¿Hubo un merendero en la Bula?

cercadelasretamas —  septiembre 4, 2022 — Deja un comentario

Durante el mes de julio de 1927, se publicó, diariamente, un anuncio por el que se traspasaba el merendero en la Bula, en Cáceres. Llegado el último día del mes, el anuncio despareció y no lo volví a encontrar.

Diario NUEVO DIA. Julio, 1927

¿Hubo un merendero en la Bula? En primer lugar, hay que señalar que el topónimo es Bula, con B, y no Gula, con G, como he visto en algunas publicaciones, incluso oficiales. La calleja de la Bula comunicaba la Ronda de San Francisco con la Ribera del Marco. Para llegar a la Bula, se entraba desde la Ronda, dejando a la derecha la pared de la Huerta del Conde, que tenía, en un chaflán en su arranque, cerrado con una verja de hierro. A la izquierda se encontraba la cerca de los Cedrún, cuya casa, de una sola planta pero de amplias dimensiones, tenía lindero con lo que sería el acerado de la ronda.

Según se avanzaba por la Calleja de la Bula, a derechas había la pared, vacía de la Huerta del Conde, mientras que por la izquierda varias higueras y algún membrillo colgaban ramas hacia la calleja, por lo que en tiempo de recogida, eran muchos (éramos) los que haciendo algún esfuerzo, o con cañas, acercaban sus manos a recoger los higos o los membrillos.

Calleja de la Bula

La calleja desembocaba en el sitio de la Bula, si bien a mano izquierda salía un pequeño camino que llevaba a la Huerta de la Mona (o de los Vioques), también jalonado de frutales.

La Bula era el lugar en el que el cauce de la Ribera terminaba de cruzar la Huerta del Conde por un arco en el muro de cierra, con un peine de hierro que trataba de impedir que por allí se accediera a la mejor zona de frutales de la Huerta, con membrillos, peras (peros, muy dulces), ciruelas y alguna higuera, que eran diana de los muchachos de los barrios próximos.

En esa zona, al final de la Huerta, hubo un molino de harina, cuyos últimos recuerdos están en unos huecos practicados en el muro de cierre de la finca. Hoy, esos huecos están cubiertos por frondosas zarzas, y solamente cuando la naturaleza las clarean se pueden ver.

Al otro lado del cauce, y adosada al muro de la Huerta hubo una casa, habitada al menos hasta los años cuarenta, pero su desmantelamiento fue rápido, sirviendo ya en avanzados los ’70 la única viga de madera, gruesa y muy pesada, para eje de la hoguera de San Jorge del vecino barrio del Espíritu Santo. Hoy día, si se limpiara la zona de zarzas y maleza, pudiera verse al menos la planta de dicha casa, o parte de ella.

Al otro lado de la casa, y separada de esta, por un camino que prolongaba la Calleja de la Bula al camino de Los Altos de Fuente Fría, es donde podría haber estado el merendero.

En el INVENTARIO DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO Y ETNOGRÁFICO DEL CORREDOR URBANO DE LA RIBERA DEL MARCO, en su ficha 31, se define la parcela en la que a mi entender se situó el merendero del siguiente modo:

Atravesando la parcela de este a oeste, localizamos una acequia con sus correspondientes partidores, siendo de los mejor conservados en la Ribera del Marco. Recoge el agua de un arroyo procedente de la Sierra de la Mosca, que atraviesa el Camino Alto de Fuente Fría y penetra en la parcela por debajo del muro, conectando con la citada acequia. La estructura que conduce el agua es de fábrica de ladrillo, revocada con mortero hidráulico y zócalo de mampostería. El partidor lo constituyen dos piezas de granito labrado embutidas en la estructura de la acequia, con sendas ranuras por donde se encajaría la portezuela. Más abajo, salva la acequia una pasarela realizada con fuertes vigas de madera. Antes de desembocar en la rivera, a la derecha de la acequia, podemos observar restos de unas estructuras, que quizá pudieran corresponder a un molino o noria derruidos.

Junto a la finca que contiene las infraestructuras hidráulica, se encuentra propiamente la que creo que fue merendero.

Es una finca con muro perimetral con acceso por dos puertas desde el Callejón de la Gula, una hacia el sur (cegada) y otra al oeste. Ambas puertas presentan jambas y dintel de ladrillo revocado, la segunda con remate en tejadillo y una cancela de forja. Combinación de muros de tapial, mampostería y materiales contemporáneos (ladrillos y bloques de hormigón). En el interior podemos encontrar una charca de grandes dimensiones, una acequia, partidores y una pasarela de madera, así como restos de estructuras, que podríamos interpretar como de un posible molino.

El arroyo que se cita en la ficha del inventario es el denominado de La Pávila, que actualmente cruza la Ronda Sureste, y que era el que servía de motor a la Noria de sangre aflorada durante los trabajos de dicha Ronda Sureste, aunque bien pudiera recibir aguas de alguna otra contribución.

El molino señalado también la ficha arqueológica puede apreciarse con facilidad aguas abajo de la parcela donde pudo estar el merendero, a una distancia de poco más de 15 ó 20 metros.

Vale.

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