Archivos para talleres

El desarrollo de algunas actuaciones urbanísticas en Cáceres, incluido el diseño, proyecto y ejecución de la Ronda Sureste por la Junta de Extremadura, ha conllevado que, por ejemplo, la antigua sede del centro ecuestre El Romeral haya pasado a titularidad municipal, Sistemas Generales AR1. La finca, como suelo rústico, pertenece al Polígono catastral 21, con número de parcela 398, y linda, en un lateral con el camino de la Ribera del Marco.

En la ficha catastral se indica que en la finca existen edificaciones ruinosas, lo que es cierto, si bien caben algunas matizaciones, sobre todo por su ubicación y por los posibles usos que a esas edificaciones “ruinosas”, rehabilitadas sin necesidad de grandes inversiones, se pudieran dar.

En estos días (finales de junio de 2019), la brigada de obras del Ayuntamiento está procediendo al tapiado de los huecos, para evitar intrusiones que pudieran conllevar algún riesgo. Esta acción dará cierta estabilidad al inmueble, sustancialmente una nave corrida, más una casa que estaba situada en la zona de acceso desde el camino del Molino del Marco.

En los tiempos en los que esta nave ha estado abandonada, se han realizado en su exterior, pero, sobre todo, en su interior, una serie de grafitis, cuya evaluación de calidad artística habría que llevar a cabo, para que se pudiera establecer si merecen ser conservados, no ya en la propia nave, sino en su entorno, en función del uso que se le pudiera dar. Y aquí vamos a proponer un uso.

En el antiguo molino de aceite de El Marco se ejecutó el Espacio para la Creación Joven, aprovechando las edificaciones existentes, ya que la finca había pasado a ser propiedad del ayuntamiento en virtud, como es el caso de el antiguo Romeral, de desarrollos urbanísticos. El molino, por el desarrollo del SUNP-8 del PGOU de 1999, el actual Residencial Vistahermosa.

La nave existente está formada por pilares sobre los que asienta una cubierta de estructura metálica culminada por planchas de uralita, sin falsos techos.

Un buen uso que podría darse a esta construcción, recuperándola creo que con menor coste que el del ECJ, que eran inmuebles de más de una altura y estructuras más complejas, sería retirar, mediante cortes limpios, los paños sobre los que se hayan pintado grafitis cuya calidad merezca, como decía antes su conservación, y demoler los demás, para realizar un cerramiento apoyado, como ahora, en los pilares existentes, si acaso con algún refuerzo, terminar la cubierta exteriormente con teja árabe sobre la uralita, y formar falsos techos. El cerramiento sería a base de tabique de medio pie de ladrillo, enfoscado y enlucido exteriormente, y cámara, aislamiento y tabique de rasillón, para enfoscado y enlucido interior.

El tamaño de la nave, si la medición sobre plano del catastro no es muy errónea, es de unos 1.000 m2, lo que podría dar como resultado, con divisiones interiores, de espacios entre 70 m2 y 120 m2 y destinados a talleres y estudios de artistas jóvenes, artistas locales emergentes, o artistas del entorno de la ciudad de Cáceres, que podrían disponer así de espacios de trabajo.

El número de estudios o talleres variará según la demanda que pudiera suscitar y la obra ejecutarse con fondos EDUSI o fondos de procedencia de otras administraciones, para que el coste a las arcas municipales fuera el menor posible.

Los costes de mantenimiento (agua, luz, teléfono y otros servicios generales) correrían a cargo de los usuarios, sin coste de alquiler, ya que se plantea que los artistas y artesanos que los utilicen se comprometan a realizar exposiciones, en locales municipales o de otras administraciones existentes en la ciudad, y a la donación de obras que, a criterio de los servicios con competencias en la materia (Consejería de Cultura, Área de Cultura de la Diputación, Concejalía de Cultura), pudieran ir asentando una buena colección de arte de producción local con calidad.

De esta manera, el Espacio para la Creación Joven, que se pudo ejecutar mediante un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Instituto de la Juventud de España, entonces dirigido por Leire Iglesias, tendría un complemento necesario, y dotaría a esa zona, cabecera de la Ribera del Marco, de un indudable valor cultural y de futuro.

Vale.

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