En mi hambre mando yo

cercadelasretamas —  junio 6, 2022 — Deja un comentario

La frase que da título a este post, apareció por primera publicada en “España”, de Salvador de Madariaga, en el contexto de una anécdota (real o inventada) en la que un cacique daba un dinero a un campesino a cambio de que este le votara.

“En mi hambre mando yo”

Esta fue la respuesta que el campesino pobre espetó al cacique rico.

Ahora, en la ciudad de Cáceres puede ocurrir algo parecido, pero que en vez de un pobre sea toda una ciudad la que conteste a los dirigentes políticos, con la ministra de industria a la cabeza y el presidente autonómico de acompañamiento.

La ciudad ha expresado en múltiples ocasiones su negativa a que en el entorno de la misma, a una distancia no mayor de 2.000 metros, se estableciera una mina a cielo abierto para la extracción de litio. Sin duda, la negativa de la ciudad a esa aberración contraria a lo que debe ser una ciudad saludable, hizo que la misma empresa venga ahora hablando de puede una mina subterránea, que plantea (o puede plantear) menor agresividad ambiental (menor cantidad aparente de expulsión de gases y polvos nocivos a la atmósfera), pero que sigue siendo una opción que perjudicará la calidad ambiental del aire, con los efectos negativos para la población de casi 100.000 personas de Cáceres.

Además, la opción de mina subterránea aumenta exponencialmente los daños que, sin duda, produciría la actividad minera sobre El Calerizo, el mar subterráneo cuyas aguas superficiales da lugar a la Ribera del Marco, único hilo de agua es el origen de Cáceres, ciudad Patrimonio de la Humanidad, y no solo la reconocida ciudad monumental que da credibilidad al reconocimiento de la UNESCO si no a todo un conjunto de pruebas de población desde hace cientos de miles de años con el subsuelo originado por el Calerizo (Cuevas de Maltravieso, de Santa Ana, del Conejar). Siquiera por esos reconocimientos y por el valor del subsuelo que sería puesto en riesgo por la actividad minera, es desaconsejable la mina, que, sin duda llevará a los cacereños a decir aquello de en mi hambre mando yo.

En una entrevista que recoge hoy El Periódico Extremadura, la Ministra de Industria Reyes Maroto cree que con el anuncio de una gigafactoría en Navalmoral de la Mata se acabarán las reticencias sobre la mina de litio que amenaza el futuro de Cáceres y, lo que es más grave, la salud de la población. Habla la ministra de la cadena de valor del litio, cuando en Extremadura ya tuvimos cadenas de valor, como la de la Mesta, un sistema de cañadas reales, cordeles, caminos y veredas cuyo valor solamente iba a parar a las manos de señores y caciques y cuya supervivencia hasta entrado el siglo XIX supuso el abandono y la explotación de estas tierras, cuya única salida fue siempre la emigración, hasta el mayor ejercicio de genocidio económico que arrancó con el Plan de Estabilización del franquismo, que se llevó de Extremadura no solamente la mano de obra productora, sino la fuerza reproductora, cuyos efectos seguimos pagando con creces.

Vale.

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