Archivos para November 30, 1999

Mariano, el de la Niña, cantaor gallego experto en peteneras, después de prometer repartir agua para todos… los campos de golf de Valencia y Murcia, sale ahora con la soleá de que todo el terreno sea urbanizable, todo, todito, todo.
Estos muchachos que han metido en el cajón de los trastos inútiles a un tal Pizarro, y han rescatado la momia de Rato, rescatan también lo de que todo el campo sea urbanizable.
No escarmientan estos peperos. Los que promovieron una ley que decía eso, precisamente, sustentada en el trabajo redactor de un tal Porto Rey, ¿les suena, verdad?, los que dispararon la especulación a límites insospechados, los que con esa ley promovieron que las grandes empresas constructoras compararan grandes fincas a grandes terratenientes votantes y militantes del PP, son esos, ¡otra vez! los que vuelven a lo mismo.
Estos muchachos del PP no tienen más que una idea fija: hacer ricos a los que les sustentan y les pagan las campañas electorales.

El jefe de comunicación del PP se ha declarado al Financial Times y ha contado el pecado de la estrategia de su partido de cara a las elecciones: sembrar el miedo y la desconfianza para desmovilizar a los votantes socialistas y propiciar la abstención.
ETA ha remitido un comunicado a Gara en el que defiende como su estrategia electoral la abstención como arma para demostrar al futuro Presidente del Gobierno que, según los terroristas, «tendrán enfrente a todo el pueblo vasco».
La estrategia del PP y de ETA coinciden: ambos propugnan la abstención como modo de «derrotar» a sus enemigos, porque no confían en sus propias capacidades: los terroristas, porque sus postulados políticos han sido derrotados por la aplicación del estado de derecho, los peperos porque sus postulados nacen derrotados por una legislatura de excesos y mentiras.
La estrategia del PP y ETA coinciden: ambos utilizan sus medios de comunicación habituales. ETA mediante un comunicado en Gara, y el PP mediante una entrevista con un medio de comunicación conservador y económico.
La estrategia de la abstención nace derrotada porque la participación va a ser muy elevada, y nace derrotada porque quienes la promueven lo están. Incapaces de superar sus luchas internas (en ETA las hay, entre sus dirigentes y sus presos, por ejemplo, y en el PP entre Esperanza y Alberto, por ejemplo), buscan en la abstención su «victoria».
La estrategia del PP y de ETA coinciden. Los terroristas proque su llamamiento a la abstención tiene su asiento en el miedo, en la violencia, en la negación de la libertad. Los del PP porque su llamamiento a la abstención se asienta en sembrar el miedo al futuro económico, al futuro de la ingtegración de los inmigrantes.
La estrategia de la abstención hace tocarse a quienes no buscan el bienestar de los ciudadanos, sino en la consecución del poder a cualquier precio. Conseguir el poder no para gobernar, sino para mandar. Que no es lo mismo.

Currantes

cercadelasretamas —  febrero 22, 2008 — Deja un comentario

Sostiene Mariano, flanqueado por Zaplana, Rato y Pizarro, que el PP es el partido de los currantes. ¡Qué chispa el jodío gallego! Zaplana, el que está en política solamente para hacerse rico, ahora es currante. Está bien. Esa mentira se confiesa ante Rouco, arrodillado, humillado como un sobrero en las Ventas, y ya está.
Rato, el de las emisoras de radio, el que las empresas de gaseosa, el del molino de Carabaña, el que no tuvo lo que hay que tener para agotar su mandato en el FMI, es otro currante. En fin, lo que hay que escuchar.
Y Pizarro, ¿qué pasa con Pizarro? Es el currante prototipo del PP: el que tiene una sociedad que invierte en bolsa y que aconseja que se invierta en la empresa (Endesa) de la que acaba de ser nombrado vicepresidente. El que es amigo del filósofo impresionista Gustav Kant Gánsar. El que se lleva un finiquito de miles de millones de pesetas. Eso es un currante.
Y luego están otros conocidos y conocidas currantes: Esperanza Aguirre Gil de Biedma, cuya familia dio el pelotazo (¡que casualidad!) con la decisión de su partido de poner la estación del AVE en un pueblo denominado Quintocoño del Campo. La que no llega a fin de mes. La que gana unas elecciones con la traición, sin duda pagada, de militantes de otro partido.
Partido de currantes: currantes de la mentira, currantes de la hipocresía, currantes de la manipulación.
Ah, y el portavoz de los currantes es Losantos.

Esta noche, a las 0:00 horas comienza la campaña electoral para las Elecciones Generales del 9-M. Y hoy empieza el desenmascaramiento de algún patriota de atrezzo.
Hoy, esta noche, el señorito Floriano comienza oficialmente a demostar su falta de lealtad con Extremadura. Los perdedores que son leales a los suyos se mantienen junto a estos, son leales a quienes les han ayudado, aunque sea en la derrota. Y en democracia, los perdedores han de ser leales, además, a quienes no les han votado: han votado a otros para que ejerzan el gobierno y no han votado a los perdedores para que ejerzan la oposición. Y han de ser leales a su tierra, a su patria chica o grande permaneciendo en ella, trabajando en ella.
En cambio, Floriano, deja de ser leal, se despoja de su patriotismo de pacotilla, de hojalata, y en su pecho solamente se ve la sombra de la cartera y la ambición personal. Y el trasluz de la cobardía: solamente los cobardes huyen y dejan de ser leales.
Hoy, esta noche, el señorito Floriano comienza su etapa real: la de Desertor. Floriano pierde las elecciones, abandona a los suyos y la tierra (la patria, aunque chica o mediana), pierde o vende su patriotismo y huye, abandona, deserta.
Floriano sigue el mismo camino cobarde de la deslealtad y la deserción: la democracia no hace prisioneros ni esclavos, otorga gobierno y oposición por la voluntad libre de cada ciudadano. Y los ciudadanos que dispusieron su voto para que Floriano les representara, aunque fuera en la oposición, verán ya solamente la espalda del que huye, la espalda del Desertor.
Pero nadie le echará en falta: su patria (aunque chica o mediana) no le necesita. Y la otra, la otra patria de hojalata del trío de la bencina, también será traicionada, porque las patrias de hojalata son sólo el atrezzo de los que solamente reconocen una Lealtad, una Patria: el dinero y la ambición personal desmedida.
Adiós, Floriano, adiós.

Sostiene Maricomplejines que él no querrá en su gobierno para Justicia ni Bermejos ni Condes-Pumpidos. Evidente.
No quiere Condes-Pumpidos porque el Fiscal General está demostrando algo muy sencillo: que cree en el sistema democrático. Y no quiere Bermejos porque el bermejo es una variedad del rojo. A Rajoy le van más los colores grises para la fiscalía y azul marengo con cinturón cruzado para el ministerio.
Pero, recordad, el amigo flojo de Losantos no ha dicho qué es lo que quiere para la fiscalía y para el ministerio: quiere Cardenales y Mariscales. Cardenales secos, enjutos, con ojos como cuévanos, vamos como el Dómine Cabra del Buscón de Quevedo o, para los más jovencitos, como el señor Burns de Los Simpsons.
Y Maricales de Campo o de Gante para la Justicia, para asustar a los niños para los que pretende rebajar la edad penal, o para asustar a los inmigrantes. Bueno, para los inmigrantes, no para asustarlos sino para acojonarlos y que firmen su contrato, que siguiendo el libro de Rousseau, se llamaría «El Contrato Fascial».
¿Os imagináis a un grupo de niños de 13 años que están jugando en las escaleras del Ayuntamiento del pueblo y aparecen por allí Cardenal y Mariscal, vestidos de fiscal y jueza? La dispersión es tal que ya quisiera el fairy para la grasa.
Eso es lo que quiere Maricomplejines, Cardenales y Mariscales. O Arzobispos, que los puede usar para todo.

Cuando el Presidente del Gobierno hace unas declaraciones para el diario Córdoba (grupo Zeta, en venta), en las que manifiesta su apoyo a la candidatura de dicha ciudad a ser Ciudad Europea de la Cultura en 2016, la derecha auténtica (como la Falange), en la voz de su insigne, culto y desertor presidente regional, un tal Floriano, monta en cólera divina, una cólera que recuerda por su histrionismo a la reina de corazones de la versión Disney de Alicia en el País de las Maravillas.
Al día siguiente, El Periódico Extremadura (grupo Zeta, en venta), recoge la noticia de las declaraciones de Zapatero con un títular aparatoso y escandaloso («Zapatero apoya a Córdoba como capital cultural del 2016»), que, luego, en interiores, se queda en un revuelo («Revuelo por el apoyo de Zapatero a Córdoba como capital cultural del 2016») . Eso sí, la intención del titular de portada es provocar, en la línea del grupo Zeta, en venta, y que el director de la franquicia de Cáceres sigue con fruición.
Y a todo esto, de fondo, algo que se llama CULTURA. ¿Es posible que a Floriano el Desertor le interese la cultura o solamente le interesa la vertiente escandalosa o política?
Sabiendo qué significaba la cultura para el abuelo político del Desertor, y también para su progenitor político, que dejaron yerma (bonito juego de conceptos, creo) a la ciudad de Cáceres con una desastrosa gestión, si es que a lo hicieron durante 12 años se le puede llamar gestión, lo primero que tendría que explicar el Desertor es si sabe qué es cultura.
Woody Allen escribió para acabar de una vez por todas con la cultura. Woody, un genio, que si hubiera conocido la «gestión» de Saponi y los suyos, de los amigos de Floriano, no habría escrito su libro, sino que para «acabar de una vez por todas con la cultura» solamente hacía falta una opción: PARA ACABAR DE UNA VEZ CON LA CULTURA están Floriano, Saponi y sus secuacres.

Los obispos, ejerciendo de lobby espiritual de la derecha reaccionaria, han traspasado la raya de la supuesta función moral y espiritual que dicen ejercer. Se han convertido en el brazo moral armado de Ansar y del monaguillo Rajoy.
Con Rajoy ha sido posible que los obispos recuperen su mayor mérito en la historia de nuestro país: recuperan el palio, que ahora colocan sobre Maricomplejines para ver si así consiguen que sus monaguillos vuelvan al poder.
Los obispos se han convertido en terroristas morales, y como a tales habrá que tratarlos: habrá que dejar de negociar con ellos, que se financien con los ingresos que sus correligionarios dejen en los cepillos (como son tan pocos, cada vez menos, pasarán hambre), que se metan en sus iglesias y en sus seminarios, que adoctrinen allí dentro a quienes siguen sus mensajes sectarios…
La Mesa Nacional de la Conferencia Episcopal ha lanzado su zutabe electoral. Ejercen como lo que son, terroristas morales, que pretenden imponer sus dogmas sectarios a todos los ciudadanos, sin pasar por las urnas.
Y mientras tanto, el Millán Astray de la Iglesia, el Legionario de Cristo, el pederasta que abusaba de seminaristas y que nunca se sometió a las leyes a las que todos nos debemos, ha muerto: muchos legionarios de cristo estarán ahora huérfanos. Sin embargo, les queda Rouco.

Sostiene aún Gánsar, el amigo íntimo de Bush, en las autorías intelectuales, las de ETA y las de los terroristas islámicos. Y se retrata. Su insistencia no encaja con las sentencias de la Justicia española, que no condenan a los autores «intelectuales» de los atentados, sino a sus autores, materiales o cómplices, y, dentro de esa «intelectualidad» entraría el delito de «integración en banda armada».
Pero autores intelectuales, no.
Sostiene Gánsar la existencia de autores intelectuales en atentados terroristas que pretenden derrocar regímenes democráticos. Debería investigarse la autoría intelectual de la Teoría de la Conspiración. Autoría intelectual que se cimentó en el despacho del presidente Gánsar el 11-M cuando, en vez de reunir un gabinete de crisis, convocó a su asesor electoral, un tal Arriola, para concluir que si el atentado era de ETA, barrían en las elecciones del 14-M. Pero la realidad fue, era otra: el atentado era islamista yihadista, y ahí, Arriola, era un inexperto.
Por cierto, el mismo Arriola, asesor electoral de Gánsar, formó parte de la comisión que, en nombre del gobierno del PP, negoció con ETA, sí, con ETA. Por eso, quizás, Arriola era el enlace perfecto entre el brutal atentado del 11-M y la necesidad de utilizarlo para ganar las elecciones.
Gánsar, de tanto insistir en la teoría de la conspiración o de los autores intelectuales se está definiendo, se está retratando: él mismo es el eslabón perdido entre el gobernante demócrata que ganó las elecciones de 2000 con mayoría absoluta y el fundamentalista que las perdió el 14-M y quiere, busca y desea que el partido que le derrotó sea condenado por el sólo crimen de haberle ganado.
Porque para el autor intelectual de la teoría de la conspiración, ganarle las elecciones, a él, al elegido, es un delito.

La jerarquía de la iglesia en España está preparando una beatificación masiva de 498 curas que fueron muertos en la Guerra Civil consecuencia del golpe de estado del general bajito. Una beatificación masiva que tiene como finalidad la Ley de la Memoria Histórica.
Sería muy interesante que los obispos digan que con esta masiva beatificación terminan un capítulo y que abran otro, inmediatamente. El capítulo de beatificar a los obispos que ponían bajo palio al dictador, que beatifiquen a los obispos que bendecían las bombas de los aviones de la legión Cóndor, los aviones de Hitler con los que Franco bombardeó Guernika.
Pero los que de verdad merecen subir a los altares, aquellos a los que los obispos deben de manera inmediata beatificar, masivamente, es a los curas que bendecían los fusilamientos, con o sin juicio, de los rojos o de aquellos que, por odio, los fascistas hacían fusilar después del paseíllo.
¿O no tienen recopilados los datos? ¿No saben que había curas que «asistían» a los condenados a muerte y que bendecían a los pelotones de fusilamiento?
Tienen los católicos una jerarquía que no se la merecen: no se merecen que mientan y que siembren el odio entre los españoles para luego ir a poner la mano, o la cruz, en la casilla de hacienda para seguir manteniendo sus pompas y sus fastos, y sus coches oficiales.
Vale.

El señor Rajoy no le dijo a una ciudadana cuánto ganaba en el programa «Tengo una pregunta para usted, señor Rajoy«, de TVE. La ciudadana le había dicho que ella cobraba una pensión de 300 euros.
Al día siguiente, Rajoy dijo a los periodistas que, incluso trabajando su mujer, necesitaba mirar la cuenta para llegar a fin de mes. ¡El pobre!
Al cabo de 8 días, Mariano ha comprendido que tenía que decir cuánto gana para acallar una bola creciente. Y lo ha hecho mostrando sin ropaje alguno su desnudez ideológica: es un derechista de derechas.
Porque no ha sido aquello de que le daba corte decirle su sueldo, 8.000 eurillos de nada al mes, a aquella ciudadana que le acababa de contar que gana 300, sino por… la propia persona. Es decir, no sintió corte ante aquella persona sencilla, que sencillamente quería saber cuánto gana Maricomplejines, sino que le dio pena humillarla públicamente. Mariano ha dicho, lo ha dicho él, que si se lo hubiera preguntado «el abogado» (uno que estaba también en el programa), se lo hubiera dicho.
Supone Mariano que el abogado es de su clase social y económica, y entre los que ganan esos sueldos no pasa nada por contarlo, pero decírselo a aquella pobre y desdichada pensionista…
Con lo caros que salen los pobres, para, encima, cachondearse de ellos. Ahora, que estamos en campaña electoral. Seguro que si el asunto hubiera sido hace un año, claro que Marianín le dice a la ciudadana que se lo preguntó: «Gano 8.000 euros, gilipollas.» Porque Mariano es así de campechano.
Vale.