Un poco sobre Vacunación.

cercadelasretamas —  diciembre 19, 2021 — Deja un comentario

En 1907, El Bloque, Periódico demócrata, que había comenzado a publicarse una semana antes en la ciudad de Cáceres, incluía un artículo sobre la vacunación contra la epidemia de viruela. En dicho artículo, su autor, M. Giménez Aguirre, que debía ser uno de los médicos titulares del Ayuntamiento de la ciudad, en el que llamaba la atención sobre un elevado número de vecinos que se rebelaban en contra de la vacunación. En aquellas fechas, y sobre una epidemia tan importante, como ahora, se posicionaban en contra de la misma. Aducían, entre otras cosas, que la vacuna cambiaba los humores de los vacunados y que de hecho, eran las vacunas las que inoculaban la enfermedad. Bien es cierto que por aquellos años, aunque ya se conocieran los períodos de incubación, no había antídoto contra el virus que estuviera incubándose.

Ayer, 1907, como hoy, por razones que rayan en la estulticia, los antivacunas parecían tener importante relevancia sobra la población en general. Y ayer, 1907, como hoy, la vacunación contra la viruela no era obligatoria, como hoy tampoco lo es contra la COVID.

Asunto es éste trilladísimo y sobre el cual sé que no he de decir nada nuevo, nada que desconozcan mis ilustrados compañeros, colocados por su saber y su experiencia á muchos codos sobre mí, pero no es para ellos para quienes mal-hilvano estas líneas, sino para aquellos á quienes he oído preguntar muchas veces y de los que he sido preguntado algunas, con motivo de recietes disposiciones, sobre cuáles son los inconvenientes de la vacunación.

Es opinión muy extendida entre el vulgo (y en estas materias son vulgo casi todos los no profesionales) que es peligroso vacunarse en tiempo de epidemia variolosa porque dicen que la vacuna atrae á la viruela y es un deber de conciencia el sacarlos de tan enorme error. Demostrado está hasta la saciedad el poder preservativo que contra la segunda tiene la primera y lo que empezó siendo un procedimiento sistemático merced al sagaz espíritu de observación de algunos que vieron los efectos aunque sin acertar á adivinar la causa; está convertido hoy en sólida doctrina, gracias á los progresos gigantescos de la ciencia. Es pues una verdad inconcusa que la vacuna preserva de la viruela; claro es que existen excepciones aunque tan rarísimas que no merecen siquiera la pena de tenerlas en cuenta y no son á estos casos aislados á estos casos aislados á los que se refieren los particulares cuando muestran repugnancia por vacunarse en tiempo de epidemia, sino á aquellos otros mucho más frecuentes, en que á los pocos días de la aplicación vacunal aparezca la viruela con todo su cortejo sintomático. Esta es la clave del problema, este es el punto de apoyo sobre el que basan su teoría esos que con un desconocimiento completo del asunto calumnian á la vacuna diciendo no sólo ya que es impotente, sino que es perjudicial.

Y bastan unos cuantos de estos impugnadores de la vacuna para llevar al ánimo de infinidad de familias, la duda, el temor, duda y temor ridículos que si supieran los propios interesados el peligro que ellos mismos corren con sus vacilaciones, seguramente las depondrían todas y se apresurarían á poner en práctica el eficaz remedio.

La vacuna no revuelven los humores, no atrae á la viruela y si se dan muchos, muchísimos casos de infección á los pocos días de vacunarse, no hay que culpar á ésta de un mal que no ha causado, pues lo que sucede es lo siguiente.

Sabido por todos es que la viruela tiene un primer período de incubación y durante el cual nada nos indica la existencia de infección; pues bien, si un sugeto en el período de incubación de la viruela se hace aplicar la vacuna, de nada servirá ya esta pues que la infección ya existía y este sugeto que antes de vacunarse estaba (á su entender) bueno y sano se hará varioloso y no habrá nadie que logre convencerle de que no fue la vacuna la productora de la viruela.

Pero no es esto solo lo que puede suceder; puede ocurrir también que posterior á la aplicación vacunal y antes de que ésta ejercite su poder preservativo, el individuo se infecte de viruela, pues está probado que ambas no se excluyen en su período de incubación y este sugeto se verá también atacado de viruela y también se arrepentirá de haberse vacunado.

Pero esto, como se ve, no es más que consecuencia de esas vacilaciones que también tienen las familias antes de proceder á la vacunación y si todos sin distinción de clases ni edades, se vacunaran en cuanto se da el primer caso de viruela en una población, se ahorrarían algunas defunciones y muchas caras deformadas por las cicatrices de tan asquerosa enfermedad.

Por eso se preocupan tanto las autoridades de este asunto, por eso todos debíamos alzar nuestra voz para hacer comprender á los que no saben ó no quieren saber que la vacuna es lo único y lo mejor para preservarse de la viruela, pues es una vergüenza que habiendo estado durante algunos meses los médicos y practicantes titulares en este Ayuntamiento á disposición de todo el que quisiera ir á vacunarse, por incuria, por miedo, por pereza, por multitud de causas que únicamente la estulticia puede disculpar sólo lo han hecho un reducidísimo número de personas, algunas de la cuales han ido allí casi obligadas.

M. Gimeno Aguirre.

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