El síndrome del plasma

cercadelasretamas —  abril 27, 2013 — 2 comentarios

Quizás haya quien recuerde aquello del “síndrome de La Moncloa” que asaltaba a los sucesivos presidentes del Gobierno de España desde el comienzo de la transición. Un síndrome que atacaba a Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar y Rodríguez Zapatero y que consistía básicamente, según los analistas políticos, en un conjunto de síntomas que alejaba a los presidentes de la realidad, de la calle, haciéndoles prisioneros de una especie de jaula de cristal en la que no tenía cabida ningún resquicio de realidad, de relación real con los ciudadanos.
Ahora, en cambio, hay un presidente del ¿gobierno? ajeno a ese síndrome, que parece curado del mal que aqueja a quien se convierte, por la voluntad política de los votantes, en inquilino del Palacio de La Moncloa.
Claro, que mientras el síndrome de La Moncloa al menos se circunscribía a unos espacios físicos considerables, el síndrome que aqueja a Mariano Rajoy lo convierte en un guiñapo, en una mala marioneta de sí mismo.
La rueda de prensa del último Consejo de… Tramposos (26 de abril) nos mostró a tres inútiles convertidos en ministros por la única decisión de la marioneta del plasma. Ministros inútiles (incluida la Viceinútil), incapaces de tomar ninguna decisión por sí mismos en beneficio del conjunto de los ciudadanos. Unos incompetentes que salen a la rueda de prensa sabiendo que no tienen nada que ofrecer, salvo servidumbres a la canciller alemana, a mayor gloria de los intereses de la gran patronal y de los grandes poderes del neocapitalismo económico y del neofascismo político.
El presidente del ¿gobierno?, encerrado en un plasma, no es rehén de los síntomas de su cargo como sus predecesores, es un enfermo político, acuciado por síntomas como la cobardía, la pusilanimidad, la incompetencia, cuya única y artificial conexión con la realidad, que desconoce y que le vuelve un verdadero caso patológico, es el enchufe a la red eléctrica.
Mientras que el jefe del ¿gobierno? aparece como una vulgar caricatura de sí mismo, sus ministros, sus inútiles compañeros del Consejo de… Tramposos, salen a una rueda de prensa a anunciar que se arrodillan ante el poder de la canciller alemana, y que quieren, con ello, que el pueblo español también se arrodille, se humille como ellos.
La única cura posible para que Rajoy deje de ser un caso patológico, axsfisiado en la estrechez del plasma, es desenchufarlo de la red, cortarle la alimentación eléctrica. Desenchufando el plasma de la red conseguiremos que sus ministros inútiles, incluida la Viceinútil, dejen de arrodillarse ante Ángela Merkel y dejen de humillarnos.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimiento de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
Miguel Hernández. Vientos del pueblo.

Vale.

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2 comentarios para El síndrome del plasma

  1. 

    Como aquello del pueblo sin el pueblo, valores absolutistas sumidos en una burbuja. El escritor de The speedy news

  2. 

    Como los valores absolutistas de la Francia monárquica. Con el pueblo sin el pueblo. El escritor de The speedy news

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