El 30 de abril, en una entrada de este mismo sitio, escribí: “En términos de realidad, el escrutinio de la noche electoral del 28-M dará el resultado que la voluntad de los cacereños quiera, pero no me atrevo a afirmar que la posición contraria o favorable a la mina sea determinante.”
En 2019, el PP obtenía 13.457 votos y los citados 7 concejales. En 2023, el número de votos obtenidos ha sido de 20.445 y concejales 11.
En 2019, el PSOE obtenía 17.032 votos y 9 concejales. En 2023, el número de votos obtenidos ha sido de 17.054 y concejales 10.
En 2019, Vox obtenía 3.228 votos y 1 concejal. En 2023, el número de votos obtenidos ha sido de 4.667 y concejales 2.
En 2019, el Podemos obtenía 5.228 votos y 3 concejales. En 2023, el número de votos obtenidos ha sido de 3.444 y concejales 2.
Hay que señalar que en 2019, Ciudadanos obtuvo 5 concejales, por ninguno en 2023.
Los resultados, fríos, más allá de conocer la victoria del PP, que suben número de concejales, de 7 a 11, y que para gobernar necesitará de Vox para conformar una mayoría absoluta, los números, tanto de votos como de concejales no señalan, en ningún caso, más bien al contrario, que la posición sobre la mina pueda ser, como decía, determinante.
Los datos, fríos, indican que el PP, al que la Plataforma Salvemos la Montaña ha colocado en el grupo de los pro-mina, no ha sido castigado por esta variable. Tampoco el PSOE se ha visto castigado por esa posición atribuida, ya que mantiene prácticamente igual el número de votos obtenidos y aumenta en un concejal su representación. La suma de los concejales obtenidos por PP y PSOE es de cinco, el mismo número de representantes que tenía en 2019 el desaparecido Ciudadanos.
Queda por analizar los resultados de Podemos y Vox, a los que situaremos, por convención general, en los extremos del arco parlamentario. Así, Vox duplica su representación, y obtiene 4.667 votos, mientras que Podemos pierde un escaño y obtiene 3.445 votos.
La misma Plataforma coloca a Vox en el grupo de los pro-mina y a Podemos, en los contrarios, con una posición muy precisa tanto en declaraciones de su líder regional como en la señalada por la Plataforma, al ser el único partido que, expresamente, se ha colocado en contra de la mina, como algunos minoritarios de los variados que había en las urnas.
Si somos rigurosos, la subida en votos del PP llevaría a considerar, a modo de falso plebiscito, una importante representación de los partidarios de la mina. En esa rigurosidad, el PSOE ha mantenido prácticamente, el número de votantes de 2019, sin que su posición sobre la mina haya tenido alguna repercusión.
En cambio, en esa rigurosidad de los fríos datos, Podemos, abiertamente contrario a la mina ha perdido 1.776 votos, esto es, un 34% en número de votos respecto de 2019.
Los datos, los fríos números, señalaría que la posición contraria a la mina ha perdido por goleada. No es exactamente así, pero es una pista.
Lo curioso es que tras conocerse el resultado electoral, es decir, el frío número de votos y concejales, la reacción observada en la RRSS respecto del asunto de la mina ha sido la de cocear como mulo en una pequeña cuadra. Los contrarios a la mina deberían, a mi juicio, hacérselo mirar de cara a un futuro próximo y plantearse nuevas, novedosas estrategias que muevan la conciencia ciudadana, y a Podemos les queda un mundo por recorrer. No han hecho campaña, se han limitado a cuatro mensajes y medio, y si hubieran repetido, como ha hecho PSOE, su posición de 2019, y obtenido, por tanto, 3 concejales, la suma de la izquierda hubiera sido mayoría absoluta. Y Podemos debe reconocer su error de no hacer campaña.
Soltando coces no se irá a ningún sitio.
Vale.



