Archivos para November 30, 1999

Adiós, Bush, vete a hacer puñetas.

Y que te acompañe este

Vale.

Estos chicos de la derecha que se agrupan bajo el logo de unas aves carroñeras (las gaviotas) destaparon todas sus inquinas cuando las ministras del primero gobierno de ZP protagonizaron una portada y un reportaje de la revista (femenina) Vogue. Esas inquinas no tenían una dirección hacia la imagen de las ministras, sino una carga en profundidad ideológica muy importante: ¿qué pintan unas zarrapastrosas izquierdistas invadiendo el campo del glamur solamente reservado a las señoras y señoronas de la derecha?

Ahora, cuando la portavoz del PP Soraya Sáenz de Santamaría protagoniza un portada glamurosa en un periódico cuya ideología se basa en la flexibilidad de los tirantes de su director, Marianín reconoce que a lo mejor se pasaron en sus críticas a las ministras socialistas.
No, Mariano, no. No os pasásteis, os quedásteis cortos. Deberías reconocer que aquella portada, aquella invasión de sociatas de los espacios glamurosos de vuestras dama era suficiente para una moción de censura. Nunca debió ocurrir aquella portada, y nunca debió quedar impune.
Ahora que la niña de vuestros ojos pretende emular los hombros de Romy Schneider, es cuando deberías, Mariano, arreciar tus críticas contra las mujeres socialistas y proclamar a los cuatro vientos que lleven el burka, que solamente vuestras damas están, ideológicamente, facultadas para posar como modelos a seguir.
Soraya os ha puesto contra vuestro propio espejo, y la reacción es la propia de los que hacéis seguidimos de la doctrina de la iglesia CAR: solamente os rige un principio ideológico, LA HIPOCRESÍA.
Vale.
En su despedida, Bush, el señor de la guerra de Iraq, ha repartido medallitas de la libertad a sus amigos. A sus verdaderos amigos: Toñín Blair, el australiano Howard y Álvaro Uribe, de Colombia. A ellos les concede Bush, el monstruo de las galletitas que atragantan, sus premios de despdida. ¿Y a nuestro Ansar? ¿Y al profesor de Georgetown que tanto hizo por él? Pobre Jose.
Bush debe tener un problema de memoria cuando se olvida de su fiel escudero, de su cabo de la remonta, y no le da una medallita de la libertad. ¿Se la merece nuestro Jose? ¿Se la merece?
Yo creo que sí, que Bush es un ingrato, que Bush se olvida de los servicios prestados por Aznar, y esa ingratitud dará lugar sin duda, a reeditar las canciones de Pimpinela. Ahora, cuando el azar les haga coincidir, se subirán a los escenarios y se cantarán como Pimpinela. O mejor, para dar gusto a Jose Mari, parecerán Juanito Valderrama y Dolores Abril (dejo a la libre elección cuál de los dos será Valderrama, aunque por tamaño, le tocará a Jose).
Sin embargo, Bush no se ha olvidado de Aznar. Según fuentes confidenciales de toda solvencia, la comunicación de la Casa Blanca para conceder la medallita de libertad de Bush llegó a la sede de FAES y el topo que ha conseguido colar allí Mariano se puso enseguida a localizar al jefe interino del PP que, con la ayuda de Moragas y Thais Villas de tapadera para no llamar la atención, consiguieron llegar a la Casa Blanca y convencer a Jorgito de que anulara la medalla para Jose.
La pujante presencia internacional de Mariano, los buenos oficios de Moragas y la maniobra de distracción de Thais Villas, han conseguido que Bush, finalmente, olvide a Aznar.
Sí parece que tiene previsto resarcirle invitándole a su rancho de Crawford para que se pueda hacer otra foto con la melena al viento y la botas de cowboy en la mesa. Eso, para Aznar, para el soldado de la remonta de Bush, ya será un gran premio.
Vale.
Inaudito lo de los jueces: primero amenazan con ir a la huelga y ahora hacen declaraciones propias de monologuistas de Paramount Comedy. Dice el juez decano de Badajoz: «El juez decano pacense asegura que la Justicia es la gran olvidada de la transición» (http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=420463). Y se queda tan ancho.
Esto de los jueces amenazando con ir a la huelga no deja de ser cómico. Porque si finalmente hacen huelga, cada vez que dicten una sentencia, cualquier ciudadano podrá no solamente criticarla, sino ponerlos a caer de un burro, porque si ejercen un derecho que la Constitución no les otorga (el derecho de huelga está vetado a los ejercientes de los poderes del Estado), quedarán sometidos a la crítica como cualquier ciudadano y no podrán arrogarse ante la discrepancia ningún privilegio.
Pero que a estas alturas los jueces digan que la transición se olvidó de la Justicia, que den gracias, porque gracias a ese «olvido» seguro que muchos han llegado a ser Magistrados: nada más que hay que ver los árboles genealógicos.
Debió hacerse un limpia democrática de la Justicia para, a partir de nuevos criteros, organizarla verdaderamente respetuosa con los derechos constitucionales. Y digo esto porque la transición debió depurar a todos aquellos jueces que haciendo palmas con las orejas corrian que se las pelaban para ganar plazas en los Tribunales de Orden Público (qué cosas, lo que significaba TOP y lo que es ahora top) y hacer méritos con la dictadura y que luego siguieron ganando hasta presidencias de Audiencias Territoriales, como la extremeña, y magistraturas en el Supremo.
Hay que animar al poder legislativo a que deje de olvidarse de la Justicia y la someta al imperio constitucional y casos como el del juez Calamita o el del juez Tirado no vuelvan a repetirse.
Pero ya que la Transición se olvidó de la Justicia, dejemos que estos detentadores (y digo expresamente detentadores) de un poder del Estado se declaren en huelga. Al día siguiente, los ciudadanos, comenzaremos una nueva etapa con la Justicia: hagamos como en la educación, o en la sanidad, o en la arquitectura. Propongo que una vez desaparecido el poder del Estado llamado Justicia y su atribución a representantes inelegibles (el juez natural), la Justicia sea considerada solamente un servicio público y podamos optar por la libre elección de juez.
La Transición se olvidó de la Justicia: gracias a ello, muchos convictos fascistas siguieron detentando un poder del Estado. Sus herederos naturales acabarán con ese poder: ¡Montesquieu ha muerto!
Vale.
Desde que fuera presentada la demanda contra Ibarretxe, Patxi López y Rodolfo Ares, le lehendakari se ha pasado todo el tiempo, hasta el comienzo de la vista oral afirmando que era un juicio político, que no debería ni siquiera haberse admitido la demanda… hasta el mismo momento en que, comenzada la vista oral, la fiscalía solicita el archivo de la causa, y las defensas de López y Ares lo mismo. Sin embargo, para sorpresa, mayúscula, de todos, la defensa de Ibarretxe solicita que n se archive y que continúe el procedimiento.
Por medio a pasado que el propio lehendakari ha convocado, para el 1 de marzo, elecciones autonómicas. Y, claro, no es lo mismo presentarse a la reelección para que su gestión política sea juzgada por los ciudadanos que presentarse siendo juzgado por el Tribunal Superior de Justicia. No es lo mismo presentarse con una gestión mediocre, que presentarse con un programa rodeado de togas.
Sin embargo, hoy, el tribunal ha decidido dejar a Ibarretxe sin programa electoral. Ahora ¿cuál será la política estrella que el lehendakari someterá a los ciudadanos para que emitan su voto? ¿Tiene programa electoral? ¿Puede presentar un bagaje político de su gobierno, cuando ya sus socios de Eusko Alkartasuna han dicho que van por libre? ¿Podrá contar con los escaños que consiga Esker Batúa, su otro socio, suponiendo que consiga alguno? Porque si no, tendrá que aliarse con Aralar y con nadie más. Porque, en táctica política, EA lo ha dejado en la estacada y entre ellos, EA, PNV y Aralar deberán repartirse los despojos de Batasuna, y las hienas que van buscando despojos podridos terminan convirtiéndose en despojos de ellas mismas.
Ahora, los nacionalistas «moderados» no tienen programa electoral, no tienen al mártir Ibarretxe para colgar carteles rodeado de togas. Ese era su programa máximo para estas elecciones, y se ha quedado sin él. Y, además, no tiene nada que poder ofrecer a sus ciudadanos de una gestión mediocre, sin resultados.
Vale.
¿Recuerdan aquello de la España profunda? Aquello que se decía de Extremadura cuando los sucesos de Puerto Hurraco. Lo que fue una desgracia familiar, una situación debida a circunstancias personales muy definidas, se convirtió en un paradigma de la España profunda. Hoy puede verse en http://www.cadenaser.com/ «Brutal agresión de un equipo formado por Boixos Nois a uno de argentinos en un partido de la tercera regional catalana». También puede leerse: «… a lo largo del partido llamaron hasta 3 veces a los Mossos. No fue nadie y hasta después de la movida no apareció una patrulla de la Guardia Urbana con los que llegaron a enfrentarse los Boixos sin que hubiese ninguna detención.» (http://www.cadenaser.com/deportes/articulo/brutal-agresion-equipo-formado-boixos/serpro/20090111csrcsrdep_5/Tes).
¿Dónde está la España profunda? ¿Cual es la España profunda? ¿Aquella en que unas personas concretas, con problemas individuales definidos, producen un suceso desgraciado? ¿O esta donde los fascistas campan a sus anchas por campos de fútbol, con apoyos en las gradas? ¿O esta donde una policía, los Mossos de Esquadra dejan hacer impunemente a estos fascistas? Y, ojo, que es un cuerpo policial cuyo jefe es un tal Joan Saura, de Izquierda Unida.
La España profunda es, sin duda, esta donde los fascistas de los boixos nois actúan impunemente, con el beneplácito de la policía autonómica. Espero que los intelectuales a sueldo de los grupos editoriales y de los grupos mediáticos de presión analicen el cáncer fascista que están dejando crecer, con actitudes racistas.
La España profunda es la Catalunya que solamente quiere el dinero de todos los demás, pero que tiene un gobierno, dizque de izquierdas, que es incapaz, incompetente, de frenar el fascismo que impera en los entornos más proclives a convertirse en incendiarios de coches como en París.
La España profunda es la Catalunya que consiente en su interior a estos grupos fascistas como los boixos nois, que son amparados por burgueses catalanes, los mismos que forman los grupos catalanistas de presión, los mismos que hablan de la España profunda cuando tienen en su interior un agujero negro.
Vale.
Cada vez que el nieto del autor de los discursos de Franco habla, cuando menos, sube el pan. Y lo ha vuelto a hacer para decir que la elección (democrática) de Barack Obama es un «exotismo histórico». ¿Qué pretende decir Aznar? O mejor dicho, ¿qué pensamiento profundo se esconde detrás de esa afirmación? En realidad, Aznar hace una afirmación claramente racista, por cuanto de su afirmación solamente puede desprenderse que Obama será el primer y último presidente americano negro. Ese es el pensamiento profundo de Aznar. Ni siquiera considera que los votantes americanos han decidido libremente. Considera que se han equivocado eligiendo a un negro y que en el futuro no volverán a equivocarse porque nunca más ningún negro tendrá la posibilidad de ser elegido.
Ese pensamiento racista, profundamente antidemocrático (en realidad, a Aznar le gustaría que los negros no tuvieran derecho a voto, que no se les reconociera el derecho de un hombre, un voto), es el mismo que la cohorte de pensadores que en torno a FAES le jalean, le ríen las gracias y hacen de su capa un sayo, cuando al analizar las derrotas de los derechistas recurren a aquello de que a los socialistas les votan los que vivimos en zonas rurales o menos pobladas (vamos, los analfabetos, los que no deberíamos tener derecho a voto). Lo que yo no entiendo es cómo en las ciudades dormitorio de Madrid hay tanto tonto de los cojones votando a la derecha reaccionaria.
Pero del mismo modo que Aznar afirma, mesándose su melena al viento (por cierto, tiene el mismo corte de pelo que Bernie Ecclestone) afirma que la elección de Obama es un exotismo histórico, sería muy conveniente que los ciudadanos españoles, incluidos los tontos de los cojones, aplicáramos a Josemari el mismo concepto, pero adaptado a su pensamiento (?) político: los ocho años de gobierno de Aznar fueron un exotismo democrático. Porque su comportamiento, sus decisiones, sus actitudes demuestran que, como su abuelo, el escribano del general bajito, no cree en la democracia.
Para Aznar, la constitución de 1978 es una anomalía histórica, y sus hechos y sus palabras, una y otra vez, así lo demuestran. Ya desde su época de miltante de la extrema derecha en La Rioja, cuando mandaba cartas a la prensa en contra de la Constitución, así lo demostró.
Vale.
Comienza el año nuevo en los países «occidentales», en la llamada civilización occidental, con profusión de fiestas y resúmenes de lo que ha sido el año anterior. Los discursos oficiales de las autoridades se plagan de buenos propósitos y de desafíos que normalmente serán otros los que tendrán que afrontarlos. También las diversas iglesias que tienen seguidores en occidente lanzan sus buenos propósitos, encabezadas por la Iglesia Católica, cuyo jefe este año ha dicho que hay que poner a los pobres delante (así decía un titular informativo, creo recordar), no se sabe si para que sean los pobres los primeros en recibir los efectos de la recuperación económica, o para empujarlos y que no estorben y así toquemos a más a la hora de repartir.
Al año nuevo le caen las mentiras y los falsos deseos de siempre. Quienes ostentan el poder democrático, hablan de ser ellos los que se pongan los primeros para salir de la crisis. La permanente crisis de los demás. Quienes detentan otros poderes apelan a lo etéreo, a lo falsamente espiritual o ideológico, para seguir garantizándose que su poder no será atacado.
Ni siquiera las expectativas puestas en Barack Obama serán materializables. De hecho, Obama no tuvo reparo en intervenir después de su elección, incluso antes, en decisiones de gobierno sobre asuntos económicos, relacionados con salvar bancos y empresas de su país. Pero el mismo Obama guarda silencio, un silencio que se torna cada día más cómplice, con la devastadora y desproporcionada respuesta israelí a los cohetes katiuskas de Hamas.
Cuando los estrategas hablan de guerras asimétricas, siempre se refieren a que los ejércitos regulares no están preparados para enfrentarse a técnicas de guerrillas y terroristas. Pero no hablan de la guerra asimétrica entre un ejército armado hasta los dientes, el israelí, sobre unos milicianos, los de Hamas, que son abatidos en sus propias casas, con sus esposas y sus hijos.
El año nuevo nos trae los mismos falsos propósitos de siempre, y las mismas guerras de toda la historia.
Vale.

Ramona Navarro Bravo, cacereña de 33 años, tenía el mismo número de hijos que Ángela aunque con una matización: cuando el 28 de diciembre fue encarcelada en la prisión provincial se encontraba en un avanzado estado de gestación. Pese a ello pasó consejo de guerra con el resto de compañeros, y la sentencia inicial del tribunal le condenó, al igual que a los demás, a pena de muerte. Sin embargo, de forma provisional se le excluyó de ese fallo debido a encontrarse embarazada, con el siguiente argumento:
“Su ejecución tendrá lugar transcurridos 40 días desde el alumbramiento, continuando mientras tanto detenida en la Casa de Maternidad a la que será trasladada con las precauciones debidas. Se ordena al director del Hospital nº 1 donde está situada dicha Casa que avise tan pronto como el alumbramiento tenga lugar a los efectos de ejecución”.
Por tanto, sobre su persona pendía la pena de muerte que por suerte para ella no se cumplió. A principios de febrero de 1938 fue trasladada a la sala de maternidad del Hospital Militar de donde regresó a prisión un mes después. Para entonces, cuando los ecos del supuesto compló de las Navidades se habían aplacado en la ciudad, se reconsideró la pena de muerte y le fue conmutada esa condena por la inmediata inferior: cadena perpetua. No fue pasada por las armas, aunque comenzaba un periplo por las cárceles franquistas que tras su experiencia en la de Cáceres le llevó, en diciembre de mencionado año, a la prisión de Santander. Pero lo más importante: su vida y la del recién nacido habían conseguido preservarla, no pudiendo decir lo mismo de los once compañeros que pasaron consejo con ella el 28 de diciembre de 1937.
(“Tragedia y represión en Navidad. Doscientos republicanos fusilados en Cáceres por el ejército franquista en 1937” Pag. 236. Julián Chaves Palacios. Ed. Institución Cultural El Brocense. Excma. Diputación Provincial de Cáceres, 2008).

Hoy, 31 de diciembre de 2008, es el aniversario de las ejecuciones de los condenados en aquel juicio sumarísimo y sin garantías. Fue fusilada Dionisia Sánchez Martín, hermana de Casimiro, esposo de Ramona. Al hijo de Ramona, al que esperaba cuando fue procesada por los golpistas, le pusieron de nombre Salvador.

Ramona era mi abuela materna, Casimiro, mi abuelo y Dionisia tía abuela, a la que podría haber conocido si no hubiera sido pasada por las armas.

Hoy, en mi recuerdo, en mi memoria, la casa de la calle de la Pulmonía que compartí con mis abuelos hasta enrados los años 60. Donde también veía a Salvador. Y todavía los hijos y los nietos de los que fusilaron a Dionisia dicen que pasemos página. Claro que pasamos página y la pasaremos, estas paginas, mientras se escuden en esa frase para tapar las vergüenzas que, seguro, les atormentan.

Vale.
Hoy, el Consejo General del Poder Judicial, máximo órgano de gobierno de los jueces, ha confirmado la exigua sanción impuesta al Juez Tirado, el que no ordenó la entrada en prisión del asesino de la niña Mari Luz, cuando estaba pendiente de ejecución de una sentencia que debía cumplir en prisión. De haber actuado el Juez Tirado con la debida diligencia, la niña no habría muerto.
Al mismo tiempo, hay jueces que están promoviendo la convocatoria de una huelga para el mes de febrero de 2009.
Ambas noticias confluyen en algo que cambiará, de modo radical y definitivo, la relación que los ciudadanos tenemos con la Justicia.
Si el recurso al Tribunal Supremo sobre la sanción al Juez Tirado no prospera (esto es, si el Supremo avala la negligencia) y si los jueces convocan la huelga anunciada, ya nunca estaremos, los ciudadanos, obligados a sentir el respeto reverencial que los jueces, investidos de su poder, y revestidos de ceremonial, nos imponen. Si los jueces avalan corporativamente la negligencia entre ellos, no estaremos obligados a aceptar demoras ni tardanzas en la resolución de nuestras cuitas judiciales, y estaremos en el perfecto derecho a exigirles, sin más ceremonial que la palabra, que cumplan con sus obligaciones y no podrán, en modo alguno, aplicarnos ninguna variante de desacato. Quien no ejerce con diligencia su poder (que no su trabajo), no tiene derecho a exigirnos compostura y paciencia.
Los jueces están perdiendo la condición de poder del Estado, del ejercicio de un poder del Estado, y en ese momento, podremos anunciar que Montesquieu ha muerto.
Los jueces, los que amparan la negligencia que tiene como consecuencia (involuntaria, evidentemente, pero consecuencia al fin y al cabo) la muerte de una niña, Mari Luz, no pueden ser los que vayan a una huelga sindical.
Los jueces que así se comportan, de llevar adelante sus pretensiones (en realidad, amenazas, porque representan aún un poder del Estado), dejarán de tener el respeto de los ciudadanos, y ya no será necesario que aparezcan ante nosotros investidos de poder, sino investidos de función (que es distinto), y mucho menos consentiremos que aparezcan como sacerdotes en el ejercicio de una función superior: ya no serán, ni por función o trabajo, superiores a nosotros, porque ante los ciudadanos, su comportamiento les habrá llevado a perder el poder que ostentaban.
Y a partir de ese momento, los ciudadanos podrán perderles el respeto, porque, sencillamente, no serán merecedores de respeto alguno.