Archivos para 10 de noviembre

Aunque ya haya sentencia sobre el procès y en Catalunya la burguesía y los indigentes intelectuales que le hacen el juego pretendan ser el ombligo del mundo, hemos de tener la vista puesta en el 10 de noviembre, y saber que en esas elecciones están en juego cosas mucho más importantes que la moldura de las gafas de Quim Torra o el flequillo de Puigdemont.

Una cosa que tienen los programas electorales, los tienen todos, son esas propuestas indefinidas trufadas de conceptos y referencias que las convierten en fuegos artificiales sin pólvora. Una de ellas, además, muy curiosa viniendo de un partido cuyo máximo dirigente se vanagloria de sus títulos en ciencias políticas, es lo del 15% para ir a un proceso revocatorio del presidente del gobierno.

Este es el párrafo:

  • Además, cuando el 15 % del censo electoral entienda que el Gobierno le ha dado la espalda, podrá iniciar un proceso revocatorio que terminará con un referéndum en que se decida de manera vinculante si quien ocupa la presidencia del Gobierno debe dimitir y convocar nuevas elecciones generales.

Está claro, no. “Cuando el 15% del censo electoral”… ¿Cómo se mide ese 15%? ¿Se convoca un referéndum para conocer si el gobierno ha dado la espalda al censo electoral? Aquí, se cuida mucho de decir “ha dado la espalda a la gente”. Si el resultado es un apoyo mayor del 15%, no hay cuestión. Si es menor, se convoca un proceso revocatorio que termine en otro referéndum… Y así ad infinitum

¿Le bastaría al politólogo Pablo Iglesias que hubiera encuestas de opinión sobre la popularidad del presidente del gobierno, y si esta fuera menor del 15% iniciar el proceso revocatorio…?

¿Cada cuántos días habría que realizar esas encuestas de popularidad? ¿Quién las realizaría, el CIS? No, el CIS, no, porque sea cual sea el signo del gobierno, el CIS está en la estructura del ejecutivo. Y claro, no va a hacer una encuesta contra el jefe. Tal como está el panorama mediático (las encuestas forman parte de ese panorama), sin duda Pablo Iglesias encargaría al programa televisivo de Monedero o directamente al boletín oficial de la casa real de galapagar, es decir, Público.

Pero más allá de la inconsistencia de la propuesta, si sería interesante tomarle la palabra a Pablo Iglesias y aplicar, en su propio partido, ese nivel del 15%.

¿Está el Amado Líder dispuesto a abandonar la dirección de su partido si en las elecciones de noviembre, del 10N, el respaldo de los votantes a su formación es menor de ese 15%?

Seguramente, a algún periodista se le ocurrirá hacer la pregunta. Pero no dirigida a quien propone topes que no sabe cómo se miden, cómo se cuantifican. La manera que el sistema democrático tiene de medir los apoyos electorales es la encuesta del día de las elecciones. Y ese día, si Podemos no alcanza el 15%, sus inscritos (ya que es un partido sin militantes) deberían iniciar el proceso revocatorio su hiperliderazgo.

Ya sé que eso no va a suceder. Los votantes de Podemos, al menos a través de las redes sociales y de soflamas en sus medios, no tienen capacidad crítica respecto de su líder, no cuestionan sus decisiones, las amparan, las refuerzan, y, con el tiempo, veremos cómo la mansión de Galapagar se convierte en lugar de peregrinación.

Si la coherencia fuera un valor que pudieran defender en Podemos, el 10N debería ser el inicio del proceso revocatorio que terminará con un referéndum en que se decida de manera vinculante si quien ocupa la secretaría general de la organización debe dimitir y convocar nuevo proceso de elección de la estructura orgánica.

Vale.