Archivos para incompetencia

La reciente buena noticia (esperando que se confirme con hechos en el futuro) sobre el Palacio de Godoy, no evita que la realidad sobre muchos inmuebles cerrados por falta de uso en la ciudad de Cáceres siga siendo la misma.

En un breve paseo en la mañana de hoy, al llegar a la calle Toledo, que une las de Ronda del Carmen y Antonio Reyes Huertas, me he podido fijar que en un tramo tan corto se encuentran dos inmuebles con el mismo denominador común: los dos están cerrados por falta de uso.

En la calle Reyes Huertas, nº 9, está la antigua sede de Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, cerrada a cal y canto y cada vez más deteriorada. En esta serie de entregas sobre “Cáceres, cerrado por falta de uso”, en la primera me refería a este inmueble, allá por agosto de 2012 (https://cercadelasretamas.com/2012/08/12/caceres-cerrado-por-falta-de-uso/).

Con sus 2.027 m2 construidos, si ya hace seis años su apariencia exterior era lamentable, ahora es, obviamente, aún peor.

En 2013, la Junta de Extremadura (pomposamente llamada entonces “Gobierno de Extremadura”), gobernada por el Partido Popular, cedió el inmueble a la congregación de los Hermanos de la Cruz Blanca, que tienen en la ciudad monumental una residencia para personas con discapacidad. Cesión gratuita, que, aún hoy sigue sin perfeccionarse, porque los cesionarios no han tomado posesión efectiva del inmueble. Para ello, y buscando un mejor aprovechamiento tanto del inmueble como del conjunto de la finca en la que se encuentra, se llevó a cabo una modificación del Plan General Municipal. El resultado de la modificación, ya aprobada y vigente, de 2015, era que se pasaba de una edificabilidad de 2.027 m2 construidos, sobre una parcela catastral de 2.515 m2, a 3.792 m2 construidos.

Para que la congregación religiosa cesionaria pueda hacer ocupación del inmueble, necesita dos tipos de obras constructivas: la rehabilitación del inmueble original, más la obra nueva de más de 1.350 m2/c. Por tanto, necesita una financiación considerable.

Desconozco cómo se encuentran en estos momentos las gestiones de los religiosos para reunir los fondos necesarios, pero una visión de la economía local, no da muchas esperanzas para que puedan alcanzarlos.

Sin embargo, desde el centro de la calle Toledo, mirando hacia la izquierda, se encuentra el mercado de abastos de Ronda del Carmen, en el que el Ayuntamiento de la ciudad (gobernado por el PP) invirtió 965.250 €, donados por el “gobierno de los mejores”, con la finalidad de reformar los puestos de los asentadores en planta baja, y en crear un espacio gastronómico en la planta alta.

Sin embargo, finalizadas las obras, sacada la licitación de los puestos gastronómicos de la planta alta, al día de hoy la planta entera sigue cerrada, porque el Ayuntamiento de la ciudad es incapaz de conseguir su adjudicación.

Se pretendía, al uso de otras ciudades, conseguir una estrecha unión entre los usos de mercado de abastos de la planta baja y una novedosa y moderna oferta gastronómica en la planta alta, al compás de lo que viene sucediendo en otras ciudades.

Pero no se pueden copiar los modelos sin antes conocer por qué en unos sitios funcionan. Y menos aún, cuando se pretendía que las dos áreas funcionaran separadas. El fracaso es total. El cartel con la inversión (el gasto) realizado ya no es visible, ya ha sido retirado, porque sólo servía para que cada persona que lo viera no pudiera por menos que decir que vaya incompetencia e incapacidad la de la alcaldesa y todo su equipo.

Desde el centro de la calle Toledo se ven, por un lado, un inmueble cuyos usuarios futuros, si lo consiguen, esperan que les lleguen los dineros necesarios para ponerlo en marcha. En el otro, un monumento a la incompetencia del Partido Popular de Cáceres.

Vale.

En junio de 2016 apareció una terraza de una tasca colocada en el Arco de la Estrella, puerta de entrada a la ciudad monumental de Cáceres, imagen de la ciudad que, dicen, es Patrimonio de la Humanidad.

Las explicaciones que dieron los miembros del equipo de gobierno municipal, del Partido Popular (auxiliado por los gorrillas), son un monumento a la incompetencia. Y de aquella incompetencia resulta que la terraza continúa colocada en tan emblemático lugar.

Resulta que primero dijeron que la ubicación era provisional, ya que el sitio en el que se encontraba ubicada tenía problemas de estabilidad. La provisionalidad va camino de un año. Un año de incompetentes, de inútiles.

Resulta que luego dijeron que iban a hacer un informe técnico y un proyecto para que el espacio, sobre un local al que se accede desde la Plaza Mayor, no produjera problemas de seguridad. Del informe técnico y del proyecto nunca más se supo. Y los incompetentes siguen cobrando todos los meses. La incompetencia va dando paso a la inutilidad. ¿De qué sirven una alcaldesa y unos cuantos concejales con dedicación exclusiva si no tienen ni puñetera idea de lo que pasa a la puerta del Ayuntamiento?

Resulta que luego esos sabios concejales tan incompetentes y tan bien pagados dijeron que además habría que hacer un informe jurídico puesto que no sabían quiénes eran los titulares del espacio donde se ubicaba la terraza, ni si correspondía al Ayuntamiento hacer las obras de consolidación. Y así casi un año de incompetencia.

Al día de hoy, la terraza ocupa un espacio inadmisible, sin saber si el espacio sobre el que el Ayuntamiento había concedido la licencia es municipal o no, a quien corresponde la consolidación. Sin saber nada de nada.

Lo que sí es cierto es que los concejales responsables de gobernar el municipio cobran todos los meses sus dedicaciones exclusivas, con la alcaldesa a la cabeza, y no, no son retribuciones provisionales.

Que el Ayuntamiento de Cáceres esté autorizando que una terraza de una tasca produzca un daño visual tan importante de la ciudad monumental, a 5 metros de la placa que recuerda tal honor, debería hacer intervenir a ICOMOS, el organismo de la UNESCO encargado de velar por el cumplimiento de los deberes que se adquieren al recibir el nombramiento.

Cáceres no se merece tamaña vergüenza, no se merece que unos concejales, incompetentes, pongan en riesgo el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad.

La falta de competencia de los concejales del Partido Popular solamente es equiparable a la indolencia de una ciudad, de unos súbditos que votan la incompetencia y la inutilidad porque se ven reflejados en ellos.

Vale.