Así que pasen 85 años.

cercadelasretamas —  mayo 25, 2022 — Deja un comentario

Parece que a los beatos y demás ralea que trafican con el dolor ajeno, la distancia en el tiempo transcurrido los convierte en más sectarios, más radicales. Ellos, que dicen vivir una fe que promueve perdonar, no son capaces de ellos. Es más, se obstinan en la humillación de los humillados, en aumentar, en todo lo posible, su vanagloria por los crímenes cometidos.

Cuando los legisladores españoles (tanto del Parlamento estatal como de los parlamentos autonómicos) aprueban democráticamente las normas para ir eliminando las humillaciones de las que fueron capaces de infligir a los perdedores de una cruzada que no no fue tal, sino la excusa de sacar de las oscuras entrañas de gentes ahítas de odio y rencor contra los españoles que creían que con la II República habíamos entrado en la senda del progreso, y que no fue sino un espejismo roto a base de asesinatos, crímenes, crueldad… encabezado por un sujeto que, sobre todo, fue un mal militar, sin honor, sin lealtad.

Portada de «Tragedia y represión en Navidad». Julián Chaves Palacios.

El golpe de estado de Franco, que originó la guerra civil, causó mucho dolor, muchísimo, tanto que muchos españoles aún no nos hemos repuesto de lo que significó la barbarie, aún seguimos sufriendo el dolor infligido por los asesinos y sus causahabientes.

En la navidad de 1937, al socaire de un supuesto complot urdido en Cáceres contra Franco, hospedado en el Palacio de los Golfones de Arriba por la familia facciosa propietaria del mismo, se preparó una razzia, ordenada por el mismo criminal que dirigía las operaciones contra los rojos en Cáceres, un tal Rada, para detener a un grupo peligrosísimo… de mujeres que luego, tras unos “juicios” rápidos, fueron pasadas por las armas.

Entre aquellas mujeres se detuvo a Ramona Navarro Bravo, que contaba con 33 años y cinco hijos, la mayor, de 11 años, y a pesar de todo, Ramona, según los represores tenía tiempo y capacidad para ser urdidora y emprendedora del presunto compló. Ramona bastante tenía con su casa y con alimentar a sus hijos.

Los siniestros franquistas la detuvieron, a pesar de estar embarazada de ocho meses, y la llevaron a la prisión, y fue sometida al mismo consejo de guerra, en el que con la rapidez del rayo, dictaron sentencia, condenándola a muerte. Es probable que en su barbarie, los asesinos tuvieran al menos un instante de duda: ¿cómo matar a una mujer embarazada, matando también a su hijo?

Esta duda la resolvió el consejo de guerra añadiendo un párrafo a la sentencia: “Su ejecución tendrá lugar transcurridos 40 días desde el alumbramiento, continuando mientras tanto detenida en la Casa de Maternidad a la que será trasladada con las precauciones debidas. Se ordena al director del Hospital nº 1 donde está situada dicha casa que avise tan pronto como el alumbramiento tenga lugar a los efectos de ejecución”.

A primeros de febrero de 1938, Ramona fue llevada a la maternidad, desde donde regresó (“fue regresada”) a la prisión un mes después. Para entonces los ecos del “compló” ya eran menores, aunque ese complot siempre fue la excusa para escarmentar a ciudadanos y ciudadanas republicanas. A Ramona se le conmutó la pena de muerte por otra más suave, la cadena perpetua, que comenzó a cumplir en Cáceres, para ser inmediatamente trasladada a la prisión de Santander y luego a otras.

Del libro «Tragedia y represión en Navidad». Julián Chaves Palacios.

Junto a Ramona y otras mujeres, vecinas suyas, de la calle Gómez Becerra, también fue condenada a muerte, y ejecutada Dionisia Sánchez Martín, una joven natural de Junciana que había venido a Cáceres para ayudar a Ramona con los hijos que ya tenía y con el que nació está presa.

Quién es quién en esta historia:

Ramona Navarro Bravo, cacereña que había nacido en el número 2 de la calle Barrio de San Antonio, en la habitación medianera de dicha casa con el retablo de la ermita del santo. Madre de 5 hijos, la mayor de 11 años recién cumplidos, de nombre Rosario, mi madre.

Casimiro Sánchez Martín, natural de Junciana, Ávila, que trabajaba como carrero con la empresa de los Blázquez, que también eran originarios de Ávila. Hermano de Dionisia, a la que había traído a Cáceres. Casimiro también pasó temporadas en la prisión de Cáceres.

Con su padre, mi abuelo, pasando temporadas en prisión, su madre primero sentenciada a muerte y luego a cadena perpetua, su tía Dionisia asesinada, fue mi madre, Rosario, la que tuvo que hacerse cargo de sus hermanos más pequeños, de llevar la casa… Y, después, cuando el hijo de Ramona que nació en prisión, llamado Salvador, fue llevado a casa por Casimiro, siguió siendo la guía de la casa. Casimiro fue a recoger al hijo pequeño a la prisión de Santander, cuando por órdenes gubernativas (de los fascistas) tenía prohibido salir de Cáceres más allá del término de Arroyo de la Luz.

Vale.

1.- La historia, esta historia, está incluida en el libro “Tragedia y represión en Navidad. Doscientos republicanos fusilados en Cáceres por el ejército franquista en 1937”, del historiador de la Universidad de Extremadura Julián Chaves Palacios, con datos familiares de Ramona Navarro Bravo y Dionisia Sánchez Martín, que conozco por ser nieto de Ramona y sobrino nieto de Dionisia.

cercadelasretamas

entradas

curioso

No hay comentarios

¡Se el primero en comenzar la conversación!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.