Archivos para November 30, 1999


Obra de Marlene Dumas

La inaugurada rehabilitación de la Casa Grande, sede del Centro de las Artes Visuales Helga de Alvear (CAVHA CÁCERES), acoge una muestra de 115 obras de la galerista, un porcentaje mínimo de las 2.500 que componen su colección. Ningún cacereño debería perderse un paseo por las salas para soprenderse, para emocionarse, para sentirse dentro de un mundo, el arte contemporáneo que desde ahora tiene un epicentro internacional en nuestra ciudad. También, la Fundación debería promover el conocimiento del Centro haciendo algo muy necesario por lo que de nuevo tiene todo lo que se puede ver: un poco de pedagogía con muchos colectivos sociales.

Pero esta inauguración, y precisamente por el mundo nuevo y sorpresivo que trae a una ciudad tranquila, parsimoniosa, y por el valor inmaterial y material que la colección de Helga de Alvear tiene, no debe ser más que un punto y seguido.

Un punto y seguido que tiene que ver con la agilización, a pesar de la grave situación económica que venimos atravesando, del proyecto del edificio anexo, de los arquitectos Tuñón y Mansilla, porque la importancia cultural, turística y económica que supondrá para Cáceres el Centro cuando esté completo merece mucho la pena.

Cuando se haga la primera criba de las ciudades aspirantes, criba que pasará Cáceres con solvencia, deberá acometerse la segunda, y paralelo a ella deberá discurrir el procedimiento de puesta en marcha de las obras del nuevo edificio, que albergará en su conjunto la totalidad de la colección.

Por cierto, el valor de la colección, cifrado en 140 millones de euros, bien merece la pena que quien recibe un regalo de ese tipo disponga del mejor continente para albergarla.

Vale

Este pasado fin de semana del 6 de junio de 2010, el ex presidente del Gobierno José María Aznar, con atuendo descamisado, lanzó una serie de invectivas, preparadas con suficiente antelación, estudiadas ante el espejo y que, por ello, revelan una actitud que merece la pena ser analizada.
Hasta ahora, no he escuchado más que críticas muy generales con la actitud de Aznar, claramente imbricada en un complejo de inferioridad ideológica que le produce un comportamiento propio de resentidos.
De todos los “argumentos” esgrimidos por el sujeto en cuestión, me llama poderosamente la atención que dijera, mirando de perfil, con ese gesto mal encarado, que le está pudriendo poco a poco, que España es un “Estado políticamente inviable”.
En la analítica política, esa frase, pensada, repensada, no merece otro calificativo que el de golpista, de golpismo fascista. No entiendo cómo los analistas políticos que cuestionan las opiniones de Aznar se hayan centrado en “el conjunto” y no hayan visto el árbol, ese árbol que demuestra que ese fulano que gobernó ocho años España no tiene convicciones democráticas, que no cree en la Constitución sobre la que juró su cargo de presidente del Gobierno.
Podrán hacerse críticas a la política económica del actual Gobierno, todas, podrán echarse pestes del presidente Zapatero, todas, pero lo que no es de recibo es que quien ha gobernado con la Constitución de 1978 afirme, sin rubor y sin que nadie le llame la atención, que España es un “Estado políticamente inviable”.
La catadura política de Aznar, llamando abiertamente al golpismo fascista, quedó demostrada con sus palabras.
Solamente un detalle: ¿comparte Mariano Rajoy, alias Mariano Camps, la posición de Aznar de que España es un “Estado políticamente inviable”?
Vale.

La apertura del Centro de las Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, CAVHA en Cáceres ha supuesto una inyección de moral para redoblar los esfuerzos en la consecución de la Capitalidad Cultural Europea de 2016. (Conste que no lo he hecho a propósito, pero en el mismo párrafo me ha aparecido El Redoble, esencia antigua, con la modernidad exultante de las artes.)

El domingo 6 de junio, día de puertas abiertas, estuve paseando por las salas, obteniendo fotografías para colgarlas en facebook y, sobre todo, para tenerlas como prueba de la primera impresión que la colección Márgenes de Silencio, pequeña muestra de las 2.500 obras atesoradas por Helga de Alvear desde 1965, me ha causado. Cuando más adelante vuelva a ver las fotografías, después de volver a visitar la exposición, podré encontrar esos puntos de aturdimiento ante el volumen, la calidad y la sorpresa que muchos materiales y obras expuestas me han causado. Las instantáneas obtenidas son, serán, las instantáneas de mi primer acercamiento al conjunto.

Después de descargar la cámara, sin ni siquiera haber ido tomando nota de los autores de las obras que iba fotografiando, me he encontrado con una fotografía que me sugiere muchos apuntes.

En primer lugar, sobre una parte de la obra se reflejan las puertas del ascensor, del montacargas en realidad, necesario para mover algunas instalaciones. Un elemento de la obra de rehabilitación de la Casa Grande o Casa del Millón (se cuenta que quien la mandó construir, Benedicto Arias, encendía los puros con billetes del Banco de España) llamativo por su tamaño.

En segundo lugar, cuando paseaba me encontré con Manolo Díaz, un antiguo vecino, ya jubilado del Ayuntamiento, con quien compartí la visita un par de salas. Sorprendido, pero con la mentalidad abierta a recibir a cada vuelta de pasillo una nueva sorpresa.

En la fotografía que tomé, al verla en la pantalla, Manolo mira la imagen de la obra expuesta y él mismo se refleja en el vidrio que la compone. Y, ya metido en el fondo de la instalación, mira desde ese fondo lo mismo que estaba viendo desde la puerta del ascensor. Sin darme cuenta, la fotografía que tomé de una obra expuesta incorpora dentro la visión, natural y admirativa, de quien ve un conjunto artístico que causa, como su rostro y su lenguaje corporal expresan, sorpresa y curiosidad.

Vale.


Los antiguos sindicatos de clase secundan una huelga general en las administraciones públicas fundamentada en las medidas de corrección del déficit aprobadas por el Congreso de los Diputados. Y digo secundan porque es una huelga convocada por el sindicato amarillo CSICSIF.
Este sindicato es el mayoritario en las administraciones públicas, incluida, por ejemplo, la Junta de Extremadura, a pesar de la falacia de que para trabajar en ella hay que tener el carné socialista. Los sindicatos de clase se ven arrastrados a una huelga por su inferioridad en un sector que va a sufrir la crisis en grado mínimo.
En este ser arrastrados, los líderes de UGT y CCOO vienen haciendo declaraciones en el sentido de que consideran la huelga de funcionarios como la antesala de una próxima huelga general. Ya tocaba ésta, por otra parte, porque ya se cumplen los seis años de la llegada de Zapatero a la presidencia del Gobierno. El paralelismo con el 14-D es evidente.
Los sindicatos de clase con su actitud están haciéndole el trabajo a la derecha más reaccionaria de Europa, que, con la imagen de su jefe tumbado a esperar para recoger los frutos de su vagancia, se va a limitar a ganar las próximas elecciones sin haber demostrado algo más allá de la desvergüenza de los trajes de Francisco Rajoy.
Tienen razón los sindicatos en criticar al Gobierno por no imponer otras medidas, aquellas que hagan pagar a quienes, en los años de gobierno de la derecha aznarista, ganaron dinero a espuertas (¿dónde lo han metido?), y a quienes en ningún momento se enfrentaron porque no “vieron” que el modelo económico del llamado “milagro español” era un modelo insostenible. Y como todos los milagros, inexistente.
Hoy, los sindicatos de clase se han quedado sin profesores que los dirijan ideológicamente y sin alumnos deseosos de secundar sus proclamas huecas. Solamente los funcionarios, en su gran mayoría encuadrados en la derecha sociológica, les han obligado a secundar una convocatoria de huelga.
La realidad, hoy en España, es que la práctica sindical se ha convertido en un funcionamiento de gestoría. Los líderes sindicales no están en condiciones de movilizar a los trabajadores. Desgraciadamente.
Pero en esta crisis tienen la oportunidad, la llevan teniendo desde hace tiempo. Si los secretarios generales de UGT y CCOO hubieran exigido a la patronal que expulsaran de su presidencia a Díaz Ferrán sí estarían en condiciones de reclamar de los trabajadores su apoyo. Cándido Méndez y Toxo están asumiendo, con naturalidad, que la contraparte en la patronal sea un sujeto que no está capacitado para representar a los empresarios. O, lo que es más grave, están negociando con unos empresarios bajo sospecha y ellos mismos están bajo la misma sospecha.
Expulsando de la mesa de negociación a Díaz Ferrán, habrían conseguido, además, eliminar a un negociador que está apuntalando determinadas decisiones economicistas para tratar de salir de la crisis. O lo que es lo mismo, habría sido un mensaje determinante para Zapatero.
Vale.

El Partido Gurtelar ha salido en tromba, incluidas las huestes mediáticas que jalean la corrupción que anida en Génova 13, con motivo de la aplicación en el pasado corpus de Toledo, del nuevo Reglamento de Honores Militares. Aplicación incompleta, pero aplicación de la norma legal.

Han sido dos los argumentos utilizados: uno, la tan cacareada pero falsa de toda falsedad de que la mayoría del pueblo español es católico. Si fuera así, los obispos no tendrían que recurrir a que un gobierno de rojos les cuadre los balances de las diócesis. Si fuera así, esa mayoría del pueblo español sería suficiente para financiar a la iglesia, aunque dudo que lo fuera para los lujos que se gastan sus reverendísimas.

El otro argumento, falaz y traicionero para el subsconsciente (en el caso Pegurtelero, inconsciente), es el de las tradiciones militares. Porque Mariano Camps y la señora de López del Hierro están apelando al subsconciente colectivo instalado en la memoria atávica de los españoles de ver a los militares acompañando bajo palio, junto con el nuncio y el primado, al general Bajito, están apelando a los libros de historia en los que se relata la tradición secular de la milicia hispana de protagonizar asonadas, bendecidas por la cúpula eclesial, de protagonizar golpes de estado, muchos cruentos.

Las tradiciones no crean ley. Ni las costumbres. Porque tradición y costumbre era arrojar una cabra desde el campanario y hoy nadie discute que el maltrato animal es una muestra de la crueldad humana. Porque tradición y costumbre ha sido en nuestra historia una asonada militar tras otra, quitar reyes y gobiernos, ponerlos a gusto o ponerse los rebeldes en la presidencia del gobierno o producir dictaduras o dictablandas. Y eso no está en las leyes.

Finalmente una reflexión que los políticos de la derecha, perdón, de la extrema derecha que forman el primer grupo de la oposición en el Congreso y el Senado: la propia confesión religiosa es un acto privado, así lo recoge la Constitución. Pero cuando la confesión religiosa se hace pública, y se hace público alarde ello, se está sujeto, como en todo a la crítica. Y si Mariano Camps es incapaz de salir de debajo de las sotanas de los obispos, malamente está capacitado ni para ser presidente de su escalera.

Vale.

Ayer, en la comarca inglesa de Cumbria, un individuo realizó una masacre con 12 muertos y veinticinco heridos. Suceso terrible que llama a la reflexión.
Hoy, un medio regional extremeño, el Diario HOY precisamente, se refiere al suceso y titula “Matanza en la Inglaterra pintoresca”. ¡Qué cosas! Hace años nos flagelábamos los extremeños al leer en los medios nacionales aquello de la “Extremadura profunda” cuando los sucesos de Puerto Hurraco. Hoy, devolvemos la moneda titulando como si de una noticia curiosa, rara, “pintoresca” se tratara.
En la admirada Inglaterra, o en la pérfida Albión, o, más bien, en “la Raposa”, como un día la definiera León Felipe, no existe, al parecer, una zona profunda, negra, solamente una Inglaterra pintoresca.
Pero en esa zona pintoresca, de los campos verdes, de esos paisajes idílicos que aparecen en las series de televisión, un taxista ha dejado un rastro de muerte y destrucción, de doce muertos y 25 heridos. Pintoresco.
Desgraciadamente, la realidad su muestra como es. Y si echamos la vista atrás, cuando recordamos el maltrato xenófobo al que fuimos sometidos los extremeños cuando a los hermanos Izquierdo les arrebató la furia, no podemos sino extrañarnos de que un medio de comunicación local, de la misma Extremadura profunda, sea tan condescendiente, esté tan poco acertado para describir en un titular los sucesos de Cumbría.
Y en todo caso, es incompatible con la ética periodística incluir en el mismo titular las palabras “matanza” y “pintoresca”. Porque puestos a elegir, el titular perfecto debería haber sido, en la misma línea de suavidad: “Matanza de risa en la Inglaterra de Sarah Ferguson”.
Vale.

Este fin de semana, 29 y 30 de mayo de 2010, se han celebrado en Extremadura los actos centrales del Día de las Fuerzas Armadas. De esos actos, lo que ha quedado en los titulares de los periódicos son los aplausos al jefe del Estado, que reaparecía, como un futbolista lesionado, y los abucheos al Presidente de la Junta de Extremadura y la Ministra de Defensa. Después, nada.

Sobre cómo el ministerio, finalmente, gestione los actos celebrados y su repercusión, es decir, sobre cómo evalúe la inversión realizada, allá Defensa y sus expertos en comunicación. Sobre cómo la ciudad de Badajoz ha respondido, sus ciudadanos lo saben mejor que nadie.

Pero celebrados los actos, Badajoz aparece vinculada a los abucheos a los políticos socialistas (que en los medios que jalean a la extrema derecha irán asociados a los aplausos al jefe del Estado… hasta que les convenga), pero los dirigentes locales no pueden estar satisfechos de la repercusión obtenida.

En esos actos, especialmente en el celebrado el domingo, con el homenaje a los caídos y a la Bandera, se han preocupado más, mucho más, de organizar los abucheos, colocando estratégicamente a la claque que han sabido, eso sí, levantar unos coros que, en una situación como la actual, son muy sensibles a la demagogia.

El Ayuntamiento de Badajoz, gobernado por el PP, ha sido incapaz de generar ni un solo elemento positivo a transmitir, ni una referencia que dejar. Ni siquiera han sabido captar a los medios ultraderechistas de Madrid, donde son tan dados a ensalzar a políticos localistas como los concejales derechistas pacenses.

Este fin de semana, con el Estado siendo eje central en la ciudad, los deseos demagógicos de políticos cegatos han podido más que la capacidad de construir. Ni referencias a nivel nacional más allá de los actos organizados por Defensa, cuando era una magnífica ocasión para posibilitar debates sobre seguridad y defensa en un espacio, la raya hispano portuguesa, que desde su historia nos puede ayudar a plantear el futuro.

Para la derecha que gobierna Badajoz, el único futuro es el mismo que desde Madrid le marcan: jalear la demagogia para que los ciudadanos sensibilizados y cabreados (claro) les hagan el trabajo que ellos no tienen agallas de hacer.

Y si ahora salen diciendo que ellos, los peperos o pegueros, no organizaron los abucheos, estarán haciendo lo mejor que saben: esconderse.

Vale.

Ante todo, tengo que decir que no creo en las coincidencias ni en las casualidades. Creo en la relaciones pactadas y en las causalidades. No es una coincidencia ni una casualidad que Mariano Camps proponga disminuir al mínimo los gastos electorales de los partidos, y que al mismo tiempo el juez que investiga la trama Gürtel haya encontrado indicios racionales de delito electoral en el Partido Gurtelar de Valencia y que podría alcanzar al de Génova, 13.

No es coincidencia ni casualidad que, cuando estalló el escándalo Gürtel, la señora Botella reclamara en el comité nacional peguero que se defendiera la gestión de su marido al frente del partido, y que ahora se conozca que un implicado en el caso Gürtel, López del Viejo, aparezca también implicado en la operación Guateque, que anida en el área de medio ambiente del Ayuntamiento de Madrid, a cuyo frente está la señora Botella.

La derecha no actúa nunca por casualidad, actúa por causalidad. Mariano Camps, más cercano al Puerto del Zángano que al verbo trabajar, lo dejó muy claro: no se oponía a las medidas de ajuste del gobierno por no estar en desacuerdo con ellas, sino porque con su postura pretendía, sin más, provocar la caída del gobierno. En vez de presentar una moción de censura, para lo que no tiene agallas, busca la manera de que sean otros los que le hagan el trabajo.

Por eso, no es una coincidencia ni una casualidad que un programa de TeleEspe se llame alto y claro, y en él se defiendan posturas de ultraderecha del gusto de la dueña de la cadena, y que ese mismo nombre sea el de una página web de contenido y orientación fascista.

No creo en las casualidades ni en las coincidencias, y viniendo de la extrema derecha, menos.

Vale.

El próximo fin de semana se celebran en Badajoz los actos centrales del Día de las Fuerzas Armadas 2010, con una exhibición operativa conjunta, el sábado, 29, en el río Guadiana, y con el acto de homenaje a la bandera, en la Glorieta José Herrera Pombo, a las 12 de la mañana, que será presidido por el Jefe del Estado.

El primer acto oficial del rey tras su reciente intervención quirúrgica será, precisamente, la presidencia de los actos de DIFAS 2010, por lo que la expectación mediática, incluida la retransmisión televisiva de los mismos, será máxima.

Es evidente que la celebración de estos actos centrales y en las horas concretas en que se llevarán a cabo, deberían ser motivo para que desde el propio Ministerio de Defensa y el conjunto de las Fuerzas Armadas se concentre la atención sobre ellos, no llevándose a cabo otros que en mayor o menor medida resten audiencia a la presencia real en Badajoz.

Curiosamente, en Cáceres, el Centro de Instrucción y Movilización nº 1 ha programado para el mismo día 30, a las 12:45 horas, un concierto de música militar y popular a cargo de la Banda Municipal, en la plaza de San Pablo, donde se encuentra el Palacio de Las Cigüeñas, sede de la Comandancia Militar.

O lo que es lo mismo, una unidad militar, ubicada en la otra capital de provincia de Extremadura, ha contraprogramado al Ministerio de Defensa en los actos oficiales a celebrar con motivo del Día de las Fuerzas Armadas 2010, ya que, siendo el acto central, seguramente televisado en directo, a las 12 horas, no daría tiempo a que el público que quiera verlo en directo, pueda estar a las 12:45 en San Pablo.

Los carteles repartidos y los folletos enviados a múltiples organismos públicos así lo demuestran.

Vale.


El artículo 16.2 de la Constitución española dice: “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.” La ideología, la religión o las creencias forman parte del yo privado, de lo que la propia carta magna determina como “la intimidad”. Cuando un individuo, voluntariamente, somete a lo público lo que es privado, está sometiéndolo a la crítica, en cualquier sentido, positiva o negativa.

La ideología a la que cada individuo pueda adscribirse, forma parte de su individualidad. Cuando la hace pública, forma parte de la acción política. Cuando el individuo que la hace pública participa activamente en la gestión de lo público, su ideología forma parte de su propia capacidad de producirse en la sociedad. Los jueces, los militares, en el ejercicio de su profesión, no pueden hacer profesión pública de su adscripción ideológica.

Lo mismo sucede con la religión, con cualquier religión, con todas las religiones. Por eso, cuando la religión forma parte de la vida pública, de la vida social, está sometida a las mismas reglas de crítica, positiva o negativa, que cualquier ideología que se aglutina en torno a los partidos políticos.

El pleno de mayo de 2010 del Ayuntamiento de Cáceres fue escenario de la España cañí. Un peligroso concejal (más peligroso que concejal) planteó una moción para que las autoridades municipales dejen de acompañar a la patrona de la ciudad cuando, cada año, es bajada en procesión de su santuario y subida en romería. Son unos actos, antiguos, rancios como ellos solos, pero que forman parte del paisaje de una ciudad antigua, rancia como ella sola.

En eso estaban los concejales debatiendo sobre si han de acompañar a la patrona o no cuando una concejala de la derecha exhibió un cartel electoral, perdón, una estampita de la patrona. En realidad, al tratarse de un acto político, reglado, sometido al derecho y enmarcado dentro del ordenamiento constitucional, lo que hizo la concejala Nevado no fue exhibir una estampita, sino que hizo de ésta un poster electoral. Mezcló su derecho individual a practicar una religión con su profesión ideológica en un acto político.

Ahora, la concejala que, al parecer, ejerce la abogacía en un sistema jurídico sometido a la constitución que determina la privacidad, la intimidad de las creencias ideológicas o religiosas, ya no podrá oponerse a que cuando en los medios de comunicación, y este blog, modestamente, lo es, se la adscriba al partido popular de la virgen, y a que cuando sea criticada por hacer comercio político con su religión, no pueda oponerse porque ha sido ella la que ha hecho profesión política de ello.

En el pleno de mayo de 2010, la concejala Nevado pegó el timo de la estampita sobre la constitución. A partir de ahora, será Sor Elena Nevado.

Vale.