Archivos para April 30, 2010

En La Sexta se emite un programa, Quién vive ahí, dedicado a mostrar viviendas singulares, ya lo sean por su construcción, por su ubicación, tamaño, singularidad. En general, se trata de viviendas consideradas únicas.
La misma pregunta (¿quién vive ahí?) cabría hacerse del conjunto de la ciudad antigua de Cáceres. En ella viven muchas familias, en viviendas más o menos grandes, pero en su núcleo existen edificios singulares, algunos habitados, otros habilitados para oficinas. Edificios de titularidad privada (Palacios de Los Golfines de Arriba y Abajo, Casa del Conde de Canilleros, Casa de Los Saavedra…) que permiten a sus dueños disponer de unas viviendas singulares y, al mismo tiempo, les obliga a un mantenimiento constante.
Existen también en la ciudad antigua de Cáceres muchos inmuebles, singulares, alguno con la categoría individualizada de Monumento Histórico, que son de titularidad pública. La Diputación Provincial, el Palacio de Carvajal, la Casa de los Moraga, el Palacio de los Condes de Torreorgaz (Parador), Casa de los Ovando o Palacio de Las Cigüeñas… Otros, de titularidad privada pero con trascendencia pública: Palacio de Galarza, Palacio de Mayoralgo, conventos de Santa Clara, San Pablo, Jerónimas…
De los inmuebles de titularidad privada poco puede decirse: su apertura y conocimiento público están limitados porque muchos de ellos siguen siendo viviendas familiares. De los adscritos a entidades privadas de trascendencia pública, son visitables al menos en parte, como sucede con el Palacio Episcopal o el de Mayoralgo. Los conventos son, en realidad, viviendas de las órdenes religiosas.
La pregunta del programa de La Sexta cabría hacérnosla mirando las fachadas de los edificios: por ejemplo, mirando al Palacio Episcopal habría que preguntarse si en él vive el Obispo o si, como sucedió con el obispo Jesús Domínguez, el prelado vive en un piso “normal” de la ciudad. Mirando a los edificios públicos, cabe preguntarse si el presidente de la Caja de Extremadura vive en el Palacio de Mayoralgo, o el de Diputación vive en cualquiera de los edificios de los que es propietaria la entidad que preside, o si el jefe del Ejército vive en el Palacio de Las Cigüeñas.
Los edificios públicos, a diferencia de los privados, deben ser accesibles en su inmensa mayor parte, a los ciudadanos, y aunque no es muy adecuado que grupos de turistas, por ejemplo, entren la sede de la Diputación en visita guiada, cualquier ciudadano que tenga que hacer gestiones pueda ver cómo es al tiempo que resuelve sus trámites.
Esto, desgraciadamente, no sucede en todos los edificios de titularidad pública de la ciudad antigua de Cáceres. Alguno se encuentra cautivo de su uso, de su destino, para goce privado. Es una anacronía en pleno siglo XXI el mantenimiento de un inmueble, con costes seguramente elevados, para uso privado de un funcionario público. No estamos en tiempos de mantener privilegios en razón del estado, sino en promover el uso público de aquellos bienes cuyos costes de mantenimiento recaen en los impuestos de todos los ciudadanos. Nadie debe plantear cuestión alguna sobre el derecho de propiedad de las administraciones públicas sobre bienes catalogados como Históricos, al contrario, es la mejor manera de garantizar su mantenimiento. Pero todos debemos ser capaces de entender que su uso privado genera, cuando menos dudas, sobre ¿quién vive ahí?
Vale.

Tratantes

cercadelasretamas —  mayo 10, 2010 — Deja un comentario

//Columna publicada en el Semanario Avuelapluma (avuelapluma.es) el 10 de mayo de 2010//

Tras la entrada en vigor del PGM aún no se conoce que haya sido presentado ningún proyecto para su desarrollo. Solamente la pretensión de propietarios en el entorno del Ferial que, sin haber movido un solo papel ya están torpedeando el futuro Centro de Ocio. Todo sea por el negocio.

El nuevo PGM, junto con la Ley del Suelo de 2007 suponen un freno importante a la avaricia de los tratantes de suelo (en el peor sentido del término tratante), que hasta ahora habían campado a sus anchas, recogiendo de los arroyos estancados del urbanismo ramos florecientes de dinero de variados colores.

Ahora, con un PGM que será bueno o malo o mediopensionista, pero que es una norma a cumplir, y con una ley del suelo que establece cómo han de realizarse las valoraciones (lo que es rústico, como tal, sin expectativas), los tratantes de suelo, los intermediarios que viven de la triquiñuela, de la información conseguida o de la generada interesadamente, ven mermado su negocio. Esa merma repercutirá de modo positivo en el precio del suelo y ayudará a equilibrar mejor el precio final de la vivienda.

Los tratantes de suelo, que son especialistas en llenarle los ojos de billetes a los propietarios ignaros de las normas, y de adornar planos con colorines para venderlos como proyectos de futuro, ya no tendrán las mismas facilidades para sus avaricias.

El PGM deberán desarrollarlo las empresas serias, solventes, las que arriesgan y las que deben ser socialmente recompensadas por los riesgos asumidos, no los especuladores que manejan como nadie las opciones de compra y que, como las ratas, son los primeros en abandonar el barco cuando huelen la tormenta. Y serán las empresas serias y solventes las que harán bueno o malo el PGM.

Vale.

La situación económica griega, cuyo origen es doble, la crisis económica global y las falsificaciones estadísticas del anterior gobierno, está siendo el campo de pruebas de los especuladores, que parece que dan por cobrada la pieza y comienzan a lanzar ataques sobre otras economías, como la portuguesa (caza menor) y la española (caza mayor).

Lo que la prensa, especialmente la salmón, llaman “los mercados” no existe: son especuladores, la peor especie del peor capitalismo (¿hay algún capitalismo bueno?).

Mientras que en los USA la avaricia de “los mercados” desataron la crisis económica global, en Europa se miraba para otro lado ante un euro fuerte. Craso error de una Europa aturdida por nacionalismos nacionales (no es una redundancia).

Ahora, cuando “los mercados” se han dado cuenta de la debilidad de Europa, están haciendo del euro un campo de minas sobre el que asentar enormes ganancias. Atacan a la economía griega lastrada por la crisis global y las falsificaciones del anterior gobierno (derecha pura y dura), y atacan a la economía lastrada por la crisis global y el estadillo de la burbuja inmobiliaria.

Mientras que en Grecia es un gobierno socialdemócrata el que ha de aplicar cirugía financiera (¡cómo me recuerda a las reconversiones siderometalúrgica y naval que hubo de aplicar el primer gobierno socialista en España!), con la oposición callada (esa oposición en el gobierno falsificó las estadísticas), en España es un gobierno también socialdemócrata el que ha de enfrentarse a “los mercados” sedientos de sangre verde sin la ayuda de la oposición, responsable política de la burbuja inmobiliaria.

En todo este panorama, “los mercados” se aparecen a los ciudadanos como entes impersonales. No es así: los mercados sin individuos, son sujetos que han aprendido que el capitalismo nunca paga y nunca va a la cárcel.

“Los mercados”, los especuladores son individuos, son delincuentes y como tal ha de ser tratados. Basta de eufemismos: el capitalismo salvaje derivado en capitalismo delincuente debe ser perseguido policialmente y juzgado penalmente. No existe la globalización del capital: el dinero se mueve en los bancos, y no sólo en los paraísos fiscales, y si los banqueros (esos que se marcan pensiones multimillonarias) no colaboran por las buenas, han de colaborar por las malas.

Mientras que los bancos (entidades honorables, según sus directivos) no destapen a los especuladores, no pongan en claro quiénes son los individuos que se esconden detrás de “los mercados”, para mí serán cómplices de las consecuencias de sus actos, y los banqueros que pongan sus estructuras al servicio de los especuladores, serán delincuentes, no tendrán derecho a la presunción de inocencia mientras que por sus actos un solo trabajador vaya al paro.

Vale.

Días atrás recibió sepultura el último de los hermanos Izquierdo (Puerto Hurraco). A su entierro, solamente asistieron los enterradores y medios de comunicación. Todo un síntoma. Ningún familiar, ningún allegado. ¿Era noticia el entierro? ¿Estaban los medios de comunicación presentes para dar cumplida cuenta del entierro o esperaban la presencia de algún familiar, de alguien cercano a Izquierdo para convertirlo en la noticia? Me inclino por esta segunda posibilidad. La noticia fue la muerte, nada más. El resto, nada.

Los medios de comunicación, especialmente la televisión, ha convertido la privacidad en un espectáculo. Y no sólo la telebasura. En cualquier programa, en cualquier espacio, las personas son sometidas a un desnudo forzado de su intimidad. Los sentimientos, las emociones, forman parte del espectáculo. En realidad, del negocio.

Las redes sociales en internet serán el próximo paso. Son ya el siguiente escalón. Los negocios de búsqueda de relaciones personales son florecientes. La utilización de las redes con finalidades más propias de los programas de telebasura acabarán por anular, si no lo han hecho ya, los límites de la privacidad.

Los individuos estamos sometidos en la sociedad occidental a un bombardeo mediático para el que seguramente el cerebro no esté preparado: la capacidad de procesamiento racional del cerebro humano puede ser muy alta, pero la interrelación del pensamiento racional con el emocional todavía no se a adaptado. De ahí que, con motivo de cualquier catástrofe o cualquier situación emocional límite la reacción se convierta finalmente en parte del negocio. De quien capta imágenes y sonido y las vende (la televisión “en abierto” no es gratuita, aunque lo parezca) y de quien las consume.

Deberíamos ser capaces de discernir cuáles son los límites de la privacidad, cuáles son los límites de la intimidad que debemos preservar en nuestra relación con los medios de comunicación, incluida la red. La pertenencia a redes sociales, como Tuenti, Facebook, Sonico, son fuente de conflictos cuando se trata de menores. Pero con los adultos se puede estar produciendo un desarme de privacidad, de intimidad, que con el tiempo nos convertirá en seres transparentes, no por nuestros comportamientos sociales coherentes y correctos, sino, precisamente, por lo contrario, por habernos expuesto tanto que hayamos perdido la capacidad de ser nosotros mismos.

Cuando en las redes sociales, ya sea en los espacios públicos (en los “muros”), ya sea en las conversaciones privadas, establecemos conversaciones públicas o privadas en las que tengamos como horizonte nuestra privacidad, estaremos perdiendo capacidad de reacción, capacidad de sostener nuestra capacidad para controlar la necesaria interrelación entre pensamiento racional y pensamiento emocional.

Traspasar el muro entre razón y emoción debe ser algo que no podemos, ni siquiera, arriesgar.

Vale.