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A comienzos del pasado siglo XX, se consideraba, como ahora, la administración más cercana a los ciudadanos, esta cercanía se demostraba necesaria, en asuntos como el tratado en la reunión extraordinaria del Ayuntamiento de Cáceres, relatada con detalle de las intervenciones de los concejales. Se pretendía poner coto a un incremento muy notable, incluso del 50 por 100 en el precio de la carne, en relación con los precios que, por ejemplo, se cobraba en pueblos de la provincia, en Badajoz o Salamanca.

Los concejales plantean incluso el establecimiento de una suscripción de acciones por los mayores contribuyentes, al precio de 25 pesetas cada una, lo que es rechazado por el representante del Centro Obrero, señor Canales, con el argumento de que ese accionariado se convertiría en una cooperativa de particulares con el apoyo del propio municipio.

El Noticiero (Diario de Cáceres). Sábado, 23 de Noviembre de 1907

Cabecera. EL NOTICIERO. 23 Noviembre 1907.

En el Ayuntamiento, Sesión Extraordinaria

Ayer, á las seis de la tarde, se reunió nuestro Ayuntamiento en sesión extraordinaria con el fin de adoptar medidas encaminadas á reprimir los abusos que nuestros industriales están cometiendo al expender á precios exageradísimos los artículos de primera necesidad.

Asistieron los concejales señores Saborid, Fontán, Canales, Jiménez, Llamas, Pérez (D.G.), Fernández, González y Quirós, siendo presididos por el alcalde accidental señor Cuello. Abierta la sesión, el señor Cuello expuso el objeto de la misma, manifestando á los señores concejales que el gobernador civil señor Crespo de Lara habíale citado en su despacho oficial el lunes pasado para informarle que hasta él habían llegado quejas del vecindario, por los altos precios que en la capital han alcanzado los artículo de primera necesidad.

Le facilitó también notas de precios que había mandado pedir oficialmente á varios pueblos de la provincia, á Salamanca y á Badajoz, por lo que pudo saberse que en todas esas poblaciones se expendía por lo menos la carne á 60 céntimos más barata en kilo, que en Cáceres. A estos abusos –dice el señor Cuello- hay que ponerles coto en el menor tiempo posible.

Y para ello no hay otro recurso por ahora, que establecer la tabla reguladora.

Esto ha de hacerse con alguna dificultad, pues en otra ocasión se intentó hacer, y los ganaderos negaron toda clase de apoyo.

Sin embargo, yo he pensado –agrega- en abrir una suscripción entre los mayores contribuyentes, y entre los que á ello quieran concurrir, con el fin de recaudar fondos para hacer frente á esta situación difícil.

Ayuntamiento. Cáceres. Finales siglo XIX

El señor Canales pide la palabra y le es concedida por la presidencia.

Recuerda que en otra ocasión, semejante á ésta, el Centro Obrero pidió al Ayuntamiento que estableciera tabla reguladora y hornos municipales. Que en aquel entonces discutióse mucho y hasta se llegó á obtener de algunos particulares la promesa de prestar su concurso para que ambas cosas se establecieran, pero que al fin y al cabo, ni éstos cumplieron su promesa, ni nada se hizo.

Con el solo anuncia de que va á instalarse la tabla reguladora, cree el señor Canales, que los industriales carniceros han de nivelar los precios de las carnes con los de las demás poblaciones.

Dice que casi resulta un 50 por 100 esta carestía, pues á más del exceso de precio á que se expenden los artículos, hay que contar con que van mal pesados. Buena prueba de ello es –dice- el resultado de la batida que en el día de ayer ha dado el señor gobernador entre los comerciantes é industriales; batida que no hace falta que haga un gobernador civil existiendo un inspector municipal.

Habla del repeso municipal, y dice que nadie se acerca á él á comprobar si el industrial ó el comerciante engaña ó no en el peso.

Las criadas de servicio –manifiesta- se huyen que es un gusto, porque en su mayoría no siempre demandan del carnicero la cantidad que sus amos les ordenan adquirir, sino una menor, para hacer la correspondiente sisa.

Aboga por la tabla reguladora, diciendo que es muy fácil instalarla, destinando de cualquier capítulo del presupuesto municipal 5.000 pesetas para ella, toda vez que diariamente se puede renovar la cantidad que cueste la adquisición de reses.

Manifiesta que si los artículos de primera necesidad como las patatas, huevos, leche, etc., adquieren a los precios es por la reventa que de ellos se hace y y termina diciendo que en esta ocasión debe satisfacerse á la opinión pública, estableciendo la tabla reguladora y no dando una lamentación para que conste en acta.

Torre del Horno. Abajo, puestos del Mercado. Año 1930. Foto Javier.

A continuación habla el señor Fernández para hacer una proposición es desechada y al que contesta el señor Canales, repitiendo una vez más que después de lo que se ha dicho –creemos que se referiría á la prensa- al final de la sesión no podía otro que el acuerdo necesario para establecer la tabla reguladora.

Vuelve á usar de la palabra el señor Cuello para exponer su idea de emitir con este fin entre los mayores contribuyentes acciones de 25 pesetas.

El señor Saborid asegura que nadie las tomará, como en otra ocasión ocurrió y el señor Canales responde á la presidencia manifestando que todo lo que no sea una tabla reguladora municipal, resultará una cooperativa y en este caso sería una industria más, cuyas ganancias se repartirían los particulares que la constituyesen bajo la protección del Ayuntamiento.

Hablan después los señores Cuello y Fontán. El primero para expresar el temor de que no vendan cuantas reses se maten y el segundo para decir que se le ha ocurrido una idea que no dice en el momento por no querer hacer pública, pero que ha comunicársela al señor Alcalde por si la cree útil para el fin que se persigue.

Y sin duda alguna el señor Cuello, movido por la curiosidad, levantó seguidamente la sesión no sin haberse acordado la creación de la tabla reguladora, si después de celebrar una reunión con los industriales carniceros, éstos se negaban á bajar los precios que hoy mantienen.

Vale.