Archivos para Hermanitas de los Pobres

Hace unos pocos meses, con motivo de las primeras tentativas de encontrar futuros usos para el Hospital Virgen de la Montaña, ganaba fuerza, según encuestas a ojímetro, la idea de que se destine a una residencia de mayores. Por supuesto, nadie de los que proponía esa loable idea describía quién debería afrontar los presupuestos para la transformación, aunque se intuía que estos recaerían en la Junta de Extremadura.

En Cáceres, actualmente, hay dos residencias públicas. Una, la denominada Cervantes, con 204 plazas, aunque actualmente tiene una planta reformada para destinarla a residentes asistidos, sin presupuesto para ello. La otra, la denominada asistida, de mayor capacidad.

También existen varias residencias privadas (Gervida, Ciudad Jardín, La Hacienda, Care en el Seminario…) en las que, a salvo de datos concretos, residen mayores en plazas concertadas con la administración.

Ahora, cuando las monjas que regentan el asilo Mi Casa anuncian que la falta de vocaciones religiosas anuncian su marcha de la ciudad, queda vacante de empresa que gestione esa residencia, de unas 115 plazas. Según los datos facilitados a través de los medios, el número de residentes es de 94, y cuenta con 43 empleados. También se conoce que la congregación religiosa pone en venta el inmueble, en pleno centro de la ciudad, si bien parece que aún no cuentan con una tasación que fije su precio.

El edificio, con una superficie construida, según Catastro, de 12.457 m2, sobre una superficie de suelo de 5.772 m2, en una ubicación que en tiempos de “bonanza” inmobiliaria hubiera supuesto una desmedida avaricia económica. Actualmente, la realidad económica de la ciudad no parece que eso sea posible. También se hizo hincapié por las monjas propietarias del inmueble que este no podría ser destinado a un uso distinto del genérico asistencial. Algo, sin duda, encajable en un afán de la congregación religiosa de huir de cualquier ánimo económico. El planeamiento urbanístico es susceptible de ser modificado, como también se ha publicado.

En la prensa económica española se vienen publicando informaciones sobre la atención que grupos financieros o empresariales vienen centrando en el “negocio” de las residencias de mayores. Por supuesto, esas informaciones tienen dos objetivos: uno, avivar el mercado inmobiliario, y, otro, dirigir desde grupos interesados en determinadas zonas.

Foto. Catastro.

No parece que las necesidades reales de plazas para mayores en la ciudad de Cáceres y su entorno, unidas a la capacidad económica de los ciudadanos, puedan resultar muy atractivas para importantes desembolsos.

Un estudio de mercado (de eso, en realidad se trata) tiene que tomar en consideración el target, el grupo social destinatario, su volumen, su capacidad económica, todo ello para ponerlo en relación con los costes del inmueble, los gastos si fueran necesarios para cumplir con toda la normativa, y un horizonte asequible de amortización de la inversión. Además, por supuesto, un buen análisis de necesidades de personal, tanto en número como en cualificación.

Finalmente, lo que no parece sencillo es que la congregación religiosa pudiera enajenar el inmueble por menor valor que una tasación profesional, por lo que, si la marcha de las monjas se lleva a cabo con celeridad, sí podría darse el caso de que una empresa especializada estuviera en disposición de asumir la plantilla y gestionar por un tiempo la residencia.

Vale.