Archivos para El Refugio

Mientras la ciudad de Cáceres continúa sin matadero municipal (la Ley de Régimen Local de Rajoy eliminó esa competencia de las que venían teniendo los Ayuntamientos), por la nefasta gestión que del contrato que se adjudicó en su día a una asociación de carniceros hizo el Partido Popular y la fallida nueva adjudicación, hoy he querido recordar el antiguo Matadero que estuvo en la Barriada de San Blas. De aquella industria cárnica queda solamente el recuerdo en una calle, la Ronda del Matadero.

A comienzos del siglo XX, la ciudad tenía el matadero entre los nuevos edificios que se construían en la calle Parras y adyacentes, por lo que el Ayuntamiento decidió acometer la construcción de uno que fuera amplio, moderno y duradero en el tiempo.

Eligió para construirlo un terreno, descampado, situado entre las ermitas de San Blas y Santo Vito, ya en las afueras de la ciudad. La zona, con el paso de los años, comenzó, por otra construcción más pequeña pero muy significativa, a denominarse El Refugio.

El proyecto lo redactó el arquitecto Emilio María Rodríguez, que diseño una obra de fábrica a base de muros de mampostería y la cubierta con estructura de hierro, con una nave central a dos aguas y dos naves a un agua laterales. Con el tiempo, y dadas las necesidades que se vieron que deberían ser cubiertas, el Ayuntamiento propició la construcción de unos corrales anexos, y los ganaderos-carniceros solicitaban la posibilidad de construir cochiqueras.

Con el tiempo, sin embargo, corrales y cochiqueras fueron desapareciendo, y en los terrenos que ocuparon se construyeron viviendas económicas, en la posguerra, quedando, hasta bien entrados los cincuenta, un solo y amplio corralón en el que tenían lugar las paradas de la Yeguada Militar.

Actualmente, el solar que ocupó el Matadero, y que ocuparon los corrales a lo largo de lo que hoy es la Ronda del Matadero, fueron destinados a la construcción de viviendas, eliminándose las primeramente construidas y dejando una zona de parque que engloba el antiguo Refugio de Transeúntes, iniciativa del alcalde Antonio Canales, y la ermita de San Vito, cuyo aspecto cada vez más ruinoso debería ser corregido.

En el archivo histórico municipal pueden encontrarse desde el proyecto cuyos planos se reproducen en esta entrada (obtenidos del SIG del Ayuntamiento) hasta las peticiones de construcción de cochiqueras, o el proyecto de construcción del Refugio y de los corrales que se anexaron al Matadero.

Lo que no puede encontrarse aún en el Archivo es la memoria de muchos cacereños, que por su edad no acceden a las redes sociales, a través de las que, como esta entrada en mi blog, se recuerdan aspectos de la ciudad. Una memoria que, cuando se activa, muchos cacereños la tendrán presente: a medida que el Matadero fue perdiendo fuerza hasta ir desapareciendo su uso por anticuado, se fue incrementando la romería de San Blas. Muchos cacereños recordarán bajar a la ermita y ver enfrente de ella el Matadero.

Vale.

El 20 de marzo de 2009, el Ayuntamiento de Cáceres, tras una inversión de 88.000 euros, ponía El Refugio a disposición de la Asociación de Reporteros Gráficos de la ciudad, que junto con la Asociación Enfoca, abrieron una exposición para dar contenido al inmueble. Creo que si no fue la última fue la penúltima.

Desde hace mucho tiempo el inmueble permanece cerrado, como otros muchos. En este caso, además de ser un punto más en la larga lista de espacios cerrados, es un síntoma de una ciudad que dormita entre rotonda y rotonda.

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Una ciudad cuyos líderes (los concejales son los líderes “más cercanos”) se aventuran a querer para la ciudad, gratis, por supuesto, la vieja cárcel, que tiene 11.000 m2 construidos y que tiene un pequeño inmueble de menos de 200 m2 sin saber qué hacer con él.

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Claro que… como no se destine a usos culturales, no parece que haya ningún otro uso posible. La Asociación de Reporteros Gráficos se hizo con El Refugio, pero a día de hoy, y desde casi al día siguiente de la primera exposición, no tiene uso.

Las razones no se conocen porque la Asociación no ha vuelto a pronunciarse sobre lo que parece todavía (¿o no?) su sede social, ni ha vuelto a organizar nada en el lugar. Prefiere lugares más céntricos, más cercanos.

Organizar actividades culturales en cualquier barrio no parece de interés. Quizás porque quienes en esta ciudad, en este pueblo con rotondas, tienen intereses culturales esperan que los espacios que de verdad pueden ser atrayentes no estén en el quinto coño o en lugares tan extraños como El Refugio.

A estas alturas, no se sabe si el inmueble está ocupado o vacante, ya que no aparece en el listado de locales que puede verse en el portal de transparencia del municipio. Tampoco se sabe si está plenamente incorporado y en qué condiciones jurídicas al inventario municipal. No sería el primer caso.

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Ahora que el Ayuntamiento ha sacado la convocatoria de subvenciones para asociaciones culturales, en las que tendrán preferencia las que tengan más de 15 años de antigüedad (básicamente, solamente hay una, y santa, por cierto) o las que dediquen actividades a cuestiones solidarias (básicamente, en ese sur de Europa solamente hay una), ahora sería el momento de saber para qué quiere el Ayuntamiento determinados espacios. Sin duda, ni la asociación santa ni la del sur de Europa querrían tener que dar uso a El Refugio.

En Cáceres, la iniciativa cultural no va por barrios. Ni va por los barrios. Llevar una exposición de casa de cultura en casa de cultura no es programar cultural, es cubrir desconchones en las paredes.

¿No hay ninguna asociación cultural a la que no le importe dar uso real a El Refugio? ¿No hay nadie en el Ayuntamiento a quien le inquiete la cultura y que esté dispuesto a que la creatividad tenga acogida en un espacio público?

Me atrevo a decir, ya, una respuesta para las dos preguntas. Para la primera, sí, pero poquito, poco tiempo. Para la segunda, rotundamente, no.

Vale.