Archivos para November 30, 1999

Es un lugar común, cada vez que se producen elecciones generales, que el nuevo presidente del gobierno de España realice su primer viaje al exterior a Marruecos, por razones de vecindad y, sobre todo, por razones geopolíticas de indudable interés para nuestro país.
Ahora, tras 28 años de gobiernos socialistas, en Extremadura se ha producido la llegada al poder del Partido Popular, con José Antonio Monago. No existe tradición en esta Comunidad Autónoma de que el primer viaje fuera de los límites de la región tuviera un destino fijado. Sin embargo, la situación económica actual, y las perspectivas políticas de futuro hubieran hecho aconsejables algunas cuestiones.
La primera visita al exterior de José Antonio Monago fue a Madrid, ya ungido por el yugo de Izquierda Unidad, a pedir autorización al monarca de su partido para que le permitiera convertirse en el primer socialdemócrata muy de derechas, en el barón rojo de la derecha. Con tal de mandar, o de gobernar, según se prefiera, Mariano Rajoy le dio sus bendiciones.
Entronizado en su cargo de presidente de la Junta de Extremadura, y con el nombramiento de los ocho consejeros que forman su gobierno, José Antonio Monago concede entrevistas, emite opiniones en las que se aprecia un tono institucional que, sin embargo, deja ver de manera muy clara sus contradicciones y que esas contradicciones son pelillos a la mar cuando se trata de tocar poder. Por ejemplo, mientras que sus discursos leídos de investidura y toma de posesión, escritos por el octavo consejero, hacían hincapié en que ya no existen ideologías y que las infraestructuras no tienen color político, hoy reconoce en El Periódico Extremadura que si las infraestructuras se decidieran por rentabilidad, nuestra región no tendría ninguna.
También dijo en ABC (la santa Casa) que despreciaba a los terratenientes. Curiosamente, su “no-ideología” se corresponde con lo que un terrateniente de esos a los que desprecia hizo de esta tierra su solaz y descanso no productivo. El libro de cabecera político del octavo consejero parece ser uno escrito por el opusdeísta y tecnócrata Gonzalo Fernández de la Mora, “El crepúsculo de las ideologías” y que escribió cuando era ministro del fundador del Partido Popular y, tambén, terrateniente, con una de las mayores fincas de esta región.
En la entrevista que hoy se publica en El Periódico Extremadura, a la pregunta sobre el AVE, la respuesta de rigor: necesidad de que llegue, lo malo que sería que no pasara de Badajoz hacia Lisboa, pelear porque llegue…
Sin embargo, su partido, por boca de su Secretario General y hoy presidente de la Asamblea, se comprometió a ir a Portugal para conseguir que el país vecino no se descolgara del proyecto. De ese viaje, nunca más se supo y ningún periodista le ha preguntado por ello (y no le preguntará, y si lo hace, la respuesta será de libro: acompañar al gobierno de España -mientras ese gobierno sea del PSOE-, luego, ya veremos).
El primer viaje del nuevo presidente de la Junta de Extremadura ha sido… a la playa, a participar en actos de su partido y acompañar a una señora que anda mal de la vista. Es decir, su primer viaje “al exterior” como presidente de la Junta ha sido a temas de partido, a asuntos de su partido, no para tratar asuntos que interesen a “todos los extremeños”.
Cuando el Partido Popular se comprometió, sin que nadie se lo hubiera pedido, a ir a Portugal a tratar el asunto del AVE, el primer ministro luso era José Sócrates, socialista. Quedaba bien reivindicar ante adversarios ideológicos. Luego llegó la caída del gobierno de Sócrates, con la soga de la derecha apretando para conseguirla, y la esperanza de que el gobierno de derechas de Passos de Nivel fuera lo que se esperaba: el milagro de la salida portuguesa de la crisis. Los hechos han dado la razón a la derecha: Portugal ha salido de la crisis y ahora está en la bancarrota.
El primer viaje de Monago, Presidente de la Junta, debería haber sido a Lisboa, a hablar con sus correligionarios ideológicos… perdón, que ya las ideologías no existen. Sin referentes ideológicos, con quién hablar. ¿Con el técnico que está al frente del gobierno luso? Mejor no ir. Más adelante tendrá la ocasión de seguir culpando al gobierno socialista de Zapatero, que es lo suyo, o acompañar al Ministro de Fomento a Lisboa… y cuando vuelva, seguir culpando a los socialistas.
Sin embargo, hay un dicho que permanentemente planea sobre las decisiones políticas, sobre las opiniones políticas (sobre este blog también, por supuesto): cada uno arrastra sus contradicciones como puede. Y las elecciones generales están cada vez más cerca. El programa electoral del Partido Popular debe recoger una apuesta decidida para el AVE que convenga a los intereses de Extremadura. Pero esta infraestructura, sin la garantía portuguesa, está abocada al fracaso. Mientras, el gobierno catalán de CiU reclama que no se invierta en el AVE a Extremadura porque no vale la pena y el Partido Popular es el apoyo parlamentario de la derecha nacionalista catalana. ¿Cómo resolver esa contradicción? En el programa electoral resultará sencillo: dirá en cada sitio lo que le convenga. Luego, ya se verá.
Y, mientras tanto, esperaremos a que José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, deje de poner los intereses de su partido por delante de los de la comunidad autónoma que gobierna, y en vez de irse a la playa (con la excusa de la escuela de verano de no sé qué), se monte en el coche oficial y, cruzando por Caya, se dirija a Lisboa a hablar y reivindicar ante el primer ministro portugués. Por dos razones: porque es lo que interesa a Extremadura y porque él propio Monago adquirió ese compromiso sin que nadie se lo pidiera.
Vale.

El pasado 7 de julio, la alcaldesa de Cáceres afirmó, literalmente, que «Con 84 millones de deuda, ¿cómo vamos a financiar 8 para un pabellón en mitad del desierto». A la primera parte de la afirmación, nada que objetar. La deuda municipal y su cuantía es algo que está en el debate político y con el tiempo se verá si es cierta o no.

Me interesa la segunda parte de la afirmación, la del desierto. Porque es un desierto que cruzo, obstinado, diariamente dos veces para ir a mi trabajo. Gracias a la señora alcaldesa, ahora ya sé que mi trabajo, en la ciudad de Cáceres está en el desierto y más allá.

Sin embargo, días después, a la misma autoridad local no le causó reparo alguno cruzar ese desierto para asistir a una celebración festivo-religiosa, que era el primer aniversario de la restauración de San Benito. Una restaración hecha por la Universidad Popular (Ayuntamiento) bajo la dirección política de otro partido. Había, por tanto, que hacerse presente en la urbanización (de lujo) en la que está enclavada la ermita para acompañar a los vecinos con motivo tan fastuosos. Asistió una masa vecinal importante. Unos treinta vecinos, según el mismo medio de comunicación.

Anécdotas aparte, la actual regidora municipal, del Partido Popular, olvida, interesadamente, que en 2002, cuando su antecesor político aceptó la recalificación de esos terrenos desérticos a cambio de recibir 200 millones de pesetas para construir ¡un pabellón de ferias! ¿Por qué lo que en el año 2002 no era un desierto, sino el mejor sitio para el Pabellón de Ferias, ahora sí lo es?

Olvida, quizás interesadamente, la actual regidora municipal que su antecesor político, para acabar con el «problema del botellón» no tuvo mejor acuerdo que trasladarlo a ese desierto. Y, para más escarnio de los jóvenes botelloneros (individuos que se demostró entonces y se sigue demostrando ahora sin capacidad crítica) se les «construyó» una parada de autobuses que es más un pasillo de encajonamiento de reses en el matadero.

El desierto de los terrenos del Ferial es una forma sencilla de reconocer dos cosas: la incapacidad de sacar adelante un proyecto, el Pabellón de Ferias, que no es de titularidad exclusiva municipal, sino de todas las entidades que participan en IFECA (que no protestarán, obviamente, porque para eso ahora «gobiernan los suyos por mayoría absoluta») y que al anterior gobierno, socialista, le exigían, un día sí y otro también, que se hiciera el Pabellón.

La segunda cuestión que pone de manifiesto el hecho de que la alcaldesa describa la zona como «desierto» es un concepto de ciudad que no tiene en cuenta otra cosa que no sea los intereses urbanísticos. Es más, al día siguiente de que los propietarios de los terrenos consigan financiación para comenzar las obras, la propia dirigente política se hará palmas con las orejas y «recuperará» el proyecto… olvidándose de la deuda.

Calificar de desierto una parte de la ciudad, y al día siguiente «atravesarlo» para un acto festivo-religioso no deja de ser un insulto a la inteligencia ciudadana. A los que viven parte del año en la urbanización Ceres Golf habrá que decirle aquello de que van «al desierto y más allá». Eso sí, cuando vuelvan a pedir que se considere su urbanización como un barrio más de la ciudad, como suelo urbano, nos olvidaremos de que, en medio, está el Sahara.

Vale.

Nada más concluir las elecciones, los primeros, prácticamente, en pasar el cepillo para ver #quehaydelomio fueron los autobuseros. Mejor dicho, el Sindicato Libre de Transporte, minoritario en la empresa concesionaria del servicio.
Este Sindicato, que en la práctica funciona como una gestoría, había convocado unos paros, en plena campaña electoral, que la mayoría de los trabajadores no iban a secundar. Los paros se debían a los atrasos pendientes de cobro de cuando la empresa concesionaria era BUSURSA, de Gerardo Díaz Ferrán, el empresario modelo de Esperanza Aguirre y contribuyente neto a Fundescam.
Con los paros convocados, en plena campaña electoral, la candidata a alcaldesa por la derecha se comprometió a solucionar el problema de los atrasos y se desconvocaron. Por medio hubo algún guiño mutuo del que otro día hablaré.
Efectivamente, hace unos días, la alcaldesa, tras reunirse con el SLT, anunció que se había llegado a un acuerdo extrajudicial para que las demandas interpuestas por los trabajadores, auspiciadas por los sindicatos, se retiren, y la actual concesionaria, SUBUS (¿recuerda alguien con qué alegría acogió la entonces portavoz el acuerdo de transferencia de la concesión en Enero de 2011?), abonará los atrasos. En total, unos 250.000 €.
He esperado unos días para hacer este post pensando, ingenuo, que dada la transparencia de la que se vanagloria el nuevo gobierno municipal, el acuerdo extrajudicial se haga público para general conocimiento. Porque, en definitiva, un acuerdo extrajudicial es un contrato. O múltiples contratos si se realiza con todos y cada uno de los trabajadores.
Las demandas de los trabajadores contra BUSURSA incluían, como no puede ser de otra manera, al Ayuntamiento como responsable subsidiario, por cuanto se trata de un servicio municipal privatizado (o de “gestión indirecta”, como quieren hacer ver con lo del mercadillo del caudillo). Es decir, que si los trabajadores ganan el juicio, BUSURSA debe pagar, y si no paga BUSURSA deberá hacerlo el Ayuntamiento. Y, en cualquier caso, esa cantidad debe formar parte de la deuda que el Ayuntamiento arrastra con ese acreedor.
Pues bien, el acuerdo extrajudicial beneficia en primer término a la credibilidad de Don Gerardo, ya que una sentencia condenatoria saldría en los papeles y continuaría minando el crédito (?) que aún le pudiera quedar. El acuerdo extrajudicial beneficia a los trabajadores, porque cobrarán lo que se les adeuda. El acuerdo extrajudicial beneficia al SLT, porque le hace ganar crédito entre los trabajadores frente a los sindicatos “establecidos”, básicamente UGT y CSI-CSIF. El acuerdo beneficia a la actual corporación porque ha resuelto un problema.
Pero ese acuerdo, en tanto no lo conozcamos, perjudica a la credibilidad del actual equipo de gobierno por cuanto, como contrato, debe hacerlo público. Perjudica a la contabilidad municipal por cuanto traslada, cambia de sitio, una deuda, 250.000 euros, y se la endosa, en el sentido puramente contable, a la nueva concesionaria.
Ese contrato, o esos múltiples contratos si se ha firmado o está previsto firmarlo con todos y cada uno de los trabajadores (las demandas en el juzgado de lo social no están presentadas de modo “representativo” por los sindicatos, sino por todos y cada uno de los trabajadores). Habrá que saber si en la firma del contrato extrajudicial aparecen también los sindicatos como personas jurídicas parte en el proceso o como simples fedatarios.
En la práctica, lo que hace el Ayuntamiento frente a la nueva concesionaria no es sólo trasladarle una deuda, endosarle una deuda de la anterior concesionaria del servicio, si no utilizarla para resolver un problema. Y si la nueva empresa acepta de buen grado a abonar una cantidad considerable, que no le corresponde, está asumiendo unas obligaciones que tampoco le corresponderían. Otra cosa es que, en el orden social (los derechos salariales de los trabajadores) la nueva concesionaria aparezca como “una buena empresa”.
Pero el contrato, el acuerdo extrajudicial debe hacerse público e incorporarse, en su momento, al presupuesto municipal para que forme parte de la contabilidad pública. Y ahí veremos la transparencia.
En cuanto a las relaciones entre el SLT y el equipo de gobierno, hablaremos otro día de un documento .pdf realizado el 17 de mayo de 2011, en plena campaña electoral. O lo que es lo mismo, los trabajadores y sus salarios como moneda de cambio electoral y política. ¿Qué gana con todo esto el SLT? ¿Sólo “prestigio” entre los trabajadores? ¿Cuánto ha invertido en ese “prestigio”?
Vale.

Sin que sirva de precedente, quiero dejar con este post mi posición personal e intransferible sobre el asunto. Si alguien lo comenta, que sea con tranquilidad, pero no contestaré a ningún comentario.
Con este eslogan, un grupo de militantes socialistas comienza una campaña de autoproselitismo con la única finalidad de conseguir los órganos de gobierno del PSOE. Porque esa, y no otra, es la intención última. Porque del éxito de su eslogan nacerá, dicen, un nuevo PSOE que, en buena lógica, debe ser dirigido por ellos.
Como signo de los tiempos, no está mal que todo se reduzca a un eslogan. Porque en estos tiempos en los que manda twitter y sus 140 caracteres, con muchos menos se monta un tinglado. El tinglado de la vieja farsa.
La democracia es la participación del pueblo en el gobierno, o el predominio (de dominación) del pueblo en el gobierno. El PSOE es un partido político, y como tal, hay que recordar que los partidos políticos son instrumentos para cambiar la sociedad. Meros instrumentos. Llevado el eslogan a sus propios términos, alcanzando la democracia perfecta, los partidos no tienen razón de ser, porque no habría nada que transformar. O lo que es lo mismo: el eslogan se convierte en nada.
Es evidente que la democracia a que se refiere el eslogan es “democracia interna”. Pues claro que a mayor democracia mejor PSOE. Pero democracia, en un partido político que lo es, en mayor o menor grado, es respetar las normas aprobadas por los órganos federales y no tratar de forzarlas. Lo que sucedió en la última asamblea local fue un intento de imposición de unas “normas inexistentes”. Y sucedió lo que tenía que suceder. O lo que se trataba de que sucediera: la democracia interna, los reglamentos federales sobre desarrollo de asambleas locales, fueron hechos añicos. Zapatero, Secretario General del PSOE, desautorizado. Y de ahí para abajo, todos… incluidos los que propiciaron el espectáculo.
Dice el refrán que donde no hay harina, todo es mohína. El batacazo electoral se ha llevado la harina y la levadura que engranaba la democracia interna. ¿Si no hubiera sido así, si el partido hubiera ganado las elecciones, qué pasaría? Que no habría eslogan.
Mejórese la democracia interna del PSOE lo que haga falta, y hasta donde haga falta. Dimitan todos los secretarios generales en todos los niveles donde se han perdido las elecciones, disuélvanse todas las ejecutivas locales, las provinciales, las regionales y las nacionales y dése comienzo como reza la filosofía de los autores del eslogan. Hágase una estructura democrática, en cualquier laboratorio, en cualquier fundación, en cualquier escuela de verano, en cualquier federación sindical. Y sobre esa estructura, perfectamente democrática, con una democracia interna intachable, se dé por construido el nuevo PSOE. Lo de las ideas políticas y la ideología lo dejamos para más adelante, no vaya a ser mucho trabajo.
En estos tiempos de eslóganes y mensajes cifrados buscando la fotografía (no me gusta salir en la foto, pero si hay que salir, se sale y con el mejor perfil a lo Sara Montiel…), buscando salir en los medios de comunicación, buscando que los periódicos (estamos hablando de Extremadura, en este caso) nos saquen para, enseguida que suban “la noticia” a la edición digital, tuitearla para que la vean los amigos y para presumir. Y, al día siguiente, lanzarnos al kiosco para comprar un ejemplar que guardaremos celosamente para la posteridad. Otro para tenerlo en casa al descuido, por si va una visita. Otro para enseñarlo a la mamá o al papá político… Y los directores de los periódicos viendo cómo aumentan sus ventas en tres ejemplares.
¿Por qué montar esta historia para llamar corriendo a los periódicos y contarles asuntos de democracia interna que a los periodistas ni les interesa y en mucho caso ni entienden? ¿Qué se creen, que eso les va a garantizar, en el futuro, que esos periódicos les hagan campañas gratuitas de imagen? ¿Qué piensan, que los votantes socialistas, en su mayoría, se van a lanzar ávidos a comprar los periódicos para leer “la noticia”? Quienes de verdad estarán interesados son los adversarios políticos, que no podrán coger fácilmente las páginas de “la noticia” sin prenderle fuego de tanto frotarse las manos. Cuando la noticia deje de serlo, cuando hayan cambiado “las caras” de las correspondientes ejecutivas, cuando, en el hipotético caso, los “abajo firmantes de la noticia” hayan conseguido su propósito de democracia interna perfecta y hayan construido, de nuevo, el PSOE, los medios dejarán de interesarse y volverán a lo de ahora: a apoyar a quien paga. A quien paga grandes campañas de publicidad, a quien paga los anuncios, a quien compra los periódicos… Y a volver a cargar, cuanto haga falta, o no, cuando haga falta, o no, como haga falta contra los socialistas… si entonces queda alguno. Porque aquí viene la segunda parte.
Los partidos políticos son instrumentos para transformar la sociedad, para aumentar la democracia de todos los ciudadanos, y eso se hace desde la ideología. El eslogan, ahora, en estos tiempos donde se ha demostrado que el sistema capitalista solamente le sirve a los que lo mantienen (las grandes fortunas, los terroristas de los mercados, la prensa que les hace el trabajo sucio a todos ellos… porque forman parte del entramado capitalista), el eslogan debería ser: “A + socialismo, más democracia”.
Cuando el socialismo se reconvirtió en socialdemocracia perdió poder, porque perdió señas de identidad. Cuando la socialdemocracia se echó en brazos de la tercera vía, siguió perdiendo señas de identidad, siguió perdiendo ideología. Y ahora que ni la socialdemocracia ni terceras vías están en condiciones de plantar cara a los mercados (quienes dan las órdenes de compra y venta de acciones y de deuda tienen nombres y apellidos, son terroristas financieros), la única preocupación es cambiar los reglamentos de las asambleas locales del partido. ¿Esa es la respuesta que esperan los ciudadanos, una pelea interna? Eso es lo que le interesa a la derecha.
O como decía aproximadamente Iñaki Gabilondo, la izquierda está llena de bobos.
Vale.

La llegada del Partido Popular al Ayuntamiento de Cáceres comienza a notarse… para bien del Partido Popular. Las medidas de gobierno que se están adoptando demuestran la idoneidad de un gobierno de gente de bien para una ciudad que andaba descarriada en lo moral y en lo cultural.
El mejor ejemplo de la buena gobernanza que comienza a notarse está en las medidas de reorientación del edificio llamado Embarcadero, y que, tras la puesta en marcha de las acciones que se han diseñado, pasará a llamarse Embarcadero de Almas.
De todos es sabido la dificultad que tienen las bandas de nuestras cofradías para sus ensayos de cara a la celebración comme il faut de la Semana Santa cacereña, cuya declaración de Interés Turístico Internacional se ha conseguido gracias a las gestiones del Partido Popular desde su llegada al Ayuntamiento. Pues bien, a partir del 18 de julio, fecha imperecedera en nuestro calendario colectivo, las bandas de las cofradías penitenciales realizarán sus ensayos en el Embarcadero, e, incluso, se llevarán algunas andas para que, además de ensayar las armoniosas músicas que acompañan los pasos sagrados, puedan ensayar la armonía del paso con la música, las distancias a marcar entre paso y banda de música.
Además, el Embarcadero de las Almas será, cuando las bandas de las cofradías no lo utilicen, se potenciará la formación de bandas de majorettes, recatadas en sus uniformes, pero de coreografías estudiadas, que ensayarán para desfilar en las fiestas paganas, pero sobrias, que se desarrollan en nuestra ciudad.
Con estas actividades, además de las exposiciones dedicadas a cada una de las cofradías (con una exposición por mes, se tendrá todo el año cubierto el cupo de exposiciones del Embarcadero de las Almas), se habrá conseguido una actividad permanente y sostenible para un edificio que se había convertido, por unos ocupas enchufados, en un antro de degradación cultural, en el que lo mismo se hablaba de igualdad ciudadana o se exponían fotografías de mindundis vecinos de Las Minas, gentes que no saben apreciar el verdadero arte, la verdadera cultura.
Vale.

En entradas anteriores me he referido a la legítima aspiración de que colectivos sociales, ya sea aquellos que se definen sin ánimo de lucro, como los que defienden derechos gremiales, de pasar la cuenta por los apoyos políticos prestados. Por ejemplo, taxistas y autobuseros.
Los taxistas cacereños consiguieron de la candidata del Partido Popular el compromiso de abrir la plaza mayor recién remodelada para que los taxistas pudieran cruzarla. El argumento era, prácticamente, que si no se accedía a ello, los profesionales del taxi perderían mucho dinero. Argumento compartido y defendido por la candidata, ya, desde el 11 de junio, alcaldesa de Cáceres.
Hoy, en un periódico local, aparece la información de que ese compromiso se retrasa hasta septiembre. ¿Ha valorado la alcaldesa de la ciudad el gravísimo perjuicio económico que originará ese retraso a los profesionales del taxi y a sus familias, que verán mermados, considerablemente, sus ingresos?
En septiembre, ya se verá, pero mientras tanto, son muchos ciudadanos de los que viven en el casco monumental que desean verlo libre de coches, y son cada vez más los cacereños que se están acostumbrando a disfrutar de una Plaza Mayor ganada para los peatones, para todos, que no están de acuerdo con el paso de ningún tipo de vehículos, salvo los de limpieza y los de emergencias.
Creo que los taxistas, tan contentos con el merecido premio del compromiso de dejarlos pasar por la Plaza Mayo, deberían ir pensando que “de lo suyo, nada de nada”. Porque en septiembre, con buen criterio, aparecerán informes técnicos desaconsejando la medida, y desde la alcaldía se comenzará con aquello de “modular” la medida, determinar las “condiciones técnicas” que puedan hacer posible el paso, excepcional, de taxis por la Plaza Mayor.
Tengo la impresión que a los taxistas, el #quehaydelomio se lo van a comer con patatas… con pocas patatas, porque el daño económico en el retraso de la medida los va a dejar en la pobreza, y si finalmente no se lleva a cabo, en la ruina. Esto, siguiendo con el argumento de que la medida comprometida por la actual alcaldesa, de no llevarse a cabo, produciría un grave quebranto económico al gremio.
Por otra parte, no he visto en ningún medio reflejada la entrevista, si mis informaciones no están erradas (o herradas, vete a saber), que el pasado jueves la alcaldesa mantuvo con representantes de un sindicato de transportes que defiende, dicen ellos, al gremio de autobuseros. Los medios no se han enterado, parece, de esta entrevista. Pero ya advirtieron los autobuseros, cuando se celebraron las elecciones, que esperaban que la nueva alcaldesa cumpliera su compromiso de que se les pagarían las cantidades adeudas. El compromiso, sí, vino reflejado en plena campaña electoral, cuando el partido de la actual alcaldesa y el sindicato anunciaron a bombo y platillo que los autobuseros suspendían los paros anunciados.
Dada cierta experiencia leyendo noticias, la alcaldesa les habrá pedido paciencia y que enseguida podrán cobrar (cuando el ayuntamiento cobre el canon del agua, ese que tanto se dedicó ella torpedear en la anterior legislatura) y los sindicalistas, minoritarios en la empresa, no dicen nada para que los trabajadores no constaten que “no sirven p’a ná”.
Al día de hoy, el #quehaydelomio de los taxistas está aplazado, mejor dicho, suspendido, hasta la convocatoria de septiembre. Veremos si no hay repesca en febrero de 2012. Y el #quehaydelomio de los autobuseros no tendrá, no tiene respuesta en el ayuntamiento, porque el asunto de las deudas salariales que el financiador de Fundescam, el gran Don Gerardo, dejó colgadas de la brocha.
Lo siento por los taxistas y por los autobuseros, pero es lo que hay.
Vale.

El aterrizaje del Partido Popular en el Ayuntamiento de Cáceres nos está dejando algunas perlas que, de no variar en su rumbo, nos darán alegrías en el futuro para comentarios y chascarrillos variados. Veamos algunos casos.
Por ejemplo: el PP va a cerrar, si se atreve, el Embarcadero para “replantear su gestión”. Porque, como han dicho en los medios escritos, el edificio ha de ser rentable. El Embarcadero, concebido como dotación regeneradora de un espacio urbano, y pagado para ello con fondos europeos, estaba terminado en 2007, pero el entonces gobierno del PP no se atrevió a ponerlo en funcionamiento porque no tenían ni idea de qué hacer con él. En 2011 el PSOE lo puso en marcha como centro de innovación social, cultural y tecnológica. En la corta vida activa del Embarcadero, son múltiples las actividades y proyectos desarrollados, con un importante número de empresas y asociaciones que han encontrado en ese lugar el espacio para desarrollar sus proyectos. Hoy, esas empresas y asociaciones, muchos de ellos artistas de variada tipología, han sido tildados de ocupas. Y el edificio ha sido incluido en los que han de ser rentables. Económicamente, por supuesto.
¿Qué significa ser rentable? Para la mentalidad mercantil de los neoliberales que ahora gobiernan el ayuntamiento de Cáceres, si el funcionamiento del Embarcadero cuesta 100, hay que recaudar, como mínimo 110, para que la rentabilidad sea fácilmente reconocible. No tienen en cuenta ni la ubicación (Aldea Moret), ni la finalidad del proyecto financiado por la Unión Europea. ¿Para qué?
Un proyecto como el Embarcadero puede ser perfectamente rentable si cuesta 100 su funcionamiento aunque recaude 30 o 40, siempre que el 60 que no se recaude obtenga una alta relevancia social, cultural y tecnológica. Pero explicarle esto a quienes consideran ocupas a quienes han desarrollado todo y más de lo que recoge la web http://www.embarcaderocaceres.es y sus blogs y enlaces asociados va a ser muy muy difícil. Tanto, que no será rentable el esfuerzo.
Otro ejemplo. El mercadillo (a partir de ahora, por razones nostálgicas, desde el ayuntamiento se volverá a llamar mercado franco). Previsto su traslado por el anterior gobierno socialista, atendiendo a reclamaciones de los vecinos de la ubicación actual y a informes de seguridad de bomberos y policía, resulta ahora que, según un medio escrito local, no puede hacerse el traslado por cuestiones económicas.
O lo que es lo mismo: el Embarcadero se cerrará porque no es rentable, y el mercadillo (perdón, mercado franco) no se trasladará porque su traslado no es rentable. No es suficiente la recaudación de las tasas municipales que se cobra a los vendedores, no es suficiente el notable incremento de las líneas de autobuses (ahora se benefician los miércoles la 2, la 7 y la 8, directamente, y con la ubicación en la Mejostilla, se beneficiarían la 2, la 8 y la 9, además de la 1).
En los conceptos de rentabilidad, de sostenibilidad que están poniendo en circulación los derechistas que ahora gobiernan el ayuntamiento de Cáceres, no tienen valor el valor cultural que está generando el Embarcadero, ni las ventajas en seguridad que tendría el traslado del mercadillo del caudillo.
A este paso, se hará verdad lo que ya vaticinó la actual alcaldesa, de dar preeminencia a la cultura local (así, como si la cultura, en estos tiempos, pudiera ser solamente local, salvo los cuadros inspirados en la virgen de la montaña y los sermones de los curas encuadernados con hilo de oro), y, en la misma línea, veremos, respecto al mercadillo, en dar preeminencia al comercio local.
El Embarcadero está lleno de ocupas y enchufados según la alcaldesa. El mercaudillo no puede asumir por sí mismo su traslado. ¿Cerrará el Embarcadero para convertirlo en unos futbolines y billares como los que tenía la OJE en la calle Miguel de Cervantes? ¿Correrá la misma suerte el mercaudillo, su cierre actual por razones de seguridad sin posibilidad de traslado por cuestiones económicas?
Será, seguramente, más fácil resolver el asunto de los puestos junto a las Malvinas, que desalojar ocupas. Sobre todo, porque le tienen más miedo a la cultura que a las bragas de cuello vuelto.
Vale.

En una entrevista que publica hoy El País, José Antonio Monago, presidente del PP de Extremadura afirma: “Yo he hecho un giro al centro.” Así, sin más. Sin anestesia. («No soy de izquierdas, pero he hecho un giro al centro» http://t.co/5lgMKe9 vía @el_pais).
Recuerdo, todavía en el siglo pasado, aquellas diatribas aznarianas que afirmaban, con rotundidad, que el Partido Popular estaba buscando el centro. Pero nunca lo encontraron… hasta ahora, que Monago, él solito, por arte de birlibirloque circunstancial lo ha conseguido. No se sabe cómo, pro ha dado un giro al centro.
Claro, que no explica a qué centro: si al centro izquierda, al centro centro, al centro derecha. O al extremo centro. Un partido como el popular en el que un dirigente autonómico se despierta centrista como un día España se despertó republicana, y un alcalde racista comparten ideología, no puede ser de centro. Puede de ser de todo, menos de centro.
Un pequeño detalle, no obstante, hace recelar de la caída del caballo centrista del apóstol Monago: están pendientes los pactos de gobierno. Cuando escribo esta entrada, todavía se desconoce qué decidirán los 52 de IU. No se sabe si dejarán que el centrista de nuevo cuño Monago sea presidente de la Junta de Extremadura. Bien pudiera ser, porque como los milagros no existen, pero los pactos y las vendettas sí, a lo mejor IU de Extremadura, o su primus inter pares Escobar haya, al igual que Monago, dado un giro al centro.
No sería de extrañar que nos encontráramos con un gobierno de centro formado por un partido de derechas, muy de derechas, derecha rancia, con el apoyo de una coalición de izquierdas, muy de izquierdas, la única y verdadera izquierda. Pero ambos se hayan hecho de centro al cruzar el puente romano de Mérida, o quizás bajo la sombra de las columnas del templo de Diana de Mérida, o paseando entre los mosaicos del MNAR de Mérida, o mirando, sencillamente, la sede de la presidencia del gobierno autonómico en Mérida, y la presidencia de la asamblea autonómica en Mérida.
Estos centristas de nuevo cuño, estos centristas de giro imposible, que si acuerdan lo que les interesa (a unos el poder… mandar, a otros, la vendetta), se proclamarán un día sí y otro también “centristas de toda la vida”, y que si no acuerdan repartos de mandos y venganzas, volverán a ser lo que son, derechistas antiguos y reaccionarios los unos y profetas del desánimo los otros.
“Yo he hecho un giro al centro”… con tal de mandar, lo que sea. Hasta podría recitar sin chuletas los doce mandamientos del centrista de toda la vida, si existieran. Si existieran esos mandamientos y si existieran, que no existen, centristas de toda la vida.
Vale.

Desde que se celebraron las elecciones municipales, el 22 de mayo, han sido muchas las ocasiones en que diversos colectivos han hecho valer en los medios de comunicación su apoyo a la derecha, reclamando el consabido #quehaydelomio. Han pasado, y seguirán pasando, por la ventanilla que entreabre Elena Nevado para reclamar lo que, a cambio de sus apoyos, consideran que les corresponde recibir.
Pero, claro, una cosa es predicar y otra dar trigo. Lo que en campaña electoral era cuestión de poner el culo en la silla municipal y empezar a resolver los asuntos reclamados a cambio de apoyo político, ahora ya empieza a no ser tan fácil.
Lo que en la oposición eran continuas diatribas exigiendo cumplimientos, exigiendo realizaciones inmediatas (incluso proponiendo que una exposición pública del Plan General Municipal, presentación de alegaciones y su resolución se podría hacer en dos meses…), ahora que está al otro lado, en la silla del gobierno, ahora ya empieza a no ser tan fácil.
La excusa es, cuando menos, llamativa. Porque Elena Nevado no es nueva en el Ayuntamiento. Ha estado cuatro años de concejala, dos de ellos de portavoz de la oposición, y, además, ejerce la abogacía, lo que le da un plus de conocimiento de las administraciones públicas. O debería darle ese plus.
La excusa es… la burocracia. El exceso de burocracia.
En realidad, la burocracia no va a ser la excusa. Va a ser la esclusa por la que entren las peticiones de #quehaydelomio y la esclusa por la que salgan las largas. Y, en medio, como líquido viscoso en el que floten reclamaciones y requerimientos, estarán flotando los funcionarios, con el líquido pegajoso de los procedimientos, de las normas, de los plazos…
¿Aplicará algún líquido disolvente de viscosidades? ¿Eliminará funcionarios que hacen de tapón? ¿Será la burocracia la esclusa por la que se vayan al garete las promesas, los compromisos? ¿O será la burocracia la esclusa por la que, desde el primer día del primer mes del primer año de ejercicio del gobierno se estará poniendo el parche de la herida de la incompetencia?
Porque el tono empleado en la acusación, genérica, a la burocracia como gran problema para el cumplimiento de los compromisos políticos, puede derivar en muchas variables: un adelgazamiento de la administración (que no de la burocracia, que está en las normas) o una eliminación de garantías en los procedimientos.
El tono empleado para poner la burocracia en la esclusa por la que transitar la legislatura parece atribuirle un grado de intervencionismo, de causa última y universal de todos los males. O lo que es lo mismo: contra la burocracia, liberalismo. Contra garantías administrativas, desregulación. Porque la desregulación es, en sí misma, el elemento balsámico que disuelve las viscosidades burocráticas.
La burocracia, como argumento político, se convierte en la esclusa por la que todos los incumplimientos transitarán en el estrecho pensamiento neocon.
Vale.

Ayer, sábado, un medio local publicaba una información sobre las exigencias de cumplimento que el barrio de Aldea Moret estaba llevando a cabo a la alcaldesa electa de Cáceres. Exigencias que tienen que ver con una situación que se viene arrastrando desde hace muchos años y que tiene su punto definitorio en una sensación atávica de no pertenencia.
Es cierto que muchos vecinos de la barriada, cuando han de desplazarse a realizar cualquier tipo de gestión o compra al centro de la ciudad, dicen que “van a Cáceres”, como si Aldea Moret no lo fuera. Aunque de hecho no lo fue. Durante mucho tiempo, lo que ahora es barriada, era una población, una entidad local distinta, que contaba con su propio Ayuntamiento, estación de ferrocarril…Por eso, la sensación atávica de no pertenencia se suma a la percepción de abandono que muchas veces sienten. Y a la sensación de haberse convertido, por mor de decisiones políticas, en una especie de gueto al que han ido a parar la inmensa mayor parte de miembros de la etnia gitana que vive en la ciudad. Claro, que también los propios miembros de la comunidad gitana se sienten apartados, excluidos. De ahí el éxito, por ejemplo, que tiene entre ellos la presencia de la iglesia evangélica.
Los vecinos de Aldea Moret reclaman acciones concretas, pero también reclaman atención y cuidado. Se resolvió el problema del bloque C con su total desalojo, pero quedan otros bloques donde los mismos problemas de convivencia se han ido acumulando. Y al bloque C hay que darle una solución. Los vecinos de Aldea Moret reclaman, sobre todo, atención para superar los problemas de convivencia, de paz social, algo muy difícil de conseguir y que desde la filosofía política y económica que viene propugnando la derecha tanto a nivel nacional como local, no tiene visos de que pueda lograrse. El hecho de que por primera vez la derecha haya ganado las elecciones en esa barriada añade un plus de expectativas que, de no cumplirse, pueden derivar en situaciones de conflicto social de muy difícil reparación.
Hoy, domingo, el mismo medio local se refiere a lo que piden los comerciantes a la nueva corporación, aún sin tomar posesión. Piden parkings y vigilancia. O lo que es lo mismo: espacios para que sus clientes puedan dejar tranquilamente sus vehículos cuando compran en las tiendas y vigilancia para que esos clientes estén seguros.
En realidad, exigen lo mismo que los vecinos de Aldea Moret. En la barriada, los vecinos ¿normales? se quejan de los gitanos que les incomodan, según ellos, en su convivencia social. En el centro, los comerciantes (vecinos ¿normales?) se quejan de “otros” incomodan a sus clientes y eso repercute en menores ventas.
Son cuestiones, las dos, las planteadas por los vecinos de Aldea Moret y por los comerciantes del centro, que se corresponden con promesas políticas del tipo de las “soluciones inmediatas”. Tú vótame que lo tuyo te lo arreglo enseguida. Y, desgraciadamente para quienes han confiado su voto a la derecha, no es así. Atenderán, como es obvio, a las directrices que desde la dirección nacional les marquen.
Y así, mientras que las soluciones que pudieran plantearse para las exigencias de Aldea Moret (y que se venían llevando a cabo en la anterior legislatura que acaba con bastante éxito) tienen mucho que ver con el denominado Estado del Bienestar, las pocas cosas que el medio mudo jefe del Partido Popular suelta, hacen temerse lo peor, aquello de “podremos tener el estado del bienestar que nos podamos permitir”, las soluciones que demandan los comerciantes tienen mucho en común con lo que de verdad importa a la derecha: los negocios. Y si son los negocios tradicionales, para ellos soluciones las que pidan: parkings? vigilancia? Pues más parkings y más vigilancia, que es cuestión de dinero agradecido.
Como sigamos así, cada día con un colectivo, con un grupo de ciudadanos reclamando #quehaydelomio, cuando todavía faltan 6 días para la toma de posesión de la nueva corporación, no va a hacer falta nada para más que empezar el lunes a cumplir. O lo que es lo mismo: el lunes, 13 de junio, pasarán los taxis por la plaza, el martes, 14 de junio, las máquinas comenzarán la excavación de un parking en Cánovas, el miércoles, 15 de junio, se firmará la paz social definitiva en Aldea Moret, el jueves, 16 de junio, los autobuseros cobrarán lo que les dejó a deber don Gerardo, el viernes, 17 de junio, se reanudarán las ventas masivas de pisos son vender y el sábado, 16 de junio, en agradecimiento a que hemos solucionado todos los problemas, incluso los creados por la propia derecha (todos, of course), sacaremos a algún santo o santa en procesión. Por ejemplo, a santa Rita, abogada de los imposibles.
Vale.