su experiencia de burguesa vasca, contra el proyecto de refinería en esta tierra.
Ahora, Rosa Diez, cuando el Athletic Club de Bilbao luce publicidad de la refinería de Muskiz, Petronor (presidida por Josu Jon Imaz), viene usted a decirnos a los extremeños que una refinería no solamente no es buena, sino que no es buena para el modelo de desarrollo de esta tierra.
¿Era buena la limpieza étnica subyacente en el Plan de Estabilización de la dictadura del general bajito para que los burgueses vascos, como usted, pudieran disponer de industrias limpias como refinerías, altos hornos y demás? Ese modelo era bueno y lo sigue siendo para quienes como usted representan lo peor de la burguesía: su cara política hipócrita.
Los extremeños ya somos mayores para elegir. Y en las últimas elecciones municipales y autonómicas, el Partido Popular, del que usted, señora Diez, será pronto militante para formar tándem con María San Gil en Madrid, defendió lo mismo que usted, el NO a la refinería, y cosechó un rotundo fracaso, porque los ciudadanos le dijeron a Florianito Chico que estaba equivocado.
No necesitamos que vengan de fuera a decirnos lo que podemos o no podemos hacer, y menos que vengan salvapatrias. Ya somos mayores.
Vale.
Las balanzas fiscales publicadas dieron lugar a desequilibrios mentales que van tomando forma y que en estos momentos han llegado al momento culminante, con unas delirantes declaraciones del Rey Carod I, pudiéramos apodar El Magnánimo.
Entre las tonterías que el rey desnudo ha dicho, destaco dos:
La primera, “lo que hace Cataluña al resto del Estado es una aportación para que territorios que necesitan apoyo para su desarrollo lo puedan tener“. Para Carod I El Magnánimo, y llevando a un análisis semántico su expresión, resulta que Cataluña ES EL ESTADO, mientras que todas las demás Comunidades Autónomas, lo que el magnánimo monarca catalán de origen aragonés llama territorios (nótese el sentido de territorio como el de reserva india), serían “el resto del Estado”. La realidad es que todas las Comunidades Autónomas, todas, SON EL ESTADO, ninguna es ni puede ser, en sentido semántico o en sentido jurídico constitucional “el resto del Estado”. Lo que en realidad pretende el megalómano Rey Carod I es señalar la hegemonía de Cataluña sobre “el resto del Estado”, como a lo largo de la Historia han sido hegemónicos los Imperios Romano, Carolingio, o el propio Imperio Español, o el más actual Imperio USA.
La realidad es que al Rey Carod hay que decirle la verdad: que está desnudo. Porque, si no, el próximo paso será que se autoproclame Emperador de Cataluña y del resto de los territorios del Universo mundo.
La segunda tontería, más grave, es defender “que la aportación catalana a comunidades menos prósperas como Extremadura –la comunidad con más funcionarios por habitante– debe utilizarse para crear riqueza y no para hacer crecer el sector público: “Si damos recursos es para ayudar y colaborar a que se creen empresas, no para que se vaya incrementando el sector público con más y más funcionarios“. Volvemos a lo de siempre, a que los HIPÓCRITAS NACIONALISTAS BURGUESES CATALANES (y Carod es todo eso junto y revuelto) ahora se autoproclaman los reyes del mambo pero chupaban sin reparo de la teta del Dictador, por no decir otra cosa, cuando el General Bajito (por cierto, Carod también es bajito, como Franco, y tiene bigotillo, como Franco, y es megalómano, como Franco) produjo el Plan de Estabilización de 1959 y llevó a cabo la limpieza laboral y étnica de Extremadura y Andalucía para que las empresas de los BURGUESES CATALANES tuvieran mano de obra barata.
¿Dónde estaban los Carod y compañía? ¿No se acuerda el señor Carod de Francisco Candel? Aquellos burgueses que mamaron de la Dictadura y explotaron a los trabajadores extremeños y andaluces son los mismos HIPÓCRITAS que ahora quieren explotar los dineros del Estado, de todo el Estado.
Recomendaría al Rey Carod I El Magnánimo que viera una película de un director catalán, José María Forn, interpretada por Antonio Iranzo y Marta May, y de la que dejo aquí una breve sinopsis: “La piel quemada trata el problema de la emigración interna entre regiones con distinto nivel de desarrollo. En un pueblecito de la Costa Brava, un albañil empieza su jornada de trabajo. Al mismo tiempo, en un pueblo de Andalucía, su mujer y sus dos hijos inician el viaje para reunirse con él. Tras unos meses en solitario, el hombre ha logrado alquilar un lugar para vivir.”
Vale.

No soy dado, más bien al contrario, a ningún tipo de culto a la personalidad ni tampoco un cazador de autógrafos o un perseguidor de fotografías con famosos o personajes muy conocidos. Sin embargo, hoy he hecho una excepción y le he pedido a un compañero de la Agrupación del Futuro del 37 Congreso del PSOE que me sacara una fotografía saludando a Carme Chacón Piqueras, Ministra de Defensa, compañera de Partido y, además, mi jefa. Pero no lo he hecho por tener un recuerdo (para mí, y para muchos ciudadanos y ciudadanas, el recuerdo está en la fecha en que el Presidente del Gobierno la nombró para tal cargo), sino porque los asuntos que ese Ministerio tiene que tratar para beneficio de mi ciudad, Cáceres, y mi Comunidad Autónoma, Extremadura requerían, al menos, que un militante de base y, a más a más que diría un catalán, se lo recordara y viera que el interés por los asuntos de su Ministerio es importante en la tierra de la que soy y donde vivo.
Vale.

Ha comenzado la cuenta atrás para que Extremadura cuente con un nuevo Estatuto de Autonomía, un nuevo Estatuto que supere las carencias del actual y que anticipe las nuevas pespectivas que nacen de la imparable progresión tecnológica y de un mundo cada vez más global.
A diferencia de otros Estatutos aprobados en la anterior legislatura, el de Extremadura va a contar y debe contar con dos valores añadidos: la experiencia de otras comunidades para no cometer errores y que se va a estudiar y aprobar en una situación económica inestable.
De la primera, aprender de los errores, lo que en la sociedad del conocimiento se llaman lecciones aprendidas, debe ser un instrumento de trabajo, una referencia constante que nos permita incorporar a nuestra norma básca lo que de bueno han hecho los demás si es compatible con nuestros intereses y desechar aquello que no sea adecuado para nuestro futuro.
De la segunda, la situación económica, está claro que la coyuntura actual de crisis en algunos sectores (financiero, inmboliario) nos debe permitir tener en cuenta en el futuro Estatuto que hay que estar preparados para los tiempos de bonanza económica, en los que el mercado funciona “solo”, y para los tiempos de crisis, en los que el mercado necesita de “papá Estado”
La mayoría social extremeña, reflejada en los procesos electorales, es socialdemócrata, o, cuando menos, entiende mejor las políticas socialdemócratas que las liberales. Y en este contexto estará bien vista la existencia de un sistema político extremeño fuerte, capaz de reclamar del mercado, en los tiempos de bonanza económica, un mejor reparto de los beneficios, y de ayudar al mercado cuando la economía no vaya bien.
Es curioso, muy curioso, que los empresarios atribuyen al Estado (entenido en todas sus competencias: estatal, autonómico, local) demasiad intervencionismo cuando la economía funciona “sola”, pero esos mismos empresarios son los primeros en reclamar la intervención estatal cuando su sector concreto no está boyante.
Por ello, una de las primeras acciones económicas que ha de incluir el nuevo Estatuto es la de garantizar en todo lo posible el mejor mecanismo de obtención de recursos. Entre ellos, debe incluir la determinación expresa de que la energía que se produce en Extremadura ha de revertir en sus beneficios económicos en esta tierra. Seguramente, si esta propuesta se incorporara al Estatuto, los “nacionalistas” que tienen en sus territorios las centrales de empresas del sector enegético se llamarán a rebato y se retratarán. Porque no nos hemos de referir solo a la energía nuclear de la central de Almaraz, sino, también a la producción de energía eléctica hidráulica o a las energías alternativas. Con los beneficios económicos que producen estas explotaciones energéticas, Extremadura podrá contar con una capacidad económica adicional a los sistemas de reparto de la economía nacional de primer orden.