Archivos para November 30, 1999

Los que mantienen la teoría de la conspiración en los atentados del 11M, saben, a estas alturas del juicio que corren un serio riesgo. Rajoy se ha dado cuenta (a días, sólo a días) y parece que se quiere desmarcar. Otra cosa es que le dejen.
El riesgo de los conspiradores es que viendo sus titulares de prensa, escuchando sus diatribas radiofónicas o sus blogs, están convirtiéndose, día a día, en abogados defensores de los procesados. Tuercen y retuercen argumentos y declaraciones en sede judicial para entresacar de una coma, de un lapsus de memoria o de una falta de método (en aquella fecha fatídica, ¿quién tenía un método?), y de ahí colgar sus argumentos que sostienen, según ellos, una conspiración magna en la que estuvieron los islamistas junto a los etarras para perpetrar los atentados ante la pasividad o connivencia de la policía para derribar al gobierno del PP.
Esa tremenda conspiración tiene defensores (Losantos, Jotapedro, Acebes, Zaplana, Rajoy y muchos más), defensores que son defensores de los procesados, ya que una sentencia absolutoria de sus patrocinados devendría, obviamente, en un reconocimiento judicial de sus teorías, esas teorías que esconden, en el caso de los fasciperiodistas, su antisocialismo (igual que el antijudaísmo de los nazis), y en el caso de los payasos ZAR, su incompetencia, ya que una conspiración del tamaño como la que defienden no fue detectada por su fino olfato.
El riesgo real que corren los conspiradores no es otro que el de pasar de defensores de la teoría de la conspiración a defensores de los procesados y, finalmente, a cómplices de los condenados, ya que su finalidad no es demostrar su teoría, sino que sus patrocinados sean absueltos, para lo que han construido su teoría como coartada.
Vale.

En opinión de Floriano, esta polémica «no es una cuestión de derechas o izquierdas, es cuestión de sentido común y de respeto», por lo que debe haber un pronunciamiento. Esta es la petición del senador Floriano en relación con el asunto de las fotografía de JAM Montoya.
¡Menudo susto! «Debe haber un pronunciamiento», ¿ militar, por supuesto? Qué cosas tiene el nieto del ayudante del capitán Luna.
Lo del catálogo de las fotos de JAM Montoya es cuestión de sentido común, algo de lo que carece el señor Floriano. Porque, vamos a ver, si las fotografías son pornográficas en sí mismas, ¿por qué las difunde el señor Floriano a mansalva? No es de sentido común eso que han hecho los peperos. Y no es cuestión de respeto porque no han respetado, por ejemplo, los derechos de propiedad intelectual, al difundir sin autorización del autor las imágenes. Y eso que el señor Monaguillo Terraza parece que anda detrás de los creative commons.
En estas tribulaciones, hay una afirmación que determina que las fotografías son pornográficas, sin más. No son arte. Vale, de acuerdo, no son arte. Pero, ¿por qué son pornográficas y no eróticas? Muy sencillo, son pornográficas porque la mentalidad de los denunciantes no distingue entre los conceptos pornografía, erotismo y arte.
En la práctica, esta falta de definición de conceptos se debe a una deficiente formación artística (hay quien considera las fotografías de Montoya como arte), a una deficiente formación psicológica (podrían ser consideradas imágenes eróticas), a una deficiente formación sexual (sin duda conseguida viendo las rayas de los viernes en Canal + codificado).
Estas tribulaciones del candidato Floriano no le permitirán defender su posición en la Asamblea de Extremadura: si lo hace, hará aflorar las muchas contradicciones que su deficiente formación artística, psicología y sexual, en definitiva, su deficiente, muy deficiente formación política.
Vale.

El hombre valiente, ese hombre curtido en mil peleas, ese hombre que aparece en la fotografía de las Azores con la mano de Bush sobre su hombro, en una pose que desdice su hombría, no quiere reconocer su error: el belicista gÁnsar sigue manteniendo su posición (y si es con Bush posando su mano sobre su hombro, su postura).
La guerra de Iraq era una guerra ilegal, es una guerra injusta y una guerra cruel. Y hoy lo sigue siendo, a pesar de que Bush la diera por concluida, porque la guerra continúa.
El expresidente gÁnsar no se equivocó nunca cuando era ejercía el cargo, y no se equivoca ahora: es una valiente legionario consorte. Legionario de Cristo consorte.
Se pensaba el trío de las Azores que los chiíes iban a hacerles el pasillo de recibimiento con banderitas, y los suníes les iban a agasajar con grandes fiestas, mientras que los kurdos serían los encargados de ejercer de limpiaparabrisas de los tanques que previamente habrán aniquilado a unos cuantos miles de iraquíes (chiíes, suníes y kurdos).
El mundo hoy no es más seguro, como pronosticaban los palmeros del trío de las Azores, sino mucho más inseguro, pero reconocer el error de entonces y subsanarlo con la salida de las tropas de Iraq, sería, según dice gÁnsar, reconocer la derrota.
Cuando ese líder mundial, suegrísimo de Agag, considera que sacar las tropas es reconocer la derrota, está, claro, reconociéndola en toda su extensión y la única manera de que no lo parezca es mantener las muertes diarias de soldados (la mayoría chicanos) norteamericanos, las muertes diarias de suniés, chiíes y kurdos.
Y mientras tanto, los diputados del PP en el Congreso de los Diputados de España siguen siendo igual de valientes que su jefe.
Vale.

La doctrina de la guerra preventiva, y digo doctrina en su sentido absoluto, se ha traslado en nuestro país a la manifestación preventiva, alentada ideológicamente desde le centro de estudios fascistas (FAES). Así, manifestaciones como la de Pamplona del día 17 de marzo de 2007 es un exponente claro. Casualmente, ese mismo día, en Mallorca se producía una manifestación contra los corruptos ¿y los corruptores? que destrozan la legalidad urbanística.
Tiene más valor para la derecha ideológica y la extrema derecha política defender preventivamente valores (Rajoy dixit) que demostrar valor para defender políticamente las ideas. Es menos cansado.
Ayer, en todo el mundo mundial se produjeron manifestaciones contra la guerra de Irak (¿te acuerdas, suegrísimo de Agag-qué-asco?). En nuestro país, los preventivos payasos ZAR consideran que quienes se manifiestan contra la guerra promovida por gÁnsar se manifiestan contra ellos. ¿Tan importantes se creen?
¿Recuerda alguien alguna propuesta política en materia económica y social de los payasos ZAR desde que perdieron las elecciones? ¿Por qué se han negado a introducir y votar en la ley del Suelo medidas contra la corrupción urbanística? ¿No será que, preventivamente, no quieren ser objeto de esa ley? ¿Por qué se niegan a la igualdad entre mujeres y hombres? ¿No será que, preventivamente, pierdan su poder machista? Y esto último no es una broma.
Y no es una broma porque Ana Pastor dice, preventivamente, «pretendo no dar un solo disgusto a Mariano». Parece, Ana Pastor, la esposa no ya sumisa, sino sometida por el macho dominante.
Había pensado por mi cuenta (¿estaré enfermo, pensar, qué cosas?) que se podría organizar una manifestación preventiva contra el fascismo de los payasos ZAR, pero me he dado cuenta que no sería preventiva.
Hoy, el único valor político que defiende (¡qué hermoso, qué bonito, qué bonito, qué hermoso!) Rajoy es el fascismo que destilan a borbotones sus manifestaciones preventivas, en las que ese señor Falange lo tiene metido hasta en los huesos. Y Ana Pastor, que a lo mejor lo sabe, no le dice nada a Mariano para no darle ni un solo disgusto.
Vale.

En estos tiempos convulsos en la vida política y, en parte, en la vida social (en la económica, viento en popa), se desatan las más bajas pasiones alentadas por quienes tienen el patrimonio del infierno y son los dueños de Dios. Como decía León Felipe, en la Guerra Civil que siguió al golpe de estado del general bajito, los mensajes que los fascistas lanzaban de que «Dios está con nosotros», no era cierto: «lo tienen secuestrado».
Estos nietos del general impotente tienen secuestrado a Dios, se han apropiado de la bandera y del himno (que cantan con la letra de otro fascista, Pemán), y ahora se apropia de la Verdad: la única verdad que existe es la que ellos propalan.
Airean un viejo catálogo, agotado e inencontrable de fotografías que utilizan iconografía católica para que su autor exprese lo que piensa. Aireándolo, en una pequeña capital de provincia, quieren tapar que la fiscalía anticorrupción les pisa los talones, y saben que manejar eso moverá primero las conciencias (que no las conSciencias) y después las más bajas pasiones. Dicen: ¿que pensarán los católicos, por cierto, no dicen cristianos, de esas fotografías?
Pero ocultan que esos mismos que se rasgan las vestiduras forman parte de cofradías que excarcelan a presos condenados por violencia de género. No se preguntan, quizás su formación machista no se lo permite, ¿que pensarán las víctimas de ese condenado? Su cultura machista en un ambiente machista en el que son los dueños (los mismos que impiden a las mujeres ser hermanas de carga) les impide cualquier atisbo de sensibilidad.
Vale.

Y duele mucho. Tanto que los payasos ZAR andan buscando su autoestima por las esquinas, camuflados tras pancartas con contraindicaciones y efectos secundarios.
La verdad duele. Y la verdad que va aflorando a la vista de las declaraciones de procesados y testigos en el juicio del 11M va desarbolando las pancartas y se ve a los payasos ZAR y a la troupe de su circo desnudos: las vergüenzas las perdieron entre el 11 y el 14 M de 2004 y desde entonces se han ido dejando en cada rifirrafe un jirón de la piel de la dignidad.
Hoy, ya sin autoestima, sin dignidad, se refugian en la AMC, junto a los viejos maestros (Jiménez Fasciantos y «Er niño del liguero«). Esa AMC, declarada de utilidad pública, fue fundada por el sindicato del crimen, esa AMC es la Asociación de Mentirosos Conspiradores.
La verdad, la verdad que trataron de ocultar, engañando a los ciudadanos, o pretendiéndolo, les persigue, les alcanza, y ellos, como cobardes que son, huyen hacia adelante, abriéndose a hachazos de nuevas mentiras en el camino tranquilo que los ciudadanos labran día a día con su trabajo.
Hoy, cuando la verdad ya les rodea irremisible, han encontrado a un asesino mimado por ellos como su única tabla de salvación. Pero hoy, más que nunca, haría falta modificar el Código Penal y tipificar como delito la prevaricación política, la mentira, la manipulación (ma-ni-pu-la-ción),m que diría el apóstol Ur-da-ci.
Hoy, cuando la verdad los deja desnudos, sin dignidad, el único ropaje que les queda es la retórica de la demagogia, donde todo les vale, y donde deberían saber por su propia experiencia que se ahogarán con toda la mierda que expulsan.
Vale.

La Defensa Nacional es un asunto de todos, no sólo de los militares, en contra de lo que se cree. Por ello, cuando se tratan estos asuntos, no hay que tener miedo a hablar con opinión política, conociendo el papel de cada uno.
Por ello, cuando estos días atrás en mi ciudad, su alcalde se hace eco de unos rumores publicados en prensa, y no los contrasta, uno podía pensar que obraba de buena fe. Pero cuando el alcalde Saponi dice, y repite, que tiene documentos y datos concretos sobre la certeza de esos rumores, incluso después de que el JEME los desmintiera en ejercicio de su mando, no puede uno sino pensar en que el alcalde se ha metido en un charco.
En un charco de información caducada, de información intoxicada, y de información interesada. ¿Por qué el alcalde de Cáceres, a la vista de los rumores publicados no descolgó el teléfono y llamó al Ministerio? ¿Acaso pensaba que le iban a tratar con el mismo desprecio con el que le trató su correligionario, el minisTrillo del Yak-42? ¿Por qué no descolgó el teléfono y llamó al JEME, y más sabiendo que cuando el minisTrillo le despreciaba, los mandos militares se afanaban en resolver, en favor de la ciudad de Cáceres, el entuerto organizado por el correligionario del PP?
Lo que no puede hacer un cargo público, cuando se tratan asuntos de la Defensa Nacional, es convertirse en portavoz de Radio Macuto, utilizando para ello documentación caducada, por muchos agradecimientos que haya por medio.
Lo que debe hacer ahora el alcalde Saponi es salir del charco con dignidad (no creo que la tenga en estos asuntos), pidiendo disculpas, no sólo a los militares a los que puso de los nervios, sino a la ciudad de Cáceres, a la que pretendió engañar.
Vale.

En estos días se puede visitar en Cáceres una exposición sobre José María Valverde (nacido en Valencia de Alcántara en 1926). Y en estos días, Valverde, uno de los nuestros, vuelve a ser actualidad y debería serlo más.
En el último debate en la Asamblea de Extremadura, el líder (perversión del lenguaje) de la oposición, Florianito Chico, apelaba a la ética médica del Consejero de Sanidad y candidato del PSOE a la Junta de Extremadura por el asunto de la refinería.
Iba a decir que recomendaba a Florianito Chico a que visitara la exposición sobre Valverde, y a que lo leyera, pero no, mejor que no vaya, porque se apropiará de él.
Parece ser que Florianito Chuico es profesor de Derecho. ¿Qué ética profesional y jurídica impartirá a sus alumnos? Parece ser que es profesor de Hacienda Pública, ¿pondrá como ejemplo del buen hacer económico al Ayuntamiento de Cáceres, donde su hermano del alma es concejal sin cartera?
En estos días en que los superiores jerárquicos de Florianito Chico se manifiestan en las calles para recuperar la autoestima (¿dónde la tendrá Rajoy, si es que la tiene?) apoyándose en mentiras, en burdas mentiras, como su antecesor gÁnsar se fotografiaba en las Azores por recomendación psiquiátrica para vencer su complejo de inferioridad, en estos días, la figura de Valverde, un extremeño que puede verse en su exposición, es universal, se agiganta ante la pequeñez mental, el enanismo ético, la flojera estética de estos derechones y derechistas que no son capaces de superar sus complejos enfermizos y buscan la autotestima.
Valverde, en este tráfago de mentiras, de insidias y de calumnias es una lección. Me atrevo a asegurar que Florianito Chico no visitará la exposición.
Vale.

Los payasos ZAR han aprendido a formar trincheras con las víctimas de atentatos terroritas y detrás de esas tincheras se esconden, cobardes, para que la verdad no les alcance, para que la verdad no descubra sus vergüenzas.
Escondidos, agazapados, detrás de las trincheras de víctimas esperan que la verdad del juicio del 11M no los descubra en las mentiras que entonces intentaron hacernos creer y no los descubra en las mentiras de una conspiración que solamente alimentan sus mentes enfermas de poder, alentadas por un sujeto acomplejado por su enanismo mental, por su inferioridad mental, como la de todos los fascistas que le precedieron: ¡si hasta en la voz de pito se parece al mochuelo del Pardo!
Camuflados detrás de las trincheras de víctimas esperan que la verdad de la corrupción urbanística, de los negocios que demuestran diariamente los jueces que son su pan de cada día, la mierda que se comen con el sudor de nuestras hipotecas.
Escondidos, como cobardes que son, buscan la emboscada para asaltar el poder, en la oscuridad de la mentira, en la penumbra de la insidia, en la cama de la hipocresía.
Los payasos ZAR no hacen gracia: vuelan como el aguilucho franquista y comen carroña como las gaviotas que son su símbolo.
Vale.

Durante la Transición, y desde la mayor parte de los análisis políticos en estos años de Constitución, se considera que Fraga Iribarne aportó un elemento muy importante: consguió neutralizar a la extrema derecha, cuyo resurgimiento progresivo comienza en la segunda legislatura de Aznar, la de ma mayoría absoluta, donde vieron que la impunidad de la derecha era el elemento diferenciador.
Así, la excusa de la conspiración del 11-M, alimentada por un Jiménez Losantos que es un converso a la extrema derecha, y ya se sabe que los peores son estos, los conversos y un sujeto carente de escrúpulos, Jotapedro Ramírez, es el elemento aglutinador de los más bajos institntos espñolistas (consideran que España les pertenece por derecho divino). Y ahí es donde aparece Rajoy.
El liderazgo, o, mejor dicho, la falta de liderazgo de Rajoy sbre su partido, la falta de un modelo político que plantee una alternativa de gobierno (¿por que no tiene agallas para presentar una moción de censura?), su sometimiento absoluto a sujetos como Acebes, Zaplana y los dictados de Losantos y Jotapedro, su pusilanimidad y su miedo a ser defenestrado, le hace acurrucarse en los brazos de Inestrillas y marchar bajo las banderas falangistas y preconstitucionales.
En realidad, Rajoy es donde se siente a gusto: con el yugo y las flechas, con el aguilucho imperial de la una, grande y libre. Eso le permite no tener que demostrar a los suyos y a sus votantes que es un hombre de estado: es, simplemente, un monaguillo de gÁnsar, puesto de privilegio que alcanzó, seguramente, por cursos acelerados de mamporrero.
Vale.